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Lamentaciones 5 — comparando versiones

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Reina Valera 1960 (RV60)

1Acuérdate, oh Jehová, de lo que nos ha sucedido; Mira, y ve nuestro oprobio.

2Nuestra heredad ha pasado a extraños, Nuestras casas a forasteros.

3Huérfanos somos sin padre; Nuestras madres son como viudas.

4Nuestra agua bebemos por dinero; Compramos nuestra leña por precio.

5Padecemos persecución sobre nosotros; Nos fatigamos, y no hay para nosotros reposo.

6Al egipcio y al asirio extendimos la mano, para saciarnos de pan.

7Nuestros padres pecaron, y han muerto; Y nosotros llevamos su castigo.

8Siervos se enseñorearon de nosotros; No hubo quien nos librase de su mano.

9Con peligro de nuestras vidas traíamos nuestro pan Ante la espada del desierto.

10Nuestra piel se ennegreció como un horno A causa del ardor del hambre.

11Violaron a las mujeres en Sion, A las vírgenes en las ciudades de Judá.

12A los príncipes colgaron de las manos; No respetaron el rostro de los viejos.

13Llevaron a los jóvenes a moler, Y los muchachos desfallecieron bajo el peso de la leña.

14Los ancianos no se ven más en la puerta, Los jóvenes dejaron sus canciones.

15Cesó el gozo de nuestro corazón; Nuestra danza se cambió en luto.

16Cayó la corona de nuestra cabeza; ¡Ay ahora de nosotros! porque pecamos.

17Por esto fue entristecido nuestro corazón, Por esto se entenebrecieron nuestros ojos,

18Por el monte de Sion que está asolado; Zorras andan por él.

19Mas tú, Jehová, permanecerás para siempre; Tu trono de generación en generación.

20¿Por qué te olvidas completamente de nosotros, Y nos abandonas tan largo tiempo?

21Vuélvenos, oh Jehová, a ti, y nos volveremos; Renueva nuestros días como al principio.

22Porque nos has desechado; Te has airado contra nosotros en gran manera.

Nueva Version Internacional (NVI)

1¡Recuerda, Señor, lo que nos ha sucedido!¡Contempla y ve nuestra deshonra!

2Nuestra heredad ha caído en manos extrañas;nuestro hogar, en manos de extranjeros.

3No tenemos padre, hemos quedado huérfanos;viudas han quedado nuestras madres.

4El agua que bebemos, tenemos que pagarla;la leña, tenemos que comprarla.

5Los que nos persiguen nos pisan los talones;estamos fatigados y no hallamos descanso.

6Entramos en tratos con Egipto y con Asiriapara conseguir alimentos.

7Nuestros antepasados pecaron y murieron,pero a nosotros nos tocó el castigo.

8Ahora nos gobiernan los esclavos,y no hay quien nos libre de sus manos.

9Conseguimos pan a riesgo de nuestra vida,al enfrentar las espadas del desierto.

10La piel nos arde como un horno;de hambre nos da fiebre.

11Las mujeres fueron violadas en Siony las vírgenes, en las ciudades de Judá.

12A nuestros príncipes los colgaron de las manosy a nuestros ancianos no los honraron.

13A nuestros mejores jóvenes los pusieron a moler;los niños tropezaban bajo el peso de la leña.

14Ya no se sientan los ancianos a las puertas de la ciudad;ni se escucha la música de los jóvenes.

15En nuestro corazón no hay gozo;nuestra danza se convirtió en lamento.

16Nuestra cabeza se ha quedado sin corona.¡Ay de nosotros que hemos pecado!

17Desfallece nuestro corazón;se apagan nuestros ojos,

18porque el monte Sion se halla desolado,y sobre él rondan los chacales.

19Pero tú, Señor, reinas eternamente;tu trono permanece de generación en generación.

20¿Por qué siempre nos olvidas?¿Por qué nos abandonas tanto tiempo?

21Permítenos volver a ti, Señor, y volveremos;renueva nuestra vida como antes.

22La verdad es que nos has rechazadoy te has excedido en tu enojo contra nosotros.

La Biblia de las Americas (LBLA)

1Acuérdate, oh Señor, de lo que nos ha sucedido;mira y ve nuestro oprobio.

2Nuestra heredad ha pasado a extraños,nuestras casas a extranjeros.

3Hemos quedado huérfanos, sin padre,nuestras madres, como viudas.

4Por el agua que bebemos tenemos que pagar,nuestra leña nos llega por precio.

5Sobre nuestros cuellos están nuestros perseguidores;no hay descanso para nosotros, estamos agotados.

6A Egipto y a Asiria nos hemos sometidopara saciarnos de pan.

7Nuestros padres pecaron, ya no existen,y nosotros cargamos con sus iniquidades.

8Esclavos dominan sobre nosotros,no hay quien nos libre de su mano.

9Con peligro de nuestras vidas conseguimos nuestro pan,enfrentándonos a la espada del desierto.

10Nuestra piel quema como un horno,a causa de los ardores del hambre.

11Violaron a las mujeres en Sión,a las vírgenes en las ciudades de Judá.

12Los príncipes fueron colgados de sus manos,los rostros de los ancianos no fueron respetados.

13Los jóvenes trabajaron en el molino,y los muchachos cayeron bajo el peso de la leña.

14Los ancianos se han apartado de las puertas,los jóvenes de su música.

15Ha cesado el gozo de nuestro corazón,se ha convertido en duelo nuestra danza.

16Ha caído la corona de nuestra cabeza.¡Ay de nosotros, pues hemos pecado!

17Por esto está abatido nuestro corazón,por estas cosas se nublan nuestros ojos,

18por el monte Sión que está asolado;las zorras merodean en él.

19¶Mas tú, oh Señor, reinas para siempre,tu trono permanece de generación en generación.

20¿Por qué te olvidas para siempre de nosotros,y nos abandonas a perpetuidad?

21Restáuranos a ti, oh Señor, y seremos restaurados;renueva nuestros días como antaño,

22a no ser que nos hayas desechado totalmente,yestés enojado en gran manera contra nosotros.

Nueva Traduccion Viviente (NTV)

1Señor , recuerda lo que nos ha sucedido. ¡Mira cómo hemos sido deshonrados!

2Se entregó nuestra herencia a extraños, y nuestras casas, a extranjeros.

3Somos huérfanos, sin padre, y nuestras madres son viudas.

4Tenemos que pagar por el agua que bebemos, y hasta la leña es costosa.

5Los que nos persiguen nos pisan los talones; estamos agotados pero no encontramos descanso.

6Nos sometimos a Egipto y a Asiria para conseguir alimentos y así sobrevivir.

7Nuestros antepasados pecaron, pero murieron, ¡y nosotros sufrimos el castigo que ellos merecían!

8Los esclavos son ahora nuestros amos; no ha quedado nadie para rescatarnos.

9Buscamos comida a riesgo de nuestra vida porque la violencia domina el campo.

10El hambre hizo ennegrecer nuestra piel como si hubiera sido quemada en el horno.

11Nuestros enemigos violaron a las mujeres de Jerusalén y a las muchachas de las ciudades de Judá.

12Cuelgan a nuestros príncipes de las manos, y tratan a nuestros ancianos con desprecio.

13Llevan a los jóvenes a trabajar en los molinos, y los niños tambalean bajo pesadas cargas de leña.

14Los ancianos ya no se sientan en las puertas de la ciudad; los jóvenes ya no bailan ni cantan.

15La alegría abandonó nuestro corazón; nuestras danzas se convirtieron en luto.

16Cayeron las guirnaldas de nuestra cabeza. Lloren por nosotros porque hemos pecado.

17Tenemos el corazón angustiado y cansado, y nuestros ojos se nublan por las lágrimas,

18porque Jerusalén está vacía y desolada; es un lugar donde merodean los chacales.

19¡Pero Señor , tú serás el mismo para siempre! Tu trono continúa de generación en generación.

20¿Por qué sigues olvidándonos? ¿Por qué nos has abandonado por tanto tiempo?

21¡Restáuranos, oh Señor , y haz que regresemos a ti! ¡Devuélvenos la alegría que teníamos antes!

22¿O acaso nos has rechazado por completo? ¿Todavía estás enojado con nosotros?

Nueva Biblia de las Américas (NBLA)

1Acuérdate, oh Señor, de lo que nos ha sucedido; Mira y ve nuestro oprobio.

2Nuestra heredad ha pasado a extraños, Nuestras casas a extranjeros.

3Hemos quedado huérfanos, sin padre, Nuestras madres, como viudas.

4Por el agua que bebemos tenemos que pagar, Nuestra leña nos llega por precio.

5Sobre nuestros cuellos están nuestros perseguidores; No hay descanso para nosotros, estamos agotados.

6A Egipto y a Asiria nos hemos sometido Para saciarnos de pan.

7Nuestros padres pecaron, ya no existen, Y nosotros cargamos con sus iniquidades.

8Esclavos dominan sobre nosotros, No hay quien nos libre de su mano.

9Con peligro de nuestras vidas conseguimos nuestro pan, Enfrentándonos a la espada en el desierto.

10Nuestra piel quema como un horno, A causa de los ardores del hambre.

11Violaron a las mujeres en Sión, A las vírgenes en las ciudades de Judá.

12Los príncipes fueron colgados de sus manos, Los rostros de los ancianos no fueron respetados.

13Los jóvenes trabajaron en el molino, Y los muchachos cayeron bajo el peso de la leña.

14Los ancianos se han ido de la puerta de la ciudad, Los jóvenes, de su música.

15Ha cesado el gozo de nuestro corazón, Se ha convertido en duelo nuestra danza.

16Ha caído la corona de nuestra cabeza. ¡Ay de nosotros, pues hemos pecado!

17Por esto está abatido nuestro corazón, Por estas cosas se nublan nuestros ojos,

18Porque el monte Sión está asolado; Las zorras merodean en él.

19¶Pero Tú, oh Señor, reinas para siempre, Tu trono permanece de generación en generación.

20¿Por qué te olvidas para siempre de nosotros, Y nos abandonas a perpetuidad?

21Restáuranos a Ti, oh Señor, y seremos restaurados; Renueva nuestros días como antaño,

22A no ser que nos hayas desechado totalmente, Y estés enojado en gran manera contra nosotros.

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