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Hechos 8 — comparando versiones

Reina Valera 1960 (RV60)

1Y Saulo consentía en su muerte. En aquel día hubo una gran persecución contra la iglesia que estaba en Jerusalén; y todos fueron esparcidos por las tierras de Judea y de Samaria, salvo los apóstoles. 🗨

2Y hombres piadosos llevaron a enterrar a Esteban, e hicieron gran llanto sobre él. 🗨

3Y Saulo asolaba la iglesia, y entrando casa por casa, arrastraba a hombres y a mujeres, y los entregaba en la cárcel. 🗨

4Pero los que fueron esparcidos iban por todas partes anunciando el evangelio. 🗨

5Entonces Felipe, descendiendo a la ciudad de Samaria, les predicaba a Cristo. 🗨

6Y la gente, unánime, escuchaba atentamente las cosas que decía Felipe, oyendo y viendo las señales que hacía. 🗨

7Porque de muchos que tenían espíritus inmundos, salían éstos dando grandes voces; y muchos paralíticos y cojos eran sanados; 🗨

8así que había gran gozo en aquella ciudad. 🗨

9Pero había un hombre llamado Simón, que antes ejercía la magia en aquella ciudad, y había engañado a la gente de Samaria, haciéndose pasar por algún grande. 🗨

10A éste oían atentamente todos, desde el más pequeño hasta el más grande, diciendo: Este es el gran poder de Dios. 🗨

11Y le estaban atentos, porque con sus artes mágicas les había engañado mucho tiempo. 🗨

12Pero cuando creyeron a Felipe, que anunciaba el evangelio del reino de Dios y el nombre de Jesucristo, se bautizaban hombres y mujeres. 🗨

13También creyó Simón mismo, y habiéndose bautizado, estaba siempre con Felipe; y viendo las señales y grandes milagros que se hacían, estaba atónito. 🗨

14Cuando los apóstoles que estaban en Jerusalén oyeron que Samaria había recibido la palabra de Dios, enviaron allá a Pedro y a Juan; 🗨

15los cuales, habiendo venido, oraron por ellos para que recibiesen el Espíritu Santo; 🗨

16porque aún no había descendido sobre ninguno de ellos, sino que solamente habían sido bautizados en el nombre de Jesús. 🗨

17Entonces les imponían las manos, y recibían el Espíritu Santo. 🗨

18Cuando vio Simón que por la imposición de las manos de los apóstoles se daba el Espíritu Santo, les ofreció dinero, 🗨

19diciendo: Dadme también a mí este poder, para que cualquiera a quien yo impusiere las manos reciba el Espíritu Santo. 🗨

20Entonces Pedro le dijo: Tu dinero perezca contigo, porque has pensado que el don de Dios se obtiene con dinero. 🗨

21No tienes tú parte ni suerte en este asunto, porque tu corazón no es recto delante de Dios. 🗨

22Arrepiéntete, pues, de esta tu maldad, y ruega a Dios, si quizás te sea perdonado el pensamiento de tu corazón; 🗨

23porque en hiel de amargura y en prisión de maldad veo que estás. 🗨

24Respondiendo entonces Simón, dijo: Rogad vosotros por mí al Señor, para que nada de esto que habéis dicho venga sobre mí. 🗨

25Y ellos, habiendo testificado y hablado la palabra de Dios, se volvieron a Jerusalén, y en muchas poblaciones de los samaritanos anunciaron el evangelio. 🗨

26Un ángel del Señor habló a Felipe, diciendo: Levántate y ve hacia el sur, por el camino que desciende de Jerusalén a Gaza, el cual es desierto. 🗨

27Entonces él se levantó y fue. Y sucedió que un etíope, eunuco, funcionario de Candace reina de los etíopes, el cual estaba sobre todos sus tesoros, y había venido a Jerusalén para adorar, 🗨

28volvía sentado en su carro, y leyendo al profeta Isaías. 🗨

29Y el Espíritu dijo a Felipe: Acércate y júntate a ese carro. 🗨

30Acudiendo Felipe, le oyó que leía al profeta Isaías, y dijo: Pero ¿entiendes lo que lees? 🗨

31El dijo: ¿Y cómo podré, si alguno no me enseñare? Y rogó a Felipe que subiese y se sentara con él. 🗨

32El pasaje de la Escritura que leía era este: Como oveja a la muerte fue llevado; Y como cordero mudo delante del que lo trasquila, Así no abrió su boca. 🗨

33En su humillación no se le hizo justicia; Mas su generación, ¿quién la contará? Porque fue quitada de la tierra su vida. 🗨

34Respondiendo el eunuco, dijo a Felipe: Te ruego que me digas: ¿de quién dice el profeta esto; de sí mismo, o de algún otro? 🗨

35Entonces Felipe, abriendo su boca, y comenzando desde esta escritura, le anunció el evangelio de Jesús. 🗨

36Y yendo por el camino, llegaron a cierta agua, y dijo el eunuco: Aquí hay agua; ¿qué impide que yo sea bautizado? 🗨

37Felipe dijo: Si crees de todo corazón, bien puedes. Y respondiendo, dijo: Creo que Jesucristo es el Hijo de Dios. 🗨

38Y mandó parar el carro; y descendieron ambos al agua, Felipe y el eunuco, y le bautizó. 🗨

39Cuando subieron del agua, el Espíritu del Señor arrebató a Felipe; y el eunuco no le vio más, y siguió gozoso su camino. 🗨

40Pero Felipe se encontró en Azoto; y pasando, anunciaba el evangelio en todas las ciudades, hasta que llegó a Cesarea. 🗨

Nueva Version Internacional (NVI)

1Y Saulo estaba allí, aprobando la muerte de Esteban.Aquel día se desató una gran persecución contra la iglesia en Jerusalén y todos, excepto los apóstoles, se dispersaron por las regiones de Judea y Samaria. 🗨

2Unos hombres piadosos sepultaron a Esteban e hicieron gran duelo por él. 🗨

3Saulo, por su parte, causaba estragos en la iglesia: entraba de casa en casa, arrastraba a hombres y mujeres y los encarcelaba. 🗨

4Los que se habían dispersado predicaban la palabra por dondequiera que iban. 🗨

5Felipe bajó a una ciudad de Samaria y les anunciaba al Cristo. 🗨

6Al oír a Felipe y ver las señales que realizaba, mucha gente se reunía y todos prestaban atención a su mensaje. 🗨

7De muchos endemoniados los espíritus malignos salían dando gritos, y un gran número de paralíticos y cojos quedaban sanos. 🗨

8Y aquella ciudad se llenó de alegría. 🗨

9Ya desde antes había en esa ciudad un hombre llamado Simón que, jactándose de ser un gran personaje, practicaba la hechicería y asombraba a la gente de Samaria. 🗨

10Todos, desde el más pequeño hasta el más grande, le prestaban atención y exclamaban: «¡Este hombre es al que llaman el Gran Poder de Dios!». 🗨

11Lo seguían porque por mucho tiempo los había tenido deslumbrados con sus artes mágicas. 🗨

12Pero, cuando creyeron a Felipe, quien les anunciaba las buenas noticias del reino de Dios y el nombre de Jesucristo, tanto hombres como mujeres se bautizaron. 🗨

13Simón mismo creyó y, después de bautizarse, seguía a Felipe por todas partes, asombrado de los grandes milagros y señales que veía. 🗨

14Cuando los apóstoles que estaban en Jerusalén se enteraron de que los samaritanos habían aceptado la palabra de Dios, les enviaron a Pedro y a Juan. 🗨

15Estos, al llegar, oraron por ellos para que recibieran el Espíritu Santo, 🗨

16porque el Espíritu aún no había descendido sobre ninguno de ellos; solamente habían sido bautizados en el nombre del Señor Jesús. 🗨

17Entonces Pedro y Juan les impusieron las manos, y ellos recibieron el Espíritu Santo. 🗨

18Al ver Simón que mediante la imposición de las manos de los apóstoles se daba el Espíritu Santo, les ofreció dinero 🗨

19y les pidió:―Denme también a mí ese poder, para que todos a quienes yo les imponga las manos reciban el Espíritu Santo. 🗨

20―¡Que tu dinero perezca contigo —le contestó Pedro—, porque intentaste comprar el don de Dios con dinero! 🗨

21No tienes arte ni parte en este asunto, porque no eres íntegro delante de Dios. 🗨

22Por eso, arrepiéntete de tu maldad y ruega al Señor. Tal vez te perdone el haber tenido esa mala intención. 🗨

23Veo que vas camino a la amargura y a la esclavitud de la maldad. 🗨

24―Rueguen al Señor por mí —respondió Simón—, para que no me suceda nada de lo que han dicho. 🗨

25Después de testificar y proclamar la palabra del Señor, Pedro y Juan se pusieron en camino de vuelta a Jerusalén y de paso predicaron las buenas noticias en muchas poblaciones de los samaritanos. 🗨

26Un ángel del Señor le dijo a Felipe: «Ponte en marcha hacia el sur, por el camino del desierto que baja de Jerusalén a Gaza». 🗨

27Felipe emprendió el viaje, y resulta que se encontró con un etíope eunuco, alto funcionario encargado de todo el tesoro de la Candace, reina de los etíopes. Este había ido a Jerusalén para adorar 🗨

28y, de regreso a su país, iba sentado en su carro leyendo el libro del profeta Isaías. 🗨

29El Espíritu le dijo a Felipe: «Acércate y júntate a ese carro». 🗨

30Felipe se acercó de prisa al carro y, al oír que el hombre leía al profeta Isaías, le preguntó:―¿Acaso entiende usted lo que está leyendo? 🗨

31―¿Y cómo voy a entenderlo —contestó— si nadie me lo explica?Así que invitó a Felipe a subir y sentarse con él. 🗨

32El pasaje de la Escritura que estaba leyendo era el siguiente:«Como cordero fue llevado al matadero,como oveja que enmudece ante su trasquilador,ni siquiera abrió su boca. 🗨

33Lo humillaron y no le hicieron justicia.¿Quién describirá su descendencia?Porque su vida fue arrancada de la tierra». 🗨

34―Dígame usted, por favor, ¿de quién habla aquí el profeta, de sí mismo o de algún otro? —le preguntó el eunuco a Felipe. 🗨

35Entonces Felipe, comenzando con ese mismo pasaje de la Escritura, le anunció las buenas noticias acerca de Jesús. 🗨

36Mientras iban por el camino, llegaron a un lugar donde había agua y el eunuco dijo:―Mire usted, aquí hay agua. ¿Qué impide que yo sea bautizado? 🗨

38Entonces mandó parar el carro, ambos bajaron al agua y Felipe lo bautizó. 🗨

39Cuando subieron del agua, el Espíritu del Señor se llevó de repente a Felipe. El eunuco no volvió a verlo, pero siguió alegre su camino. 🗨

40En cuanto a Felipe, apareció en Azoto y se fue predicando las buenas noticiaspor todos los pueblos hasta que llegó a Cesarea. 🗨

La Biblia de las Americas (LBLA)

1Y Saulo estaba de completo acuerdo con ellos en su muerte.En aquel día se desató una gran persecución en contra de la iglesia en Jerusalén, y todos fueron esparcidos por las regiones de Judea y Samaria, excepto los apóstoles. 🗨

2Y algunos hombres piadosos sepultaron a Esteban, y lloraron a gran voz por él. 🗨

3Pero Saulo hacía estragos en la iglesia entrando de casa en casa, y arrastrando a hombres y mujeres, los echaba en la cárcel. 🗨

4Así que los que habían sido esparcidos iban predicando la palabra. 🗨

5Felipe, descendiendo a la ciudad de Samaria, les predicaba a Cristo. 🗨

6Y las multitudes unánimes prestaban atención a lo que Felipe decía, al oír y ver las señales que hacía. 🗨

7Porque de muchos que tenían espíritus inmundos, estos salían de ellos gritando a gran voz; y muchos que habían sido paralíticos y cojos eran sanados. 🗨

8Y había gran regocijo en aquella ciudad. 🗨

9Y cierto hombre llamado Simón, hacía tiempo que estaba ejerciendo la magia en la ciudad y asombrando a la gente de Samaria, pretendiendo ser un gran personaje; 🗨

10y todos, desde el menor hasta el mayor, le prestaban atención, diciendo: Este es el que se llama el Gran Poder de Dios. 🗨

11Le prestaban atención porque por mucho tiempo los había asombrado con sus artes mágicas. 🗨

12Pero cuando creyeron a Felipe, que anunciaba las buenas nuevas del reino de Dios y el nombre de Cristo Jesús, se bautizaban, tanto hombres como mujeres. 🗨

13Y aun Simón mismo creyó; y después de bautizarse, continuó con Felipe, y estaba atónito al ver las señales y los grandes milagros que se hacían. 🗨

14Cuando los apóstoles que estaban en Jerusalén oyeron que Samaria había recibido la palabra de Dios, les enviaron a Pedro y a Juan, 🗨

15quienes descendieron y oraron por ellos para que recibieran el Espíritu Santo, 🗨

16pues todavía no había descendido sobre ninguno de ellos; solo habían sido bautizados en el nombre del Señor Jesús. 🗨

17Entonces les imponían las manos, y recibían el Espíritu Santo. 🗨

18Cuando Simón vio que el Espíritu se daba por la imposición de las manos de los apóstoles, les ofreció dinero, 🗨

19diciendo: Dadme también a mí esta autoridad, de manera que todo aquel sobre quien ponga mis manos reciba el Espíritu Santo. 🗨

20Entonces Pedro le dijo: Que tu plata perezca contigo, porque pensaste que podías obtener el don de Dios con dinero. 🗨

21No tienes parte ni suerte en este asunto, porque tu corazón no es recto delante de Dios. 🗨

22Por tanto, arrepiéntete de esta tu maldad, y ruega al Señor que si es posible se te perdone el intento de tu corazón. 🗨

23Porque veo que estás en hiel de amargura y en cadena de iniquidad. 🗨

24Pero Simón respondió y dijo: Rogad vosotros al Señor por mí, para que no me sobrevenga nada de lo que habéis dicho. 🗨

25Y ellos, después de haber testificado solemnemente y hablado la palabra del Señor, iniciaron el regreso a Jerusalén anunciando el evangelio en muchas aldeas de los samaritanos. 🗨

26Un ángel del Señor habló a Felipe, diciendo: Levántate y ve hacia el sur, al camino que desciende de Jerusalén a Gaza. (Este es un camino desierto.) 🗨

27Él se levantó y fue; y he aquí, había un eunuco etíope, alto oficial de Candace, reina de los etíopes, el cual estaba encargado de todos sus tesoros, y había venido a Jerusalén para adorar. 🗨

28Regresaba sentado en su carruaje, y leía al profeta Isaías. 🗨

29Y el Espíritu dijo a Felipe: Ve y júntate a ese carruaje. 🗨

30Cuando Felipe se acercó corriendo, le oyó leer al profeta Isaías, y le dijo: ¿Entiendes lo que lees? 🗨

31Y él respondió: ¿Cómo podré, a menos que alguien me guíe? E invitó a Felipe a que subiera y se sentara con él. 🗨

32El pasaje de la Escritura que estaba leyendo era este:Como oveja fue llevado al matadero;y como cordero, mudo delante del que lo trasquila,no abre él su boca. 🗨

33En su humillación no se le hizo justicia;¿quién contará su generación?Porque su vida es quitada de la tierra. 🗨

34El eunuco respondió a Felipe y dijo: Te ruego que me digas, ¿de quién dice esto el profeta? ¿De sí mismo, o de algún otro? 🗨

35Entonces Felipe abrió su boca, y comenzando desde esta Escritura, le anunció el evangelio de Jesús. 🗨

36Yendo por el camino, llegaron a un lugar donde había agua; y el eunuco dijo*: Mira, agua. ¿Qué impide que yo sea bautizado? 🗨

37Y Felipe dijo: Si crees con todo tu corazón, puedes. Respondió él y dijo: Creo que Jesucristo es el Hijo de Dios. 🗨

38Y mandó parar el carruaje; ambos descendieron al agua, Felipe y el eunuco, y lo bautizó. 🗨

39Al salir ellos del agua, el Espíritu del Señor arrebató a Felipe; y no lo vio más el eunuco, que continuó su camino gozoso. 🗨

40Mas Felipe se encontró en Azoto, y por donde pasaba, anunciaba el evangelio en todas las ciudades, hasta que llegó a Cesarea. 🗨

Nueva Traduccion Viviente (NTV)

1Saulo fue uno de los testigos y estuvo totalmente de acuerdo con el asesinato de Esteban. Ese día comenzó una gran ola de persecución que se extendió por toda la iglesia de Jerusalén; y todos los creyentes excepto los apóstoles fueron dispersados por las regiones de Judea y Samaria. 🗨

2(Con profundo dolor, unos hombres consagrados enterraron a Esteban). 🗨

3Y Saulo iba por todas partes con la intención de acabar con la iglesia. Iba de casa en casa y sacaba a rastras tanto a hombres como a mujeres y los metía en la cárcel. 🗨

4Así que los creyentes que se esparcieron predicaban la Buena Noticia acerca de Jesús adondequiera que iban. 🗨

5Felipe, por ejemplo, se dirigió a la ciudad de Samaria y allí le contó a la gente acerca del Mesías. 🗨

6Las multitudes escuchaban atentamente a Felipe, porque estaban deseosas de oír el mensaje y ver las señales milagrosas que él hacía. 🗨

7Muchos espíritus malignos fueron expulsados, los cuales gritaban cuando salían de sus víctimas; y muchos que habían sido paralíticos o cojos fueron sanados. 🗨

8Así que hubo mucha alegría en esa ciudad. 🗨

9Un hombre llamado Simón, quien por muchos años había sido hechicero allí, asombraba a la gente de Samaria y decía ser alguien importante. 🗨

10Todos, desde el más pequeño hasta el más grande, a menudo se referían a él como «el Grande, el Poder de Dios». 🗨

11Lo escuchaban con atención porque, por mucho tiempo, él los había maravillado con su magia. 🗨

12Pero ahora la gente creyó el mensaje de Felipe sobre la Buena Noticia acerca del reino de Dios y del nombre de Jesucristo. Como resultado, se bautizaron muchos hombres y mujeres. 🗨

13Luego el mismo Simón creyó y fue bautizado. Comenzó a seguir a Felipe a todos los lugares adonde él iba y estaba asombrado por las señales y los grandes milagros que Felipe hacía. 🗨

14Cuando los apóstoles de Jerusalén oyeron que la gente de Samaria había aceptado el mensaje de Dios, enviaron a Pedro y a Juan allá. 🗨

15En cuanto ellos llegaron, oraron por los nuevos creyentes para que recibieran el Espíritu Santo. 🗨

16El Espíritu Santo todavía no había venido sobre ninguno de ellos porque solo habían sido bautizados en el nombre del Señor Jesús. 🗨

17Entonces Pedro y Juan impusieron sus manos sobre esos creyentes, y recibieron el Espíritu Santo. 🗨

18Cuando Simón vio que el Espíritu se recibía cuando los apóstoles imponían sus manos sobre la gente, les ofreció dinero para comprar ese poder. 🗨

19—Déjenme tener este poder también —exclamó—, para que, cuando yo imponga mis manos sobre las personas, ¡reciban el Espíritu Santo! 🗨

20Pedro le respondió: —¡Que tu dinero se destruya junto contigo por pensar que es posible comprar el don de Dios! 🗨

21Tú no tienes parte ni derecho en esto porque tu corazón no es recto delante de Dios. 🗨

22Arrepiéntete de tu maldad y ora al Señor. Tal vez él perdone tus malos pensamientos, 🗨

23porque puedo ver que estás lleno de una profunda envidia y que el pecado te tiene cautivo. 🗨

24—¡Oren al Señor por mí! —exclamó Simón—. ¡Que no me sucedan estas cosas terribles que has dicho! 🗨

25Después de dar testimonio y predicar la palabra del Señor en Samaria, Pedro y Juan regresaron a Jerusalén. Por el camino, se detuvieron en muchas aldeas samaritanas para predicar la Buena Noticia. 🗨

26En cuanto a Felipe, un ángel del Señor le dijo: «Ve al sur por el camino del desierto que va de Jerusalén a Gaza». 🗨

27Entonces él emprendió su viaje y se encontró con el tesorero de Etiopía, un eunuco de mucha autoridad bajo el mando de Candace, la reina de Etiopía. El eunuco había ido a Jerusalén a adorar 🗨

28y ahora venía de regreso. Sentado en su carruaje, leía en voz alta el libro del profeta Isaías. 🗨

29El Espíritu Santo le dijo a Felipe: «Acércate y camina junto al carruaje». 🗨

30Felipe se acercó corriendo y oyó que el hombre leía al profeta Isaías. Felipe le preguntó: —¿Entiendes lo que estás leyendo? 🗨

31El hombre contestó: —¿Y cómo puedo entenderlo, a menos que alguien me explique? Y le rogó a Felipe que subiera al carruaje y se sentara junto a él. 🗨

32El pasaje de la Escritura que leía era el siguiente: «Como oveja fue llevado al matadero. Y, como cordero en silencio ante sus trasquiladores, no abrió su boca. 🗨

33Fue humillado y no le hicieron justicia. ¿Quién puede hablar de sus descendientes? Pues su vida fue quitada de la tierra». 🗨

34El eunuco le preguntó a Felipe: «Dime, ¿hablaba el profeta acerca de sí mismo o de alguien más?». 🗨

35Entonces, comenzando con esa misma porción de la Escritura, Felipe le habló de la Buena Noticia acerca de Jesús. 🗨

36Mientras iban juntos, llegaron a un lugar donde había agua, y el eunuco dijo: «¡Mira, allí hay agua! ¿Qué impide que yo sea bautizado?». 🗨

38Ordenó que detuvieran el carruaje, descendieron al agua, y Felipe lo bautizó. 🗨

39Cuando salieron del agua, el Espíritu del Señor arrebató a Felipe. El eunuco nunca más volvió a verlo, pero siguió su camino con mucha alegría. 🗨

40Entre tanto, Felipe se encontró más al norte, en la ciudad de Azoto. Predicó la Buena Noticia allí y en cada pueblo a lo largo del camino, hasta que llegó a Cesarea. 🗨

Nueva Biblia de las Américas (NBLA)

1Y Saulo estaba de completo acuerdo con ellos en su muerte. En aquel día se desató una gran persecución en contra de la iglesia en Jerusalén, y todos fueron esparcidos por las regiones de Judea y Samaria, excepto los apóstoles. 🗨

2Algunos hombres piadosos sepultaron a Esteban y lloraron a gran voz por él. 🗨

3Pero Saulo hacía estragos en la iglesia entrando de casa en casa, y arrastrando a hombres y mujeres, los echaba en la cárcel. 🗨

4Así que los que habían sido esparcidos iban predicando la palabra. 🗨

5Felipe, descendiendo a la ciudad de Samaria, les predicaba a Cristo. 🗨

6Y las multitudes unánimes prestaban atención a lo que Felipe decía, al oír y ver las señales que hacía. 🗨

7Porque de muchos que tenían espíritus inmundos, estos salían de ellos gritando a gran voz; y muchos que habían sido paralíticos y cojos eran sanados. 🗨

8Y había gran regocijo en aquella ciudad. 🗨

9Hacía tiempo que cierto hombre llamado Simón, estaba ejerciendo la magia en la ciudad y asombrando a la gente de Samaria, pretendiendo ser un gran personaje; 🗨

10y todos, desde el menor hasta el mayor, le prestaban atención, y decían: «Este es el que se llama el Gran Poder de Dios». 🗨

11Le prestaban atención porque por mucho tiempo los había asombrado con sus artes mágicas. 🗨

12Pero cuando creyeron a Felipe, que anunciaba las buenas nuevas del reino de Dios y el nombre de Cristo Jesús, se bautizaban, tanto hombres como mujeres. 🗨

13Y aun Simón mismo creyó; y después de bautizarse, continuó con Felipe, y estaba atónito al ver las señales y los grandes milagros que se hacían. 🗨

14Cuando los apóstoles que estaban en Jerusalén oyeron que Samaria había recibido la palabra de Dios, les enviaron a Pedro y a Juan, 🗨

15quienes descendieron y oraron por ellos para que recibieran el Espíritu Santo. 🗨

16Porque todavía no había descendido el Espíritu Santo sobre ninguno de ellos; solo habían sido bautizados en el nombre del Señor Jesús. 🗨

17Entonces Pedro y Juan les imponían las manos, y recibían el Espíritu Santo. 🗨

18Cuando Simón vio que el Espíritu se daba por la imposición de las manos de los apóstoles, les ofreció dinero, 🗨

19y les dijo: «Denme también a mí esta autoridad, de manera que todo aquel sobre quien ponga mis manos reciba el Espíritu Santo». 🗨

20Entonces Pedro le contestó: «Que tu plata perezca contigo, porque pensaste que podías obtener el don de Dios con dinero. 🗨

21No tienes parte ni suerte en este asunto, porque tu corazón no es recto delante de Dios. 🗨

22Por tanto, arrepiéntete de esta tu maldad, y ruega al Señor que si es posible se te perdone el intento de tu corazón. 🗨

23Porque veo que estás en hiel de amargura y en cadena de iniquidad». 🗨

24Pero Simón respondió: «Rueguen ustedes al Señor por mí, para que no me sobrevenga nada de lo que han dicho». 🗨

25Y ellos, después de haber testificado solemnemente y hablado la palabra del Señor, iniciaron el regreso a Jerusalén anunciando el evangelio en muchas aldeas de los samaritanos. 🗨

26Un ángel del Señor le dijo a Felipe: «Levántate y ve hacia el sur, al camino que desciende de Jerusalén a Gaza». Este es un camino desierto. 🗨

27Él se levantó y fue. Y había un eunuco etíope, alto oficial de Candace, reina de los etíopes, el cual estaba encargado de todos sus tesoros, que había venido a Jerusalén para adorar. 🗨

28Regresaba a su país sentado en su carruaje, y leía al profeta Isaías. 🗨

29Y el Espíritu dijo a Felipe: «Ve y júntate a ese carruaje». 🗨

30Cuando Felipe se acercó corriendo, le oyó leer al profeta Isaías, y le preguntó: «¿Entiende usted lo que lee?». 🗨

31El eunuco le respondió: «¿Cómo podré, a menos que alguien me guíe?». E invitó a Felipe a que subiera y se sentara con él. 🗨

32El pasaje de la Escritura que estaba leyendo era este: «Como oveja fue llevado al matadero; Y como cordero, mudo delante del que lo trasquila, No abre Él Su boca. 🗨

33»En Su humillación no se le hizo justicia; ¿Quién contará Su generación? Porque Su vida es quitada de la tierra». 🗨

34El eunuco le dijo a Felipe: «Le ruego que me diga, ¿de quién dice esto el profeta? ¿De sí mismo, o de algún otro?». 🗨

35Entonces Felipe, comenzando con este pasaje de la Escritura, le anunció el evangelio de Jesús. 🗨

36Yendo por el camino, llegaron a un lugar donde había agua; y el eunuco dijo*: «Ahí hay agua. ¿Qué impide que yo sea bautizado?». 🗨

37Y Felipe le dijo: «Si usted cree con todo su corazón, puede». «Creo que Jesucristo es el Hijo de Dios», respondió el eunuco. 🗨

38Y mandó parar el carruaje; ambos descendieron al agua, y Felipe lo bautizó. 🗨

39Al salir ellos del agua, el Espíritu del Señor arrebató a Felipe; y no lo vio más el eunuco, que continuó su camino gozoso. 🗨

40Pero Felipe se encontró en Azoto, y por donde pasaba, anunciaba el evangelio en todas las ciudades, hasta que llegó a Cesarea. 🗨

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