Jeremías 25 — comparando versiones
Reina Valera 1960 (RV60)
1Palabra que vino a Jeremías acerca de todo el pueblo de Judá en el año cuarto de Joacim hijo de Josías, rey de Judá, el cual era el año primero de Nabucodonosor rey de Babilonia;
2la cual habló el profeta Jeremías a todo el pueblo de Judá y a todos los moradores de Jerusalén, diciendo:
3Desde el año trece de Josías hijo de Amón, rey de Judá, hasta este día, que son vientitrés años, ha venido a mí palabra de Jehová, y he hablado desde temprano y sin cesar; pero no oísteis.
4Y envió Jehová a vosotros todos sus siervos los profetas, enviándoles desde temprano y sin cesar; pero no oísteis, ni inclinasteis vuestro oído para escuchar
5cuando decían: Volveos ahora de vuestro mal camino y de la maldad de vuestras obras, y moraréis en la tierra que os dio Jehová a vosotros y a vuestros padres para siempre;
6y no vayáis en pos de dioses ajenos, sirviéndoles y adorándoles, ni me provoquéis a ira con la obra de vuestras manos; y no os haré mal.
7Pero no me habéis oído, dice Jehová, para provocarme a ira con la obra de vuestras manos para mal vuestro.
8Por tanto, así ha dicho Jehová de los ejércitos: Por cuanto no habéis oído mis palabras,
9he aquí enviaré y tomaré a todas las tribus del norte, dice Jehová, y a Nabucodonosor rey de Babilonia, mi siervo, y los traeré contra esta tierra y contra sus moradores, y contra todas estas naciones en derredor; y los destruiré, y los pondré por escarnio y por burla y en desolación perpetua.
10Y haré que desaparezca de entre ellos la voz de gozo y la voz de alegría, la voz de desposado y la voz de desposada, ruido de molino y luz de lámpara.
11Toda esta tierra será puesta en ruinas y en espanto; y servirán estas naciones al rey de Babilonia setenta años.
12Y cuando sean cumplidos los setenta años, castigaré al rey de Babilonia y a aquella nación por su maldad, ha dicho Jehová, y a la tierra de los caldeos; y la convertiré en desiertos para siempre.
13Y traeré sobre aquella tierra todas mis palabras que he hablado contra ella, con todo lo que está escrito en este libro, profetizado por Jeremías contra todas las naciones.
14Porque también ellas serán sojuzgadas por muchas naciones y grandes reyes; y yo les pagaré conforme a sus hechos, y conforme a la obra de sus manos.
15Porque así me dijo Jehová Dios de Israel: Toma de mi mano la copa del vino de este furor, y da a beber de él a todas las naciones a las cuales yo te envío.
16Y beberán, y temblarán y enloquecerán, a causa de la espada que yo envío entre ellas.
17Y tomé la copa de la mano de Jehová, y di de beber a todas las naciones, a las cuales me envió Jehová:
18a Jerusalén, a las ciudades de Judá y a sus reyes, y a sus príncipes, para ponerlos en ruinas, en escarnio y en burla y en maldición, como hasta hoy;
19a Faraón rey de Egipto, a sus siervos, a sus príncipes y a todo su pueblo;
20y a toda la mezcla de naciones, a todos los reyes de tierra de Uz, y a todos los reyes de la tierra de Filistea, a Ascalón, a Gaza, a Ecrón y al remanente de Asdod;
21a Edom, a Moab y a los hijos de Amón;
22a todos los reyes de Tiro, a todos los reyes de Sidón, a los reyes de las costas que están de ese lado del mar;
23a Dedán, a Tema y a Buz, y a todos los que se rapan las sienes;
24a todos los reyes de Arabia, a todos los reyes de pueblos mezclados que habitan en el desierto;
25a todos los reyes de Zimri, a todos los reyes de Elam, a todos los reyes de Media;
26a todos los reyes del norte, los de cerca y los de lejos, los unos con los otros, y a todos los reinos del mundo que están sobre la faz de la tierra; y el rey de Babilonia beberá después de ellos.
27Les dirás, pues: Así ha dicho Jehová de los ejércitos, Dios de Israel: Bebed, y embriagaos, y vomitad, y caed, y no os levantéis, a causa de la espada que yo envío entre vosotros.
28Y si no quieren tomar la copa de tu mano para beber, les dirás tú: Así ha dicho Jehová de los ejércitos: Tenéis que beber.
29Porque he aquí que a la ciudad en la cual es invocado mi nombre yo comienzo a hacer mal; ¿y vosotros seréis absueltos? No seréis absueltos; porque espada traigo sobre todos los moradores de la tierra, dice Jehová de los ejércitos.
30Tú, pues, profetizarás contra ellos todas estas palabras y les dirás: Jehová rugirá desde lo alto, y desde su morada santa dará su voz; rugirá fuertemente contra su morada; canción de lagareros cantará contra todos los moradores de la tierra.
31Llegará el estruendo hasta el fin de la tierra, porque Jehová tiene juicio contra las naciones; él es el Juez de toda carne; entregará los impíos a espada, dice Jehová.
32Así ha dicho Jehová de los ejércitos: He aquí que el mal irá de nación en nación, y grande tempestad se levantará de los fines de la tierra.
33Y yacerán los muertos de Jehová en aquel día desde un extremo de la tierra hasta el otro; no se endecharán ni se recogerán ni serán enterrados; como estiércol quedarán sobre la faz de la tierra.
34Aullad, pastores, y clamad; revolcaos en el polvo, mayorales del rebaño; porque cumplidos son vuestros días para que seáis degollados y esparcidos, y caeréis como vaso precioso.
35Y se acabará la huida de los pastores, y el escape de los mayorales del rebaño.
36¡Voz de la gritería de los pastores, y aullido de los mayorales del rebaño! porque Jehová asoló sus pastos.
37Y los pastos delicados serán destruidos por el ardor de la ira de Jehová.
38Dejó cual leoncillo su guarida; pues asolada fue la tierra de ellos por la ira del opresor, y por el furor de su saña.
Nueva Version Internacional (NVI)
1Esta es la palabra que vino a Jeremías con relación a todo el pueblo de Judá. La recibió en el año cuarto del reinado de Joacim, hijo de Josías y rey de Judá, es decir, durante el año primero del reinado de Nabucodonosor, rey de Babilonia.
2El profeta Jeremías les dijo lo siguiente a todo el pueblo de Judá y a todos los habitantes de Jerusalén:
3«Desde el año trece de Josías, hijo de Amón y rey de Judá, hasta el día de hoy, durante veintitrés años, el Señor me ha dirigido su palabra y yo les he hablado en repetidas ocasiones, pero ustedes no me han hecho caso.
4»Además, una y otra vez el Señor les ha enviado a sus siervos los profetas, pero ustedes no los han escuchado ni les han prestado atención.
5Ellos los exhortaban: “Dejen ya su mal camino y sus malas acciones. Así podrán habitar en la tierra que, desde siempre y para siempre, el Señor les ha dado a ustedes y a sus antepasados.
6No vayan tras otros dioses para servirles y adorarlos; no me ofendan con la obra de sus manos, y no les haré ningún mal”.
7»Pero ustedes no me obedecieron —afirma el Señor—, sino que me irritaron con la obra de sus manos para su propia desgracia.
8»Por eso, así dice el Señor de los Ejércitos: “Por cuanto no han obedecido mis palabras,
9yo haré que vengan todos los pueblos del norte y también mi siervo Nabucodonosor, rey de Babilonia. Los traeré contra esta tierra, contra sus habitantes y contra todas las naciones vecinas, y los destruiré por completo: ¡los convertiré en objeto de horror, de burla y de eterna ruina!”, afirma el Señor.
10“Haré que desaparezcan entre ellos los gritos de gozo y alegría, las voces del novio y la novia, el ruido del molino y la luz de la lámpara.
11Todo este país quedará reducido a horror y ruina; estas naciones servirán al rey de Babilonia durante setenta años”.
12»Pero, cuando se hayan cumplido los setenta años, yo castigaré por su iniquidad al rey de Babilonia y a aquella nación, país de los babilonios, y los convertiré en ruina perpetua», afirma el Señor.
13«Haré que vengan sobre esa tierra todas las amenazas que anuncié, todo lo que está registrado en este libro y que Jeremías ha profetizado contra todas las naciones.
14Ellos mismos serán esclavizados por muchas naciones y reyes poderosos. Así les daré lo que merecen su conducta y sus hechos».
15El Señor, el Dios de Israel, me dijo: «Toma de mi mano esta copa del vino de mi ira y dásela a beber a todas las naciones a las que yo te envíe.
16Cuando ellas la beban, se tambalearán y perderán el juicio, a causa de la espada que voy a enviar contra ellos».
17Tomé de la mano del Señor la copa y se la di a beber a todas las naciones a las cuales el Señor me envió:
18a Jerusalén y a las ciudades de Judá, a sus reyes y a sus oficiales, para convertirlos en ruinas, en motivo de horror, burla y maldición, como hoy se puede ver.
19También se la di a beber al faraón, rey de Egipto, a sus siervos y oficiales y a todo su pueblo;
20a todos los forasteros,a todos los reyes del país de Uzy a todos los reyes del país de los filisteos: a los de Ascalón, Gaza y Ecrón y a los sobrevivientes de Asdod;
21a Edom y Moab y a los hijos de Amón;
22a todos los reyes de Tiro y de Sidón;a todos los reyes de las costas al otro lado del mar;
23a Dedán, Temá y Buz; a todos los pueblos que se rapan las sienes;
24a todos los reyes de Arabia; a todos los reyes de las diferentes tribus del desierto;
25a todos los reyes de Zimri, Elam y Media;
26a todos los reyes del norte, cercanos o lejanos y a todos los reinos que están sobre la faz de la tierra.Después de ellos, beberá el rey de Sesac.
27«Tú les dirás: “Así dice el Señor de los Ejércitos, el Dios de Israel: ‘Beban, emborráchense, vomiten y caigan para no levantarse más, por causa de la espada que estoy por mandar contra ustedes’ ”.
28Pero, si se niegan a tomar de tu mano la copa y beberla, tú les dirás: “Así dice el Señor de los Ejércitos: ‘¡Tendrán que beberla!’.
29Desataré calamidades contra la ciudad que lleva mi Nombre. ¿Y creen ustedes que no los voy a castigar? Al contrario, serán castigados —afirma el Señor de los Ejércitos—, porque yo desenvaino la espada contra todos los habitantes de la tierra”.
30»Tú, Jeremías, profetiza contra ellos todas estas palabras:»“Ruge el Señor desde lo alto;desde su santa morada hace tronar su voz.Ruge violento contra su rebaño;grita como los que pisan la uva,contra todos los habitantes del mundo.
31El estruendo llega hasta los confines de la tierra,porque el Señor litiga contra las naciones;enjuicia a todos los mortalesy pasa por la espada a los malvados”»,afirma el Señor.
32Así dice el Señor de los Ejércitos:«La calamidad se extiendede nación en nación;una terrible tempestad se desatadesde los confines de la tierra».
33En aquel día, las víctimas del Señor quedarán tendidas de un extremo a otro de la tierra. Nadie las llorará ni las recogerá ni las enterrará; se quedarán sobre la faz de la tierra, como el estiércol.
34Giman, pastores, y clamen;revuélquense en el polvo, jefes del rebaño,porque les ha llegado el día de la matanza;serán dispersados y caerán como carneros escogidos.
35Los pastores no tendrán escapatoria;no podrán huir los jefes del rebaño.
36Escuchen el clamor de los pastoresy el gemido de los jefes del rebaño,porque el Señor destruye sus pastizales.
37Las tranquilas praderas son asoladas,a causa de la ardiente ira del Señor.
38Como león que deja abandonada su guarida,él ha dejado desolada la tierra de ellos,a causa de la espada del opresor,a causa de la ardiente ira del Señor.
La Biblia de las Americas (LBLA)
1Palabra que vino a Jeremías acerca de todo el pueblo de Judá, en el año cuarto de Joacim, hijo de Josías, rey de Judá (este era el primer año de Nabucodonosor, rey de Babilonia),
2la cual el profeta Jeremías habló a todo el pueblo de Judá y a todos los habitantes de Jerusalén, diciendo:
3Desde el año trece de Josías, hijo de Amón, rey de Judá, hasta hoy, en estos veintitrés años ha venido a mí la palabra del Señor, y os he hablado repetidas veces, pero no habéis escuchado.
4Y el Señor os envió repetidas veces a todos sus siervos los profetas (pero no escuchasteis ni inclinasteis vuestro oído para oír),
5diciendo: «Volveos ahora cada cual de vuestro camino y de la maldad de vuestras obras, y habitaréis en la tierra que el Señor os dio a vosotros y a vuestros padres para siempre;
6no vayáis tras otros dioses para servirles y postraros ante ellos, no me provoquéis a ira con la obra de vuestras manos, y no os haré ningún mal».
7Pero no me habéis escuchado —declara el Señor— de modo que me provocasteis a ira con la obra de vuestras manos para vuestro propio mal.
8Por tanto, así dice el Señor de los ejércitos: «Por cuanto no habéis obedecido mis palabras,
9he aquí, mandaré a buscar a todas las familias del norte —declara el Señor— y a Nabucodonosor, rey de Babilonia, siervo mío, y los traeré contra esta tierra, contra sus habitantes y contra todas estas naciones de alrededor; los destruiré por completo y los haré objeto de horror, de burla y de eterna desolación.
10Y haré cesar de ellos la voz de gozo y la voz de alegría, la voz del novio y la voz de la novia, el sonido de las piedras de molino y la luz de la lámpara.
11Toda esta tierra será desolación y horror, y estas naciones servirán al rey de Babilonia setenta años.
12»Después que se hayan cumplido los setenta años, castigaré al rey de Babilonia y a esa nación por su iniquidad —declara el Señor— y a la tierra de los caldeos la haré una desolación eterna.
13Y traeré sobre esa tierra todas las palabras que he hablado contra ella, todo lo que está escrito en este libro que Jeremías ha profetizado contra todas las naciones.
14(Pues también a ellos los harán esclavos muchas naciones y grandes reyes, y les pagaré conforme a sus hechos y conforme a la obra de sus manos)».
15Porque así me ha dicho el Señor, Dios de Israel: Toma de mi mano esta copa del vino del furor, y haz que beban de ella todas las naciones a las cuales yo te envío.
16Y beberán y se tambalearán y enloquecerán a causa de la espada que enviaré entre ellas.
17Entonces tomé la copa de la mano del Señor, e hice beber de ella a todas las naciones a las cuales me envió el Señor:
18a Jerusalén y a las ciudades de Judá, a sus reyes y a sus príncipes, para ponerlos por desolación, horror, burla y maldición, como hasta hoy;
19a Faraón, rey de Egipto, a sus siervos, a sus príncipes y a todo su pueblo;
20a todos los extranjeros, a todos los reyes de la tierra de Uz, a todos los reyes de la tierra de los filisteos (es decir, Ascalón, Gaza, Ecrón y al remanente de Asdod);
21a Edom, a Moab y a los hijos de Amón;
22a todos los reyes de Tiro, a todos los reyes de Sidón y a los reyes de las costas que están más allá del mar;
23a Dedán, a Tema, a Buz y a todos los que se rapan las sienes;
24a todos los reyes de Arabia y a todos los reyes de los extranjeros que habitan en el desierto;
25a todos los reyes de Zimri, a todos los reyes de Elam y a todos los reyes de Media;
26a todos los reyes del norte, los de cerca y los de lejos, los unos con los otros, y a todos los reinos del mundo que están sobre la faz de la tierra. El rey de Sesac beberá después de ellos.
27Y les dirás: «Así dice el Señor de los ejércitos, el Dios de Israel: “Bebed, embriagaos, vomitad, caed y no os levantéis a causa de la espada que yo enviaré entre vosotros” ».
28Y sucederá que si rehúsan tomar la copa de tu mano para beber, les dirás: «Así dice el Señor de los ejércitos: “Ciertamente vais a beber.
29Porque he aquí que comienzo a causar mal en esta ciudad que se llama por mi nombre, ¿y quedaréis vosotros sin castigo alguno? No quedaréis sin castigo, porque llamo a la espada contra todos los habitantes de la tierra” —declara el Señor de los ejércitos».
30Tú, pues, profetizarás contra ellos todas estas palabras, y les dirás:«El Señor rugirá desde lo alto,y dará su voz desde su santa morada;rugirá fuertemente contra su rebaño.Dará gritos como los que pisan las uvascontra todos los habitantes de la tierra.
31-»Ha llegado el estruendo hasta el fin de la tierra,porque el Señor tiene un pleito contra las naciones;entra en juicio contra toda carne;a los impíos, los entrega a la espada» —declara el Señor.
32¶Así dice el Señor de los ejércitos:He aquí, el mal vade nación en nación,y una gran tempestad se levantade los confines de la tierra.
33Y los muertos por el Señor en aquel día estarán desde un extremo de la tierra hasta el otro. No los llorarán, ni los recogerán, ni los sepultarán; serán como estiércol sobre la faz de la tierra.
34Gemid, pastores, y clamad;revolcaos en ceniza, mayorales del rebaño;porque se han cumplido los días de vuestra matanza y de vuestra dispersión,y caeréis como vaso precioso.
35No habrá huida para los pastores,ni escape para los mayorales del rebaño.
36Se oye el sonido del clamor de los pastores,y el gemido de los mayorales del rebaño,porque el Señor está destruyendo sus pastos,
37y son silenciados los rebaños apaciblesa causa de la ardiente ira del Señor.
38Ha dejado como león su guarida,porque su tierra se ha convertido en horrorpor el furor de la espada opresora,y a causa de su ardiente ira.
Nueva Traduccion Viviente (NTV)
1Este mensaje del Señor , para todo el pueblo de Judá, le vino a Jeremías durante el cuarto año del reinado de Joacim sobre Judá. Este fue el año en que el rey Nabucodonosor de Babilonia comenzó a reinar.
2Jeremías el profeta le dijo a todo el pueblo de Judá y de Jerusalén:
3«Durante los últimos veintitrés años —desde el año trece del reinado de Josías, hijo de Amón, rey de Judá, hasta ahora— el Señor me ha estado dando sus mensajes. Yo se los he comunicado con toda fidelidad, pero ustedes no han querido escuchar.
4»Una y otra vez, el Señor les ha enviado a sus siervos, los profetas, pero ustedes no escucharon ni prestaron atención.
5Todas las veces el mensaje fue: “Apártense de su mal camino y de sus malas acciones. Solo entonces los dejaré vivir en esta tierra que el Señor les dio a ustedes y a sus antepasados para siempre.
6No provoquen mi enojo al rendir culto a ídolos que ustedes hicieron con sus propias manos. Entonces no les haré ningún daño”.
7»Pero ustedes no querían escucharme —dice el Señor —. Me pusieron furioso al rendir culto a ídolos hechos con sus propias manos y trajeron sobre ustedes todos los desastres que ahora sufren.
8Ahora el Señor de los Ejércitos Celestiales dice: “Como ustedes no me han escuchado,
9reuniré a todos los ejércitos del norte bajo el mando de Nabucodonosor, rey de Babilonia, a quien nombré mi representante. Los traeré contra esta tierra, contra su gente y contra las naciones vecinas. A ustedes los destruiré por completo y los convertiré en objeto de horror, desprecio y ruina para siempre.
10Quitaré de ustedes la risa y las canciones alegres. No se oirán más las voces felices de los novios ni de las novias. Las piedras de molino se acallarán y las luces de las casas se apagarán.
11Toda la tierra se convertirá en una desolada tierra baldía. Israel y las naciones vecinas servirán al rey de Babilonia por setenta años.
12»”Entonces, después que hayan pasado los setenta años de cautiverio, castigaré al rey de Babilonia y a su pueblo por sus pecados —dice el Señor —. Haré del país de los babilonios una tierra baldía para siempre.
13Traeré sobre ellos todos los terrores que prometí en este libro, todos los castigos contra las naciones anunciados por Jeremías.
14Muchas naciones y grandes reyes esclavizarán a los babilonios, así como ellos esclavizaron a mi pueblo. Los castigaré en proporción al sufrimiento que le ocasionaron a mi pueblo”».
15Esto me dijo el Señor , Dios de Israel: «Toma de mi mano la copa de mi enojo, que está llena hasta el borde, y haz que todas las naciones a las que te envíe beban de ella.
16Cuando la beban se tambalearán, enloquecidos por la guerra que enviaré contra ellos».
17Así que tomé la copa del enojo del Señor e hice que todas las naciones bebieran de ella, cada nación a la que el Señor me envió.
18Fui a Jerusalén y a las otras ciudades de Judá, y sus reyes y funcionarios bebieron de la copa. Desde ese día hasta ahora ellos han sido una ruina desolada, un objeto de horror, desprecio y maldición.
19Le di la copa al faraón, rey de Egipto, a sus asistentes, a sus funcionarios y a todo su pueblo,
20junto con todos los extranjeros que vivían en esa tierra. También se la di a todos los reyes de la tierra de Uz, a los reyes de las ciudades filisteas de Ascalón, Gaza y Ecrón, y a lo que queda de Asdod.
21Después les di la copa a las naciones de Edom, Moab y Amón,
22a los reyes de Tiro y Sidón, y a los reyes de las regiones al otro lado del mar.
23Se la di a Dedán, a Tema, a Buz y a la gente que vive en lugares remotos.
24Se la di a los reyes de Arabia, a los reyes de las tribus nómadas del desierto
25y a los reyes de Zimri, Elam y Media.
26Se la di a los reyes de los países del norte, lejanos y cercanos, uno tras otro, es decir, a todos los reinos del mundo. Finalmente, el mismo rey de Babilonia bebió de la copa del enojo del Señor .
27Entonces el Señor me dijo: «Ahora diles: “Esto dice el Señor de los Ejércitos Celestiales, Dios de Israel: ‘Beban de la copa de mi enojo. Emborráchense y vomiten; caigan para nunca más levantarse, porque envío guerras terribles contra ustedes’”.
28Ahora bien, si se niegan a aceptar la copa, diles: “El Señor de los Ejércitos Celestiales dice: ‘No les queda más que beberla.
29He comenzado a castigar a Jerusalén, la ciudad que lleva mi nombre. ¿Acaso los dejaría a ustedes sin castigo? No, no escaparán del desastre. Enviaré guerra contra todas las naciones de la tierra. ¡Yo, el Señor de los Ejércitos Celestiales, he hablado!’”.
30»Ahora, profetiza todas estas cosas y diles: »“El Señor rugirá contra su propia tierra desde su santa morada en el cielo. Él gritará como los que pisan las uvas; gritará contra todos los habitantes de la tierra.
31Su grito de juicio llegará hasta los confines de la tierra, porque el Señor presentará su caso contra todas las naciones. Él juzgará a todos los habitantes de la tierra, y matará con la espada a los perversos. ¡Yo, el Señor , he hablado!”».
32Esto dice el Señor de los Ejércitos Celestiales: «¡Miren! ¡Nación tras nación sufrirá calamidades! ¡Se está levantando un gran torbellino de furia desde los rincones más distantes de la tierra!».
33En aquel día, los que el Señor haya masacrado llenarán la tierra de un extremo a otro. Nadie llorará por ellos ni juntará sus cuerpos para enterrarlos. Estarán esparcidos sobre el suelo como estiércol.
34¡Lloren y giman, pastores malvados! ¡Revuélquense en el polvo, líderes del rebaño! Ha llegado el momento de su matanza; ustedes caerán y se harán añicos como vaso frágil.
35No encontrarán lugar donde esconderse; no habrá forma de escapar.
36Escuchen los gritos desesperados de los pastores. Los líderes del rebaño gimen en su desesperación porque el Señor está arruinando sus pastos.
37Debido al gran enojo del Señor , los prados tranquilos se convertirán en tierra baldía.
38Él salió de su guarida como un león fuerte en busca de su presa, y la tierra quedará desolada por la espada del enemigo y por la ira feroz del Señor .
Nueva Biblia de las Américas (NBLA)
1Palabra que vino a Jeremías acerca de todo el pueblo de Judá, en el año cuarto de Joacim, hijo de Josías, rey de Judá (este era el primer año de Nabucodonosor, rey de Babilonia),
2la cual el profeta Jeremías habló a todo el pueblo de Judá y a todos los habitantes de Jerusalén, diciéndoles:
3«Desde el año trece de Josías, hijo de Amón, rey de Judá, hasta hoy, en estos veintitrés años ha venido a mí la palabra del Señor, y les he hablado repetidas veces, pero no han escuchado.
4Y el Señor les envió repetidas veces a todos Sus siervos los profetas, pero ustedes no escucharon ni pusieron atención.
5Ellos les decían: “Vuélvase ahora cada uno de su camino y de la maldad de sus obras, y habitarán en la tierra que el Señor les dio a ustedes y a sus padres para siempre.
6No vayan tras otros dioses para servirles y postrarse ante ellos, no me provoquen a ira con la obra de sus manos, y no les haré ningún mal”.
7Pero no me han escuchado», declara el Señor, «de modo que me provocaron a ira con la obra de sus manos para su propio mal.
8»Por tanto, así dice el Señor de los ejércitos: “Por cuanto no han obedecido Mis palabras,
9mandaré a buscar a todas las familias del norte”, declara el Señor, “y a Nabucodonosor, rey de Babilonia, Mi siervo. Los traeré contra esta tierra, contra sus habitantes y contra todas estas naciones de alrededor; los destruiré por completo y los haré objeto de horror, de burla y de eterna desolación.
10Además, haré cesar de ellos la voz de gozo y la voz de alegría, la voz del novio y la voz de la novia, el sonido de las piedras de molino y la luz de la lámpara.
11Toda esta tierra será desolación y horror, y estas naciones servirán setenta años al rey de Babilonia.
12”Después que se hayan cumplido los setenta años, castigaré al rey de Babilonia y a esa nación por su iniquidad”, declara el Señor, “y a la tierra de los caldeos la haré una desolación eterna.
13Y traeré sobre esa tierra todas las palabras que he hablado contra ella, todo lo que está escrito en este libro que Jeremías ha profetizado contra todas las naciones.
14(Pues también a ellos los harán esclavos muchas naciones y grandes reyes, y les pagaré conforme a sus hechos y conforme a la obra de sus manos)” ».
15Porque así me ha dicho el Señor, Dios de Israel: «Toma de Mi mano esta copa del vino del furor, y haz que beban de ella todas las naciones a las cuales Yo te envío.
16Ellas beberán y se tambalearán y enloquecerán a causa de la espada que enviaré en medio de ellas».
17Entonces tomé la copa de la mano del Señor, e hice beber de ella a todas las naciones a las cuales me envió el Señor:
18a Jerusalén y a las ciudades de Judá, a sus reyes y a sus príncipes, para ponerlos por desolación, horror, burla y maldición, como hasta hoy;
19a Faraón, rey de Egipto, a sus siervos, a sus príncipes y a todo su pueblo;
20a todos los extranjeros, a todos los reyes de la tierra de Uz, a todos los reyes de la tierra de los filisteos (es decir, Ascalón, Gaza, Ecrón y al remanente de Asdod);
21a Edom, a Moab y a los hijos de Amón;
22a todos los reyes de Tiro, a todos los reyes de Sidón y a los reyes de las costas que están más allá del mar;
23a Dedán, a Tema, a Buz y a todos los que se rapan las sienes;
24a todos los reyes de Arabia y a todos los reyes de los extranjeros que habitan en el desierto;
25a todos los reyes de Zimri, a todos los reyes de Elam y a todos los reyes de Media;
26a todos los reyes del norte, los de cerca y los de lejos, los unos con los otros, y a todos los reinos del mundo que están sobre la superficie de la tierra. El rey de Sesac beberá después de ellos.
27«Tú les dirás: “Así dice el Señor de los ejércitos, el Dios de Israel: ‘Beban, embriáguense, vomiten, cáiganse y no se levanten a causa de la espada que Yo enviaré en medio de ustedes’ ”.
28Y sucederá que si rehúsan tomar la copa de tu mano para beber, les dirás: “Así dice el Señor de los ejércitos: ‘Ciertamente van a beber.
29Porque Yo comienzo a causar mal en esta ciudad que se llama por Mi nombre, ¿y quedarán ustedes sin castigo alguno? No quedarán sin castigo, porque llamo a la espada contra todos los habitantes de la tierra’, declara el Señor de los ejércitos”.
30»Tú, pues, profetizarás contra ellos todas estas palabras, y les dirás: “El Señor rugirá desde lo alto, Y dará Su voz desde Su santa morada; Rugirá fuertemente contra Su rebaño. Dará gritos como los que pisan las uvas Contra todos los habitantes de la tierra.
31”Ha llegado el estruendo hasta el fin de la tierra, Porque el Señor tiene un pleito contra las naciones; Entra en juicio contra toda carne; A los impíos los entrega a la espada”, declara el Señor».
32¶Así dice el Señor de los ejércitos: «El mal va De nación en nación, Y una gran tempestad se levanta De los confines de la tierra.
33En aquel día los muertos por el Señor estarán desde un extremo de la tierra hasta el otro. No los llorarán, ni los recogerán, ni los sepultarán; serán como estiércol sobre la superficie de la tierra.
34»Den gemidos, pastores, y clamen; Revuélquense en ceniza, mayorales del rebaño; Porque se han cumplido los días de su matanza y de su dispersión, Y caerán como vaso escogido.
35»No habrá huida para los pastores, Ni escape para los mayorales del rebaño.
36»Se oye el sonido del clamor de los pastores, Y el gemido de los mayorales del rebaño, Porque el Señor está destruyendo sus pastos,
37Y son silenciados los rebaños apacibles A causa de la ardiente ira del Señor.
38»Él ha abandonado como un león Su guarida, Porque su tierra se ha convertido en horror Por el furor de la espada opresora, Y a causa de Su ardiente ira».