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Isaías 38 — comparando versiones

Reina Valera 1960 (RV60)

1En aquellos días Ezequías enfermó de muerte. Y vino a él el profeta Isaías hijo de Amoz, y le dijo: Jehová dice así: Ordena tu casa, porque morirás, y no vivirás.

2Entonces volvió Ezequías su rostro a la pared, e hizo oración a Jehová,

3y dijo: Oh Jehová, te ruego que te acuerdes ahora que he andado delante de ti en verdad y con íntegro corazón, y que he hecho lo que ha sido agradable delante de tus ojos. Y lloró Ezequías con gran lloro.

4Entonces vino palabra de Jehová a Isaías, diciendo:

5Ve y di a Ezequías: Jehová Dios de David tu padre dice así: He oído tu oración, y visto tus lágrimas; he aquí que yo añado a tus días quince años.

6Y te libraré a ti y a esta ciudad, de mano del rey de Asiria; y a esta ciudad ampararé.

7Y esto te será señal de parte de Jehová, que Jehová hará esto que ha dicho:

8He aquí yo haré volver la sombra por los grados que ha descendido con el sol, en el reloj de Acaz, diez grados atrás. Y volvió el sol diez grados atrás, por los cuales había ya descendido.

9Escritura de Ezequías rey de Judá, de cuando enfermó y sanó de su enfermedad:

10Yo dije: A la mitad de mis días iré a las puertas del Seol; privado soy del resto de mis años.

11Dije: No veré a JAH, a JAH en la tierra de los vivientes; ya no veré más hombre con los moradores del mundo.

12Mi morada ha sido movida y traspasada de mí, como tienda de pastor. Como tejedor corté mi vida; me cortará con la enfermedad; me consumirás entre el día y la noche.

13Contaba yo hasta la mañana. Como un león molió todos mis huesos; de la mañana a la noche me acabarás.

14Como la grulla y como la golondrina me quejaba; gemía como la paloma; alzaba en alto mis ojos. Jehová, violencia padezco; fortaléceme.

15¿Qué diré? El que me lo dijo, él mismo lo ha hecho. Andaré humildemente todos mis años, a causa de aquella amargura de mi alma.

16Oh Señor, por todas estas cosas los hombres vivirán, y en todas ellas está la vida de mi espíritu; pues tú me restablecerás, y harás que viva.

17He aquí, amargura grande me sobrevino en la paz, mas a ti agradó librar mi vida del hoyo de corrupción; porque echaste tras tus espaldas todos mis pecados.

18Porque el Seol no te exaltará, ni te alabará la muerte; ni los que descienden al sepulcro esperarán tu verdad.

19El que vive, el que vive, éste te dará alabanza, como yo hoy; el padre hará notoria tu verdad a los hijos.

20Jehová me salvará; por tanto cantaremos nuestros cánticos en la casa de Jehová todos los días de nuestra vida.

21Y había dicho Isaías: Tomen masa de higos, y pónganla en la llaga, y sanará.

22Había asimismo dicho Ezequías: ¿Qué señal tendré de que subiré a la casa de Jehová?

Nueva Version Internacional (NVI)

1Por aquellos días Ezequías se enfermó gravemente y estuvo a punto de morir. El profeta Isaías, hijo de Amoz, fue a verlo y le dijo: «Así dice el Señor: “Pon tu casa en orden, porque vas a morir; no te recuperarás”».

2Ezequías volvió el rostro hacia la pared y rogó al Señor:

3«Recuerda, Señor, que yo me he conducido delante de ti con lealtad e integridad y he hecho lo que te agrada». Y Ezequías lloró amargamente.

4Entonces la palabra del Señor vino a Isaías:

5«Ve y dile a Ezequías: “Así dice el Señor, Dios de su antepasado David: he escuchado tu oración y he visto tus lágrimas. Voy a darte quince años más de vida.

6Y a ti y a esta ciudad los libraré de caer en manos del rey de Asiria. Yo defenderé esta ciudad.

7»”Esta es la señal que el Señor te dará para confirmar lo que te ha prometido:

8haré que en la escala de Acaz la sombra del sol retroceda las diez gradas que ya ha bajado”». ¡Entonces, la luz del sol retrocedió las diez gradas que ya había bajado!

9Después de su enfermedad y recuperación, Ezequías, rey de Judá, escribió:

10«Yo decía: “En la plenitud de mi vida,¿debo pasar por las puertas de la muertey ser privado del resto de mis días?”.

11Yo decía: “Ya no veré más al Señoren esta tierra de los vivientes;ya no contemplaré más a los seres humanos,a los que habitan este mundo”.

12Me quitaron mi casa, me la arrebataron,como si fuera la tienda de campaña de un pastor.Como un tejedor enrollé mi vida,y él me la arrancó del telar.¡De la noche a la mañana acabó conmigo!

13Pacientemente esperé hasta la aurora,pero él, como león, me quebró todos los huesos.¡De la noche a la mañana acabó conmigo!

14Chillé como golondrina, como grulla;gemí como paloma.Mis ojos se cansaron de mirar al cielo.¡Angustiado estoy, Señor!¡Acude en mi ayuda!

15»Pero ¿qué puedo decir?Él mismo me lo anunció y así lo ha hecho.Toda mi vida andaré humildemente,por causa de la amargura de mi alma.

16Señor, por tales cosas viven los hombresy también mi espíritu encuentra vida en ellas.Tú me devolviste la saludy me diste vida.

17Sin duda, fue para mi bienpasar por tal angustia.Con tu amor me guardastede la fosa destructora,y les diste la espaldaa todos mis pecados.

18El sepulcro nada te agradece;la muerte no te alaba.Los que descienden a la fosanada esperan de tu fidelidad.

19Los que viven, y solo los que viven, son los que te alaban,como hoy te alabo yo.Los padres hablarán a sus hijosde tu fidelidad.

20»El Señor me salvará,y en el templo del Señortodos los días de nuestra vidacantaremos con instrumentos de cuerda».

21Isaías había dicho: «Preparen una pasta de higos y aplíquensela en la llaga, y él se recuperará».

22Y Ezequías había preguntado: «¿Qué señal recibiré de que se me permitirá subir al templo del Señor?».

La Biblia de las Americas (LBLA)

1En aquellos días Ezequías cayó enfermo de muerte. Y vino a él el profeta Isaías, hijo de Amoz, y le dijo: Así dice el Señor: «Pon tu casa en orden, porque morirás y no vivirás».

2Entonces Ezequías volvió su rostro hacia la pared y oró al Señor,

3y dijo: Te ruego, oh Señor, que te acuerdes ahora de cómo yo he andado delante de ti en verdad y con corazón íntegro, y he hecho lo bueno ante tus ojos. Y Ezequías lloró amargamente.

4Entonces la palabra del Señor vino a Isaías, diciendo:

5Ve y di a Ezequías: «Así dice el Señor, Dios de tu padre David: “He escuchado tu oración y he visto tus lágrimas; he aquí, añadiré quince años a tus días.

6Y te libraré a ti y a esta ciudad de la mano del rey de Asiria, y defenderé esta ciudad” ».

7Esta será para ti la señal del Señor, de que el Señor hará lo que ha dicho:

8He aquí, haré que la sombra en las gradas, que ha descendido con el sol en las gradas de Acaz, vuelva atrás diez grados. Y la sombra del sol retrocedió diez grados en las gradas por las que había descendido.

9Escritura de Ezequías, rey de Judá, cuando enfermó y sanó de su enfermedad.

10Yo dije: A la mitad de mis díashe de entrar por las puertas del Seol;se me priva del resto de mis años.

11Dije: No veré al Señor,al Señor en la tierra de los vivientes;no veré más hombre alguno entre los habitantes del mundo.

12Como tienda de pastor, mi morada es arrancada y alejada de mí;como tejedor enrollé mi vida.Del telar, Él me cortó;del día a la noche acabas conmigo.

13Sosegué mi alma hasta la mañana.Como león, Él rompe todos mis huesos;del día a la noche, acabas conmigo.

14Como golondrina, como grulla, así me quejo,gimo como una paloma;mis ojos miran ansiosamente a las alturas.Oh Señor, estoy oprimido, sé tú mi ayudador.

15¶¿Qué diré?Pues Él me ha hablado y Él mismo lo ha hecho.Andaré errante todos mis años a causa de la amargura de mi alma.

16Oh Señor, por estas cosas viven los hombres,y en todas ellas está la vida de mi espíritu.Restabléceme la salud y haz que viva.

17He aquí, por mi bienestar tuve gran amargura;eres tú quien ha guardado mi alma del abismo de la nada,porque echaste tras tus espaldas todos mis pecados.

18Pues el Seol no te expresa gratitud,ni la muerte te alaba.Los que descienden a la fosa no pueden esperar tu fidelidad.

19El que vive, el que vive es el que te da gracias, como yo lo hago hoy.El padre cuenta a sus hijos tu fidelidad.

20El Señor me salvará;y tocaremos mis canciones en instrumentos de cuerdatodos los días de nuestra vida en la casa del Señor.

21E Isaías había dicho: Que tomen una masa de higos y la pongan en la llaga para que se recupere.

22Entonces Ezequías había dicho: ¿Cuál será la señal de que subiré a la casa del Señor?

Nueva Traduccion Viviente (NTV)

1Por ese tiempo, Ezequías se enfermó gravemente, y el profeta Isaías, hijo de Amoz, fue a visitarlo. Le dio al rey el siguiente mensaje: «Esto dice el Señor : “Pon tus asuntos en orden porque vas a morir. No te recuperarás de esta enfermedad”».

2Cuando Ezequías oyó el mensaje, volvió su rostro hacia la pared y oró al Señor :

3«Acuérdate, oh Señor , que siempre te he sido fiel y te he servido con singular determinación, haciendo siempre lo que te agrada»; y el rey se echó a llorar amargamente.

4Luego Isaías recibió este mensaje de parte del Señor :

5«Regresa y dile a Ezequías: “Esto dice el Señor , Dios de tu antepasado David: ‘He oído tu oración y he visto tus lágrimas. Te añadiré quince años más de vida

6y te rescataré del rey de Asiria junto con esta ciudad. Así es, defenderé esta ciudad’”.

7»Esta es la señal del Señor para demostrar que cumplirá lo que ha prometido:

8“¡Haré retroceder diez gradas la sombra del sol en el reloj solar de Acaz!”». Así que la sombra se movió diez gradas hacia atrás en el reloj solar.

9Cuando el rey Ezequías se recuperó, escribió el siguiente poema:

10Yo dije: «¿En la flor de mi vida tengo que entrar en el lugar de los muertos? ¿Acaso seré privado del resto de mis años?».

11Dije: «Nunca más veré al Señor Dios en la tierra de los vivos. Nunca más veré a mis amigos ni estaré con los que viven en este mundo.

12Se me voló la vida como la carpa de un pastor en medio de una tormenta. Fue cortada, como cuando el tejedor corta la tela del telar. De repente, mi vida se había acabado.

13Esperé con paciencia toda la noche, pero me sentía como si unos leones me estuvieran despedazando. De repente, mi vida se había acabado.

14En mi delirio, gorjeaba como una golondrina o una grulla, y después gemía como una paloma torcaza. Se me cansaban los ojos de mirar al cielo en busca de ayuda. Estoy en apuros, Señor. ¡Ayúdame!».

15Pero ¿qué podía decir? Pues él mismo envió esta enfermedad. Ahora caminaré con humildad durante el resto de mis años a causa de esta angustia que he sentido.

16Señor, tu disciplina es buena, porque lleva a la vida y a la salud. ¡Tú restauras mi salud y me permites vivir!

17Sí, esta angustia ha sido buena para mí, porque me has rescatado de la muerte y has perdonado todos mis pecados.

18Pues los muertos no pueden alabarte; no pueden levantar la voz en alabanza. Los que bajan a la tumba ya no pueden esperar en tu fidelidad.

19Solo los vivos pueden alabarte como yo lo hago hoy. Cada generación le habla de tu fidelidad a la siguiente.

20Imagínense: el Señor está dispuesto a sanarme. Cantaré sus alabanzas con instrumentos todos los días de mi vida en el templo del Señor .

21Isaías les había dicho a los siervos de Ezequías: «Preparen un ungüento de higos y úntenlo sobre la llaga, y Ezequías se recuperará».

22Y Ezequías había preguntado: «¿Qué señal probará que iré al templo del Señor ?».

Nueva Biblia de las Américas (NBLA)

1En aquellos días Ezequías cayó enfermo de muerte. Y vino a él el profeta Isaías, hijo de Amoz, y le dijo: «Así dice el Señor: “Pon tu casa en orden, porque vas a morir y no vivirás” ».

2Entonces Ezequías volvió su rostro hacia la pared y oró al Señor:

3«Te ruego, oh Señor, que te acuerdes ahora de cómo yo he andado delante de Ti en verdad y con corazón íntegro, y he hecho lo bueno ante Tus ojos». Y Ezequías lloró amargamente.

4Entonces la palabra del Señor vino a Isaías:

5«Ve y dile a Ezequías: “Así dice el Señor, Dios de tu padre David: ‘He escuchado tu oración y he visto tus lágrimas; voy a añadir quince años a tus días.

6Y te libraré a ti y a esta ciudad de la mano del rey de Asiria, y defenderé esta ciudad’ ” ».

7Esta será para ti la señal del Señor, de que el Señor hará lo que ha dicho:

8«Haré que la sombra que ha descendido con el sol en las gradas de Acaz, vuelva atrás diez grados». Y la sombra del sol retrocedió diez grados en las gradas por las que había descendido.

9Este es el escrito de Ezequías, rey de Judá, cuando enfermó y sanó de su enfermedad:

10Yo dije: «A la mitad de mis días He de entrar por las puertas del Seol; Se me priva del resto de mis años».

11Dije: «No veré más al Señor, Al Señor en la tierra de los vivientes. No veré más hombre alguno entre los habitantes del mundo.

12»Como tienda de pastor, mi morada es arrancada y alejada de mí; Como un tejedor enrollé mi vida. Del telar, Él me cortó; Del día a la noche acabas conmigo.

13»Sosegué mi alma hasta la mañana. Como león, Él rompe todos mis huesos; Del día a la noche, acabas conmigo.

14»Como una golondrina, como una grulla, así me quejo, Gimo como una paloma. Mis ojos miran ansiosamente a las alturas. Oh Señor, estoy oprimido, sé Tú mi ayudador.

15¶»¿Qué diré? Pues Él me ha hablado y Él mismo lo ha hecho. Andaré errante todos mis años a causa de la amargura de mi alma.

16»Oh Señor, por estas cosas viven los hombres, Y en todas ellas está la vida de mi espíritu. Restabléceme la salud y haz que viva.

17»Por causa de mi bienestar tuve gran amargura. Eres Tú quien ha guardado mi alma del abismo de la nada, Porque echaste tras Tus espaldas todos mis pecados.

18»Pues el Seol no te expresa gratitud, Ni la muerte te alaba. Los que descienden a la fosa no pueden esperar Tu fidelidad.

19»El que vive, el que vive es el que te da gracias, como yo lo hago hoy. El padre cuenta a sus hijos Tu fidelidad.

20»El Señor me salvará; Y tocaremos mis canciones en instrumentos de cuerda Todos los días de nuestra vida en la casa del Señor».

21Isaías había dicho: «Que tomen una masa de higos y la pongan en la llaga para que se recupere».

22Entonces Ezequías había preguntado: «¿Cuál será la señal de que subiré a la casa del Señor?».

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