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Romanos 7 — comparando versiones

Reina Valera 1960 (RV60)

1¿Acaso ignoráis, hermanos (pues hablo con los que conocen la ley), que la ley se enseñorea del hombre entre tanto que éste vive? 🗨

2Porque la mujer casada está sujeta por la ley al marido mientras éste vive; pero si el marido muere, ella queda libre de la ley del marido. 🗨

3Así que, si en vida del marido se uniere a otro varón, será llamada adúltera; pero si su marido muriere, es libre de esa ley, de tal manera que si se uniere a otro marido, no será adúltera. 🗨

4Así también vosotros, hermanos míos, habéis muerto a la ley mediante el cuerpo de Cristo, para que seáis de otro, del que resucitó de los muertos, a fin de que llevemos fruto para Dios. 🗨

5Porque mientras estábamos en la carne, las pasiones pecaminosas que eran por la ley obraban en nuestros miembros llevando fruto para muerte. 🗨

6Pero ahora estamos libres de la ley, por haber muerto para aquella en que estábamos sujetos, de modo que sirvamos bajo el régimen nuevo del Espíritu y no bajo el régimen viejo de la letra. 🗨

7¿Qué diremos, pues? ¿La ley es pecado? En ninguna manera. Pero yo no conocí el pecado sino por la ley; porque tampoco conociera la codicia, si la ley no dijera: No codiciarás. 🗨

8Mas el pecado, tomando ocasión por el mandamiento, produjo en mí toda codicia; porque sin la ley el pecado está muerto. 🗨

9Y yo sin la ley vivía en un tiempo; pero venido el mandamiento, el pecado revivió y yo morí. 🗨

10Y hallé que el mismo mandamiento que era para vida, a mí me resultó para muerte; 🗨

11porque el pecado, tomando ocasión por el mandamiento, me engañó, y por él me mató. 🗨

12De manera que la ley a la verdad es santa, y el mandamiento santo, justo y bueno. 🗨

13¿Luego lo que es bueno, vino a ser muerte para mí? En ninguna manera; sino que el pecado, para mostrarse pecado, produjo en mí la muerte por medio de lo que es bueno, a fin de que por el mandamiento el pecado llegase a ser sobremanera pecaminoso. 🗨

14Porque sabemos que la ley es espiritual; mas yo soy carnal, vendido al pecado. 🗨

15Porque lo que hago, no lo entiendo; pues no hago lo que quiero, sino lo que aborrezco, eso hago. 🗨

16Y si lo que no quiero, esto hago, apruebo que la ley es buena. 🗨

17De manera que ya no soy yo quien hace aquello, sino el pecado que mora en mí. 🗨

18Y yo sé que en mí, esto es, en mi carne, no mora el bien; porque el querer el bien está en mí, pero no el hacerlo.

19Porque no hago el bien que quiero, sino el mal que no quiero, eso hago. 🗨

20Y si hago lo que no quiero, ya no lo hago yo, sino el pecado que mora en mí. 🗨

21Así que, queriendo yo hacer el bien, hallo esta ley: que el mal está en mí. 🗨

22Porque según el hombre interior, me deleito en la ley de Dios; 🗨

23pero veo otra ley en mis miembros, que se rebela contra la ley de mi mente, y que me lleva cautivo a la ley del pecado que está en mis miembros. 🗨

24¡Miserable de mí! ¿quién me librará de este cuerpo de muerte? 🗨

25Gracias doy a Dios, por Jesucristo Señor nuestro. Así que, yo mismo con la mente sirvo a la ley de Dios, mas con la carne a la ley del pecado. 🗨

Nueva Version Internacional (NVI)

1Hermanos, les hablo como a quienes conocen la Ley. ¿Acaso no saben que uno está sujeto a la Ley solamente en vida? 🗨

2Por ejemplo, la casada está ligada por ley a su esposo solo mientras este vive; pero, si su esposo muere, ella queda libre de la ley que la unía a su esposo. 🗨

3Por eso, si se casa con otro hombre mientras su esposo vive, se la considera adúltera. Pero, si muere su esposo, ella queda libre de esa ley y no es adúltera, aunque se case con otro hombre. 🗨

4Así mismo, hermanos míos, ustedes murieron a la Ley mediante el cuerpo crucificado de Cristo, a fin de pertenecer al que fue levantado de entre los muertos. De este modo daremos fruto para Dios. 🗨

5Porque, cuando nuestra carne aún nos dominaba, las pasiones pecaminosas que la Ley nos despertaba actuaban en los miembros de nuestro cuerpo y dábamos fruto para muerte. 🗨

6Pero ahora, al morir a lo que nos tenía atados, hemos quedado libres de la Ley, a fin de servir a Dios con el nuevo poder que nos da el Espíritu y no por medio del antiguo mandamiento escrito. 🗨

7¿Qué concluiremos? ¿Que la Ley es pecado? ¡De ninguna manera! Sin embargo, si no fuera por la Ley, no me habría dado cuenta de lo que es el pecado. Por ejemplo, nunca habría sabido yo lo que es codiciar si la Ley no hubiera dicho: «No codicies». 🗨

8Pero el pecado, aprovechando la oportunidad que le proporcionó el mandamiento, despertó en mí toda clase de codicia. Porque aparte de la Ley el pecado está muerto. 🗨

9En otro tiempo yo tenía vida aparte de la Ley; pero, cuando vino el mandamiento, cobró vida el pecado y yo morí. 🗨

10Se me hizo evidente que el mismo mandamiento que debía haberme dado vida me llevó a la muerte; 🗨

11porque el pecado se aprovechó del mandamiento, me engañó y por medio de él me mató. 🗨

12Concluimos, pues, que la Ley es santa y que el mandamiento es santo, justo y bueno. 🗨

13Pero entonces, ¿lo que es bueno se convirtió en muerte para mí? ¡De ninguna manera! Más bien fue el pecado lo que, valiéndose de lo bueno, me produjo la muerte. Ocurrió así para que el pecado se manifestara claramente; o sea, para que mediante el mandamiento se demostrara lo extremadamente malo que es el pecado. 🗨

14Sabemos, en efecto, que la Ley es espiritual. Pero yo soy meramente humano y estoy vendido como esclavo al pecado. 🗨

15No entiendo lo que me pasa, pues no hago lo que quiero, sino lo que aborrezco. 🗨

16Ahora bien, si hago lo que no quiero, estoy de acuerdo en que la Ley es buena; 🗨

17pero, en ese caso, ya no soy yo quien lo lleva a cabo, sino el pecado que habita en mí. 🗨

18Yo sé que en mí, es decir, en mi carne, nada bueno habita. Aunque deseo hacer lo bueno, no soy capaz de hacerlo.

19De hecho, no hago el bien que quiero, sino el mal que no quiero. 🗨

20Y, si hago lo que no quiero, ya no soy yo quien lo hace, sino el pecado que habita en mí. 🗨

21Así que descubro esta ley: que cuando quiero hacer el bien, me acompaña el mal. 🗨

22Porque en lo íntimo de mi ser me deleito en la Ley de Dios; 🗨

23pero me doy cuenta de que en los miembros de mi cuerpo hay otra ley, que es la ley del pecado. Esta ley lucha contra lo que considero bueno, y me tiene cautivo. 🗨

24¡Soy un pobre miserable! ¿Quién me librará de este cuerpo sujeto a la muerte? 🗨

25¡Gracias a Dios por medio de Jesucristo nuestro Señor!En conclusión, con la mente yo mismo me someto a la Ley de Dios, pero mi carne está sujeta a la ley del pecado. 🗨

La Biblia de las Americas (LBLA)

1¿Acaso ignoráis, hermanos (pues hablo a los que conocen la ley), que la ley tiene jurisdicción sobre una persona mientras vive? 🗨

2Pues la mujer casada está ligada por la ley a su marido mientras él vive; pero si su marido muere, queda libre de la ley en cuanto al marido. 🗨

3Así que, mientras vive su marido, será llamada adúltera si ella se une a otro hombre; pero si su marido muere, está libre de la ley, de modo que no es adúltera aunque se una a otro hombre. 🗨

4Por tanto, hermanos míos, también a vosotros se os hizo morir a la ley por medio del cuerpo de Cristo, para que seáis unidos a otro, a aquel que resucitó de entre los muertos, a fin de que llevemos fruto para Dios. 🗨

5Porque mientras estábamos en la carne, las pasiones pecaminosas despertadas por la ley, actuaban en los miembros de nuestro cuerpo a fin de llevar fruto para muerte. 🗨

6Pero ahora hemos quedado libres de la ley, habiendo muerto a lo que nos ataba, de modo que sirvamos en la novedad del Espíritu y no en el arcaísmo de la letra. 🗨

7¿Qué diremos entonces? ¿Es pecado la ley? ¡De ningún modo! Al contrario, yo no hubiera llegado a conocer el pecado si no hubiera sido por medio de la ley; porque yo no hubiera sabido lo que es la codicia, si la ley no hubiera dicho: No codiciaras. 🗨

8Pero el pecado, aprovechándose del mandamiento, produjo en mí toda clase de codicia; porque aparte de la ley el pecado está muerto. 🗨

9Y en un tiempo yo vivía sin la ley, pero al venir el mandamiento, el pecado revivió, y yo morí; 🗨

10y este mandamiento, que era para vida, a mí me resultó para muerte; 🗨

11porque el pecado, aprovechándose del mandamiento, me engañó, y por medio de él me mató. 🗨

12Así que la ley es santa, y el mandamiento es santo, justo y bueno. 🗨

13¿Entonces lo que es bueno vino a ser causa de muerte para mí? ¡De ningún modo! Al contrario, fue el pecado, a fin de mostrarse que es pecado al producir mi muerte por medio de lo que es bueno, para que por medio del mandamiento el pecado llegue a ser en extremo pecaminoso. 🗨

14Porque sabemos que la ley es espiritual, pero yo soy carnal, vendido a la esclavitud del pecado. 🗨

15Porque lo que hago, no lo entiendo; porque no practico lo que quiero hacer, sino que lo que aborrezco, eso hago. 🗨

16Y si lo que no quiero hacer, eso hago, estoy de acuerdo con la ley, reconociendo que es buena. 🗨

17Así que ya no soy yo el que lo hace, sino el pecado que habita en mí. 🗨

18Porque yo sé que en mí, es decir, en mi carne, no habita nada bueno; porque el querer está presente en mí, pero el hacer el bien, no.

19Pues no hago el bien que deseo, sino que el mal que no quiero, eso practico. 🗨

20Y si lo que no quiero hacer, eso hago, ya no soy yo el que lo hace, sino el pecado que habita en mí. 🗨

21Así que, queriendo yo hacer el bien, hallo la ley de que el mal está presente en mí. 🗨

22Porque en el hombre interior me deleito con la ley de Dios, 🗨

23pero veo otra ley en los miembros de mi cuerpo que hace guerra contra la ley de mi mente, y me hace prisionero de la ley del pecado que está en mis miembros. 🗨

24¡Miserable de mí! ¿Quién me libertará de este cuerpo de muerte? 🗨

25Gracias a Dios, por Jesucristo Señor nuestro. Así que yo mismo, por un lado, con la mente sirvo a la ley de Dios, pero por el otro, con la carne, a la ley del pecado. 🗨

Nueva Traduccion Viviente (NTV)

1Ahora bien, amados hermanos, ustedes que conocen la ley, ¿no saben que la ley se aplica solo mientras una persona está viva? 🗨

2Por ejemplo, cuando una mujer se casa, la ley la une a su marido mientras él viva; pero si él muere, las leyes del matrimonio ya no se aplican a ella. 🗨

3Así que mientras su marido viva, ella cometería adulterio si se casara con otro hombre; pero si el esposo muere, ella queda libre de esa ley y no comete adulterio cuando se casa de nuevo. 🗨

4Por lo tanto, mis amados hermanos, la cuestión es la siguiente: ustedes murieron al poder de la ley cuando murieron con Cristo y ahora están unidos a aquel que fue levantado de los muertos. Como resultado, podemos producir una cosecha de buenas acciones para Dios. 🗨

5Cuando vivíamos controlados por nuestra vieja naturaleza, los deseos pecaminosos actuaban dentro de nosotros y la ley despertaba esos malos deseos que producían una cosecha de acciones pecaminosas, las cuales nos llevaban a la muerte. 🗨

6Pero ahora fuimos liberados de la ley, porque morimos a ella y ya no estamos presos de su poder. Ahora podemos servir a Dios, no según el antiguo modo —que consistía en obedecer la letra de la ley—, sino mediante uno nuevo, el de vivir en el Espíritu. 🗨

7Ahora bien, ¿acaso sugiero que la ley de Dios es pecaminosa? ¡De ninguna manera! De hecho, fue la ley la que me mostró mi pecado. Yo nunca hubiera sabido que codiciar es malo si la ley no dijera: «No codicies». 🗨

8¡Pero el pecado usó ese mandamiento para despertar toda clase de deseos codiciosos dentro de mí! Si no existiera la ley, el pecado no tendría ese poder. 🗨

9Hubo un tiempo en que viví sin entender la ley. Sin embargo, cuando aprendí, por ejemplo, el mandamiento de no codiciar, el poder del pecado cobró vida 🗨

10y yo morí. Entonces me di cuenta de que los mandatos de la ley —que supuestamente traían vida— trajeron, en cambio, muerte espiritual. 🗨

11El pecado se aprovechó de esos mandatos y me engañó; usó los mandatos para matarme. 🗨

12Sin embargo, la ley en sí misma es santa, y sus mandatos son santos, rectos y buenos. 🗨

13¿Pero cómo puede ser? ¿Acaso la ley, que es buena, provocó mi muerte? ¡Por supuesto que no! El pecado usó lo que era bueno a fin de lograr mi condena de muerte. Por eso, podemos ver qué terrible es el pecado. Se vale de los buenos mandatos de Dios para lograr sus propios fines malvados. 🗨

14Por lo tanto, el problema no es con la ley, porque la ley es buena y espiritual. El problema está en mí, porque soy demasiado humano, un esclavo del pecado. 🗨

15Realmente no me entiendo a mí mismo, porque quiero hacer lo que es correcto pero no lo hago. En cambio, hago lo que odio. 🗨

16Pero si yo sé que lo que hago está mal, eso demuestra que estoy de acuerdo con que la ley es buena. 🗨

17Entonces no soy yo el que hace lo que está mal, sino el pecado que vive en mí. 🗨

18Yo sé que en mí, es decir, en mi naturaleza pecaminosa no existe nada bueno. Quiero hacer lo que es correcto, pero no puedo.

19Quiero hacer lo que es bueno, pero no lo hago. No quiero hacer lo que está mal, pero igual lo hago. 🗨

20Ahora, si hago lo que no quiero hacer, realmente no soy yo el que hace lo que está mal, sino el pecado que vive en mí. 🗨

21He descubierto el siguiente principio de vida: que cuando quiero hacer lo que es correcto, no puedo evitar hacer lo que está mal. 🗨

22Amo la ley de Dios con todo mi corazón, 🗨

23pero hay otro poder dentro de mí que está en guerra con mi mente. Ese poder me esclaviza al pecado que todavía está dentro de mí. 🗨

24¡Soy un pobre desgraciado! ¿Quién me libertará de esta vida dominada por el pecado y la muerte? 🗨

25¡Gracias a Dios! La respuesta está en Jesucristo nuestro Señor. Así que ya ven: en mi mente de verdad quiero obedecer la ley de Dios, pero a causa de mi naturaleza pecaminosa, soy esclavo del pecado. 🗨

Nueva Biblia de las Américas (NBLA)

1¿Acaso ignoran, hermanos, (pues hablo a los que conocen la ley), que la ley tiene jurisdicción sobre una persona mientras vive? 🗨

2Pues la mujer casada está ligada por la ley a su marido mientras él vive; pero si su marido muere, queda libre de la ley en cuanto al marido. 🗨

3Así que, mientras vive su marido, será llamada adúltera si ella se une a otro hombre; pero si su marido muere, está libre de la ley, de modo que no es adúltera aunque se una a otro hombre. 🗨

4Por tanto, hermanos míos, también a ustedes se les hizo morir a la ley por medio del cuerpo de Cristo, para que sean unidos a otro, a Aquel que resucitó de entre los muertos, a fin de que llevemos fruto para Dios. 🗨

5Porque mientras estábamos en la carne, las pasiones pecaminosas despertadas por la ley, actuaban en los miembros de nuestro cuerpo a fin de llevar fruto para muerte. 🗨

6Pero ahora hemos quedado libres de la ley, habiendo muerto a lo que nos ataba, de modo que sirvamos en la novedad del Espíritu y no en el arcaísmo de la letra. 🗨

7¿Qué diremos entonces? ¿Es pecado la ley? ¡De ningún modo! Al contrario, yo no hubiera llegado a conocer el pecado si no hubiera sido por medio de la ley. Porque yo no hubiera sabido lo que es la codicia, si la ley no hubiera dicho: «No codiciáras». 🗨

8Pero el pecado, aprovechándose del mandamiento, produjo en mí toda clase de codicia. Porque aparte de la ley el pecado está muerto. 🗨

9En un tiempo yo vivía sin la ley, pero al venir el mandamiento, el pecado revivió, y yo morí; 🗨

10y este mandamiento, que era para vida, a mí me resultó para muerte; 🗨

11porque el pecado, aprovechándose del mandamiento, me engañó, y por medio de él me mató. 🗨

12Así que la ley es santa, y el mandamiento es santo, justo y bueno. 🗨

13¿Entonces lo que es bueno vino a ser causa de muerte para mí? ¡De ningún modo! Al contrario, fue el pecado, a fin de mostrarse que es pecado al producir mi muerte por medio de lo que es bueno, para que por medio del mandamiento el pecado llegue a ser en extremo pecaminoso. 🗨

14Porque sabemos que la ley es espiritual, pero yo soy carnal, vendido a la esclavitud del pecado. 🗨

15Porque lo que hago, no lo entiendo. Porque no practico lo que quiero hacer, sino que lo que aborrezco, eso hago. 🗨

16Y si lo que no quiero hacer, eso hago, estoy de acuerdo con la ley, reconociendo que es buena. 🗨

17Así que ya no soy yo el que lo hace, sino el pecado que habita en mí. 🗨

18Porque yo sé que en mí, es decir, en mi carne, no habita nada bueno. Porque el querer está presente en mí, pero el hacer el bien, no.

19Pues no hago el bien que deseo, sino el mal que no quiero, eso practico. 🗨

20Y si lo que no quiero hacer, eso hago, ya no soy yo el que lo hace, sino el pecado que habita en mí. 🗨

21Así que, queriendo yo hacer el bien, hallo la ley de que el mal está presente en mí. 🗨

22Porque en el hombre interior me deleito con la ley de Dios, 🗨

23pero veo otra ley en los miembros de mi cuerpo que hace guerra contra la ley de mi mente, y me hace prisionero de la ley del pecado que está en mis miembros. 🗨

24¡Miserable de mí! ¿Quién me libertará de este cuerpo de muerte? 🗨

25Gracias a Dios, por Jesucristo Señor nuestro. Así que yo mismo, por un lado, con la mente sirvo a la ley de Dios, pero por el otro, con la carne, a la ley del pecado. 🗨

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