Ezequiel 20 â comparando versiones
Reina Valera 1960 (RV60)
1AconteciĂł en el año sĂ©ptimo, en el mes quinto, a los diez dĂas del mes, que vinieron algunos de los ancianos de Israel a consultar a JehovĂĄ, y se sentaron delante de mĂ.
2Y vino a mĂ palabra de JehovĂĄ, diciendo:
3Hijo de hombre, habla a los ancianos de Israel, y diles: AsĂ ha dicho JehovĂĄ el Señor: ÂżA consultarme venĂs vosotros? Vivo yo, que no os responderĂ©, dice JehovĂĄ el Señor.
4ÂżQuieres tĂș juzgarlos? ÂżLos quieres juzgar tĂș, hijo de hombre? Hazles conocer las abominaciones de sus padres,
5y diles: AsĂ ha dicho JehovĂĄ el Señor: El dĂa que escogĂ a Israel, y que alcĂ© mi mano para jurar a la descendencia de la casa de Jacob, cuando me di a conocer a ellos en la tierra de Egipto, cuando alcĂ© mi mano y les jurĂ© diciendo: Yo soy JehovĂĄ vuestro Dios;
6aquel dĂa que les alcĂ© mi mano, jurando asĂ que los sacarĂa de la tierra de Egipto a la tierra que les habĂa provisto, que fluye leche y miel, la cual es la mĂĄs hermosa de todas las tierras;
7entonces les dije: Cada uno eche de sĂ las abominaciones de delante de sus ojos, y no os contaminĂ©is con los Ădolos de Egipto. Yo soy JehovĂĄ vuestro Dios.
8Mas ellos se rebelaron contra mĂ, y no quisieron obedecerme; no echĂł de sĂ cada uno las abominaciones de delante de sus ojos, ni dejaron los Ădolos de Egipto; y dije que derramarĂa mi ira sobre ellos, para cumplir mi enojo en ellos en medio de la tierra de Egipto.
9Con todo, a causa de mi nombre, para que no se infamase ante los ojos de las naciones en medio de las cuales estaban, en cuyos ojos fui conocido, actué para sacarlos de la tierra de Egipto.
10Los saqué de la tierra de Egipto, y los traje al desierto,
11y les di mis estatutos, y les hice conocer mis decretos, por los cuales el hombre que los cumpliere vivirĂĄ.
12Y les di tambiĂ©n mis dĂas de reposo, para que fuesen por señal entre mĂ y ellos para que supiesen que yo soy JehovĂĄ que los santifico.
13Mas se rebelĂł contra mĂ la casa de Israel en el desierto; no anduvieron en mis estatutos, y desecharon mis decretos, por los cuales el hombre que los cumpliere, vivirĂĄ; y mis dĂas de reposo profanaron en gran manera; dije, por tanto, que derramarĂa sobre ellos mi ira en el desierto para exterminarlos.
14Pero actuĂ© a causa de mi nombre, para que no se infamase a la vista de las naciones ante cuyos ojos los habĂa sacado.
15TambiĂ©n yo les alcĂ© mi mano en el desierto, jurando que no los traerĂa a la tierra que les habĂa dado, que fluye leche y miel, la cual es la mĂĄs hermosa de todas las tierras;
16porque desecharon mis decretos, y no anduvieron en mis estatutos, y mis dĂas de reposo profanaron, porque tras sus Ădolos iba su corazĂłn.
17Con todo, los perdonó mi ojo, pues no los maté, ni los exterminé en el desierto;
18antes dije en el desierto a sus hijos: No andĂ©is en los estatutos de vuestros padres, ni guardĂ©is sus leyes, ni os contaminĂ©is con sus Ădolos.
19Yo soy JehovĂĄ vuestro Dios; andad en mis estatutos, y guardad mis preceptos, y ponedlos por obra;
20y santificad mis dĂas de reposo, y sean por señal entre mĂ y vosotros, para que sepĂĄis que yo soy JehovĂĄ vuestro Dios.
21Mas los hijos se rebelaron contra mĂ; no anduvieron en mis estatutos, ni guardaron mis decretos para ponerlos por obra, por los cuales el hombre que los cumpliere vivirĂĄ; profanaron mis dĂas de reposo. Dije entonces que derramarĂa mi ira sobre ellos, para cumplir mi enojo en ellos en el desierto.
22Mas retraje mi mano a causa de mi nombre, para que no se infamase a la vista de las naciones ante cuyos ojos los habĂa sacado.
23TambiĂ©n les alcĂ© yo mi mano en el desierto, jurando que los esparcirĂa entre las naciones, y que los dispersarĂa por las tierras,
24porque no pusieron por obra mis decretos, sino que desecharon mis estatutos y profanaron mis dĂas de reposo, y tras los Ădolos de sus padres se les fueron los ojos.
25Por eso yo tambiĂ©n les di estatutos que no eran buenos, y decretos por los cuales no podrĂan vivir.
26Y los contaminĂ© en sus ofrendas cuando hacĂan pasar por el fuego a todo primogĂ©nito, para desolarlos y hacerles saber que yo soy JehovĂĄ.
27Por tanto, hijo de hombre, habla a la casa de Israel, y diles: AsĂ ha dicho JehovĂĄ el Señor: Aun en esto me afrentaron vuestros padres cuando cometieron rebeliĂłn contra mĂ.
28Porque yo los traje a la tierra sobre la cual habĂa alzado mi mano jurando que habĂa de dĂĄrsela, y miraron a todo collado alto y a todo ĂĄrbol frondoso, y allĂ sacrificaron sus vĂctimas, y allĂ presentaron ofrendas que me irritan, allĂ pusieron tambiĂ©n su incienso agradable, y allĂ derramaron sus libaciones.
29Y yo les dije: ÂżQuĂ© es ese lugar alto adonde vosotros vais? Y fue llamado su nombre Bama hasta el dĂa de hoy.
30Di, pues, a la casa de Israel: Asà ha dicho Jehovå el Señor: ¿No os contaminåis vosotros a la manera de vuestros padres, y fornicåis tras sus abominaciones?
31Porque ofreciendo vuestras ofrendas, haciendo pasar vuestros hijos por el fuego, os habĂ©is contaminado con todos vuestros Ădolos hasta hoy; Âży he de responderos yo, casa de Israel? Vivo yo, dice JehovĂĄ el Señor, que no os responderĂ©.
32Y no ha de ser lo que habĂ©is pensado. Porque vosotros decĂs: Seamos como las naciones, como las demĂĄs familias de la tierra, que sirven al palo y a la piedra.
33Vivo yo, dice Jehovå el Señor, que con mano fuerte y brazo extendido, y enojo derramado, he de reinar sobre vosotros;
34y os sacaré de entre los pueblos, y os reuniré de las tierras en que eståis esparcidos, con mano fuerte y brazo extendido, y enojo derramado;
35y os traeré al desierto de los pueblos, y allà litigaré con vosotros cara a cara.
36Como litigué con vuestros padres en el desierto de la tierra de Egipto, asà litigaré con vosotros, dice Jehovå el Señor.
37Os harĂ© pasar bajo la vara, y os harĂ© entrar en los vĂnculos del pacto;
38y apartarĂ© de entre vosotros a los rebeldes, y a los que se rebelaron contra mĂ; de la tierra de sus peregrinaciones los sacarĂ©, mas a la tierra de Israel no entrarĂĄn; y sabrĂ©is que yo soy JehovĂĄ.
39Y a vosotros, oh casa de Israel, asĂ ha dicho JehovĂĄ el Señor: Andad cada uno tras sus Ădolos, y servidles, si es que a mĂ no me obedecĂ©is; pero no profanĂ©is mĂĄs mi santo nombre con vuestras ofrendas y con vuestros Ădolos.
40Pero en mi santo monte, en el alto monte de Israel, dice Jehovå el Señor, allà me servirå toda la casa de Israel, toda ella en la tierra; allà los aceptaré, y allà demandaré vuestras ofrendas, y las primicias de vuestros dones, con todas vuestras cosas consagradas.
41Como incienso agradable os aceptaré, cuando os haya sacado de entre los pueblos, y os haya congregado de entre las tierras en que eståis esparcidos; y seré santificado en vosotros a los ojos de las naciones.
42Y sabrĂ©is que yo soy JehovĂĄ, cuando os haya traĂdo a la tierra de Israel, la tierra por la cual alcĂ© mi mano jurando que la darĂa a vuestros padres.
43Y allà os acordaréis de vuestros caminos, y de todos vuestros hechos en que os contaminasteis; y os aborreceréis a vosotros mismos a causa de todos vuestros pecados que cometisteis.
44Y sabrĂ©is que yo soy JehovĂĄ, cuando haga con vosotros por amor de mi nombre, no segĂșn vuestros caminos malos ni segĂșn vuestras perversas obras, oh casa de Israel, dice JehovĂĄ el Señor.
45Vino a mĂ palabra de JehovĂĄ, diciendo:
46Hijo de hombre, pon tu rostro hacia el sur, derrama tu palabra hacia la parte austral, profetiza contra el bosque del Neguev.
47Y dirås al bosque del Neguev: Oye la palabra de Jehovå: Asà ha dicho Jehovå el Señor: He aquà que yo enciendo en ti fuego, el cual consumirå en ti todo årbol verde y todo årbol seco; no se apagarå la llama del fuego; y serån quemados en ella todos los rostros, desde el sur hasta el norte.
48Y verĂĄ toda carne que yo JehovĂĄ lo encendĂ; no se apagarĂĄ.
49Y dije: ÂĄAh, Señor JehovĂĄ! ellos dicen de mĂ: ÂżNo profiere Ă©ste parĂĄbolas?
Nueva Version Internacional (NVI)
1El dĂa diez del mes quinto del año sĂ©ptimo, unos ancianos de Israel vinieron a consultar al Señor, entonces se sentaron frente a mĂ.
2La palabra del Señor vino a mà y me dijo:
3«Hijo de hombre, habla con los ancianos de Israel y adviĂ©rteles que yo, el Señor y Dios, digo: âÂżAsĂ que ustedes vienen a consultarme? ÂĄTan cierto como que yo vivo, no dejarĂ© que me consulten! Lo afirmo yo, el Señor y Diosâ.
4»¿Los juzgarĂĄs tĂș, hijo de hombre? ÂĄJĂșzgalos tĂș! ConfrĂłntalos con las abominaciones de sus antepasados.
5AdviĂ©rteles que asĂ dice el Señor y Dios: âEl dĂa en que elegĂ a Israel, le hice un juramento solemne con la mano en alto a la descendencia de Jacob. El dĂa en que me di a conocer a ellos en Egipto, volvĂ a hacerles este juramento con la mano en alto: âYo soy el Señor su Diosâ.
6Aquel dĂa les jurĂ© solemnemente con la mano en alto que los sacarĂa de la tierra de Egipto y los llevarĂa a una tierra que yo mismo habĂa buscado para ellos. Es una tierra donde abundan la leche y la miel, ÂĄla mĂĄs hermosa de todas!
7A cada uno de ellos le ordenĂ© que arrojaran sus Ădolos detestables en los cuales habĂan puesto sus ojos y que no se contaminaran con los Ădolos de Egipto; porque yo soy el Señor su Dios.
8»âSin embargo, ellos se rebelaron contra mĂ y no quisieron obedecer. No arrojaron los Ădolos en los cuales habĂan puesto sus ojos ni abandonaron los Ădolos de Egipto. Por eso, cuando estaban en Egipto, pensĂ© agotar mi furor y descargar mi ira sobre ellos.
9Pero decidĂ actuar en honor a mi nombre, para que no fuera profanado ante las naciones entre las cuales vivĂan los israelitas. Porque al sacar a los israelitas de Egipto yo me di a conocer a ellos en presencia de las naciones.
10»âYo los saquĂ© de Egipto y los llevĂ© al desierto.
11Les di mis estatutos y les hice conocer mis leyes, que son vida para quienes los obedecen.
12TambiĂ©n les di mis sĂĄbados como una señal entre ellos y yo, para que reconocieran que yo, el Señor, he consagrado los sĂĄbados para mĂ.
13»âPero el pueblo de Israel se rebelĂł contra mĂ en el desierto; no siguiĂł mis estatutos y rechazĂł mis leyes, que son vida para quienes los obedecen. Y profanaron gravemente mis sĂĄbados. Por eso, cuando estaban en el desierto, pensĂ© descargar mi ira sobre ellos y exterminarlos.
14Pero decidĂ actuar en honor a mi nombre, para que no fuera profanado ante las naciones, las cuales me vieron sacarlos de Egipto.
15»âTambiĂ©n les jurĂ© solemnemente con la mano en alto en el desierto que no los llevarĂa a la tierra que les habĂa dado: ÂĄla tierra mĂĄs hermosa de todas, donde abundan la leche y la miel!
16Rechazaron mis leyes, no siguieron mis estatutos y profanaron mis sĂĄbados, ÂĄy todo esto lo hicieron por haber andado tras esos Ădolos!
17Sin embargo, les tuve compasión y en el desierto no los destruà ni los exterminé.
18AllĂ en el desierto les dije a sus descendientes: âNo sigan los estatutos de sus padres; no obedezcan sus leyes ni se contaminen con sus Ădolos.
19Yo soy el Señor su Dios. Sigan mis estatutos, obedezcan mis leyes
20y observen mis sĂĄbados como dĂas consagrados a mĂ, como señal entre ustedes y yo, para que reconozcan que yo soy el Señor su Diosâ.
21»âSin embargo, sus descendientes se rebelaron contra mĂ. No siguieron mis estatutos y no obedecieron mis leyes, que son vida para quienes los obedecen. AdemĂĄs, profanaron mis sĂĄbados. Por eso, cuando estaban en el desierto, pensĂ© agotar mi furor y descargar mi ira sobre ellos.
22Pero me contuve en honor a mi nombre, para que no fuera profanado ante las naciones, las cuales me vieron sacarlos de Egipto.
23En el desierto, tambiĂ©n les jurĂ© solemnemente con la mano en alto que los dispersarĂa entre las naciones. Los esparcirĂa entre los paĂses
24porque, obsesionados como estaban con los Ădolos de sus antepasados, desobedecieron mis leyes, rechazaron mis estatutos y profanaron mis sĂĄbados.
25ÂĄHasta les di estatutos que no eran buenos y leyes que no daban vida!
26Los contaminĂ© con sus propias ofrendas, dejĂĄndolos ofrecer en sacrificio a sus primogĂ©nitos, para horrorizarlos y hacerles reconocer que yo soy el Señorâ.
27»Por tanto, hijo de hombre, habla con el pueblo de Israel y adviĂ©rtele que yo, el Señor y Dios, digo: âEn esto tambiĂ©n me ofendieron tus antepasados, siendo infieles conmigo:
28cuando los hice entrar en la tierra que jurĂ© solemnemente con la mano en alto darles, ellos hacĂan sacrificios y presentaban esas ofrendas que tanto me ofenden; lo hacĂan ante cualquier cerro o ĂĄrbol frondoso que veĂan. AllĂ quemaban incienso aromĂĄtico y derramaban sus ofrendas lĂquidas.
29Y les preguntĂ©: âÂżQuĂ© significa ese altar pagano que tanto frecuentan?ââŻâ. Hasta el dĂa de hoy ese lugar se conoce como BamĂĄ.
30»Por tanto, adviĂ©rtele al pueblo de Israel que asĂ dice el Señor y Dios: âÂżSe contaminarĂĄn ustedes a la manera de sus antepasados y se prostituirĂĄn con sus Ădolos detestables?
31Hasta el dĂa de hoy, ustedes se contaminan al hacer sus ofrendas y al sacrificar a sus hijos, pasĂĄndolos por fuego en honor a los Ădolos. ÂżY ahora ustedes, israelitas, vienen a consultarme? Tan cierto como que yo vivo, no dejarĂ© que me consulten. Yo, el Señor y Dios, lo afirmo.
32»âJamĂĄs sucederĂĄ lo que ustedes tienen en mente: âQueremos ser como las otras naciones, como los pueblos del mundo, que adoran al palo y a la piedraâ.
33Yo, el Señor y Dios, les aseguro que, tan cierto como que yo vivo, reinaré sobre ustedes con gran despliegue de fuerza, poder y furia incontenible.
34Los sacaré de las naciones y de los pueblos por donde estaban esparcidos; los reuniré con gran despliegue de fuerza y de poder, y con furia incontenible.
35Los llevaré al desierto que estå entre las naciones y allà los juzgaré cara a cara.
36Asà como juzgué a sus antepasados en el desierto de Egipto, también los juzgaré a ustedes. Yo, el Señor y Dios, lo afirmo.
37Los harĂ© pasar a ustedes bajo mi vara y los harĂ© entrar al vĂnculo del pacto.
38ApartarĂ© a los rebeldes, a los que se rebelan contra mĂ, y los sacarĂ© del paĂs donde ahora viven como extranjeros, pero no entrarĂĄn en la tierra de Israel. Entonces ustedes reconocerĂĄn que yo soy el Señor.
39»âEn cuanto a ustedes, pueblo de Israel, asĂ dice el Señor y Dios: si no quieren obedecerme, ÂĄvayan y adoren a sus Ădolos! Pero no sigan profanando mi santo nombre con sus ofrendas y sus Ădolos.
40Porque en mi monte santo, el monte elevado de Israel, me adorarĂĄ todo el pueblo de Israel; todos los que habitan en el paĂs. Yo, el Señor y Dios, lo afirmo. AllĂ los recibirĂ© y exigirĂ© sus ofrendas y sus primicias, con todos los sacrificios sagrados.
41Cuando yo los saque a ustedes y los reĂșna de todas las naciones y pueblos donde estarĂĄn esparcidos, en presencia de las naciones los recibirĂ© como ofrenda de olor grato y les manifestarĂ© mi santidad.
42Y, cuando yo los lleve a la tierra de Israel, al paĂs que jurĂ© solemnemente dar a sus antepasados, entonces reconocerĂĄn que yo soy el Señor.
43AllĂ se acordarĂĄn de su conducta y de todas sus acciones con las que se contaminaron; sentirĂĄn asco de sĂ mismos por todas las maldades que cometieron.
44Pueblo de Israel, cuando yo actĂșe en favor de ustedes, en honor a mi nombre y no segĂșn su mala conducta y sus obras corruptas, entonces ustedes reconocerĂĄn que yo soy el Señor. Yo, el Señor y Dios, lo afirmoâ».
45La palabra del Señor vino a mà y me dijo:
46«Hijo de hombre, mira hacia el sur y en esa dirección profetiza contra el bosque del Néguev.
47Dile: âEscucha, bosque del NĂ©guev, la palabra del Señor. AsĂ dice el Señor y Dios: âEn medio de ti voy a prender un fuego que devorarĂĄ todos los ĂĄrboles, tanto los secos como los verdes. Este incendio no se podrĂĄ apagar; quemarĂĄ toda la superficie, de norte a sur.
48Todos los mortales verĂĄn que yo, el Señor, lo he encendido y no podrĂĄ apagarseââŻâ».
49Entonces yo exclamé: «¥Ay, Señor y Dios, todo el mundo anda diciendo que tan solo cuento paråbolas!».
La Biblia de las Americas (LBLA)
1Y sucediĂł que en el año sĂ©ptimo, el dĂa diez del quinto mes, vinieron algunos de los ancianos de Israel a consultar al Señor, y se sentaron delante de mĂ.
2Y vino a mà la palabra del Señor, diciendo:
3Hijo de hombre, habla a los ancianos de Israel y diles: «AsĂ dice el Señor Dios: âÂżVenĂs a consultarme? Vivo yo, que no me dejarĂ© consultar por vosotrosââ» âdeclara el Señor Dios.
4ÂżLos juzgarĂĄs? ÂżLos juzgarĂĄs, hijo de hombre? Hazles saber las abominaciones de sus padres,
5y diles: «AsĂ dice el Señor Dios: âEl dĂa que escogĂ a Israel y jurĂ© a los descendientes de la casa de Jacob, me di a conocer a ellos en la tierra de Egipto, y les jurĂ© diciendo: Yo soy el Señor vuestro Dios;
6aquel dĂa les jurĂ© que los sacarĂa de la tierra de Egipto a una tierra que yo habĂa escogido para ellos, que mana leche y miel y que es la mĂĄs hermosa de todas las tierras.
7Y les dije: âArroje cada uno las cosas detestables que os atraen, y no os contaminĂ©is con los Ădolos de Egipto; yo soy el Señor vuestro Diosâ.
8Pero se rebelaron contra mĂ y no quisieron escucharme; no arrojaron las cosas detestables que les atraĂan, ni abandonaron los Ădolos de Egipto.Entonces decidĂ derramar mi furor sobre ellos, para desahogar contra ellos mi ira en medio de la tierra de Egipto.
9Pero actuĂ© en consideraciĂłn a mi nombre, para que no fuera profanado ante los ojos de las naciones en medio de las cuales vivĂan, y a cuya vista me habĂa dado a conocer sacĂĄndolos de la tierra de Egipto.
10Los saqué, pues, de la tierra de Egipto y los llevé al desierto.
11Les di mis estatutos y les hice conocer mis decretos, por los cuales el hombre vivirĂĄ si los cumple.
12TambiĂ©n les di mis dĂas de reposo por señal entre ellos y yo, para que supieran que yo soy el Señor, el que los santifica.
13Pero la casa de Israel se rebelĂł contra mĂ en el desierto; no anduvieron en mis estatutos y desecharon mis decretos, por los cuales el hombre que los cumple vivirĂĄ, y mis dĂas de reposo profanaron en gran manera. Entonces decidĂ derramar mi furor sobre ellos en el desierto, para exterminarlos.
14Pero actuĂ© en consideraciĂłn a mi nombre, para que no fuera profanado ante los ojos de las naciones a cuya vista los habĂa sacado.
15TambiĂ©n les jurĂ© en el desierto que no los llevarĂa a la tierra que les habĂa dado, que mana leche y miel y que es la mĂĄs hermosa de todas las tierras,
16porque desecharon mis decretos, no anduvieron en mis estatutos y profanaron mis dĂas de reposo, porque su corazĂłn se iba tras sus Ădolos.
17Sin embargo, mi ojo los perdonĂł para no destruirlos, y no los hice exterminar en el desierto.
18âY dije a sus hijos en el desierto: âNo andĂ©is en los estatutos de vuestros padres, ni guardĂ©is sus decretos, ni os contaminĂ©is con sus Ădolos.
19Yo soy el Señor vuestro Dios; andad en mis estatutos, guardad mis decretos y ponedlos por obra.
20Y santificad mis dĂas de reposo; y que sean una señal entre yo y vosotros, para que sepĂĄis que yo soy el Señor vuestro Diosâ.
21Pero los hijos se rebelaron contra mĂ, no anduvieron en mis estatutos, ni tuvieron cuidado de cumplir mis decretos, por los cuales el hombre que los cumple vivirĂĄ, y profanaron mis dĂas de reposo. Entonces decidĂ derramar mi furor sobre ellos, para desahogar contra ellos mi ira en el desierto.
22Pero retirĂ© mi mano y actuĂ© en consideraciĂłn a mi nombre, para que no fuera profanado ante los ojos de las naciones a cuya vista los habĂa sacado.
23TambiĂ©n yo les jurĂ© en el desierto que los dispersarĂa entre las naciones y los esparcirĂa por las tierras,
24porque no habĂan cumplido mis decretos, habĂan desechado mis estatutos y habĂan profanado mis dĂas de reposo, y tras los Ădolos de sus padres se iban sus ojos.
25TambiĂ©n les di estatutos que no eran buenos y decretos por los cuales no podrĂan vivir;
26y los declarĂ© inmundos en sus ofrendas, pues hicieron pasar por el fuego a todos sus primogĂ©nitos, a fin de llenarlos de terror, para que supieran que yo soy el Señorââ».
27Por tanto, hijo de hombre, habla a la casa de Israel, y diles: «AsĂ dice el Señor Dios: âAun en esto me han blasfemado vuestros padres actuando deslealmente contra mĂ.
28Cuando los traje a la tierra que habĂa jurado darles, miraron a toda colina alta y todo ĂĄrbol frondoso, y allĂ ofrecieron sus sacrificios y allĂ presentaron sus ofrendas provocativas; allĂ presentaron tambiĂ©n su aroma agradable y allĂ derramaron sus libaciones.
29Entonces les dije: âÂżQuĂ© es el lugar alto adonde vais?â. Y se le dio el nombre de Bama hasta el dĂa de hoyââ».
30Por tanto, di a la casa de Israel: «AsĂ dice el Señor Dios: âÂżOs contaminarĂ©is a la manera de vuestros padres y os prostituirĂ©is tras sus abominaciones?
31Cuando ofrecĂ©is vuestras ofrendas, cuando hacĂ©is pasar por el fuego a vuestros hijos, os contaminĂĄis con todos vuestros Ădolos hasta el dĂa de hoy. ÂżY me dejarĂ© consultar yo por vosotros, casa de Israel? Vivo yoâ âdeclara el Señor Diosâ âque no me dejarĂ© consultar por vosotros.
32Y no sucederĂĄ lo que estĂĄis pensando, cuando decĂs: âSeremos como las naciones, como las tribus de otras tierras, que sirven a la madera y a la piedraâ.
33Vivo yoâ âdeclara el Señor Diosâ âque con mano fuerte, con brazo extendido y con furor derramado yo serĂ© rey sobre vosotros.
34Y os sacaré de entre los pueblos y os reuniré de las tierras donde eståis dispersos con mano fuerte, con brazo extendido y con furor derramado;
35y os llevaré al desierto de los pueblos y allà entraré en juicio con vosotros cara a cara.
36Como entrĂ© en juicio con vuestros padres en el desierto de la tierra de Egipto, asĂ entrarĂ© en juicio con vosotrosâ âdeclara el Señor Dios.
37âY os harĂ© pasar bajo la vara y os harĂ© entrar en el vĂnculo del pacto;
38y separarĂ© de vosotros a los rebeldes, a los que han transgredido contra mĂ; y los sacarĂ© de la tierra donde peregrinan, pero no entrarĂĄn en la tierra de Israel. Y sabrĂ©is que yo soy el Señor.
39En cuanto a vosotros, casa de Israelâ âasĂ dice el Señor Diosâ âvaya cada uno a servir a sus Ădolos; pero mĂĄs tarde ciertamente me escucharĂ©is y no profanarĂ©is mĂĄs mi santo nombre con vuestras ofrendas y con vuestros Ădolos.
40Porque en mi santo monte, en el alto monte de Israelâ âdeclara el Señor Diosâ âallĂ me servirĂĄ toda la casa de Israel, toda ella, en esta tierra; allĂ los aceptarĂ© y allĂ reclamarĂ© vuestras ofrendas y las primicias de vuestros dones con todas vuestras cosas sagradas.
41Como aroma agradable os aceptaré, cuando os haya sacado de entre los pueblos y os haya recogido de las tierras donde eståis dispersos; y mostraré mi santidad entre vosotros a la vista de las naciones.
42Y sabréis que yo soy el Señor, cuando os traiga a la tierra de Israel, a la tierra que juré dar a vuestros padres.
43Allà os acordaréis de vuestros caminos y de todas vuestras obras con las que os habéis contaminado, y os aborreceréis a vosotros mismos por todas las iniquidades que habéis cometido.
44Y sabrĂ©is que yo soy el Señor, cuando actĂșe con vosotros en consideraciĂłn a mi nombre, y no conforme a vuestros malos caminos ni conforme a vuestras perversas obras, casa de Israelââ» âdeclara el Señor Dios.
45Y vino a mà la palabra del Señor, diciendo:
46Hijo de hombre, pon tu rostro hacia Teman y habla contra el sur, profetiza contra el bosque del Neguev,
47y di al bosque del Neguev: «Oye la palabra del Señor. AsĂ dice el Señor Dios: âHe aquĂ, voy a prenderte un fuego que consumirĂĄ en ti todo ĂĄrbol verde y todo ĂĄrbol seco; no se apagarĂĄ la llama abrasadora, y serĂĄ quemada por ella toda la superficie, desde el sur hasta el norte.
48Y toda carne verĂĄ que yo, el Señor, lo he encendido; no se apagarĂĄââ».
49Entonces dije: ÂĄAh, Señor Dios! Ellos dicen de mĂ: «¿No habla este mĂĄs queparĂĄbolas?».
Nueva Traduccion Viviente (NTV)
1El 14 de agosto, durante el sĂ©ptimo año de cautividad del rey JoaquĂn, algunos de los lĂderes de Israel vinieron a pedir un mensaje del Señor . Se sentaron frente a mĂ en espera de su respuesta.
2Entonces recibà el siguiente mensaje del Señor :
3«Hijo de hombre, diles a los lĂderes de Israel: âEsto dice el Señor Soberano: âÂżCĂłmo se atreven a venir a pedirme un mensaje? ÂĄTan cierto como que yo vivo, dice el Señor Soberano, que no les dirĂ© nada!ââ.
4»Hijo de hombre, levanta cargos en contra de los lĂderes y condĂ©nalos. Hazles ver que los pecados de sus antepasados fueron realmente detestables.
5Dales el siguiente mensaje de parte del Señor Soberano: âCuando elegĂ a Israel âcuando me di a conocer a los descendientes de Jacob en Egiptoâ, hice un juramento solemne de que yo, el Señor , serĂa su Dios.
6Ese dĂa jurĂ© solemnemente que los sacarĂa de Egipto y los llevarĂa a una tierra que yo habĂa explorado para ellos: una buena tierra donde fluyen la leche y la miel, la mejor tierra de todas.
7Entonces les dije: âCada uno de ustedes deshĂĄgase de las imĂĄgenes repugnantes con las que estĂĄn tan obsesionados. No se contaminen con los Ădolos de Egipto, porque yo soy el Señor su Diosâ.
8»âSin embargo, ellos se rebelaron contra mĂ y no me hicieron caso. No se deshicieron de las imĂĄgenes repugnantes con las que estaban obsesionados ni abandonaron los Ădolos de Egipto. Entonces, mientras seguĂan en Egipto, amenacĂ© con derramar mi furia sobre ellos para satisfacer mi enojo;
9pero no lo hice porque actuĂ© para proteger el honor de mi nombre. Yo no permitirĂa que mi nombre fuera avergonzado ante las naciones vecinas, a las cuales me di a conocer cuando saquĂ© a los israelitas de Egipto.
10Después de sacarlos de Egipto, los llevé al desierto.
11AllĂ les di mis decretos y ordenanzas para que al ponerlos en prĂĄctica encontraran vida.
12AdemĂĄs, les di mis dĂas de descanso como una señal entre ellos y yo. El propĂłsito era recordarles que soy el Señor , quien los apartĂł para que fueran santos.
13»âSin embargo, los israelitas se rebelaron contra mĂ y se negaron a obedecer mis decretos en el desierto. Desobedecieron mis ordenanzas, a pesar de que la obediencia les hubiera dado vida. AdemĂĄs profanaron mis dĂas de descanso. Por lo tanto, amenacĂ© con derramar mi furia sobre ellos e hice planes para consumirlos por completo en el desierto;
14pero otra vez me contuve para proteger el honor de mi nombre ante las naciones que habĂan visto mi poder cuando saquĂ© a Israel de Egipto.
15Sin embargo, hice un juramento solemne contra ellos en el desierto. JurĂ© que no los dejarĂa entrar en la tierra que les habĂa dado, tierra donde fluyen la leche y la miel, el lugar mĂĄs hermoso del mundo.
16Pues rechazaron mis ordenanzas, se negaron a obedecer mis decretos y profanaron mis dĂas de descanso, ya que habĂan entregado su corazĂłn a Ădolos.
17Sin embargo, les tuve compasiĂłn y en el desierto me contuve y no los destruĂ.
18»âDespuĂ©s les advertĂ a sus hijos que no siguieran el ejemplo de sus padres, quienes se contaminaron con sus Ădolos.
19âYo soy el Señor su Dios âles dijeâ. Sigan mis decretos, presten atenciĂłn a mis ordenanzas
20y mantengan santos mis dĂas de descanso, porque son una señal para recordarles que yo soy el Señor su Diosâ.
21»âSin embargo, sus hijos tambiĂ©n se rebelaron contra mĂ. Se negaron a cumplir mis decretos y a seguir mis ordenanzas, a pesar de que la obediencia les hubiera dado vida. AdemĂĄs profanaron mis dĂas de descanso. AsĂ que amenacĂ© nuevamente con derramar mi furia sobre ellos en el desierto.
22No obstante, quitĂ© mi juicio contra ellos a fin de proteger el honor de mi nombre ante las naciones que habĂan visto mi poder cuando los saquĂ© de Egipto;
23pero hice un juramento solemne contra ellos en el desierto: juré esparcirlos por todas las naciones
24porque no obedecieron mis ordenanzas. Se burlaron de mis decretos al profanar mis dĂas de descanso y anhelar los Ădolos de sus antepasados.
25Los entreguĂ© a decretos y ordenanzas inĂștiles, que no los conducirĂan a la vida.
26DejĂ© que se contaminaran con los mismos regalos que yo les habĂa dado y permitĂ que sacrificaran a su hijo mayor como ofrenda a sus dioses, para devastarlos y recordarles que solo yo soy el Señor â.
27»Por lo tanto, hijo de hombre, dale este mensaje al pueblo de Israel de parte del Señor Soberano: âTus antepasados siguieron blasfemando y traicionĂĄndome,
28pues cuando los hice entrar en la tierra que les habĂa prometido, ÂĄofrecieron sacrificios en cada colina alta y debajo de cada ĂĄrbol frondoso que encontraron! Provocaron mi furia al ofrecer sacrificios a sus dioses. ÂĄLes llevaron perfumes e incienso y derramaron ofrendas lĂquidas ante ellos!
29Les dije: âÂżQuĂ© es ese lugar alto adonde van?ââ. (Desde entonces, esa clase de santuario pagano se llama Bama, que significa âlugar altoâ).
30»Por lo tanto, dale este mensaje al pueblo de Israel de parte del Señor Soberano: âÂżPiensas contaminarte como lo hicieron tus antepasados? ÂżSeguirĂĄs prostituyĂ©ndote al adorar imĂĄgenes repugnantes?
31Pues, cuando les presentas ofrendas y les sacrificas a tus niños en el fuego, te contaminas con Ădolos hasta el dĂa de hoy. ÂżY yo deberĂa permitirte, pueblo de Israel, que me pidas un mensaje? Tan cierto como que yo vivo, dice el Señor Soberano, que no te dirĂ© nada.
32»âTĂș dices: âQueremos ser como las naciones que nos rodean, que sirven a Ădolos de madera y de piedraâ; pero eso que piensas nunca sucederĂĄ.
33Tan cierto como que yo vivo, dice el Señor Soberano, te gobernaré con puño de hierro, con gran enojo y con imponente poder.
34También con enojo, extenderé mi mano fuerte y mi brazo poderoso, y te traeré de regreso desde los territorios por donde fuiste esparcido.
35Te llevaré al desierto de las naciones y allà te juzgaré cara a cara.
36Te juzgaré tal como hice con tus antepasados en el desierto después de sacarlos de Egipto, dice el Señor Soberano.
37Te examinaré cuidadosamente y te obligaré a cumplir las condiciones del pacto.
38Te limpiarĂ© de todos los que se rebelen y se subleven contra mĂ. A ellos los sacarĂ© de los paĂses adonde fueron desterrados, pero nunca entrarĂĄn en la tierra de Israel. Entonces sabrĂĄs que yo soy el Señor .
39»âEn cuanto a ti, pueblo de Israel, esto dice el Señor Soberano: adelante, rinde culto a tus Ădolos, pero tarde o temprano me obedecerĂĄs y dejarĂĄs de deshonrar mi santo nombre al rendir culto a Ădolos.
40Pues algĂșn dĂa, dice el Señor Soberano, los israelitas me adorarĂĄn en mi monte santo, el gran monte de Israel, y yo los aceptarĂ©. AllĂ les exigirĂ© que me presenten todas sus ofrendas y los mejores regalos y sacrificios.
41Cuando los traiga de regreso a casa desde el destierro, ustedes serån para mà como un sacrificio agradable. Desplegaré mi santidad por medio de ustedes a la vista de todas las naciones.
42Entonces, cuando yo los regrese a la tierra que mediante un juramento solemne prometà darles a sus antepasados, ustedes sabrån que yo soy el Señor .
43RecordarĂĄn todas las formas en que se contaminaron y se odiarĂĄn a sĂ mismos por el mal que hicieron.
44Y sabrĂĄs, pueblo de Israel, que yo soy el Señor , cuando haya honrado mi nombre al tratarte con compasiĂłn, a pesar de tu perversidad. ÂĄYo, el Señor Soberano, he hablado!â».
45Después recibà este mensaje del Señor :
46«Hijo de hombre, ponte de cara al sur y denuncia a esa región; profetiza contra los matorrales del Neguev.
47Dile al desierto del sur: âEsto dice el Señor Soberano: âÂĄOye la palabra del Señor ! Te prenderĂ© fuego y se quemarĂĄ todo ĂĄrbol, estĂ© verde o seco. Las horrendas llamas no se extinguirĂĄn y arrasarĂĄn con todo, desde el sur hasta el norte.
48Entonces el mundo entero verĂĄ que yo, el Señor , prendĂ este fuego, que no se apagarĂĄââ».
49Entonces dije: «Oh Señor Soberano, ÂĄla gente anda diciendo de mĂ: âĂl solo habla en enigmas!â».
Nueva Biblia de las Américas (NBLA)
1En el año sĂ©ptimo, el dĂa diez del mes quinto, vinieron algunos de los ancianos de Israel a consultar al Señor, y se sentaron delante de mĂ.
2Y vino a mà la palabra del Señor:
3«Hijo de hombre, habla a los ancianos de Israel y diles: âAsĂ dice el Señor Dios: âÂżVienen a consultarme? Vivo Yo, que no me dejarĂ© consultar por ustedesâââ, declara el Señor Dios.
4ÂżLos juzgarĂĄs? ÂżLos juzgarĂĄs, hijo de hombre? Hazles saber las abominaciones de sus padres.
5»Diles: âAsĂ dice el Señor Dios: âEl dĂa que escogĂ a Israel y jurĂ© a los descendientes de la casa de Jacob, me di a conocer a ellos en la tierra de Egipto, y les jurĂ©: Yo soy el Señor su Dios.
6Aquel dĂa les jurĂ© que los sacarĂa de la tierra de Egipto a una tierra que Yo habĂa escogido para ellos, que mana leche y miel y que es la mĂĄs hermosa de todas las tierras.
7Y les dije: âCada uno arroje las cosas detestables que les atraen, y no se contaminen con los Ădolos de Egipto; Yo soy el Señor su Diosâ.
8Pero se rebelaron contra MĂ y no quisieron escucharme; no arrojaron las cosas detestables que les atraĂan, ni abandonaron los Ădolos de Egipto. Entonces decidĂ derramar Mi furor sobre ellos, para desahogar contra ellos Mi ira en medio de la tierra de Egipto.
9Pero actuĂ© en consideraciĂłn a Mi nombre, para que no fuera profanado ante los ojos de las naciones en medio de las cuales vivĂan, y a cuya vista me habĂa dado a conocer sacĂĄndolos de la tierra de Egipto.
10Los saqué, pues, de la tierra de Egipto y los llevé al desierto.
11Les di Mis estatutos y les hice conocer Mis decretos, por los cuales el hombre vivirĂĄ si los cumple.
12TambiĂ©n les di Mis dĂas de reposo por señal entre ellos y Yo, para que supieran que Yo soy el Señor, el que los santifica.
13Pero la casa de Israel se rebelĂł contra MĂ en el desierto; no anduvieron en Mis estatutos y desecharon Mis decretos, por los cuales el hombre que los cumple vivirĂĄ, y Mis dĂas de reposo profanaron en gran manera. Entonces decidĂ derramar Mi furor sobre ellos en el desierto, para exterminarlos.
14Pero actuĂ© en consideraciĂłn a Mi nombre, para que no fuera profanado ante los ojos de las naciones a cuya vista los habĂa sacado.
15âTambiĂ©n les jurĂ© en el desierto que no los llevarĂa a la tierra que les habĂa dado, que mana leche y miel y que es la mĂĄs hermosa de todas las tierras,
16porque desecharon Mis decretos, no anduvieron en Mis estatutos y profanaron Mis dĂas de reposo, porque su corazĂłn se iba tras sus Ădolos.
17Sin embargo, Mi ojo los perdonĂł para no destruirlos, y no los hice exterminar en el desierto.
18âY dije a sus hijos en el desierto: âNo anden en los estatutos de sus padres, ni guarden sus decretos, ni se contaminen con sus Ădolos.
19Yo soy el Señor su Dios. Anden en Mis estatutos, guarden Mis decretos y pónganlos por obra.
20Santifiquen Mis dĂas de reposo; y que sean una señal entre Yo y ustedes, para que sepan que Yo soy el Señor su Diosâ.
21Pero los hijos se rebelaron contra MĂ, no anduvieron en Mis estatutos, ni tuvieron cuidado de cumplir Mis decretos, por los cuales el hombre que los cumple vivirĂĄ. AdemĂĄs profanaron Mis dĂas de reposo. Entonces decidĂ derramar Mi furor sobre ellos, para desahogar contra ellos Mi ira en el desierto.
22Pero retirĂ© Mi mano y actuĂ© en consideraciĂłn a Mi nombre, para que no fuera profanado ante los ojos de las naciones a cuya vista los habĂa sacado.
23âTambiĂ©n Yo les jurĂ© en el desierto que los dispersarĂa entre las naciones y los esparcirĂa por las tierras,
24porque no habĂan cumplido Mis decretos, habĂan desechado Mis estatutos y habĂan profanado Mis dĂas de reposo, y tras los Ădolos de sus padres se iban sus ojos.
25TambiĂ©n les di estatutos que no eran buenos y decretos por los cuales no podrĂan vivir;
26y los declarĂ© inmundos en sus ofrendas, pues hicieron pasar por el fuego a todos sus primogĂ©nitos y tuviera Yo que desolarlos, para que supieran que Yo soy el Señorâââ.
27»Por tanto, hijo de hombre, habla a la casa de Israel, y diles: âAsĂ dice el Señor Dios: âAun en esto me han blasfemado sus padres actuando deslealmente contra MĂ.
28Cuando los traje a la tierra que habĂa jurado darles, miraron a toda colina alta y todo ĂĄrbol frondoso, y allĂ ofrecieron sus sacrificios y allĂ presentaron sus ofrendas provocativas. AllĂ presentaron tambiĂ©n su aroma agradable y allĂ derramaron sus libaciones.
29Entonces les dije: âÂżQuĂ© es el lugar alto adonde van?â. Y se le dio el nombre de Bama hasta el dĂa de hoyâââ.
30»Por tanto, dile a la casa de Israel: âAsĂ dice el Señor Dios: âÂżSe contaminarĂĄn a la manera de sus padres y se prostituirĂĄn tras sus abominaciones?
31Cuando ofrecen sus ofrendas, cuando hacen pasar por el fuego a sus hijos, se contaminan con todos sus Ădolos hasta el dĂa de hoy. ÂżMe dejarĂ© consultar Yo por ustedes, casa de Israel? Vivo Yoâ, declara el Señor Dios, âque no me dejarĂ© consultar por ustedes.
32Y no sucederĂĄ lo que estĂĄn pensando, cuando dicen: âSeremos como las naciones, como las tribus de otras tierras, que sirven a la madera y a la piedraâ.
33âVivo Yoâ, declara el Señor Dios, âque con mano fuerte, con brazo extendido y con furor derramado Yo serĂ© rey sobre ustedes.
34Los sacaré de entre los pueblos y los reuniré de las tierras donde estån dispersos con mano fuerte, con brazo extendido y con furor derramado;
35y los llevaré al desierto de los pueblos y allà entraré en juicio con ustedes cara a cara.
36Como entrĂ© en juicio con sus padres en el desierto de la tierra de Egipto, asĂ entrarĂ© en juicio con ustedesâ, declara el Señor Dios.
37âLos harĂ© pasar bajo la vara y los harĂ© entrar en el vĂnculo del pacto;
38y separarĂ© de ustedes a los rebeldes, a los que han transgredido contra MĂ; y los sacarĂ© de la tierra donde peregrinan, pero no entrarĂĄn en la tierra de Israel. Y ustedes sabrĂĄn que Yo soy el Señor.
39âEn cuanto a ustedes, casa de Israelâ, asĂ dice el Señor Dios, âVaya cada uno a servir a sus Ădolos; pero mĂĄs tarde ciertamente me escucharĂĄn y no profanarĂĄn mĂĄs Mi santo nombre con sus ofrendas y con sus Ădolos.
40Porque en Mi santo monte, en el alto monte de Israelâ, declara el Señor Dios, âallĂ me servirĂĄ toda la casa de Israel, toda ella, en esta tierra. AllĂ los aceptarĂ© y allĂ reclamarĂ© sus ofrendas y las primicias de sus dones con todas sus cosas sagradas.
41Como aroma agradable los aceptaré, cuando los haya sacado de entre los pueblos y los haya recogido de las tierras donde estån dispersos. Mostraré Mi santidad entre ustedes a la vista de las naciones.
42Y ustedes sabrån que Yo soy el Señor, cuando los traiga a la tierra de Israel, a la tierra que juré dar a sus padres.
43AllĂ se acordarĂĄn de sus caminos y de todas sus obras con las que se han contaminado, y se aborrecerĂĄn a ustedes mismos por todas las iniquidades que han cometido.
44Y sabrĂĄn que Yo soy el Señor, cuando actĂșe con ustedes en consideraciĂłn a Mi nombre, y no conforme a sus malos caminos ni conforme a sus perversas obras, casa de Israelâ, declara el Señor Diosââ».
45Y vino a mà la palabra del Señor:
46«Hijo de hombre, pon tu rostro hacia Teman y habla contra el sur, profetiza contra el bosque del Neguev,
47y dile al bosque del Neguev: âOye la palabra del Señor. AsĂ dice el Señor Dios: âVoy a prenderte un fuego que consumirĂĄ en ti todo ĂĄrbol verde y todo ĂĄrbol seco. No se apagarĂĄ la llama abrasadora, y por ella serĂĄ quemada toda la superficie, de sur a norte.
48Y toda carne verĂĄ que Yo, el Señor, lo he encendido; no se apagarĂĄââââ».
49Entonces dije: «¥Ah, Señor Dios! Ellos dicen de mĂ: âÂżNo habla este mĂĄs que parĂĄbolas?ââ».