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Zacarías 1 — comparando versiones

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Reina Valera 1960 (RV60)

1En el octavo mes del año segundo de Darío, vino palabra de Jehová al profeta Zacarías hijo de Berequías, hijo de Iddo, diciendo:

2Se enojó Jehová en gran manera contra vuestros padres.

3Diles, pues: Así ha dicho Jehová de los ejércitos: Volveos a mí, dice Jehová de los ejércitos, y yo me volveré a vosotros, ha dicho Jehová de los ejércitos.

4No seáis como vuestros padres, a los cuales clamaron los primeros profetas, diciendo: Así ha dicho Jehová de los ejércitos: Volveos ahora de vuestros malos caminos y de vuestras malas obras; y no atendieron, ni me escucharon, dice Jehová.

5Vuestros padres, ¿dónde están? y los profetas, ¿han de vivir para siempre?

6Pero mis palabras y mis ordenanzas que mandé a mis siervos los profetas, ¿no alcanzaron a vuestros padres? Por eso volvieron ellos y dijeron: Como Jehová de los ejércitos pensó tratarnos conforme a nuestros caminos, y conforme a nuestras obras, así lo hizo con nosotros.

7A los veinticuatro días del mes undécimo, que es el mes de Sebat, en el año segundo de Darío, vino palabra de Jehová al profeta Zacarías hijo de Berequías, hijo de Iddo, diciendo:

8Vi de noche, y he aquí un varón que cabalgaba sobre un caballo alazán, el cual estaba entre los mirtos que había en la hondura; y detrás de él había caballos alazanes, overos y blancos.

9Entonces dije: ¿Qué son éstos, señor mío? Y me dijo el ángel que hablaba conmigo: Yo te enseñaré lo que son éstos.

10Y aquel varón que estaba entre los mirtos respondió y dijo: Estos son los que Jehová ha enviado a recorrer la tierra.

11Y ellos hablaron a aquel ángel de Jehová que estaba entre los mirtos, y dijeron: Hemos recorrido la tierra, y he aquí toda la tierra está reposada y quieta.

12Respondió el ángel de Jehová y dijo: Oh Jehová de los ejércitos, ¿hasta cuándo no tendrás piedad de Jerusalén, y de las ciudades de Judá, con las cuales has estado airado por espacio de setenta años?

13Y Jehová respondió buenas palabras, palabras consoladoras, al ángel que hablaba conmigo.

14Y me dijo el ángel que hablaba conmigo: Clama diciendo: Así ha dicho Jehová de los ejércitos: Celé con gran celo a Jerusalén y a Sion.

15Y estoy muy airado contra las naciones que están reposadas; porque cuando yo estaba enojado un poco, ellos agravaron el mal.

16Por tanto, así ha dicho Jehová: Yo me he vuelto a Jerusalén con misericordia; en ella será edificada mi casa, dice Jehová de los ejércitos, y la plomada será tendida sobre Jerusalén.

17Clama aún, diciendo: Así dice Jehová de los ejércitos: Aún rebosarán mis ciudades con la abundancia del bien, y aún consolará Jehová a Sion, y escogerá todavía a Jerusalén.

18Después alcé mis ojos y miré, y he aquí cuatro cuernos.

19Y dije al ángel que hablaba conmigo: ¿Qué son éstos? Y me respondió: Estos son los cuernos que dispersaron a Judá, a Israel y a Jerusalén.

20Me mostró luego Jehová cuatro carpinteros.

21Y yo dije: ¿Qué vienen éstos a hacer? Y me respondió, diciendo: Aquéllos son los cuernos que dispersaron a Judá, tanto que ninguno alzó su cabeza; mas éstos han venido para hacerlos temblar, para derribar los cuernos de las naciones que alzaron el cuerno sobre la tierra de Judá para dispersarla.

Nueva Version Internacional (NVI)

1En el mes octavo del segundo año del reinado de Darío, la palabra del Señor vino al profeta Zacarías, hijo de Berequías y nieto de Idó:

2«El Señor está ardiendo en ira contra los antepasados de ustedes.

3Por lo tanto, advierte al pueblo que así dice el Señor de los Ejércitos:»“Vuélvanse a mí,y yo me volveré a ustedes”,afirma el Señor de los Ejércitos.

4»“No sean como sus antepasados,a quienes les proclamaronlos antiguos profetasque así dice el Señor de los Ejércitos:‘Vuélvanse de sus malos caminosy de sus malas prácticas’.Porque ellos no me obedecieronni me prestaron atención”,afirma el Señor.

5»“¿Dónde están los antepasados de ustedes?¿Acaso los profetas vivirán para siempre?

6¿No se cumplieron en sus antepasadoslas palabras y los estatutosque a mis siervos los profetasordené comunicarles?»”Entonces ellos se volvieron al Señor y dijeron: ‘El Señor de los Ejércitos nos ha tratado tal y como había decidido hacerlo: conforme a lo que merecen nuestros caminos y nuestras acciones’ ”».

7En el segundo año del reinado de Darío, en el día veinticuatro del mes de sebat, que es el mes undécimo, la palabra del Señor vino al profeta Zacarías, hijo de Berequías y nieto de Idó:

8una noche tuve una visión, en la que vi a un hombre montado en un caballo rojo. Ese hombre se detuvo entre los arrayanes que había en una hondonada. Detrás de él había jinetes en caballos rojos, marrones y blancos.

9Yo le pregunté: «¿Qué significan estos jinetes, mi señor?». El ángel que hablaba conmigo me respondió: «Voy a explicarte lo que significan».

10Y el hombre que estaba entre los arrayanes me dijo: «El Señor ha enviado estos jinetes a recorrer la tierra».

11Los jinetes informaron al ángel del Señor que estaba entre los arrayanes: «Hemos recorrido toda la tierra. Por cierto, la encontramos tranquila y en paz».

12Ante esto, el ángel del Señor respondió: «Señor de los Ejércitos, ¿hasta cuándo te negarás a compadecerte de Jerusalén y de las ciudades de Judá con las que has estado enojado estos setenta años?».

13El Señor le respondió con palabras buenas y consoladoras al ángel que hablaba conmigo.

14Luego el ángel me dijo: «Proclama este mensaje de parte del Señor de los Ejércitos:»“Mi amor por Jerusalén y por Sionme hace sentir celos por ellas.

15En cambio, estoy lleno de iracon las naciones engreídas.Mi enojo era poco,pero ellas lo agravaron”.

16»Por lo tanto, así dice el Señor:“Volveré a compadecerme de Jerusalén.Allí se reconstruirá mi temploy se extenderá el cordel de medir sobre Jerusalén”,afirma el Señor de los Ejércitos.

17»Proclama además lo siguiente de parte del Señor de los Ejércitos:»“Otra vez mis ciudades rebosarán de bienes,otra vez el Señor consolará a Sion,otra vez escogerá a Jerusalén”».

18Alcé la vista y vi ante mí cuatro cuernos.

19Le pregunté entonces al ángel que hablaba conmigo: «¿Qué significan estos cuernos?». Y el ángel me respondió: «Estos cuernos son los poderes que dispersaron a Judá, a Israel y a Jerusalén».

20Luego el Señor me mostró cuatro herreros.

21Le pregunté: «¿Y estos qué han venido a hacer?». Me respondió: «Los cuernos son los poderes que dispersaron a Judá, a tal punto que nadie pudo volver a levantar la cabeza. Los herreros han venido para aterrorizarlos y deshacer el poder de las naciones que levantaron su cuerno contra la tierra de Judá y dispersaron a sus habitantes».

La Biblia de las Americas (LBLA)

1El octavo mes del año segundo de Darío, vino la palabra del Señor al profeta Zacarías, hijo de Berequías, hijo de Iddo, diciendo:

2El Señor se enojó mucho contra vuestros padres.

3Diles, pues: «Así dice el Señor de los ejércitos: “Volveos a mí” —declara el Señor de los ejércitos— “y yo me volveré a vosotros” —dice el Señor de los ejércitos.

4“No seáis como vuestros padres, a quienes los antiguos profetas proclamaron, diciendo: ‘Así dice el Señor de los ejércitos: “Volveos ahora de vuestros malos caminos y de vuestras malas obras” ’. Pero no me escucharon ni me hicieron caso” —declara el Señor.

5“Vuestros padres, ¿dónde están? Y los profetas, ¿viven para siempre?

6Pero mis palabras y mis estatutos que yo ordené a mis siervos los profetas ¿no alcanzaron a vuestros padres? Por eso se arrepintieron y dijeron: ‘Como el Señor de los ejércitos se propuso hacer con nosotros conforme a nuestros caminos y conforme a nuestras obras, así ha hecho con nosotros’ ” ».

7El día veinticuatro del mes undécimo, que es el mes de Sebat, el año segundo de Darío, vino la palabra del Señor al profeta Zacarías, hijo de Berequías, hijo de Iddo, diciendo:

8He aquí, de noche vi un hombre que iba montado en un caballo rojo; él estaba entre los mirtos que había en la quebrada, y detrás de él, caballos rojos, castaños y blancos.

9Entonces dije: ¿Quiénes son estos, señor mío? Y el ángel que hablaba conmigo me dijo: Te mostraré quienes son estos.

10Y el hombre que estaba entre los mirtos respondió y dijo: Estos son los que el Señor ha enviado a recorrer la tierra.

11Y ellos respondieron al ángel del Señor que estaba entre los mirtos y dijeron: Hemos recorrido la tierra, y he aquí, toda la tierra está en paz y tranquila.

12Entonces respondió el ángel del Señor y dijo: Oh Señor de los ejércitos, ¿hasta cuándo seguirás sin compadecerte de Jerusalén y de las ciudades de Judá, contra las cuales has estado indignado estos setenta años?

13Y el Señor respondió al ángel que hablaba conmigo palabras buenas, palabras consoladoras.

14Y el ángel que hablaba conmigo me dijo: Proclama, diciendo: «Así dice el Señor de los ejércitos: “Estoy celoso en gran manera por Jerusalén y por Sión,

15y con gran enojo estoy yo enojado contra las naciones que están confiadas; porque cuando yo estaba un poco enojado, ellas contribuyeron al mal”.

16Por tanto, así dice el Señor: “Me volveré a Jerusalén con compasión; en ella será reedificada mi casa” —declara el Señor de los ejércitos— “y el cordel será tendido sobre Jerusalén” ».

17Proclama de nuevo, diciendo: «Así dice el Señor de los ejércitos: “Otra vez rebosarán mis ciudades de bienes, otra vez el Señor consolará a Sión y de nuevo escogerá a Jerusalén” ».

18Después alcé mis ojos y miré, y he aquí cuatro cuernos.

19Y dije al ángel que hablaba conmigo: ¿Qué son estos? Y me respondió: Estos son los cuernos que dispersaron a Judá, a Israel y a Jerusalén.

20Entonces el Señor me mostró cuatro artesanos.

21Y dije: ¿Qué vienen a hacer estos? Y él respondió, diciendo: Aquellos son los cuernos que dispersaron a Judá, de modo que nadie ha podido levantar la cabeza; pero estos artesanos han venido para aterrorizarlos, para derribar los cuernos de las naciones que alzaron suscuernos contra la tierra de Judá para dispersarla.

Nueva Traduccion Viviente (NTV)

1En noviembre del segundo año del reinado de Darío, el Señor le dio este mensaje al profeta Zacarías, hijo de Berequías, nieto de Iddo:

2«Yo, el Señor , estuve muy enojado con los antepasados de ustedes.

3Por lo tanto, dile al pueblo: “El Señor de los Ejércitos Celestiales dice: ‘Regresen a mí y yo me volveré a ustedes, dice el Señor de los Ejércitos Celestiales’.

4No sean como sus antepasados que no querían escuchar ni prestar atención cuando los antiguos profetas les dijeron: ‘El Señor de los Ejércitos Celestiales dice: “Apártense de sus malos caminos y abandonen todas sus prácticas malvadas”’.

5»”¿Dónde están ahora sus antepasados? Ellos y los profetas murieron hace mucho tiempo.

6Pero todo lo que dije por medio de mis siervos, los profetas, les ocurrió a sus antepasados, tal como lo dije. En consecuencia, ellos se arrepintieron y dijeron: ‘Hemos recibido lo que merecíamos del Señor de los Ejércitos Celestiales. Él ha hecho lo que dijo que haría’”».

7Tres meses después, el 15 de febrero, el Señor envió otro mensaje al profeta Zacarías, hijo de Berequías, nieto de Iddo.

8En una visión durante la noche, vi a un hombre montado en un caballo rojo que estaba entre unos arrayanes en un pequeño valle. Detrás de él había jinetes en caballos rojos, marrones y blancos.

9Le pregunté al ángel que hablaba conmigo: —Mi señor, ¿qué significan estos caballos? —Te mostraré —me contestó el ángel.

10Entonces el jinete que estaba entre los arrayanes me explicó: «Son los que el Señor ha enviado a recorrer la tierra».

11Entonces los otros jinetes le informaron al ángel del Señor , que se encontraba entre los arrayanes: «Hemos estado recorriendo la tierra y el mundo entero está en paz».

12Al escucharlo, el ángel del Señor elevó la siguiente oración: «Oh Señor de los Ejércitos Celestiales, durante los últimos setenta años has estado enojado con Jerusalén y con las ciudades de Judá. ¿Cuánto tiempo más pasará para que vuelvas a mostrarles compasión?».

13Entonces el Señor le habló palabras buenas y consoladoras al ángel que conversaba conmigo.

14Luego el ángel me dijo: «Proclama este mensaje a gritos para que todos lo oigan: “El Señor de los Ejércitos Celestiales dice: ‘Mi amor por Jerusalén y el monte Sion es intenso y ferviente.

15Sin embargo, estoy muy enojado con las otras naciones que ahora disfrutan de paz y seguridad. Solo me enojé un poco con mi pueblo, pero las naciones le causaron mucho más daño del que me proponía.

16»”’Por lo tanto, esto es lo que dice el Señor : he vuelto a mostrar misericordia a Jerusalén. Mi templo será reedificado, dice el Señor de los Ejércitos Celestiales, y se tomarán las medidas para la reconstrucción de Jerusalén’”.

17»Proclama también: “El Señor de los Ejércitos Celestiales dice: ‘Otra vez las ciudades de Israel rebosarán de prosperidad y otra vez el Señor consolará a Sion y elegirá a Jerusalén para sí mismo’”».

18Entonces levanté la mirada y vi cuatro cuernos.

19—¿Qué significan estos cuernos? —pregunté al ángel que hablaba conmigo. Él me contestó: —Estos cuernos representan a las naciones que dispersaron a Judá, a Israel y a Jerusalén.

20Entonces el Señor me mostró cuatro herreros.

21—Y estos hombres, ¿qué vienen a hacer? —pregunté. El ángel me contestó: —Estos cuatro cuernos, es decir, estas naciones, dispersaron y humillaron a Judá. Ahora estos herreros han venido para aterrorizar, derribar y destruir a esas naciones.

Nueva Biblia de las Américas (NBLA)

1En el octavo mes del segundo año de Darío, vino la palabra del Señor al profeta Zacarías, hijo de Berequías, hijo de Iddo, diciendo:

2«El Señor se enojó mucho contra sus padres.

3Diles, pues: “Así dice el Señor de los ejércitos: ‘Vuélvanse a Mí’, declara el Señor de los ejércitos, ‘y Yo me volveré a ustedes’, dice el Señor de los ejércitos.

4‘No sean como sus padres, a quienes los antiguos profetas proclamaron, diciendo: “Así dice el Señor de los ejércitos: ‘Vuélvanse ahora de sus malos caminos y de sus malas obras’ ”. Pero no me escucharon ni me hicieron caso’, declara el Señor.

5‘Sus padres, ¿dónde están? Y los profetas, ¿viven para siempre?

6¿Acaso no alcanzaron a sus padres Mis palabras y Mis estatutos que Yo ordené a Mis siervos los profetas? Por eso se arrepintieron y dijeron: “Como el Señor de los ejércitos se propuso hacer con nosotros conforme a nuestros caminos y conforme a nuestras obras, así ha hecho con nosotros” ’ ” ».

7El día veinticuatro del mes undécimo, que es el mes de Sebat, en el segundo año de Darío, vino la palabra del Señor al profeta Zacarías, hijo de Berequías, hijo de Iddo, de esta manera:

8En una visión nocturna vi un hombre que iba montado en un caballo rojo. El hombre estaba entre los mirtos que había en la quebrada, y detrás de él, caballos rojos, castaños y blancos.

9Entonces dije: «¿Quiénes son estos, señor mío?». Y el ángel que hablaba conmigo me dijo: «Te mostraré quienes son estos».

10Y el hombre que estaba entre los mirtos respondió: «Estos son los que el Señor ha enviado a recorrer la tierra».

11Y ellos respondieron al ángel del Señor que estaba entre los mirtos y dijeron: «Hemos recorrido la tierra, y toda la tierra está en paz y tranquila».

12Entonces el ángel del Señor respondió: «Oh Señor de los ejércitos, ¿hasta cuándo seguirás sin compadecerte de Jerusalén y de las ciudades de Judá, contra las cuales has estado indignado estos setenta años?».

13Y el Señor respondió al ángel que hablaba conmigo palabras buenas, palabras consoladoras.

14Y el ángel que hablaba conmigo me dijo: «Proclama, diciendo: “Así dice el Señor de los ejércitos: ‘Estoy celoso en gran manera por Jerusalén y por Sión.

15Pero Yo estoy muy enojado contra las naciones que están confiadas; porque cuando Yo estaba un poco enojado, ellas contribuyeron al mal’.

16Por tanto, así dice el Señor: ‘Me volveré a Jerusalén con compasión. En ella será reedificada Mi casa’, declara el Señor de los ejércitos, ‘y el cordel será tendido sobre Jerusalén’ ”.

17»Proclama de nuevo: “Así dice el Señor de los ejércitos: ‘Otra vez rebosarán Mis ciudades de bienes, otra vez el Señor consolará a Sión y de nuevo escogerá a Jerusalén’ ” ».

18Después alcé mis ojos y miré cuatro cuernos.

19Y dije al ángel que hablaba conmigo: «¿Qué son estos?». «Estos son los cuernos que dispersaron a Judá, a Israel y a Jerusalén», me respondió.

20Entonces el Señor me mostró cuatro artesanos.

21Y dije: «¿Qué vienen a hacer estos?». Y él respondió: «Aquellos son los cuernos que dispersaron a Judá, de modo que nadie ha podido levantar la cabeza; pero estos artesanos han venido para aterrorizarlos, para derribar los cuernos de las naciones que alzaron sus cuernos contra la tierra de Judá para dispersarla».

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