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Jeremías 8 — comparando versiones

Reina Valera 1960 (RV60)

1En aquel tiempo, dice Jehová, sacarán los huesos de los reyes de Judá, y los huesos de sus príncipes, y los huesos de los sacerdotes, y los huesos de los profetas, y los huesos de los moradores de Jerusalén, fuera de sus sepulcros;

2y los esparcirán al sol y a la luna y a todo el ejército del cielo, a quienes amaron y a quienes sirvieron, en pos de quienes anduvieron, a quienes preguntaron, y ante quienes se postraron. No serán recogidos ni enterrados; serán como estiércol sobre la faz de la tierra.

3Y escogerá la muerte antes que la vida todo el resto que quede de esta mala generación, en todos los lugares adonde arroje yo a los que queden, dice Jehová de los ejércitos.

4Les dirás asimismo: Así ha dicho Jehová: El que cae, ¿no se levanta? El que se desvía, ¿no vuelve al camino?

5¿Por qué es este pueblo de Jerusalén rebelde con rebeldía perpetua? Abrazaron el engaño, y no han querido volverse.

6Escuché y oí; no hablan rectamente, no hay hombre que se arrepienta de su mal, diciendo: ¿Qué he hecho? Cada cual se volvió a su propia carrera, como caballo que arremete con ímpetu a la batalla.

7Aun la cigüeña en el cielo conoce su tiempo, y la tórtola y la grulla y la golondrina guardan el tiempo de su venida; pero mi pueblo no conoce el juicio de Jehová.

8¿Cómo decís: Nosotros somos sabios, y la ley de Jehová está con nosotros? Ciertamente la ha cambiado en mentira la pluma mentirosa de los escribas.

9Los sabios se avergonzaron, se espantaron y fueron consternados; he aquí que aborrecieron la palabra de Jehová; ¿y qué sabiduría tienen?

10Por tanto, daré a otros sus mujeres, y sus campos a quienes los conquisten; porque desde el más pequeño hasta el más grande cada uno sigue la avaricia; desde el profeta hasta el sacerdote todos hacen engaño.

11Y curaron la herida de la hija de mi pueblo con liviandad, diciendo: Paz, paz; y no hay paz.

12¿Se han avergonzado de haber hecho abominación? Ciertamente no se han avergonzado en lo más mínimo, ni supieron avergonzarse; caerán, por tanto, entre los que caigan; cuando los castigue caerán, dice Jehová

13Los cortaré del todo, dice Jehová. No quedarán uvas en la vid, ni higos en la higuera, y se caerá la hoja; y lo que les he dado pasará de ellos.

14¿Por qué nos estamos sentados? Reuníos, y entremos en las ciudades fortificadas, y perezcamos allí; porque Jehová nuestro Dios nos ha destinado a perecer, y nos ha dado a beber aguas de hiel, porque pecamos contra Jehová.

15Esperamos paz, y no hubo bien; día de curación, y he aquí turbación.

16Desde Dan se oyó el bufido de sus caballos; al sonido de los relinchos de sus corceles tembló toda la tierra; y vinieron y devoraron la tierra y su abundancia, a la ciudad y a los moradores de ella.

17Porque he aquí que yo envío sobre vosotros serpientes, áspides contra los cuales no hay encantamiento, y os morderán, dice Jehová.

18A causa de mi fuerte dolor, mi corazón desfallece en mí.

19He aquí voz del clamor de la hija de mi pueblo, que viene de la tierra lejana: ¿No está Jehová en Sion? ¿No está en ella su Rey? ¿Por qué me hicieron airar con sus imágenes de talla, con vanidades ajenas?

20Pasó la siega, terminó el verano, y nosotros no hemos sido salvos.

21Quebrantado estoy por el quebrantamiento de la hija de mi pueblo; entenebrecido estoy, espanto me ha arrebatado.

22¿No hay bálsamo en Galaad? ¿No hay allí médico? ¿Por qué, pues, no hubo medicina para la hija de mi pueblo?

Nueva Version Internacional (NVI)

1»”En aquel tiempo —afirma el Señor—, se exhumarán de sus sepulcros los huesos de los reyes y de los oficiales de Judá, de los sacerdotes, de los profetas y de los habitantes de Jerusalén.

2Quedarán expuestos al sol, a la luna y a todas las estrellas del cielo, a los que ellos amaron, sirvieron, consultaron y adoraron. No los recogerán ni los enterrarán; ¡como estiércol quedarán sobre la faz de la tierra!

3En todos los lugares por donde yo disperse a los sobrevivientes de esta nación malvada, los que hayan quedado preferirán la muerte a la vida”, afirma el Señor de los Ejércitos.

4»Pero tú les advertirás que así dice el Señor:»“Cuando los hombres caen,¿acaso no se levantan?Cuando uno se desvía,¿acaso no vuelve al camino?

5¿Por qué entonces este pueblo se ha desviado?¿Por qué persiste Jerusalén en su apostasía?Se aferran al engañoy no quieren volver a mí.

6He escuchado con suma atención,para ver si alguien habla con rectitud,pero nadie se arrepiente de su maldad;nadie reconoce el mal que ha hecho.Todos siguen su loca carrera,como caballos desbocados en combate.

7Aun la cigüeña en el cieloconoce sus estaciones;la tórtola, la golondrina y la grullasaben cuándo deben emigrar.Pero mi pueblo no conocelas exigencias del Señor.

8»”¿Cómo se atreven a decir:‘Somos sabios; la Ley del Señor nos apoya’,si la pluma engañosa de los escribasla ha falsificado?

9Los sabios serán avergonzados,serán atrapados y abatidos.Si han rechazado la palabra del Señor,¿qué sabiduría pueden tener?

10Por eso entregaré sus mujeres a otros hombresy sus campos a otros dueños.Porque desde el más pequeño hasta el más grande,todos codician ganancias injustas;desde el profeta hasta el sacerdote,todos practican el engaño.

11Curan por encima la herida de mi puebloy les desean: ‘¡Paz, paz!’,cuando en realidad no hay paz.

12¿Acaso se han avergonzado de la abominación que han cometido?¡No, no se han avergonzado de naday ni siquiera saben lo que es la vergüenza!Por eso, caerán con los que caigan;cuando los castigue, serán derribados”,dice el Señor.

13»“Voy a arrancarlos por completo”,afirma el Señor,“no encuentro uvas en la viñani hay higos en la higuera;sus hojas están marchitas.¡Voy, pues, a quitarleslo que les he dado!”».

14¿Qué hacemos aquí sentados?¡Vengan, y vámonos juntos a las ciudades fortificadaspara morir allí!El Señor nuestro Dios nos está destruyendo.Nos ha dado a beber agua envenenada,porque hemos pecado contra él.

15Esperábamos paz,pero no llegó nada bueno.Esperábamos un tiempo de salud,pero solo nos llegó el terror.

16Desde Dan se escuchael resoplar de sus caballos;cuando relinchan sus corceles,tiembla toda la tierra.Vienen a devorarse el paísy todo lo que hay en él,la ciudad y todos sus habitantes.

17«¡Miren! Estoy lanzando contra ustedesserpientes venenosas que los morderán,y contra ellas no hay encantamiento»,afirma el Señor.

18La aflicción me abruma;mi corazón desfallece.

19El clamor de mi pueblo se levantay viene de una tierra lejana:«¿Acaso no está el Señor en Sion?¿No está allí su Rey?».«¿Por qué me provocan con sus ídolos,con sus dioses inútiles y extraños?».

20«Pasó la cosecha,se acabó el veranoy nosotros no hemos sido salvados».

21Por la herida de mi pueblo estoy herido;estoy de luto, el terror se apoderó de mí.

22¿No queda bálsamo en Galaad?¿No queda allí médico alguno?¿Por qué no se ha restauradola salud de mi pueblo?

La Biblia de las Americas (LBLA)

1En aquel tiempo —declara el Señor— sacarán de sus tumbas los huesos de los reyes de Judá, los huesos de sus príncipes, los huesos de los sacerdotes, los huesos de los profetas y los huesos de los habitantes de Jerusalén;

2y los esparcirán al sol, a la luna y a todo el ejército del cielo, a quienes amaron y sirvieron, y a quienes siguieron, a quienes buscaron y adoraron. No serán recogidos ni enterrados; serán como estiércol sobre la faz de la tierra.

3Y escogerá la muerte en lugar de la vida todo el remanente que quede de este linaje malvado, los que queden en todos los lugares adonde los he arrojado —declara el Señor de los ejércitos.

4Y les dirás: «Así dice el Señor:“Los que caen ¿no se levantan?Él que se desvía ¿no se arrepiente?

5-”¿Por qué entonces este pueblo, Jerusalén,se ha desviado en continua apostasía?Se aferran al engaño,rehúsan volver.

6-”He escuchado y oído,han hablado lo que no es recto;ninguno se arrepiente de su maldad,diciendo: ‘¿Qué he hecho?’.Cada cual vuelve a su carrera,como caballo que arremete en la batalla.

7-”Aun la cigüeña en el cieloconoce sus estaciones,y la tórtola, la golondrina y la grullaguardan la época de sus migraciones;pero mi pueblo no conocela ordenanza del Señor.

8¶”¿Cómo decís: ‘Somos sabios,y la ley del Señor está con nosotros’?,cuando he aquí, la ha cambiado en mentirala pluma mentirosa de los escribas.

9-”Los sabios son avergonzados,están abatidos y atrapados;he aquí, ellos han desechado la palabra del Señor,¿y qué clase de sabiduría tienen?

10-”Por tanto, daré sus mujeres a otros,y sus campos a nuevos dueños;porque desde el menor hasta el mayortodos ellos codician ganancias;desde el profeta hasta el sacerdotetodos practican el engaño.

11-”Y curan a la ligera el quebranto de la hija de mi pueblo,diciendo: ‘Paz, paz’,pero no hay paz.

12-”¿Se han avergonzado de la abominación que han cometido?Ciertamente no se han avergonzado,tampoco han sabido ruborizarse;por tanto caerán entre los que caigan,en la hora de su castigo serán derribados” —dice el Señor.

13¶“Ciertamente los destruiré” —declara el Señor—;“no habrá uvas en la vid,ni higos en la higuera,y la hoja se marchitará;lo que les he dado, pasará de ellos” ».

14¿Por qué estamos aún sentados?Congregaos, y entremos en las ciudades fortificadas,y perezcamos allí,pues el Señor nuestro Dios nos hace perecery nos ha dado a beber agua envenenada,porque hemos pecado contra el Señor.

15Esperábamos paz, y no hubo bien alguno;tiempo de curación, y he aquí, terror.

16Desde Dan se oye el resoplido de sus caballos;al sonido de los relinchos de sus corceles,tiembla toda la tierra;vienen y devoran la tierra y cuanto hay en ella,la ciudad y los que en ella habitan.

17Porque he aquí, yo envío contra vosotros serpientes,áspides contra los cuales no hay encantamiento,y os morderán —declara el Señor.

18¶Mi tristeza no tiene remedio,mi corazón desfallece en mí.

19He aquí la voz del clamor de la hija de mi pueblo desde una tierra lejana:¿No está el Señor en Sión? ¿No está su rey en ella?¿Por qué me han provocado con sus imágenes talladas, con ídolos extranjeros?

20Pasó la siega, terminó el verano,y nosotros no hemos sido salvados.

21Por el quebrantamiento de la hija de mi pueblo estoy quebrantado;ando enlutado, el espanto se ha apoderado de mí.

22¿No hay bálsamo en Galaad?¿No hay allí médico?¿Por qué, pues, no se ha restablecido la saludde la hija de mi pueblo?

Nueva Traduccion Viviente (NTV)

1»En ese día —dice el Señor —, el enemigo abrirá las tumbas de los reyes y los funcionarios de Judá, las tumbas de los sacerdotes, los profetas y la gente común de Jerusalén.

2Esparcirá los huesos sobre la tierra ante el sol, la luna y las estrellas: los dioses que mi pueblo ha amado, servido y rendido culto. Sus huesos no serán recogidos nuevamente ni enterrados, sino que serán esparcidos sobre la tierra como si fueran estiércol.

3Y la gente que sobreviva de esta nación malvada deseará morir en vez de vivir en el lugar donde los enviaré. ¡Yo, el Señor de los Ejércitos Celestiales, he hablado!

4»Jeremías, dile al pueblo: “Esto dice el Señor : »”‘Cuando una persona se cae, ¿acaso no vuelve a levantarse? Cuando descubre que está en un camino equivocado, ¿acaso no da la vuelta?

5Entonces, ¿por qué esta gente continúa en su camino de autodestrucción? ¿Por qué los habitantes de Jerusalén rehúsan regresar? Se aferran a sus mentiras y se niegan a volver.

6Escucho sus conversaciones y no oigo una sola palabra de verdad. ¿Hay alguien que esté apenado por haber hecho lo malo? ¿Hay alguien que diga: “¡Qué cosa tan terrible he hecho!”? ¡No! ¡Todos corren por el camino del pecado tan veloces como galopa un caballo a la batalla!

7Hasta la cigüeña que surca el cielo conoce el tiempo de su migración, al igual que la tórtola, la golondrina y la grulla. Todas regresan en el tiempo señalado cada año. ¡Pero no en el caso de mi pueblo! Ellos no conocen las leyes del Señor .

8»”’¿Cómo pueden decir: “Somos sabios porque tenemos la palabra del Señor ”, cuando, al escribir mentiras, sus maestros la han torcido?

9Estos maestros sabios caerán en la trampa de su propia necedad, porque han rechazado la palabra del Señor . Después de todo, ¿son ellos tan sabios?

10Les daré sus esposas a otros y sus fincas a extranjeros. Desde el menos importante hasta el más importante, sus vidas están dominadas por la avaricia. Es cierto, incluso mis profetas y mis sacerdotes son así; todos son unos farsantes.

11Ofrecen curas superficiales para la herida mortal de mi pueblo. Dan garantías de paz cuando no hay paz.

12¿Se avergüenzan de estos actos repugnantes? De ninguna manera, ¡ni siquiera saben lo que es sonrojarse! Por lo tanto, estarán entre los caídos en la matanza; serán derribados cuando los castigue, dice el Señor .

13Con toda seguridad los consumiré. No habrá más cosechas de higos ni de uvas; todos sus árboles frutales morirán. Todo lo que les di, pronto se acabará. ¡Yo, el Señor , he hablado!’”.

14»Luego el pueblo dirá: “¿Por qué deberíamos esperar aquí para morir? Vengan, vayamos a las ciudades fortificadas para morir allí. Pues el Señor nuestro Dios ha decretado nuestra destrucción y nos ha dado a beber una copa de veneno porque pecamos contra el Señor .

15Esperábamos paz, pero la paz no llegó; esperábamos un tiempo de sanidad, pero solo encontramos terror”.

16»Ya se puede oír el resoplido de los caballos de guerra del enemigo ¡desde tan lejos como la tierra de Dan en el norte! El relincho de sus sementales hace temblar toda la tierra. Vienen a devorar el país y todo lo que hay en él, tanto las ciudades como los habitantes.

17Enviaré estas tropas enemigas entre ustedes como serpientes venenosas a las que no pueden encantar. Los morderán y ustedes morirán. ¡Yo, el Señor , he hablado!».

18Mi dolor no tiene remedio; mi corazón está destrozado.

19Escuchen el llanto de mi pueblo; puede oírse por toda la tierra. «¿Acaso ha abandonado el Señor a Jerusalén? —pregunta la gente—. ¿No está más su Rey allí?». «Oh, ¿por qué han provocado mi enojo con sus ídolos tallados y sus despreciables dioses ajenos?», pregunta el Señor .

20«Ya se acabó la cosecha, y el verano se ha ido —se lamenta el pueblo—, ¡y todavía no hemos sido salvados!».

21Sufro con el dolor de mi pueblo; lloro y estoy abrumado de profunda pena.

22¿No hay medicina en Galaad? ¿No hay un médico allí? ¿Por qué no hay sanidad para las heridas de mi pueblo?

Nueva Biblia de las Américas (NBLA)

1«En aquel tiempo», declara el Señor, «sacarán de sus tumbas los huesos de los reyes de Judá, los huesos de sus príncipes, los huesos de los sacerdotes, los huesos de los profetas y los huesos de los habitantes de Jerusalén;

2los esparcirán al sol, a la luna y a todo el ejército del cielo, a quienes amaron y sirvieron, y a quienes siguieron, a quienes buscaron y adoraron. No serán recogidos ni enterrados; serán como estiércol sobre la superficie de la tierra.

3La muerte será escogida en lugar de la vida por todo el remanente que quede de este linaje malvado, los que queden en todos los lugares adonde los he arrojado», declara el Señor de los ejércitos.

4«Y les dirás: “Así dice el Señor: ‘Los que caen ¿no se levantan? El que se desvía ¿no se arrepiente?

5’¿Por qué entonces este pueblo, Jerusalén, Se ha desviado en continua apostasía? Se aferran al engaño, Rehúsan volver.

6’He escuchado y oído, Han hablado lo que no es recto; Ninguno se arrepiente de su maldad, Diciendo: “¿Qué he hecho?”. Cada cual vuelve a su carrera, Como caballo que se lanza en la batalla.

7’Aun la cigüeña en el cielo Conoce sus estaciones, Y la tórtola, la golondrina y la grulla Guardan la época de sus migraciones; Pero Mi pueblo no conoce La ordenanza del Señor.

8¶’¿Cómo pueden decir: “Somos sabios, Y la ley del Señor está con nosotros”, Cuando la ha cambiado en mentira La pluma mentirosa de los escribas?

9’Los sabios son avergonzados, Están abatidos y atrapados; Ellos han desechado la palabra del Señor, ¿Y qué clase de sabiduría tienen?

10’Por tanto, daré sus mujeres a otros, Y sus campos a nuevos dueños; Porque desde el menor hasta el mayor Todos ellos codician ganancias; Desde el profeta hasta el sacerdote Todos practican el engaño.

11’Curan a la ligera el quebranto de la hija de Mi pueblo, Diciendo: “Paz, paz”, Pero no hay paz.

12’¿Se han avergonzado de la abominación que han cometido? Ciertamente no se han avergonzado, Tampoco han sabido ruborizarse. Por tanto caerán entre los que caigan, En la hora de su castigo serán derribados’, dice el Señor.

13¶‘Ciertamente los destruiré’, declara el Señor; ‘No habrá uvas en la vid, Ni higos en la higuera, Y la hoja se marchitará; Lo que les he dado, les será quitado’ ” ».

14¿Por qué estamos aún sentados? Congréguense, y entremos en las ciudades fortificadas, Y perezcamos allí, Pues el Señor nuestro Dios nos hace perecer Y nos ha dado a beber agua envenenada, Porque hemos pecado contra el Señor.

15Esperábamos paz, pero no vino ningún bien; Tiempo de curación, pero sobrevino terror.

16Desde Dan se oye el resoplido de sus caballos; Al sonido de los relinchos de sus corceles, Tiembla toda la tierra; Vienen y devoran la tierra y cuanto hay en ella, La ciudad y los que en ella habitan.

17«Porque Yo envío contra ustedes serpientes, Áspides contra los cuales no hay encantamiento, Y los morderán», declara el Señor.

18¶Mi tristeza no tiene remedio, Mi corazón desfallece en mí.

19La voz del clamor de la hija de mi pueblo desde una tierra lejana es esta: «¿No está el Señor en Sión? ¿No está su rey en ella?». «¿Por qué me han provocado con sus imágenes talladas, con ídolos extranjeros?».

20«Pasó la siega, terminó el verano, Y nosotros no hemos sido salvados».

21Por el quebrantamiento de la hija de mi pueblo estoy quebrantado; Ando enlutado, el espanto se ha apoderado de mí.

22¿No hay bálsamo en Galaad? ¿No hay médico allí? ¿Por qué, pues, no se ha restablecido la salud de la hija de mi pueblo?

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