Jeremías 14 — comparando versiones
Reina Valera 1960 (RV60)
1Palabra de Jehová que vino a Jeremías, con motivo de la sequía.
2Se enlutó Judá, y sus puertas se despoblaron; se sentaron tristes en tierra, y subió el clamor de Jerusalén.
3Los nobles enviaron sus criados al agua; vinieron a las lagunas, y no hallaron agua; volvieron con sus vasijas vacías; se avergonzaron, se confundieron, y cubrieron sus cabezas.
4Porque se resquebrajó la tierra por no haber llovido en el país, están confusos los labradores, cubrieron sus cabezas.
5Aun las ciervas en los campos parían y dejaban la cría, porque no había hierba.
6Y los asnos monteses se ponían en las alturas, aspiraban el viento como chacales; sus ojos se ofuscaron porque no había hierba.
7Aunque nuestras iniquidades testifican contra nosotros, oh Jehová, actúa por amor de tu nombre; porque nuestras rebeliones se han multiplicado, contra ti hemos pecado.
8Oh esperanza de Israel, Guardador suyo en el tiempo de la aflicción, ¿por qué te has hecho como forastero en la tierra, y como caminante que se retira para pasar la noche?
9¿Por qué eres como hombre atónito, y como valiente que no puede librar? Sin embargo, tú estás entre nosotros, oh Jehová, y sobre nosotros es invocado tu nombre; no nos desampares.
10Así ha dicho Jehová acerca de este pueblo: Se deleitaron en vagar, y no dieron reposo a sus pies; por tanto, Jehová no se agrada de ellos; se acordará ahora de su maldad, y castigará sus pecados.
11Me dijo Jehová: No ruegues por este pueblo para bien.
12Cuando ayunen, yo no oiré su clamor, y cuando ofrezcan holocausto y ofrenda no lo aceptaré, sino que los consumiré con espada, con hambre y con pestilencia.
13Y yo dije: ¡Ah! ¡ah, Señor Jehová! He aquí que los profetas les dicen: No veréis espada, ni habrá hambre entre vosotros, sino que en este lugar os daré paz verdadera.
14Me dijo entonces Jehová: Falsamente profetizan los profetas en mi nombre; no los envié, ni les mandé, ni les hablé; visión mentirosa, adivinación, vanidad y engaño de su corazón os profetizan.
15Por tanto, así ha dicho Jehová sobre los profetas que profetizan en mi nombre, los cuales yo no envié, y que dicen: Ni espada ni hambre habrá en esta tierra; con espada y con hambre serán consumidos esos profetas.
16Y el pueblo a quien profetizan será echado en las calles de Jerusalén por hambre y por espada, y no habrá quien los entierre a ellos, a sus mujeres, a sus hijos y a sus hijas; y sobre ellos derramaré su maldad.
17Les dirás, pues, esta palabra: Derramen mis ojos lágrimas noche y día, y no cesen; porque de gran quebrantamiento es quebrantada la virgen hija de mi pueblo, de plaga muy dolorosa.
18Si salgo al campo, he aquí muertos a espada; y si entro en la ciudad, he aquí enfermos de hambre; porque tanto el profeta como el sacerdote anduvieron vagando en la tierra, y no entendieron.
19¿Has desechado enteramente a Judá? ¿Ha aborrecido tu alma a Sion? ¿Por qué nos hiciste herir sin que haya remedio? Esperamos paz, y no hubo bien; tiempo de curación, y he aquí turbación.
20Reconocemos, oh Jehová, nuestra impiedad, la iniquidad de nuestros padres; porque contra ti hemos pecado.
21Por amor de tu nombre no nos deseches, ni deshonres tu glorioso trono; acuérdate, no invalides tu pacto con nosotros.
22¿Hay entre los ídolos de las naciones quien haga llover? ¿y darán los cielos lluvias? ¿No eres tú, Jehová, nuestro Dios? En ti, pues, esperamos, pues tú hiciste todas estas cosas.
Nueva Version Internacional (NVI)
1Esta es la palabra del Señor, que vino a Jeremías con motivo de la sequía:
2«Judá está de lutoy sus ciudades desfallecen;hay lamentos en el país,y sube el clamor de Jerusalén.
3Los nobles mandan por agua a sus siervosy estos van a las cisternas,pero no la encuentran.Decepcionados y confundidos,vuelven con sus cántaros vacíosy con la cabeza cubierta.
4El suelo está agrietado,porque no llueve en la tierra.Decepcionados están los agricultores,con la cabeza cubierta.
5Aun las ciervas en el campoabandonan a sus críaspor falta de pastos.
6Parados sobre las lomas desoladasy con los ojos desfallecientes,los asnos salvajes olfatean el viento como chacalesporque ya no tienen hierba».
7Aunque nuestras iniquidades nos acusan,actúa en razón de tu nombre, oh Señor.Muchas son nuestras infidelidades;contra ti hemos pecado.
8Tú, esperanza y salvación de Israelen momentos de angustia,¿por qué actúas en nuestra tierra como un extraño,como un viajero que solo pasa la noche?
9¿Por qué te comportas como un hombre tomado por sorpresa,como un guerrero impotente para salvar?Señor, tú estás en medio de nosotrosy se nos llama por tu nombre;¡no nos abandones!
10Así dice el Señor acerca de este pueblo:«Les encanta vagabundear;no refrenan sus pies.Por eso yo no los acepto,sino que voy a recordar sus iniquidadesy a castigar sus pecados».
11Entonces el Señor me dijo: «No ruegues por el bienestar de este pueblo.
12Aunque ayunen, no escucharé sus clamores; aunque me ofrezcan holocaustos y ofrendas de cereal, no los aceptaré. En verdad, voy a exterminarlos con la espada, el hambre y la plaga».
13Pero yo respondí: «¡Ah, mi Señor y Dios! Los profetas les dicen que no se enfrentarán con la espada ni pasarán hambre, sino que tú les concederás una paz duradera en este lugar».
14El Señor me contestó: «Esos profetas están profetizando mentiras en mi nombre. Yo no los he enviado, ni les he dado ninguna orden, ni siquiera les he hablado. Lo que están profetizando son visiones engañosas, adivinaciones vanas y delirios de su propia imaginación.
15Por eso, así dice el Señor: “En cuanto a los profetas que profetizan en mi nombre sin que yo los haya enviado, y que además dicen que no habrá espada ni hambre en este país, ellos mismos morirán de hambre y a filo de espada.
16Y el pueblo al que profetizan será arrojado a las calles de Jerusalén a causa del hambre y de la espada. No habrá quien los entierre, ni a ellos ni a sus esposas, ni a sus hijos ni a sus hijas. Y derramaré sobre ellos la calamidad que se merecen”.
17»Tú les dirás lo siguiente:»“Que mis ojos derramen lágrimasdía y noche, sin cesar,porque la virginal hija de mi puebloha sufrido una herida terrible,un golpe muy duro.
18Si salgo al campo,veo los cuerpos de los muertos a filo de espada;si entro en la ciudad,veo los estragos que el hambre ha producido.Tanto el profeta como el sacerdoteandan errantes en la tierra sin comprender nada”».
19¿Has rechazado por completo a Judá?¿Detestas a Sion?¿Por qué nos has herido de tal modoque ya no tenemos remedio?Esperábamos tiempos de paz,pero nada bueno recibimos.Esperábamos tiempos de salud,pero solo nos llegó el terror.
20Reconocemos, Señor, nuestra maldady la iniquidad de nuestros antepasados.¡Hemos pecado contra ti!
21En honor a tu nombre, no nos desprecies;no deshonres tu trono glorioso.¡Acuérdate de tu pacto con nosotros!¡No lo quebrantes!
22¿Acaso hay entre los ídolos falsosalguno que pueda hacer llover?¿Pueden los cielos solos dar lluvia?Solo tú, Señor y Dios nuestro,puedes hacer todas estas cosas;por eso nuestra esperanza está en ti.
La Biblia de las Americas (LBLA)
1Lo que vino como palabra del Señor a Jeremías respecto a la sequía:
2De luto está Judá,y sus puertas languidecen,están por tierra enlutadas,y sube el clamor de Jerusalén.
3Sus nobles enviaban a sus siervos por agua;iban a las cisternas y no hallaban agua;volvían con sus vasijas vacías.Quedaron avergonzados y humillados,y se cubrieron la cabeza.
4El suelo está agrietado,pues no ha habido lluvia sobre la tierra;los labradores, avergonzados,se han cubierto la cabeza.
5Porque aun la cierva en el campo ha parido, pero abandona su críaporque no hay hierba.
6Y los asnos monteses se paran en las alturas desoladas,jadeando por aire como chacales;desfallecen sus ojosporque no hay vegetación.
7Aunque nuestras iniquidades testifican contra nosotros,oh Señor, obra por amor de tu nombre.En verdad han sido muchas nuestras apostasías,contra ti hemos pecado.
8Tú, esperanza de Israel,Salvador suyo en tiempo de angustia,¿por qué has de ser como forastero en la tierra,o como caminante que ha plantado su tienda para pasar la noche?
9¿Por qué has de ser como hombre desalentado,como guerrero incapaz de salvar?Sin embargo tú estás en medio nuestro, oh Señor,y por tu nombre somos llamados;¡no nos abandones!
10Así dice el Señor de este pueblo: ¡Cómo les ha gustado vagar! No han refrenado sus pies. El Señor, pues, no los acepta; ahora se acordará Él de su iniquidad y castigará sus pecados.
11Y el Señor me dijo: No ruegues por el bienestar de este pueblo.
12Cuando ayunen, no escucharé su clamor; cuando ofrezcan holocausto y ofrenda de cereal, no los aceptaré; sino que con espada, con hambre y con pestilencia los destruiré.
13Y yo dije: ¡Ah, Señor Dios! He aquí, los profetas les dicen: «No veréis espada ni tendréis hambre, sino que os daré paz verdadera en este lugar».
14Entonces el Señor me dijo: Mentira profetizan los profetas en mi nombre. Yo no los he enviado, ni les he dado órdenes, ni les he hablado; visión falsa, adivinación, vanidad y engaño de sus corazones ellos os profetizan.
15Por tanto, así dice el Señor: En cuanto a los profetas que profetizan en mi nombre sin que yo los haya enviado, y que dicen: «No habrá espada ni hambre en esta tierra», a espada y de hambre esos profetas perecerán.
16También el pueblo a quien profetizan estará tirado por las calles de Jerusalén a causa del hambre y de la espada; no habrá quien los entierre a ellos, ni a sus mujeres, ni a sus hijos, ni a sus hijas, pues derramaré sobre ellos su maldad.
17Y les dirás esta palabra:«Viertan lágrimas mis ojos noche y día,y no cesen,porque de gran quebranto ha sido quebrantada la virgen hija de mi pueblo,de una dolorosa herida muy grave.
18-»Si salgo al campo,he aquí, muertos a espada;y si entro en la ciudad,he aquí, enfermedades por el hambre.Porque tanto el profeta como el sacerdoteandan errantes en una tierra que no conocen».
19¶¿Has desechado por completo a Judá,o ha aborrecido tu alma a Sión?¿Por qué nos has herido sin que haya curación para nosotros?Esperábamos paz, y no hubo bien alguno;tiempo de curación, y he aquí, terror.
20Reconocemos, oh Señor, nuestra impiedad,la iniquidad de nuestros padres, pues hemos pecado contra ti.
21No nos desprecies, por amor a tu nombre,no deshonres el trono de tu gloria;acuérdate, no anules tu pacto con nosotros.
22¿Hay entre los ídolos de las naciones alguno que haga llover?¿O pueden los cielos solos dar lluvia?¿No eres tú, oh Señor, nuestro Dios?En ti, pues, esperamos,porque tú has hecho todas estas cosas.
Nueva Traduccion Viviente (NTV)
1Jeremías recibió este mensaje del Señor que explica por qué detuvo la lluvia:
2«Judá desfallece; el comercio a las puertas de la ciudad se estanca. Todo el pueblo se sienta en el suelo porque está de luto, y surge un gran clamor de Jerusalén.
3Los nobles envían a sus sirvientes a buscar agua, pero los pozos están secos. Confundidos y desesperados, los siervos regresan con sus cántaros vacíos, y con sus cabezas cubiertas en señal de dolor.
4El suelo está reseco y agrietado por falta de lluvia. Los agricultores están profundamente angustiados; ellos también se cubren la cabeza.
5Aun la cierva abandona su cría porque no hay pasto en el campo.
6Los burros salvajes se paran sobre las lomas desiertas jadeando como chacales sedientos. Fuerzan la vista en busca de hierba, pero no la hay por ninguna parte».
7La gente dice: «Nuestra maldad nos alcanzó, Señor , pero ayúdanos por el honor de tu propia fama. Nos alejamos de ti y pecamos contra ti una y otra vez.
8Oh Esperanza de Israel, nuestro Salvador en tiempos de aflicción, ¿por qué eres como un desconocido? ¿Por qué eres como un viajero que pasa por la tierra y se detiene solamente para pasar la noche?
9¿Estás confundido también? ¿Es nuestro guerrero valiente incapaz de salvarnos? Señor , tú estás aquí entre nosotros y somos conocidos como pueblo tuyo. ¡Por favor, no nos abandones ahora!».
10Así que el Señor dice a su pueblo: «A ustedes les encanta andar lejos de mí y no se han contenido. Por lo tanto, no los aceptaré más como mi pueblo; ahora les recordaré todas sus maldades y los castigaré por sus pecados».
11Luego el Señor me dijo: —Ya no ores más por este pueblo.
12Cuando ellos ayunen no les prestaré atención. Cuando me presenten sus ofrendas quemadas y las ofrendas de grano, no las aceptaré. En cambio, los devoraré con guerra, hambre y enfermedad.
13Luego dije: —Oh Señor Soberano, sus profetas les dicen: “Todo está bien, no vendrá guerra ni hambre. El Señor ciertamente les enviará paz”.
14Entonces el Señor dijo: —Esos profetas dicen mentiras en mi nombre. Yo no los envié ni les dije que hablaran. No les transmití ningún mensaje. Ellos profetizan visiones y revelaciones que nunca han visto ni oído. Hablan necedades, producto de su propio corazón mentiroso.
15Por lo tanto, esto dice el Señor : yo castigaré a esos profetas mentirosos, porque han hablado en mi nombre a pesar de que no los envié. Dicen que no vendrá guerra ni hambre, ¡pero ellos mismos morirán en la guerra y morirán de hambre!
16En cuanto a aquellos a quienes profetizan, sus cadáveres serán arrojados en las calles de Jerusalén, víctimas del hambre y de la guerra. No quedará nadie para enterrarlos. Se habrán ido todos: esposos, esposas, hijos e hijas. Pues derramaré sobre ellos su propia maldad.
17Ahora bien, Jeremías, diles esto: »“Mis ojos derraman lágrimas día y noche. No puedo dejar de llorar porque mi hija virgen —mi pueblo precioso— ha sido derribada y yace herida de muerte.
18Si salgo al campo, veo los cuerpos masacrados por el enemigo. Si camino por las calles de la ciudad, veo gente muerta por el hambre. Los profetas y los sacerdotes continúan con su trabajo, pero no saben lo que hacen”.
19Señor , ¿has rechazado por completo a Judá? ¿Verdaderamente odias a Jerusalén? ¿Por qué nos has herido sin la menor esperanza de recuperarnos? Esperábamos paz, pero la paz no llegó; esperábamos un tiempo de sanidad, pero solo encontramos terror.
20Señor , confesamos nuestra maldad y también la de nuestros antepasados; todos hemos pecado contra ti.
21Por el honor de tu fama, Señor , no nos abandones; no deshonres tu propio trono glorioso. Por favor, recuérdanos, y no rompas tu pacto con nosotros.
22¿Puede alguno de los inútiles dioses ajenos enviarnos lluvia? ¿O acaso cae del cielo por sí misma? No, tú eres el único, ¡oh Señor nuestro Dios! Solo tú puedes hacer tales cosas. Entonces esperaremos que nos ayudes.
Nueva Biblia de las Américas (NBLA)
1Lo que vino como palabra del Señor a Jeremías respecto a la sequía:
2«De luto está Judá, Y sus puertas desfallecen, Están por tierra enlutadas, Y sube el clamor de Jerusalén.
3»Sus nobles enviaban a sus siervos por agua; Iban a las cisternas y no hallaban agua; Volvían con sus vasijas vacías. Quedaron avergonzados y humillados, Y se cubrieron la cabeza.
4»El suelo está agrietado, Pues no ha habido lluvia sobre la tierra; Los labradores, avergonzados, Se han cubierto la cabeza.
5»Porque aun la cierva en el campo ha parido, pero abandona su cría Porque no hay hierba.
6»Los asnos monteses se paran en las alturas desoladas, Jadeando por aire como chacales; Desfallecen sus ojos Porque no hay vegetación.
7»Aunque nuestras iniquidades testifican contra nosotros, Oh Señor, obra por amor de Tu nombre. En verdad han sido muchas nuestras apostasías, Contra Ti hemos pecado.
8»Tú, esperanza de Israel, Salvador suyo en tiempo de angustia, ¿Por qué has de ser como extranjero en la tierra, O como caminante que ha plantado su tienda para pasar la noche?
9»¿Por qué has de ser como hombre desalentado, Como guerrero incapaz de salvar? Sin embargo, Tú estás en medio nuestro, oh Señor, Y por Tu nombre somos llamados; ¡No nos abandones!».
10Así dice el Señor de este pueblo: «¡Cómo les ha gustado vagar! No han refrenado sus pies. El Señor, pues, no los acepta; ahora se acordará Él de su iniquidad y castigará sus pecados».
11Y el Señor me dijo: «No ruegues por el bienestar de este pueblo.
12Cuando ayunen, no escucharé su clamor; cuando ofrezcan holocausto y ofrenda de cereal, no los aceptaré; sino que con espada, con hambre y con pestilencia los destruiré».
13Pero yo dije: «¡Ah, Señor Dios! Los profetas les dicen: “No verán espada ni tendrán hambre, sino que les daré paz verdadera en este lugar” ».
14Entonces el Señor me dijo: «Los profetas profetizan mentira en Mi nombre. Yo no los he enviado, ni les he dado órdenes, ni les he hablado. Ellos les están profetizando visiones falsas, adivinaciones, vanidades y engaños de sus propios corazones.
15Por tanto, así dice el Señor: “En cuanto a los profetas que profetizan en Mi nombre sin que Yo los haya enviado, y que dicen: ‘No habrá espada ni hambre en esta tierra’, a espada y de hambre esos profetas perecerán”.
16También el pueblo a quien profetizan estará tirado por las calles de Jerusalén a causa del hambre y de la espada. No habrá quien los entierre a ellos, ni a sus mujeres, ni a sus hijos, ni a sus hijas, pues derramaré sobre ellos su maldad.
17Tú les dirás esta palabra: “Que viertan lágrimas mis ojos noche y día, Sin cesar, Porque con gran quebranto ha sido quebrantada la virgen hija de mi pueblo, De una herida muy dolorosa.
18”Si salgo al campo, Veo muertos a espada; Y si entro en la ciudad, Hay enfermedades por el hambre. Porque tanto el profeta como el sacerdote Andan errantes en una tierra que no conocen” ».
19¶¿Has desechado por completo a Judá, O ha aborrecido Tu alma a Sión? ¿Por qué nos has herido sin que haya curación para nosotros? Esperábamos paz, pero no vino ningún bien; Tiempo de curación, pero sobrevino terror.
20Reconocemos, oh Señor, nuestra impiedad, La iniquidad de nuestros padres, pues hemos pecado contra ti.
21No nos desprecies, por amor a Tu nombre, No deshonres el trono de Tu gloria; Acuérdate, no anules Tu pacto con nosotros.
22¿Hay entre los ídolos de las naciones alguien que haga llover? ¿O pueden los cielos solos dar lluvia? ¿No eres Tú, oh Señor, nuestro Dios? En Ti, pues, esperamos, Porque Tú has hecho todas estas cosas.