đŸ“Č

Instala BRPV en tu iPhone

Toca el botĂłn de compartir âŹ†ïž en Safari, y luego "Agregar a pantalla de inicio".

BRPV
📖 Ir a la Biblia 📅 Planes 🙏 Muro de oración
← Volver al lector normal

Ezequiel 20 — comparando versiones

Reina Valera 1960 (RV60)

1Aconteció en el año séptimo, en el mes quinto, a los diez días del mes, que vinieron algunos de los ancianos de Israel a consultar a Jehovå, y se sentaron delante de mí.

2Y vino a mĂ­ palabra de JehovĂĄ, diciendo:

3Hijo de hombre, habla a los ancianos de Israel, y diles: Así ha dicho Jehovå el Señor: ¿A consultarme venís vosotros? Vivo yo, que no os responderé, dice Jehovå el Señor.

4ÂżQuieres tĂș juzgarlos? ÂżLos quieres juzgar tĂș, hijo de hombre? Hazles conocer las abominaciones de sus padres,

5y diles: Así ha dicho Jehovå el Señor: El día que escogí a Israel, y que alcé mi mano para jurar a la descendencia de la casa de Jacob, cuando me di a conocer a ellos en la tierra de Egipto, cuando alcé mi mano y les juré diciendo: Yo soy Jehovå vuestro Dios;

6aquel día que les alcé mi mano, jurando así que los sacaría de la tierra de Egipto a la tierra que les había provisto, que fluye leche y miel, la cual es la mås hermosa de todas las tierras;

7entonces les dije: Cada uno eche de sí las abominaciones de delante de sus ojos, y no os contaminéis con los ídolos de Egipto. Yo soy Jehovå vuestro Dios.

8Mas ellos se rebelaron contra mĂ­, y no quisieron obedecerme; no echĂł de sĂ­ cada uno las abominaciones de delante de sus ojos, ni dejaron los Ă­dolos de Egipto; y dije que derramarĂ­a mi ira sobre ellos, para cumplir mi enojo en ellos en medio de la tierra de Egipto.

9Con todo, a causa de mi nombre, para que no se infamase ante los ojos de las naciones en medio de las cuales estaban, en cuyos ojos fui conocido, actué para sacarlos de la tierra de Egipto.

10Los saqué de la tierra de Egipto, y los traje al desierto,

11y les di mis estatutos, y les hice conocer mis decretos, por los cuales el hombre que los cumpliere vivirĂĄ.

12Y les di también mis días de reposo, para que fuesen por señal entre mí y ellos para que supiesen que yo soy Jehovå que los santifico.

13Mas se rebelĂł contra mĂ­ la casa de Israel en el desierto; no anduvieron en mis estatutos, y desecharon mis decretos, por los cuales el hombre que los cumpliere, vivirĂĄ; y mis dĂ­as de reposo profanaron en gran manera; dije, por tanto, que derramarĂ­a sobre ellos mi ira en el desierto para exterminarlos.

14Pero actué a causa de mi nombre, para que no se infamase a la vista de las naciones ante cuyos ojos los había sacado.

15También yo les alcé mi mano en el desierto, jurando que no los traería a la tierra que les había dado, que fluye leche y miel, la cual es la mås hermosa de todas las tierras;

16porque desecharon mis decretos, y no anduvieron en mis estatutos, y mis dĂ­as de reposo profanaron, porque tras sus Ă­dolos iba su corazĂłn.

17Con todo, los perdonó mi ojo, pues no los maté, ni los exterminé en el desierto;

18antes dije en el desierto a sus hijos: No andéis en los estatutos de vuestros padres, ni guardéis sus leyes, ni os contaminéis con sus ídolos.

19Yo soy JehovĂĄ vuestro Dios; andad en mis estatutos, y guardad mis preceptos, y ponedlos por obra;

20y santificad mis días de reposo, y sean por señal entre mí y vosotros, para que sepåis que yo soy Jehovå vuestro Dios.

21Mas los hijos se rebelaron contra mĂ­; no anduvieron en mis estatutos, ni guardaron mis decretos para ponerlos por obra, por los cuales el hombre que los cumpliere vivirĂĄ; profanaron mis dĂ­as de reposo. Dije entonces que derramarĂ­a mi ira sobre ellos, para cumplir mi enojo en ellos en el desierto.

22Mas retraje mi mano a causa de mi nombre, para que no se infamase a la vista de las naciones ante cuyos ojos los habĂ­a sacado.

23También les alcé yo mi mano en el desierto, jurando que los esparciría entre las naciones, y que los dispersaría por las tierras,

24porque no pusieron por obra mis decretos, sino que desecharon mis estatutos y profanaron mis dĂ­as de reposo, y tras los Ă­dolos de sus padres se les fueron los ojos.

25Por eso yo también les di estatutos que no eran buenos, y decretos por los cuales no podrían vivir.

26Y los contaminé en sus ofrendas cuando hacían pasar por el fuego a todo primogénito, para desolarlos y hacerles saber que yo soy Jehovå.

27Por tanto, hijo de hombre, habla a la casa de Israel, y diles: Así ha dicho Jehovå el Señor: Aun en esto me afrentaron vuestros padres cuando cometieron rebelión contra mí.

28Porque yo los traje a la tierra sobre la cual había alzado mi mano jurando que había de dårsela, y miraron a todo collado alto y a todo årbol frondoso, y allí sacrificaron sus víctimas, y allí presentaron ofrendas que me irritan, allí pusieron también su incienso agradable, y allí derramaron sus libaciones.

29Y yo les dije: ¿Qué es ese lugar alto adonde vosotros vais? Y fue llamado su nombre Bama hasta el día de hoy.

30Di, pues, a la casa de Israel: Así ha dicho Jehovå el Señor: ¿No os contaminåis vosotros a la manera de vuestros padres, y fornicåis tras sus abominaciones?

31Porque ofreciendo vuestras ofrendas, haciendo pasar vuestros hijos por el fuego, os habéis contaminado con todos vuestros ídolos hasta hoy; ¿y he de responderos yo, casa de Israel? Vivo yo, dice Jehovå el Señor, que no os responderé.

32Y no ha de ser lo que habéis pensado. Porque vosotros decís: Seamos como las naciones, como las demås familias de la tierra, que sirven al palo y a la piedra.

33Vivo yo, dice Jehovå el Señor, que con mano fuerte y brazo extendido, y enojo derramado, he de reinar sobre vosotros;

34y os sacaré de entre los pueblos, y os reuniré de las tierras en que eståis esparcidos, con mano fuerte y brazo extendido, y enojo derramado;

35y os traeré al desierto de los pueblos, y allí litigaré con vosotros cara a cara.

36Como litigué con vuestros padres en el desierto de la tierra de Egipto, así litigaré con vosotros, dice Jehovå el Señor.

37Os haré pasar bajo la vara, y os haré entrar en los vínculos del pacto;

38y apartaré de entre vosotros a los rebeldes, y a los que se rebelaron contra mí; de la tierra de sus peregrinaciones los sacaré, mas a la tierra de Israel no entrarån; y sabréis que yo soy Jehovå.

39Y a vosotros, oh casa de Israel, así ha dicho Jehovå el Señor: Andad cada uno tras sus ídolos, y servidles, si es que a mí no me obedecéis; pero no profanéis mås mi santo nombre con vuestras ofrendas y con vuestros ídolos.

40Pero en mi santo monte, en el alto monte de Israel, dice Jehovå el Señor, allí me servirå toda la casa de Israel, toda ella en la tierra; allí los aceptaré, y allí demandaré vuestras ofrendas, y las primicias de vuestros dones, con todas vuestras cosas consagradas.

41Como incienso agradable os aceptaré, cuando os haya sacado de entre los pueblos, y os haya congregado de entre las tierras en que eståis esparcidos; y seré santificado en vosotros a los ojos de las naciones.

42Y sabréis que yo soy Jehovå, cuando os haya traído a la tierra de Israel, la tierra por la cual alcé mi mano jurando que la daría a vuestros padres.

43Y allí os acordaréis de vuestros caminos, y de todos vuestros hechos en que os contaminasteis; y os aborreceréis a vosotros mismos a causa de todos vuestros pecados que cometisteis.

44Y sabrĂ©is que yo soy JehovĂĄ, cuando haga con vosotros por amor de mi nombre, no segĂșn vuestros caminos malos ni segĂșn vuestras perversas obras, oh casa de Israel, dice JehovĂĄ el Señor.

45Vino a mĂ­ palabra de JehovĂĄ, diciendo:

46Hijo de hombre, pon tu rostro hacia el sur, derrama tu palabra hacia la parte austral, profetiza contra el bosque del Neguev.

47Y dirås al bosque del Neguev: Oye la palabra de Jehovå: Así ha dicho Jehovå el Señor: He aquí que yo enciendo en ti fuego, el cual consumirå en ti todo årbol verde y todo årbol seco; no se apagarå la llama del fuego; y serån quemados en ella todos los rostros, desde el sur hasta el norte.

48Y verĂĄ toda carne que yo JehovĂĄ lo encendĂ­; no se apagarĂĄ.

49Y dije: ¥Ah, Señor Jehovå! ellos dicen de mí: ¿No profiere éste paråbolas?

Nueva Version Internacional (NVI)

1El día diez del mes quinto del año séptimo, unos ancianos de Israel vinieron a consultar al Señor, entonces se sentaron frente a mí.

2La palabra del Señor vino a mí y me dijo:

3«Hijo de hombre, habla con los ancianos de Israel y adviĂ©rteles que yo, el Señor y Dios, digo: “¿AsĂ­ que ustedes vienen a consultarme? ÂĄTan cierto como que yo vivo, no dejarĂ© que me consulten! Lo afirmo yo, el Señor y Dios”.

4»¿Los juzgarĂĄs tĂș, hijo de hombre? ÂĄJĂșzgalos tĂș! ConfrĂłntalos con las abominaciones de sus antepasados.

5AdviĂ©rteles que asĂ­ dice el Señor y Dios: “El dĂ­a en que elegĂ­ a Israel, le hice un juramento solemne con la mano en alto a la descendencia de Jacob. El dĂ­a en que me di a conocer a ellos en Egipto, volvĂ­ a hacerles este juramento con la mano en alto: ‘Yo soy el Señor su Dios’.

6Aquel día les juré solemnemente con la mano en alto que los sacaría de la tierra de Egipto y los llevaría a una tierra que yo mismo había buscado para ellos. Es una tierra donde abundan la leche y la miel, ¥la mås hermosa de todas!

7A cada uno de ellos le ordené que arrojaran sus ídolos detestables en los cuales habían puesto sus ojos y que no se contaminaran con los ídolos de Egipto; porque yo soy el Señor su Dios.

8»”Sin embargo, ellos se rebelaron contra mĂ­ y no quisieron obedecer. No arrojaron los Ă­dolos en los cuales habĂ­an puesto sus ojos ni abandonaron los Ă­dolos de Egipto. Por eso, cuando estaban en Egipto, pensĂ© agotar mi furor y descargar mi ira sobre ellos.

9Pero decidĂ­ actuar en honor a mi nombre, para que no fuera profanado ante las naciones entre las cuales vivĂ­an los israelitas. Porque al sacar a los israelitas de Egipto yo me di a conocer a ellos en presencia de las naciones.

10»”Yo los saquĂ© de Egipto y los llevĂ© al desierto.

11Les di mis estatutos y les hice conocer mis leyes, que son vida para quienes los obedecen.

12También les di mis såbados como una señal entre ellos y yo, para que reconocieran que yo, el Señor, he consagrado los såbados para mí.

13»”Pero el pueblo de Israel se rebelĂł contra mĂ­ en el desierto; no siguiĂł mis estatutos y rechazĂł mis leyes, que son vida para quienes los obedecen. Y profanaron gravemente mis sĂĄbados. Por eso, cuando estaban en el desierto, pensĂ© descargar mi ira sobre ellos y exterminarlos.

14Pero decidĂ­ actuar en honor a mi nombre, para que no fuera profanado ante las naciones, las cuales me vieron sacarlos de Egipto.

15»”TambiĂ©n les jurĂ© solemnemente con la mano en alto en el desierto que no los llevarĂ­a a la tierra que les habĂ­a dado: ÂĄla tierra mĂĄs hermosa de todas, donde abundan la leche y la miel!

16Rechazaron mis leyes, no siguieron mis estatutos y profanaron mis sĂĄbados, ÂĄy todo esto lo hicieron por haber andado tras esos Ă­dolos!

17Sin embargo, les tuve compasión y en el desierto no los destruí ni los exterminé.

18Allí en el desierto les dije a sus descendientes: ‘No sigan los estatutos de sus padres; no obedezcan sus leyes ni se contaminen con sus ídolos.

19Yo soy el Señor su Dios. Sigan mis estatutos, obedezcan mis leyes

20y observen mis sĂĄbados como dĂ­as consagrados a mĂ­, como señal entre ustedes y yo, para que reconozcan que yo soy el Señor su Dios’.

21»”Sin embargo, sus descendientes se rebelaron contra mĂ­. No siguieron mis estatutos y no obedecieron mis leyes, que son vida para quienes los obedecen. AdemĂĄs, profanaron mis sĂĄbados. Por eso, cuando estaban en el desierto, pensĂ© agotar mi furor y descargar mi ira sobre ellos.

22Pero me contuve en honor a mi nombre, para que no fuera profanado ante las naciones, las cuales me vieron sacarlos de Egipto.

23En el desierto, también les juré solemnemente con la mano en alto que los dispersaría entre las naciones. Los esparciría entre los países

24porque, obsesionados como estaban con los Ă­dolos de sus antepasados, desobedecieron mis leyes, rechazaron mis estatutos y profanaron mis sĂĄbados.

25ÂĄHasta les di estatutos que no eran buenos y leyes que no daban vida!

26Los contaminĂ© con sus propias ofrendas, dejĂĄndolos ofrecer en sacrificio a sus primogĂ©nitos, para horrorizarlos y hacerles reconocer que yo soy el Señor”.

27»Por tanto, hijo de hombre, habla con el pueblo de Israel y adviĂ©rtele que yo, el Señor y Dios, digo: “En esto tambiĂ©n me ofendieron tus antepasados, siendo infieles conmigo:

28cuando los hice entrar en la tierra que juré solemnemente con la mano en alto darles, ellos hacían sacrificios y presentaban esas ofrendas que tanto me ofenden; lo hacían ante cualquier cerro o årbol frondoso que veían. Allí quemaban incienso aromåtico y derramaban sus ofrendas líquidas.

29Y les preguntĂ©: ‘¿QuĂ© significa ese altar pagano que tanto frecuentan?’ ”. Hasta el dĂ­a de hoy ese lugar se conoce como BamĂĄ.

30»Por tanto, adviĂ©rtele al pueblo de Israel que asĂ­ dice el Señor y Dios: “¿Se contaminarĂĄn ustedes a la manera de sus antepasados y se prostituirĂĄn con sus Ă­dolos detestables?

31Hasta el día de hoy, ustedes se contaminan al hacer sus ofrendas y al sacrificar a sus hijos, pasåndolos por fuego en honor a los ídolos. ¿Y ahora ustedes, israelitas, vienen a consultarme? Tan cierto como que yo vivo, no dejaré que me consulten. Yo, el Señor y Dios, lo afirmo.

32»”JamĂĄs sucederĂĄ lo que ustedes tienen en mente: ‘Queremos ser como las otras naciones, como los pueblos del mundo, que adoran al palo y a la piedra’.

33Yo, el Señor y Dios, les aseguro que, tan cierto como que yo vivo, reinaré sobre ustedes con gran despliegue de fuerza, poder y furia incontenible.

34Los sacaré de las naciones y de los pueblos por donde estaban esparcidos; los reuniré con gran despliegue de fuerza y de poder, y con furia incontenible.

35Los llevaré al desierto que estå entre las naciones y allí los juzgaré cara a cara.

36Así como juzgué a sus antepasados en el desierto de Egipto, también los juzgaré a ustedes. Yo, el Señor y Dios, lo afirmo.

37Los haré pasar a ustedes bajo mi vara y los haré entrar al vínculo del pacto.

38Apartaré a los rebeldes, a los que se rebelan contra mí, y los sacaré del país donde ahora viven como extranjeros, pero no entrarån en la tierra de Israel. Entonces ustedes reconocerån que yo soy el Señor.

39»”En cuanto a ustedes, pueblo de Israel, asĂ­ dice el Señor y Dios: si no quieren obedecerme, ÂĄvayan y adoren a sus Ă­dolos! Pero no sigan profanando mi santo nombre con sus ofrendas y sus Ă­dolos.

40Porque en mi monte santo, el monte elevado de Israel, me adorarå todo el pueblo de Israel; todos los que habitan en el país. Yo, el Señor y Dios, lo afirmo. Allí los recibiré y exigiré sus ofrendas y sus primicias, con todos los sacrificios sagrados.

41Cuando yo los saque a ustedes y los reĂșna de todas las naciones y pueblos donde estarĂĄn esparcidos, en presencia de las naciones los recibirĂ© como ofrenda de olor grato y les manifestarĂ© mi santidad.

42Y, cuando yo los lleve a la tierra de Israel, al país que juré solemnemente dar a sus antepasados, entonces reconocerån que yo soy el Señor.

43AllĂ­ se acordarĂĄn de su conducta y de todas sus acciones con las que se contaminaron; sentirĂĄn asco de sĂ­ mismos por todas las maldades que cometieron.

44Pueblo de Israel, cuando yo actĂșe en favor de ustedes, en honor a mi nombre y no segĂșn su mala conducta y sus obras corruptas, entonces ustedes reconocerĂĄn que yo soy el Señor. Yo, el Señor y Dios, lo afirmo”».

45La palabra del Señor vino a mí y me dijo:

46«Hijo de hombre, mira hacia el sur y en esa dirección profetiza contra el bosque del Néguev.

47Dile: “Escucha, bosque del NĂ©guev, la palabra del Señor. AsĂ­ dice el Señor y Dios: ‘En medio de ti voy a prender un fuego que devorarĂĄ todos los ĂĄrboles, tanto los secos como los verdes. Este incendio no se podrĂĄ apagar; quemarĂĄ toda la superficie, de norte a sur.

48Todos los mortales verĂĄn que yo, el Señor, lo he encendido y no podrĂĄ apagarseâ€™â€Żâ€Â».

49Entonces yo exclamé: «¥Ay, Señor y Dios, todo el mundo anda diciendo que tan solo cuento paråbolas!».

La Biblia de las Americas (LBLA)

1Y sucedió que en el año séptimo, el día diez del quinto mes, vinieron algunos de los ancianos de Israel a consultar al Señor, y se sentaron delante de mí.

2Y vino a mí la palabra del Señor, diciendo:

3Hijo de hombre, habla a los ancianos de Israel y diles: «AsĂ­ dice el Señor Dios: “¿VenĂ­s a consultarme? Vivo yo, que no me dejarĂ© consultar por vosotros” » —declara el Señor Dios.

4ÂżLos juzgarĂĄs? ÂżLos juzgarĂĄs, hijo de hombre? Hazles saber las abominaciones de sus padres,

5y diles: «AsĂ­ dice el Señor Dios: “El dĂ­a que escogĂ­ a Israel y jurĂ© a los descendientes de la casa de Jacob, me di a conocer a ellos en la tierra de Egipto, y les jurĂ© diciendo: Yo soy el Señor vuestro Dios;

6aquel día les juré que los sacaría de la tierra de Egipto a una tierra que yo había escogido para ellos, que mana leche y miel y que es la mås hermosa de todas las tierras.

7Y les dije: ‘Arroje cada uno las cosas detestables que os atraen, y no os contaminĂ©is con los Ă­dolos de Egipto; yo soy el Señor vuestro Dios’.

8Pero se rebelaron contra mĂ­ y no quisieron escucharme; no arrojaron las cosas detestables que les atraĂ­an, ni abandonaron los Ă­dolos de Egipto.Entonces decidĂ­ derramar mi furor sobre ellos, para desahogar contra ellos mi ira en medio de la tierra de Egipto.

9Pero actué en consideración a mi nombre, para que no fuera profanado ante los ojos de las naciones en medio de las cuales vivían, y a cuya vista me había dado a conocer sacåndolos de la tierra de Egipto.

10Los saqué, pues, de la tierra de Egipto y los llevé al desierto.

11Les di mis estatutos y les hice conocer mis decretos, por los cuales el hombre vivirĂĄ si los cumple.

12También les di mis días de reposo por señal entre ellos y yo, para que supieran que yo soy el Señor, el que los santifica.

13Pero la casa de Israel se rebelĂł contra mĂ­ en el desierto; no anduvieron en mis estatutos y desecharon mis decretos, por los cuales el hombre que los cumple vivirĂĄ, y mis dĂ­as de reposo profanaron en gran manera. Entonces decidĂ­ derramar mi furor sobre ellos en el desierto, para exterminarlos.

14Pero actué en consideración a mi nombre, para que no fuera profanado ante los ojos de las naciones a cuya vista los había sacado.

15También les juré en el desierto que no los llevaría a la tierra que les había dado, que mana leche y miel y que es la mås hermosa de todas las tierras,

16porque desecharon mis decretos, no anduvieron en mis estatutos y profanaron mis dĂ­as de reposo, porque su corazĂłn se iba tras sus Ă­dolos.

17Sin embargo, mi ojo los perdonĂł para no destruirlos, y no los hice exterminar en el desierto.

18”Y dije a sus hijos en el desierto: ‘No andĂ©is en los estatutos de vuestros padres, ni guardĂ©is sus decretos, ni os contaminĂ©is con sus Ă­dolos.

19Yo soy el Señor vuestro Dios; andad en mis estatutos, guardad mis decretos y ponedlos por obra.

20Y santificad mis dĂ­as de reposo; y que sean una señal entre yo y vosotros, para que sepĂĄis que yo soy el Señor vuestro Dios’.

21Pero los hijos se rebelaron contra mĂ­, no anduvieron en mis estatutos, ni tuvieron cuidado de cumplir mis decretos, por los cuales el hombre que los cumple vivirĂĄ, y profanaron mis dĂ­as de reposo. Entonces decidĂ­ derramar mi furor sobre ellos, para desahogar contra ellos mi ira en el desierto.

22Pero retiré mi mano y actué en consideración a mi nombre, para que no fuera profanado ante los ojos de las naciones a cuya vista los había sacado.

23También yo les juré en el desierto que los dispersaría entre las naciones y los esparciría por las tierras,

24porque no habĂ­an cumplido mis decretos, habĂ­an desechado mis estatutos y habĂ­an profanado mis dĂ­as de reposo, y tras los Ă­dolos de sus padres se iban sus ojos.

25También les di estatutos que no eran buenos y decretos por los cuales no podrían vivir;

26y los declarĂ© inmundos en sus ofrendas, pues hicieron pasar por el fuego a todos sus primogĂ©nitos, a fin de llenarlos de terror, para que supieran que yo soy el Señor” ».

27Por tanto, hijo de hombre, habla a la casa de Israel, y diles: «AsĂ­ dice el Señor Dios: “Aun en esto me han blasfemado vuestros padres actuando deslealmente contra mĂ­.

28Cuando los traje a la tierra que había jurado darles, miraron a toda colina alta y todo årbol frondoso, y allí ofrecieron sus sacrificios y allí presentaron sus ofrendas provocativas; allí presentaron también su aroma agradable y allí derramaron sus libaciones.

29Entonces les dije: ‘¿QuĂ© es el lugar alto adonde vais?’. Y se le dio el nombre de Bama hasta el dĂ­a de hoy” ».

30Por tanto, di a la casa de Israel: «AsĂ­ dice el Señor Dios: “¿Os contaminarĂ©is a la manera de vuestros padres y os prostituirĂ©is tras sus abominaciones?

31Cuando ofrecĂ©is vuestras ofrendas, cuando hacĂ©is pasar por el fuego a vuestros hijos, os contaminĂĄis con todos vuestros Ă­dolos hasta el dĂ­a de hoy. ÂżY me dejarĂ© consultar yo por vosotros, casa de Israel? Vivo yo” —declara el Señor Dios— “que no me dejarĂ© consultar por vosotros.

32Y no sucederá lo que estáis pensando, cuando decís: ‘Seremos como las naciones, como las tribus de otras tierras, que sirven a la madera y a la piedra’.

33Vivo yo” —declara el Señor Dios— “que con mano fuerte, con brazo extendido y con furor derramado yo serĂ© rey sobre vosotros.

34Y os sacaré de entre los pueblos y os reuniré de las tierras donde eståis dispersos con mano fuerte, con brazo extendido y con furor derramado;

35y os llevaré al desierto de los pueblos y allí entraré en juicio con vosotros cara a cara.

36Como entrĂ© en juicio con vuestros padres en el desierto de la tierra de Egipto, asĂ­ entrarĂ© en juicio con vosotros” —declara el Señor Dios.

37“Y os harĂ© pasar bajo la vara y os harĂ© entrar en el vĂ­nculo del pacto;

38y separaré de vosotros a los rebeldes, a los que han transgredido contra mí; y los sacaré de la tierra donde peregrinan, pero no entrarån en la tierra de Israel. Y sabréis que yo soy el Señor.

39En cuanto a vosotros, casa de Israel” —asĂ­ dice el Señor Dios— “vaya cada uno a servir a sus Ă­dolos; pero mĂĄs tarde ciertamente me escucharĂ©is y no profanarĂ©is mĂĄs mi santo nombre con vuestras ofrendas y con vuestros Ă­dolos.

40Porque en mi santo monte, en el alto monte de Israel” —declara el Señor Dios— “allĂ­ me servirĂĄ toda la casa de Israel, toda ella, en esta tierra; allĂ­ los aceptarĂ© y allĂ­ reclamarĂ© vuestras ofrendas y las primicias de vuestros dones con todas vuestras cosas sagradas.

41Como aroma agradable os aceptaré, cuando os haya sacado de entre los pueblos y os haya recogido de las tierras donde eståis dispersos; y mostraré mi santidad entre vosotros a la vista de las naciones.

42Y sabréis que yo soy el Señor, cuando os traiga a la tierra de Israel, a la tierra que juré dar a vuestros padres.

43Allí os acordaréis de vuestros caminos y de todas vuestras obras con las que os habéis contaminado, y os aborreceréis a vosotros mismos por todas las iniquidades que habéis cometido.

44Y sabrĂ©is que yo soy el Señor, cuando actĂșe con vosotros en consideraciĂłn a mi nombre, y no conforme a vuestros malos caminos ni conforme a vuestras perversas obras, casa de Israel” » —declara el Señor Dios.

45Y vino a mí la palabra del Señor, diciendo:

46Hijo de hombre, pon tu rostro hacia Teman y habla contra el sur, profetiza contra el bosque del Neguev,

47y di al bosque del Neguev: «Oye la palabra del Señor. AsĂ­ dice el Señor Dios: “He aquĂ­, voy a prenderte un fuego que consumirĂĄ en ti todo ĂĄrbol verde y todo ĂĄrbol seco; no se apagarĂĄ la llama abrasadora, y serĂĄ quemada por ella toda la superficie, desde el sur hasta el norte.

48Y toda carne verĂĄ que yo, el Señor, lo he encendido; no se apagarĂĄâ€â€‰Â».

49Entonces dije: ¥Ah, Señor Dios! Ellos dicen de mí: «¿No habla este mås queparåbolas?».

Nueva Traduccion Viviente (NTV)

1El 14 de agosto, durante el séptimo año de cautividad del rey Joaquín, algunos de los líderes de Israel vinieron a pedir un mensaje del Señor . Se sentaron frente a mí en espera de su respuesta.

2Entonces recibí el siguiente mensaje del Señor :

3«Hijo de hombre, diles a los lĂ­deres de Israel: “Esto dice el Señor Soberano: ‘¿CĂłmo se atreven a venir a pedirme un mensaje? ÂĄTan cierto como que yo vivo, dice el Señor Soberano, que no les dirĂ© nada!’”.

4»Hijo de hombre, levanta cargos en contra de los líderes y condénalos. Hazles ver que los pecados de sus antepasados fueron realmente detestables.

5Dales el siguiente mensaje de parte del Señor Soberano: “Cuando elegĂ­ a Israel —cuando me di a conocer a los descendientes de Jacob en Egipto—, hice un juramento solemne de que yo, el Señor , serĂ­a su Dios.

6Ese día juré solemnemente que los sacaría de Egipto y los llevaría a una tierra que yo había explorado para ellos: una buena tierra donde fluyen la leche y la miel, la mejor tierra de todas.

7Entonces les dije: ‘Cada uno de ustedes deshĂĄgase de las imĂĄgenes repugnantes con las que estĂĄn tan obsesionados. No se contaminen con los Ă­dolos de Egipto, porque yo soy el Señor su Dios’.

8»”Sin embargo, ellos se rebelaron contra mĂ­ y no me hicieron caso. No se deshicieron de las imĂĄgenes repugnantes con las que estaban obsesionados ni abandonaron los Ă­dolos de Egipto. Entonces, mientras seguĂ­an en Egipto, amenacĂ© con derramar mi furia sobre ellos para satisfacer mi enojo;

9pero no lo hice porque actué para proteger el honor de mi nombre. Yo no permitiría que mi nombre fuera avergonzado ante las naciones vecinas, a las cuales me di a conocer cuando saqué a los israelitas de Egipto.

10Después de sacarlos de Egipto, los llevé al desierto.

11AllĂ­ les di mis decretos y ordenanzas para que al ponerlos en prĂĄctica encontraran vida.

12Ademås, les di mis días de descanso como una señal entre ellos y yo. El propósito era recordarles que soy el Señor , quien los apartó para que fueran santos.

13»”Sin embargo, los israelitas se rebelaron contra mĂ­ y se negaron a obedecer mis decretos en el desierto. Desobedecieron mis ordenanzas, a pesar de que la obediencia les hubiera dado vida. AdemĂĄs profanaron mis dĂ­as de descanso. Por lo tanto, amenacĂ© con derramar mi furia sobre ellos e hice planes para consumirlos por completo en el desierto;

14pero otra vez me contuve para proteger el honor de mi nombre ante las naciones que habían visto mi poder cuando saqué a Israel de Egipto.

15Sin embargo, hice un juramento solemne contra ellos en el desierto. Juré que no los dejaría entrar en la tierra que les había dado, tierra donde fluyen la leche y la miel, el lugar mås hermoso del mundo.

16Pues rechazaron mis ordenanzas, se negaron a obedecer mis decretos y profanaron mis dĂ­as de descanso, ya que habĂ­an entregado su corazĂłn a Ă­dolos.

17Sin embargo, les tuve compasiĂłn y en el desierto me contuve y no los destruĂ­.

18»”DespuĂ©s les advertĂ­ a sus hijos que no siguieran el ejemplo de sus padres, quienes se contaminaron con sus Ă­dolos.

19‘Yo soy el Señor su Dios —les dije—. Sigan mis decretos, presten atenciĂłn a mis ordenanzas

20y mantengan santos mis dĂ­as de descanso, porque son una señal para recordarles que yo soy el Señor su Dios’.

21»”Sin embargo, sus hijos tambiĂ©n se rebelaron contra mĂ­. Se negaron a cumplir mis decretos y a seguir mis ordenanzas, a pesar de que la obediencia les hubiera dado vida. AdemĂĄs profanaron mis dĂ­as de descanso. AsĂ­ que amenacĂ© nuevamente con derramar mi furia sobre ellos en el desierto.

22No obstante, quité mi juicio contra ellos a fin de proteger el honor de mi nombre ante las naciones que habían visto mi poder cuando los saqué de Egipto;

23pero hice un juramento solemne contra ellos en el desierto: juré esparcirlos por todas las naciones

24porque no obedecieron mis ordenanzas. Se burlaron de mis decretos al profanar mis dĂ­as de descanso y anhelar los Ă­dolos de sus antepasados.

25Los entreguĂ© a decretos y ordenanzas inĂștiles, que no los conducirĂ­an a la vida.

26DejĂ© que se contaminaran con los mismos regalos que yo les habĂ­a dado y permitĂ­ que sacrificaran a su hijo mayor como ofrenda a sus dioses, para devastarlos y recordarles que solo yo soy el Señor ”.

27»Por lo tanto, hijo de hombre, dale este mensaje al pueblo de Israel de parte del Señor Soberano: “Tus antepasados siguieron blasfemando y traicionĂĄndome,

28pues cuando los hice entrar en la tierra que les habĂ­a prometido, ÂĄofrecieron sacrificios en cada colina alta y debajo de cada ĂĄrbol frondoso que encontraron! Provocaron mi furia al ofrecer sacrificios a sus dioses. ÂĄLes llevaron perfumes e incienso y derramaron ofrendas lĂ­quidas ante ellos!

29Les dije: ‘¿QuĂ© es ese lugar alto adonde van?’”. (Desde entonces, esa clase de santuario pagano se llama Bama, que significa “lugar alto”).

30»Por lo tanto, dale este mensaje al pueblo de Israel de parte del Señor Soberano: “¿Piensas contaminarte como lo hicieron tus antepasados? ÂżSeguirĂĄs prostituyĂ©ndote al adorar imĂĄgenes repugnantes?

31Pues, cuando les presentas ofrendas y les sacrificas a tus niños en el fuego, te contaminas con ídolos hasta el día de hoy. ¿Y yo debería permitirte, pueblo de Israel, que me pidas un mensaje? Tan cierto como que yo vivo, dice el Señor Soberano, que no te diré nada.

32»”TĂș dices: ‘Queremos ser como las naciones que nos rodean, que sirven a Ă­dolos de madera y de piedra’; pero eso que piensas nunca sucederĂĄ.

33Tan cierto como que yo vivo, dice el Señor Soberano, te gobernaré con puño de hierro, con gran enojo y con imponente poder.

34También con enojo, extenderé mi mano fuerte y mi brazo poderoso, y te traeré de regreso desde los territorios por donde fuiste esparcido.

35Te llevaré al desierto de las naciones y allí te juzgaré cara a cara.

36Te juzgaré tal como hice con tus antepasados en el desierto después de sacarlos de Egipto, dice el Señor Soberano.

37Te examinaré cuidadosamente y te obligaré a cumplir las condiciones del pacto.

38Te limpiaré de todos los que se rebelen y se subleven contra mí. A ellos los sacaré de los países adonde fueron desterrados, pero nunca entrarån en la tierra de Israel. Entonces sabrås que yo soy el Señor .

39»”En cuanto a ti, pueblo de Israel, esto dice el Señor Soberano: adelante, rinde culto a tus Ă­dolos, pero tarde o temprano me obedecerĂĄs y dejarĂĄs de deshonrar mi santo nombre al rendir culto a Ă­dolos.

40Pues algĂșn dĂ­a, dice el Señor Soberano, los israelitas me adorarĂĄn en mi monte santo, el gran monte de Israel, y yo los aceptarĂ©. AllĂ­ les exigirĂ© que me presenten todas sus ofrendas y los mejores regalos y sacrificios.

41Cuando los traiga de regreso a casa desde el destierro, ustedes serån para mí como un sacrificio agradable. Desplegaré mi santidad por medio de ustedes a la vista de todas las naciones.

42Entonces, cuando yo los regrese a la tierra que mediante un juramento solemne prometí darles a sus antepasados, ustedes sabrån que yo soy el Señor .

43RecordarĂĄn todas las formas en que se contaminaron y se odiarĂĄn a sĂ­ mismos por el mal que hicieron.

44Y sabrĂĄs, pueblo de Israel, que yo soy el Señor , cuando haya honrado mi nombre al tratarte con compasiĂłn, a pesar de tu perversidad. ÂĄYo, el Señor Soberano, he hablado!”».

45Después recibí este mensaje del Señor :

46«Hijo de hombre, ponte de cara al sur y denuncia a esa región; profetiza contra los matorrales del Neguev.

47Dile al desierto del sur: “Esto dice el Señor Soberano: ‘¡Oye la palabra del Señor ! Te prenderĂ© fuego y se quemarĂĄ todo ĂĄrbol, estĂ© verde o seco. Las horrendas llamas no se extinguirĂĄn y arrasarĂĄn con todo, desde el sur hasta el norte.

48Entonces el mundo entero verĂĄ que yo, el Señor , prendĂ­ este fuego, que no se apagarĂĄâ€™â€Â».

49Entonces dije: «Oh Señor Soberano, ÂĄla gente anda diciendo de mĂ­: “Él solo habla en enigmas!”».

Nueva Biblia de las Américas (NBLA)

1En el año séptimo, el día diez del mes quinto, vinieron algunos de los ancianos de Israel a consultar al Señor, y se sentaron delante de mí.

2Y vino a mí la palabra del Señor:

3«Hijo de hombre, habla a los ancianos de Israel y diles: “AsĂ­ dice el Señor Dios: ‘¿Vienen a consultarme? Vivo Yo, que no me dejarĂ© consultar por ustedes’ ”, declara el Señor Dios.

4ÂżLos juzgarĂĄs? ÂżLos juzgarĂĄs, hijo de hombre? Hazles saber las abominaciones de sus padres.

5»Diles: “AsĂ­ dice el Señor Dios: ‘El dĂ­a que escogĂ­ a Israel y jurĂ© a los descendientes de la casa de Jacob, me di a conocer a ellos en la tierra de Egipto, y les jurĂ©: Yo soy el Señor su Dios.

6Aquel día les juré que los sacaría de la tierra de Egipto a una tierra que Yo había escogido para ellos, que mana leche y miel y que es la mås hermosa de todas las tierras.

7Y les dije: “Cada uno arroje las cosas detestables que les atraen, y no se contaminen con los Ă­dolos de Egipto; Yo soy el Señor su Dios”.

8Pero se rebelaron contra MĂ­ y no quisieron escucharme; no arrojaron las cosas detestables que les atraĂ­an, ni abandonaron los Ă­dolos de Egipto. Entonces decidĂ­ derramar Mi furor sobre ellos, para desahogar contra ellos Mi ira en medio de la tierra de Egipto.

9Pero actué en consideración a Mi nombre, para que no fuera profanado ante los ojos de las naciones en medio de las cuales vivían, y a cuya vista me había dado a conocer sacåndolos de la tierra de Egipto.

10Los saqué, pues, de la tierra de Egipto y los llevé al desierto.

11Les di Mis estatutos y les hice conocer Mis decretos, por los cuales el hombre vivirĂĄ si los cumple.

12También les di Mis días de reposo por señal entre ellos y Yo, para que supieran que Yo soy el Señor, el que los santifica.

13Pero la casa de Israel se rebelĂł contra MĂ­ en el desierto; no anduvieron en Mis estatutos y desecharon Mis decretos, por los cuales el hombre que los cumple vivirĂĄ, y Mis dĂ­as de reposo profanaron en gran manera. Entonces decidĂ­ derramar Mi furor sobre ellos en el desierto, para exterminarlos.

14Pero actué en consideración a Mi nombre, para que no fuera profanado ante los ojos de las naciones a cuya vista los había sacado.

15’TambiĂ©n les jurĂ© en el desierto que no los llevarĂ­a a la tierra que les habĂ­a dado, que mana leche y miel y que es la mĂĄs hermosa de todas las tierras,

16porque desecharon Mis decretos, no anduvieron en Mis estatutos y profanaron Mis dĂ­as de reposo, porque su corazĂłn se iba tras sus Ă­dolos.

17Sin embargo, Mi ojo los perdonĂł para no destruirlos, y no los hice exterminar en el desierto.

18’Y dije a sus hijos en el desierto: “No anden en los estatutos de sus padres, ni guarden sus decretos, ni se contaminen con sus ídolos.

19Yo soy el Señor su Dios. Anden en Mis estatutos, guarden Mis decretos y pónganlos por obra.

20Santifiquen Mis dĂ­as de reposo; y que sean una señal entre Yo y ustedes, para que sepan que Yo soy el Señor su Dios”.

21Pero los hijos se rebelaron contra MĂ­, no anduvieron en Mis estatutos, ni tuvieron cuidado de cumplir Mis decretos, por los cuales el hombre que los cumple vivirĂĄ. AdemĂĄs profanaron Mis dĂ­as de reposo. Entonces decidĂ­ derramar Mi furor sobre ellos, para desahogar contra ellos Mi ira en el desierto.

22Pero retiré Mi mano y actué en consideración a Mi nombre, para que no fuera profanado ante los ojos de las naciones a cuya vista los había sacado.

23’TambiĂ©n Yo les jurĂ© en el desierto que los dispersarĂ­a entre las naciones y los esparcirĂ­a por las tierras,

24porque no habĂ­an cumplido Mis decretos, habĂ­an desechado Mis estatutos y habĂ­an profanado Mis dĂ­as de reposo, y tras los Ă­dolos de sus padres se iban sus ojos.

25También les di estatutos que no eran buenos y decretos por los cuales no podrían vivir;

26y los declarĂ© inmundos en sus ofrendas, pues hicieron pasar por el fuego a todos sus primogĂ©nitos y tuviera Yo que desolarlos, para que supieran que Yo soy el Señor’ ”.

27»Por tanto, hijo de hombre, habla a la casa de Israel, y diles: “AsĂ­ dice el Señor Dios: ‘Aun en esto me han blasfemado sus padres actuando deslealmente contra MĂ­.

28Cuando los traje a la tierra que había jurado darles, miraron a toda colina alta y todo årbol frondoso, y allí ofrecieron sus sacrificios y allí presentaron sus ofrendas provocativas. Allí presentaron también su aroma agradable y allí derramaron sus libaciones.

29Entonces les dije: “¿QuĂ© es el lugar alto adonde van?”. Y se le dio el nombre de Bama hasta el dĂ­a de hoy’ ”.

30»Por tanto, dile a la casa de Israel: “AsĂ­ dice el Señor Dios: ‘¿Se contaminarĂĄn a la manera de sus padres y se prostituirĂĄn tras sus abominaciones?

31Cuando ofrecen sus ofrendas, cuando hacen pasar por el fuego a sus hijos, se contaminan con todos sus Ă­dolos hasta el dĂ­a de hoy. ÂżMe dejarĂ© consultar Yo por ustedes, casa de Israel? Vivo Yo’, declara el Señor Dios, ‘que no me dejarĂ© consultar por ustedes.

32Y no sucederá lo que están pensando, cuando dicen: “Seremos como las naciones, como las tribus de otras tierras, que sirven a la madera y a la piedra”.

33’Vivo Yo’, declara el Señor Dios, ‘que con mano fuerte, con brazo extendido y con furor derramado Yo serĂ© rey sobre ustedes.

34Los sacaré de entre los pueblos y los reuniré de las tierras donde estån dispersos con mano fuerte, con brazo extendido y con furor derramado;

35y los llevaré al desierto de los pueblos y allí entraré en juicio con ustedes cara a cara.

36Como entrĂ© en juicio con sus padres en el desierto de la tierra de Egipto, asĂ­ entrarĂ© en juicio con ustedes’, declara el Señor Dios.

37‘Los harĂ© pasar bajo la vara y los harĂ© entrar en el vĂ­nculo del pacto;

38y separaré de ustedes a los rebeldes, a los que han transgredido contra Mí; y los sacaré de la tierra donde peregrinan, pero no entrarån en la tierra de Israel. Y ustedes sabrån que Yo soy el Señor.

39’En cuanto a ustedes, casa de Israel’, asĂ­ dice el Señor Dios, ‘Vaya cada uno a servir a sus Ă­dolos; pero mĂĄs tarde ciertamente me escucharĂĄn y no profanarĂĄn mĂĄs Mi santo nombre con sus ofrendas y con sus Ă­dolos.

40Porque en Mi santo monte, en el alto monte de Israel’, declara el Señor Dios, ‘allĂ­ me servirĂĄ toda la casa de Israel, toda ella, en esta tierra. AllĂ­ los aceptarĂ© y allĂ­ reclamarĂ© sus ofrendas y las primicias de sus dones con todas sus cosas sagradas.

41Como aroma agradable los aceptaré, cuando los haya sacado de entre los pueblos y los haya recogido de las tierras donde estån dispersos. Mostraré Mi santidad entre ustedes a la vista de las naciones.

42Y ustedes sabrån que Yo soy el Señor, cuando los traiga a la tierra de Israel, a la tierra que juré dar a sus padres.

43AllĂ­ se acordarĂĄn de sus caminos y de todas sus obras con las que se han contaminado, y se aborrecerĂĄn a ustedes mismos por todas las iniquidades que han cometido.

44Y sabrĂĄn que Yo soy el Señor, cuando actĂșe con ustedes en consideraciĂłn a Mi nombre, y no conforme a sus malos caminos ni conforme a sus perversas obras, casa de Israel’, declara el Señor Dios” ».

45Y vino a mí la palabra del Señor:

46«Hijo de hombre, pon tu rostro hacia Teman y habla contra el sur, profetiza contra el bosque del Neguev,

47y dile al bosque del Neguev: “Oye la palabra del Señor. AsĂ­ dice el Señor Dios: ‘Voy a prenderte un fuego que consumirĂĄ en ti todo ĂĄrbol verde y todo ĂĄrbol seco. No se apagarĂĄ la llama abrasadora, y por ella serĂĄ quemada toda la superficie, de sur a norte.

48Y toda carne verĂĄ que Yo, el Señor, lo he encendido; no se apagarĂĄâ€™â€‰â€â€‰Â».

49Entonces dije: «¥Ah, Señor Dios! Ellos dicen de mĂ­: “¿No habla este mĂĄs que parĂĄbolas?” ».

🔮

👀

Ir ahora →
🔮