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Lamentaciones 2 — comparando versiones

Reina Valera 1960 (RV60)

1¡Cómo oscureció el Señor en su furor a la hija de Sion! Derribó del cielo a la tierra la hermosura de Israel, Y no se acordó del estrado de sus pies en el día de su furor.

2Destruyó el Señor, y no perdonó; Destruyó en su furor todas las tiendas de Jacob; Echó por tierra las fortalezas de la hija de Judá, Humilló al reino y a sus príncipes.

3Cortó con el ardor de su ira todo el poderío de Israel; Retiró de él su diestra frente al enemigo, Y se encendió en Jacob como llama de fuego que ha devorado alrededor.

4Entesó su arco como enemigo, afirmó su mano derecha como adversario, Y destruyó cuanto era hermoso. En la tienda de la hija de Sion derramó como fuego su enojo.

5El Señor llegó a ser como enemigo, destruyó a Israel; Destruyó todos sus palacios, derribó sus fortalezas, Y multiplicó en la hija de Judá la tristeza y el lamento.

6Quitó su tienda como enramada de huerto; Destruyó el lugar en donde se congregaban; Jehová ha hecho olvidar las fiestas solemnes y los días de reposo en Sion, Y en el ardor de su ira ha desechado al rey y al sacerdote.

7Desechó el Señor su altar, menospreció su santuario; Ha entregado en mano del enemigo los muros de sus palacios; Hicieron resonar su voz en la casa de Jehová como en día de fiesta.

8Jehová determinó destruir el muro de la hija de Sion; Extendió el cordel, no retrajo su mano de la destrucción; Hizo, pues, que se lamentara el antemuro y el muro; fueron desolados juntamente.

9Sus puertas fueron echadas por tierra, destruyó y quebrantó sus cerrojos; Su rey y sus príncipes están entre las naciones donde no hay ley; Sus profetas tampoco hallaron visión de Jehová.

10Se sentaron en tierra, callaron los ancianos de la hija de Sion; Echaron polvo sobre sus cabezas, se ciñeron de cilicio; Las vírgenes de Jerusalén bajaron sus cabezas a tierra.

11Mis ojos desfallecieron de lágrimas, se conmovieron mis entrañas, Mi hígado se derramó por tierra a causa del quebrantamiento de la hija de mi pueblo, Cuando desfallecía el niño y el que mamaba, en las plazas de la ciudad.

12Decían a sus madres: ¿Dónde está el trigo y el vino? Desfallecían como heridos en las calles de la ciudad, Derramando sus almas en el regazo de sus madres.

13¿Qué testigo te traeré, o a quién te haré semejante, hija de Jerusalén? ¿A quién te compararé para consolarte, oh virgen hija de Sion? Porque grande como el mar es tu quebrantamiento; ¿quién te sanará?

14Tus profetas vieron para ti vanidad y locura; Y no descubrieron tu pecado para impedir tu cautiverio, Sino que te predicaron vanas profecías y extravíos.

15Todos los que pasaban por el camino batieron las manos sobre ti; Silbaron, y movieron despectivamente sus cabezas sobre la hija de Jerusalén, diciendo: ¿Es esta la ciudad que decían de perfecta hermosura, el gozo de toda la tierra?

16Todos tus enemigos abrieron contra ti su boca; Se burlaron, y crujieron los dientes; dijeron: Devorémosla; Ciertamente este es el día que esperábamos; lo hemos hallado, lo hemos visto.

17Jehová ha hecho lo que tenía determinado; Ha cumplido su palabra, la cual él había mandado desde tiempo antiguo. Destruyó, y no perdonó; Y ha hecho que el enemigo se alegre sobre ti, Y enalteció el poder de tus adversarios.

18El corazón de ellos clamaba al Señor; Oh hija de Sion, echa lágrimas cual arroyo día y noche; No descanses, ni cesen las niñas de tus ojos.

19Levántate, da voces en la noche, al comenzar las vigilias; Derrama como agua tu corazón ante la presencia del Señor; Alza tus manos a él implorando la vida de tus pequeñitos, Que desfallecen de hambre en las entradas de todas las calles.

20Mira, oh Jehová, y considera a quién has hecho así. ¿Han de comer las mujeres el fruto de sus entrañas, los pequeñitos a su tierno cuidado? ¿Han de ser muertos en el santuario del Señor el sacerdote y el profeta?

21Niños y viejos yacían por tierra en las calles; Mis vírgenes y mis jóvenes cayeron a espada; Mataste en el día de tu furor; degollaste, no perdonaste.

22Has convocado de todas partes mis temores, como en un día de solemnidad; Y en el día del furor de Jehová no hubo quien escapase ni quedase vivo; Los que crié y mantuve, mi enemigo los acabó.

Nueva Version Internacional (NVI)

1¡Ay, el Señor cubrió a la hija de Sioncon la nube de su furor!Desde el cielo echó por tierrael esplendor de Israel;en el día de su ira se olvidódel estrado de sus pies.

2Sin compasión el Señor ha devoradotodas las moradas de Jacob;en su furor ha derribadolos baluartes de la hija de Judáy ha puesto su honra por los suelos,al humillar al reino y a sus príncipes.

3Dio rienda suelta a su furory deshizo todo el poder de Israel.Nos vimos frente al enemigo,y el Señor nos negó su ayuda.Ardió en Jacob como un fuego encendidoque consumía cuanto lo rodeaba.

4Como enemigo, tensó el arco;lista estaba su mano derecha.Como enemigo, eliminólo placentero a la vista.Como fuego, derramó su irasobre las tiendas de la hija de Sion.

5El Señor se porta como enemigo:ha devorado a Israel.Ha devorado todos sus palaciosy destruido sus baluartes.Ha multiplicado el luto y los lamentospor la hija de Judá.

6Ha destrozado su morada como a un jardín;ha derribado su lugar de reunión.El Señor ha hecho que Sion olvidesus fiestas solemnes y sus sábados;en el ardor de su irarechazó al rey y al sacerdote.

7El Señor ha rechazado su altar;ha abandonado su santuario.Ha puesto en manos del enemigolas murallas de sus palacios.¡Lanzan gritos en la casa del Señorcomo en día de fiesta!

8El Señor decidió derribarla muralla que rodea a la hija de Sion.Tomó la vara y midió;destruyó sin compasión.Hubo lamentos en rampas y muros;todos ellos se derrumbaron.

9Las puertas se han desplomado;él rompió por completo sus cerrojos.Su rey y sus príncipesandan entre las naciones;ya no hay Leyy sus profetas no reciben visiones de parte del Señor.

10En la hija de Sion los ancianosse sientan silenciosos en el suelo;se echan ceniza sobre la cabezay se visten de luto.Las jóvenes de Jerusalénbajan la cabeza de vergüenza.

11Las lágrimas inundan mis ojos;siento una profunda agonía.Estoy con el ánimo por los suelosporque mi pueblo ha sido destruido.Niños e infantes desfallecenpor las calles de la ciudad.

12«¿Dónde hay pan y vino?»,preguntan a sus madresmientras caen por las callescomo heridos de muerte,mientras en los brazos maternosexhalan el último suspiro.

13¿Qué puedo decir de ti,hija de Jerusalén?¿Con qué te puedo comparar?¿Qué ejemplo darte como consuelo,virginal hija de Sion?Profundas como el mar son tus heridas.¿Quién podría sanarte?

14Tus profetas te anunciaronvisiones falsas y engañosas.No denunciaron tu maldad;no evitaron tu cautiverio.Los mensajes que te anunciabaneran falsos y engañosos.

15Todos los que pasan por el caminoaplauden burlones al verte.Ante ti, hija de Jerusalén, menean la cabezay entre silbidos preguntan:«¿Es esta la ciudad llamada perfecta en su hermosura?¿El gozo de toda la tierra?».

16Todos tus enemigos abren la bocapara hablar mal de ti;rechinando los dientes, declaran burlones:«Nos la hemos comido viva.Llegó el día tan esperado;¡hemos vivido para verlo!».

17El Señor ha llevado a cabo sus planes;ha cumplido su palabra,que decretó hace mucho tiempo.Sin piedad, te echó por tierra;dejó que el enemigo se burlara de ti,y enalteció el poder de tus oponentes.

18El corazón de la genteclama al Señor con angustia.Muralla de la hija de Sion,¡deja que día y nochecorran tus lágrimas como un río!¡No te des un momento de descanso!¡No retengas el llanto de tus ojos!

19Levántate y clama por las noches,cuando empiece la vigilancia nocturna.Deja correr el llanto de tu corazóncomo agua derramada ante el Señor.Eleva tus manos a Dios en oraciónpor la vida de tus hijos,que desfallecen de hambrey quedan tendidos por las calles.

20«Mira, Señor, y considera:¿a quién trataste alguna vez así?¿Habrán de comerse las mujeresa sus hijos, fruto de sus entrañas?¿Habrán de matar a sacerdotes y profetasen el santuario del Señor?

21»Jóvenes y ancianos por igualyacen en el polvo de las calles;mis jóvenes y mis doncellascayeron a filo de espada.En tu enojo les quitaste la vida;¡los masacraste sin piedad!

22»Como si convocaras a un día de fiesta,convocaste contra mí terror de todas partes.En el día de la ira del Señornadie pudo escapar, nadie quedó con vida.A mis seres queridos, a los que eduqué,los aniquiló el enemigo».

La Biblia de las Americas (LBLA)

1¡Cómo nubló, en su irael Señor a la hija de Sión!Ha arrojado del cielo a la tierrala gloria de Israel,y no se ha acordado del estrado de sus piesen el día de su ira.

2El Señor ha devorado, no ha perdonadoninguna de las moradas de Jacob.Ha derribado en su furorlas fortalezas de la hija de Judá,las ha echado por tierra;ha profanado al reino y a sus príncipes.

3Ha exterminado en el ardor de su iratodas las fuerzas de Israel;ha echado atrás su diestraen presencia del enemigo;y se ha encendido en Jacob como llamas de fuegodevorando todo en derredor.

4Ha entesado su arco como enemigo,ha afirmado su diestra como adversarioy ha matado todo lo que era agradable a la vista;en la tienda de la hija de Siónha derramado su furor como fuego.

5Se ha vuelto el Señor como enemigo:ha devorado a Israel,ha devorado todos sus palacios,ha destruido sus fortalezasy ha multiplicado en la hija de Judáel lamento y el duelo.

6Y ha tratado con violencia a su tabernáculo, como a cabaña de huerto;ha destruido su lugar de reunión.El Señor ha hecho olvidar en Siónla fiesta solemne y el día de reposo,y ha rechazado en el furor de su iraal rey y al sacerdote.

7El Señor ha rechazado su altar,ha despreciado su santuario;ha entregado en manos del enemigolos muros de sus palacios.Gritos se han dado en la casa del Señorcomo en día de fiesta solemne.

8El Señor determinó destruirla muralla de la hija de Sión;ha extendido el cordel,no ha retraído su mano de destruir,y ha hecho que se lamenten el antemuro y el muro;a una desfallecen.

9Se han hundido en la tierra sus puertas,Él ha destruido y quebrado sus cerrojos.Su rey y sus príncipes están entre las naciones;ya no hay ley;tampoco sus profetas hallanvisión del Señor.

10En tierra están sentados, en silencio,los ancianos de la hija de Sión.Han echado polvo sobre sus cabezas,se han ceñido de cilicio.Han inclinado a tierra sus cabezaslas vírgenes de Jerusalén.

11Mis ojos se consumen por las lágrimas,hierven mis entrañas;mi hiel se derrama por tierra,a causa de la destrucción de la hija de mi pueblo,cuando niños y lactantes desfallecenen las calles de la ciudad.

12Dicen a sus madres:¿Dónde hay grano y vino?,mientras desfallecen como heridosen las plazas de la ciudad,mientras exhalan su espírituen el regazo de sus madres.

13¿Cómo he de amonestarte?¿A qué te compararé,hija de Jerusalén?¿A qué te igualaré al consolarte,virgen hija de Sión?Porque grande como el mar es tu ruina,¿quién te podrá sanar?

14Tus profetas tuvieron para tivisiones falsas y necias,y no manifestaron tu iniquidadpara que regresaras de tu cautiverio,sino que vieron para ti oráculos falsos y engañosos.

15Baten palmas contra titodos los que pasan por el camino;silban y mueven sus cabezascontra la hija de Jerusalén, diciendo:¿Es esta la ciudad de la cual decían:«La perfección de la hermosura,el gozo de toda la tierra»?

16Han abierto contra ti su bocatodos tus enemigos;silban y rechinan los dientes,dicen: La hemos devorado.Ciertamente este es el día que esperábamos;lo hemos alcanzado, lo hemos visto.

17El Señor ha hecho lo que se propuso,ha cumplido su palabraque había ordenado desde tiempos antiguos;ha derribado sin perdonar,ha hecho que se alegre el enemigo sobre ti,ha exaltado el poder de tus adversarios.

18Su corazón clamó al Señor:Muralla de la hija de Sión,corran tus lágrimas como un río día y noche,no te des reposo,no tengan descanso tus ojos.

19Levántate, da voces en la nocheal comenzar las vigilias;derrama como agua tu corazónante la presencia del Señor;alza hacia Él tus manospor la vida de tus pequeños,que desfallecen de hambreen las esquinas de todas las calles.

20Mira, oh Señor, y observa:¿a quién has tratado así?¿Habían de comer las mujeres el fruto de sus entrañas,a los pequeños criados con cariño?¿Habían de ser muertos en el santuario del Señorel sacerdote y el profeta?

21Yacen por tierra en las callesjóvenes y viejos;mis vírgenes y mis manceboshan caído a espada.Has matado en el día de tu ira,has hecho matanza, no has perdonado.

22Como en día de fiesta solemne convocastemis terrores de todas partes;y no hubo en el día de la ira del Señorquien escapara ni sobreviviera.A los que crié y mantuve,mi enemigo los exterminó.

Nueva Traduccion Viviente (NTV)

1En su enojo el Señor cubrió de sombras a la bella Jerusalén. La más hermosa de las ciudades de Israel yace en el polvo, derrumbada desde las alturas del cielo. En su día de gran enojo el Señor no mostró misericordia ni siquiera con su templo.

2El Señor ha destruido sin misericordia todas las casas en Israel. En su enojo derribó las murallas protectoras de la bella Jerusalén. Las derrumbó hasta el suelo y deshonró al reino y a sus gobernantes.

3Toda la fuerza de Israel desaparece ante su ira feroz. El Señor ha retirado su protección durante el ataque del enemigo. Él consume toda la tierra de Israel como un fuego ardiente.

4Tensa el arco contra su pueblo como si él fuera su enemigo. Utiliza su fuerza contra ellos para matar a sus mejores jóvenes. Su furia se derrama como fuego sobre la bella Jerusalén.

5Así es, el Señor venció a Israel como lo hace un enemigo. Destruyó sus palacios y demolió sus fortalezas. Causó dolor y llanto interminable sobre la bella Jerusalén.

6Derribó su templo como si fuera apenas una choza en el jardín. El Señor ha borrado todo recuerdo de los festivales sagrados y los días de descanso. Ante su ira feroz, reyes y sacerdotes caen juntos.

7El Señor rechazó su propio altar; desprecia su propio santuario. Entregó los palacios de Jerusalén a sus enemigos. Ellos gritan en el templo del Señor como si fuera un día de celebración.

8El Señor decidió destruir las murallas de la bella Jerusalén. Hizo cuidadosos planes para su destrucción, después los llevó a cabo. Por eso, los terraplenes y las murallas cayeron ante él.

9Las puertas de Jerusalén se han hundido en la tierra; él rompió sus cerrojos y sus barrotes. Sus reyes y príncipes fueron desterrados a tierras lejanas; su ley dejó de existir. Sus profetas no reciben más visiones de parte del Señor .

10Los líderes de la bella Jerusalén se sientan en el suelo en silencio; están vestidos de tela áspera y se echan polvo sobre la cabeza. Las jóvenes de Jerusalén bajan la cabeza avergonzadas.

11Lloré hasta que no tuve más lágrimas; mi corazón está destrozado. Mi espíritu se derrama de angustia al ver la situación desesperada de mi pueblo. Los niños y los bebés desfallecen y mueren en las calles.

12Claman a sus madres: «¡Necesitamos comida y bebida!». Sus vidas se extinguen en las calles como la de un guerrero herido en la batalla; intentan respirar para mantenerse vivos mientras desfallecen en los brazos de sus madres.

13¿Qué puedo decir de ti? ¿Quién ha visto alguna vez semejante dolor? Oh hija de Jerusalén, ¿con qué puedo comparar tu angustia? Oh hija virgen de Sion, ¿cómo puedo consolarte? Pues tu herida es tan profunda como el mar. ¿Quién puede sanarte?

14Tus profetas han declarado tantas tonterías; son falsas hasta la médula. No te salvaron del destierro exponiendo a la luz tus pecados. Más bien, te pintaron cuadros engañosos y te llenaron de falsas esperanzas.

15Todos los que pasan por tu camino te abuchean. Insultan a la bella Jerusalén y se burlan de ella diciendo: «¿Es esta la ciudad llamada “La más bella del mundo” y “La alegría de la tierra”?».

16Todos tus enemigos se burlan de ti; se mofan, gruñen y dicen: «¡Por fin la hemos destruido! ¡Hace mucho que esperábamos este día, y por fin llegó!».

17Sin embargo, es el Señor quien hizo exactamente lo que se había propuesto; cumplió las promesas de calamidad que hizo hace mucho tiempo. Destruyó a Jerusalén sin misericordia; hizo que sus enemigos se regodearan ante ella y sobre ella les dio poder.

18¡Lloren a viva voz delante del Señor, oh murallas de la bella Jerusalén! Que sus lágrimas corran como un río, de día y de noche. No se den descanso; no les den alivio a sus ojos.

19Levántense durante la noche y clamen. Desahoguen el corazón como agua delante del Señor. Levanten a él sus manos en oración, y rueguen por sus hijos porque en cada calle desfallecen de hambre.

20«¡Oh Señor , piensa en esto! ¿Debieras tratar a tu propio pueblo de semejante manera? ¿Habrán de comerse las madres a sus propios hijos, a quienes mecieron en sus rodillas? ¿Habrán de ser asesinados los sacerdotes y los profetas dentro del templo del Señor?

21»Mira cómo yacen en las calles, jóvenes y viejos, niños y niñas, muertos por la espada del enemigo. Los mataste en tu enojo; los masacraste sin misericordia.

22»Convocaste a los terrores para que vinieran de todas partes, como si los invitaras a un día de fiesta. En el día del enojo del Señor , no escapó ni sobrevivió nadie. El enemigo mató a todos los niños que llevé en mis brazos y crie».

Nueva Biblia de las Américas (NBLA)

1¡Cómo el Señor nubló, en Su ira, A la hija de Sión! Ha arrojado del cielo a la tierra La gloria de Israel, Y no se ha acordado del estrado de Sus pies En el día de Su ira.

2El Señor ha devorado, no ha perdonado Ninguna de las moradas de Jacob. Ha derribado en Su furor Las fortalezas de la hija de Judá, Las ha echado por tierra; Ha profanado al reino y a sus príncipes.

3En el ardor de Su ira ha exterminado Todas las fuerzas de Israel; Retiró Su diestra En presencia del enemigo; Y se ha encendido en Jacob como llamas de fuego Devorando todo en derredor.

4Ha entesado Su arco como enemigo, Ha afirmado Su diestra como adversario Y ha matado todo lo que era agradable a la vista; En la tienda de la hija de Sión Ha derramado Su furor como fuego.

5Se ha vuelto el Señor como enemigo: Ha devorado a Israel, Ha devorado todos sus palacios, Ha destruido sus fortalezas Y ha multiplicado en la hija de Judá El lamento y el duelo.

6Y ha tratado con violencia a Su tabernáculo, como a cabaña de huerto; Ha destruido Su lugar de reunión. El Señor ha hecho olvidar en Sión La fiesta solemne y el día de reposo, Y en el furor de Su ira ha rechazado Al rey y al sacerdote.

7El Señor ha rechazado Su altar, Ha despreciado Su santuario; Ha entregado en manos del enemigo Los muros de sus palacios. Gritos se han dado en la casa del Señor Como en día de fiesta solemne.

8El Señor determinó destruir La muralla de la hija de Sión; Ha extendido el cordel, No ha retraído Su mano de destruir, Y ha hecho que se lamenten el antemuro y el muro; A una desfallecen.

9Se han hundido en la tierra sus puertas, Él ha destruido y quebrado sus cerrojos. Su rey y sus príncipes están entre las naciones; Ya no hay ley; Tampoco sus profetas hallan Visión del Señor.

10Están sentados en tierra, en silencio, Los ancianos de la hija de Sión. Han echado polvo sobre sus cabezas, Se han ceñido de cilicio. Han inclinado a tierra sus cabezas Las vírgenes de Jerusalén.

11Mis ojos se consumen por las lágrimas, Hierven mis entrañas; Mi hiel se derrama por tierra, A causa de la destrucción de la hija de mi pueblo, Cuando niños y lactantes desfallecen En las calles de la ciudad.

12Dicen a sus madres: «¿Dónde hay grano y vino?». Mientras desfallecen como heridos En las calles de la ciudad, Mientras exhalan su espíritu En el regazo de sus madres.

13¿Cómo he de amonestarte? ¿A qué te compararé, Hija de Jerusalén? ¿A qué te igualaré al consolarte, Virgen hija de Sión? Porque grande como el mar es tu ruina; ¿Quién te podrá sanar?

14Tus profetas tuvieron para ti Visiones falsas y necias, Y no manifestaron tu iniquidad Para que regresaras de tu cautiverio, Sino que vieron para ti oráculos falsos y engañosos.

15Baten palmas contra ti Todos los que pasan por el camino; Silban y mueven sus cabezas Contra la hija de Jerusalén, diciendo: «¿Es esta la ciudad de la cual decían: “La perfección de la hermosura, El gozo de toda la tierra?” ».

16Han abierto su boca contra ti Todos tus enemigos; Silban y rechinan los dientes. Dicen: «La hemos devorado. Ciertamente este es el día que esperábamos; Lo hemos alcanzado, lo hemos visto».

17El Señor ha hecho lo que se propuso, Ha cumplido Su palabra Que había ordenado desde tiempos antiguos. Ha derribado sin perdonar, Ha hecho que se alegre el enemigo sobre ti, Ha exaltado el poder de tus adversarios.

18El corazón de ellos clamó al Señor: «Muralla de la hija de Sión, Corran tus lágrimas como un río día y noche, No te des reposo, No tengan descanso tus ojos.

19»Levántate, da voces en la noche Al comenzar las vigilias. Derrama como agua tu corazón Ante la presencia del Señor. Alza hacia Él tus manos Por la vida de tus pequeños, Que desfallecen de hambre En las esquinas de todas las calles».

20Mira, oh Señor, y observa: ¿A quién has tratado así? ¿Habían de comerse las mujeres el fruto de sus entrañas, A los pequeños criados con cariño? ¿Habían de ser muertos en el santuario del Señor El sacerdote y el profeta?

21Yacen por tierra en las calles Jóvenes y ancianos; Mis vírgenes y mis mancebos Han caído a espada. Has matado en el día de Tu ira, Has hecho matanza, no has perdonado.

22Como en día de fiesta solemne convocaste Mis terrores de todas partes; Y no hubo en el día de la ira del Señor Quien escapara ni sobreviviera. A los que crié y mantuve, Mi enemigo los exterminó.

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