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Hechos 8

La persecución dispersa a los creyentes

1Y Saulo consentía en su muerte. En aquel día hubo una gran persecución contra la iglesia que estaba en Jerusalén; y todos fueron esparcidos por las tierras de Judea y de Samaria, salvo los apóstoles.🗨 2Y hombres piadosos llevaron a enterrar a Esteban, e hicieron gran llanto sobre él.🗨 3Y Saulo asolaba la iglesia, y entrando casa por casa, arrastraba a hombres y a mujeres, y los entregaba en la cárcel.🗨

Felipe predica en Samaria

4Pero los que fueron esparcidos iban por todas partes anunciando el evangelio.🗨 5Entonces Felipe, descendiendo a la ciudad de Samaria, les predicaba a Cristo.🗨 6Y la gente, unánime, escuchaba atentamente las cosas que decía Felipe, oyendo y viendo las señales que hacía.🗨 7Porque de muchos que tenían espíritus inmundos, salían éstos dando grandes voces; y muchos paralíticos y cojos eran sanados;🗨 8así que había gran gozo en aquella ciudad.🗨 9Pero había un hombre llamado Simón, que antes ejercía la magia en aquella ciudad, y había engañado a la gente de Samaria, haciéndose pasar por algún grande.🗨 10A éste oían atentamente todos, desde el más pequeño hasta el más grande, diciendo: Este es el gran poder de Dios.🗨 11Y le estaban atentos, porque con sus artes mágicas les había engañado mucho tiempo.🗨 12Pero cuando creyeron a Felipe, que anunciaba el evangelio del reino de Dios y el nombre de Jesucristo, se bautizaban hombres y mujeres.🗨 13También creyó Simón mismo, y habiéndose bautizado, estaba siempre con Felipe; y viendo las señales y grandes milagros que se hacían, estaba atónito.🗨 14Cuando los apóstoles que estaban en Jerusalén oyeron que Samaria había recibido la palabra de Dios, enviaron allá a Pedro y a Juan;🗨 15los cuales, habiendo venido, oraron por ellos para que recibiesen el Espíritu Santo;🗨 16porque aún no había descendido sobre ninguno de ellos, sino que solamente habían sido bautizados en el nombre de Jesús.🗨 17Entonces les imponían las manos, y recibían el Espíritu Santo.🗨 18Cuando vio Simón que por la imposición de las manos de los apóstoles se daba el Espíritu Santo, les ofreció dinero,🗨 19diciendo: Dadme también a mí este poder, para que cualquiera a quien yo impusiere las manos reciba el Espíritu Santo.🗨 20Entonces Pedro le dijo: Tu dinero perezca contigo, porque has pensado que el don de Dios se obtiene con dinero.🗨 21No tienes tú parte ni suerte en este asunto, porque tu corazón no es recto delante de Dios.🗨 22Arrepiéntete, pues, de esta tu maldad, y ruega a Dios, si quizás te sea perdonado el pensamiento de tu corazón;🗨 23porque en hiel de amargura y en prisión de maldad veo que estás.🗨 24Respondiendo entonces Simón, dijo: Rogad vosotros por mí al Señor, para que nada de esto que habéis dicho venga sobre mí.🗨 25Y ellos, habiendo testificado y hablado la palabra de Dios, se volvieron a Jerusalén, y en muchas poblaciones de los samaritanos anunciaron el evangelio.🗨

Felipe y el eunuco etíope

26Un ángel del Señor habló a Felipe, diciendo: Levántate y ve hacia el sur, por el camino que desciende de Jerusalén a Gaza, el cual es desierto.🗨 27Entonces él se levantó y fue. Y sucedió que un etíope, eunuco, funcionario de Candace reina de los etíopes, el cual estaba sobre todos sus tesoros, y había venido a Jerusalén para adorar,🗨 28volvía sentado en su carro, y leyendo al profeta Isaías.🗨 29Y el Espíritu dijo a Felipe: Acércate y júntate a ese carro.🗨 30Acudiendo Felipe, le oyó que leía al profeta Isaías, y dijo: Pero ¿entiendes lo que lees?🗨 31El dijo: ¿Y cómo podré, si alguno no me enseñare? Y rogó a Felipe que subiese y se sentara con él.🗨 32El pasaje de la Escritura que leía era este: Como oveja a la muerte fue llevado; Y como cordero mudo delante del que lo trasquila, Así no abrió su boca.🗨 33En su humillación no se le hizo justicia; Mas su generación, ¿quién la contará? Porque fue quitada de la tierra su vida.🗨 34Respondiendo el eunuco, dijo a Felipe: Te ruego que me digas: ¿de quién dice el profeta esto; de sí mismo, o de algún otro?🗨 35Entonces Felipe, abriendo su boca, y comenzando desde esta escritura, le anunció el evangelio de Jesús.🗨 36Y yendo por el camino, llegaron a cierta agua, y dijo el eunuco: Aquí hay agua; ¿qué impide que yo sea bautizado?🗨 37Felipe dijo: Si crees de todo corazón, bien puedes. Y respondiendo, dijo: Creo que Jesucristo es el Hijo de Dios.🗨 38Y mandó parar el carro; y descendieron ambos al agua, Felipe y el eunuco, y le bautizó.🗨 39Cuando subieron del agua, el Espíritu del Señor arrebató a Felipe; y el eunuco no le vio más, y siguió gozoso su camino.🗨 40Pero Felipe se encontró en Azoto; y pasando, anunciaba el evangelio en todas las ciudades, hasta que llegó a Cesarea.🗨

Texto bíblico: Reina-Valera 1960 © Sociedades Bíblicas en América Latina, 1960. Renovado © Sociedades Bíblicas Unidas, 1988. Utilizado con permiso. Ver todos los créditos

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Hechos 8: RV60

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Hechos 8:1

Comentario general

8.1 Saulo consentía, se refiere a que era él la autoridad de la sinagoga que permitió y autorizó el supuesto juicio y posterior linchamiento. No conforme con ello, Saulo lanzó una terrible persecución contra la iglesia en su celo religioso. Sin embargo, dicha persecución redundó en que el evangelio se esparciera por todo el mundo conocido; si los que llevan la semilla son obligados a salir, la semilla se extenderá. Quien no obedece Hechos 1:8, obedecerá forzosamente Hechos 8:1. Con todo, los apóstoles se negaron a dejar Jerusalén, a pesar de que eran ellos los principalmente comisionados a llevar el evangelio al mundo. Cuando los líderes espirituales desatienden sus responsabilidades, el pueblo sufre y es cargado a llevar las mismas.

— Roberto Tinoco

Hechos 8:2

Comentario general

8.2 Los piadosos siempre muestran su amor a los creyentes y lloran ante su pérdida. No lloraban por la muerte de Esteban por la muerte misma, pues sabían que tenía vida eterna; pero sí la pérdida que momentáneamente tuvo la iglesia y el mundo al no tener más la gracia de Dios que era impartida por Esteban en milagros y revelación.

— Roberto Tinoco

Hechos 8:3

Comentario general

8.3 Saulo asolaba, literalmente, ensuciaba a la iglesia. El propósito de la persecución es más que destruir, es corromper, ensuciar. Saulo no se detenía, carente de fronteras de propiedad privada entraba casa por casa, sin barreras de género arrastraba a la cárcel a hombres y a mujeres. Estaba resuelto a detener el cristianismo, en realidad, estaba peleando contra el aguijón que llevaba, es decir, las palabras de revelación que Esteban le había dejado en la conciencia. Encarcelaba porque él estaba en la cárcel. Oprimía porque sentía su opresión. Y perseguía a los cristianos porque el mismo se sabía perseguido por Cristo.

— Roberto Tinoco

Hechos 8:4

Comentario general

8.4 Los portadores de luz extienden la luz; y quienes llevan semillas van dejando vida por donde pasan. No existen sino condiciones propicias para el crecimiento de la palabra del evangelio. Donde caiga el agua surgirá la vida; la iglesia es como una hoguera, si la azotas, se extiende su fuego. Aunque perseguidos, predican buenas noticias. No hables el problema que tú tienes, sino el evangelio que Cristo ofrece.

— Roberto Tinoco

Hechos 8:5

Comentario general

8.5 Felipe era otro de los diáconos. Cuando los apóstoles se resistían a llevar a cabo la obra de Dios al mundo, Dios envió diáconos a realizarla ungiéndolos para ello y manifestando una gracia y poder similares a los apóstoles. A veces hay que descender para ascender. Felipe fue a los menospreciados samaritanos, pero con ello, llevó a cabo el plan de Dios de serle testigo en Judea y luego en Samaria, antes de ir hasta lo último de la tierra. Sea que desciendas o que asciendas, pero sigue predicando a Cristo en toda posición.

— Roberto Tinoco

Hechos 8:6

Comentario general

8.6 Como una sola alma escuchaban la Palabra de Dios, la cual, bajo la unción del Espíritu tiene la facultad de unir a la audiencia como uno sólo. Especialmente cuando dicha palabra está acompañada del poder de Dios que realiza señales milagrosas. Si predicas la Palabra, espera la atención de los oyentes o acude al Espíritu Santo.

— Roberto Tinoco

Hechos 8:7

Comentario general

8.7 Las señales que Dios realizaba por medio de Felipe tenían impacto espiritual y físico. Espiritualmente echaba fuera de la gente espíritus inmundos y físicamente sanaban paralíticos y cojos. Ambas líneas de señales eran inobjetables. La incursión normal del reino de Dios entre los incrédulos deben tener impacto físico y espiritual, sólo así los nuevos creyentes podrán caminar tanto en este mundo como en el reino de los cielos. La iglesia debe ser integral y satisfacer todas las áreas posibles de Dios y de los hombres. Los espíritus inmundos son demonios, salían dando grandes voces; y los sanados eran paralíticos y cojos; la idea es liberar al hombre de sus ataduras espirituales para que hable el evangelio y de sus ataduras terrenales para que su andar manifieste conversión.

— Roberto Tinoco

Hechos 8:8

Comentario general

8.8 La libertad trae alegría; el avivamiento es una ciudad gozosa por la llegada del evangelio a sus habitantes.

— Roberto Tinoco

Hechos 8:9

Comentario general

8.9 Ante el avivamiento de Samaria, se manifestó también el engañador de la ciudad: un hombre llamado Simón. Un judío dedicado a la magia también creyó y se convirtió, pero su inclusión a la iglesia dio la posibilidad de un enemigo interior a la misma. Simón era un engañador y eso fue lo que más le atrajo: que el poder de Dios en Felipe era genuino; es decir, seguía buscando el poder.

— Roberto Tinoco

Hechos 8:10

Comentario general

8.10 Las multitudes desean escuchar a Dios, lo que les hace susceptibles a ser engañadas por personas como Simón el mago. Le llamaban el gran poder de Dios, tal era su hambre de lo genuino de Dios. Por tanto, tú cristiano genuino, expresa el cristianismo verdadero; que todos conozcan el auténtico gran poder de Cristo que es Cristo Jesús a causa tuya. Sé verdadero y todos te oirán atentamente.

— Roberto Tinoco

Hechos 8:11

Comentario general

8.11 Las artes mágicas son engaños, no les atribuyan poderes auténticos. No temas ni a brujería ni a ocultismo, pues suelen ser sólo supercherías para engañar a los incautos e ignorantes. Puede pasar mucho tiempo en el error, mientras no haya llegado la luz de la verdad. Lo verdadero es Dios y su reino, sólo Él es temible.

— Roberto Tinoco

Hechos 8:12

Comentario general

8.12 El evangelio es incomparable, es luz que echa fuera las tinieblas. Por mucho tiempo gran número de samaritanos estuvieron engañados por Simón el mago, pero bastó la exposición del evangelio para que se abrieran los ojos de los tales. Desde luego, el evangelio iba acompañado de la realidad del poder de Dios sanando y liberando. Felipe anunciaba el evangelio del reino, no es la predicación sólo de gracia para perdón de pecados, sino de la autoridad de Cristo como Señor de todos. Por ello es que se bautizaban en su Nombre; es decir, morían a sí mismos y comenzaban una nueva vida para el Señor y su reino. Sin distingo, hombres y mujeres son tomados por igual en el reino de Dios.

— Roberto Tinoco

Comentario general

8.12 El evangelio es incomparable, es luz que echa fuera las tinieblas. Por mucho tiempo gran número de samaritanos estuvieron engañados por Simón el mago, pero bastó la exposición del evangelio para que se abrieran los ojos de los tales. Desde luego, el evangelio iba acompañado de la realidad del poder de Dios sanando y liberando. Felipe anunciaba el evangelio del reino, no es la predicación sólo de gracia para perdón de pecados, sino de la autoridad de Cristo como Señor de todos. Por ello es que se bautizaban en su Nombre; es decir, morían a sí mismos y comenzaban una nueva vida para el Señor y su reino. Sin distingo, hombres y mujeres son tomados por igual en el reino de Dios.

— Roberto Tinoco

Hechos 8:13

Comentario general

8.13 También Simón creyó, no lo fingió ni trató de engañar de inicio, sino que efectivamente creyó. Las almas más malas también son las más necesitadas. También Simón se bautizó, también el intentó una nueva vida; las almas más pecadoras suelen ser también las que más deseos tienen de cambiar. Pero al ver las señales y milagros que se hacían a través de Felipe y luego de los apóstoles, Simón fue tentado a desear dicho poder. Si había podido engañar a las multitudes haciéndoles creer que él era el poder de Dios mediante trucos vanos, ¡qué gran negocio haría –pensaba– con el auténtico poder de Dios! Estaba atónito, traduce una palabra que significa como salir de sí mismo, volverse loco de entusiasmo, maravillado.

— Roberto Tinoco

Hechos 8:14

Comentario general

8.14 La iglesia es dirigida por los apóstoles; son ellos quienes ponen el fundamento de la misma, y, aunque no fueron ellos los iniciadores de la obra en Samaria, sí debían reaccionar a la obra de Felipe respaldándola. Enviaron allá a Pedro y a Juan, los apóstoles principales. ¿Y por qué ellos? Porque se trataba de la tercera parte de la obra de Dios, de Jerusalén y Judea a Samaria, antes de lo último de la tierra. Notemos que Pedro y Juan fueron enviados por los demás apóstoles, ninguno de ellos era cabeza de la iglesia. La iglesia normal es una iglesia bajo autoridad apostólica y el orden normal de los apóstoles es que actúen, en la medida de lo posible, en un presbiterio.

— Roberto Tinoco

Hechos 8:15

Comentario general

8.15 La prioridad de los apóstoles no fue la estructura de la iglesia, aunque esto es muy importante, lo primero fue asegurarse que morase y se manifestase en los asistentes el Espíritu Santo. La iglesia es la obra de Dios y nada podemos hacer sin Él. Este recibir el Espíritu Santo por la imposición de manos, se refiere al bautismo en el Espíritu Santo y no a la Presencia de Dios en el creyente. Es capacitación para el servicio y no Presencia para salvación. Véanse las notas alusivas del capítulo 2.

— Roberto Tinoco

Hechos 8:16

Comentario general

8.16 Los congregados ya eran creyentes y lo evidenciaba que estaban bautizados en agua, pero no estaban bautizados en el Espíritu Santo. Recibieron a Jesús para salvación bautizándose en su Nombre, pero necesitaban la manifestación del Espíritu Santo para servirle (1:8). Hay un solo bautismo en agua, pero más de un bautismo en otros sentidos en la vida del creyente (Heb. 6:2). Esto demuestra que no recibió toda la iglesia al Espíritu Santo cuando descendió sobre los primeros 120 el día de Pentecostés, sino que se trata de una experiencia personal para cada uno de los creyentes. Y si ellos lo necesitaban, también nosotros.

— Roberto Tinoco

Hechos 8:17

Comentario general

8.17 La imposición de manos es una doctrina básica, fundamental de las doctrinas de Cristo (Heb. 6:1-2). Normalmente el mayor pone manos sobre el menor, generalmente hacían esto los apóstoles, pero vemos en las Escrituras que otros hermanos también impusieron las manos sin ser apóstoles para que otros recibieran al Espíritu Santo, como Ananías, un hermano común que así lo hizo con Pablo, sin que esto signifique una paternidad espiritual específica.

— Roberto Tinoco

Hechos 8:18

Comentario general

8.18 Simón, quien se caracterizara antes de profesar su fe a Cristo como un engañador que mediante trucos había hecho creer ser un grande o tener poder de Dios, se impresionó ante la manifestación del Espíritu Santo, es evidente que los dones espirituales se mostraban cuando los apóstoles oraban por los hermanos, así que supuso una oportunidad para volver a hacer dinero como mago, ya no con trucos, sino con el poder verdadero de Dios. Entonces ofreció dinero a Pedro y a Juan a cambio del Espíritu Santo y la capacidad para transmitir sus dones, con lo que pecó contra Dios gravemente. Y por esto, al intento de comercializar lo santo o el favor de Dios con dinero se le llama simonía.

— Roberto Tinoco

Hechos 8:19

Comentario general

8.19 Simón intentaba usar a Dios para su beneficio, es una ofensa directa al Espíritu Santo. Tratarlo como algo y no como Señor, blasfema contra el Espíritu. Y procurar hacerse el centro de la obra de Dios es usurpar el trono de Dios, lo cual es una acción diabólica. Simón es un ejemplo de uno que trata de hacer la obra de Dios bajo el principio de Satanás. Además, el Espíritu no se le da a cualquiera, sino a quien obedece a Dios. Es la promesa del Padre a sus hijos y no una moneda de canje de impíos.

— Roberto Tinoco

Hechos 8:20

Comentario general

8.20 Pedro confrontó a Simón muy a su estilo, declarando una maldición sobre él. Establece muerte al dinero del mago como al mago mismo. Todo el que intenta ganar algo de Dios y más tratándose de Dios mismo, mediante el dinero, acarrea muerte sobre sí mismo y sobre su economía. Y si bien Simón no cayó muerto físicamente de inmediato, sí entró en él la muerte espiritual.

— Roberto Tinoco

Hechos 8:21

Comentario general

8.21 Es muy fácil entrar al reino de Dios, hasta los niños pueden hacerlo; pero permanecer en el reino tiene algunos requisitos y entre ellos, un corazón recto. Simón el mago creyó y fue bautizado, pero no podía tener parte ni suerte en el reino por cuanto su corazón no era recto. Tener parte o porción de herencia es cosa de hijos, Simón no era hijo. Y respecto a la suerte, es una forma de decir que ni de casualidad hay oportunidad con Dios para aquel que intenta aprovecharse del Señor. Un corazón recto es un corazón en equilibrio, al nivel de lo que Dios desea. Dicho nivel o intención derecha no es de acuerdo a los hombres, sino a Dios.

— Roberto Tinoco

Hechos 8:22

Comentario general

8.22 A pesar del grave pecado de Simón, el apóstol Pedro lo invita a arrepentirse de su maldad, es decir, a cambiar de manera de pensar y en lugar de tratar de manipular a Dios con dinero, rogar su perdón. Simón había tenido la mala intención muy arraigada, era el pensamiento de su corazón y no sólo de su mente; por lo que igualmente debía ser muy profunda su intención de arrepentirse. A pesar de la maldad humana, hay esperanza en Dios.

— Roberto Tinoco

Hechos 8:23

Comentario general

8.23 Pedro, a causa del discernimiento espiritual del que había sido dotado, podía ver cómo era la verdadera condición de Simón internamente. Felipe lo bautizó, pero en realidad estaba en hiel de amargura, frustrado por no tener lo que codiciaba; y en prisión de maldad, sin libertad, atado por tinieblas que le impedían el bien. Estar aprisionado por la maldad es como estar incapacitado para hacer el bien.

— Roberto Tinoco

Hechos 8:24

Comentario general

8.24 Simón parece arrepentirse de nuevo, pero en realidad, no quiere dejar el mal, sólo evitar las consecuencias. Sí tenía fe, pero no conforme a la fe de Dios. Quería que rogaran por el, cuando la orden apostólica era que fuera el quien rogara, lo que nuevamente muestra que está más interesado en sacar provecho que en convertirse.

— Roberto Tinoco

Hechos 8:25

Comentario general

8.25 Los apóstoles testificaban y hablaban la palabra, son dos cosas diferentes. El testimonio se da mediante manifestaciones del poder de Dios en prodigios, milagros y sanidades (1:8), mientras que el anuncio del evangelio o buenas noticias de Cristo se predica y enseña. Samaria fue llena del evangelio, la última etapa de la expansión del evangelio estaba por comenzar: hasta lo último de la tierra. Sin embargo, los apóstoles se regresaron a Jerusalén, esto no era correcto, pues decidían hacer el trabajo de pastores habiendo sido llamados a ser apóstoles.

— Roberto Tinoco

Hechos 8:26

Comentario general

8.26 Los ángeles tiene un papel preponderante en el Libro de los Hechos y también aparecen frecuentemente en el resto de la Biblia, lo que significa que la iglesia debe estar abierta a lo sobrenatural, el cielo incursiona en el tierra cuando los creyentes viven en la voluntad de Dios. No procuramos ángeles, pero sí a Dios quien los envía. Un ángel guió a Felipe para llevar el evangelio a un etíope y por medio de él, también a África. Estaba comenzando el plan de la expansión del reino hasta lo último de la tierra. Dios no es escaso, sus planes son globales. Puede llevarte al desierto, pero sólo lo hará si esto contribuye a su bendición al mundo entero. Cuando tengas que salir de Jerusalén para ir a Gaza y Dios mismo te envíe al desierto, que sea para llevar su gloria al mundo. Los desiertos que son producto de fallas humanas no nos interesan.

— Roberto Tinoco

Hechos 8:27

Comentario general

8.27 Sólo irás al cumplimiento de tu destino y del llamado de Dios si te levantas. Caído no sirves de mucho, estático tampoco avanzas. Encontrarás citas divinas, es decir, personas programadas por Dios en el camino para encontrarse contigo, por tanto, recorre el camino. Tal es el etíope, hombre importante, eunuco, es decir, comprometido con su causa (castrado no ponía semilla propia, sino la de su reino); funcionario de la reina de Candace, lo que hace de él un hombre influyente; a cargo de los tesoros de la reina de Etiopía, por causa de lo cual sería muy rico y poderoso. Además, fue a Jerusalén a adorar a Dios, lo que dice de él ser un creyente. Nadie mejor que este hombre para llevar el evangelio a África. El mundo se gana de uno a uno, especialmente si ese uno, tiene influencia sobre muchos. Como Felipe, debemos poder hablarle del evangelio a las multitudes y también a un solo hombre; de hecho, en ocasiones conviene dejar las multitudes por un hombre, si este ha de representar la bendición de un continente. Se le llamaba Candace al título de reina madre del reino africano de Kush, es decir, de Etiopía.

— Roberto Tinoco

Hechos 8:28

Comentario general

8.28 El eunuco tenia tanto un carro propio como las Escrituras, el preciado libro de Isaías, nada barato, sin duda era una persona importante. Todo hombre debe procurar esa misma estabilidad en lo temporal combinado con la pasión de lo eterno; sin perder de vista que tus bienes no deben tu meditación en el camino de la vida, sino mantenerse enfocado en la Palabra de Dios. Predica la Palabra, aquellos que te escucharán ya están siendo preparados por Dios para creer.

— Roberto Tinoco

Hechos 8:29

Comentario general

8.29 La promesa de Dios es que seríamos guiados por el Espíritu. Esta es la vida normal cristiana. Dios te llevará a la realización de su propósito, aun cuando no te explique cuál es este. Felipe debía acercarse y juntarse al carro del eunuco; una cosa es acercarte y otra juntarte con aquellos que han de creer en Dios por tu mensaje. Algunos se acercan en el sentido de estar próximos, para jamás se juntan, se mantienen divididos, separados. Se empático.

— Roberto Tinoco

Hechos 8:30

Comentario general

8.30 Felipe le escuchó leer, lo que significa que el eunuco seguía la regla bíblica de cómo se deben leer las sagradas Escrituras: audiblemente. No debe apartarse de la boca su Palabra. Felipe le preguntó si entendía lo que leía, pues el provecho de la Palabra no es mágico, sino a través del entendimiento. Si éste está entenebrecido no hay edificación. Jesús dijo que si alguno oye la Palabra del reino y no la entiende, viene el malo y arrebata lo que fue sembrado en su corazón (Mat. 8:19). Entender es fundamental para salvación.

— Roberto Tinoco

Hechos 8:31

Comentario general

8.31 La respuesta del eunuco da razón al discipulado, método encomendado por Cristo para la extensión del evangelio. Sin maestros no hay discípulos y sin éstos tampoco existiría la iglesia y la obra de Dios respectiva. Por lo cual, todo cristiano ha de ser enseñado primero, para luego ser él quien también enseñe a otros. Con todo, el que es enseñado debe estar verdaderamente interesado en ser enseñado, mira cómo el eunuco rogó a Felipe que subiese al carro y se sentara con él para enseñarle, aun cuando Felipe tenía de Dios esto por orden. Posiblemente Felipe se negaba a subir y sentarse con este hombre eminente, si bien no se negaba a enseñarle la Palabra, pues quería hacerlo sin provecho personal del ministerio. Ejemplo que haremos bien en imitar.

— Roberto Tinoco

Hechos 8:32

Comentario general

8.32 Dios guiaba al eunuco como guía a todo ser humano a la oportunidad de salvación. Por ello es que iba leyendo al profeta Isaías precisamente en el pasaje relativo a la muerte del Salvador (Isaías 53). No vas a la ventura, Dios tiene el gobierno del timón. Por otro lado, Jesús no murió como león, sino como oveja, pues su muerte no fue el enfrentamiento violento de dos voluntades, sino la entrega intencional de la vida en sacrificio. Fue un cordero mudo, sin defensa ni queja, cumpliendo así los sacrificios del Antiguo Pacto en los que se derramaba sangre por lo pecados del hombre. No hay poder tan grande como el que puede contenerse sin perderse. No se necesita mucho para abrir la boca, pero si sabiduría y dominio propio para cerrarla.

— Roberto Tinoco

Hechos 8:33

Comentario general

8.33 La primera venida del Señor Jesucristo estuvo cargada de humillación, especialmente en lo relativo a su muerte. No hubo justicia en ello, pues el único Hombre que no debería morir por no haber pecado en Él, es Jesús. Fue cortado en su juventud, de manera que no dejaría herederos según la carne. Pero si bien su vida fue cortada de la tierra, fue exaltada y afirmada en los cielos. Contrario a esto, todos los hombres merecemos morir y tratamos de evitarlo; intentamos afirmarnos en la tierra como si inconscientemente supiéramos que no somos recibidos por el cielo sin la gracia de Dios.

— Roberto Tinoco

Hechos 8:34

Comentario general

8.34 Era tan corta la vista espiritual del eunuco, a causa de no haber nacido de nuevo, igual que todo hombre antes de su conversión, que confundía lo leído entre nosotros y Cristo. Ese es el problema común de todos los que no tienen revelación de la Palabra de Dios, leen la Biblia creyendo que se refiere primeramente a otras personas y luego a ellos, cuando en realidad trata de Cristo. Y sólo se aplica a nosotros si Cristo es hecho nuestro centro. Mira la Biblia buscando a Cristo y te será revelada.

— Roberto Tinoco

Hechos 8:35

Comentario general

8.35 Comienza la exposición del evangelio a partir del punto donde Dios te de oportunidad, usa el contexto que te sea dado no suministrando el mismo mensaje a todos por igual. Mira a Cristo y a los que como Él en las Escrituras exponían la Palabra de Dios a partir del momento y ocasión que se les presentaba; a la samaritana junto a un pozo se le hablaba de saciar la sed y a la multitud que había visto la sanidad de un ciego sobre la luz del mundo. Ahora a este eunuco comenzando en el texto bíblico que iba leyendo. Abre los ojos y observa la escena ante ti, cada momento tiene su específica y clara oportunidad. Sólo no olvides que todo mensaje ha de predicar a Cristo Jesús independientemente de cuál sea el contexto y punto de apertura.

— Roberto Tinoco

Hechos 8:36

Comentario general

8.36 Siempre hallarás en el camino de la fe los elementos necesarios para tu desarrollo y cumplimiento de la voluntad de Dios. Antes de que llegues, la provisión de Dios ya estará ahí. ¿De qué te preocupas? El que da la visión también tiene la provisión. El eunuco conocía el bautismo y su significado, pues pidió ser bautizado. Sabía, quizá enseñado como prosélito por los judíos, que bautizarse es morir al pasado, ser sepultado y resucitar a una vida nueva de fe. La pregunta debe realizarla todo ser humano: ¿qué impide que yo sea bautizado? Esto es, quitemos todo obstáculo a la conversión.

— Roberto Tinoco

Hechos 8:37

Comentario general

8.37 La respuesta de Felipe al eunuco es la misma a todos los hombres: puedes pasar por los ritos cristianos si tienes la fe cristiana; y esta, de todo corazón (con todo el ser interior y exterior). No eres cristiano por simpatizar con la fe cristiana ni por creer más o menos en ella, sino por creer que Jesucristo es el Hijo de Dios, no un hijo, sino el Hijo; es decir, Dios mismo con su vida y naturaleza divinas.

— Roberto Tinoco

Hechos 8:38

Comentario general

8.38 Sólo puedes ser introducido en el reino de Dios si paras tu propio carro, metáfora del rumbo de tu vida, para descender al agua, figura de rendirse a Dios mediante la conversión. Descendieron al agua, lo que implica bautismo por inmersión, a la vez que un acto de humillación. Han de descender tanto el que se bautiza como el que lo bautiza; todo padre espiritual debe acompañar a sus hijos en sus experiencias espirituales siendo uno con ellos. Felipe era un ministro del evangelio y bautizó al eunuco; sin embargo, en las Escrituras se presenta evidencia de que no sólo los ministros bautizaban, sino también los demás hermanos.

— Roberto Tinoco

Hechos 8:39

Comentario general

8.39 Felipe fue trasladado física y corporalmente de un lugar a otro por el Espíritu santo, es una figura del arrebatamiento de los santos para el tiempo cercano a la venida del Señor. Se usa el mismo término griego (harpázo) para arrebató en este pasaje que para ser la iglesia arrebatada en 1 Tesalonicenses 4:17. El que acababa de ser salvado no pudo tener más los ojos en Felipe, pero si en el gozo de la salvación para continuar su camino. Conviene que el gozo del Señor sea nuestra fuerza y no la confianza en los hombres.

— Roberto Tinoco

Hechos 8:40

Comentario general

8.40 El Espíritu no trasladó físicamente a Felipe de un lugar a otro sólo por ahorrarle transporte, lo hizo para que predicara en una región llamada Azoto y en las ciudades que hallara en el camino hasta Cesarea, ciudad muy importante para el imperio romano, tanto que hasta llevaba el nombre del César. Región en donde más tarde el apóstol Pablo fundaría buenas iglesias. Nuestros pasos, lo mismo que todas nuestras obras, deben tener el propósito de extender el reino de Dios. El Espíritu no existe para respaldar tus planes, fuiste creado tú por Él para llevar a cabo los planes de Él.

— Roberto Tinoco

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