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Jeremías 22 — comparando versiones

Reina Valera 1960 (RV60)

1Así dijo Jehová: Desciende a la casa del rey de Judá, y habla allí esta palabra,

2y di: Oye palabra de Jehová, oh rey de Judá que estás sentado sobre el trono de David, tú, y tus siervos, y tu pueblo que entra por estas puertas.

3Así ha dicho Jehová: Haced juicio y justicia, y librad al oprimido de mano del opresor, y no engañéis ni robéis al extranjero, ni al huérfano ni a la viuda, ni derraméis sangre inocente en este lugar.

4Porque si efectivamente obedeciereis esta palabra, los reyes que en lugar de David se sientan sobre su trono, entrarán montados en carros y en caballos por las puertas de esta casa; ellos, y sus criados y su pueblo.

5Mas si no oyereis estas palabras, por mí mismo he jurado, dice Jehová, que esta casa será desierta.

6Porque así ha dicho Jehová acerca de la casa del rey de Judá: Como Galaad eres tú para mí, y como la cima del Líbano; sin embargo, te convertiré en soledad, y como ciudades deshabitadas.

7Prepararé contra ti destruidores, cada uno con sus armas, y cortarán tus cedros escogidos y los echarán en el fuego.

8Y muchas gentes pasarán junto a esta ciudad, y dirán cada uno a su compañero: ¿Por qué hizo así Jehová con esta gran ciudad?

9Y se les responderá: Porque dejaron el pacto de Jehová su Dios, y adoraron dioses ajenos y les sirvieron.

10No lloréis al muerto, ni de él os condoláis; llorad amargamente por el que se va, porque no volverá jamás, ni verá la tierra donde nació.

11Porque así ha dicho Jehová acerca de Salum hijo de Josías, rey de Judá, el cual reinó en lugar de Josías su padre, y que salió de este lugar: No volverá más aquí,

12sino que morirá en el lugar adonde lo llevaron cautivo, y no verá más esta tierra.

13¡Ay del que edifica su casa sin justicia, y sus salas sin equidad, sirviéndose de su prójimo de balde, y no dándole el salario de su trabajo!

14Que dice: Edificaré para mí casa espaciosa, y salas airosas; y le abre ventanas, y la cubre de cedro, y la pinta de bermellón.

15¿Reinarás, porque te rodeas de cedro? ¿No comió y bebió tu padre, e hizo juicio y justicia, y entonces le fue bien?

16El juzgó la causa del afligido y del menesteroso, y entonces estuvo bien. ¿No es esto conocerme a mí? dice Jehová.

17Mas tus ojos y tu corazón no son sino para tu avaricia, y para derramar sangre inocente, y para opresión y para hacer agravio.

18Por tanto, así ha dicho Jehová acerca de Joacim hijo de Josías, rey de Judá: No lo llorarán, diciendo: ¡Ay, hermano mío! y ¡Ay, hermana! ni lo lamentarán, diciendo: ¡Ay, señor! ¡Ay, su grandeza!

19En sepultura de asno será enterrado, arrastrándole y echándole fuera de las puertas de Jerusalén.

20Sube al Líbano y clama, y en Basán da tu voz, y grita hacia todas partes; porque todos tus enamorados son destruidos.

21Te he hablado en tus prosperidades, mas dijiste: No oiré. Este fue tu camino desde tu juventud, que nunca oíste mi voz.

22A todos tus pastores pastoreará el viento, y tus enamorados irán en cautiverio; entonces te avergonzarás y te confundirás a causa de toda tu maldad.

23Habitaste en el Líbano, hiciste tu nido en los cedros. ¡Cómo gemirás cuando te vinieren dolores, dolor como de mujer que está de parto!

24Vivo yo, dice Jehová, que si Conías hijo de Joacim rey de Judá fuera anillo en mi mano derecha, aun de allí te arrancaría.

25Te entregaré en mano de los que buscan tu vida, y en mano de aquellos cuya vista temes; sí, en mano de Nabucodonosor rey de Babilonia, y en mano de los caldeos.

26Te haré llevar cautivo a ti y a tu madre que te dio a luz, a tierra ajena en que no nacisteis; y allá moriréis.

27Y a la tierra a la cual ellos con toda el alma anhelan volver, allá no volverán.

28¿Es este hombre Conías una vasija despreciada y quebrada? ¿Es un trasto que nadie estima? ¿Por qué fueron arrojados él y su generación, y echados a tierra que no habían conocido?

29¡Tierra, tierra, tierra! oye palabra de Jehová.

30Así ha dicho Jehová: Escribid lo que sucederá a este hombre privado de descendencia, hombre a quien nada próspero sucederá en todos los días de su vida; porque ninguno de su descendencia logrará sentarse sobre el trono de David, ni reinar sobre Judá.

Nueva Version Internacional (NVI)

1Así dice el Señor: «Baja al palacio del rey de Judá y proclama allí este mensaje:

2“Escuchen la palabra del Señor, tú, rey de Judá, que estás sentado sobre el trono de David, tus oficiales y tu pueblo, que entran por estas puertas.

3Así dice el Señor: ‘Practiquen el derecho y la justicia. Libren al oprimido del poder del opresor. No maltraten ni hagan violencia al extranjero, ni al huérfano ni a la viuda, ni derramen sangre inocente en este lugar.

4Si tienen cuidado de cumplir estos mandamientos, entonces por las puertas de este palacio entrarán reyes que ocuparán el trono de David; entrarán en carros y a caballo, acompañados por sus oficiales y su pueblo.

5Pero, si no obedecen estas palabras, tan cierto como que yo vivo, este palacio se convertirá en un montón de ruinas. Yo, el Señor, lo afirmo’ ”».

6Porque así dice el Señor acerca de la casa real de Judá:«Para mí, tú eres como Galaady como la cima del Líbano;ciertamente te convertiré en un desierto,en ciudades deshabitadas.

7Enviaré contra ti destructores,cada uno con sus armas,que talarán tus cedros más hermososy los echarán en el fuego.

8»Gente de muchas naciones pasará por esta ciudad y se preguntará: “¿Por qué habrá tratado así el Señor a esta gran ciudad?”.

9Y se le responderá: “Porque abandonaron el pacto del Señor su Dios, adorando y sirviendo a otros dioses”».

10No lloren por el que está muertoni hagan lamentaciones por él.Lloren más bien por el exiliado,por el que nunca volveráni verá más la tierra en que nació.

11Así dice el Señor acerca de Salún, hijo de Josías y rey de Judá, que comenzó a reinar después de su padre Josías y que salió de este lugar: «Nunca más volverá,

12sino que morirá en el lugar donde ha sido desterrado. No volverá a ver más este país.

13»¡Ay del que edifica su casa y sus habitaciones superioresviolentando la justicia y el derecho!¡Ay del que obliga a su prójimoa trabajar gratis y no le paga por su trabajo!

14¡Ay del que dice: “Me edificaré un gran palacio,con habitaciones amplias en el piso superior”!Y le abre grandes ventanas,y lo recubre de cedro y lo pinta de rojo.

15»¿Acaso eres reysolo por acaparar mucho cedro?Tu padre no solo comía y bebía,sino que practicaba el derecho y la justicia;por eso le fue bien.

16Defendía la causa del pobre y del necesitado;por eso le fue bien.¿Acaso no es esto conocerme?»,afirma el Señor.

17«Pero tus ojos y tu corazónsolo buscan ganancias deshonestas,solo buscan derramar sangre inocentey practicar la opresión y la violencia».

18Por eso, así dice el Señor acerca de Joacim, hijo de Josías, rey de Judá:«Nadie lamentará su muerte ni gritará:“¡Ay, mi hermano! ¡Ay, mi hermana!”.Nadie lamentará su muerte ni gritará:“¡Ay, señor! ¡Ay, Su Majestad!”.

19Será enterrado como un asno;lo arrastrarán y lo arrojaránfuera de las puertas de Jerusalén».

20«¡Sube al Líbano y grita;levanta tu voz en Basán!¡Grita desde Abarín,pues todos tus amantes han sido destruidos!

21Yo te hablé cuando te iba bien,pero tú dijiste: “¡No escucharé!”.Así te has comportado desde tu juventud:¡nunca me has obedecido!

22El viento arrastrará a todos tus pastoresy tus amantes irán al cautiverio.Por culpa de toda tu maldadquedarás avergonzada y humillada.

23Tú, que habitas en el Líbano,que has puesto tu nido entre los cedros,¡cómo gemirás cuando te vengan los dolores,dolores como de parturienta!

24»¡Tan cierto como que yo vivo —afirma el Señor—, aunque Jeconías, hijo de Joacim y rey de Judá, sea un anillo en mi mano derecha, aun de allí lo arrancaré!

25Yo te entregaré en manos de los que buscan matarte y en manos de los que tú más temes; es decir, en poder de Nabucodonosor, rey de Babilonia, y de los babilonios.

26A ti y a la madre que te dio a luz los arrojaré a un país que no los vio nacer y allí morirán.

27Jamás volverán al país al que tanto anhelan volver».

28¿Es Jeconías una vasija despreciable y rota,un objeto que nadie desea?¿Por qué son arrojados él y su descendenciay echados a un país que no conocen?

29¡Tierra, tierra, tierra!¡Escucha la palabra del Señor!

30Así dice el Señor: «Anoten a este hombrecomo si fuera un hombre sin hijos;como alguien que fracasó en su vida.Porque ninguno de sus descendienteslogrará ocupar el trono de Davidni reinar de nuevo en Judá».

La Biblia de las Americas (LBLA)

1Así dice el Señor: Desciende a la casa del rey de Judá y habla allí esta palabra,

2y di: «Escucha la palabra del Señor, oh rey de Judá, que te sientas sobre el trono de David, tú, tus siervos y tu pueblo, los que entran por estas puertas.

3Así dice el Señor: “Practicad el derecho y la justicia, y librad al despojado de manos de su opresor. Tampoco maltratéis ni hagáis violencia al extranjero, al huérfano o a la viuda, ni derraméis sangre inocente en este lugar.

4Porque si en verdad observáis este mandato, entonces entrarán reyes por las puertas de esta casa, y se sentarán en el lugar de David, en su trono; entrarán montados en carros y caballos, el rey, sus siervos y su pueblo.

5Pero si no obedecéis estas palabras, juro por mí mismo” —declara el Señor— “que esta casa vendrá a ser una desolación” ».

6Porque así dice el Señor acerca de la casa del rey de Judá:Como Galaad eres para mí,como la cumbre del Líbano;pero ciertamente te convertiré en un desierto,como ciudades deshabitadas.

7Designaré contra ti destructores,cada uno con sus armas,y cortarán tus cedros más selectosy los echarán al fuego.

8Pasarán muchas naciones junto a esta ciudad, y dirá cada cual a su prójimo: «¿Por qué ha hecho así el Señor a esta gran ciudad?».

9Entonces responderán: «Porque abandonaron el pacto del Señor su Dios, y se postraron ante otros dioses y les sirvieron».

10¶No lloréis por el muerto ni hagáis duelo por él,llorad amargamente por el que se va,porque jamás volveráni verá su tierra natal.

11Porque así dice el Señor acerca de Salum, hijo de Josías, rey de Judá, que reinó en lugar de su padre Josías, y que salió de este lugar: Nunca más volverá aquí;

12sino que en el lugar adonde lo llevaron cautivo, allí morirá, y no verá más esta tierra.

13¶Ay del que edifica su casa sin justiciay sus aposentos altos sin derecho,que a su prójimo hace trabajar de baldey no le da su salario.

14El que dice: «Me edificaré una casa espaciosacon amplios aposentos altos»;y le abre ventanas,la recubre de cedro y la pinta de rojo.

15¿Acaso te harás rey porque compites en cedro?¿No comió y bebió tu padrey practicó el derecho y la justicia?Por eso le fue bien.

16Defendió la causa del pobre y del necesitado;entonces le fue bien.¿No es esto conocerme?—declara el Señor.

17Mas tus ojos y tu corazónsolo están para tu propia ganancia,para derramar sangre inocente,y para practicar la opresión y la violencia.

18Por tanto, así dice el Señor acerca de Joacim, hijo de Josías, rey de Judá:No llorarán por él:«¡Ay, hermano mío!» o «¡Ay, hermana!».No llorarán por él:«¡Ay, señor!» o «¡Ay, su gloria!».

19Con entierro de asno, será enterrado:arrastrado y tirado fuera de las puertas de Jerusalén.

20Sube al Líbano y clama,y da voces en Basán;clama también desde Abarim,porque han sido destruidos todos tus amantes.

21Te hablé en tu prosperidad,pero dijiste: «No escucharé».Esta ha sido tu costumbre desde tu juventud,que nunca has escuchado mi voz.

22A todos tus pastores arrasará el viento,y tus amantes irán al cautiverio;entonces ciertamente serás avergonzada y humilladaa causa de toda tu maldad.

23Tú que moras en el Líbano,anidada en los cedros,¡cómo gemirás cuando te vengan los dolores,dolor como de mujer de parto!

24Vivo yo —declara el Señor— aunque Conías, hijo de Joacim, rey de Judá, fuera un anillo en mi mano derecha, aun de allí lo arrancaría.

25Te entregaré en manos de los que buscan tu vida, sí, en manos de los que temes: en manos de Nabucodonosor, rey de Babilonia, y en manos de los caldeos.

26Te arrojaré a ti y a la madre que te dio a luz a otro país donde no nacisteis, y allí moriréis.

27Pero a la tierra a la cual con toda el alma anhelan volver, a ella no volverán.

28¿Es acaso este hombre Conías una vasija despreciada y rota?¿Es un objeto indeseable?¿Por qué han sido arrojados él y sus descendientesy echados a una tierra que no conocían?

29¡Oh tierra, tierra, tierra!,oye la palabra del Señor.

30Así dice el Señor:«Inscribid a este hombre como sin hijos,hombre que no prosperará en sus días;porque ninguno de sus descendientes lograrásentarse sobre el trono de Davidni gobernar de nuevo en Judá».

Nueva Traduccion Viviente (NTV)

1Esto me dijo el Señor : «Ve y habla directamente al rey de Judá. Dile:

2“Rey de Judá, tú que te sientas en el trono de David, escucha el mensaje del Señor . Deja que tus ayudantes y tu pueblo también escuchen.

3Esto dice el Señor : ‘Sean imparciales y justos. ¡Hagan lo que es correcto! Ayuden a quienes han sufrido robos; rescátenlos de sus opresores. ¡Abandonen sus malas acciones! No maltraten a los extranjeros, ni a los huérfanos ni a las viudas. ¡Dejen de matar al inocente!

4Si me obedecen, siempre habrá un descendiente de David sentado en el trono aquí en Jerusalén. El rey entrará por las puertas del palacio en carros y a caballo, con su corte de ayudantes y súbditos.

5Sin embargo, si rehúsan prestar atención a esta advertencia, les juro por mi propio nombre, dice el Señor , que este palacio se convertirá en un montón de escombros’”».

6Ahora bien, esto dice el Señor con respecto al palacio real de Judá: «Te amo tanto como a la fructífera Galaad y como a los verdes bosques del Líbano. Pero te convertiré en un desierto y nadie vivirá dentro de tus muros.

7Citaré a obreros de demolición, los cuales sacarán sus herramientas para desmantelarte. Arrancarán todas tus selectas vigas de cedro y las echarán al fuego.

8»Gente de muchas naciones pasará por las ruinas de la ciudad y se dirán el uno al otro: “¿Por qué habrá destruido el Señor esta gran ciudad?”.

9Y la contestación será: “Porque violaron su pacto con el Señor su Dios al rendir culto a otros dioses”».

10No lloren por el rey muerto ni lamenten su pérdida. ¡En cambio, lloren por el rey cautivo que se llevan al exilio, porque nunca más volverá para ver su tierra natal!

11Pues esto dice el Señor acerca de Joacaz, quien sucedió en el trono a su padre, el rey Josías, y fue llevado cautivo: «Él nunca regresará.

12Morirá en una tierra lejana y nunca más verá su propio país».

13Y el Señor dice: «¡Qué aflicción le espera a Joacim, que edifica su palacio con trabajo forzado! Construye las paredes a base de injusticia, porque obliga a sus vecinos a trabajar, y no les paga por su trabajo.

14Dice: “Construiré un palacio magnífico con habitaciones enormes y muchas ventanas. Lo revestiré con cedro fragante y lo pintaré de un rojo agradable”.

15¡Pero un hermoso palacio de cedro no hace a un gran rey! Josías, tu padre, también tenía mucha comida y bebida; pero él era justo y recto en todo lo que hacía. Por esa razón Dios lo bendijo.

16Hizo justicia al pobre y al necesitado y los ayudó, y le fue bien en todo. ¿No es eso lo que significa conocerme? —dice el Señor —.

17¡Pero tú, solo tienes ojos para la avaricia y la deshonestidad! Asesinas al inocente, oprimes al pobre y reinas sin piedad».

18Por lo tanto, esto dice el Señor acerca de Joacim, hijo del rey Josías: «El pueblo no llorará por él, lamentándose entre sí: “¡Ay, mi hermano! ¡Ay, mi hermana!”. Sus súbditos no llorarán por él, lamentando: “¡Ay, nuestro amo ha muerto! ¡Ay, su esplendor se ha ido!”.

19Será enterrado como un burro muerto: ¡arrastrado fuera de Jerusalén y arrojado fuera de las puertas!

20Llora por tus aliados en el Líbano; grita por ellos en Basán. Búscalos en las regiones al oriente del río. Mira, todos han sido destruidos. No quedó nadie para ayudarte.

21Te lo advertí cuando eras próspero, pero respondiste: “¡No me fastidies!”. Has sido así desde tu niñez; ¡nunca me obedeces!

22Y ahora a tus aliados se los llevará el viento. Todos tus amigos serán llevados cautivos. Seguramente para entonces verás tu maldad y te avergonzarás.

23Puede que sea lindo vivir en un palacio magnífico, recubierto con madera de cedros del Líbano, pero pronto gemirás con punzadas de angustia, angustia como la de una mujer con dolores de parto.

24»Tan cierto como que yo vivo —dice el Señor —, te abandonaré, Joaquín, hijo de Joacim, rey de Judá. Aunque fueras el anillo con mi sello oficial en mi mano derecha, te arrancaría.

25Te entregaré a los que buscan matarte —a los que tanto temes— al rey Nabucodonosor de Babilonia y al poderoso ejército babilónico.

26Te expulsaré de esta tierra, a ti y a tu madre, y morirás en un país extranjero, no en tu tierra natal.

27Nunca regresarás a la tierra que añoras.

28»¿Por qué es este hombre, Joaquín, como una vasija desechada y rota? ¿Por qué serán él y sus hijos exiliados al extranjero?

29¡Oh tierra, tierra, tierra! ¡Escucha este mensaje del Señor !

30Esto dice el Señor : “Que conste en acta que este hombre, Joaquín, no tuvo hijos. Él es un fracasado, porque no tendrá hijos que le sucedan en el trono de David para gobernar a Judá”.

Nueva Biblia de las Américas (NBLA)

1Así dice el Señor: «Desciende a la casa del rey de Judá y habla allí esta palabra:

2“Escucha la palabra del Señor, oh rey de Judá, que te sientas sobre el trono de David, tú, tus siervos y tu pueblo que entran por estas puertas.

3Así dice el Señor: ‘Practiquen el derecho y la justicia, y liberen al despojado de manos de su opresor. Tampoco maltraten ni hagan violencia al extranjero, al huérfano o a la viuda, ni derramen sangre inocente en este lugar.

4Porque si en verdad observan este mandato, entonces entrarán reyes por las puertas de esta casa, y se sentarán en el lugar de David, en su trono. Entrarán montados en carros y caballos, el rey, sus siervos y su pueblo.

5Pero si no obedecen estas palabras, juro por Mí mismo’, declara el Señor, ‘que esta casa vendrá a ser una desolación’ ” ».

6Porque así dice el Señor acerca de la casa del rey de Judá: «Eres como Galaad para Mí, Como la cumbre del Líbano; Pero ciertamente te convertiré en un desierto, Como ciudades deshabitadas.

7»Designaré contra ti destructores, Cada uno con sus armas, Y cortarán tus cedros más selectos Y los echarán al fuego.

8Pasarán muchas naciones junto a esta ciudad, y cada cual dirá a su prójimo: “¿Por qué ha hecho así el Señor a esta gran ciudad?”.

9Entonces responderán: “Porque abandonaron el pacto del Señor su Dios, y se postraron ante otros dioses y les sirvieron” ».

10¶No lloren por el muerto ni hagan duelo por él, Lloren amargamente por el que se va cautivo, Porque jamás volverá Ni verá su tierra natal.

11Porque así dice el Señor acerca de Salum, hijo de Josías, rey de Judá, que reinó en lugar de su padre Josías, y que salió de este lugar: «Nunca más volverá aquí;

12sino que en el lugar adonde lo llevaron cautivo, allí morirá, y no verá más esta tierra.

13¶»Ay del que edifica su casa sin justicia Y sus aposentos altos sin derecho, Que a su prójimo hace trabajar de balde Y no le da su salario.

14»El que dice: “Me edificaré una casa espaciosa Con amplios aposentos altos”; Y le abre ventanas, La recubre de cedro y la pinta de rojo.

15»¿Acaso te harás rey porque compites en cedro? ¿No comió y bebió tu padre Y practicó el derecho y la justicia? Por eso le fue bien.

16»Defendió la causa del pobre y del necesitado; Entonces le fue bien. ¿No es esto conocerme?», Declara el Señor.

17«Pero tus ojos y tu corazón Solo están para tu propia ganancia, Para derramar sangre inocente, Y para practicar la opresión y la violencia».

18Por tanto, así dice el Señor acerca de Joacim, hijo de Josías, rey de Judá: «No llorarán por él: “¡Ay, hermano mío!” o “¡Ay, hermana!”. No llorarán por él: “¡Ay, señor!” o “¡Ay, su gloria!”.

19»Será enterrado con entierro de asno: Será arrastrado y tirado fuera de las puertas de Jerusalén.

20»Sube al Líbano y clama, Y da voces en Basán; Clama también desde Abarim, Porque han sido destruidos todos tus amantes.

21»Te hablé en tu prosperidad, Pero dijiste: “No escucharé”. Esta ha sido tu costumbre desde tu juventud, Que nunca has escuchado mi voz.

22»A todos tus pastores arrasará el viento, Y tus amantes irán al cautiverio; Entonces ciertamente serás avergonzada y humillada A causa de toda tu maldad.

23»Tú que moras en el Líbano, Anidada en los cedros, ¡Cómo gemirás cuando te vengan los dolores, Dolores como de mujer de parto!

24»Vivo Yo», declara el Señor, «aunque Conías, hijo de Joacim, rey de Judá, fuera un anillo en Mi mano derecha, aun de allí lo arrancaría.

25Te entregaré en manos de los que buscan tu vida, sí, en manos de los que temes: en manos de Nabucodonosor, rey de Babilonia, y en manos de los caldeos.

26Te arrojaré a ti y a la madre que te dio a luz a otro país donde no nacieron, y allí morirán.

27Pero a la tierra a la cual con toda el alma anhelan volver, a ella no volverán.

28»¿Es acaso este hombre Conías una vasija despreciada y rota? ¿Es un objeto indeseable? ¿Por qué han sido arrojados él y sus descendientes Y echados a una tierra que no conocían?

29»¡Oh tierra, tierra, tierra!, Oye la palabra del Señor.

30Así dice el Señor: “Inscriban a este hombre como sin hijos, Hombre que no prosperará en sus días; Porque ninguno de sus descendientes logrará Sentarse sobre el trono de David Ni gobernar de nuevo en Judá” ».

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