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Juan 1 — comparando versiones

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Reina Valera 1960 (RV60)

1En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios.

2Este era en el principio con Dios.

3Todas las cosas por él fueron hechas, y sin él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho.

4En él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres.

5La luz en las tinieblas resplandece, y las tinieblas no prevalecieron contra ella.

6Hubo un hombre enviado de Dios, el cual se llamaba Juan.

7Este vino por testimonio, para que diese testimonio de la luz, a fin de que todos creyesen por él.

8No era él la luz, sino para que diese testimonio de la luz.

9Aquella luz verdadera, que alumbra a todo hombre, venía a este mundo.

10En el mundo estaba, y el mundo por él fue hecho; pero el mundo no le conoció.

11A lo suyo vino, y los suyos no le recibieron.

12Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios;

13los cuales no son engendrados de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, sino de Dios.

14Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros (y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre), lleno de gracia y de verdad.

15Juan dio testimonio de él, y clamó diciendo: Este es de quien yo decía: El que viene después de mí, es antes de mí; porque era primero que yo.

16Porque de su plenitud tomamos todos, y gracia sobre gracia.

17Pues la ley por medio de Moisés fue dada, pero la gracia y la verdad vinieron por medio de Jesucristo.

18A Dios nadie le vio jamás; el unigénito Hijo, que está en el seno del Padre, él le ha dado a conocer.

19Este es el testimonio de Juan, cuando los judíos enviaron de Jerusalén sacerdotes y levitas para que le preguntasen: ¿Tú, quién eres?

20Confesó, y no negó, sino confesó: Yo no soy el Cristo.

21Y le preguntaron: ¿Qué pues? ¿Eres tú Elías? Dijo: No soy. ¿Eres tú el profeta? Y respondió: No.

22Le dijeron: ¿Pues quién eres? para que demos respuesta a los que nos enviaron. ¿Qué dices de ti mismo?

23Dijo: Yo soy la voz de uno que clama en el desierto: Enderezad el camino del Señor, como dijo el profeta Isaías.

24Y los que habían sido enviados eran de los fariseos.

25Y le preguntaron, y le dijeron: ¿Por qué, pues, bautizas, si tú no eres el Cristo, ni Elías, ni el profeta?

26Juan les respondió diciendo: Yo bautizo con agua; mas en medio de vosotros está uno a quien vosotros no conocéis.

27Este es el que viene después de mí, el que es antes de mí, del cual yo no soy digno de desatar la correa del calzado.

28Estas cosas sucedieron en Betábara, al otro lado del Jordán, donde Juan estaba bautizando.

29El siguiente día vio Juan a Jesús que venía a él, y dijo: He aquí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo.

30Este es aquel de quien yo dije: Después de mí viene un varón, el cual es antes de mí; porque era primero que yo.

31Y yo no le conocía; mas para que fuese manifestado a Israel, por esto vine yo bautizando con agua.

32También dio Juan testimonio, diciendo: Vi al Espíritu que descendía del cielo como paloma, y permaneció sobre él.

33Y yo no le conocía; pero el que me envió a bautizar con agua, aquél me dijo: Sobre quien veas descender el Espíritu y que permanece sobre él, ése es el que bautiza con el Espíritu Santo.

34Y yo le vi, y he dado testimonio de que éste es el Hijo de Dios.

35El siguiente día otra vez estaba Juan, y dos de sus discípulos.

36Y mirando a Jesús que andaba por allí, dijo: He aquí el Cordero de Dios.

37Le oyeron hablar los dos discípulos, y siguieron a Jesús.

38Y volviéndose Jesús, y viendo que le seguían, les dijo: ¿Qué buscáis? Ellos le dijeron: Rabí (que traducido es, Maestro), ¿dónde moras?

39Les dijo: Venid y ved. Fueron, y vieron donde moraba, y se quedaron con él aquel día; porque era como la hora décima.

40Andrés, hermano de Simón Pedro, era uno de los dos que habían oído a Juan, y habían seguido a Jesús.

41Este halló primero a su hermano Simón, y le dijo: Hemos hallado al Mesías (que traducido es, el Cristo).

42Y le trajo a Jesús. Y mirándole Jesús, dijo: Tú eres Simón, hijo de Jonás; tú serás llamado Cefas (que quiere decir, Pedro).

43El siguiente día quiso Jesús ir a Galilea, y halló a Felipe, y le dijo: Sígueme.

44Y Felipe era de Betsaida, la ciudad de Andrés y Pedro.

45Felipe halló a Natanael, y le dijo: Hemos hallado a aquel de quien escribió Moisés en la ley, así como los profetas: a Jesús, el hijo de José, de Nazaret.

46Natanael le dijo: ¿De Nazaret puede salir algo de bueno? Le dijo Felipe: Ven y ve.

47Cuando Jesús vio a Natanael que se le acercaba, dijo de él: He aquí un verdadero israelita, en quien no hay engaño.

48Le dijo Natanael: ¿De dónde me conoces? Respondió Jesús y le dijo: Antes que Felipe te llamara, cuando estabas debajo de la higuera, te vi.

49Respondió Natanael y le dijo: Rabí, tú eres el Hijo de Dios; tú eres el Rey de Israel.

50Respondió Jesús y le dijo: ¿Porque te dije: Te vi debajo de la higuera, crees? Cosas mayores que estas verás.

51Y le dijo: De cierto, de cierto os digo: De aquí adelante veréis el cielo abierto, y a los ángeles de Dios que suben y descienden sobre el Hijo del Hombre.

Nueva Version Internacional (NVI)

1En el principio ya existía el Verbo,y el Verbo estaba con Dios,y el Verbo era Dios.

2Él estaba con Dios en el principio.

3Por medio de él todas las cosas fueron creadas;sin él, nada de lo creado llegó a existir.

4En él estaba la vida,y la vida era la luz de la humanidad.

5Esta luz resplandece en la oscuridad,y la oscuridad no ha podido apagarla.

6Vino un hombre llamado Juan. Dios lo envió

7como testigo para dar testimonio de la luz, a fin de que por medio de él todos creyeran.

8Juan no era la luz, sino que vino para dar testimonio de la luz.

9Esa luz verdadera, la que alumbra a todo ser humano, venía a este mundo.

10El que era la luz ya estaba en el mundo, y el mundo fue creado por medio de él, pero el mundo no lo reconoció.

11Vino a lo que era suyo, pero los suyos no lo recibieron.

12Mas a cuantos lo recibieron, a los que creen en su nombre, les dio el derecho de ser hechos hijos de Dios.

13Estos no nacen de la sangre, ni por deseos naturales, ni por voluntad humana, sino que nacen de Dios.

14Y el Verbo se hizo hombre y habitó entre nosotros. Y contemplamos su gloria, la gloria que corresponde al Hijo único del Padre, lleno de gracia y de verdad.

15Juan dio testimonio de él y a voz en cuello proclamó: «Este es aquel de quien yo decía: “El que viene después de mí es superior a mí, porque existía antes que yo”».

16De su plenitud todos recibimos gracia sobre gracia,

17pues la Ley fue dada por medio de Moisés, mientras que la gracia y la verdad nos han llegado por medio de Jesucristo.

18A Dios nadie lo ha visto nunca; el Hijo único, que es Dios y que vive en unión íntima con el Padre, nos lo ha dado a conocer.

19Este es el testimonio de Juan cuando los judíos de Jerusalén enviaron sacerdotes y levitas a preguntarle quién era.

20No se negó a declararlo, sino que confesó con franqueza:―Yo no soy el Cristo.

21―¿Quién eres entonces? —le preguntaron—. ¿Acaso eres Elías?―No lo soy.―¿Eres el profeta?―No lo soy.

22―Entonces, ¿quién eres? Tenemos que llevar una respuesta a los que nos enviaron. ¿Qué dices de ti mismo?

23Juan respondió con las palabras del profeta Isaías:―“Yo soy la voz de uno que grita en el desierto: ‘Enderecen el camino para el Señor’ ”.

24Los que habían sido enviados eran de los fariseos.

25Ellos preguntaron:―Pues, si no eres el Cristo ni Elías ni el profeta, ¿por qué bautizas?

26Juan respondió:―Yo bautizo con agua, pero entre ustedes hay alguien a quien no conocen

27y que viene después de mí, al cual yo no soy digno ni siquiera de desatarle la correa de las sandalias.

28Todo esto sucedió en Betania, al otro lado del río Jordán, donde Juan estaba bautizando.

29Al día siguiente, Juan vio a Jesús que se acercaba a él y dijo: «¡Aquí tienen al Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo!

30De este hablaba yo cuando dije: “Después de mí viene un hombre que es superior a mí, porque existía antes que yo”.

31Yo ni siquiera lo conocía, pero, para que él se revelara al pueblo de Israel, vine bautizando con agua».

32Juan declaró: «Vi al Espíritu descender del cielo como una paloma y permanecer sobre él.

33Yo mismo no lo conocía, pero el que me envió a bautizar con agua me dijo: “Aquel sobre quien veas que el Espíritu desciende y permanece es el que bautiza con el Espíritu Santo”.

34Yo lo he visto y por eso testifico que este es el Hijo de Dios».

35Al día siguiente, Juan estaba de nuevo allí con dos de sus discípulos.

36Al ver a Jesús que pasaba por ahí, dijo:―¡Aquí tienen al Cordero de Dios!

37Cuando los dos discípulos lo oyeron decir esto, siguieron a Jesús.

38Jesús se volvió y, al ver que lo seguían, les preguntó:―¿Qué buscan?―Rabí, ¿dónde te hospedas?(Rabí significa «Maestro»).

39―Vengan a ver —les contestó Jesús.Ellos fueron, pues, y vieron dónde se hospedaba. Ese mismo día se quedaron con él. Eran como las cuatro de la tarde.

40Andrés, hermano de Simón Pedro, era uno de los dos que, al oír a Juan, había seguido a Jesús.

41Andrés encontró primero a su hermano Simón y le dijo:«Hemos encontrado al Mesías». (Es decir, el Cristo).

42Luego lo llevó a Jesús, quien lo miró y dijo:«Tú eres Simón, hijo de Juan. Serás llamado Cefas». (Es decir, Pedro).

43Al día siguiente, Jesús decidió salir hacia Galilea. Se encontró con Felipe y lo llamó:«Sígueme».

44Felipe era del pueblo de Betsaida, lo mismo que Andrés y Pedro.

45Felipe buscó a Natanael y le dijo:―Hemos encontrado a Jesús de Nazaret, el hijo de José, aquel de quien escribió Moisés en la Ley y de quien escribieron los profetas.

46―¡De Nazaret! —respondió Natanael—. ¿Acaso de allí puede salir algo bueno?―Ven a ver —le contestó Felipe.

47Cuando Jesús vio que Natanael se le acercaba, comentó:―Aquí tienen a un verdadero israelita en quien no hay falsedad.

48―¿De dónde me conoces? —le preguntó Natanael.Jesús respondió:―Antes de que Felipe te llamara, cuando aún estabas bajo la higuera, ya te había visto.

49―Rabí, ¡tú eres el Hijo de Dios! ¡Tú eres el Rey de Israel! —declaró Natanael.

50Jesús le dijo:―¿Lo crees porque te dije que te vi cuando estabas debajo de la higuera? ¡Vas a ver cosas aún más grandes que estas!

51Y añadió con firmeza:―Les aseguro que ustedes verán abrirse el cielo, y a los ángeles de Dios subir y bajar sobre el Hijo del hombre.

La Biblia de las Americas (LBLA)

1En el principio existía el Verbo, y el Verbo estaba con Dios, y el Verbo era Dios.

2Él estaba en el principio con Dios.

3Todas las cosas fueron hechas por medio de Él, y sin Él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho.

4En Él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres.

5Y la luz brilla en las tinieblas, y las tinieblas no la comprendieron.

6Vino al mundo un hombre enviado por Dios, cuyo nombre era Juan.

7Este vino como testigo, para testificar de la luz, a fin de que todos creyeran por medio de él.

8No era él la luz, sino que vino para dar testimonio de la luz.

9Existía la luz verdadera que, al venir al mundo, alumbra a todo hombre.

10En el mundo estaba, y el mundo fue hecho por medio de Él, y el mundo no le conoció.

11A lo suyo vino, y los suyos no le recibieron.

12Pero a todos los que le recibieron, les dio el derecho de llegar a ser hijos de Dios, es decir, a los que creen en su nombre,

13que no nacieron de sangre, ni de la voluntad de la carne, ni de la voluntad del hombre, sino de Dios.

14Y el Verbo se hizo carne, y habitó entre nosotros, y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre, lleno de gracia y de verdad.

15Juan dio* testimonio de Él y clamó, diciendo: Este era del que yo decía: «El que viene después de mí, es antes de mí, porque era primero que yo».

16Pues de su plenitud todos hemos recibido, y gracia sobre gracia.

17Porque la ley fue dada por medio de Moisés; la gracia y la verdad fueron hechas realidad por medio de Jesucristo.

18Nadie ha visto jamás a Dios; el unigénito Dios, que está en el seno del Padre, Él le ha dado a conocer.

19Este es el testimonio de Juan, cuando los judíos enviaron sacerdotes y levitas de Jerusalén a preguntarle: ¿Quién eres tú?

20Y él confesó y no negó; confesó: Yo no soy el Cristo.

21Y le preguntaron: ¿Entonces, qué? ¿Eres Elías? Y él dijo*: No soy. ¿Eres el profeta? Y respondió: No.

22Entonces le dijeron: ¿Quién eres?, para que podamos dar respuesta a los que nos enviaron. ¿Qué dices de ti mismo?

23Él dijo: Yo soy la voz del que clama en el desierto: «Enderezad el camino del Señor», como dijo el profeta Isaías.

24Los que habían sido enviados eran de los fariseos.

25Y le preguntaron, y le dijeron: Entonces, ¿por qué bautizas, si tú no eres el Cristo, ni Elías, ni el profeta?

26Juan les respondió, diciendo: Yo bautizo en agua, pero entre vosotros está Uno a quien no conocéis.

27Él es el que viene después de mí, a quien yo no soy digno de desatar la correa de su sandalia.

28Estas cosas sucedieron en Betania, al otro lado del Jordán, donde Juan estaba bautizando.

29Al día siguiente vio* a Jesús que venía hacia él, y dijo*: He ahí el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo.

30Este es aquel de quien yo dije: «Después de mí viene un hombre que es antes de mí porque era primero que yo».

31Y yo no le conocía, pero para que Él fuera manifestado a Israel, por esto yo vine bautizando en agua.

32Juan dio también testimonio, diciendo: He visto al Espíritu que descendía del cielo como paloma, y se posó sobre Él.

33Y yo no le conocía, pero el que me envió a bautizar en agua me dijo: «Aquel sobre quien veas al Espíritu descender y posarse sobre Él, este es el que bautiza en el Espíritu Santo».

34Y yo le he visto y he dado testimonio de que este es el Hijo de Dios.

35Al día siguiente Juan estaba otra vez allí con dos de sus discípulos,

36y vio a Jesús que pasaba, y dijo*: He ahí el Cordero de Dios.

37Y los dos discípulos le oyeron hablar, y siguieron a Jesús.

38Jesús se volvió, y viendo que le seguían, les dijo*: ¿Qué buscáis? Y ellos le dijeron: Rabí (que traducido quiere decir, Maestro), ¿dónde te hospedas?

39Él les dijo*: Venid y veréis. Entonces fueron y vieron dónde se hospedaba; y se quedaron con Él aquel día, porque era como la hora décima.

40Uno de los dos que oyeron a Juan y siguieron a Jesús era Andrés, hermano de Simón Pedro.

41El encontró* primero a su hermano Simón, y le dijo*: Hemos hallado al Mesías (que traducido quiere decir, Cristo).

42Entonces lo trajo a Jesús. Jesús mirándolo, dijo: Tú eres Simón, hijo de Juan; tú serás llamado Cefas (que quiere decir: Pedro).

43Al día siguiente Jesús se propuso salir para Galilea, y encontró* a Felipe, y le dijo*: Sígueme.

44Felipe era de Betsaida, de la ciudad de Andrés y de Pedro.

45Felipe encontró* a Natanael y le dijo*: Hemos hallado a aquel de quien escribió Moisés en la ley, y también los profetas, a Jesús de Nazaret, el hijo de José.

46Y Natanael le dijo: ¿Puede algo bueno salir de Nazaret? Felipe le dijo*: Ven, y ve.

47Jesús vio venir a Natanael y dijo* de él: He aquí un verdadero israelita en quien no hay engaño.

48Natanael le dijo*: ¿Cómo es que me conoces? Jesús le respondió y le dijo: Antes de que Felipe te llamara, cuando estabas debajo de la higuera, te vi.

49Natanael le respondió: Rabí, tú eres el Hijo de Dios, tú eres el Rey de Israel.

50Respondió Jesús y le dijo: ¿Porque te dije que te vi debajo de la higuera, crees? Cosas mayores que estas verás.

51Y le dijo*: En verdad, en verdad os digo que veréis el cielo abierto y a los ángeles de Dios subiendo y bajando sobre el Hijo del Hombre.

Nueva Traduccion Viviente (NTV)

1En el principio la Palabra ya existía. La Palabra estaba con Dios, y la Palabra era Dios.

2El que es la Palabra existía en el principio con Dios.

3Dios creó todas las cosas por medio de él, y nada fue creado sin él.

4La Palabra le dio vida a todo lo creado, y su vida trajo luz a todos.

5La luz brilla en la oscuridad, y la oscuridad jamás podrá apagarla.

6Dios envió a un hombre llamado Juan el Bautista

7para que contara acerca de la luz, a fin de que todos creyeran por su testimonio.

8Juan no era la luz; era solo un testigo para hablar de la luz.

9Aquel que es la luz verdadera, quien da luz a todos, venía al mundo.

10Vino al mismo mundo que él había creado, pero el mundo no lo reconoció.

11Vino a los de su propio pueblo, y hasta ellos lo rechazaron;

12pero a todos los que creyeron en él y lo recibieron, les dio el derecho de llegar a ser hijos de Dios.

13Ellos nacen de nuevo, no mediante un nacimiento físico como resultado de la pasión o de la iniciativa humana, sino por medio de un nacimiento que proviene de Dios.

14Entonces la Palabra se hizo hombre y vino a vivir entre nosotros. Estaba lleno de amor inagotable y fidelidad. Y hemos visto su gloria, la gloria del único Hijo del Padre.

15Juan dio testimonio de él cuando clamó a las multitudes: «A él me refería yo cuando decía: “Alguien viene después de mí que es muy superior a mí porque existe desde mucho antes que yo”».

16De su abundancia, todos hemos recibido una bendición inmerecida tras otra.

17Pues la ley fue dada por medio de Moisés, pero el amor inagotable de Dios y su fidelidad vinieron por medio de Jesucristo.

18Nadie ha visto jamás a Dios; pero el Único, que es Dios, está íntimamente ligado al Padre. Él nos ha revelado a Dios.

19Este fue el testimonio que dio Juan cuando los líderes judíos enviaron sacerdotes y ayudantes del templo desde Jerusalén para preguntarle: —¿Quién eres?

20Él dijo con toda franqueza: —Yo no soy el Mesías.

21—Bien. Entonces, ¿quién eres? —preguntaron—. ¿Eres Elías? —No —contestó. —¿Eres el Profeta que estamos esperando? —No.

22—Entonces, ¿quién eres? Necesitamos alguna respuesta para los que nos enviaron. ¿Qué puedes decirnos de ti mismo?

23Juan contestó con las palabras del profeta Isaías: «Soy una voz que clama en el desierto: “¡Abran camino para la llegada del Señor !”».

24Entonces los fariseos que habían sido enviados

25le preguntaron: —Si no eres el Mesías, ni Elías, ni el Profeta, ¿con qué derecho bautizas?

26Juan les dijo: —Yo bautizo con agua, pero aquí mismo, en medio de la multitud, hay alguien a quien ustedes no reconocen.

27Aunque su servicio viene después del mío, yo ni siquiera soy digno de ser su esclavo, ni de desatar las correas de sus sandalias.

28Ese encuentro ocurrió en Betania, una región situada al oriente del río Jordán, donde Juan estaba bautizando.

29Al día siguiente, Juan vio que Jesús se le acercaba y dijo: «¡Miren! ¡El Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo!

30A él me refería cuando yo decía: “Después de mí, vendrá un hombre que es superior a mí porque existe desde mucho antes que yo”.

31No lo reconocí como el Mesías, aunque estuve bautizando con agua para que él fuera revelado a Israel».

32Entonces Juan dio testimonio: «Vi al Espíritu Santo descender del cielo como una paloma y reposar sobre él.

33Yo no sabía que era el Mesías, pero cuando Dios me envió a bautizar con agua, me dijo: “Aquel, sobre quien veas que el Espíritu desciende y reposa, es el que bautizará con el Espíritu Santo”.

34Vi que eso sucedió con Jesús, por eso doy testimonio de que él es el Elegido de Dios».

35Al día siguiente, Juan estaba otra vez allí con dos de sus discípulos.

36Al pasar Jesús, Juan lo miró y declaró: «¡Miren! ¡Ahí está el Cordero de Dios!».

37Cuando los dos discípulos de Juan lo oyeron, siguieron a Jesús.

38Jesús miró a su alrededor y vio que ellos lo seguían. —¿Qué quieren? —les preguntó. Ellos contestaron: —Rabí (que significa “Maestro”), ¿dónde te hospedas?

39—Vengan y vean —les dijo. Eran como las cuatro de la tarde cuando lo acompañaron al lugar donde se hospedaba, y se quedaron el resto del día con él.

40Andrés, hermano de Simón Pedro, era uno de estos hombres que, al oír lo que Juan dijo, siguieron a Jesús.

41Andrés fue a buscar a su hermano Simón y le dijo: «Hemos encontrado al Mesías» (que significa «Cristo»).

42Luego Andrés llevó a Simón, para que conociera a Jesús. Jesús miró fijamente a Simón y le dijo: «Tu nombre es Simón hijo de Juan, pero te llamarás Cefas» (que significa «Pedro»).

43Al día siguiente, Jesús decidió ir a Galilea. Encontró a Felipe y le dijo: «Ven, sígueme».

44Felipe era de Betsaida, el pueblo natal de Andrés y Pedro.

45Felipe fue a buscar a Natanael y le dijo: —¡Hemos encontrado a aquel de quien Moisés y los profetas escribieron! Se llama Jesús, el hijo de José, de Nazaret.

46—¡Nazaret! —exclamó Natanael—. ¿Acaso puede salir algo bueno de Nazaret? —Ven y compruébalo tú mismo —le respondió Felipe.

47Mientras ellos se acercaban, Jesús dijo: —Aquí viene un verdadero hijo de Israel, un hombre totalmente íntegro.

48—¿Cómo es que me conoces? —le preguntó Natanael. —Pude verte debajo de la higuera antes de que Felipe te encontrara —contestó Jesús.

49Entonces Natanael exclamó: —Rabí, ¡tú eres el Hijo de Dios, el Rey de Israel!

50Jesús le preguntó: —¿Crees eso solo porque te dije que te había visto debajo de la higuera? Verás cosas más grandes que esta.

51Y agregó: «Les digo la verdad, todos ustedes verán el cielo abierto y a los ángeles de Dios subiendo y bajando sobre el Hijo del Hombre, quien es la escalera entre el cielo y la tierra».

Nueva Biblia de las Américas (NBLA)

1En el principio ya existía el Verbo, y el Verbo estaba con Dios, y el Verbo era Dios.

2Él estaba en el principio con Dios.

3Todas las cosas fueron hechas por medio de Él, y sin Él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho.

4En Él estaba la vida, y la vida era la Luz de los hombres.

5La Luz brilla en las tinieblas, y las tinieblas no la comprendieron.

6Vino al mundo un hombre enviado por Dios, cuyo nombre era Juan.

7Este vino como testigo para testificar de la Luz, a fin de que todos creyeran por medio de él.

8No era él la Luz, sino que vino para dar testimonio de la Luz.

9Existía la Luz verdadera que, al venir al mundo, alumbra a todo hombre.

10Él estaba en el mundo, y el mundo fue hecho por medio de Él, y el mundo no lo conoció.

11A lo Suyo vino, y los Suyos no lo recibieron.

12Pero a todos los que lo recibieron, les dio el derecho de llegar a ser hijos de Dios, es decir, a los que creen en Su nombre,

13que no nacieron de sangre, ni de la voluntad de la carne, ni de la voluntad del hombre, sino de Dios.

14El Verbo se hizo carne, y habitó entre nosotros, y vimos Su gloria, gloria como del unigénito del Padre, lleno de gracia y de verdad.

15Juan dio* testimonio de Él y clamó: «Este era del que yo decía: “El que viene después de mí, es antes de mí, porque era primero que yo” ».

16Pues de Su plenitud todos hemos recibido, y gracia sobre gracia.

17Porque la ley fue dada por medio de Moisés; la gracia y la verdad fueron hechas realidad por medio de Jesucristo.

18Nadie ha visto jamás a Dios; el unigénito Dios, que está en el seno del Padre, Él lo ha dado a conocer.

19Este es el testimonio de Juan, cuando los judíos enviaron sacerdotes y levitas de Jerusalén a preguntarle: «¿Quién eres tú?».

20Y él confesó y no negó, pero confesó: «Yo no soy el Cristo».

21«¿Entonces, qué?», le preguntaron, «¿Eres Elías?». Y él dijo*: «No lo soy». «¿Eres el Profeta?». «No», respondió Juan.

22Entonces le preguntaron: «¿Quién eres? Ya que tenemos que dar respuesta a los que nos enviaron. ¿Qué dices de ti mismo?».

23Juan les respondió: «Yo soy la voz del que clama en el desierto: “Enderecen el camino del Señor”, como dijo el profeta Isaías».

24Los que habían sido enviados eran de los fariseos,

25y le preguntaron: «Entonces, ¿por qué bautizas, si tú no eres el Cristo, ni Elías, ni el Profeta?».

26Juan les respondió: «Yo bautizo en agua, pero entre ustedes está Uno a quien ustedes no conocen.

27Él es el que viene después de mí, a quien yo no soy digno de desatar la correa de la sandalia».

28Estas cosas sucedieron en Betania, al otro lado del Jordán, donde Juan estaba bautizando.

29Al día siguiente Juan vio* a Jesús que venía hacia él, y dijo*: «Ahí está el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo.

30Este es Aquel de quien yo dije: “Después de mí viene un Hombre que es antes de mí porque era primero que yo”.

31Yo no lo conocía, pero para que Él fuera manifestado a Israel, por esto yo vine bautizando en agua».

32Juan también dio testimonio, diciendo: «He visto al Espíritu que descendía del cielo como paloma, y se posó sobre Él.

33Yo no lo conocía, pero el que me envió a bautizar en agua me dijo: “Aquel sobre quien veas al Espíritu descender y posarse sobre Él, Este es el que bautiza en el Espíritu Santo”.

34Y yo lo he visto y he dado testimonio de que Este es el Hijo de Dios».

35Al día siguiente Juan estaba otra vez allí con dos de sus discípulos,

36y vio a Jesús que pasaba, y dijo*: «Ahí está el Cordero de Dios».

37Y los dos discípulos le oyeron hablar, y siguieron a Jesús.

38Jesús se volvió, y viendo que lo seguían, les dijo*: «¿Qué buscan?». Y ellos le dijeron: «Rabí (que traducido quiere decir Maestro), ¿dónde te hospedas?».

39«Vengan y verán», les dijo* Jesús. Entonces fueron y vieron dónde se hospedaba; y se quedaron con Él aquel día, porque eran como las cuatro de la tarde.

40Uno de los dos que oyeron a Juan y siguieron a Jesús, era Andrés, hermano de Simón Pedro.

41Él encontró* primero a su hermano Simón, y le dijo*: «Hemos hallado al Mesías» (que traducido quiere decir, Cristo).

42Entonces lo trajo a Jesús. Jesús mirándolo, dijo: «Tú eres Simón, hijo de Juan; tú serás llamado Cefas», que quiere decir Pedro.

43Al día siguiente Jesús se propuso salir para Galilea, y encontró* a Felipe, y le dijo*: «Sígueme».

44Felipe era de Betsaida, de la ciudad de Andrés y de Pedro.

45Felipe encontró* a Natanael y le dijo*: «Hemos hallado a Aquel de quien escribió Moisés en la ley, y también los profetas, a Jesús de Nazaret, el hijo de José».

46Y Natanael le dijo: «¿Puede algo bueno salir de Nazaret?». «Ven, y ve», le dijo* Felipe.

47Jesús vio venir a Natanael y dijo* de él: «Ahí tienen a un verdadero israelita en quien no hay engaño».

48Natanael le preguntó*: «¿Cómo es que me conoces?». Jesús le respondió: «Antes de que Felipe te llamara, cuando estabas debajo de la higuera, te vi».

49«Rabí, Tú eres el Hijo de Dios, Tú eres el Rey de Israel», respondió Natanael.

50Jesús le contestó: «¿Porque te dije que te vi debajo de la higuera, crees? Cosas mayores que estas verás».

51También le dijo*: «En verdad les digo que verán el cielo abierto y a los ángeles de Dios subiendo y bajando sobre el Hijo del Hombre».

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