Salmos 80 — comparando versiones
Reina Valera 1960 (RV60)
1Oh Pastor de Israel, escucha; Tú que pastoreas como a ovejas a José, Que estás entre querubines, resplandece.
2Despierta tu poder delante de Efraín, de Benjamín y de Manasés, Y ven a salvarnos.
3Oh Dios, restáuranos; Haz resplandecer tu rostro, y seremos salvos.
4Jehová, Dios de los ejércitos, ¿Hasta cuándo mostrarás tu indignación contra la oración de tu pueblo?
5Les diste a comer pan de lágrimas, Y a beber lágrimas en gran abundancia.
6Nos pusiste por escarnio a nuestros vecinos, Y nuestros enemigos se burlan entre sí.
7Oh Dios de los ejércitos, restáuranos; Haz resplandecer tu rostro, y seremos salvos.
8Hiciste venir una vid de Egipto; Echaste las naciones, y la plantaste.
9Limpiaste sitio delante de ella, E hiciste arraigar sus raíces, y llenó la tierra.
10Los montes fueron cubiertos de su sombra, Y con sus sarmientos los cedros de Dios.
11Extendió sus vástagos hasta el mar, Y hasta el río sus renuevos.
12¿Por qué aportillaste sus vallados, Y la vendimian todos los que pasan por el camino?
13La destroza el puerco montés, Y la bestia del campo la devora.
14Oh Dios de los ejércitos, vuelve ahora; Mira desde el cielo, y considera, y visita esta viña,
15La planta que plantó tu diestra, Y el renuevo que para ti afirmaste.
16Quemada a fuego está, asolada; Perezcan por la reprensión de tu rostro.
17Sea tu mano sobre el varón de tu diestra, Sobre el hijo de hombre que para ti afirmaste.
18Así no nos apartaremos de ti; Vida nos darás, e invocaremos tu nombre.
19¡Oh Jehová, Dios de los ejércitos, restáuranos! Haz resplandecer tu rostro, y seremos salvos.
Nueva Version Internacional (NVI)
1Pastor de Israel, ¡escúchanos!Tú que guías a José como a un rebaño,tú que tienes tu trono entre los querubines, ¡resplandece!
2Delante de Efraín, Benjamín y Manasés,muestra tu poder y ven a salvarnos.
3¡Restáuranos, oh Dios!¡Haz resplandecer tu rostro sobre nosotros,y sálvanos!
4¿Hasta cuándo, Señor Dios de los Ejércitos,arderá tu iracontra las oraciones de tu pueblo?
5Por comida le has dado pan de lágrimas;por bebida, lágrimas en abundancia.
6Nos has hecho motivo de contienda para nuestros vecinos;nuestros enemigos se burlan de nosotros.
7¡Restáuranos, oh Dios de los Ejércitos!¡Haz resplandecer tu rostro sobre nosotros,y sálvanos!
8De Egipto trajiste una vid;expulsaste a los pueblos paganos y la plantaste.
9Le limpiaste el terreno,y ella echó raíces y llenó la tierra.
10Su sombra se extendía hasta las montañas,su follaje cubría los cedros majestuosos.
11Sus ramas se extendieron hasta el Mediterráneoy sus renuevos hasta el Éufrates.
12¿Por qué has derribado sus muros?¡Todos los que pasan le arrancan uvas!
13Los jabalíes del bosque la destruyen,los animales del campo la devoran.
14¡Vuélvete a nosotros, oh Dios de los Ejércitos!¡Asómate a vernos desde el cieloy brinda tus cuidados a esta vid!
15¡Es la raíz que plantaste con tu diestra!¡Es el vástago que has criado para ti!
16Tu vid está derribada, quemada por el fuego;a tu reprensión perece tu pueblo.
17Bríndale tu apoyo al hombre de tu diestra,al hijo de hombre que has criado para ti.
18Entonces no nos apartaremos de ti;reavívanos e invocaremos tu nombre.
19¡Restáuranos, Señor Dios de los Ejércitos!Haz resplandecer tu rostro sobre nosotros,y sálvanos.
La Biblia de las Americas (LBLA)
1Presta oído, oh Pastor de Israel;tú que guías a José como un rebaño;tú que estás sentado más alto que los querubines; ¡resplandece!
2Delante de Efraín, de Benjamín y de Manasés, despierta tu podery ven a salvarnos.
3Restáuranos, oh Dios,y haz resplandecer tu rostro sobre nosotros, y seremos salvos.
4¶Oh Señor, Dios de los ejércitos,¿hasta cuándo estarás airado contra la oración de tu pueblo?
5Les has dado a comer pan de lágrimas,y les has hecho beber lágrimas en gran abundancia.
6Nos haces objeto de contienda para nuestros vecinos,y nuestros enemigos se ríen entre sí.
7Oh Dios de los ejércitos, restáuranos;haz resplandecer tu rostro sobre nosotros, y seremos salvos.
8¶Tú removiste una vid de Egipto;expulsaste las naciones y la plantaste.
9Limpiaste el terreno delante de ella;echó profundas raíces y llenó la tierra.
10Los montes fueron cubiertos con su sombra,y los cedros de Dios con sus ramas.
11Extendía sus ramas hasta el mar,y sus renuevos hasta el río.
12¿Por qué has derribado sus vallados,de modo que la vendimian todos los que pasan de camino?
13El puerco montés la devora,y de ella se alimenta todo lo que se mueve en el campo.
14¶Oh Dios de los ejércitos, vuelve ahora, te rogamos;mira y ve desde el cielo, y cuida esta vid,
15la cepa que tu diestra ha plantadoy el vástago que para ti has fortalecido.
16Está quemada con fuego, y cortada;ante el reproche de tu rostro perecen.
17Sea tu mano sobre el hombre de tu diestra,sobre el hijo de hombre que para ti fortaleciste.
18Entonces no nos apartaremos de ti;avívanos, e invocaremos tu nombre.
19Oh Señor, Dios de los ejércitos, restáuranos;haz resplandecer tu rostro sobre nosotros y seremossalvos.
Nueva Traduccion Viviente (NTV)
1Para el director del coro: salmo de Asaf; cántese con la melodía de «Lirios del pacto». Te pido que escuches, oh Pastor de Israel, tú, que guías como a un rebaño a los descendientes de José. Oh Dios, entronizado por encima de los querubines, despliega tu radiante gloria
2ante Efraín, Benjamín y Manasés. Muéstranos tu gran poder. ¡Ven a rescatarnos!
3Oh Dios, haznos volver a ti; haz que tu rostro brille sobre nosotros. Solo entonces seremos salvos.
4Oh Señor , Dios de los Ejércitos Celestiales, ¿hasta cuándo seguirás enojado con nuestras oraciones?
5Nos diste tristeza por comida, y nos hiciste beber lágrimas en abundancia.
6Nos convertiste en el desprecio de las naciones vecinas. Nuestros enemigos nos tratan como si fuéramos una broma.
7Haznos volver a ti, oh Dios de los Ejércitos Celestiales; haz que tu rostro brille sobre nosotros. Solo entonces seremos salvos.
8Nos sacaste de Egipto como a una vid; expulsaste a las naciones paganas y nos trasplantaste a tu tierra.
9Limpiaste el terreno para nosotros, y echamos raíces y llenamos la tierra.
10Nuestra sombra cubrió las montañas; nuestras ramas cubrieron los poderosos cedros.
11Extendimos las ramas al occidente, hacia el mar Mediterráneo; nuestros retoños se extendieron al oriente, hacia el río Éufrates.
12Pero ahora, ¿por qué has derribado nuestras murallas de modo que todos los que pasan pueden robarse nuestros frutos?
13Los jabalíes del bosque los devoran, y los animales salvajes se alimentan de ellos.
14Te suplicamos que regreses, oh Dios de los Ejércitos Celestiales. Observa desde los cielos y mira nuestro aprieto. Cuida de esta vid
15que tú mismo plantaste, este hijo que criaste para ti.
16Somos cortados y quemados por nuestros enemigos; que perezcan al ver tu ceño fruncido.
17Fortalece al hombre que amas, al hijo que elegiste.
18Entonces jamás volveremos a abandonarte. Revívenos para que podamos invocar tu nombre una vez más.
19Haznos volver a ti, oh Señor Dios de los Ejércitos Celestiales; haz que tu rostro brille sobre nosotros. Solo entonces seremos salvos.
Nueva Biblia de las Américas (NBLA)
1Presta oído, oh Pastor de Israel; Tú que guías a José como un rebaño; Tú que estás sentado más alto que los querubines; ¡resplandece!
2Delante de Efraín, de Benjamín y de Manasés, despierta Tu poder Y ven a salvarnos.
3Restáuranos, oh Dios, Y haz resplandecer Tu rostro sobre nosotros, y seremos salvos.
4¶Oh Señor, Dios de los ejércitos, ¿Hasta cuándo estarás enojado contra la oración de Tu pueblo?
5Les has dado a comer pan de lágrimas, Y les has hecho beber lágrimas en gran abundancia.
6Nos haces objeto de burla para nuestros vecinos, Y nuestros enemigos se ríen entre sí.
7Oh Dios de los ejércitos, restáuranos; Haz resplandecer Tu rostro sobre nosotros, y seremos salvos.
8¶Tú removiste una vid de Egipto; Expulsaste las naciones y plantaste la vid.
9Limpiaste el terreno delante de ella; Echó profundas raíces y llenó la tierra.
10Los montes fueron cubiertos con su sombra, Y los cedros de Dios con sus ramas.
11Extendía sus ramas hasta el mar Y sus renuevos hasta el Río.
12¿Por qué has derribado sus vallados, De modo que la vendimian todos los que pasan de camino?
13El puerco montés la devora, Y de ella se alimenta todo lo que se mueve en el campo.
14¶Oh Dios de los ejércitos, vuelve ahora, te rogamos; Mira y ve desde el cielo, y cuida esta vid,
15La cepa que Tu diestra ha plantado Y el hijo que para Ti has fortalecido.
16Está quemada con fuego, y cortada; Ante el reproche de Tu rostro perecen.
17Sea Tu mano sobre el hombre de Tu diestra, Sobre el hijo de hombre que para Ti fortaleciste.
18Entonces no nos apartaremos de Ti; Avívanos, e invocaremos Tu nombre.
19Oh Señor, Dios de los ejércitos, restáuranos; Haz resplandecer Tu rostro sobre nosotros y seremos salvos.