Números 32 — comparando versiones
Reina Valera 1960 (RV60)
1Los hijos de Rubén y los hijos de Gad tenían una muy inmensa muchedumbre de ganado; y vieron la tierra de Jazer y de Galaad, y les pareció el país lugar de ganado.
2Vinieron, pues, los hijos de Gad y los hijos de Rubén, y hablaron a Moisés y al sacerdote Eleazar, y a los príncipes de la congregación, diciendo:
3Atarot, Dibón, Jazer, Nimra, Hesbón, Eleale, Sebam, Nebo y Beón,
4la tierra que Jehová hirió delante de la congregación de Israel, es tierra de ganado, y tus siervos tienen ganado.
5Por tanto, dijeron, si hallamos gracia en tus ojos, dése esta tierra a tus siervos en heredad, y no nos hagas pasar el Jordán.
6Y respondió Moisés a los hijos de Gad y a los hijos de Rubén: ¿Irán vuestros hermanos a la guerra, y vosotros os quedaréis aquí?
7¿Y por qué desanimáis a los hijos de Israel, para que no pasen a la tierra que les ha dado Jehová?
8Así hicieron vuestros padres, cuando los envié desde Cades- barnea para que viesen la tierra.
9Subieron hasta el torrente de Escol, y después que vieron la tierra, desalentaron a los hijos de Israel para que no viniesen a la tierra que Jehová les había dado.
10Y la ira de Jehová se encendió entonces, y juró diciendo:
11No verán los varones que subieron de Egipto de veinte años arriba, la tierra que prometí con juramento a Abraham, Isaac y Jacob, por cuanto no fueron perfectos en pos de mí;
12excepto Caleb hijo de Jefone cenezeo, y Josué hijo de Nun, que fueron perfectos en pos de Jehová.
13Y la ira de Jehová se encendió contra Israel, y los hizo andar errantes cuarenta años por el desierto, hasta que fue acabada toda aquella generación que había hecho mal delante de Jehová.
14Y he aquí, vosotros habéis sucedido en lugar de vuestros padres, prole de hombres pecadores, para añadir aún a la ira de Jehová contra Israel.
15Si os volviereis de en pos de él, él volverá otra vez a dejaros en el desierto, y destruiréis a todo este pueblo.
16Entonces ellos vinieron a Moisés y dijeron: Edificaremos aquí majadas para nuestro ganado, y ciudades para nuestros niños;
17y nosotros nos armaremos, e iremos con diligencia delante de los hijos de Israel, hasta que los metamos en su lugar; y nuestros niños quedarán en ciudades fortificadas a causa de los moradores del país.
18No volveremos a nuestras casas hasta que los hijos de Israel posean cada uno su heredad.
19Porque no tomaremos heredad con ellos al otro lado del Jordán ni adelante, por cuanto tendremos ya nuestra heredad a este otro lado del Jordán al oriente.
20Entonces les respondió Moisés: Si lo hacéis así, si os disponéis para ir delante de Jehová a la guerra,
21y todos vosotros pasáis armados el Jordán delante de Jehová, hasta que haya echado a sus enemigos de delante de sí,
22y sea el país sojuzgado delante de Jehová; luego volveréis, y seréis libres de culpa para con Jehová, y para con Israel; y esta tierra será vuestra en heredad delante de Jehová.
23Mas si así no lo hacéis, he aquí habréis pecado ante Jehová; y sabed que vuestro pecado os alcanzará.
24Edificaos ciudades para vuestros niños, y majadas para vuestras ovejas, y haced lo que ha declarado vuestra boca.
25Y hablaron los hijos de Gad y los hijos de Rubén a Moisés, diciendo: Tus siervos harán como mi señor ha mandado.
26Nuestros niños, nuestras mujeres, nuestros ganados y todas nuestras bestias, estarán ahí en las ciudades de Galaad;
27y tus siervos, armados todos para la guerra, pasarán delante de Jehová a la guerra, de la manera que mi señor dice.
28Entonces les encomendó Moisés al sacerdote Eleazar, y a Josué hijo de Nun, y a los príncipes de los padres de las tribus de los hijos de Israel.
29Y les dijo Moisés: Si los hijos de Gad y los hijos de Rubén pasan con vosotros el Jordán, armados todos para la guerra delante de Jehová, luego que el país sea sojuzgado delante de vosotros, les daréis la tierra de Galaad en posesión;
30mas si no pasan armados con vosotros, entonces tendrán posesión entre vosotros, en la tierra de Canaán.
31Y los hijos de Gad y los hijos de Rubén respondieron diciendo: Haremos lo que Jehová ha dicho a tus siervos.
32Nosotros pasaremos armados delante de Jehová a la tierra de Canaán, y la posesión de nuestra heredad será a este lado del Jordán.
33Así Moisés dio a los hijos de Gad, a los hijos de Rubén, y a la media tribu de Manasés hijo de José, el reino de Sehón rey amorreo y el reino de Og rey de Basán, la tierra con sus ciudades y sus territorios, las ciudades del país alrededor.
34Y los hijos de Gad edificaron Dibón, Atarot, Aroer,
35Atarot-sofán, Jazer, Jogbeha,
36Bet-nimra y Bet-arán, ciudades fortificadas; hicieron también majadas para ovejas.
37Y los hijos de Rubén edificaron Hesbón, Eleale, Quiriataim,
38Nebo, Baal-meón (mudados los nombres) y Sibma; y pusieron nombres a las ciudades que edificaron.
39Y los hijos de Maquir hijo de Manasés fueron a Galaad, y la tomaron, y echaron al amorreo que estaba en ella.
40Y Moisés dio Galaad a Maquir hijo de Manasés, el cual habitó en ella.
41También Jair hijo de Manasés fue y tomó sus aldeas, y les puso por nombre Havot-jair.
42Asimismo Noba fue y tomó Kenat y sus aldeas, y lo llamó Noba, conforme a su nombre.
Nueva Version Internacional (NVI)
1Las tribus de Rubén y Gad, que tenían mucho ganado, se dieron cuenta de que las tierras de Jazer y Galaad eran apropiadas para la ganadería.
2Así que fueron a decirles a Moisés, al sacerdote Eleazar y a los jefes de la comunidad:
3―Las tierras de Atarot, Dibón, Jazer, Nimrá, Hesbón, Elalé, Sebán, Nebo y Beón
4las conquistó el Señor para el pueblo de Israel, y son apropiadas para la ganadería de tus siervos.
5Si nos hemos ganado tu favor, permítenos tomar esas tierras como heredad. No nos hagas cruzar el Jordán.
6Entonces Moisés les dijo a los rubenitas y a los gaditas:―¿Les parece justo que sus hermanos vayan al combate mientras ustedes se quedan aquí sentados?
7Los israelitas se han propuesto conquistar la tierra que el Señor les ha dado; ¿no se dan cuenta de que esto los desanimaría?
8¡Esto mismo hicieron los padres de ustedes cuando yo los envié a explorar la tierra de Cades Barnea!
9Fueron a inspeccionar la tierra en el valle de Escol y, cuando volvieron, desanimaron a los israelitas para que no entraran en la tierra que el Señor les había dado.
10Ese día el Señor se encendió en ira y juró:
11“Por no haberme seguido de todo corazón, ninguno de los mayores de veinte años que salieron de Egipto verá la tierra que juré darles a Abraham, Isaac y Jacob.
12Ninguno de ellos la verá, con la sola excepción de Caleb, hijo de Jefone, el quenizita, y Josué, hijo de Nun, los cuales me siguieron a mí, el Señor, de todo corazón”.
13El Señor se encendió en ira contra Israel y los hizo vagar por el desierto cuarenta años, hasta que murió toda la generación que había pecado.
14»¡Y ahora ustedes, nido de pecadores, vienen en lugar de sus antepasados para aumentar la ira del Señor contra Israel!
15Si ustedes se niegan a seguirlo, él volverá a dejar en el desierto a todo este pueblo, y ustedes serán la causa de su destrucción.
16Entonces ellos se acercaron otra vez a Moisés y le dijeron:―Vamos a construir corrales para el ganado y a edificar ciudades para nuestros pequeños.
17Sin embargo, tomaremos las armas y marcharemos al frente de los israelitas hasta llevarlos a su lugar. Mientras tanto, nuestros pequeños vivirán en ciudades fortificadas que los protejan de los habitantes del país.
18No volveremos a nuestras casas hasta que cada uno de los israelitas haya recibido su heredad.
19Nosotros no queremos compartir con ellos ninguna heredad al otro lado del Jordán, porque nuestra heredad está aquí, en el lado oriental del río.
20Moisés les contestó:―Si están dispuestos a hacerlo así, delante del Señor tomen las armas y marchen al combate.
21Crucen con sus armas el Jordán y con la ayuda del Señor luchen hasta que él haya quitado del camino a sus enemigos.
22Cuando a su paso el Señor haya sometido la tierra, entonces podrán ustedes regresar a casa, pues habrán cumplido con su deber hacia el Señor y hacia Israel. Y con la aprobación del Señor esta tierra será de ustedes.
23»Pero, si se niegan, estarán pecando contra el Señor. Y pueden estar seguros de que no escaparán de su pecado.
24Edifiquen ciudades para sus pequeños y construyan corrales para su ganado, pero cumplan también lo que han prometido.
25Los gaditas y los rubenitas le dijeron a Moisés:―Nosotros tus siervos haremos tal como tú lo has mandado.
26Aquí en las ciudades de Galaad se quedarán nuestros pequeños, y todos nuestros ganados y rebaños,
27pero tus siervos cruzarán con sus armas el Jordán para pelear a la vanguardia del Señor, tal como tú lo has ordenado.
28Así que Moisés dio las siguientes instrucciones al sacerdote Eleazar y a Josué, hijo de Nun, y a los jefes de las familias patriarcales de las tribus de Israel:
29―Si los gaditas y los rubenitas, armados para la guerra, cruzan el Jordán con ustedes y conquistan el país, como el Señor quiere, ustedes les entregarán como heredad la tierra de Galaad.
30Pero, si no lo cruzan, ellos recibirán su heredad entre ustedes en Canaán.
31Los gaditas y los rubenitas respondieron:―Somos sus siervos y haremos lo que el Señor ha mandado.
32Tal como él lo quiere, cruzaremos armados delante del Señor a la tierra de Canaán. Pero nuestra heredad estará de este lado del Jordán.
33Entonces Moisés entregó a los gaditas, los rubenitas y la media tribu de Manasés, hijo de José, el reino de Sijón, rey de los amorreos, y el reino de Og, rey de Basán. Les entregó la tierra con las ciudades que estaban dentro de sus fronteras, es decir, las ciudades de todo el país.
34Los gaditas edificaron las ciudades de Dibón, Atarot, Aroer,
35Atarot Sofán, Jazer, Yogbea,
36Bet Nimrá y Bet Arán. Las edificaron como ciudades fortificadas y construyeron corrales para sus rebaños.
37Los rubenitas edificaron las ciudades de Hesbón, Elalé, Quiriatayin,
38Nebo y Baal Megón (estos nombres fueron cambiados) y Sibmá y les cambiaron de nombre.
39Los descendientes de Maquir, hijo de Manasés, fueron a Galaad, la conquistaron y echaron de allí a los amorreos que la habitaban.
40Entonces Moisés entregó Galaad a los maquiritas, que eran descendientes de Manasés, y ellos se establecieron allí.
41Yaír, descendiente de Manasés, capturó algunas aldeas y les puso por nombre Javot Yaír.
42Noba capturó Quenat y sus aldeas; a la región le dio su propio nombre.
La Biblia de las Americas (LBLA)
1Los hijos de Rubén y los hijos de Gad tenían una cantidad muy grande de ganado. Por eso, cuando vieron la tierra de Jazer y la tierra de Galaad, que en verdad era un lugar bueno para ganado,
2los hijos de Gad y los hijos de Rubén fueron y hablaron a Moisés, al sacerdote Eleazar y a los jefes de la congregación, diciendo:
3Atarot, Dibón, Jazer, Nimra, Hesbón, Eleale, Sebam, Nebo y Beón,
4la tierra que el Señor conquistó delante de la congregación de Israel es tierra para ganado; y tus siervos tienen ganado.
5Y dijeron: Si hemos hallado gracia ante tus ojos, que se dé esta tierra a tus siervos como posesión; no nos hagas pasar el Jordán.
6Pero Moisés dijo a los hijos de Gad y a los hijos de Rubén: ¿Irán vuestros hermanos a la guerra, mientras vosotros os quedáis aquí?
7¿Por qué desalentáis a los hijos de Israel a fin de que no pasen a la tierra que el Señor les ha dado?
8Esto es lo que vuestros padres hicieron cuando los envié de Cades-barnea a ver la tierra.
9Pues cuando subieron hasta el valle de Escol, y vieron la tierra, desalentaron a los hijos de Israel para que no entraran a la tierra que el Señor les había dado.
10Y la ira del Señor se encendió aquel día y juró, diciendo:
11«Ninguno de estos hombres que salieron de Egipto, de veinte años arriba, verá la tierra que juré a Abraham, a Isaac y a Jacob, porque no me siguieron fielmente,
12sino Caleb, hijo de Jefone cenezeo, y Josué, hijo de Nun, pues ellos sí han seguido fielmente al Señor».
13Y se encendió la ira del Señor contra Israel, y los hizo vagar en el desierto por cuarenta años, hasta que fue acabada toda la generación de los que habían hecho mal ante los ojos del Señor.
14Y he aquí, vosotros os habéis levantado en lugar de vuestros padres, prole de hombres pecadores, para añadir aún más a la ardiente ira del Señor contra Israel.
15Pues si dejáis de seguirle, otra vez os abandonará en el desierto, y destruiréis a todo este pueblo.
16Entonces ellos se acercaron a él, y le dijeron: Edificaremos aquí apriscos para nuestro ganado y ciudades para nuestros pequeños;
17pero nosotros nos armaremos para ir delante de los hijos de Israel hasta que los introduzcamos en su lugar, mientras que nuestros pequeños se quedarán en las ciudades fortificadas por causa de los habitantes de la tierra.
18No volveremos a nuestros hogares hasta que cada uno de los hijos de Israel haya ocupado su heredad.
19Porque no tendremos heredad con ellos al otro lado del Jordán y más allá, pues nuestra heredad nos ha tocado de este lado del Jordán, al oriente.
20Y Moisés les dijo: Si hacéis esto, si os armáis delante del Señor para la guerra,
21y todos vuestros guerreros cruzan el Jordán delante del Señor hasta que Él haya expulsado a sus enemigos delante de Él,
22y la tierra quede sojuzgada delante del Señor; después volveréis y quedaréis libres de obligación para con el Señor y para con Israel; y esta tierra será vuestra en posesión delante del Señor.
23Pero si no lo hacéis así, mirad, habréis pecado ante el Señor, y tened por seguro que vuestro pecado os alcanzará.
24Edificaos ciudades para vuestros pequeños, y apriscos para vuestras ovejas; y haced lo que habéis prometido.
25Y los hijos de Gad y los hijos de Rubén hablaron a Moisés, diciendo: Tus siervos harán tal como mi señor ordena.
26Nuestros pequeños, nuestras mujeres, nuestro ganado y nuestros rebaños quedarán allí en las ciudades de Galaad;
27mientras tus siervos, todos los que están armados para la guerra, cruzarán delante del Señor para la batalla, tal como mi señor dice.
28Así lo ordenó Moisés en relación a ellos, al sacerdote Eleazar, a Josué, hijo de Nun, y a los jefes de las casas paternas de las tribus de los hijos de Israel.
29Y Moisés les dijo: Si los hijos de Gad y los hijos de Rubén, todos los que están armados para la batalla, cruzan con vosotros el Jordán en presencia del Señor, y la tierra es sojuzgada delante de vosotros, entonces les daréis la tierra de Galaad en posesión;
30pero si no cruzan armados con vosotros, tendrán la herencia entre vosotros en la tierra de Canaán.
31Y respondieron los hijos de Gad y los hijos de Rubén, diciendo: Como el Señor ha dicho a vuestros siervos, así haremos.
32Nosotros cruzaremos armados en la presencia del Señor a la tierra de Canaán, y la posesión de nuestra heredad quedará con nosotros de este lado del Jordán.
33Y Moisés dio a los hijos de Gad, y a los hijos de Rubén, y a la media tribu de Manasés, hijo de José, el reino de Sehón, rey de los amorreos, y el reino de Og, rey de Basán: la tierra con sus ciudades, con sus territorios, y las ciudades de la tierra circunvecina.
34Y los hijos de Gad construyeron a Dibón, Atarot, Aroer,
35Atarot-sofán, Jazer, Jogbeha,
36Bet-nimra y Bet-arán, ciudades fortificadas, y apriscos para las ovejas;
37y los hijos de Rubén construyeron a Hesbón, Eleale y Quiriataim,
38y Nebo, y Baal-meón (cambiando sus nombres), y Sibma; y dieron otros nombres a las ciudades que edificaron.
39Y los hijos de Maquir, hijo de Manasés, fueron a Galaad y la tomaron, y expulsaron a los amorreos que estaban en ella.
40Entonces Moisés dio Galaad a Maquir, hijo de Manasés, y este habitó en ella.
41Y Jair, hijo de Manasés, fue y conquistó sus pueblos, y los llamó Havot-jair.
42También Noba fue y conquistó a Kenat y sus aldeas, y la llamó Noba, igual que él.
Nueva Traduccion Viviente (NTV)
1Las tribus de Rubén y Gad poseían una enorme cantidad de animales. Así que cuando vieron que las tierras de Jazer y Galaad eran ideales para sus rebaños y manadas,
2se acercaron a Moisés, al sacerdote Eleazar y a los otros jefes de la comunidad y les dijeron:
3—Observen las ciudades de Atarot, Dibón, Jazer, Nimra, Hesbón, Eleale, Sibma, Nebo y Beón.
4El Señor conquistó todo este territorio para la comunidad de Israel y es ideal para todos nuestros animales.
5Si contamos con su favor, permítannos ocupar esta tierra como nuestra propiedad en lugar de darnos tierra al otro lado del río Jordán.
6—¿Significa esto que ustedes pretenden quedarse aquí mientras sus hermanos cruzan el río y combaten sin su apoyo? —preguntó Moisés a los hombres de Gad y de Rubén—.
7¿Por qué quieren desalentar al resto del pueblo de Israel de cruzar a la tierra que el Señor le ha dado?
8Sus antepasados hicieron lo mismo cuando los envié de Cades-barnea a explorar la tierra.
9Después que subieron al valle de Escol y exploraron la tierra, desanimaron al pueblo de Israel para que no entrara a la tierra que el Señor le daba.
10Por eso el Señor se enojó mucho contra ellos y juró:
11“De todos los que rescaté de Egipto, ninguno de veinte años o más verá jamás la tierra que juré dar a Abraham, a Isaac y a Jacob, porque no me han obedecido de corazón.
12Las únicas excepciones son Caleb, hijo de Jefone el cenezeo, y Josué, hijo de Nun, porque ellos han seguido al Señor de todo corazón”.
13»El Señor se enojó con los israelitas y los hizo vagar en el desierto durante cuarenta años hasta que murió la generación entera que había pecado a los ojos del Señor .
14¡Pero ahora aquí están ustedes, raza de pecadores, haciendo exactamente lo mismo! Ustedes están provocando que el Señor se enoje aún más con Israel.
15¡Si ustedes se alejan de él y él abandona nuevamente al pueblo en el desierto, ustedes serán responsables de la destrucción de la nación entera!
16Pero ellos se acercaron a Moisés y le dijeron: —Nosotros simplemente queremos construir corrales para nuestros animales y ciudades fortificadas para nuestras esposas e hijos.
17Después tomaremos las armas e iremos al frente de nuestros hermanos israelitas a la batalla, hasta que los llevemos seguros a su tierra. Mientras tanto, nuestras familias se quedarán en las ciudades fortificadas que construiremos aquí, para que no corran peligro de los ataques de la gente del lugar.
18No volveremos a nuestras casas hasta que todo el pueblo de Israel haya recibido su porción de tierra.
19Sin embargo, no reclamamos ninguna parte de la tierra del otro lado del Jordán. Preferimos vivir aquí, al oriente del Jordán y la aceptamos como nuestra porción de tierra.
20Entonces Moisés les dijo: —Si ustedes cumplen su palabra y se preparan para ir a la batalla del Señor ,
21y si sus tropas cruzan el Jordán y siguen en la lucha hasta que el Señor expulse a sus enemigos,
22entonces podrán volver cuando el Señor haya conquistado la tierra. Habrán cumplido con su deber ante el Señor y ante el resto del pueblo de Israel. Y la tierra al oriente del Jordán será su propiedad de parte del Señor .
23Pero si no cumplen su palabra, entonces habrán pecado contra el Señor y estén seguros de que su pecado los alcanzará.
24Adelante, entonces, construyan ciudades para sus familias y corrales para sus rebaños, pero cumplan con todo lo que prometieron.
25Entonces los hombres de Gad y de Rubén respondieron: —Nosotros, tus servidores, seguiremos tus instrucciones al pie de la letra.
26Nuestros hijos y nuestras esposas, los rebaños y el ganado permanecerán aquí en las ciudades de Galaad.
27Pero todos los que puedan portar armas cruzarán al otro lado a fin de combatir para el Señor , así como tú has dicho.
28Así que Moisés dio las órdenes al sacerdote Eleazar, a Josué, hijo de Nun, y a los jefes de los clanes de Israel,
29y dijo: «Los hombres de Gad y de Rubén que están armados para la batalla deben cruzar el Jordán con ustedes y luchar para el Señor . Si lo hacen, cuando terminen de conquistar la tierra denles la región de Galaad como su propiedad.
30Pero si se niegan a armarse y a cruzar con ustedes, entonces estarán obligados a aceptar una porción de tierra en Canaán, con el resto de ustedes».
31Entonces las tribus de Gad y de Rubén volvieron a decir: «Nosotros somos tus servidores, ¡y haremos lo que el Señor ha ordenado!
32Cruzaremos el Jordán hacia Canaán bien armados a luchar para el Señor , pero nuestra propiedad estará aquí en este lado del Jordán».
33Moisés asignó tierra a las tribus de Gad y de Rubén y a la media tribu de Manasés, hijo de José. Les entregó el territorio de Sehón, rey de los amorreos, y la tierra de Og, rey de Basán, toda la tierra con sus ciudades y tierras vecinas.
34Los descendientes de Gad construyeron las ciudades de Dibón, Atarot, Aroer,
35Atarot-sofán, Jazer, Jogbeha,
36Bet-nimra y Bet-arán. Todas eran ciudades fortificadas con corrales para sus rebaños.
37Los descendientes de Rubén construyeron las ciudades de Hesbón, Eleale, Quiriataim,
38Nebo, Baal-meón y Sibma. Cambiaron los nombres de algunas de las ciudades que conquistaron y reconstruyeron.
39Entonces los descendientes de Maquir, de la tribu de Manasés, fueron a Galaad, la conquistaron y expulsaron a los amorreos que vivían allí.
40Moisés dio Galaad a los maquiritas, descendientes de Manasés, y ahí se establecieron.
41El pueblo de Jair, otro clan de la tribu de Manasés, conquistó muchas de las ciudades de Galaad y cambió el nombre de esa región a Ciudades de Jair.
42Mientras tanto, un hombre llamado Noba conquistó el pueblo de Kenat y sus aldeas vecinas y a esa región le dio su propio nombre.
Nueva Biblia de las Américas (NBLA)
1Los hijos de Rubén y los hijos de Gad tenían una cantidad muy grande de ganado. Por eso, cuando vieron la tierra de Jazer y la tierra de Galaad, que en verdad era un lugar bueno para ganado,
2los hijos de Gad y los hijos de Rubén fueron y hablaron a Moisés, al sacerdote Eleazar y a los jefes de la congregación y les dijeron:
3«Atarot, Dibón, Jazer, Nimra, Hesbón, Eleale, Sebam, Nebo y Beón,
4la tierra que el Señor conquistó delante de la congregación de Israel es tierra para ganado; y tus siervos tienen ganado.
5Si hemos hallado gracia ante tus ojos, que se dé esta tierra a tus siervos como posesión; no nos hagas pasar el Jordán», le dijeron.
6Pero Moisés dijo a los gaditas y a los rubenitas: «¿Irán sus hermanos a la guerra, mientras ustedes se quedan aquí?
7¿Por qué desalientan a los israelitas a fin de que no pasen a la tierra que el Señor les ha dado?
8Esto es lo que los padres de ustedes hicieron cuando los envié de Cades Barnea a ver la tierra.
9Pues cuando subieron hasta el valle de Escol, y vieron la tierra, desalentaron a los israelitas para que no entraran a la tierra que el Señor les había dado.
10La ira del Señor se encendió aquel día y juró y dijo:
11“Ninguno de estos hombres que salieron de Egipto, de veinte años arriba, verá la tierra que juré a Abraham, a Isaac y a Jacob, porque no me siguieron fielmente,
12sino Caleb, hijo de Jefone el cenezeo, y Josué, hijo de Nun, pues ellos sí han seguido fielmente al Señor”.
13»La ira del Señor se encendió contra Israel, y los hizo vagar en el desierto por cuarenta años, hasta que fue acabada toda la generación de los que habían hecho mal ante los ojos del Señor.
14Ahora ustedes se han levantado en lugar de sus padres, prole de hombres pecadores, para añadir aún más a la ardiente ira del Señor contra Israel.
15Pues si dejan de seguirle, otra vez Él los abandonará en el desierto, y ustedes destruirán a todo este pueblo».
16Entonces ellos se acercaron a él, y le dijeron: «Edificaremos aquí establos para nuestro ganado y ciudades para nuestros pequeños;
17pero nosotros nos armaremos para ir delante de los israelitas hasta que los introduzcamos en su lugar, mientras que nuestros pequeños se quedarán en las ciudades fortificadas por causa de los habitantes de la tierra.
18No volveremos a nuestros hogares hasta que cada uno de los israelitas haya ocupado su heredad.
19Porque no tendremos heredad con ellos al otro lado del Jordán y más allá, pues nuestra heredad nos ha tocado de este lado del Jordán, al oriente».
20Y Moisés les dijo: «Si hacen esto, si se arman delante del Señor para la guerra,
21y todos sus guerreros cruzan el Jordán delante del Señor hasta que Él haya expulsado a Sus enemigos delante de Él,
22y la tierra quede sometida delante del Señor; después volverán y quedarán libres de obligación para con el Señor y para con Israel; y esta tierra será de ustedes en posesión delante del Señor.
23Pero si no lo hacen así, miren, habrán pecado ante el Señor, y tengan por seguro que su pecado los alcanzará.
24Edifíquense ciudades para sus pequeños, y rediles para sus ovejas; y hagan lo que han prometido».
25Entonces los gaditas y los rubenitas hablaron a Moisés y dijeron: «Tus siervos harán tal como mi señor ordena.
26Nuestros pequeños, nuestras mujeres, nuestro ganado y nuestros rebaños quedarán allí en las ciudades de Galaad;
27mientras tus siervos, todos los que están armados para la guerra, cruzarán delante del Señor para la batalla, tal como mi señor dice».
28Así lo ordenó Moisés en relación a ellos, al sacerdote Eleazar, a Josué, hijo de Nun, y a los jefes de las casas paternas de las tribus de los israelitas.
29Y Moisés les dijo: «Si los gaditas y los rubenitas, todos los que están armados para la batalla, cruzan con ustedes el Jordán en presencia del Señor, y la tierra es sometida delante de ustedes, entonces les darán a ellos la tierra de Galaad en posesión;
30pero si no cruzan armados con ustedes, tendrán la herencia entre ustedes en la tierra de Canaán».
31Los gaditas y los rubenitas respondieron: «Como el Señor ha dicho a sus siervos, así haremos.
32Nosotros cruzaremos armados en la presencia del Señor a la tierra de Canaán, y la posesión de nuestra heredad quedará con nosotros de este lado del Jordán».
33Entonces Moisés dio a los gaditas, y a los rubenitas, y a la media tribu de Manasés, hijo de José, el reino de Sehón, rey de los amorreos, y el reino de Og, rey de Basán: la tierra con sus ciudades, con sus territorios, y las ciudades de la tierra circunvecina.
34Los gaditas construyeron a Dibón, Atarot, Aroer,
35Atarot Sofán, Jazer, Jogbeha,
36Bet Nimra y Bet Arán, ciudades fortificadas, y rediles para las ovejas.
37Los rubenitas construyeron a Hesbón, Eleale y Quiriataim,
38y Nebo, y Baal Meón, cambiando sus nombres, y Sibma; y dieron otros nombres a las ciudades que edificaron.
39Los hijos de Maquir, hijo de Manasés, fueron a Galaad y la tomaron, y expulsaron a los amorreos que estaban en ella.
40Entonces Moisés dio Galaad a Maquir, hijo de Manasés, y este habitó en ella.
41Jair, hijo de Manasés, fue y conquistó sus pueblos, y los llamó Havot Jair.
42También Noba fue y conquistó a Kenat y sus aldeas, y la llamó Noba, igual que él.