Zacarías 2 — comparando versiones
Reina Valera 1960 (RV60)
1Alcé después mis ojos y miré, y he aquí un varón que tenía en su mano un cordel de medir.
2Y le dije: ¿A dónde vas? Y él me respondió: A medir a Jerusalén, para ver cuánta es su anchura, y cuánta su longitud.
3Y he aquí, salía aquel ángel que hablaba conmigo, y otro ángel le salió al encuentro,
4y le dijo: Corre, habla a este joven, diciendo: Sin muros será habitada Jerusalén, a causa de la multitud de hombres y de ganado en medio de ella.
5Yo seré para ella, dice Jehová, muro de fuego en derredor, y para gloria estaré en medio de ella.
6Eh, eh, huid de la tierra del norte, dice Jehová, pues por los cuatro vientos de los cielos os esparcí, dice Jehová.
7Oh Sion, la que moras con la hija de Babilonia, escápate.
8Porque así ha dicho Jehová de los ejércitos: Tras la gloria me enviará él a las naciones que os despojaron; porque el que os toca, toca a la niña de su ojo.
9Porque he aquí yo alzo mi mano sobre ellos, y serán despojo a sus siervos, y sabréis que Jehová de los ejércitos me envió.
10Canta y alégrate, hija de Sion; porque he aquí vengo, y moraré en medio de ti, ha dicho Jehová.
11Y se unirán muchas naciones a Jehová en aquel día, y me serán por pueblo, y moraré en medio de ti; y entonces conocerás que Jehová de los ejércitos me ha enviado a ti.
12Y Jehová poseerá a Judá su heredad en la tierra santa, y escogerá aún a Jerusalén.
13Calle toda carne delante de Jehová; porque él se ha levantado de su santa morada.
Nueva Version Internacional (NVI)
1Alcé la vista y vi ante mí un hombre que tenía en la mano un cordel de medir.
2Le pregunté: «¿A dónde vas?». Y él me respondió: «Voy a medir a Jerusalén. Quiero ver cuánto mide de ancho y cuánto de largo».
3Ya salía el ángel que hablaba conmigo, cuando otro ángel vino a su encuentro
4y le dijo: «Corre, dile a ese joven: “Tanta gente y ganado habrá en Jerusalén que llegará a ser una ciudad sin muros.
5Yo seré para ella —afirma el Señor— un muro de fuego y dentro de ella seré su gloria”.
6»¡Atención! ¡Atención! ¡Huyan del país del norte! —afirma el Señor—. ¡Fui yo quien los dispersó a ustedes por los cuatro vientos del cielo!», afirma el Señor.
7«Oh Sion, tú que habitas en Babilonia, ¡sal de allí; escápate!
8»Porque así dice el Señor de los Ejércitos, cuya gloria fui enviado a buscar entre las naciones que los despojaron a ustedes: “La nación que toca a mi pueblo toca la niña de mis ojos.
9Yo agitaré mi mano contra esas naciones y sus propios esclavos las saquearán”. Así sabrán que me ha enviado el Señor de los Ejércitos.
10»¡Grita de alegría, hija de Sion! ¡Yo vengo a habitar en medio de ti!», afirma el Señor.
11«En aquel día, muchas naciones se unirán al Señor. Ellas serán mi pueblo y yo habitaré entre ellas. Así sabrán que el Señor de los Ejércitos es quien me ha enviado a ustedes.
12El Señor tomará posesión de Judá, su porción en tierra santa, y de nuevo escogerá a Jerusalén.
13¡Que todo el mundo guarde silencio ante el Señor, quien ya avanza desde su santa morada!».
La Biblia de las Americas (LBLA)
1Entonces alcé los ojos y miré, y he aquí, vi un hombre con un cordel de medir en la mano.
2Y le dije: ¿Adónde vas? Y me respondió: A medir a Jerusalén para ver cuánta es su anchura y cuánta su longitud.
3Y he aquí, cuando el ángel que hablaba conmigo salía, otro ángel le salió al encuentro,
4y le dijo: Corre, habla a ese joven, y dile: «Sin muros será habitada Jerusalén, a causa de la multitud de hombres y de ganados dentro de ella.
5Y yo seré para ella» —declara el Señor— «una muralla de fuego en derredor, y gloria seré en medio de ella».
6¡Ea, ea! Huid de la tierra del norte —declara el Señor— porque como a los cuatro vientos del cielo os dispersé yo —declara el Señor.
7¡Ea, Sión, tú que moras con la hija de Babilonia, escápate!
8Porque así dice el Señor de los ejércitos, cuya gloria me ha enviado contra las naciones que os despojaron, porque el que os toca, toca la niña de su ojo:
9He aquí, alzaré mi mano contra ellas, y serán despojo para sus esclavos. Entonces sabréis que el Señor de los ejércitos me ha enviado.
10Canta de júbilo y alégrate, oh hija de Sión; porque he aquí, vengo, y habitaré en medio de ti —declara el Señor.
11Y se unirán muchas naciones al Señor aquel día, y serán mi pueblo. Entonces habitaré en medio de ti, y sabrás que el Señor de los ejércitos me ha enviado a ti.
12Y el Señor poseerá a Judá, su porción en la tierra santa, y escogerá de nuevo a Jerusalén.
13Calle toda carne delante del Señor, porque Él se ha levantado de su santa morada.
Nueva Traduccion Viviente (NTV)
1Cuando miré de nuevo, vi a un hombre con una cinta de medir en la mano.
2—¿Adónde vas? —le pregunté. —Voy a medir Jerusalén —me contestó— para ver cuánto mide de ancho y de largo.
3Entonces el ángel que estaba conmigo fue a reunirse con un segundo ángel que se dirigía hacia él.
4El otro ángel dijo: —Apresúrate y dile a ese joven: “¡Jerusalén algún día estará tan llena de gente y de animales que no habrá lugar suficiente para todos! Muchos vivirán fuera de las murallas de la ciudad.
5Entonces yo mismo seré un muro de fuego protector alrededor de Jerusalén, dice el Señor . ¡Y seré la gloria dentro de la ciudad!”.
6El Señor dice: «¡Salgan! Huyan de Babilonia en la tierra del norte, porque yo los he dispersado a los cuatro vientos.
7¡Sal, pueblo de Sion, tú que estás desterrado en Babilonia!».
8Después de un período de gloria, el Señor de los Ejércitos Celestiales me envió contra las naciones que los saquearon a ustedes. Pues él dijo: «Cualquiera que te dañe, daña a mi más preciada posesión.
9Levantaré mi puño para aplastarlos y sus propios esclavos los saquearán». Entonces ustedes sabrán que el Señor de los Ejércitos Celestiales me ha enviado.
10El Señor dice: «Grita y alégrate, oh Jerusalén hermosa, porque yo vengo a vivir en medio de ti.
11Muchas naciones se unirán al Señor en ese día y ellos también serán mi pueblo. Viviré entre ustedes y sabrán que el Señor de los Ejércitos Celestiales me ha enviado a ustedes.
12La tierra de Judá será la preciada posesión del Señor en la tierra santa y él elegirá una vez más a Jerusalén para ser su propia ciudad.
13Que toda la humanidad guarde silencio ante el Señor , porque él entra en acción desde su santa morada».
Nueva Biblia de las Américas (NBLA)
1Entonces alcé los ojos y miré a un hombre con un cordel de medir en la mano.
2Y le dije: «¿Adónde vas?». «A medir a Jerusalén, para ver cuánta es su anchura y cuánta su longitud», me respondió.
3Cuando el ángel que hablaba conmigo se iba, otro ángel le salió al encuentro,
4y le dijo: «Corre, habla a ese joven, y dile: “Sin muros será habitada Jerusalén, a causa de la multitud de hombres y de ganados dentro de ella.
5Porque Yo seré para ella”, declara el Señor, “una muralla de fuego en derredor, y gloria seré en medio de ella” ».
6«¡Escúchenme! Huyan de la tierra del norte», declara el Señor, «pues Yo los dispersé por los cuatro vientos del cielo», declara el Señor.
7¡Sión, tú que moras con la hija de Babilonia, escápate!
8Porque así dice el Señor de los ejércitos, cuya gloria me ha enviado contra las naciones que los despojaron, porque el que los toca, toca la niña de Su ojo:
9«Yo alzaré Mi mano contra ellas, y serán despojo para sus esclavos. Entonces sabrán que el Señor de los ejércitos me ha enviado.
10»Canta de júbilo y alégrate, oh hija de Sión; porque voy a venir, y habitaré en medio de ti», declara el Señor.
11«Y muchas naciones se unirán al Señor aquel día, y serán Mi pueblo. Entonces habitaré en medio de ti, y sabrás que el Señor de los ejércitos me ha enviado a ti.
12El Señor poseerá a Judá, Su porción en la tierra santa, y escogerá de nuevo a Jerusalén.
13Guarde silencio toda carne delante del Señor, porque Él se ha levantado de Su santa morada».