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Hechos 7

Discurso de Esteban ante el Concilio

1El sumo sacerdote dijo entonces: ¿Es esto así?🗨 2Y él dijo: Varones hermanos y padres, oíd: El Dios de la gloria apareció a nuestro padre Abraham, estando en Mesopotamia, antes que morase en Harán,🗨 3y le dijo: Sal de tu tierra y de tu parentela, y ven a la tierra que yo te mostraré.🗨 4Entonces salió de la tierra de los caldeos y habitó en Harán; y de allí, muerto su padre, Dios le trasladó a esta tierra, en la cual vosotros habitáis ahora.🗨 5Y no le dio herencia en ella, ni aun para asentar un pie; pero le prometió que se la daría en posesión, y a su descendencia después de él, cuando él aún no tenía hijo.🗨 6Y le dijo Dios así: Que su descendencia sería extranjera en tierra ajena, y que los reducirían a servidumbre y los maltratarían, por cuatrocientos años.🗨 7Mas yo juzgaré, dijo Dios, a la nación de la cual serán siervos; y después de esto saldrán y me servirán en este lugar.🗨 8Y le dio el pacto de la circuncisión; y así Abraham engendró a Isaac, y le circuncidó al octavo día; e Isaac a Jacob, y Jacob a los doce patriarcas.🗨 9Los patriarcas, movidos por envidia, vendieron a José para Egipto; pero Dios estaba con él,🗨 10y le libró de todas sus tribulaciones, y le dio gracia y sabiduría delante de Faraón rey de Egipto, el cual lo puso por gobernador sobre Egipto y sobre toda su casa.🗨 11Vino entonces hambre en toda la tierra de Egipto y de Canaán, y grande tribulación; y nuestros padres no hallaban alimentos.🗨 12Cuando oyó Jacob que había trigo en Egipto, envió a nuestros padres la primera vez.🗨 13Y en la segunda, José se dio a conocer a sus hermanos, y fue manifestado a Faraón el linaje de José.🗨 14Y enviando José, hizo venir a su padre Jacob, y a toda su parentela, en número de setenta y cinco personas.🗨 15Así descendió Jacob a Egipto, donde murió él, y también nuestros padres;🗨 16los cuales fueron trasladados a Siquem, y puestos en el sepulcro que a precio de dinero compró Abraham de los hijos de Hamor en Siquem.🗨 17Pero cuando se acercaba el tiempo de la promesa, que Dios había jurado a Abraham, el pueblo creció y se multiplicó en Egipto,🗨 18hasta que se levantó en Egipto otro rey que no conocía a José.🗨 19Este rey, usando de astucia con nuestro pueblo, maltrató a nuestros padres, a fin de que expusiesen a la muerte a sus niños, para que no se propagasen.🗨 20En aquel mismo tiempo nació Moisés, y fue agradable a Dios; y fue criado tres meses en casa de su padre.🗨 21Pero siendo expuesto a la muerte, la hija de Faraón le recogió y le crió como a hijo suyo.🗨 22Y fue enseñado Moisés en toda la sabiduría de los egipcios; y era poderoso en sus palabras y obras.🗨 23Cuando hubo cumplido la edad de cuarenta años, le vino al corazón el visitar a sus hermanos, los hijos de Israel.🗨 24Y al ver a uno que era maltratado, lo defendió, e hiriendo al egipcio, vengó al oprimido.🗨 25Pero él pensaba que sus hermanos comprendían que Dios les daría libertad por mano suya; mas ellos no lo habían entendido así.🗨 26Y al día siguiente, se presentó a unos de ellos que reñían, y los ponía en paz, diciendo: Varones, hermanos sois, ¿por qué os maltratáis el uno al otro?🗨 27Entonces el que maltrataba a su prójimo le rechazó, diciendo: ¿Quién te ha puesto por gobernante y juez sobre nosotros?🗨 28¿Quieres tú matarme, como mataste ayer al egipcio?🗨 29Al oír esta palabra, Moisés huyó, y vivió como extranjero en tierra de Madián, donde engendró dos hijos.🗨 30Pasados cuarenta años, un ángel se le apareció en el desierto del monte Sinaí, en la llama de fuego de una zarza.🗨 31Entonces Moisés, mirando, se maravilló de la visión; y acercándose para observar, vino a él la voz del Señor:🗨 32Yo soy el Dios de tus padres, el Dios de Abraham, el Dios de Isaac, y el Dios de Jacob. Y Moisés, temblando, no se atrevía a mirar.🗨 33Y le dijo el Señor: Quita el calzado de tus pies, porque el lugar en que estás es tierra santa.🗨 34Ciertamente he visto la aflicción de mi pueblo que está en Egipto, y he oído su gemido, y he descendido para librarlos. Ahora, pues, ven, te enviaré a Egipto.🗨 35A este Moisés, a quien habían rechazado, diciendo: ¿Quién te ha puesto por gobernante y juez?, a éste lo envió Dios como gobernante y libertador por mano del ángel que se le apareció en la zarza.🗨 36Este los sacó, habiendo hecho prodigios y señales en tierra de Egipto, y en el Mar Rojo, y en el desierto por cuarenta años.🗨 37Este Moisés es el que dijo a los hijos de Israel: Profeta os levantará el Señor vuestro Dios de entre vuestros hermanos, como a mí; a él oiréis.🗨 38Este es aquel Moisés que estuvo en la congregación en el desierto con el ángel que le hablaba en el monte Sinaí, y con nuestros padres, y que recibió palabras de vida que darnos;🗨 39al cual nuestros padres no quisieron obedecer, sino que le desecharon, y en sus corazones se volvieron a Egipto,🗨 40cuando dijeron a Aarón: Haznos dioses que vayan delante de nosotros; porque a este Moisés, que nos sacó de la tierra de Egipto, no sabemos qué le haya acontecido.🗨 41Entonces hicieron un becerro, y ofrecieron sacrificio al ídolo, y en las obras de sus manos se regocijaron.🗨 42Y Dios se apartó, y los entregó a que rindiesen culto al ejército del cielo; como está escrito en el libro de los profetas: ¿Acaso me ofrecisteis víctimas y sacrificios En el desierto por cuarenta años, casa de Israel?🗨 43i ntes bien llevasteis el tabernáculo de Moloc, Y la estrella de vuestro dios Renfán, Figuras que os hicisteis para adorarlas. Os transportaré, pues, más allá de Babilonia.🗨 44Tuvieron nuestros padres el tabernáculo del testimonio en el desierto, como había ordenado Dios cuando dijo a Moisés que lo hiciese conforme al modelo que había visto.🗨 45El cual, recibido a su vez por nuestros padres, lo introdujeron con Josué al tomar posesión de la tierra de los gentiles, a los cuales Dios arrojó de la presencia de nuestros padres, hasta los días de David.🗨 46Este halló gracia delante de Dios, y pidió proveer tabernáculo para el Dios de Jacob.🗨 47Mas Salomón le edificó casa;🗨 48si bien el Altísimo no habita en templos hechos de mano, como dice el profeta:🗨 49El cielo es mi trono, Y la tierra el estrado de mis pies. ¿Qué casa me edificaréis? dice el Señor; ¿O cuál es el lugar de mi reposo?🗨 50¿No hizo mi mano todas estas cosas?🗨 51¡Duros de cerviz, e incircuncisos de corazón y de oídos! Vosotros resistís siempre al Espíritu Santo; como vuestros padres, así también vosotros.🗨 52¿A cuál de los profetas no persiguieron vuestros padres? Y mataron a los que anunciaron de antemano la venida del Justo, de quien vosotros ahora habéis sido entregadores y matadores;🗨 53vosotros que recibisteis la ley por disposición de ángeles, y no la guardasteis.🗨 54Oyendo estas cosas, se enfurecían en sus corazones, y crujían los dientes contra él.🗨 55Pero Esteban, lleno del Espíritu Santo, puestos los ojos en el cielo, vio la gloria de Dios, y a Jesús que estaba a la diestra de Dios,🗨 56y dijo: He aquí, veo los cielos abiertos, y al Hijo del Hombre que está a la diestra de Dios.🗨 57Entonces ellos, dando grandes voces, se taparon los oídos, y arremetieron a una contra él.🗨 58Y echándole fuera de la ciudad, le apedrearon; y los testigos pusieron sus ropas a los pies de un joven que se llamaba Saulo.🗨 59Y apedreaban a Esteban, mientras él invocaba y decía: Señor Jesús, recibe mi espíritu.🗨 60Y puesto de rodillas, clamó a gran voz: Señor, no les tomes en cuenta este pecado. Y habiendo dicho esto, durmió.🗨

Texto bíblico: Reina-Valera 1960 © Sociedades Bíblicas en América Latina, 1960. Renovado © Sociedades Bíblicas Unidas, 1988. Utilizado con permiso. Ver todos los créditos

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Hechos 7: RV60

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Hechos 7:1

Comentario general

7.1 El sumo sacerdote no preguntó a Esteban para saber la verdad, sino sólo para cumplir el protocolo de un juicio ya definido de antemano. Sin embargo, Esteban aprovechó para dar uno de los mensajes más gloriosos de las Escrituras. Cuando se es lleno del Espíritu y de sabiduría, hasta las malas intenciones de otros son oportunidades de trasmitir el evangelio. No hay excusas.

— Roberto Tinoco

Hechos 7:2

Comentario general

7.2 Llamó respetuosamente hermanos y padres a quienes procuraban matarle. Con esto evitó transformarse en sus enemigos. Se refirió a Dios como el Dios de la gloria, pues aunque los religiosos judíos sabían que el Dios Altísimo se había manifestado a Abraham, ellos necesitaban conocer a Dios como el Dios de la gloria, es decir, glorioso. El reino manifiesto. Se identificó con Abraham como su hijo e igual hizo con ellos, volviéndose a hermanarse, sólo que ahora en propósito. Tuvo cuidado de comenzar su mensaje diciendo que la manifestación de Dios comenzó fuera de la tierra prometida, en Mesopotamia, una tierra gentil. La idea detrás de esto es dirigirles hacia el misterio de Cristo, esto es, la inclusión de los gentiles a la fe. Por ser de la sinagoga de judíos helenizados se esperaría que comprenderían esto, pero su nacionalismo no lo permitió. Que tu trasfondo no te defina, sólo te impulse. Renuévate.

— Roberto Tinoco

Hechos 7:3

Comentario general

7.3 Esteban se va al principio en su mensaje, nosotros haremos bien en hacer lo mismo en cada toma de decisión. Ir al principio. Hay un estilo de vida del que debes salir antes de poder entrar a la clase de vida que Dios te quiere introducir. Y también, existen relaciones humanas que debes retirar si en verdad deseas intimar con Dios. Dios sólo te mostrará su bien cuando salgas de tu limitación de pensamiento.

— Roberto Tinoco

Hechos 7:4

Comentario general

7.4 Esteban les hace ver que los israelitas son descendientes de uno que no era de la tierra prometida, un gentil, por decirlo así. Uno que tuvo problemas para convertirse del todo al principio, como ahora ellos lo tenían al rechazar la fe de Cristo. Su religiosidad debía morir. Abraham obedeció a Dios saliendo de la tierra de los caldeos, pero se quedó en Harán, punto intermedio antes de la tierra prometida, Canaán. Curiosamente, ese punto intermedio llevaba el mismo nombre que su padre: Harán. Lo que significa que Abraham también cumplió a medias la Palabra de Dios acerca de dejar a su parentela, pues se llevó a su padre, y tuvo que morir para que pudiera continuar su camino. Tu también tienes tus propios “Harán´s” que te impiden llegar a tu destino y si no lo dejas voluntariamente, Dios deberá hacerlo morir.

— Roberto Tinoco

Hechos 7:5

Comentario general

7.5 Si Abraham no se aferró a la tierra prometida, no recibiendo herencia en ella, ¿por qué los judíos se aferraban a sus tradiciones y rituales como si fueran mayores que Abraham? Si a Abraham le prometieron la tierra cuando aun no tenía hijo, figura de la Simiente, Cristo, tampoco los judíos debían aferrarse a su judaísmo ante la llegada de esa Simiente, Cristo; ya que la fe es anterior. Abraham fue un extranjero y peregrino por voluntad propia toda la vida, así nosotros debemos considerarnos de paso por este mundo y sus asuntos temporales. Por otro lado, es conveniente observar una aplicación familiar: hay promesas que Dios desea que tu conquistes para ser recibidas por tus hijos.

— Roberto Tinoco

Hechos 7:6

Comentario general

7.6 La descendencia según la carne de Abraham fue esclava y extranjera en tierra ajena. De nuevo, Esteban enfatiza que no hay necesidad de aferrarse tanto a su religión cuando son los hijos de esclavos y extranjeros, descendientes a su vez, de un gentil. Los cuatrocientos años en Egipto fueron semejantes a los cuatrocientos años de silencio antes de la llegada del Mesías, Esteban trataba de abrirles los ojos a esto para que recibieran al libertador, ya no Moisés, sino Jesús.

— Roberto Tinoco

Hechos 7:7

Comentario general

7.7 Como Dios juzgó a Egipto liberando a su pueblo para que pudieran salir a servirle, así Dios estaba nuevamente libertando a Israel para que pudieran servirle en Cristo. Esteban está usando en su mensaje la experiencia de Israel como figura de la realidad en Cristo. Antes de que Dios te use, debe juzgar al Egipto que te esclaviza.

— Roberto Tinoco

Hechos 7:8

Comentario general

7.8 El pacto con Abraham fue sellado con la circuncisión, a fin de que no engendrara más ismaelitas en la fuerza de su carne. Lo mismo con Isaac y con Jacob. Esteban usa esta alegoría para referirse a la necesidad que tenían los judíos de su tiempo de ser circuncidados, ya no del cuerpo, sino del corazón. Eran incircuncisos por no convertirse y estaban realizando en sus obras ismaelitas, obras fieras que buscaban matarle. El Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob, a saber, el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo establecen su pacto sólo con los que están circuncidados de corazón. En el octavo día, es decir, el día o la vida de resurrección en Cristo.

— Roberto Tinoco

Hechos 7:9

Comentario general

7.9 Los hijos de Jacob fueron los primeros patriarcas de Israel; pero no se comportaron como tales al principio, pues vendieron a José para Egipto como si no estuviesen circuncidados en el Pacto de Dios ni él fuera su hermano. Hicieron esto por envidia. Lo mismo estaban realizando los judíos en el tiempo de Esteban, llevaron a muerte al Mesías por envidia y ahora estaban dispuestos a matar a Esteban por la misma razón. Dios estuvo con José, está con Jesús y también estuvo con Esteban. El problema es que los judíos no estaban con Dios y por tanto, Dios tampoco estaba con ellos. La envidia vende lo que envidia y es esclava de lo que no puede tener.

— Roberto Tinoco

Hechos 7:10

Comentario general

7.10 José fue librado de sus tribulaciones porque servía al propósito de Dios. Por esto mismo fue hecho gobernador de Egipto. No pidas ser librado de los problemas, sino ser parte del plan de Dios, pues si su propósito se cumple en tu vida, serás también librado de aflicciones. José fue bendecido con gracia y con sabiduría, dones necesarios para lo que Dios le requería. Serás capacitado en aquello para lo que sirvas a Dios, todo don es por una función, y toda provisión es para una visión. José fue dotado de gracia y sabiduría delante del faraón rey de Egipto, no fue dotado para ser escondido y nada favorece al mundo que los hijos de Dios carezcan de gloria. La luz es para alumbrar. Los principales del mundo deben ver la gloria de los hijos del reino, esta es la influencia que cambia el mundo salvándolo. Si faraón no hubiera visto la gloria de José, Egipto y el mundo antiguo habrían perecido de hambre. Si el mundo no puede verte brillar en los dones que Dios te ha dado, la salvación que Dios desea darles puede perderse. Serás exaltado en la medida que seas excelente.

— Roberto Tinoco

Hechos 7:11

Comentario general

7.11 Los tiempos de hambre son tiempos de oportunidades. Fue en el peor momento del mundo cuando José se quedó con toda la tierra del mundo para faraón, a quien servía. Esto era parte del plan de Dios para tener en Egipto donde preservar a Israel y hacerle crecer como nación. Los malos tiempos no son una desgracia, sino parte del camino que te llevarán al éxito. La vida bajo el sol es cíclica, las temporadas van y vienen, lo mismo que los buenos y malos tiempos, pero a quienes sirven a Dios siempre les irá bien. Si tus padres no encuentran alimentos, puede deberse a que eres tu la persona de Dios para dárselos.

— Roberto Tinoco

Hechos 7:12

Comentario general

7.12 Nunca pasa desapercibido donde hay alimento, especialmente en tiempos de hambre. Así se trate de Egipto, las personas se enterarán. Este es el mejor método de crecimiento de iglesia: el buen alimento espiritual. Los que tienen corazón patriarcal siempre acuden a donde se puede conseguir provisión de Dios para los suyos. Esteban cita esta parte de la historia de Israel para hacer saber a los judíos religiosos de su tiempo que el hambre que están sufriendo espiritualmente ha llegado a su fin: hay pan de vida en Cristo. Y si sus padres, los patriarcas, fueron capaces de descender a Egipto por trigo, ¡cuánto más deben subir ellos al reino por la semilla de vida eterna!

— Roberto Tinoco

Hechos 7:13

Comentario general

7.13 José no se manifestó la primera vez a sus hermanos, lo hizo hasta la segunda vez que llegaron a él. Lo mismo que el Señor Jesús con la nación judía, no lo conocieron en su primera venida, pero se les manifestará en su segunda. No lo conocieron en su humillación, pero podrán reconocerle en su glorificación. Entonces, como los israelitas fueron manifestados a faraón, así el cielo y el mundo entero sabrá quién es el pueblo de Dios ya convertido a Cristo.

— Roberto Tinoco

Hechos 7:14

Comentario general

7.14 Cuando José se manifestó a sus hermanos, en su segunda oportunidad, fueron traídos ante él a todos los demás, setenta y cinco personas en total. Cuando Cristo se manifieste en su segunda venida, todo Israel será salvo. ¡Ese día será el gozo del Padre celestial! La mención de esto por parte de Esteban tiene como propósito ubicar a los judíos en el contexto de su error y darles a conocer la oportunidad que habrá de llegar en la segunda manifestación. Por otro lado, aprendemos que siempre que alguno conoce al Señor, trae a sus familiares a su comunión y bendición. Respecto al número setenta y cinco, es característico de los patriarcas en la persona de Abraham, quien fue llamado a los setenta y cinco años precisamente y que vivió ciento setenta y cinco años. Como si hubiera vivido cien años y no se contaran los setenta y cinco, sino sólo para el disfrute personal de Abraham. Es un número de vida personal. Setenta y cinco personas son el número de la familia que hasta entonces había vivido como por su cuenta, ahora comenzarían a vivir de acuerdo al propósito de Dios (siempre estuvo Dios llevando a cabo su plan, pero ahora ellos lo sabían también).

— Roberto Tinoco

Hechos 7:15

Comentario general

7.15 Esteban usa la historia para referirse a los padres de sus acusadores como quienes murieron en Egipto, una nación gentil. La idea es hacerles ver la inclusión de todos en el evangelio y la necesidad de no sectarizarse con la Jerusalén terrenal. Cuando los santos descienden, mueren. Aunque el plan de Dios fue llevarlos a Egipto para proteger a la nación israelita en lo que crecía, aun así es válido el símbolo mencionado sobre el descenso. Jacob tenía que ir a Egipto, pero tu no desciendas al nivel del mundo, tu perteneces a la Jerusalén celestial.

— Roberto Tinoco

Hechos 7:16

Comentario general

7.16 Los patriarcas murieron en Egipto, pero no quedaron sepultados en Egipto. Fueron trasladados a la tierra prometida. Figura de que aun después de que hayas muerto Dios cumplirá sobre ti y tu descendencia lo que te ha prometido. El sepulcro referido fue comprado por Abraham con dinero, siempre fue un extranjero en su propia tierra. Así debemos vivir, como si nada en este mundo nos perteneciera, pues todo es de Dios y nuestra verdadera herencia está en los cielos.

— Roberto Tinoco

Hechos 7:17

Comentario general

7.17 El crecimiento y la multiplicación suelen ser una señal de que se acerca el cumplimiento de lo que Dios ha prometido; por ello, debes procurar crecer constantemente el número del pueblo de Dios. La indolencia retrasa las promesas.

— Roberto Tinoco

Hechos 7:18

Comentario general

7.18 También el mal acontecido está dentro del plan, incomprensible y sufriente, pero al final necesario. Se necesitaba un mal rey para provocar el éxodo. Se levantó en Egipto un rey que no conocía a José, ¿por qué no hubo otro que continuara el legado político de José? He allí la importancia de que los hijos de Dios desarrollen buenas relaciones humanas, políticas, comerciales y de toda índole.

— Roberto Tinoco

Hechos 7:19

Comentario general

7.19 El rey desconectado del pueblo de Dios lo oprimió. Lo hizo mediante astucia para impedir cruelmente su multiplicación. A diferencia del reino de luz, la mentalidad de las tinieblas es que el pueblo de Dios no crezca. Para esto maltrata a los padres, impide la paternidad haciendo que sea ignorada la autoridad espiritual, así como el sentido irresponsable de no tener hijos espirituales o no hacer discípulos. Los cristianos debemos rechazar esa astucia satánica que mantiene las congregaciones pequeñas, y, en lugar de ello, ganar almas y hacer discípulos en un verdadero respeto de la autoridad.

— Roberto Tinoco

Hechos 7:20

Comentario general

7.20 Los mejores hombres de Dios suelen nacer en las peores condiciones del mundo. En las tinieblas resplandece la luz. Si tu entorno es malo, tu llamado es bueno; y si tu contexto es bajo, tu destino es alto. Moisés fue agradable a Dios, lo que finalmente lo hizo agradable a la hija de faraón. La gracia de Dios abre el camino. Moisés fue criado en casa de su padre tres meses, pero no se puede esconder a un gigante. Es imposible que un hombre o una mujer con la gracia de Dios sobre su vida pueda esconderse mucho tiempo. Tres meses es el límite del testimonio que resucita. Ser anónimo es resultado de no procurar ser conocido de Dios.

— Roberto Tinoco

Hechos 7:21

Comentario general

7.21 Esteban menciona la crianza de Moisés en el palacio de faraón para enfatizar la obra de Dios entre los gentiles, esto para intentar quitar los prejuicios religiosos de los judíos que deseaban matarle y para que entendieran el misterio de Cristo. Moisés fue expuesto a la muerte al ser puesto en el río. Fue su bautismo, su muerte. Todos necesitamos ser expuestos a la muerte para experimentar la vida de resurrección, hablo espiritualmente. Ante la vida de resurrección hay vida de reino, Moisés es llevado a palacio como un príncipe siendo un esclavo, esto produce el ser sacado de las aguas de la muerte. Hay nueva vida para quien se entrega por completo.

— Roberto Tinoco

Hechos 7:22

Comentario general

7.22 Dios preparó a su libertador entre los mismos gentiles de los cuales les libraría. Le dio las herramientas para su llamado, toda la sabiduría de los egipcios sería la base del caudillo contra los egipcios. Debes prepararte aun en la sabiduría de este mundo, a fin de poder servir a Dios y su pueblo en este mundo. Moisés era poderoso en palabras y obras, Dios no llamó a un improvisado. La calidad del vaso redundará en la expresión de la unción puesta en él. Si el vaso fuese incompetente, la unción no podrá manifestarse plenamente. Unos son poderosos en palabras, pero no en obras; y otros son poderosos en obras, pero no en palabras. Ambas cosas son necesarias. Quien habla sin obras es falso, y quien obra sin palabras carece de influencia.

— Roberto Tinoco

Hechos 7:23

Comentario general

7.23 Los cuarenta son en la Biblia el número del proceso. Cumplir los cuarenta es terminar un período y comenzar otro. Cuarenta años Moisés creyó ser alguien; cuarenta años más pensó de si mismo como un don nadie; pero cuarenta años finales supo que Dios lo era todo. Moisés le vino al corazón lo que el corazón de Dios tenía: visitar a los hijos de Israel. Estaba con Dios en su propósito.

— Roberto Tinoco

Hechos 7:24

Comentario general

7.24 La inexperiencia de Moisés le hizo ver a uno, cuando debería ver a todos. Por eso defendió a uno y perdió por cuarenta años la posibilidad de defender a todos. Un gobernante, estadista o libertador debe tener la capacidad de mirar al pueblo más allá del individuo. Además, la inmadurez nos hace actuar en nuestra fuerza, mientras que la madurez permite moverse en la fuerza de Dios. En su fuerza hirió a un egipcio, en la fuerza de Dios quebrantó a una nación. El celo personal permite la venganza a un oprimido; pero el celo de Dios la libertad a todo un pueblo. Madura, sé espiritual, actúa en Dios.

— Roberto Tinoco

Hechos 7:25

Comentario general

7.25 Generalmente el visionario es el único que comprende la visión que Dios le ha dado. Por lo mismo, se requiere implantar la visión en los demás mediante la enseñanza antes de tratar de llevarla a cabo. Moisés fracasó en su primer intento, por eso en la segunda ocasión les dio la ley además de las manifestaciones de poder. Sirve a Dios aunque esto no sea muy popular al principio.

— Roberto Tinoco

Hechos 7:26

Comentario general

7.26 Ser pacificador es obra de los hijos de Dios, pero no siempre se reconoce la obra de Dios en ellos. Mientras la autoridad no sea reconocida, la mediación tampoco lo será, por tanto, procura la autoridad previa para ejercer luego toda obra pacificadora. Una excelente pregunta a los creyentes: “hermanos sois, ¿por qué os maltratáis el uno al otro?” La razón de la verdadera paz es pertenecer a la familia de Dios como sus hijos y con sus genes.

— Roberto Tinoco

Hechos 7:27

Comentario general

7.27 El que maltrata suele ser el que rechaza la mediación por la paz; y también, es quien rechaza la autoridad preguntando siempre quién puso a quién. Esteban usa este ejemplo para hacer notar a los judíos que perseguían a la iglesia que están tomando el papel de los que rechazaron a Moisés; esto es, los que rechazan la autoridad de Dios. Como el hombre que cuestionó la autoridad de Moisés, así ellos cuestionaban la autoridad de Esteban (es decir, de Jesús en Esteban). Desconocían al gobernante y juez.

— Roberto Tinoco

Hechos 7:28

Comentario general

7.28 El que rechaza a Dios suele revestir su argumento de víctima; como el que cuestionó a Moisés, también los que cuestionaban a Esteban. Según ellos, estaban defendiendo el templo y sus costumbres religiosas judías.

— Roberto Tinoco

Hechos 7:29

Comentario general

7.29 Moisés huyó, lo que le costó cuarenta años viviendo como extranjero en tierra extraña. El temor es un ladrón y combinado con la impetuosidad de la carne, aun más. Moisés no esperó y mató a un egipcio, luego tuvo miedo de ser descubierto. Una mala combinación. A diferencia de Moisés, Esteban no estaba dispuesto a huir, por lo que en lugar de producir dos hijos en tierra extraña que no lograron gran cosa en la obra de Dios, produjo un aguijón en Saulo, quien habría de ser el extraordinario apóstol Pablo. El temor engendra, pero la fe es más fecunda.

— Roberto Tinoco

Hechos 7:30

Comentario general

7.30 Terminado el proceso de prueba en el desierto, Dios se apareció a Moisés en la forma de un ángel en la zarza ardiendo. A pesar del fracaso, los procesos y las consecuencias terminan, por lo que hay nuevas oportunidades. Esteban parece anunciarles a los judíos de la sinagoga de los libertos que ha llegado su oportunidad. …y también tu oportunidad. Hay un ángel y un monte en tu futuro, el cielo viene a tu tierra.

— Roberto Tinoco

Hechos 7:31

Comentario general

7.31 Cuando te maravillas de la visión de Dios te colocas en posición de oír su voz. La indiferencia ensordece, la expectativa apasionada abre los oídos del alma. Si te acercas para ver mejor lo que hace el Señor, le escucharás más. Quienes no oyen a Dios suelen estar lejos de Él. La voz de Dios vendrá a ti si tu vienes a Él.

— Roberto Tinoco

Hechos 7:32

Comentario general

7.32 Dios se revela en las biografías humanas. Se da a conocer como el Padre en Abraham, quien deseaba un hijo; luego como el Hijo en Isaac, quien requería una esposa; y como el Espíritu Santo en Jacob, quien recibió el sueño de la Casa de Dios. Cuando se obtiene esta revelación se abren los ojos, pero también el temor de Dios, por ello no es fácil acercarse a mirar más detalladamente. Más allá de temer al juicio de Dios, teme positivamente a su luz.

— Roberto Tinoco

Hechos 7:33

Comentario general

7.33 El calzado traía polvo del desierto, pisar lugar santo era traer su desierto a la posición de gloria. No ensucies lo santo ni acerques tu terrenalidad a lo celestial. Que la suela temporal no se interponga con su Presencia eterna. Hoy la iglesia, las personas, son la tierra santa.

— Roberto Tinoco

Hechos 7:34

Comentario general

7.34 Dios ve y ve muy bien. Miró la aflicción de su pueblo en Egipto, esta referencia podría darles temor a los instigadores de Esteban, Dios miraba lo que pensaban hacer y podría descender a librarlo. Dios ve y desciende para librar. Si descendió en una zarza ardiendo para librar a su pueblo de la opresión egipcia, también descendió hasta la carne para librar de la condenación eterna a cuantos confíen en Él. Dios vio y comisionó a Moisés. Los llamados también son enviados, producto de la visión de Dios y no de lo que mira el hombre. El llamado primero viene a Dios y luego va a los hombres, a la inversa no funciona.

— Roberto Tinoco

Hechos 7:35

Comentario general

7.35 Esta vez Dios envió a quien primero los hombres rechazaron, porque Moisés no había entendido que para ser aceptado por los hombres, primero debía ser enviado de Dios. La primera vez fue por su cuenta, porque le vino al corazón visitar a sus hermanos; pero la segunda vez, cuarenta años más tarde y ya procesado por Dios, fue enviado de Dios y reconocido como su siervo tanto por el pueblo de Dios como por los enemigos de Dios. Lo que los hombres desprecian suele ser una oportunidad de exaltar a Dios. El Señor se le apareció por mano de ángel en la zarza, una figura de Moisés, quien a sus ochenta años podría sentirse sólo como una zarza…sin embargo, seguía ardiendo, la vida en el desierto no puedo apagarle ni consumirle.

— Roberto Tinoco

Hechos 7:36

Comentario general

7.36 Dios no sólo sacó a su pueblo de Egipto, sino que aprovechó para darse a conocer al mundo mediante prodigios y señales. La manifestación de su poder fue un mensaje excelente a todos los pueblos de la tierra, una introducción al mundo poderosamente. Dios no sólo desea ser tu Salvador, sino tu poderoso Salvador, no anónimo en un rincón, sino público para testimonio a otros. Aun tu salvación se trata de Dios y no de ti. En Egipto se simboliza el fin del dominio de Satanás; en el mar se termina con el poder del mundo; y en el desierto se procesa la carne. El poder de Dios debe prevalecer sobre estos tres enemigos tuyos.

— Roberto Tinoco

Comentario general

7.36 Dios no sólo sacó a su pueblo de Egipto, sino que aprovechó para darse a conocer al mundo mediante prodigios y señales. La manifestación de su poder fue un mensaje excelente a todos los pueblos de la tierra, una introducción al mundo poderosamente. Dios no sólo desea ser tu Salvador, sino tu poderoso Salvador, no anónimo en un rincón, sino público para testimonio a otros. Aun tu salvación se trata de Dios y no de ti. En Egipto se simboliza el fin del dominio de Satanás; en el mar se termina con el poder del mundo; y en el desierto se procesa la carne. El poder de Dios debe prevalecer sobre estos tres enemigos tuyos.

— Roberto Tinoco

Hechos 7:37

Comentario general

7.37 Moisés fue siervo de Dios, pero su obra más importante fue señalar al Siervo de Dios que habría de venir. Esteban cita la profecía de Moisés para hacer referencia a su cumplimiento en Cristo Jesús. Si de verdad obedecían a Moisés, como se jactaban, entonces debían reconocer a Jesús como su Señor, oírlo y seguirlo a Él.

— Roberto Tinoco

Hechos 7:38

Comentario general

7.38 Este es aquel Moisés, Esteban enfatiza que se trata del célebre y gran Moisés, quien les dio la ley, el mismo que profetizó la venida del Mesías a quien ellos habían matado. ¿Cómo podían cumplir la ley de Moisés si no recibían al Mesías anunciado por él? Rechazar al Mesías es rechazarlo a él, al ángel que le habló en el monte Sinaí, el mismo monte donde recibieron las tablas de la Ley, es decir, rechazar la Ley, así como resistir también a los padres de Israel que en al principio sí recibieron la Ley, aunque luego la rechazaron. Moisés les dio palabras de vida, al prometerles una nueva tierra. Suele pensarse que la Ley es contraria a las palabras de vida, y en cierta manera lo es, pero el verdadero sentido de la ley no es el de la condenación, sino el de la salvación presentándonos el carácter de Dios. Él es Vida. Sin embargo, por resistir al Mesías, la Ley no era para vida, sino para muerte. La ley mata y condena al ser rechazada o quebrantada; pero vivifica a quien recibe al Salvador.

— Roberto Tinoco

Hechos 7:39

Comentario general

7.39 Los padres de Israel murieron en el desierto por resistir una y otra vez las palabras de vida de Moisés, sus corazones seguían en Egipto y se oponían a la tierra prometida. Los oyentes de Esteban estaban haciendo lo mismo, resistían la promesa de Dios, esto es, al Mesías, porque sus corazones seguían en las viejas tradiciones judaicas de esclavitud. Igualmente, todo el que no acepta vivir en el cumplimiento de la vida abundante que Dios promete, está resistiendo sus palabras de vida. La teología de miseria produce rebeldes que existen en este mundo como si fuera un desierto, tienen sus corazones en la necesidad pensando que hay virtud en el dolor y el sufrimiento.

— Roberto Tinoco

Hechos 7:40

Comentario general

7.40 Quienes tienen sus corazones en Egipto terminan haciendo dioses a la semejanza de los egipcios. Los que rechazan la vida abundante de las promesas de Dios desean ver para creer. Olvidaron rápido a Moisés, pensaban que él los había sacado de Egipto, y no Dios. Los que tienen una teología de sufrimiento son dados a venerar a los hombres de fe, pero no a imitarlos.

— Roberto Tinoco

Hechos 7:41

Comentario general

7.41 Los padres de quienes tanto se jactaban los judíos, fueron idólatras. Y lo fueron en los días de Moisés. Esteban menciona esto ubicándolos en una realidad semejante. Estaban rechazando al Mesías, eran aun peores que sus padres, aunque ahora el ídolo era la tradición religiosa. Los idólatras se regocijan en sus ídolos, su alegría fue producida por sus manos, por ende, se perderá fácilmente. Si la fuente de tu gozo es temporal, también lo será tu alegría.

— Roberto Tinoco

Hechos 7:42

Comentario general

7.42 Cuando el hombre confía en sus obras, Dios se aparta. Los deja a que sean las obras de sus manos quienes les defiendan, no porque desee hacerles mal, sino respetando su libre albedrío. No culpes a Dios de lo que suceda en tu vida cuando no quisiste involucrarlo. El ejército del cielo eran las estrellas, los hombres les tomaron por dioses y les dieron nombres. Durante la travesía por el desierto ofrecieron sacrificios a las estrellas en forma de ídolos. La vida de desierto pone su fe en las cosas que se ven, por eso padece el desierto. Esto fue escrito por los profetas, registrado a las generaciones por venir, es decir, a nosotros para que tomemos advertencia o ejemplo según sea el caso. Advertencia al que desobedece para ver las consecuencias y ejemplo al que obedece para conocer las recompensas. Dios te pregunta: ¿a qué has dedicado tu vida? ¿A qué dedicaste tus sacrificios? ¿Fue a Dios? ¿Y si no fue a Dios, comprendes el por qué del desierto?

— Roberto Tinoco

Hechos 7:43

Comentario general

7.43 La historia del Israel no es necesariamente monoteísta. Los judíos se jactaban de esto ante Esteban, pero sus padres habían sido idólatras prefiriendo los dioses de las naciones al verdadero Dios. Ante Esteban, los judíos estaban rechazando nuevamente al verdadero Dios, como si no hubieran aprendido de la historia. De tanto repetir su idolatría por casi quinientos años, Israel fue destruida y Judá llevada en cautiverio a babilonia por setenta años. Las palabras de Esteban son mucho más que recordarles la historia, es advertirles que se avecinaba un cautiverio para ellos por rechazar a Cristo Jesús. Setenta años fue para los judíos en tiempo de los reyes, pero serian casi mil novecientos años para los judíos de la época apostólica. ¿Por qué tanto? Porque mayor que Moisés y los profetas es el Señor Jesús. Si de pronto te hallaras en circunstancias semejantes a las de un cautiverio, esto es, en un círculo de problemas uno tras otro, vuelve a Dios urgentemente. Siempre hay retorno y libertad nuevamente por la misericordia de Dios.

— Roberto Tinoco

Hechos 7:44

Comentario general

7.44 A pesar de pasar por el desierto, los padres de los judíos con los que altercaba Esteban, no quedaron sin testimonio de Dios. Llevaban con ellos el tabernáculo del testimonio, y con él, la Presencia de Dios simbolizada en el Arca del pacto. Tenían poder manifiesto de Dios en el modelo a escala del mismo cielo, modelo que le mostró Dios a Moisés en el monte; era, por decirlo así, como llevar el cielo con ellos. Así es la Presencia de Dios: como el cielo en la tierra, independientemente de la situación de dicha posición geográfica. Pero no creyeron. Semejantes a ellos son los instigadores de Esteban, quienes tuvieron a Cristo entre ellos y a la iglesia con ellos, pero aun así resistían a Dios como hicieran sus padres.

— Roberto Tinoco

Hechos 7:45

Comentario general

7.45 La generación posterior al desierto entró a la tierra prometida en Josué, figura de Jeshúa, Jesús. Así tomaron posesión de la tierra prometida. Dicha tierra la conquistaron a los gentiles, a los cuales Dios arrojó, no ellos como podían pensar. Ahora discutían con Esteban sintiéndose superiores a los gentiles, olvidando que había sido Dios quien había hecho tal conquista. El Arca pasó del tiempo de los jueces a la época de la monarquía, representaba principalmente por el rey David. Peleaban con Esteban cuando ya no tenían arca ni rey, y todo, por rechazar al verdadero Rey, Jesús el Mesías. Eran siervos de los romanos, muy por debajo de sus padres.

— Roberto Tinoco

Hechos 7:46

Comentario general

7.46 David fue el iniciador por el Espíritu santo, del culto a Dios a la manera del cielo. Su modelo de arpa, copa y trompeta fue como un vistazo de lo celestial. La combinación de la alabanza musical, la oración profética y la declaración de la Palabra de Dios siguen siendo el tabernáculo de David, el que Dios más ha amado. Por eso, cuando David trató de construir un templo de piedras, Dios no se lo permitió, ya que representaría un retraso en su revelación, un asunto de carne y sangre y no de revelación de Dios. Su modelo de culto le hizo hallar gracia delante de Dios; el Señor amó a David como a ningún otro rey. Un favorito de Dios. El tabernáculo seria para el Dios de Jacob, no se dice de Abraham o de Isaac, sino de Jacob, pues la satisfacción mencionada no es la del Padre ni la del Hijo, sino la del Espíritu Santo: la obtención de una Casa hecha de piedras vivas.

— Roberto Tinoco

Hechos 7:47

Comentario general

7.47 Dios no permitió a David la edificación de su templo, sino que dio tal tarea a su hijo Salomón. La principal razón de esto es que David tenía en su tabernáculo, el modelo del cielo, de manera que construir un templo de piedras era retroceder en la revelación espiritual recibida. Salomón por su parte podía edificarlo, pues era un heredero de gracia, pero no tenía la visión espiritual de su padre David. Por otro lado, David y Salomón juntos tipifican la obra de Cristo. El primero en los días de la humillación de su carne, y el segundo en los días de su gloria después de resucitar. La primera parte de la obra de Cristo junta los materiales para la edificación de la Casa de Dios, me refiero a los creyentes, las piedras vivas; pero la segunda parte de la obra de Cristo hace posible la edificación de la iglesia como un templo glorioso donde habite el Espíritu Santo. Todos debemos ser David y también Salomón: tener todos los aspectos posibles de Cristo en nosotros hasta que sea completamente formado.

— Roberto Tinoco

Hechos 7:48

Comentario general

7.48 Esteban va a uno de los puntos centrales de su mensaje: Dios no habita en templos hechos por manos humanas. Lo acusaban de tratar de acabar con el templo y sus costumbres religiosas y les responde que no él, sino Dios es quien les ha puesto fin. Este argumento por sí sólo, aunque cita a los profetas, constituye a los ojos de los religiosos judíos la prueba de su supuesta blasfemia. Sin embargo, Esteban tenía razón. Dios abandonó lo temporal para revelar lo eterno.

— Roberto Tinoco

Hechos 7:49

Comentario general

7.49 El cielo es el trono de Dios, la autoridad de su reino no es terrenal, sino celestial, y con ello, eterna. La tierra es el estrado de sus pies, donde Dios está ejerciendo su autoridad gubernamental es esta tierra. Está a los pies, por el momento se encuentra en humillación, pero llegará el día de su exaltación. Hay quienes tienen trono de tierra y estrado de cielo, intentan sostenerse en las cosas de este mundo y humillar el cielo menospreciando sus leyes. Esto no debe ser así. ¿Qué casa le edificaremos al Señor? Una excelente pregunta. ¿Será de piedras muertas o de piedras vivas? ¿Será de acuerdo a las tradiciones religiosas humanas o según los parámetros espirituales y eternos? Pregúntate si estás edificando casa a Dios o te estás edificando casa a ti. La casa es para reposo, y la casa de Dios es para el reposo de Dios, esto es, para su satisfacción. Si aquello a lo que dedicas tu vida no contribuye a la satisfacción, deleite y reposo de Dios, cambia de oficio y de vida. Que todo lo que hagas sea para su reposo. Vive como el lugar del reposo de Dios.

— Roberto Tinoco

Hechos 7:50

Comentario general

7.50 Usa una teofanía o especie de antropomorfismo para hacer referencia a que fue Él quien creo todo diciendo que lo hizo su mano, como si tuviese manos, aunque todo manos es. Pero el punto principal de lo que viene diciendo es que el Creador es Dueño de lo que ha creado, por tanto, puede disponer de todo a su arbitrio. Los adversarios de Esteban deberían reconocer esto, así como contra quien estaban peleando, pero decidieron no reconocerlo.

— Roberto Tinoco

Hechos 7:51

Comentario general

7.51 La dureza de cerviz es un hebraísmo para referirse a la persona que no se humilla, como un animal que resiste el yugo, que no obedece ni se rinde. Por su parte, la circuncisión era el sello que distinguía a los israelitas de los que no lo eran, y por lo mismo, a los únicos que estaban dentro del Pacto con Dios. Pero los judíos que altercaban con Esteban, aunque eran circuncisos en la carne, eran incircuncisos del corazón y de los oídos; es decir, tercos y necios que voluntariamente decidieron no creer en Cristo y rechazar el evangelio. Decidieron llenar de carnalidad su alma de modo que no escucharon a Esteban. Pero no estaban resistiendo a Esteban, sino al Espíritu Santo. Eran hijos de los rebeldes que rechazaron a Dios en el desierto. Quien resiste al Espíritu Santo no es parte del pueblo de Dios. Los judíos que no creen en Cristo no son judíos, su incircuncición de corazón los separa del pueblo de Dios.

— Roberto Tinoco

Hechos 7:52

Comentario general

7.52 La genética de los perseguidores de Esteban era semejante a la de los que mataron a los profetas en tiempos antiguos. Asimismo, la genética de Esteban era la misma que la vida de los profetas anteriormente perseguidos. Sus padres mataron a los profetas que anunciaron a Cristo y ellos mataban a los profetas que lo seguían anunciando. Esta declaración de Esteban resulta en una tremenda ofensa, pues los sacó del pueblo de Dios llamándolos incircuncisos y luego los cortó de la vida divina llamándolos asesinos. Pero tenía razón. La ironía es que la injusticia persiga a la justicia tratando de matarla. O estás con Cristo o estás contra Él. Lo sabrás si eres perseguido o perseguidor.

— Roberto Tinoco

Hechos 7:53

Comentario general

7.53 La ley dada a Moisés le fue dada de Dios a ángeles y de éstos a Moisés. Pero aunque venía del cielo por medio de ángeles, no la obedecieron. Si no respetaron tales palabras de vida que llegaron con semejante manifestación, tampoco respetarían el evangelio que les estaba siendo dado por medio de un ser de carne: Esteban.

— Roberto Tinoco

Hechos 7:54

Comentario general

7.54 Si las tinieblas ocupan el corazón, la furia se mostrará la voz de la luz. La reacción de la mentira ante la verdad es la ira; y los dientes crujen ante el mensaje de salvación como presagio de que crujirán en la condenación. ¿Cómo reaccionas a la predicación del evangelio del reino de Dios? ¿Aburrimiento, ira? ¿O gozo y alegría? Siempre reaccionamos por fuera de acuerdo a lo que somos por dentro.

— Roberto Tinoco

Hechos 7:55

Comentario general

7.55 Quien está lleno del Espíritu Santo suele tener los ojos puestos en el cielo o al menos, desde el cielo. Su mirada es celestial y ve lo que no se ve. Mira la gloria de Dios porque ve a través del Espíritu de Dios. Los que tienen los ojos puestos en lo terrenal no pueden ver la gloria de Dios y menos a Jesús a la diestra de Dios. Por el contrario, ven a Cristo como un hombre común y lo colocan entre los seres de barro. Ser lleno del Espíritu se nota por la mirada celestial, por ver la gloria de Dios y por tener a Jesús como el Señor a la diestra del Padre. ¿Qué es lo que tú ves? Eso manifiesta de qué estás lleno. ¿En dónde está Jesús a tus ojos, quién es Él para ti? Eso muestra de quién estás lleno.

— Roberto Tinoco

Hechos 7:56

Comentario general

7.56 Lo que vemos hablamos. Quien está lleno de Dios mira la gloria de Dios y habla las cosas de Dios. Esteban dio testimonio de la visión celestial a sus angustiadores, era su mesa delante de ellos. No habló de acuerdo a sus circunstancias, no describió las piedras que lo matarían ni la ira de sus asesinos, sino la gloria del Salvador que le esperaba y las maravillas del estado celestial al que estaba entrando. Deja de hablar lo que te duele y comienza a hablar lo que crees.

— Roberto Tinoco

Hechos 7:57

Comentario general

7.57 Los que no quieren oír a Dios ni saber de su gloria, suelen ser los que más levantan sus propias voces. Se tapan los oídos físicos quienes primero se han tapado sus oídos espirituales. Los hijos del maligno son perseguidores de los hijos de Dios, nunca es a la inversa; y la razón es porque no pueden sus tinieblas soportar la luz de los creyentes, así que tratan de apagarla matando a los hijos de luz. No te preocupes de ser perseguido, preocúpate seriamente con temor de llegar a ser el perseguidor. No temas a las piedras que te lancen, teme a ser tú quien arroje las piedras a tu prójimo.

— Roberto Tinoco

Hechos 7:58

Comentario general

7.58 Primero lo echaron de la ciudad y luego lo apedrearon; tenían por santa una ciudad que no querían contaminar, cuando bien sabían que la obra que estaban haciendo era inmunda. Se arrojan piedras físicas para matar el cuerpo, pero también se arrojan piedras vivas para matar la reputación o el nombre de los creyentes mediante chismes. Había testigos como si se tratase de un juicio formal, revistieron de legalidad su pecado y su injusticia; pero con ello, el diablo cometió un terrible error, pusieron las ropas a los pies de un joven llamado Saulo, era el Rabí de la sinagoga de los libertos y quien autorizaba la ejecución. Con ello, la unción de Esteban pasó a Saulo, quien más tarde llegaría a ser el gran apóstol Pablo y sus cartas registrarían las enseñanzas ampliadas que Esteban había hablado en su defensa. Le dieron legalidad a la transmisión de la unción.

— Roberto Tinoco

Hechos 7:59

Comentario general

7.59 Mientras apedreaban a Esteban, el dedicaba sus palabras a invocar al Señor. No uses tus palabras contra tus adversarios, cuando podrías estarlas usando para la gloria del Señor; de otro modo, las piedras no sólo tocarán tu cuerpo, sino corromperán tu alma. No le des tu espíritu a quienes te atacan, sino a Dios que te recibe.

— Roberto Tinoco

Hechos 7:60

Comentario general

7.60 De rodillas ante la gloria de Dios para que no tengas que estar arrodillado ante los hombres. Si has de levantar la voz que sea para interceder por otros y no para recriminarles sus pecados. Quien llama Señor al Salvador habrá de no considerar los pecados de sus semejantes como tales. Esteban durmió, pues esa es la esperanza cristiana, nosotros no morimos, sino participamos de la eternidad. Como escribiera tiempo después el apóstol Pablo, el mismo que cometió el error de apedrear a Esteban: Sabemos que al no estar más presentes en este cuerpo de carne, estaremos presentes en espíritu ante el Señor (2 Cor. 5:6-8).

— Roberto Tinoco

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