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Juan 17 — comparando versiones

Reina Valera 1960 (RV60)

1Estas cosas habló Jesús, y levantando los ojos al cielo, dijo: Padre, la hora ha llegado; glorifica a tu Hijo, para que también tu Hijo te glorifique a ti;

2como le has dado potestad sobre toda carne, para que dé vida eterna a todos los que le diste.

3Y esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien has enviado.

4Yo te he glorificado en la tierra; he acabado la obra que me diste que hiciese.

5Ahora pues, Padre, glorifícame tú al lado tuyo, con aquella gloria que tuve contigo antes que el mundo fuese.

6He manifestado tu nombre a los hombres que del mundo me diste; tuyos eran, y me los diste, y han guardado tu palabra.

7Ahora han conocido que todas las cosas que me has dado, proceden de ti;

8porque las palabras que me diste, les he dado; y ellos las recibieron, y han conocido verdaderamente que salí de ti, y han creído que tú me enviaste.

9Yo ruego por ellos; no ruego por el mundo, sino por los que me diste; porque tuyos son,

10y todo lo mío es tuyo, y lo tuyo mío; y he sido glorificado en ellos.

11Y ya no estoy en el mundo; mas éstos están en el mundo, y yo voy a ti. Padre santo, a los que me has dado, guárdalos en tu nombre, para que sean uno, así como nosotros.

12Cuando estaba con ellos en el mundo, yo los guardaba en tu nombre; a los que me diste, yo los guardé, y ninguno de ellos se perdió, sino el hijo de perdición, para que la Escritura se cumpliese.

13Pero ahora voy a ti; y hablo esto en el mundo, para que tengan mi gozo cumplido en sí mismos.

14Yo les he dado tu palabra; y el mundo los aborreció, porque no son del mundo, como tampoco yo soy del mundo.

15No ruego que los quites del mundo, sino que los guardes del mal.

16No son del mundo, como tampoco yo soy del mundo.

17Santifícalos en tu verdad; tu palabra es verdad.

18Como tú me enviaste al mundo, así yo los he enviado al mundo.

19Y por ellos yo me santifico a mí mismo, para que también ellos sean santificados en la verdad.

20Mas no ruego solamente por éstos, sino también por los que han de creer en mí por la palabra de ellos,

21para que todos sean uno; como tú, oh Padre, en mí, y yo en ti, que también ellos sean uno en nosotros; para que el mundo crea que tú me enviaste.

22La gloria que me diste, yo les he dado, para que sean uno, así como nosotros somos uno.

23Yo en ellos, y tú en mí, para que sean perfectos en unidad, para que el mundo conozca que tú me enviaste, y que los has amado a ellos como también a mí me has amado.

24Padre, aquellos que me has dado, quiero que donde yo estoy, también ellos estén conmigo, para que vean mi gloria que me has dado; porque me has amado desde antes de la fundación del mundo.

25Padre justo, el mundo no te ha conocido, pero yo te he conocido, y éstos han conocido que tú me enviaste.

26Y les he dado a conocer tu nombre, y lo daré a conocer aún, para que el amor con que me has amado, esté en ellos, y yo en ellos.

Nueva Version Internacional (NVI)

1Después de que Jesús dijo esto, dirigió la mirada al cielo y oró así:«Padre, ha llegado la hora. Glorifica a tu Hijo, para que tu Hijo te glorifique a ti,

2ya que le has conferido autoridad sobre todo mortal para que él les conceda vida eterna a todos los que le has dado.

3Y esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien tú has enviado.

4Yo te he glorificado en la tierra y he llevado a cabo la obra que me encomendaste.

5Y ahora, Padre, glorifícame en tu presencia con la gloria que tuve contigo antes de que el mundo existiera.

6»A los que me diste del mundo les he revelado tu nombre. Eran tuyos; tú me los diste y ellos han obedecido tu palabra.

7Ahora saben que todo lo que me has dado viene de ti,

8porque les he entregado las palabras que me diste y ellos las aceptaron; saben con certeza que salí de ti y han creído que tú me enviaste.

9Ruego por ellos. No ruego por el mundo, sino por los que me has dado porque son tuyos.

10Todo lo que yo tengo es tuyo y todo lo que tú tienes es mío; y por medio de ellos he sido glorificado.

11Ya no voy a estar por más tiempo en el mundo, pero ellos están todavía en el mundo y yo vuelvo a ti.»Padre santo, protégelos con el poder de tu nombre, el nombre que me diste, para que sean uno, lo mismo que nosotros.

12Mientras estaba con ellos, los protegía y los cuidaba mediante el nombre que me diste y ninguno se perdió sino aquel que eligió perderse, a fin de que se cumpliera la Escritura.

13»Ahora vuelvo a ti, pero digo estas cosas mientras todavía estoy en el mundo, para que tengan mi alegría en plenitud.

14Yo les he entregado tu palabra y el mundo los ha odiado porque no son del mundo, como tampoco yo soy del mundo.

15No te pido que los quites del mundo, sino que los protejas del maligno.

16Ellos no son del mundo, como tampoco lo soy yo.

17Santifícalos en la verdad; tu palabra es la verdad.

18Como tú me enviaste al mundo, yo los envío también al mundo.

19Y por ellos me santifico a mí mismo, para que también ellos sean santificados en la verdad.

20»No ruego solo por estos. Ruego también por los que han de creer en mí por el mensaje de ellos,

21para que todos sean uno. Padre, así como tú estás en mí y yo en ti, permite que ellos también estén en nosotros, para que el mundo crea que tú me has enviado.

22Yo les he dado la gloria que me diste, para que sean uno, así como nosotros somos uno:

23yo en ellos y tú en mí. Permite que alcancen la perfección en la unidad, y así el mundo reconozca que tú me enviaste y que los has amado a ellos tal como me has amado a mí.

24»Padre, quiero que los que me has dado estén conmigo donde yo estoy. Que vean mi gloria, la gloria que me has dado porque me amaste desde antes de la creación del mundo.

25»Padre justo, aunque el mundo no te conoce, yo sí te conozco y estos reconocen que tú me enviaste.

26Yo les he dado a conocer tu nombre y seguiré haciéndolo, para que el amor con que me has amado esté en ellos y yo mismo esté en ellos».

La Biblia de las Americas (LBLA)

1Estas cosas habló Jesús, y alzando los ojos al cielo, dijo: Padre, la hora ha llegado; glorifica a tu Hijo, para que el Hijo te glorifique a ti,

2por cuanto le diste autoridad sobre todo ser humano para que dé vida eterna a todos los que tú le has dado.

3Y esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien has enviado.

4Yo te glorifiqué en la tierra, habiendo terminado la obra que me diste que hiciera.

5Y ahora, glorifícame tú, Padre, junto a ti, con la gloria que tenía contigo antes que el mundo existiera.

6He manifestado tu nombre a los hombres que del mundo me diste; eran tuyos y me los diste, y han guardado tu palabra.

7Ahora han conocido que todo lo que me has dado viene de ti;

8porque yo les he dado las palabras que me diste; y las recibieron, y entendieron que en verdad salí de ti, y creyeron que tú me enviaste.

9Yo ruego por ellos; no ruego por el mundo, sino por los que me has dado; porque son tuyos;

10y todo lo mío es tuyo, y lo tuyo, mío; y he sido glorificado en ellos.

11Ya no estoy en el mundo, pero ellos sí están en el mundo, y yo voy a ti. Padre santo, guárdalos en tu nombre, el nombre que me has dado, para que sean uno, así como nosotros.

12Cuando estaba con ellos, los guardaba en tu nombre, el nombre que me diste; y los guardé y ninguno se perdió, excepto el hijo de perdición, para que la Escritura se cumpliera.

13Pero ahora voy a ti; y hablo esto en el mundo para que tengan mi gozo completo en sí mismos.

14Yo les he dado tu palabra y el mundo los ha odiado, porque no son del mundo, como tampoco yo soy del mundo.

15No te ruego que los saques del mundo, sino que los guardes del maligno.

16Ellos no son del mundo, como tampoco yo soy del mundo.

17Santifícalos en la verdad; tu palabra es verdad.

18Como tú me enviaste al mundo, yo también los he enviado al mundo.

19Y por ellos yo me santifico, para que ellos también sean santificados en la verdad.

20Mas no ruego solo por estos, sino también por los que han de creer en mí por la palabra de ellos,

21para que todos sean uno. Como tú, oh Padre, estás en mí y yo en ti, que también ellos estén en nosotros, para que el mundo crea que tú me enviaste.

22La gloria que me diste les he dado, para que sean uno, así como nosotros somos uno:

23yo en ellos, y tú en mí, para que sean perfeccionados en unidad, para que el mundo sepa que tú me enviaste, y que los amaste tal como me has amado a mí.

24Padre, quiero que los que me has dado, estén también conmigo donde yo estoy, para que vean mi gloria, la gloria que me has dado; porque me has amado desde antes de la fundación del mundo.

25Oh Padre justo, aunque el mundo no te ha conocido, yo te he conocido, y estos han conocido que tú me enviaste.

26Yo les he dado a conocer tu nombre, y lo daré a conocer, para que el amor con que me amaste esté en ellos y yo en ellos.

Nueva Traduccion Viviente (NTV)

1Después de decir todas esas cosas, Jesús miró al cielo y dijo: «Padre, ha llegado la hora. Glorifica a tu Hijo para que él, a su vez, te dé la gloria a ti.

2Pues le has dado a tu Hijo autoridad sobre todo ser humano. Él da vida eterna a cada uno de los que tú le has dado.

3Y la manera de tener vida eterna es conocerte a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien tú enviaste a la tierra.

4Yo te di la gloria aquí en la tierra, al terminar la obra que me encargaste.

5Ahora, Padre, llévame a la gloria que compartíamos antes de que comenzara el mundo.

6»Te he dado a conocer a los que me diste de este mundo. Siempre fueron tuyos. Tú me los diste, y ellos han obedecido tu palabra.

7Ahora saben que todo lo que tengo es un regalo que proviene de ti,

8porque les he transmitido el mensaje que me diste. Ellos aceptaron el mensaje y saben que provine de ti y han creído que tú me enviaste.

9»Mi oración no es por el mundo, sino por los que me has dado, porque te pertenecen.

10Todos los que son míos te pertenecen, y me los has dado, para que me den gloria.

11Ahora me voy del mundo; ellos se quedan en este mundo, pero yo voy a ti. Padre santo, tú me has dado tu nombre; ahora protégelos con el poder de tu nombre para que estén unidos como lo estamos nosotros.

12Durante el tiempo que estuve aquí, los protegí con el poder del nombre que me diste. Los cuidé para que ni uno solo se perdiera, excepto el que va camino a la destrucción como predijeron las Escrituras.

13»Ahora voy a ti. Mientras estuve con ellos en este mundo, les dije muchas cosas para que estuvieran llenos de mi alegría.

14Les he dado tu palabra, y el mundo los odia, porque ellos no pertenecen al mundo, así como yo tampoco pertenezco al mundo.

15No te pido que los quites del mundo, sino que los protejas del maligno.

16Al igual que yo, ellos no pertenecen a este mundo.

17Hazlos santos con tu verdad; enséñales tu palabra, la cual es verdad.

18Así como tú me enviaste al mundo, yo los envío al mundo.

19Y me entrego por ellos como un sacrificio santo, para que tu verdad pueda hacerlos santos.

20»No te pido solo por estos discípulos, sino también por todos los que creerán en mí por el mensaje de ellos.

21Te pido que todos sean uno, así como tú y yo somos uno, es decir, como tú estás en mí, Padre, y yo estoy en ti. Y que ellos estén en nosotros, para que el mundo crea que tú me enviaste.

22»Les he dado la gloria que tú me diste, para que sean uno, como nosotros somos uno.

23Yo estoy en ellos, y tú estás en mí. Que gocen de una unidad tan perfecta que el mundo sepa que tú me enviaste y que los amas tanto como me amas a mí.

24Padre, quiero que los que me diste estén conmigo donde yo estoy. Entonces podrán ver toda la gloria que me diste, porque me amaste aun antes de que comenzara el mundo.

25»Oh Padre justo, el mundo no te conoce, pero yo sí te conozco; y estos discípulos saben que tú me enviaste.

26Yo te he dado a conocer a ellos y seguiré haciéndolo. Entonces tu amor por mí estará en ellos, y yo también estaré en ellos».

Nueva Biblia de las Américas (NBLA)

1Estas cosas habló Jesús, y alzando los ojos al cielo, dijo: «Padre, la hora ha llegado; glorifica a Tu Hijo, para que el Hijo te glorifique a Ti,

2por cuanto le diste autoridad sobre todo ser humano, para que Él dé vida eterna a todos los que le has dado.

3»Y esta es la vida eterna: que te conozcan a Ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien has enviado.

4Yo te glorifiqué en la tierra, habiendo terminado la obra que me diste que hiciera.

5Y ahora, glorifícame Tú, Padre, junto a Ti, con la gloria que tenía contigo antes que el mundo existiera.

6»He manifestado Tu nombre a los hombres que del mundo me diste; eran Tuyos y me los diste, y han guardado Tu palabra.

7Ahora han conocido que todo lo que me has dado viene de Ti;

8porque Yo les he dado las palabras que me diste; y las recibieron, y entendieron que en verdad salí de Ti, y creyeron que Tú me enviaste.

9»Yo ruego por ellos; no ruego por el mundo, sino por los que me has dado; porque son Tuyos;

10y todo lo Mío es Tuyo, y lo Tuyo, Mío; y he sido glorificado en ellos.

11»Ya no estoy en el mundo, pero ellos sí están en el mundo, y Yo voy a Ti. Padre santo, guárdalos en Tu nombre, el nombre que me has dado, para que sean uno, así como Nosotros somos uno.

12Cuando Yo estaba con ellos, los guardaba en Tu nombre, el nombre que me diste; y los guardé y ninguno se perdió, excepto el hijo de perdición, para que la Escritura se cumpliera.

13Pero ahora voy a Ti; y hablo esto en el mundo para que tengan Mi gozo completo en sí mismos.

14»Yo les he dado Tu palabra y el mundo los ha odiado, porque no son del mundo, como tampoco Yo soy del mundo.

15No te ruego que los saques del mundo, sino que los guardes del maligno.

16Ellos no son del mundo, como tampoco Yo soy del mundo.

17»Santifícalos en la verdad; Tu palabra es verdad.

18Como Tú me enviaste al mundo, Yo también los he enviado al mundo.

19Y por ellos Yo me santifico, para que ellos también sean santificados en la verdad.

20»Pero no ruego solo por estos, sino también por los que han de creer en Mí por la palabra de ellos,

21para que todos sean uno. Como Tú, oh Padre, estás en Mí y Yo en Ti, que también ellos estén en Nosotros, para que el mundo crea que Tú me enviaste.

22»La gloria que me diste les he dado, para que sean uno, así como Nosotros somos uno:

23Yo en ellos, y Tú en Mí, para que sean perfeccionados en unidad, para que el mundo sepa que Tú me enviaste, y que los amaste tal como me has amado a Mí.

24»Padre, quiero que los que me has dado, estén también conmigo donde Yo estoy, para que vean Mi gloria, la gloria que me has dado; porque me has amado desde antes de la fundación del mundo.

25Oh Padre justo, aunque el mundo no te ha conocido, Yo te he conocido, y estos han conocido que Tú me enviaste.

26Yo les he dado a conocer Tu nombre, y lo daré a conocer, para que el amor con que me amaste esté en ellos y Yo en ellos».

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