Zacarías 4 — comparando versiones
Reina Valera 1960 (RV60)
1Volvió el ángel que hablaba conmigo, y me despertó, como un hombre que es despertado de su sueño.
2Y me dijo: ¿Qué ves? Y respondí: He mirado, y he aquí un candelabro todo de oro, con un depósito encima, y sus siete lámparas encima del candelabro, y siete tubos para las lámparas que están encima de él;
3Y junto a él dos olivos, el uno a la derecha del depósito, y el otro a su izquierda.
4Proseguí y hablé, diciendo a aquel ángel que hablaba conmigo: ¿Qué es esto, señor mío?
5Y el ángel que hablaba conmigo respondió y me dijo: ¿No sabes qué es esto? Y dije: No, señor mío.
6Entonces respondió y me habló diciendo: Esta es palabra de Jehová a Zorobabel, que dice: No con ejército, ni con fuerza, sino con mi Espíritu, ha dicho Jehová de los ejércitos.
7¿Quién eres tú, oh gran monte? Delante de Zorobabel serás reducido a llanura; él sacará la primera piedra con aclamaciones de: Gracia, gracia a ella.
8Vino palabra de Jehová a mí, diciendo:
9Las manos de Zorobabel echarán el cimiento de esta casa, y sus manos la acabarán; y conocerás que Jehová de los ejércitos me envió a vosotros.
10Porque los que menospreciaron el día de las pequeñeces se alegrarán, y verán la plomada en la mano de Zorobabel. Estos siete son los ojos de Jehová, que recorren toda la tierra.
11Hablé más, y le dije: ¿Qué significan estos dos olivos a la derecha del candelabro y a su izquierda?
12Hablé aún de nuevo, y le dije: ¿Qué significan las dos ramas de olivo que por medio de dos tubos de oro vierten de sí aceite como oro?
13Y me respondió diciendo: ¿No sabes qué es esto? Y dije: Señor mío, no.
14Y él dijo: Estos son los dos ungidos que están delante del Señor de toda la tierra.
Nueva Version Internacional (NVI)
1Entonces el ángel que hablaba conmigo volvió y me despertó como a quien despierta de su sueño.
2Y me preguntó: «¿Qué es lo que ves?». Yo le respondí: «Veo un candelabro de oro macizo con un recipiente en la parte superior. Encima del candelabro hay siete lámparas, con siete tubos para las mismas.
3Hay también junto a él dos olivos, uno a la derecha del recipiente y el otro a la izquierda».
4Le pregunté entonces al ángel que hablaba conmigo: «¿Qué significa todo esto, mi señor?».
5Y el ángel me respondió: «¿Acaso no sabes lo que significa?».Entonces respondí: «No, señor mío».
6Así que el ángel me dijo: «Esta es la palabra del Señor para Zorobabel:»“No será por la fuerza ni por ningún poder, sino por mi Espíritu —dice el Señor de los Ejércitos—.
7¿Quién te crees tú, gigantesca montaña? Ante Zorobabel te convertirás en llanura. Y él sacará la piedra principal entre gritos de: ‘¡Dios la bendiga! ¡Dios la bendiga!’ ”».
8Entonces la palabra del Señor vino a mí y me dijo:
9«Zorobabel ha puesto los cimientos de esta casa y él mismo terminará de construirla. ¡Así sabrán que me ha enviado a ustedes el Señor de los Ejércitos!
10»Cuando vean la plomada en las manos de Zorobabel, se alegrarán los que menospreciaron los días de los modestos comienzos. ¡Estos son los siete ojos del Señor que recorren toda la tierra!».
11Entonces le pregunté al ángel: «¿Qué significan estos dos olivos a la derecha y a la izquierda del candelabro?».
12Y también le pregunté: «¿Qué significan estas dos ramas de olivo junto a los dos tubos de oro por los que fluye el aceite dorado?».
13El ángel me preguntó: «¿Acaso no sabes lo que significan?». Entonces respondí: «No, señor mío».
14Así que el ángel me explicó: «Estos son los dos ungidosque están al servicio del Señor de toda la tierra».
La Biblia de las Americas (LBLA)
1Entonces el ángel que hablaba conmigo volvió, y me despertó como a un hombre que es despertado de su sueño.
2Y me dijo: ¿Qué ves? Y respondí: He aquí, veo un candelabro todo de oro con su depósito en la parte superior, y sus siete lámparas encima de él con siete tubos para cada una de las lámparas que tiene encima;
3y junto a él hay dos olivos, uno a la derecha del depósito y el otro a la izquierda.
4Continué, y dije al ángel que hablaba conmigo: ¿Qué es esto señor mío?
5Respondió el ángel que hablaba conmigo, y me dijo: ¿No sabes qué es esto? Y respondí: No, señor mío.
6Continuó él, y me dijo: Esta es la palabra del Señor a Zorobabel: «No por el poder ni por la fuerza, sino por mi Espíritu» —dice el Señor de los ejércitos.
7«¿Quién eres tú, oh gran monte? Ante Zorobabel, te convertirás en llanura; y él sacará la piedra clave entre aclamaciones de “¡Gracia, gracia a ella!” ».
8Y vino a mí la palabra del Señor, diciendo:
9Las manos de Zorobabel han puesto los cimientos de esta casa, y sus manos la acabarán. Entonces sabréis que el Señor de los ejércitos me ha enviado a vosotros.
10¿Pues quién ha menospreciado el día de las pequeñeces? Estos siete se alegrarán cuando vean la plomada en la mano de Zorobabel; estos son los ojos del Señor que recorren toda la tierra.
11Entonces hablé, y le dije: ¿Qué son estos dos olivos a la derecha y a la izquierda del candelabro?
12Hablé por segunda vez, y le dije: ¿Qué son las dos ramas de olivo que están junto a los dos tubos de oro, que vierten de sí el aceite dorado?
13Y me respondió, diciendo: ¿No sabes qué son estos? Y yo dije: No, señor mío.
14Entonces él dijo: Estos son los dos ungidosque están de pie junto al Señor de toda la tierra.
Nueva Traduccion Viviente (NTV)
1Entonces el ángel que había estado hablando conmigo volvió y me despertó, como si hubiera estado dormido.
2—¿Qué ves ahora? —me preguntó. —Veo un candelabro de oro macizo con un tazón de aceite encima —contesté—. Alrededor del tazón hay siete lámparas y cada una tiene siete conductos para las mechas.
3También veo dos olivos, uno a cada lado del tazón.
4Entonces le pregunté al ángel: —¿Qué es todo esto, mi señor? ¿Qué significa?
5—¿No lo sabes? —preguntó el ángel. —No, mi señor —le contesté.
6Entonces me dijo: —El Señor dice a Zorobabel: “No es por el poder ni por la fuerza, sino por mi Espíritu, dice el Señor de los Ejércitos Celestiales.
7Nada impedirá el camino de Zorobabel, ni siquiera una montaña gigantesca, ¡pues se convertirá en llanura delante de él! Y cuando Zorobabel coloque la última piedra del templo en su lugar, la gente gritará: ‘¡Dios lo bendiga! ¡Dios lo bendiga!’”.
8Después recibí otro mensaje del Señor :
9«Zorobabel es quien colocó los cimientos de este templo y él los terminará. Así ustedes sabrán que el Señor de los Ejércitos Celestiales me envió.
10No menosprecien estos modestos comienzos, pues el Señor se alegrará cuando vea que el trabajo se inicia y que la plomada está en las manos de Zorobabel». (Las siete lámparas representan los ojos del Señor que recorren toda la tierra).
11Entonces le pregunté al ángel: —¿Qué son esos dos olivos a cada lado del candelabro
12y las dos ramas de olivo que vierten aceite dorado por dos tubos de oro?
13—¿No lo sabes? —preguntó. —No, mi señor —respondí.
14Entonces él me dijo: —Representan a los dos ungidos que están de pie en la corte del Señor de toda la tierra.
Nueva Biblia de las Américas (NBLA)
1Entonces el ángel que hablaba conmigo volvió, y me despertó como a un hombre que es despertado de su sueño.
2Y me preguntó: «¿Qué ves?». Y respondí: «Veo un candelabro todo de oro con su depósito en la parte superior, y sus siete lámparas encima de él con siete tubos para cada una de las lámparas que tiene encima;
3y junto a él hay dos olivos, uno a la derecha del depósito y el otro a la izquierda».
4Continué, y dije al ángel que hablaba conmigo: «¿Qué es esto señor mío?».
5Respondió el ángel que hablaba conmigo, y me dijo: «¿No sabes qué es esto?». «No, señor mío», respondí.
6Continuó él, y me dijo: «Esta es la palabra del Señor a Zorobabel: “No por el poder ni por la fuerza, sino por Mi Espíritu”, dice el Señor de los ejércitos.
7“¿Quién eres tú, oh gran monte? Ante Zorobabel te convertirás en llanura; y él sacará la piedra clave entre aclamaciones de ‘¡Gracia, gracia a ella!’ ” ».
8Y vino a mí la palabra del Señor:
9«Las manos de Zorobabel han puesto los cimientos de esta casa, y sus manos la acabarán. Entonces sabrán que el Señor de los ejércitos me ha enviado a ustedes.
10¿Pues quién ha despreciado el día de las pequeñeces? Estos siete se alegrarán cuando vean la plomada en la mano de Zorobabel; estos son los ojos del Señor que recorren toda la tierra».
11Entonces le pregunté: «¿Qué son estos dos olivos a la derecha y a la izquierda del candelabro?».
12Hablé por segunda vez, y le pregunté: «¿Qué son las dos ramas de olivo que están junto a los dos tubos de oro, que vierten de sí el aceite dorado?».
13Y me respondió: «¿No sabes qué son estos?». Y yo le contesté: «No, señor mío».
14Entonces él dijo: «Estos son los dos ungidos que están de pie junto al Señor de toda la tierra».