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Isaías 1 — comparando versiones

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Reina Valera 1960 (RV60)

1Visión de Isaías hijo de Amoz, la cual vio acerca de Judá y Jerusalén en días de Uzías, Jotam, Acaz y Ezequías, reyes de Judá.

2Oíd, cielos, y escucha tú, tierra; porque habla Jehová: Crié hijos, y los engrandecí, y ellos se rebelaron contra mí.

3El buey conoce a su dueño, y el asno el pesebre de su señor; Israel no entiende, mi pueblo no tiene conocimiento.

4¡Oh gente pecadora, pueblo cargado de maldad, generación de malignos, hijos depravados! Dejaron a Jehová, provocaron a ira al Santo de Israel, se volvieron atrás.

5¿Por qué querréis ser castigados aún? ¿Todavía os rebelaréis? Toda cabeza está enferma, y todo corazón doliente.

6Desde la planta del pie hasta la cabeza no hay en él cosa sana, sino herida, hinchazón y podrida llaga; no están curadas, ni vendadas, ni suavizadas con aceite.

7Vuestra tierra está destruida, vuestras ciudades puestas a fuego, vuestra tierra delante de vosotros comida por extranjeros, y asolada como asolamiento de extraños.

8Y queda la hija de Sion como enramada en viña, y como cabaña en melonar, como ciudad asolada.

9Si Jehová de los ejércitos no nos hubiese dejado un resto pequeño, como Sodoma fuéramos, y semejantes a Gomorra.

10Príncipes de Sodoma, oíd la palabra de Jehová; escuchad la ley de nuestro Dios, pueblo de Gomorra.

11¿Para qué me sirve, dice Jehová, la multitud de vuestros sacrificios? Hastiado estoy de holocaustos de carneros y de sebo de animales gordos; no quiero sangre de bueyes, ni de ovejas, ni de machos cabríos.

12¿Quién demanda esto de vuestras manos, cuando venís a presentaros delante de mí para hollar mis atrios?

13No me traigáis más vana ofrenda; el incienso me es abominación; luna nueva y día de reposo, el convocar asambleas, no lo puedo sufrir; son iniquidad vuestras fiestas solemnes.

14Vuestras lunas nuevas y vuestras fiestas solemnes las tiene aborrecidas mi alma; me son gravosas; cansado estoy de soportarlas.

15Cuando extendáis vuestras manos, yo esconderé de vosotros mis ojos; asimismo cuando multipliquéis la oración, yo no oiré; llenas están de sangre vuestras manos.

16Lavaos y limpiaos; quitad la iniquidad de vuestras obras de delante de mis ojos; dejad de hacer lo malo;

17aprended a hacer el bien; buscad el juicio, restituid al agraviado, haced justicia al huérfano, amparad a la viuda.

18Venid luego, dice Jehová, y estemos a cuenta: si vuestros pecados fueren como la grana, como la nieve serán emblanquecidos; si fueren rojos como el carmesí, vendrán a ser como blanca lana.

19Si quisiereis y oyereis, comeréis el bien de la tierra;

20si no quisiereis y fuereis rebeldes, seréis consumidos a espada; porque la boca de Jehová lo ha dicho.

21¿Cómo te has convertido en ramera, oh ciudad fiel? Llena estuvo de justicia, en ella habitó la equidad; pero ahora, los homicidas.

22Tu plata se ha convertido en escorias, tu vino está mezclado con agua.

23Tus príncipes, prevaricadores y compañeros de ladrones; todos aman el soborno, y van tras las recompensas; no hacen justicia al huérfano, ni llega a ellos la causa de la viuda.

24Por tanto, dice el Señor, Jehová de los ejércitos, el Fuerte de Israel: Ea, tomaré satisfacción de mis enemigos, me vengaré de mis adversarios;

25y volveré mi mano contra ti, y limpiaré hasta lo más puro tus escorias, y quitaré toda tu impureza.

26Restauraré tus jueces como al principio, y tus consejeros como eran antes; entonces te llamarán Ciudad de justicia, Ciudad fiel.

27Sion será rescatada con juicio, y los convertidos de ella con justicia.

28Pero los rebeldes y pecadores a una serán quebrantados, y los que dejan a Jehová serán consumidos.

29Entonces os avergonzarán las encinas que amasteis, y os afrentarán los huertos que escogisteis.

30Porque seréis como encina a la que se le cae la hoja, y como huerto al que le faltan las aguas.

31Y el fuerte será como estopa, y lo que hizo como centella; y ambos serán encendidos juntamente, y no habrá quien apague.

Nueva Version Internacional (NVI)

1Visión que recibió Isaías, hijo de Amoz, acerca de Judá y Jerusalén, durante los reinados de Uzías, Jotán, Acaz y Ezequías, reyes de Judá.

2¡Oigan, cielos! ¡Escucha, tierra!Porque el Señor ha hablado:«Yo crie hijos y los hice crecer,pero ellos se rebelaron contra mí.

3El buey conoce a su dueñoy el asno el pesebre de su amo;¡pero Israel no conoce,mi pueblo no comprende!».

4¡Ay, nación pecadora,pueblo cargado de culpa,generación de malhechores,hijos corruptos!¡Han abandonado al Señor!¡Han despreciado al Santo de Israel!¡Le han dado la espalda!

5¿Por qué recibir más golpes?¿Por qué insistir en la rebelión?Toda su cabeza está herida,todo su corazón está enfermo.

6Desde la planta del pie hasta la coronillano les queda nada sano:todo en ellos es heridas, moretonesy llagas abiertas,que no les han sido curadas, ni vendadas,ni aliviadas con aceite.

7Su país está desolado,sus ciudades son presa del fuego;ante sus propios ojoslos extraños devoran sus campos;su país está desolado, como si hubiera sido destruido por extranjeros.

8La hija Sion ha quedadocomo cobertizo en un viñedo,como choza en un huerto de pepinos,como ciudad sitiada.

9Si el Señor de los Ejércitosno nos hubiera dejado un remanente de sobrevivientes,seríamos ya como Sodoma,nos pareceríamos a Gomorra.

10¡Oigan la palabra del Señor,gobernantes de Sodoma!¡Escuchen la instrucción de nuestro Dios,pueblo de Gomorra!

11«¿De qué me sirven sus muchos sacrificios?»,dice el Señor.«Harto estoy de holocaustos de carnerosy de la grasa de animales engordados;la sangre de novillos, corderos y machos cabríosno me complace.

12¿Por qué vienen a presentarse ante mí?¿Quién les mandó traer animalespara que pisotearan mis atrios?

13No me sigan trayendo vanas ofrendas;el incienso es para mí una abominación.Luna nueva, día de reposo, asambleas convocadas;¡no soporto sus asambleas que me ofenden!

14Yo aborrezco sus lunas nuevas y festividades;se me han vuelto una cargaque estoy cansado de soportar.

15Cuando levantan sus manos,yo aparto de ustedes mis ojos;aunque multipliquen sus oraciones,no las escucharé.»¡Tienen las manos llenas de sangre!

16»¡Lávense, límpiense!¡Aparten de mi vista sus obras malvadas!¡Dejen de hacer el mal!

17¡Aprendan a hacer el bien!¡Busquen la justicia y restituyan al oprimido!¡Aboguen por el huérfanoy defiendan a la viuda!

18»Vengan, pongamos las cosas en claro»,dice el Señor.«Aunque sus pecados sean como escarlata,quedarán blancos como la nieve.Aunque sean rojos como la púrpura,quedarán como la lana.

19¿Están ustedes dispuestos a obedecer?¡Comerán lo bueno de la tierra!

20¿Se niegan y se rebelan?¡Serán devorados por la espada!».El Señor mismo lo ha dicho.

21¡Cómo se ha prostituido la ciudad fiel!Antes estaba llena de justicia.La rectitud moraba en ella,pero ahora solo quedan asesinos.

22Tu plata se ha convertido en escoria;tu buen vino está mezclado con agua.

23Tus gobernantes son rebeldes,cómplices de ladrones;todos aman el sobornoy van detrás de las recompensas.No abogan por el huérfanoni se ocupan de la causa de la viuda.

24Por eso, afirma el Señor,el Señor de los Ejércitos, el Poderoso de Israel:«Me desquitaré de mis adversarios,me vengaré de mis enemigos.

25Volveré mi mano contra ti,limpiaré tus escorias con lejíay quitaré todas tus impurezas.

26Restauraré a tus líderes como al principioy a tus consejeros como al comienzo.Entonces serás llamada“Ciudad de justicia”,“Ciudad fiel”».

27Con justicia Sion será redimiday con rectitud, los que se arrepientan.

28Pero los rebeldes y pecadores a una serán quebrantadosy perecerán los que abandonan al Señor.

29«Se avergonzarán de las encinasque ustedes tanto aman;los jardines que eligieronles serán una afrenta,

30como una encina con hojas marchitas,como un jardín sin agua.

31El hombre fuerte se convertirá en estopay su trabajo, en chispa;arderán los dos juntosy no habrá quien los apague».

La Biblia de las Americas (LBLA)

1Visión que tuvo Isaías, hijo de Amoz, concerniente a Judá y Jerusalén, en los días de Uzías, Jotam, Acaz y Ezequías, reyes de Judá.

2Oíd, cielos, y escucha, tierra,porque el Señor habla:Hijos crié y los hice crecer,mas ellos se han rebelado contra mí.

3El buey conoce a su dueñoy el asno el pesebre de su amo;pero Israel no conoce,mi pueblo no tiene entendimiento.

4¶¡Ay, nación pecadora,pueblo cargado de iniquidad,generación de malvados,hijos corrompidos!Han abandonado al Señor,han despreciado al Santo de Israel,se han apartado de Él.

5¶¿Dónde más seréis castigados?¿Continuaréis en rebelión?Toda cabeza está enferma,y todo corazón desfallecido.

6De la planta del pie a la cabezano hay en él nada sano,sino golpes, verdugones y heridas recientes;no han sido curadas, ni vendadas,ni suavizadas con aceite.

7¶Vuestra tierra está desolada,vuestras ciudades quemadas por el fuego,vuestro suelo lo devoran los extraños delante de vosotros,y es una desolación, como destruida por extraños.

8Y la hija de Sión ha quedado como cobertizo en una viña,como choza en un pepinar, como ciudad sitiada.

9Si el Señor de los ejércitosno nos hubiera dejado algunos sobrevivientes,seríamos como Sodoma,y semejantes a Gomorra.

10¶Oíd la palabra del Señor,gobernantes de Sodoma;escuchad la instrucción de nuestro Dios,pueblo de Gomorra:

11¿Qué es para mí la abundancia de vuestros sacrificios?—dice el Señor.Harto estoy de holocaustos de carneros,y de sebo de ganado cebado;y la sangre de novillos, corderos y machos cabríos no me complace.

12Cuando venís a presentaros delante de mí,¿quién demanda esto de vosotros, de que pisoteéis mis atrios?

13No traigáis más vuestras vanas ofrendas,el incienso me es abominación.Luna nueva y día de reposo, el convocar asambleas:¡no tolero iniquidad y asamblea solemne!

14Vuestras lunas nuevas y vuestras fiestas señaladas las aborrece mi alma;se han vuelto una carga para mí,estoy cansado de soportarlas.

15Y cuando extendáis vuestras manos,esconderé mis ojos de vosotros;sí, aunque multipliquéis las oraciones,no escucharé.Vuestras manos están llenas de sangre.

16¶Lavaos, limpiaos,quitad la maldad de vuestras obras de delante de mis ojos;cesad de hacer el mal,

17aprended a hacer el bien,buscad la justicia,reprended al opresor,defended al huérfano,abogad por la viuda.

18¶Venid ahora, y razonemos—dice el Señor—aunque vuestros pecados sean como la grana,como la nieve serán emblanquecidos;aunque sean rojos como el carmesí,como blanca lana quedarán.

19Si queréis y obedecéis,comeréis lo mejor de la tierra;

20pero si rehusáis y os rebeláis,por la espada seréis devorados.Ciertamente, la boca del Señor ha hablado.

21¶¡Cómo se ha convertido en ramera la ciudad fiel,la que estaba llena de justicia!Moraba en ella la rectitud,mas ahora, asesinos.

22Tu plata se ha vuelto escoria,tu vino está mezclado con agua.

23Tus gobernantes son rebeldesy compañeros de ladrones;cada uno ama el sobornoy corre tras las dádivas.No defienden al huérfano,ni llega a ellos la causa de la viuda.

24¶Por tanto, declara el Señor, Dios de los ejércitos,el Poderoso de Israel:¡Ah!, me libraré de mis adversarios,y me vengaré de mis enemigos.

25También volveré mi mano contra ti,te limpiaré de tu escoria como con lejía,y quitaré toda tu impureza.

26Entonces restauraré tus jueces como al principio,y tus consejeros como al comienzo;después de lo cual serás llamada ciudad de justicia,ciudad fiel.

27¶Sión será redimida con juicio,y sus arrepentidos con justicia.

28Pero los transgresores y los pecadores serán aplastados a una,y los que abandonan al Señor perecerán.

29Ciertamente os avergonzaréis de las encinas que habéis deseado,y os abochornaréis de los jardines que habéis escogido.

30Porque seréis como encina cuya hoja está marchita,y como jardín en que no hay agua.

31El fuerte se convertirá en estopa,y su trabajo en chispa.Arderán ambos a una,y no habrá quien losapague.

Nueva Traduccion Viviente (NTV)

1Estas son las visiones que tuvo Isaías, hijo de Amoz, acerca de Judá y Jerusalén durante los años en que Uzías, Jotam, Acaz y Ezequías eran reyes de Judá.

2¡Escuchen, oh cielos! ¡Presta atención, oh tierra! Esto dice el Señor : «Los hijos que crie y cuidé se han rebelado contra mí.

3Hasta un buey conoce a su dueño, y un burro reconoce los cuidados de su amo, pero Israel no conoce a su amo. Mi pueblo no reconoce mis cuidados a su favor».

4¡Qué nación tan pecadora, pueblo cargado con el peso de su culpa! Está lleno de gente malvada, hijos corruptos que han rechazado al Señor . Han despreciado al Santo de Israel y le han dado la espalda.

5¿Por qué buscar más castigo? ¿Se rebelarán para siempre? Tienen la cabeza herida y el corazón angustiado.

6Desde los pies hasta la cabeza, están llenos de golpes, cubiertos de moretones, contusiones y heridas infectadas, sin vendajes ni ungüentos que los alivien.

7Su país yace en ruinas, y sus ciudades han sido incendiadas. Los extranjeros saquean sus campos frente a sus propios ojos y destruyen todo lo que ven a su paso.

8La hermosa Jerusalén está abandonada como el refugio del cuidador en un viñedo, como la choza en un campo de pepinos después de la cosecha, como una ciudad indefensa y sitiada.

9Si el Señor de los Ejércitos Celestiales no hubiera perdonado la vida a unos cuantos entre nosotros, habríamos sido exterminados como Sodoma y destruidos como Gomorra.

10Escuchen al Señor , líderes de «Sodoma». Escuchen la ley de nuestro Dios, pueblo de «Gomorra».

11«¿Qué les hace pensar que yo deseo sus sacrificios? —dice el Señor —. Estoy harto de sus ofrendas quemadas de carneros y de la grasa del ganado engordado. No me agrada la sangre de los toros ni de los corderos ni de las cabras.

12Cuando vienen a adorarme, ¿quién les pidió que desfilaran por mis atrios con toda esa ceremonia?

13Dejen de traerme sus regalos sin sentido. ¡El incienso de sus ofrendas me da asco! En cuanto a sus celebraciones de luna nueva, del día de descanso y de sus días especiales de ayuno, todos son pecaminosos y falsos. ¡No quiero más de sus piadosas reuniones!

14Odio sus celebraciones de luna nueva y sus festivales anuales; son una carga para mí. ¡No los soporto!

15Cuando levanten las manos para orar, no miraré; aunque hagan muchas oraciones, no escucharé, porque tienen las manos cubiertas con la sangre de víctimas inocentes.

16¡Lávense y queden limpios! Quiten sus pecados de mi vista. Abandonen sus caminos malvados.

17Aprendan a hacer el bien. Busquen la justicia y ayuden a los oprimidos. Defiendan la causa de los huérfanos y luchen por los derechos de las viudas.

18»Vengan ahora. Vamos a resolver este asunto —dice el Señor —. Aunque sus pecados sean como la escarlata, yo los haré tan blancos como la nieve. Aunque sean rojos como el carmesí, yo los haré tan blancos como la lana.

19Si tan solo me obedecen, tendrán comida en abundancia.

20Pero si se apartan y se niegan a escuchar, la espada de sus enemigos los devorará. ¡Yo, el Señor , he hablado!».

21Miren cómo Jerusalén, que antes era tan fiel, se ha convertido en una prostituta. Antes era el centro de la justicia y la rectitud, pero ahora está repleta de asesinos.

22Antes eras como la plata pura, ahora te has vuelto como escoria sin valor. Antes eras pura, ahora eres como el vino diluido en agua.

23Tus líderes son rebeldes, compañeros de ladrones. A todos ellos les encantan los sobornos y exigen que se los den, pero se niegan a defender la causa de los huérfanos y a luchar por los derechos de las viudas.

24Por lo tanto, el Señor, el Señor de los Ejércitos Celestiales, el Poderoso de Israel, dice: «¡Me vengaré de mis enemigos y a mis adversarios les daré su merecido!

25Levantaré el puño en tu contra; te derretiré para sacarte la escoria y te quitaré todas tus impurezas.

26Otra vez te daré buenos jueces, y consejeros sabios como los que antes tenías. Entonces Jerusalén volverá a ser llamada Centro de Justicia y Ciudad Fiel».

27Sion será restaurada por medio de la justicia; los que se arrepientan serán revividos por la rectitud.

28Pero los rebeldes y los pecadores serán destruidos por completo, y los que abandonen al Señor serán consumidos.

29Sentirás vergüenza de haber rendido culto a los ídolos en los bosques de los robles sagrados. Te sonrojarás por haber adorado en los jardines consagrados a los ídolos.

30Serás como un gran árbol con las hojas marchitas, como un jardín sin agua.

31Los más fuertes de ustedes desaparecerán como la paja; sus malas acciones serán la chispa que la encienda. Ellos y sus malas acciones se quemarán juntos, y nadie podrá apagar el fuego.

Nueva Biblia de las Américas (NBLA)

1Visión que tuvo Isaías, hijo de Amoz, con relación a Judá y Jerusalén, en los días de Uzías, Jotam, Acaz y Ezequías, reyes de Judá.

2Oigan, cielos, y escucha, tierra, Porque el Señor habla: «Hijos crié y los hice crecer, Pero ellos se han rebelado contra Mí.

3»El buey conoce a su dueño Y el asno el pesebre de su amo; Pero Israel no conoce, Mi pueblo no tiene entendimiento».

4¶¡Ay, nación pecadora, Pueblo cargado de iniquidad, Generación de malvados, Hijos corrompidos! Han abandonado al Señor, Han despreciado al Santo de Israel, Se han apartado de Él.

5¶¿Dónde más serán castigados? ¿Continuarán en rebelión? Toda cabeza está enferma, Y todo corazón desfallecido.

6Desde la planta del pie hasta la cabeza No hay nada sano en él, Sino golpes, verdugones y heridas recientes; No han sido curadas, ni vendadas, Ni suavizadas con aceite.

7¶La tierra de ustedes está desolada, Sus ciudades quemadas por el fuego, Su suelo lo devoran los extraños delante de ustedes, Y es una desolación, como destruida por extraños.

8La hija de Sión ha quedado como cobertizo en una viña, Como choza en un pepinar, como ciudad sitiada.

9Si el Señor de los ejércitos No nos hubiera dejado algunos sobrevivientes, Seríamos como Sodoma, Y semejantes a Gomorra.

10¶Oigan la palabra del Señor, Gobernantes de Sodoma. Escuchen la instrucción de nuestro Dios, Pueblo de Gomorra:

11«¿Qué es para Mí la abundancia de sus sacrificios?», Dice el Señor. «Cansado estoy de holocaustos de carneros, Y de sebo de ganado cebado; La sangre de novillos, corderos y machos cabríos no me complace.

12»Cuando vienen a presentarse delante de Mí, ¿Quién demanda esto de ustedes, de que pisoteen Mis atrios?

13»No traigan más sus vanas ofrendas, El incienso me es abominación. Luna nueva y día de reposo, el convocar asambleas: ¡No tolero iniquidad y asamblea solemne!

14»Sus lunas nuevas y sus fiestas señaladas las aborrece Mi alma. Se han vuelto una carga para Mí, Estoy cansado de soportarlas.

15»Cuando extiendan sus manos, Esconderé Mis ojos de ustedes. Sí, aunque multipliquen las oraciones, No escucharé. Sus manos están llenas de sangre.

16¶»Lávense, límpiense, Quiten la maldad de sus obras de delante de Mis ojos. Cesen de hacer el mal.

17»Aprendan a hacer el bien, Busquen la justicia, Reprendan al opresor, Defiendan al huérfano, Aboguen por la viuda.

18¶»Vengan ahora, y razonemos», Dice el Señor, «Aunque sus pecados sean como la grana, Como la nieve serán emblanquecidos. Aunque sean rojos como el carmesí, Como blanca lana quedarán.

19»Si ustedes quieren y obedecen, Comerán lo mejor de la tierra.

20»Pero si rehúsan y se rebelan, Por la espada serán devorados». Ciertamente, la boca del Señor ha hablado.

21¶¡Cómo se ha convertido en ramera la ciudad fiel, La que estaba llena de justicia! Moraba en ella la rectitud, Pero ahora, asesinos.

22Tu plata se ha vuelto escoria, Tu vino está mezclado con agua.

23Tus gobernantes son rebeldes Y compañeros de ladrones; Cada uno ama el soborno Y corre tras las dádivas. No defienden al huérfano, Ni llega a ellos la causa de la viuda.

24¶Por tanto, declara el Señor, Dios de los ejércitos, El Poderoso de Israel: «¡Ah!, me libraré de Mis adversarios, Y me vengaré de Mis enemigos.

25»También volveré Mi mano contra ti, Te limpiaré de tu escoria como con lejía, Y quitaré toda tu impureza.

26»Entonces restauraré tus jueces como al principio, Y tus consejeros como al comienzo. Después de lo cual serás llamada Ciudad de Justicia, Ciudad Fiel».

27¶Sión será redimida con juicio, Y sus arrepentidos con justicia.

28Pero los transgresores y los pecadores serán aplastados a una, Y los que abandonan al Señor perecerán.

29Ciertamente ustedes se avergonzarán de las encinas que han deseado, Y se avergonzarán de los jardines que han escogido.

30Porque ustedes serán como encina cuya hoja está marchita, Y como jardín en que no hay agua.

31El fuerte se convertirá en estopa, Y su trabajo en chispa. Arderán ambos a una, Y no habrá quien los apague.

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