Miqueas 7 — comparando versiones
Reina Valera 1960 (RV60)
1¡Ay de mí! porque estoy como cuando han recogido los frutos del verano, como cuando han rebuscado después de la vendimia, y no queda racimo para comer; mi alma deseó los primeros frutos.
2Faltó el misericordioso de la tierra, y ninguno hay recto entre los hombres; todos acechan por sangre; cada cual arma red a su hermano.
3Para completar la maldad con sus manos, el príncipe demanda, y el juez juzga por recompensa; y el grande habla el antojo de su alma, y lo confirman.
4El mejor de ellos es como el espino; el más recto, como zarzal; el día de tu castigo viene, el que anunciaron tus atalayas; ahora será su confusión.
5No creáis en amigo, ni confiéis en príncipe; de la que duerme a tu lado cuídate, no abras tu boca.
6Porque el hijo deshonra al padre, la hija se levanta contra la madre, la nuera contra su suegra, y los enemigos del hombre son los de su casa.
7Mas yo a Jehová miraré, esperaré al Dios de mi salvación; el Dios mío me oirá.
8Tú, enemiga mía, no te alegres de mí, porque aunque caí, me levantaré; aunque more en tinieblas, Jehová será mi luz.
9La ira de Jehová soportaré, porque pequé contra él, hasta que juzgue mi causa y haga mi justicia; él me sacará a luz; veré su justicia.
10Y mi enemiga lo verá, y la cubrirá vergüenza; la que me decía: ¿Dónde está Jehová tu Dios? Mis ojos la verán; ahora será hollada como lodo de las calles.
11Viene el día en que se edificarán tus muros; aquel día se extenderán los límites.
12En ese día vendrán hasta ti desde Asiria y las ciudades fortificadas, y desde las ciudades fortificadas hasta el Río, y de mar a mar, y de monte a monte.
13Y será asolada la tierra a causa de sus moradores, por el fruto de sus obras.
14Apacienta tu pueblo con tu cayado, el rebaño de tu heredad, que mora solo en la montaña, en campo fértil; busque pasto en Basán y Galaad, como en el tiempo pasado.
15Yo les mostraré maravillas como el día que saliste de Egipto.
16Las naciones verán, y se avergonzarán de todo su poderío; pondrán la mano sobre su boca, ensordecerán sus oídos.
17Lamerán el polvo como la culebra; como las serpientes de la tierra, temblarán en sus encierros; se volverán amedrentados ante Jehová nuestro Dios, y temerán a causa de ti.
18¿Qué Dios como tú, que perdona la maldad, y olvida el pecado del remanente de su heredad? No retuvo para siempre su enojo, porque se deleita en misericordia.
19El volverá a tener misericordia de nosotros; sepultará nuestras iniquidades, y echará en lo profundo del mar todos nuestros pecados.
20Cumplirás la verdad a Jacob, y a Abraham la misericordia, que juraste a nuestros padres desde tiempos antiguos.
Nueva Version Internacional (NVI)
1¡Pobre de mí!Soy como el que recoge frutos de veranoy busca lo que sobre en la viña;no hay ningún racimo para comer,ningún higo nuevo que tanto deseo.
2La gente piadosa ha sido eliminada del país,no queda persona recta.Todos tratan de matar a alguien;unos a otros se tienden redes.
3Ambas manos son hábiles para hacer el mal;gobernadores y jueces exigen soborno.Los poderosos imponen lo que quieren;todos traman en conjunto.
4El mejor de ellos es más enmarañado que una zarza;el más recto, más torcido que un espino.Pero ya viene el día de su confusión;¡ya se acerca el día de tu castigoanunciado por tus centinelas!
5No creas en tu prójimoni confíes en tus amigos;cuídate de lo que hablascon la que duerme en tus brazos.
6El hijo ultraja al padre,la hija se rebela contra la madre,la nuera contra la suegray los enemigos de cada cualestán en su propia familia.
7Pero yo he puesto mi esperanza en el Señor;yo espero en el Dios de mi salvación.¡Mi Dios me escuchará!
8Enemiga mía, no te alegres de mi mal.Aunque haya caído, me levantaré.Aunque vivo en tinieblas,el Señor es mi luz.
9He pecado contra el Señor,así que soportaré su furiahasta que defienda mi causay me haga justicia.Entonces me sacará a la luzy veré su justicia.
10Cuando lo vea mi enemiga,la que me decía: «¿Dónde está el Señor tu Dios?»,se llenará de vergüenza.Mis ojos contemplarán su desgracia,pues será pisoteada como el lodo de las calles.
11El día que tus muros sean reconstruidosserá el momento de extender tus fronteras.
12Ese día acudirán a ti los pueblos,desde Asiria hasta las ciudades de Egipto;desde Egipto hasta el río Éufrates,de mar a mary de montaña a montaña.
13La tierra quedará desoladapor culpa de sus habitantes,como resultado de su maldad.
14Pastorea con tu cayado a tu pueblo,al rebaño de tu propiedad,que habita solitario en el bosque,en medio de un campo fértil.Hazlo pastar en Basán y en Galaadcomo en los tiempos pasados.
15El Señor dijo:«Les mostraré maravillas,como cuando los saqué de Egipto».
16Las naciones verán tus maravillasy se avergonzarán de toda su prepotencia;se llevarán la mano a la bocay sus oídos se ensordecerán.
17Lamerán el polvo como serpientes,como los reptiles de la tierra.Saldrán temblando de sus escondrijosy, temerosos ante tu presencia,se volverán a ti, Señor y Dios nuestro.
18¿Qué Dios hay como tú,que perdone la maldady pase por alto el delitodel remanente de su heredad?No estarás airado para siempre,porque tu mayor placer es amar.
19Volverás a compadecerte de nosotros.Pondrás tu pie sobre nuestras maldadesy arrojarás al fondo del mar todos nuestros pecados.
20Mostrarás tu fidelidad a Jacoby tu lealtad a Abraham,como desde tiempos antiguosse lo juraste a nuestros antepasados.
La Biblia de las Americas (LBLA)
1¡Ay de mí!, porque soycomo los recogedores de frutos de verano, como los rebuscadores en la vendimia.No hay racimo de uvas que comer,ni higo temprano que tanto deseo.
2Ha desaparecido el bondadoso de la tierra,y no hay ninguno recto entre los hombres.Todos acechan para derramar sangre,unos a otros se echan la red.
3Para el mal las dos manos son diestras.El príncipe pide, y también el juez, una recompensa;el grande habla de lo que desea su alma,y juntos lo traman.
4El mejor de ellos es como un zarzal,y el más recto como un seto de espinos.El día que pongas tus centinelas,tu castigo llegará.¡Entonces será su confusión!
5No os fiéis del vecino,ni confiéis en el amigo.De la que reposa en tu seno,guarda tus labios.
6Porque el hijo trata con desdén al padre,la hija se levanta contra la madre,y la nuera contra su suegra;los enemigos del hombre son los de su propia casa.
7¶Pero yo pondré mis ojos en el Señor,esperaré en el Dios de mi salvación;mi Dios me oirá.
8No te alegres de mí, enemiga mía.Aunque caiga, me levantaré,aunque more en tinieblas, el Señor es mi luz.
9¶La indignación del Señor soportaré,porque he pecado contra Él,hasta que defienda mi causa y establezca mi derecho.Él me sacará a la luz,y yo veré su justicia.
10Entonces mi enemiga lo verá,y se cubrirá de vergüenza la que me decía:¿Dónde está el Señor tu Dios?Mis ojos la contemplarán;entonces será pisoteadacomo el lodo de las calles.
11Viene el día para la edificación de tus muros;aquel día se extenderán tus límites.
12Viene el día cuando ellos vendrán hasta tidesde Asiria y las ciudades de Egipto;desde Egipto hasta el Río,de mar a mar y de monte a monte.
13Y la tierra será desolada a causa de sus habitantes,por el fruto de sus obras.
14¶Pastorea a tu pueblo con tu cayado,el rebaño de tu heredad,que mora solo en el bosque,en medio de un campo fértil.Que se apacienten en Basán y Galaadcomo en los días de antaño.
15Como en los días de tu salida de la tierra de Egipto,te mostraré milagros.
16Verán las naciones y se avergonzaránde todo su poderío;se pondrán la mano sobre la boca,sus oídos se ensordecerán.
17Lamerán el polvo como la serpiente,como los reptiles de la tierra.Saldrán temblando de sus fortalezas,al Señor nuestro Dios vendrán amedrentados,y temerán delante de ti.
18¿Qué Dios hay como tú, que perdona la iniquidady pasa por alto la rebeldía del remanente de su heredad?No persistirá en su ira para siempre,porque se complace en la misericordia.
19Volverá a compadecerse de nosotros,hollará nuestras iniquidades.Sí, arrojarás a las profundidades del martodos nuestros pecados.
20Otorgarás a Jacob la verdady a Abraham la misericordia,las cuales juraste a nuestros padresdesde los días de antaño.
Nueva Traduccion Viviente (NTV)
1¡Miserable de mí! Me siento como el recolector de fruta que después de cosechar no encuentra nada que comer. No encuentro ni un racimo de uvas ni uno de los primeros higos para saciar mi hambre.
2La gente que sigue a Dios ha desaparecido; no queda ni una sola persona honrada sobre la tierra. Son todos asesinos; les tienden trampas hasta a sus propios hermanos.
3¡Con ambas manos son hábiles para hacer el mal! Tanto los funcionarios como los jueces exigen sobornos. La gente con influencia obtiene lo que quiere y juntos traman para torcer la justicia.
4Hasta el mejor de ellos es como una zarza; el más honrado es tan peligroso como un cerco de espinos. Pero ahora viene con prontitud el día de juicio. Su hora de castigo ha llegado, un tiempo de confusión.
5No confíen en nadie, ¡ni en su mejor amigo, ni siquiera en su esposa!
6Pues el hijo desprecia a su padre. La hija se rebela contra su madre. La nuera reta a su suegra. ¡Sus enemigos están dentro de su propia casa!
7En cuanto a mí, busco la ayuda del Señor . Espero confiadamente que Dios me salve, y con seguridad mi Dios me oirá.
8¡Enemigos míos, no se regodeen de mí! Pues aunque caiga, me levantaré otra vez. Aunque esté en oscuridad, el Señor será mi luz.
9Seré paciente cuando el Señor me castigue, porque he pecado contra él. Pero después, él tomará mi caso y me hará justicia por todo lo que he sufrido a manos de mis enemigos. El Señor me llevará a la luz y veré su justicia.
10Entonces mis enemigos verán que el Señor está de mi lado. Serán avergonzados los que se mofaban de mí diciendo: «Entonces, ¿dónde está el Señor , ese Dios tuyo?». Con mis propios ojos veré su ruina; como lodo en las calles serán pisoteados.
11En aquel día, Israel, tus ciudades serán reconstruidas y tus fronteras se extenderán.
12Vendrá gente de muchos países y te honrará: desde Asiria hasta las ciudades de Egipto, desde Egipto hasta el río Éufrates y desde los mares distantes y las montañas lejanas.
13Sin embargo, la tierra se volverá vacía y desolada a causa de la perversidad de los que la habitan.
14Oh Señor , protege a tu pueblo con tu vara de pastor; guía a tu rebaño, tu posesión más preciada. Aunque viva solo en un matorral en lo alto del monte Carmelo, que se alimente en los fértiles pastos de Basán y Galaad como lo hacía en tiempos pasados.
15«Sí —dice el Señor —, haré para ti grandes milagros, como los que hice cuando te rescaté de la esclavitud en Egipto».
16Todas las naciones del mundo quedarán maravilladas de lo que el Señor hará por ti. Estarán avergonzadas de su escaso poder. Se cubrirán la boca, mudas de respeto y temor, sordas a todo lo que las rodea.
17Como serpientes que salen de sus guaridas, saldrán para encontrarse con el Señor nuestro Dios. Sentirán mucho temor de él y temblarán de terror ante su presencia.
18¿Dónde hay otro Dios como tú, que perdona la culpa del remanente y pasa por alto los pecados de su preciado pueblo? No seguirás enojado con tu pueblo para siempre, porque tú te deleitas en mostrar tu amor inagotable.
19Volverás a tener compasión de nosotros. ¡Aplastarás nuestros pecados bajo tus pies y los arrojarás a las profundidades del océano!
20Nos mostrarás tu fidelidad y tu amor inagotable, como lo prometiste hace mucho tiempo a nuestros antepasados Abraham y Jacob.
Nueva Biblia de las Américas (NBLA)
1¡Ay de mí!, porque soy Como los recogedores de frutos de verano, como los rebuscadores en la vendimia. No hay racimo de uvas que comer, Ni higo temprano que tanto deseo.
2Ha desaparecido el bondadoso de la tierra, Y no hay ninguno recto entre los hombres. Todos acechan para derramar sangre, Unos a otros se echan la red.
3Para el mal las dos manos son diestras. El príncipe pide, y también el juez, una recompensa, El grande habla de lo que desea su alma, Y juntos lo traman.
4El mejor de ellos es como un zarzal, Y el más recto como un seto de espinos. El día que pongas tus centinelas, Tu castigo llegará. ¡Entonces será su confusión!
5No se fíen del vecino, Ni confíen en el amigo. De la que reposa en tu seno, Guarda tus labios.
6Porque el hijo trata con desdén al padre, La hija se levanta contra la madre, Y la nuera contra su suegra; Los enemigos del hombre son los de su propia casa.
7¶Pero yo pondré mis ojos en el Señor, Esperaré en el Dios de mi salvación. Mi Dios me oirá.
8No te alegres de mí, enemiga mía. Aunque caiga, me levantaré, Aunque more en tinieblas, el Señor es mi luz.
9¶La indignación del Señor soportaré, Porque he pecado contra Él, Hasta que defienda mi causa y establezca mi derecho. Él me sacará a la luz, Y yo veré Su justicia.
10Entonces mi enemiga lo verá, Y se cubrirá de vergüenza la que me decía: «¿Dónde está el Señor tu Dios?». Mis ojos la contemplarán; Entonces será pisoteada Como el lodo de las calles.
11Viene el día para la edificación de tus muros; Aquel día se extenderán tus límites.
12Viene el día cuando ellos vendrán hasta ti Desde Asiria y las ciudades de Egipto; Desde Egipto hasta el Río, De mar a mar y de monte a monte.
13Y la tierra será desolada a causa de sus habitantes, Por el fruto de sus obras.
14¶Pastorea a Tu pueblo con Tu cayado, El rebaño de Tu heredad, Que mora solo en el bosque, En medio de un campo fértil. Que se apacienten en Basán y Galaad Como en los días de antaño.
15«Como en los días de tu salida de la tierra de Egipto, Te mostraré milagros».
16Verán las naciones y se avergonzarán De todo su poderío; Se pondrán la mano sobre la boca, Sus oídos se ensordecerán.
17Lamerán el polvo como la serpiente, Como los reptiles de la tierra. Saldrán temblando de sus fortalezas, Al Señor nuestro Dios vendrán llenos de miedo, Y temerán delante de ti.
18¿Qué Dios hay como Tú, que perdona la iniquidad Y pasa por alto la rebeldía del remanente de Su heredad? No persistirá en Su ira para siempre, Porque se complace en la misericordia.
19Volverá a compadecerse de nosotros, Eliminará nuestras iniquidades. Sí, arrojarás a las profundidades del mar Todos nuestros pecados.
20Otorgarás a Jacob la verdad Y a Abraham la misericordia, Las cuales juraste a nuestros padres Desde los días de antaño.