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Línea de tiempo bíblica

Desliza hacia abajo para recorrerla — toca cualquier escena para ver de qué se trata.

El principio de todo

Creación

Génesis abre la Biblia describiendo cómo Dios crea el universo entero de la nada, en un proceso ordenado de seis días: la luz, el cielo, la tierra y los mares, las plantas, el sol y la luna, los animales, y finalmente a los seres humanos, hechos a Su imagen. Cada día termina con la declaración de que lo creado era bueno. Al séptimo día, Dios descansa, estableciendo un patrón de trabajo y descanso que después se convertiría en el mandamiento del sábado. Este relato sienta las bases de toda la historia bíblica: un Dios creador, personal, que hace al ser humano para vivir en relación con Él.

Leer Génesis 1 en la Biblia →

c. 2350 a.C. (aprox.)

El diluvio (Noé)

Con el paso del tiempo, la maldad humana se extiende tanto que Dios decide limpiar la tierra con un diluvio. Sin embargo, encuentra en Noé a un hombre justo, y le instruye construir un arca enorme para salvar a su familia y a una pareja de cada especie de animal. Durante cuarenta días y cuarenta noches llueve sin parar, cubriendo toda la tierra. Cuando las aguas finalmente bajan, Noé y su familia salen del arca y Dios hace un pacto con ellos, prometiendo nunca más destruir la tierra con un diluvio, usando el arcoíris como señal de esa promesa.

Leer Génesis 6-9 en la Biblia →

c. 2000 a.C. (aprox.)

Abraham

Dios se le aparece a un hombre llamado Abram (después renombrado Abraham) y le pide dejar atrás su tierra, su familia y todo lo conocido, prometiéndole convertirlo en una gran nación y bendecir a través de él a todas las familias de la tierra. Abraham obedece por fe, aun sin saber exactamente a dónde iba. Su historia marca el inicio del pueblo de Israel, y su confianza en las promesas de Dios —incluso cuando parecían imposibles, como tener un hijo en su vejez— lo convierte en un ejemplo de fe que se menciona repetidamente en el resto de la Biblia.

Leer Génesis 12 en la Biblia →

c. 1900 a.C. (aprox.)

Isaac y Jacob

Isaac, el hijo que Dios le prometió a Abraham en su vejez, hereda el pacto y las promesas de su padre. Se casa con Rebeca, y juntos tienen dos hijos gemelos muy distintos entre sí: Esaú, el mayor, y Jacob, el menor. Jacob, cuyo nombre después Dios cambia a "Israel", pasa por años de conflictos familiares, engaños y reconciliaciones, pero termina siendo el padre de doce hijos que se convertirían en las doce tribus de Israel — la estructura completa del pueblo que protagoniza el resto del Antiguo Testamento.

Leer Génesis 25 en la Biblia →

c. 1900 a.C. (aprox.)

José en Egipto

José, uno de los hijos de Jacob, es vendido como esclavo por sus propios hermanos, quienes tenían celos de él. Termina en Egipto, donde a pesar de la traición, las falsas acusaciones y la cárcel, permanece fiel a Dios. Con el tiempo, José es elevado hasta convertirse en el segundo al mando de todo Egipto, y usa esa posición para salvar a la región —incluyendo a su propia familia— de una hambruna severa. Su historia es un ejemplo poderoso de cómo Dios puede transformar el mal en bien.

Leer Génesis 37 en la Biblia →

c. 1450 a.C. (aprox.)

Moisés y el Éxodo

Cuatro siglos después de José, los descendientes de Jacob se han multiplicado enormemente en Egipto, pero ahora viven esclavizados bajo un nuevo faraón. Dios levanta a Moisés, un israelita criado en el palacio egipcio, para confrontar al faraón y exigir la liberación de su pueblo. Después de diez plagas devastadoras, el faraón finalmente deja ir a Israel. Dios abre milagrosamente el Mar Rojo para que el pueblo cruce en seco, escapando del ejército egipcio que los perseguía. Este evento se convierte en el recordatorio central de la liberación de Dios a lo largo de toda la Biblia.

Leer Éxodo 12 en la Biblia →

Poco después del Éxodo

Los diez mandamientos

Poco después de salir de Egipto, el pueblo de Israel acampa al pie del monte Sinaí. Ahí, Dios llama a Moisés a subir a la montaña, y le entrega la ley que gobernaría la vida del pueblo, comenzando con los diez mandamientos. Estos mandamientos establecen los principios fundamentales de cómo relacionarse con Dios y con los demás: no tener otros dioses, honrar a los padres, no matar, no robar, no mentir, entre otros. Se convierten en la base ética de Israel, y siguen siendo un punto de referencia moral hasta hoy.

Leer Éxodo 20 en la Biblia →

c. 1400 a.C. (aprox.)

La conquista de Canaán

Después de cuarenta años vagando por el desierto —como consecuencia de la falta de fe de una generación anterior—, Josué toma el liderazgo del pueblo de Israel tras la muerte de Moisés, con la misión de finalmente entrar y tomar posesión de la tierra prometida. La conquista incluye momentos memorables, como la caída milagrosa de los muros de Jericó. Israel se establece en Canaán, dividiendo la tierra entre las doce tribus, cumpliendo así la promesa que Dios le había hecho a Abraham siglos antes.

Leer Josué 1 en la Biblia →

c. 1350-1050 a.C. (aprox.)

Los Jueces

Sin un rey que los gobernara, Israel entra en un ciclo repetitivo durante este período: el pueblo se aleja de Dios, cae bajo opresión de naciones vecinas, clama por ayuda, y Dios levanta un "juez" —un líder militar y espiritual— para liberarlos. Después de un tiempo de paz, el ciclo se repite. Entre los jueces más conocidos están Débora, Gedeón y Sansón, cada uno con historias muy distintas de fe, valentía y también fracasos humanos. Es una época caótica que muestra tanto la fidelidad de Dios como la tendencia humana a olvidarlo.

Leer Jueces 2 en la Biblia →

c. 1000 a.C. (aprox.)

El rey David

Después del reinado fallido de Saúl, el primer rey de Israel, Dios envía al profeta Samuel a ungir en secreto a David, el hijo menor de una familia de pastores en Belén, como el próximo rey. David pasa años huyendo de un Saúl celoso antes de finalmente subir al trono. Como rey, David unifica a Israel, establece Jerusalén como capital, y se gana la reputación de ser "un hombre conforme al corazón de Dios" —a pesar de fallas graves, como el episodio con Betsabé. Muchos de los Salmos fueron escritos por él, y de su linaje nacería, generaciones después, Jesús mismo.

Leer 1 Samuel 16 en la Biblia →

c. 960 a.C. (aprox.)

El templo de Salomón

Salomón, hijo de David, hereda el trono en un tiempo de paz y prosperidad. Cumple el deseo de su padre de construir un templo permanente en Jerusalén, un lugar central de adoración para todo Israel, con materiales lujosos y años de construcción cuidadosa. El templo se convierte en el corazón espiritual de la nación durante siglos, el lugar donde se creía que la presencia de Dios habitaba de manera especial. Su dedicación es un momento de gran celebración nacional.

Leer 1 Reyes 6 en la Biblia →

c. 970 a.C. (aprox.)

La sabiduría de Salomón

Al inicio de su reinado, Dios se le aparece a Salomón en un sueño y le ofrece pedir lo que quisiera. En lugar de riquezas o poder, Salomón pide sabiduría para gobernar bien a su pueblo — una petición que agrada tanto a Dios que le concede, además, riqueza y honra sin igual. La fama de la sabiduría de Salomón se extiende por todo el mundo antiguo, atrayendo visitantes como la reina de Saba. Gran parte de los libros de Proverbios y Eclesiastés se le atribuyen a él, reflejando esa sabiduría práctica para la vida diaria.

Leer 1 Reyes 3 en la Biblia →

c. 930 a.C.

El reino se divide

Tras la muerte de Salomón, su hijo Roboam maneja mal el descontento del pueblo por los altos impuestos y el trabajo forzado. Como resultado, diez de las doce tribus se rebelan y forman un reino separado al norte, llamado Israel, dejando solo a Judá y Benjamín bajo el linaje de David en el sur. Esta división debilita a la nación y marca el inicio de siglos de reyes —algunos fieles, muchos no— gobernando dos reinos separados, cada uno con su propia historia de altibajos espirituales.

Leer 1 Reyes 12 en la Biblia →

c. 870-800 a.C. (aprox.)

Elías y Eliseo

En medio de la idolatría generalizada del reino del norte, especialmente bajo el rey Acab y su esposa Jezabel, Dios levanta al profeta Elías para confrontar directamente esa apostasía — incluyendo el famoso enfrentamiento contra los profetas de Baal en el monte Carmelo. Antes de partir de forma milagrosa, Elías pasa su manto —y su ministerio profético— a Eliseo, quien continúa realizando milagros extraordinarios: sanidades, provisión sobrenatural, y hasta resurrecciones, mostrando el poder de Dios activo en medio de un pueblo desviado.

Leer 1 Reyes 17 en la Biblia →

c. 740-700 a.C. (aprox.)

Isaías profetiza

Isaías es llamado por Dios en una visión sobrecogedora del trono celestial, y se convierte en uno de los profetas más importantes de todo el Antiguo Testamento. Su ministerio abarca décadas, advirtiendo a Judá sobre las consecuencias de su infidelidad, pero también ofreciendo esperanza. Algunas de las profecías más citadas sobre el Mesías que vendría —incluyendo su nacimiento y su sufrimiento por los pecados del pueblo— vienen del libro de Isaías, escritas siglos antes de que Jesús naciera.

Leer Isaías 6 en la Biblia →

c. 586 a.C.

El exilio en Babilonia

Después de generaciones ignorando las advertencias de los profetas, el reino de Judá finalmente cae ante el poderoso imperio babilónico. Jerusalén es sitiada, el templo de Salomón es destruido, y la mayoría del pueblo es llevado cautivo a Babilonia. Este es uno de los momentos más traumáticos de toda la historia de Israel — perder la tierra prometida, el templo, y la independencia nacional. Sin embargo, incluso en el exilio, Dios sigue obrando, como se ve en las historias de Daniel y sus amigos.

Leer 2 Reyes 25 en la Biblia →

c. 538 a.C.

El regreso del exilio

Setenta años después de la caída de Jerusalén, el imperio persa —que había conquistado a Babilonia— permite que los judíos regresen a su tierra. Bajo el liderazgo de figuras como Esdras y, después, Nehemías, un remanente del pueblo vuelve a Jerusalén. Reconstruyen primero el templo, y años más tarde, las murallas de la ciudad, a pesar de la fuerte oposición de vecinos hostiles. Es un tiempo de restauración física y también espiritual, con Esdras leyendo la ley al pueblo para renovar su compromiso con Dios.

Leer Esdras 1 en la Biblia →

c. 4-6 a.C. (aprox.)

Nacimiento de Jesús

Cientos de años después de las últimas profecías del Antiguo Testamento, un ángel se le aparece a una joven llamada María en Nazaret, anunciándole que dará a luz al Mesías esperado por generaciones, aunque ella era virgen. José, su prometido, decide quedarse a su lado tras recibir también una revelación. Jesús nace en un pesebre en Belén, cumpliendo profecías escritas siglos antes sobre el lugar de su nacimiento. Pastores y, después, sabios de oriente llegan a adorarlo, reconociendo desde el principio que este niño era diferente a cualquier otro.

Leer Lucas 2 en la Biblia →

c. 27-30 d.C. (aprox.)

Ministerio de Jesús

A los treinta años, Jesús comienza un ministerio público que duraría aproximadamente tres años: enseña con parábolas memorables, sana enfermos, expulsa demonios, alimenta multitudes y hasta resucita muertos. Reúne a doce discípulos cercanos que lo acompañan y aprenden de Él. Su enseñanza más famosa, conocida como el Sermón del Monte, redefine radicalmente ideas sobre la felicidad, la ley, el amor a los enemigos y la relación con Dios. Su mensaje central es la llegada del Reino de Dios, y genera tanto seguidores devotos como opositores poderosos.

Leer Mateo 5 en la Biblia →

c. 30-33 d.C. (aprox.)

Muerte y resurrección de Jesús

Tras ser traicionado por uno de sus propios discípulos, Jesús es arrestado, juzgado injustamente, y condenado a morir en una cruz romana — la forma de ejecución más humillante y dolorosa de la época. Muere después de horas de sufrimiento, y es sepultado en una tumba prestada. Tres días después, la tumba aparece vacía. Jesús se aparece vivo a sus discípulos y a cientos de personas más durante los siguientes cuarenta días, confirmando que había resucitado de entre los muertos — el evento central de toda la fe cristiana, que transforma la cruz de símbolo de derrota en símbolo de victoria.

Leer Juan 19-20 en la Biblia →

Poco después de la resurrección

Nacimiento de la iglesia

Cincuenta días después de la resurrección de Jesús, durante la fiesta judía de Pentecostés, el Espíritu Santo desciende de manera visible y poderosa sobre los discípulos reunidos en Jerusalén, cumpliendo una promesa que Jesús les había hecho antes de ascender al cielo. Pedro predica ese mismo día, y unas tres mil personas se convierten. Es el nacimiento oficial de la iglesia cristiana, que desde ese momento comienza a crecer y extenderse — primero en Jerusalén, y después por todo el mundo conocido.

Leer Hechos 2 en la Biblia →

c. 33-36 d.C. (aprox.)

La conversión de Pablo

Saulo de Tarso era un fariseo estricto y uno de los perseguidores más feroces de los primeros cristianos, buscando activamente arrestarlos. En un viaje hacia Damasco con esa misma intención, tiene un encuentro sobrenatural con Jesús resucitado que lo deja temporalmente ciego. Este encuentro transforma completamente su vida: de perseguidor pasa a ser uno de los defensores y misioneros más importantes del cristianismo, cambiando su nombre a Pablo y dedicando el resto de su vida a predicar el mensaje que antes intentaba destruir.

Leer Hechos 9 en la Biblia →

c. 46-57 d.C. (aprox.)

Los viajes misioneros de Pablo

Pablo emprende varios viajes extensos por el Mediterráneo —a través de lo que hoy es Turquía, Grecia y más allá— fundando iglesias en ciudades como Éfeso, Corinto y Filipos. Enfrenta naufragios, cárceles, golpizas y rechazo constante, pero persiste en su misión. Muchas de sus cartas a estas iglesias, escritas para enseñar, corregir y animar a los nuevos creyentes, se convierten después en gran parte del Nuevo Testamento. Gracias a su trabajo, el mensaje de Jesús deja de ser solo un movimiento judío local y se extiende como una fe para todas las naciones.

Leer Hechos 13 en la Biblia →

Fin del Nuevo Testamento

Apocalipsis: la esperanza final

El apóstol Juan, ya anciano y exiliado en la isla de Patmos, recibe una serie de visiones dramáticas sobre el futuro: el triunfo final de Dios sobre el mal, el juicio, y la renovación completa de la creación. El libro —y con él, toda la Biblia— termina con la imagen de un cielo nuevo y una tierra nueva, donde Dios habita para siempre con Su pueblo, sin más dolor ni muerte. Es la conclusión de toda la historia que comenzó en Génesis: de un jardín perdido, a una ciudad eterna restaurada.

Leer Apocalipsis 21 en la Biblia →
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