Hechos 4 — comparando versiones
Reina Valera 1960 (RV60)
1Hablando ellos al pueblo, vinieron sobre ellos los sacerdotes con el jefe de la guardia del templo, y los saduceos, 🗨
2resentidos de que enseñasen al pueblo, y anunciasen en Jesús la resurrección de entre los muertos. 🗨
3Y les echaron mano, y los pusieron en la cárcel hasta el día siguiente, porque era ya tarde. 🗨
4Pero muchos de los que habían oído la palabra, creyeron; y el número de los varones era como cinco mil. 🗨
5Aconteció al día siguiente, que se reunieron en Jerusalén los gobernantes, los ancianos y los escribas, 🗨
6y el sumo sacerdote Anás, y Caifás y Juan y Alejandro, y todos los que eran de la familia de los sumos sacerdotes; 🗨
7y poniéndoles en medio, les preguntaron: ¿Con qué potestad, o en qué nombre, habéis hecho vosotros esto? 🗨
8Entonces Pedro, lleno del Espíritu Santo, les dijo: Gobernantes del pueblo, y ancianos de Israel: 🗨
9Puesto que hoy se nos interroga acerca del beneficio hecho a un hombre enfermo, de qué manera éste haya sido sanado, 🗨
10sea notorio a todos vosotros, y a todo el pueblo de Israel, que en el nombre de Jesucristo de Nazaret, a quien vosotros crucificasteis y a quien Dios resucitó de los muertos, por él este hombre está en vuestra presencia sano. 🗨
11Este Jesús es la piedra reprobada por vosotros los edificadores, la cual ha venido a ser cabeza del ángulo. 🗨
12Y en ningún otro hay salvación; porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos. 🗨
13Entonces viendo el denuedo de Pedro y de Juan, y sabiendo que eran hombres sin letras y del vulgo, se maravillaban; y les reconocían que habían estado con Jesús. 🗨
14Y viendo al hombre que había sido sanado, que estaba en pie con ellos, no podían decir nada en contra. 🗨
15Entonces les ordenaron que saliesen del concilio; y conferenciaban entre sí, 🗨
16diciendo: ¿Qué haremos con estos hombres? Porque de cierto, señal manifiesta ha sido hecha por ellos, notoria a todos los que moran en Jerusalén, y no lo podemos negar. 🗨
17Sin embargo, para que no se divulgue más entre el pueblo, amenacémosles para que no hablen de aquí en adelante a hombre alguno en este nombre. 🗨
18Y llamándolos, les intimaron que en ninguna manera hablasen ni enseñasen en el nombre de Jesús. 🗨
19Mas Pedro y Juan respondieron diciéndoles: Juzgad si es justo delante de Dios obedecer a vosotros antes que a Dios; 🗨
20porque no podemos dejar de decir lo que hemos visto y oído. 🗨
21Ellos entonces les amenazaron y les soltaron, no hallando ningún modo de castigarles, por causa del pueblo; porque todos glorificaban a Dios por lo que se había hecho, 🗨
22ya que el hombre en quien se había hecho este milagro de sanidad, tenía más de cuarenta años. 🗨
23Y puestos en libertad, vinieron a los suyos y contaron todo lo que los principales sacerdotes y los ancianos les habían dicho. 🗨
24Y ellos, habiéndolo oído, alzaron unánimes la voz a Dios, y dijeron: Soberano Señor, tú eres el Dios que hiciste el cielo y la tierra, el mar y todo lo que en ellos hay; 🗨
25que por boca de David tu siervo dijiste: ¿Por qué se amotinan las gentes, Y los pueblos piensan cosas vanas? 🗨
26Se reunieron los reyes de la tierra, Y los príncipes se juntaron en uno Contra el Señor, y contra su Cristo. 🗨
27Porque verdaderamente se unieron en esta ciudad contra tu santo Hijo Jesús, a quien ungiste, Herodes y Poncio Pilato, con los gentiles y el pueblo de Israel, 🗨
28para hacer cuanto tu mano y tu consejo habían antes determinado que sucediera. 🗨
29Y ahora, Señor, mira sus amenazas, y concede a tus siervos que con todo denuedo hablen tu palabra, 🗨
30mientras extiendes tu mano para que se hagan sanidades y señales y prodigios mediante el nombre de tu santo Hijo Jesús. 🗨
31Cuando hubieron orado, el lugar en que estaban congregados tembló; y todos fueron llenos del Espíritu Santo, y hablaban con denuedo la palabra de Dios. 🗨
32Y la multitud de los que habían creído era de un corazón y un alma; y ninguno decía ser suyo propio nada de lo que poseía, sino que tenían todas las cosas en común. 🗨
33Y con gran poder los apóstoles daban testimonio de la resurrección del Señor Jesús, y abundante gracia era sobre todos ellos. 🗨
34Así que no había entre ellos ningún necesitado; porque todos los que poseían heredades o casas, las vendían, y traían el precio de lo vendido, 🗨
35y lo ponían a los pies de los apóstoles; y se repartía a cada uno según su necesidad. 🗨
36Entonces José, a quien los apóstoles pusieron por sobrenombre Bernabé (que traducido es, Hijo de consolación), levita, natural de Chipre, 🗨
37como tenía una heredad, la vendió y trajo el precio y lo puso a los pies de los apóstoles. 🗨
Nueva Version Internacional (NVI)
1Mientras Pedro y Juan le hablaban a la gente, se les presentaron los sacerdotes, el capitán de la guardia del templo y los saduceos. 🗨
2Estaban muy disgustados porque los apóstoles enseñaban a la gente y proclamaban la resurrección, que se había hecho evidente en el caso de Jesús. 🗨
3Arrestaron a Pedro y a Juan y, como ya anochecía, los metieron en la cárcel hasta el día siguiente. 🗨
4Pero muchos de los que oyeron el mensaje creyeron, y el número de estos, contando solo a los hombres, llegaba a unos cinco mil. 🗨
5Al día siguiente se reunieron en Jerusalén los gobernantes, los líderes religiosos y los maestros de la Ley. 🗨
6Allí estaban el sumo sacerdote Anás, Caifás, Juan, Alejandro y los otros miembros de la familia del sumo sacerdote. 🗨
7Hicieron que Pedro y Juan comparecieran ante ellos y comenzaron a interrogarlos:―¿Con qué poder o en nombre de quién hicieron ustedes esto? 🗨
8Pedro, lleno del Espíritu Santo, les respondió:―Gobernantes del pueblo y líderes religiosos: 🗨
9hoy se nos procesa por haber favorecido a un paralítico, ¡y se nos pregunta cómo fue sanado! 🗨
10Sepan, pues, todos ustedes y todo el pueblo de Israel que este hombre está aquí delante de ustedes, sano gracias al nombre de Jesucristo de Nazaret, crucificado por ustedes, pero resucitado por Dios. 🗨
11Jesucristo es»“la piedra que desecharon ustedes los constructoresy que ha llegado a ser la piedra angular”. 🗨
12De hecho, en ningún otro hay salvación, porque no hay bajo el cielo otro nombre dado a los hombres mediante el cual podamos ser salvos. 🗨
13Los gobernantes, al ver la osadía con que hablaban Pedro y Juan, y al darse cuenta de que eran gente sin estudios ni preparación, quedaron asombrados y reconocieron que habían estado con Jesús. 🗨
14Además, como vieron que los acompañaba el hombre que había sido sanado, no tenían nada que alegar. 🗨
15Así que les mandaron que se retiraran del Consejo y se pusieron a deliberar entre sí: 🗨
16«¿Qué vamos a hacer con estos sujetos? Es un hecho que por medio de ellos ha ocurrido un milagro evidente; todos los que viven en Jerusalén lo saben y no podemos negarlo. 🗨
17Para evitar que este asunto siga divulgándose entre la gente, vamos a amenazarlos y así no volverán a hablar de ese nombre a nadie». 🗨
18Los llamaron y les ordenaron terminantemente que dejaran de hablar y enseñar acerca del nombre de Jesús. 🗨
19Pero Pedro y Juan replicaron:―¿Es justo delante de Dios obedecerlos a ustedes en vez de obedecerlo a él? ¡Júzguenlo ustedes mismos! 🗨
20Nosotros no podemos dejar de hablar de lo que hemos visto y oído. 🗨
21Después de nuevas amenazas, los dejaron irse. Por causa de la gente, no hallaban manera de castigarlos: todos alababan a Dios por lo que había sucedido, 🗨
22pues el hombre que había sido milagrosamente sanado tenía más de cuarenta años. 🗨
23Al quedar libres, Pedro y Juan volvieron a los suyos y les relataron todo lo que les habían dicho los jefes de los sacerdotes y los líderes religiosos. 🗨
24Cuando lo oyeron, alzaron unánimes la voz en oración a Dios: «Soberano Señor, creador del cielo y de la tierra, del mar y de todo lo que hay en ellos, 🗨
25tú, por medio del Espíritu Santo, dijiste en labios de nuestro padre David, tu siervo:»“¿Por qué se enfurecen las nacionesy en vano conspiran los pueblos? 🗨
26Los reyes de la tierra se rebelan;los gobernantes se confabulancontra el Señory contra su ungido”. 🗨
27En efecto, en esta ciudad se reunieron Herodes y Poncio Pilato, con los gentiles y con el pueblo de Israel, contra tu santo siervo Jesús, a quien ungiste 🗨
28para hacer lo que de antemano tu poder y tu voluntad habían determinado que sucediera. 🗨
29Ahora, Señor, toma en cuenta sus amenazas y concede a tus siervos el proclamar tu palabra sin temor alguno. 🗨
30Por eso, extiende tu mano para sanar y hacer señales y prodigios mediante el nombre de tu santo siervo Jesús». 🗨
31Después de haber orado, tembló el lugar en que estaban reunidos; todos fueron llenos del Espíritu Santo y proclamaban la palabra de Dios sin temor alguno. 🗨
32Todos los creyentes eran de un solo sentir y pensar. Nadie consideraba suya ninguna de sus posesiones, sino que las compartían. 🗨
33Los apóstoles, a su vez, con gran poder seguían dando testimonio de la resurrección del Señor Jesús. La gracia de Dios se derramaba abundantemente sobre todos ellos, 🗨
34pues no había ningún necesitado en la comunidad. Quienes poseían casas o terrenos los vendían, llevaban el dinero de las ventas 🗨
35y lo entregaban a los apóstoles para que se distribuyera según la necesidad de cada uno. 🗨
36José, un levita natural de Chipre, a quien los apóstoles llamaban Bernabé, que significa «Hijo de consolación», 🗨
37vendió un terreno que poseía, llevó el dinero y lo puso a disposición de los apóstoles. 🗨
La Biblia de las Americas (LBLA)
1Mientras ellos hablaban al pueblo, se les echaron encima los sacerdotes, el capitán de la guardia del templo, y los saduceos, 🗨
2indignados porque enseñaban al pueblo, y anunciaban en Jesús la resurrección de entre los muertos. 🗨
3Les echaron mano, y los pusieron en la cárcel hasta el día siguiente, pues ya era tarde. 🗨
4Pero muchos de los que habían oído el mensaje creyeron, llegando el número de los hombres como a cinco mil. 🗨
5Y sucedió que al día siguiente se reunieron en Jerusalén sus gobernantes, ancianos y escribas; 🗨
6estaban allí el sumo sacerdote Anás, Caifás, Juan y Alejandro, y todos los que eran del linaje de los sumos sacerdotes. 🗨
7Y habiéndolos puesto en medio de ellos, les interrogaban: ¿Con qué poder, o en qué nombre, habéis hecho esto? 🗨
8Entonces Pedro, lleno del Espíritu Santo, les dijo: Gobernantes y ancianos del pueblo, 🗨
9si se nos está interrogando hoy por causa del beneficio hecho a un hombre enfermo, de qué manera este ha sido sanado, 🗨
10sabed todos vosotros, y todo el pueblo de Israel, que en el nombre de Jesucristo el Nazareno, a quien vosotros crucificasteis y a quien Dios resucitó de entre los muertos, por Él, este hombre se halla aquí sano delante de vosotros. 🗨
11Este Jesús es la piedra desechada por vosotros los constructores, pero que ha venido a ser la piedra angular. 🗨
12Y en ningún otro hay salvación, porque no hay otro nombre bajo el cielo dado a los hombres, en el cual podamos ser salvos. 🗨
13Al ver la confianza de Pedro y de Juan, y dándose cuenta de que eran hombres sin letras y sin preparación, se maravillaban, y reconocían que ellos habían estado con Jesús. 🗨
14Y viendo junto a ellos de pie al hombre que había sido sanado, no tenían nada que decir en contra. 🗨
15Pero habiéndoles ordenado salir fuera del concilio, deliberaban entre sí, 🗨
16diciendo: ¿Qué haremos con estos hombres? Porque el hecho de que un milagro notable ha sido realizado por medio de ellos es evidente a todos los que viven en Jerusalén, y no podemos negarlo. 🗨
17Mas a fin de que no se divulgue más entre el pueblo, amenacémoslos para que no hablen más a hombre alguno en este nombre. 🗨
18Cuando los llamaron, les ordenaron no hablar ni enseñar en el nombre de Jesús. 🗨
19Mas respondiendo Pedro y Juan, les dijeron: Vosotros mismos juzgad si es justo delante de Dios obedecer a vosotros antes que a Dios; 🗨
20porque nosotros no podemos dejar de decir lo que hemos visto y oído. 🗨
21Y ellos, después de amenazarlos otra vez, los dejaron ir (no hallando la manera de castigarlos) por causa del pueblo, porque todos glorificaban a Dios por lo que había acontecido; 🗨
22porque el hombre en quien se había realizado este milagro de sanidad tenía más de cuarenta años. 🗨
23Cuando quedaron en libertad, fueron a los suyos y les contaron todo lo que los principales sacerdotes y los ancianos les habían dicho. 🗨
24Al oír ellos esto, unánimes alzaron la voz a Dios y dijeron: Oh, Señor, tú eres el que hiciste el cielo y la tierra, el mar y todo lo que en ellos hay, 🗨
25el que por el Espíritu Santo, por boca de nuestro padre David, tu siervo, dijiste:¿Por qué se enfurecieron los gentiles,y los pueblos tramaron cosas vanas? 🗨
26Se presentaron los reyes de la tierra,y los gobernantes se juntaron a unacontra el Señor y contra su Cristo. 🗨
27Porque en verdad, en esta ciudad se unieron tanto Herodes como Poncio Pilato, juntamente con los gentiles y los pueblos de Israel, contra tu santo siervo Jesús, a quien tú ungiste, 🗨
28para hacer cuanto tu mano y tu propósito habían predestinado que sucediera. 🗨
29Y ahora, Señor, considera sus amenazas, y permite que tus siervos hablen tu palabra con toda confianza, 🗨
30mientras extiendes tu mano para que se hagan curaciones, señales y prodigios mediante el nombre de tu santo siervo Jesús. 🗨
31Después que oraron, el lugar donde estaban reunidos tembló, y todos fueron llenos del Espíritu Santo y hablaban la palabra de Dios con valor. 🗨
32La congregación de los que creyeron era de un corazón y un alma; y ninguno decía ser suyo lo que poseía, sino que todas las cosas eran de propiedad común. 🗨
33Con gran poder los apóstoles daban testimonio de la resurrección del Señor Jesús, y abundante gracia había sobre todos ellos. 🗨
34No había, pues, ningún necesitado entre ellos, porque todos los que poseían tierras o casas las vendían, traían el precio de lo vendido, 🗨
35y lo depositaban a los pies de los apóstoles, y se distribuía a cada uno según su necesidad. 🗨
36Y José, un levita natural de Chipre, a quien también los apóstoles llamaban Bernabé (que traducido significa hijo de consolación), 🗨
37poseía un campo y lo vendió, y trajo el dinero y lodepositó a los pies de los apóstoles. 🗨
Nueva Traduccion Viviente (NTV)
1Mientras Pedro y Juan le hablaban a la gente, se vieron enfrentados por los sacerdotes, el capitán de la guardia del templo y algunos de los saduceos. 🗨
2Estos líderes estaban sumamente molestos porque Pedro y Juan enseñaban a la gente que hay resurrección de los muertos por medio de Jesús. 🗨
3Los arrestaron y, como ya era de noche, los metieron en la cárcel hasta la mañana siguiente. 🗨
4Pero muchos de los que habían oído el mensaje lo creyeron, así que el número de hombres creyentes ascendió a un total aproximado de cinco mil. 🗨
5Al día siguiente, el Concilio —integrado por todos los gobernantes, ancianos y maestros de la ley religiosa— se reunió en Jerusalén. 🗨
6El sumo sacerdote, Anás, estaba presente junto con Caifás, Juan, Alejandro y otros parientes del sumo sacerdote. 🗨
7Hicieron entrar a los dos discípulos y les preguntaron: —¿Con qué poder o en nombre de quién han hecho esto? 🗨
8Entonces Pedro, lleno del Espíritu Santo, les dijo: —Gobernantes y ancianos de nuestro pueblo, 🗨
9¿nos interrogan hoy por haber hecho una buena obra a un lisiado? ¿Quieren saber cómo fue sanado? 🗨
10Déjenme decirles claramente tanto a ustedes como a todo el pueblo de Israel que fue sanado por el poderoso nombre de Jesucristo de Nazaret, el hombre a quien ustedes crucificaron pero a quien Dios levantó de los muertos. 🗨
11Pues es Jesús a quien se refieren las Escrituras cuando dicen: “La piedra que ustedes, los constructores, rechazaron ahora se ha convertido en la piedra principal”. 🗨
12¡En ningún otro hay salvación! Dios no ha dado ningún otro nombre bajo el cielo, mediante el cual podamos ser salvos. 🗨
13Los miembros del Concilio quedaron asombrados cuando vieron el valor de Pedro y de Juan, porque veían que eran hombres comunes sin ninguna preparación especial en las Escrituras. También los identificaron como hombres que habían estado con Jesús. 🗨
14Sin embargo, dado que podían ver allí de pie entre ellos al hombre que había sido sanado, no hubo nada que el Concilio pudiera decir. 🗨
15Así que les ordenaron a Pedro y a Juan que salieran de la sala del Concilio, y consultaron entre ellos. 🗨
16«¿Qué debemos hacer con estos hombres? —se preguntaban unos a otros—. No podemos negar que han hecho una señal milagrosa, y todos en Jerusalén ya lo saben. 🗨
17Así que para evitar que sigan divulgando su propaganda aún más, tenemos que advertirles que no vuelvan a hablar con nadie en el nombre de Jesús». 🗨
18Entonces llamaron nuevamente a los apóstoles y les ordenaron que nunca más hablaran ni enseñaran en el nombre de Jesús. 🗨
19Pero Pedro y Juan respondieron: «¿Acaso piensan que Dios quiere que los obedezcamos a ustedes en lugar de a él? 🗨
20Nosotros no podemos dejar de hablar acerca de todo lo que hemos visto y oído». 🗨
21Entonces el Concilio los amenazó aún más, pero finalmente los dejaron ir porque no sabían cómo castigarlos sin desatar un disturbio. Pues todos alababan a Dios 🗨
22por esa señal milagrosa, la sanidad de un hombre que había estado lisiado por más de cuarenta años. 🗨
23Tan pronto como quedaron libres, Pedro y Juan volvieron adonde estaban los demás creyentes y les contaron lo que los sacerdotes principales y los ancianos les habían dicho. 🗨
24Cuando los creyentes oyeron las noticias, todos juntos alzaron sus voces en oración a Dios: «Oh Señor Soberano, Creador del cielo y de la tierra, del mar y de todo lo que hay en ellos, 🗨
25hace mucho tiempo tú hablaste por el Espíritu Santo mediante nuestro antepasado David, tu siervo, y dijiste: “¿Por qué estaban tan enojadas las naciones? ¿Por qué perdieron el tiempo en planes inútiles? 🗨
26Los reyes de la tierra se prepararon para la batalla, los gobernantes se reunieron en contra del Señor y en contra de su Mesías”. 🗨
27»De hecho, ¡eso ha ocurrido aquí en esta misma ciudad! Pues Herodes Antipas, el gobernador Poncio Pilato, los gentiles y el pueblo de Israel estaban todos unidos en contra de Jesús, tu santo siervo, a quien tú ungiste. 🗨
28Sin embargo, todo lo que hicieron ya estaba determinado de antemano de acuerdo con tu voluntad. 🗨
29Y ahora, oh Señor, escucha sus amenazas y danos a nosotros, tus siervos, mucho valor al predicar tu palabra. 🗨
30Extiende tu mano con poder sanador; que se hagan señales milagrosas y maravillas por medio del nombre de tu santo siervo Jesús». 🗨
31Después de esta oración, el lugar donde estaban reunidos tembló y todos fueron llenos del Espíritu Santo. Y predicaban con valentía la palabra de Dios. 🗨
32Todos los creyentes estaban unidos de corazón y en espíritu. Consideraban que sus posesiones no eran propias, así que compartían todo lo que tenían. 🗨
33Los apóstoles daban testimonio con poder de la resurrección del Señor Jesús y la gran bendición de Dios estaba sobre todos ellos. 🗨
34No había necesitados entre ellos, porque los que tenían terrenos o casas los vendían 🗨
35y llevaban el dinero a los apóstoles para que ellos lo dieran a los que pasaban necesidad. 🗨
36Por ejemplo, había un tal José, a quien los apóstoles le pusieron el sobrenombre Bernabé (que significa «hijo de ánimo»). Él pertenecía a la tribu de Leví y era oriundo de la isla de Chipre. 🗨
37Vendió un campo que tenía y llevó el dinero a los apóstoles. 🗨
Nueva Biblia de las Américas (NBLA)
1Mientras Pedro y Juan hablaban al pueblo, se les echaron encima los sacerdotes, el capitán de la guardia del templo, y los saduceos, 🗨
2indignados porque enseñaban al pueblo, y anunciaban en Jesús la resurrección de entre los muertos. 🗨
3Les echaron mano, y los pusieron en la cárcel hasta el día siguiente, pues ya era tarde. 🗨
4Pero muchos de los que habían oído el mensaje creyeron, llegando el número de los hombres como a 5,000. 🗨
5Sucedió que al día siguiente se reunieron en Jerusalén sus gobernantes, ancianos y escribas. 🗨
6Estaban allí el sumo sacerdote Anás, Caifás, Juan y Alejandro, y todos los que eran del linaje de los sumos sacerdotes. 🗨
7Poniendo a Pedro y a Juan en medio de ellos, les interrogaban: «¿Con qué poder, o en qué nombre, han hecho esto?». 🗨
8Entonces Pedro, lleno del Espíritu Santo, les dijo: «Gobernantes y ancianos del pueblo, 🗨
9si se nos está interrogando hoy por causa del beneficio hecho a un hombre enfermo, de qué manera este ha sido sanado, 🗨
10sepan todos ustedes, y todo el pueblo de Israel, que en el nombre de Jesucristo el Nazareno, a quien ustedes crucificaron y a quien Dios resucitó de entre los muertos, por Él, este hombre se halla aquí sano delante de ustedes. 🗨
11»Este Jesús es la piedra desechada por ustedes los constructores, pero que ha venido a ser la piedra angular. 🗨
12En ningún otro hay salvación, porque no hay otro nombre bajo el cielo dado a los hombres, en el cual podamos ser salvos». 🗨
13Al ver la confianza de Pedro y de Juan, y dándose cuenta de que eran hombres sin letras y sin preparación, se maravillaban, y reconocían que ellos habían estado con Jesús. 🗨
14Y viendo de pie junto a ellos al hombre que había sido sanado, no tenían nada que decir en contra. 🗨
15Pero después de ordenarles que salieran fuera del Concilio, deliberaban entre sí: 🗨
16«¿Qué haremos con estos hombres?», decían. «Porque el hecho de que un milagro notable ha sido realizado por medio de ellos es evidente a todos los que viven en Jerusalén, y no podemos negarlo. 🗨
17Pero a fin de que no se divulgue más entre el pueblo, vamos a amenazarlos para que no hablen más a ningún hombre en este nombre». 🗨
18Cuando los llamaron, les ordenaron no hablar ni enseñar en el nombre de Jesús. 🗨
19Pero Pedro y Juan, les contestaron: «Ustedes mismos juzguen si es justo delante de Dios obedecer a ustedes en vez de obedecer a Dios. 🗨
20Porque nosotros no podemos dejar de decir lo que hemos visto y oído». 🗨
21Y después de amenazarlos otra vez, los dejaron ir, no hallando la manera de castigarlos por causa del pueblo, porque todos glorificaban a Dios por lo que había acontecido; 🗨
22porque el hombre en quien se había realizado este milagro de sanidad tenía más de cuarenta años. 🗨
23Cuando quedaron en libertad, fueron a los suyos y les contaron todo lo que los principales sacerdotes y los ancianos les habían dicho. 🗨
24Al oír ellos esto, unánimes alzaron la voz a Dios y dijeron: «Oh, Señor, Tú eres el que hiciste el cielo y la tierra, el mar y todo lo que en ellos hay, 🗨
25el que por el Espíritu Santo, por boca de nuestro padre David, Tu siervo, dijiste: “¿Por qué se enfurecieron los gentiles, Y los pueblos tramaron cosas vanas? 🗨
26”Se presentaron los reyes de la tierra, Y los gobernantes se juntaron a una Contra el Señor y contra Su Cristo”. 🗨
27»Porque en verdad, en esta ciudad se unieron tanto Herodes como Poncio Pilato, junto con los gentiles y los pueblos de Israel, contra Tu santo Siervo Jesús, a quien Tú ungiste, 🗨
28para hacer cuanto Tu mano y Tu propósito habían predestinado que sucediera. 🗨
29Ahora, Señor, considera sus amenazas, y permite que Tus siervos hablen Tu palabra con toda confianza, 🗨
30mientras extiendes Tu mano para que se hagan curaciones, señales y prodigios mediante el nombre de Tu santo Siervo Jesús». 🗨
31Después que oraron, el lugar donde estaban reunidos tembló, y todos fueron llenos del Espíritu Santo y hablaban la palabra de Dios con valor. 🗨
32La congregación de los que creyeron era de un corazón y un alma. Ninguno decía ser suyo lo que poseía, sino que todas las cosas eran de propiedad común. 🗨
33Con gran poder los apóstoles daban testimonio de la resurrección del Señor Jesús, y había abundante gracia sobre todos ellos. 🗨
34No había, pues, ningún necesitado entre ellos, porque todos los que poseían tierras o casas las vendían, traían el precio de lo vendido, 🗨
35y lo depositaban a los pies de los apóstoles, y se distribuía a cada uno según su necesidad. 🗨
36Y José, un levita natural de Chipre, a quien también los apóstoles llamaban Bernabé, que traducido significa Hijo de Consolación, 🗨
37poseía un campo y lo vendió, trajo el dinero y lo depositó a los pies de los apóstoles. 🗨