📲

Instala BRPV en tu iPhone

Toca el botón de compartir ⬆️ en Safari, y luego "Agregar a pantalla de inicio".

BRPV
📖 Ir a la Biblia 📅 Planes 🙏 Muro de oración
← Volver al lector normal

Levítico 27 — comparando versiones

|
‹ Anterior

Reina Valera 1960 (RV60)

1Habló Jehová a Moisés, diciendo:

2Habla a los hijos de Israel y diles: Cuando alguno hiciere especial voto a Jehová, según la estimación de las personas que se hayan de redimir, lo estimarás así:

3En cuanto al varón de veinte años hasta sesenta, lo estimarás en cincuenta siclos de plata, según el siclo del santuario.

4Y si fuere mujer, la estimarás en treinta siclos.

5Y si fuere de cinco años hasta veinte, al varón lo estimarás en veinte siclos, y a la mujer en diez siclos.

6Y si fuere de un mes hasta cinco años, entonces estimarás al varón en cinco siclos de plata, y a la mujer en tres siclos de plata.

7Mas si fuere de sesenta años o más, al varón lo estimarás en quince siclos, y a la mujer en diez siclos.

8Pero si fuere muy pobre para pagar tu estimación, entonces será llevado ante el sacerdote, quien fijará el precio; conforme a la posibilidad del que hizo el voto, le fijará precio el sacerdote.

9Y si fuere animal de los que se ofrece ofrenda a Jehová, todo lo que de los tales se diere a Jehová será santo.

10No será cambiado ni trocado, bueno por malo, ni malo por bueno; y si se permutare un animal por otro, él y el dado en cambio de él serán sagrados.

11Si fuere algún animal inmundo, de que no se ofrece ofrenda a Jehová, entonces el animal será puesto delante del sacerdote,

12y el sacerdote lo valorará, sea bueno o sea malo; conforme a la estimación del sacerdote, así será.

13Y si lo quisiere rescatar, añadirá sobre tu valuación la quinta parte.

14Cuando alguno dedicare su casa consagrándola a Jehová, la valorará el sacerdote, sea buena o sea mala; según la valorare el sacerdote, así quedará.

15Mas si el que dedicó su casa deseare rescatarla, añadirá a tu valuación la quinta parte del valor de ella, y será suya.

16Si alguno dedicare de la tierra de su posesión a Jehová, tu estimación será conforme a su siembra; un homer de siembra de cebada se valorará en cincuenta siclos de plata.

17Y si dedicare su tierra desde el año del jubileo, conforme a tu estimación quedará.

18Mas si después del jubileo dedicare su tierra, entonces el sacerdote hará la cuenta del dinero conforme a los años que quedaren hasta el año del jubileo, y se rebajará de tu estimación.

19Y si el que dedicó la tierra quisiere redimirla, añadirá a tu estimación la quinta parte del precio de ella, y se le quedará para él.

20Mas si él no rescatare la tierra, y la tierra se vendiere a otro, no la rescatará más;

21sino que cuando saliere en el jubileo, la tierra será santa para Jehová, como tierra consagrada; la posesión de ella será del sacerdote.

22Y si dedicare alguno a Jehová la tierra que él compró, que no era de la tierra de su herencia,

23entonces el sacerdote calculará con él la suma de tu estimación hasta el año del jubileo, y aquel día dará tu precio señalado, cosa consagrada a Jehová.

24En el año del jubileo, volverá la tierra a aquél de quien él la compró, cuya es la herencia de la tierra.

25Y todo lo que valorares será conforme al siclo del santuario; el siclo tiene veinte geras.

26Pero el primogénito de los animales, que por la primogenitura es de Jehová, nadie lo dedicará; sea buey u oveja, de Jehová es.

27Mas si fuere de los animales inmundos, lo rescatarán conforme a tu estimación, y añadirán sobre ella la quinta parte de su precio; y si no lo rescataren, se venderá conforme a tu estimación.

28Pero no se venderá ni se rescatará ninguna cosa consagrada, que alguno hubiere dedicado a Jehová; de todo lo que tuviere, de hombres y animales, y de las tierras de su posesión, todo lo consagrado será cosa santísima para Jehová.

29Ninguna persona separada como anatema podrá ser rescatada; indefectiblemente ha de ser muerta.

30Y el diezmo de la tierra, así de la simiente de la tierra como del fruto de los árboles, de Jehová es; es cosa dedicada a Jehová.

31Y si alguno quisiere rescatar algo del diezmo, añadirá la quinta parte de su precio por ello.

32Y todo diezmo de vacas o de ovejas, de todo lo que pasa bajo la vara, el diezmo será consagrado a Jehová.

33No mirará si es bueno o malo, ni lo cambiará; y si lo cambiare, tanto él como el que se dio en cambio serán cosas sagradas; no podrán ser rescatados.

34Estos son los mandamientos que ordenó Jehová a Moisés para los hijos de Israel, en el monte de Sinaí.

Nueva Version Internacional (NVI)

1El Señor le ordenó a Moisés:

2«Habla a los israelitas y diles: “Cuando alguien quiera hacerle al Señor una promesa especial equivalente al valor de una persona,

3se aplicará el siguiente cálculo.»”Por los varones de veinte a sesenta años se pagarán cincuenta siclos de plata, según el peso oficial del santuario.

4»”Por las mujeres se pagarán treinta siclos de plata.

5»”Por los varones de cinco a veinte años se pagarán veinte siclos de plata, y diez siclos por las mujeres de la misma edad.

6»”Por los niños de un mes a cinco años se pagarán cinco siclos de plata, y tres siclos por las niñas de la misma edad.

7»”Por los varones mayores de sesenta años se pagarán quince siclos de plata, y diez siclos por las mujeres de la misma edad.

8Si quien hace la promesa es tan pobre que ni el precio estipulado puede pagar, se le hará comparecer ante el sacerdote, el cual fijará el valor a pagar, según los recursos de quien haga la promesa.

9»”Si lo que se presenta como ofrenda al Señor es un animal, este quedará consagrado por haber sido ofrecido al Señor.

10No podrá cambiarse ni sustituirse un animal bueno por uno malo; tampoco un animal malo por uno bueno. Si se cambia un animal por otro, ambos quedarán consagrados.

11Si lo que se presenta como ofrenda al Señor es un animal impuro, se llevará el animal ante el sacerdote,

12quien determinará el valor del animal. El cálculo aplicado por el sacerdote deberá aceptarse, cualquiera que este sea.

13Si el dueño quiere rescatar el animal, deberá añadir una quinta parte al valor que haya fijado el sacerdote.

14»”Si alguno consagra su casa al Señor, el sacerdote determinará su valor. El cálculo aplicado por el sacerdote deberá aceptarse, cualquiera que este sea.

15Si el que consagró su casa quiere rescatarla, deberá añadir una quinta parte al valor que haya fijado el sacerdote, y la casa volverá a ser suya.

16»”Si alguno consagra al Señor parte del campo de su heredad familiar, su precio se determinará según la cantidad de semilla que se requiera para sembrarlo, a razón de cincuenta siclos de plata por cada jómer de semilla de cebada.

17Si consagra su campo a partir del año del jubileo, dicho precio se mantendrá;

18pero, si lo consagra después del jubileo, el sacerdote hará el cálculo según el número de años que falten para el próximo jubileo, con el descuento correspondiente.

19Si el que consagra su campo realmente quiere rescatarlo, deberá añadir una quinta parte al valor que haya fijado el sacerdote, y el campo volverá a ser suyo.

20Pero, si no lo rescata o se lo vende a otro, ya no podrá rescatarlo.

21Cuando en el jubileo el campo quede libre, será consagrado como campo reservado para el Señor, y pasará a ser propiedad del sacerdote.

22»”Si alguno compra un campo que no sea parte de su heredad familiar y lo consagra al Señor,

23el sacerdote determinará su precio según el tiempo que falte para el año del jubileo. Ese mismo día, el que consagra el campo pagará el monto de su valor. Es algo consagrado al Señor.

24En el año del jubileo, el campo volverá a ser parte de la heredad familiar de su dueño anterior.

25Todo precio se fijará según la medida oficial del santuario, veinte guerás por cada siclo.

26»”Sin embargo, nadie podrá consagrar la primera cría de su ganado, sea de res o de oveja, pues por derecho las primeras crías le pertenecen al Señor.

27Si se trata de animales impuros, se podrán rescatar pagando el valor fijado por el sacerdote, más una quinta parte. Si no se rescata, se venderá en el precio que el sacerdote haya fijado.

28»”Nadie podrá vender ni rescatar sus bienes, sean hombres, animales o campos, si los ha consagrado como propiedad exclusiva del Señor. Todo cuanto se consagra como propiedad exclusiva del Señor es cosa santísima.

29»”Ninguna persona así consagrada podrá ser rescatada, sino que será condenada a muerte.

30»”El diezmo de todo producto del campo, ya sea grano de los sembrados o fruto de los árboles, pertenece al Señor, pues le está consagrado.

31Si alguien desea rescatar algo de su diezmo, deberá añadir a su valor una quinta parte.

32En cuanto al diezmo del ganado mayor y menor, uno de cada diez animales contados será consagrado al Señor.

33El pastor no hará distinción entre animales buenos y malos ni hará sustitución alguna. En caso de cambiar un animal por otro, los dos quedarán consagrados y no se les podrá rescatar”».

34Estos son los mandamientos que el Señorle dio a Moisés para los israelitas en el monte Sinaí.

La Biblia de las Americas (LBLA)

1El Señor habló a Moisés, diciendo:

2Habla a los hijos de Israel y diles: «Cuando un hombre haga un voto difícil de cumplir, él será evaluado según tu valuación de personas pertenecientes al Señor.

3Si tu valuación es de varón de veinte hasta sesenta años, entonces tu valuación será de cincuenta siclos de plata, según el siclo del santuario.

4O si es de una mujer, tu valuación será de treinta siclos.

5Si es una persona de cinco hasta veinte años, entonces tu valuación será de veinte siclos para un varón y de diez siclos para una mujer.

6Pero si son de un mes hasta cinco años, entonces tu valuación será de cinco siclos de plata para el varón, y para la mujer tu valuación será de tres siclos de plata.

7Y si son de sesenta años o más, si es varón, tu valuación será de quince siclos, y para la mujer, de diez siclos.

8Pero si es más pobre que tu valuación, entonces será llevado delante del sacerdote, y este lo valuará; según los recursos del que hizo el voto, el sacerdote lo valuará.

9Y si es un animal de los que se pueden presentar como ofrenda al Señor, cualquiera de los tales que uno dé al Señor, será sagrado.

10No lo reemplazará ni lo cambiará, el bueno por el malo, o el malo por el bueno; pero si cambia un animal por otro animal, entonces ambos, el animal y su sustituto serán sagrados.

11Sin embargo, si es algún animal inmundo de la clase que no se puede presentar como ofrenda al Señor, entonces pondrá el animal delante del sacerdote;

12y el sacerdote lo valuará como bueno o como malo; como tú, el sacerdote, lo valúes, así será.

13Pero si alguna vez él lo quiere redimir, él añadirá la quinta parte a tu valuación.

14»Si un hombre consagra su casa como cosa sagrada al Señor, el sacerdote la valuará como buena o como mala; como el sacerdote la valúe, así será.

15Pero si el que la consagra quisiera redimir su casa, añadirá a tu valuación la quinta parte del valor de ella; y así será suya.

16»También, si un hombre consagra al Señor parte de las tierras de su propiedad, entonces tu valuación será en proporción a la semilla que se necesite para ella: cada homer de semilla de cebada a cincuenta siclos de plata.

17Si consagra su campo durante el año de jubileo, conforme a tu valuación quedará.

18Pero si consagra su campo después del jubileo, entonces el sacerdote le calculará el precio en proporción a los años que quedan hasta el año de jubileo, y será rebajado de tu valuación.

19Y si el que lo consagra quiere redimir el campo, le añadirá una quinta parte al precio de tu valuación para que pase a su posesión.

20Pero si no quiere redimir el campo, y se vende el campo a otro, ya no podrá redimirlo;

21y cuando quede libre en el jubileo, el campo será consagrado al Señor, como campo dedicado; será para el sacerdote como posesión suya.

22Y si consagra al Señor un campo que ha comprado, que no es parte del campo de su propiedad,

23entonces el sacerdote le calculará la cantidad de tu valuación hasta el año de jubileo; y en ese día dará tu valuación como cosa consagrada al Señor.

24En el año de jubileo el campo volverá a aquel de quien lo compró, a quien pertenece la posesión de la tierra.

25Toda valuación que hagas será conforme al siclo del santuario. Veinte geras son un siclo.

26»Sin embargo, el primogénito de los animales, que por su primogenitura pertenece al Señor, nadie puede consagrarlo; ya sea buey u oveja, es del Señor.

27Pero si está entre los animales inmundos, entonces lo redimirá conforme a tu valuación, y le añadirá una quinta parte al valor fijado; pero si no es redimido, será vendido conforme a tu valuación.

28»Sin embargo, cualquier cosa dedicada que alguno separe para el Señor de lo que posee, sea hombre o animal, o campos de su propiedad, no se venderá ni redimirá. Toda cosa dedicada es santísima al Señor.

29Ninguna persona que haya sido dedicada como anatema será redimida; ciertamente se le dará muerte.

30»Así pues, todo el diezmo de la tierra, de la semilla de la tierra o del fruto del árbol, es del Señor; es cosa consagrada al Señor.

31Y si un hombre quiere redimir parte de su diezmo, le añadirá la quinta parte.

32Todo diezmo del ganado o del rebaño, o sea, de todo lo que pasa debajo del cayado, la décima cabeza será cosa consagrada al Señor.

33No debe considerar si es bueno o malo, tampoco lo cambiará; si lo cambia, tanto el animal como su sustituto serán sagrados. No podrán ser redimidos».

34Estos son los mandamientos que el Señorordenó a Moisés para los hijos de Israel en el monte Sinaí.

Nueva Traduccion Viviente (NTV)

1El Señor le dijo a Moisés:

2«Da las siguientes instrucciones al pueblo de Israel: si uno de ustedes hace un voto especial para dedicar a alguien al Señor mediante el pago del valor de esa persona,

3esta es la escala de valores que emplearán. Un hombre de entre veinte y sesenta años tendrá el valor de cincuenta siclos de plata, según el siclo del santuario.

4Una mujer de esa edad tendrá el valor de treinta siclos de plata.

5Un joven de entre cinco y veinte años tendrá el valor de veinte siclos de plata; una joven de esa edad, diez siclos de plata.

6Un niño de entre un mes de edad y cinco años tendrá el valor de cinco siclos de plata; una niña de esa edad, tres siclos de plata.

7Un hombre de más de sesenta años tendrá el valor de quince siclos de plata; una mujer de esa edad, diez siclos de plata.

8Si deseas hacer esa clase de voto, pero no te alcanza para pagar la cantidad requerida, lleva a la persona al sacerdote. Él determinará la cantidad que debes pagar de acuerdo a tus posibilidades.

9»Si el voto implica dar un animal aceptable como una ofrenda al Señor , toda ofrenda al Señor será considerada santa.

10No se te permite cambiarlo o sustituirlo por otro animal, ya sea un animal bueno por uno malo o uno malo por uno bueno. Pero si cambias un animal por otro, entonces tanto el primer animal como el sustituto se considerarán santos.

11Si tu voto tiene que ver con un animal impuro —uno que no es aceptable como ofrenda al Señor — tendrás que llevar el animal al sacerdote.

12Él fijará el valor, y su valuación será definitiva, ya sea alta o baja.

13Si deseas recuperar el animal, tendrás que pagar el valor fijado por el sacerdote, más un veinte por ciento.

14»Si alguien dedica una casa al Señor , el sacerdote irá para valorarla. El cálculo del sacerdote será definitivo, ya sea alto o bajo.

15Si la persona que dedicó la casa quiere volver a comprarla, tendrá que pagar el valor fijado por el sacerdote, más un veinte por ciento. Entonces la casa volverá a ser suya.

16»Si alguno le dedica al Señor una porción de su propiedad familiar, el valor será determinado de acuerdo con la cantidad de semilla que se necesita para sembrarla: cincuenta siclos de plata para un campo sembrado con cinco canastas de semilla de cebada.

17Si se dedica el campo al Señor en el año de jubileo, entonces será aplicable la valoración total.

18Pero si dedican el campo después del año de jubileo, el sacerdote hará el cálculo del valor del terreno en proporción con el número de años que falte para el siguiente año de jubileo. Su valor calculado se reduce cada año.

19Si la persona que dedicó el campo desea volver a comprarlo, tendrá que pagar el valor fijado por el sacerdote, más un veinte por ciento. Entonces el campo volverá a ser suyo legalmente.

20Pero si no desea volver a comprarlo, y el campo se vende a otro, ya no se podrá recuperar.

21Cuando el campo quede libre en el año de jubileo, este será santo, un campo especialmente apartado para el Señor y llegará a ser propiedad de los sacerdotes.

22»Si alguien le dedica al Señor algún campo que haya comprado, pero que no es parte de su propiedad familiar,

23el sacerdote establecerá su valor basado en el número de años que falten hasta el siguiente año de jubileo. Ese mismo día, tendrá que dar el valor del campo como un donativo sagrado al Señor .

24En el año de jubileo el campo tendrá que ser devuelto al que lo vendió, la persona que lo heredó como una propiedad familiar.

25(Todos los pagos se harán calculados según el peso del siclo del santuario, que equivale a veinte geras).

26»No se te permite dedicarle al Señor el primogénito de los animales, porque la primera cría del ganado, de las ovejas y de las cabras ya le pertenece al Señor .

27Sin embargo, podrás volver a comprar el primogénito de un animal ceremonialmente impuro al pagar el valor establecido por el sacerdote, más un veinte por ciento. Si no lo vuelves a comprar, el sacerdote lo venderá por el precio establecido.

28»No obstante, todo lo que se haya apartado especialmente para el Señor —ya sea una persona, un animal o una propiedad familiar— nunca deberá ser vendido ni rescatado. Todo lo que se consagre de esta manera ha sido apartado como santo y le pertenece al Señor .

29Ninguna persona apartada especialmente para destrucción podrá ser rescatada. Esa persona será ejecutada.

30»La décima parte de los productos de la tierra, ya sea grano de los campos o fruto de los árboles, le pertenece al Señor y debe ser apartada, es santa para el Señor .

31Si deseas volver a comprar esa décima parte del grano o de la fruta que pertenece al Señor , tendrás que pagar su valor, más un veinte por ciento.

32Cuenta uno de cada diez animales de tus manadas y rebaños, sepáralo, es santo para el Señor .

33No podrás ser exigente entre animales buenos y malos, y no podrás sustituir uno por otro. Pero si intercambias un animal por otro, tanto el primer animal como el sustituto serán considerados santos y no podrás comprarlos de nuevo».

34Estos son los mandatos que el Señor dio por medio de Moisés a los israelitas en el monte Sinaí.

Nueva Biblia de las Américas (NBLA)

1El Señor habló de nuevo a Moisés:

2«Di a los israelitas: “Cuando un hombre haga un voto difícil de cumplir, él será evaluado según tu valuación de personas pertenecientes al Señor.

3Si tu valuación es de varón de veinte hasta sesenta años, entonces tu valuación será de cincuenta siclos (570 gramos) de plata, según el siclo del santuario.

4O si es de una mujer, tu valuación será de treinta siclos.

5Si es una persona de cinco hasta veinte años, entonces tu valuación será de veinte siclos para un varón y de diez siclos para una mujer.

6Pero si son de un mes hasta cinco años, entonces tu valuación será de cinco siclos de plata para el varón, y para la mujer tu valuación será de tres siclos de plata.

7Y si son de sesenta años o más, si es varón, tu valuación será de quince siclos, y para la mujer, de diez siclos.

8Pero si es más pobre que tu valuación, entonces será llevado delante del sacerdote, y este lo valuará; según los recursos del que hizo el voto, el sacerdote lo valuará.

9”Si es un animal de los que se pueden presentar como ofrenda al Señor, cualquiera de los tales que uno dé al Señor, será sagrado.

10No lo reemplazará ni lo cambiará, el bueno por el malo, o el malo por el bueno; pero si cambia un animal por otro animal, entonces ambos, el animal y su sustituto serán sagrados.

11Sin embargo, si es algún animal inmundo de la clase que no se puede presentar como ofrenda al Señor, entonces pondrá el animal delante del sacerdote;

12y el sacerdote lo valuará como bueno o como malo; como tú, el sacerdote, lo valúes, así será.

13Pero si alguna vez él lo quiere redimir, él añadirá la quinta parte a tu valuación.

14”Si un hombre consagra su casa como cosa sagrada al Señor, el sacerdote la valuará como buena o como mala; como el sacerdote la valúe, así será.

15Pero si el que la consagra quisiera redimir su casa, añadirá a tu valuación la quinta parte del valor de ella; y así será suya.

16”También, si un hombre consagra al Señor parte de las tierras de su propiedad, entonces tu valuación será en proporción a la semilla que se necesite para ella: cada homer (220 litros) de semilla de cebada a cincuenta siclos de plata.

17Si consagra su campo durante el año de jubileo, conforme a tu valuación quedará.

18Pero si consagra su campo después del jubileo, entonces el sacerdote le calculará el precio en proporción a los años que quedan hasta el año de jubileo, y será rebajado de tu valuación.

19Y si el que lo consagra quiere redimir el campo, le añadirá una quinta parte al precio de tu valuación para que pase a su posesión.

20Pero si no quiere redimir el campo, y se vende el campo a otro, ya no podrá redimirlo;

21y cuando quede libre en el jubileo, el campo será consagrado al Señor, como campo dedicado; será para el sacerdote como posesión suya.

22”Si alguno consagra al Señor un campo que ha comprado, que no es parte del campo de su propiedad,

23entonces el sacerdote le calculará la cantidad de tu valuación hasta el año de jubileo; y en ese día dará tu valuación como cosa consagrada al Señor.

24En el año de jubileo el campo volverá a aquel de quien lo compró, a quien pertenece la posesión de la tierra.

25Toda valuación que hagas será conforme al siclo del santuario. Veinte geras son un siclo (11.4 gramos de plata).

26”Sin embargo, el primogénito de los animales, que por su primogenitura pertenece al Señor, nadie puede consagrarlo; ya sea buey u oveja, es del Señor.

27Pero si está entre los animales inmundos, entonces lo redimirá conforme a tu valuación, y le añadirá a ella una quinta parte; pero si no es redimido, será vendido conforme a tu valuación.

28”Sin embargo, cualquier cosa dedicada que alguien separe para el Señor de lo que posee, sea hombre o animal, o campos de su propiedad, no se venderá ni redimirá. Toda cosa dedicada es santísima al Señor.

29Ninguna persona que haya sido dedicada como anatema será redimida; ciertamente se le dará muerte.

30”Así pues, todo el diezmo de la tierra, de la semilla de la tierra o del fruto del árbol, es del Señor; es cosa consagrada al Señor.

31Y si un hombre quiere redimir parte de su diezmo, le añadirá la quinta parte.

32Todo diezmo del ganado o del rebaño, o sea, de todo lo que pasa debajo del cayado, la décima cabeza será cosa consagrada al Señor.

33No debe considerar si es bueno o malo, tampoco lo cambiará; si lo cambia, tanto el animal como su sustituto serán sagrados. No podrán ser redimidos” ».

34Estos son los mandamientos que el Señor ordenó a Moisés para los israelitas en el monte Sinaí.

🔴
🔴