Antiguo Testamento
Nuevo Testamento
Tamaño de letra
Fondo de lectura
Proverbios 8
Llamado de la Sabiduría
1¿No clama la sabiduría, Y da su voz la inteligencia?🗨📝 2En las alturas junto al camino, A las encrucijadas de las veredas se para;🗨📝 3En el lugar de las puertas, a la entrada de la ciudad, A la entrada de las puertas da voces:🗨📝 4Oh hombres, a vosotros clamo; Dirijo mi voz a los hijos de los hombres.🗨📝 5Entended, oh simples, discreción; Y vosotros, necios, entrad en cordura.🗨📝 6Oíd, porque hablaré cosas excelentes, Y abriré mis labios para cosas rectas.🗨📝 7Porque mi boca hablará verdad, Y la impiedad abominan mis labios.🗨📝 8Justas son todas las razones de mi boca; No hay en ellas cosa perversa ni torcida.🗨📝 9Todas ellas son rectas al que entiende, Y razonables a los que han hallado sabiduría.🗨📝 10Recibid mi enseñanza, y no plata; Y ciencia antes que el oro escogido.🗨📝 11Porque mejor es la sabiduría que las piedras preciosas; Y todo cuanto se puede desear, no es de compararse con ella.🗨📝 12Yo, la sabiduría, habito con la cordura, Y hallo la ciencia de los consejos.🗨📝 13El temor de Jehová es aborrecer el mal; La soberbia y la arrogancia, el mal camino, Y la boca perversa, aborrezco.🗨📝 14Conmigo está el consejo y el buen juicio; Yo soy la inteligencia; mío es el poder.🗨📝 15Por mí reinan los reyes, Y los príncipes determinan justicia.🗨📝 16Por mí dominan los príncipes, Y todos los gobernadores juzgan la tierra.🗨📝 17Yo amo a los que me aman, Y me hallan los que temprano me buscan.🗨📝 18Las riquezas y la honra están conmigo; Riquezas duraderas, y justicia.🗨📝 19Mejor es mi fruto que el oro, y que el oro refinado; Y mi rédito mejor que la plata escogida.🗨📝 20Por vereda de justicia guiaré, Por en medio de sendas de juicio,🗨📝 21Para hacer que los que me aman tengan su heredad, Y que yo llene sus tesoros.🗨📝 22Jehová me poseía en el principio, Ya de antiguo, antes de sus obras.🗨📝 23Eternamente tuve el principado, desde el principio, Antes de la tierra.🗨📝 24Antes de los abismos fui engendrada; Antes que fuesen las fuentes de las muchas aguas.🗨📝 25Antes que los montes fuesen formados, Antes de los collados, ya había sido yo engendrada;🗨📝 26No había aún hecho la tierra, ni los campos, Ni el principio del polvo del mundo.🗨📝 27Cuando formaba los cielos, allí estaba yo; Cuando trazaba el círculo sobre la faz del abismo;🗨📝 28Cuando afirmaba los cielos arriba, Cuando afirmaba las fuentes del abismo;🗨📝 29Cuando ponía al mar su estatuto, Para que las aguas no traspasasen su mandamiento; Cuando establecía los fundamentos de la tierra,🗨📝 30Con él estaba yo ordenándolo todo, Y era su delicia de día en día, Teniendo solaz delante de él en todo tiempo.🗨📝 31Me regocijo en la parte habitable de su tierra; Y mis delicias son con los hijos de los hombres.🗨📝 32Ahora, pues, hijos, oídme, Y bienaventurados los que guardan mis caminos.🗨📝 33Atended el consejo, y sed sabios, Y no lo menospreciéis.🗨📝 34Bienaventurado el hombre que me escucha, Velando a mis puertas cada día, Aguardando a los postes de mis puertas.🗨📝 35Porque el que me halle, hallará la vida, Y alcanzará el favor de Jehová.🗨📝 36Mas el que peca contra mí, defrauda su alma; Todos los que me aborrecen aman la muerte.🗨📝Texto bíblico: Reina-Valera 1960 © Sociedades Bíblicas en América Latina, 1960. Renovado © Sociedades Bíblicas Unidas, 1988. Utilizado con permiso. Ver todos los créditos
Actualmente seleccionado
Proverbios 8: RV60
Elige un fondo
Compartir versículo
Comparar versiones
Cargando...
Proverbios 8:1
8.1 Quien clama busca lo que no está cerca. La sabiduría es Cristo como el Logos o el Verbo, la Palabra de Dios. El Logos busca quien responda a su Palabra, está accesible y dispuesto para quienes desean verdadera sabiduría y ser inteligentes. Muchos estudian y muchos son los curiosos de novedades, pero el Logos clama a los pocos dignos de recibirle (muchos son los salvos, pero pocos son los sabios).
— Roberto Tinoco
Proverbios 8:2
8.2 La sabiduría busca a quien quiera recibirle, pero no es barata ni fácil; pertenece a las alturas. Quien desee sabiduría ha de subir su nivel, de terrenal a celestial. En lo alto, siguiendo el Camino (Cristo). En la vida tendrás desvíos, veredas; pero si buscas al Señor, estas veredas terminarán cruzándose en Cristo. Entonces hallarás el camino de la sabiduría hacia las alturas.
— Roberto Tinoco
Proverbios 8:3
8.3 La ciudad es una figura de la iglesia, cuya culminación es la Nueva Jerusalén. Las puertas de la ciudad son sus ministros principales, aquellos vencedores sobresalientes de entre los santos que permitieron a muchos entrar y ser parte de la iglesia. La sabiduría está clamando desde las puertas, escuchar a dichos ministros sobresalientes es escuchar sabiduría. La sabiduría es el Logos, el Verbo de Vida.
— Roberto Tinoco
Proverbios 8:4
8.4 El mensaje de la sabiduría por medio de sus ministros principales (mira la nota anterior), está dirigido a toda la humanidad. Los hijos de los hombres es una forma bíblica de referirse a la humanidad.
— Roberto Tinoco
Proverbios 8:5
8.5 Toda la humanidad, prefigurada en los hijos de los hombres (mira la nota anterior), es llamada simple y necia cuando se encuentra sin el Logos, Cristo como Verbo. Por ello el llamado de la sabiduría es una invitación a toda la humanidad y a la vez, a los simples y necios, a saber, los tontos (se lee agresivo, pero es la traducción literal) por ignorancia y engaño; así como los necios, es decir, los tontos por mala voluntad. Si escuchan a los ministros sobresalientes van a adquirir sabiduría (mira la nota 8.3).
— Roberto Tinoco
Proverbios 8:6
8.6 El mensaje de Cristo como el Logos o la sabiduría de Dios contiene cosas excelentes y cosas rectas. Cosas naguíd y cosas misór; se refiere a cosas de primera importancia y cosas de nivel (naguíd se usaba para comandante o principal y misór para nivel, refiriéndose a equilibrado o justo). El Mensaje del Logos es la sabiduría de Dios que hace al hombre vivir como principal, creciendo en autoridad e influencia; así como vivir justo, recto, equilibrado. El sabio, más allá de lo que sabe, muestra su sabiduría por estas dos características: influencia y justicia.
— Roberto Tinoco
Proverbios 8:7
8.7 El mensaje de Cristo como la sabiduría de Dios es la verdad (emet). Siempre estable, confiable y que corresponde a lo que dice ser. Él aborrece reshá, lo malo y falso. Sabemos que el Logos está en nuestra boca porque hablamos conforme a la verdad; y hablamos verdad porque aborrecemos lo malo. No solo debemos hablar lo bueno, sino también aborrecer lo malo. Alguno intenta hablar bien cuando desea el mal y puede fingirlo, pero esto finalmente no funciona; así como nadie habla el mal amando el bien. Jesús dijo que de la abundancia del corazón habla la boca sorprendido de que los religiosos de su tiempo hubiesen podido refinar el arte de hablar bien siendo malos (Mat. 12:34).
— Roberto Tinoco
Proverbios 8:8
8.8 El logos es justo, toda Palabra de Dios es conforme a justicia porque en Dios no hay ningunas tinieblas, nada perverso, nada torcido. Cuando el Logos se encarnó no hubo mentira ni engaño en su boca. Él es conforme a verdad, porque Él es la Verdad. Como Él habla según lo que es, también nosotros somos lo que hablamos. Para dejar de mentir hay que ser de verdad.
— Roberto Tinoco
Proverbios 8:9
8.9 Todas las palabras del Señor, el Logos, son rectas, hebreo nakóakj, no solo derechas, sino derechas hacia delante; es decir, son rectas y tienen propósito. Ni una de sus palabras es hablar por hablar. Pero aun cuando sus palabras siempre hacen aquello para lo cual son enviadas y nadie puede resistirle, serán de provecho solo al que las entiende, pues el que se queda sin entenderlas, se queda sin las palabras y su beneficio (Mat. 13:19). Las palabras de Dios solo son comprendidas por aquel que las tiene por rectas; para el que toma las palabras de Dios sin el aprecio digno, no las entenderá ni su sabiduría le será revelada. Sin el Logos no hay sabiduría.
— Roberto Tinoco
Proverbios 8:10
8.10 Ser un discípulo del Logos es superior a cualquier beneficio que podamos tener. En esto, los doce fueron los hombres más ricos de la tierra y los más ricos de todos los tiempos. Prefiere la instrucción o discipulado del Señor más que la plata y su conocimiento o relación más que el oro. Muestra dicha elección dedicando mayor esfuerzo y dedicación a la palabra de Dios que a tu profesión financiera. No es un sentir, sino una acción que se refleja en tiempo laborioso. El mundo se dedica a ganar dinero, pero nosotros a conocer a Cristo.
— Roberto Tinoco
Proverbios 8:11
8.11 Salomón sabía de lo que hablaba, cuando Dios le concedió pedir lo que quisiera en cuanto fue entronizado como rey sucesor de su padre David, Salomón pidió sabiduría. Ante lo cual, Dios lo elogió por haber preferido la sabiduría a las riquezas, los bienes, la fama, incluso la vida diciéndole que por ello, le daría todo lo demás también. Así pasa con la sabiduría, quien la posee, por decirlo así (ya que es el Logos de Dios y Él nos posee a nosotros), alcanza todo lo demás también; pero quien carece de sabiduría, perderá lo que sí tenga. Pero no te confundas deseando saber cosas; lo que está detrás de este versículo es el anhelo de Cristo como la sabiduría y el conocimiento de Dios, desea el Logos por encima de todo lo demás. Él es la sabiduría y por medio de Él todas las cosas llegan a ser, incluyendo las riquezas, la fama y el poder.
— Roberto Tinoco
Proverbios 8:12
8.12 La sabiduría hablando en primera persona es Cristo como el Logos de Dios. Él habita, está vivo. Gusta de manifestarse donde haya cordura o discreción, sentido común. La relación con el Logos lleva a dicha persona a ser más inteligente y sabio. En el consejo de Dios hay sabiduría; de manera que la necedad es ausencia de relación con Cristo.
— Roberto Tinoco
Proverbios 8:13
8.13 El versículo anterior expresa que la sabiduría proviene de la relación con Cristo (mira nota 8.11); de lo que se desprende que el secreto o la fuente de la sabiduría es el temor de Dios. ¿Qué es el temor de Dios? No hay temor humano más grande que el de perder la vida y en cierto modo, de ahí se desprenden los demás temores. Tal es el temor de Dios, el tenerlo como nuestra vida y sin Él, la muerte. Dicho temor nos lleva a aborrecer el mal para no perder a Dios, Él es la suma de todo bien. Junto con el mal o derivado del mal, se mencionan cuatro cosas contrarias al Logos que el Logos aborrece, lo mismo que todo el que tiene sabiduría genuina: la soberbia, la arrogancia, el mal camino y la boca perversa. Entiéndase por soberbia, traduciendo el hebreo gueá, el crecerse a sí mismo, sentirse más de lo que se es. La arrogancia por su parte, traduciendo el hebreo antiguo gaón, ornamento de grandeza, se refiere a aparentar ser grande o importante. Acerca del mal camino es la mala o pecaminosa conducta. Y la boca perversa es aquella que engaña o defrauda. No se trata sólo de no hacer lo malo, sino de aborrecerlo. Aquello que Dios no soporta, tampoco debe ser soportado por nosotros. Allí reposa la unción, especialmente la unción de una vida feliz: has amado la justicia y aborrecido la maldad, por lo cual te ungió Dios, el Dios tuyo, con óleo de alegría más que a tus compañeros (Heb. 1:9). No es fanatizarse con las cosas de Dios (cualquier religioso fariseo puede hacer eso), sino aferrarte a Dios como a la Vida verdadera.
— Roberto Tinoco
Proverbios 8:14
8.14 La sabiduría es Cristo como el Logos divino. Él tiene el plan para tu vida, el consejo sobre qué hacer y cómo vivir. Que seas lo que debes ser depende de la cantidad de Logos que habite en ti. Por Él puedes ser inteligente (librándote así del mal) y fuerte, protegido, exitoso.
— Roberto Tinoco
Proverbios 8:15
8.15 No existe más autoridad que la autoridad de Dios y de ahí se desprenden todas las demás como autoridades delegadas por Él (Rom. 13). Cómo llegaron al poder y cómo lo ejercen no invalida que Dios gobierna el universo y permite el ascenso de quién ostenta dicho poder; a su tiempo, cada quien dará a Dios cuenta de sí, gobernadores y gobernados; al que más se le da, más se le demanda. Por Dios reinan los reyes porque Él es Rey sobre todos aun cuando no todos los que están en eminencia sean conscientes de que deben gobernar para Dios. La justicia viene de Dios y usa a la autoridad delegada para ejecutarla. No siempre puede verse esto en el instante de los hombres, pero la justicia de Dios prevalecerá en el tiempo de su reino. Si existe una ley justa se debe a que el Logos está detrás de ella y todo indicio de justicia en la tierra procede de la sabiduría de la Palabra de Dios.
— Roberto Tinoco
Proverbios 8:16
8.16 El Logos como la sabiduría de Dios está detrás del poder de los que gobiernan, sean príncipes o gobernadores; el dominio y el juicio que los hombres en eminencia ejercen procede del Logos. No todos lo saben y la mayoría ejecuta su potestad sin saber que la sabiduría detrás de las leyes que intenta ejecutar proceden de la Palabra de Dios, el Verbo. De esta manera Cristo ya está gobernando el mundo indirectamente, aunque vendrá el tiempo cuando gobernara directamente.
— Roberto Tinoco
Proverbios 8:17
8.17 La sabiduría de Dios, su Logos, está disponibles para quienes amen su Palabra y sean diligentes en escudrillarla como lo primero y más importante de su día. Siendo su Palabra lo más valioso que existe, no le es concedido, sino a quien la vea como el primer amor de su vida. Serás tratado por el Señor según trates al Señor. Tu pones la medida de revelación y de gloria que tendrás a partir de la forma en la que midas las Palabras de Dios.
— Roberto Tinoco
Proverbios 8:18
8.18 Riquezas, honra y justicia perdurables, genuinas, se obtienen con la sabiduría. La buena vida es un resultado y no una suerte ni una casualidad. Son producto de la aplicación de los principios que Dios estableció para esta creación y que son revelados en el Logos o Palabra de Dios. Allí hay sabiduría para vivir. Se puede tener momentaneamente cierta clase de progreso, pero sin sabiduría no durará ni será heredable.
— Roberto Tinoco
Proverbios 8:19
8.19 Mira la nota 3.14. Las riquezas de la sabiduría son un resultado de la aplicación de sus principios, un fruto y no un don en automático. La riquezas antes y ahora se miden con oro y con plata, pero en el reino de los cielos, las riquezas son medidas en sabiduría; lo demás es un efecto. ¿Te faltan riquezas? Probablemente no es así; lo que te falta es sabiduría. Eres pobre en sabiduría antes de ser pobre en finanzas.
— Roberto Tinoco
Proverbios 8:20
8.20 La sabiduría o Logos de Dios hace andar por sendas de justicia por amor de su Nombre (Sal. 23:3). Dicha guianza no es meramente intelectual, aunque involucra el intelecto; sino que guía por medio de la vida. Más allá de recomendar y enseñar justicia, hace justos; y más allá de exigir o mandar lo justo, transforma al hombre en justo.
— Roberto Tinoco
Proverbios 8:21
8.21 De forma sencilla, este versículo dice que si amas la sabiduría, por medio de esta prosperarás hasta la riqueza extendiendo tus tesoros. La prosperidad es normal para quien vive en Cristo, Él es la sabiduría con la que se obtiene todo bien. El que hace las cosas con excelencia es prosperado; ese es el estilo de Dios. Pero en el sentido más amplio de la revelación, si amas al Logos, serás enriquecido con los tesoros celestiales, tanto tu como tu casa. Por medio de la comunión con Cristo recibimos todas las cosas que pertenecen a la vida y a la piedad y somos participantes de su naturaleza divina (2 Pedro 1:3-4); estas cosas son verdaderos tesoros y riquezas, la terrenales son adicionales.
— Roberto Tinoco
Proverbios 8:22
8.22 Subordinado al Padre, el Logos existía con el Padre desde antes de la creación de todas las cosas. El Hijo de Dios existía antes de la creación como el Verbo, a saber, la Sabiduría de Dios. Él es el inicio de todas las cosas y sin Él nada de lo que ha sido hecho fue hecho; por Él todo existe y es sustentado (Col. 1:15-17).
— Roberto Tinoco
Proverbios 8:23
8.23-31 La fiesta de la creación. Me asombran las personas creativas. Podría pasar días enteros mirando obras de arte o escuchando música y poesía. También quedo embebido ante las grandes construcciones, y me maravillo de los adelantos tecnológicos de la humanidad, así como de los inventos cada vez en mayor número y más fantásticos de los últimos tiempos. ¿Y qué decir de la literatura? El hombre tiene la firma de Dios. Él es Creador por antonomasia. La primera característica que alcanzo a percibir leyendo el Libro es su atributo creativo. Luego, conforme sigo las páginas descubro que todo lo que Dios ha creado lo ha hecho a través de su Hijo Jesucristo, a quien, antes de llamarle así, le describió simplemente como el Verbo de Vida. Todas las cosas por Él fueron hechas, sin Él, nada existiría (Juan 1:1-13). Por eso, mientras leía esta porción del Libro de Proverbios, no pude dejar de aplicarlo al Hijo de Dios. Él es la sabiduría y el poder de Dios (1 Cor. 1:24). ¿Notaste cómo lo describe como la sabiduría de Dios? Sígueme… Eternamente tuve el principado, desde el principio, antes de la tierra. Cristo ostenta la autoridad antes de la creación del mundo; Él no es un príncipe, Él es el Príncipe. Someterse a Él es volver a la fuente de la vida. ¿Sabes por qué no encuentras el propósito de tu existencia en este mundo? Porque este mundo se rige bajo su autoridad y sólo funcionas en Él. Cuando formaba los cielos, allí estaba yo. Cada nube y cada ángel le agradecen haber dicho la Palabra que le dio el ser; ¿no crees que tú también debes agradecerle con una canción? Cristo como sabiduría silbaba feliz mientras unía tus tejidos en el vientre de tu madre. ¿Lo ves sonreír? Me gusta imaginarlo deslizar rápidamente un trazo en el cielo como un artista del lienzo dibujando el círculo de la tierra (vr. 27); y como un hábil arquitecto poniendo invisibles contrafuertes afirmando los cielos arriba y las fuentes del abismo abajo (vr. 28); estableciendo límites como un juez en la corte del universo (vr. 29). Pero sobre todo, me fascina imaginar al Hijo de Dios jugando con el Padre armando el rompecabezas de la creación entre gritos de alegría y brincos de júbilo por cada nueva idea. ¿Crees que fantaseo? Por el contrario, eso es lo que dice Él mismo recordando el momento de la creación: “con él estaba yo ordenándolo todo, y era su delicia de día en día”. ¡Esto es mucho más que el Big Bang de los científicos! Son carcajadas en la fiesta del cosmos; eso es lo que significa “teniendo solaz delante de Él en todo tiempo” (vr. 31). Solaz es diversión, esparcimiento, gozo. El Padre y el Hijo (y sospecho que también el Espíritu, aunque no es mencionado aquí directamente), se divirtieron a lo grande durante el proceso creativo de todas las cosas. Sería bueno que la próxima vez que trabajes en algo te diviertas más. Pero una vez que el Señor terminó, ¿qué sigue? ¿Con qué se divierte Dios? Nunca encontrarás a una persona creativa dejando de crear. El Verbo sigue creando, lo mismo que el Padre (y sospecho que también su Espíritu) y se siguen divirtiendo durante el transcurso; sólo que esta vez, la fiesta es más cercana, mucho más cercana a ti. Aquí y ahora: “me regocijo en la parte habitable de su tierra; y mis delicias son con los hijos de los hombres” (vr. 31) ¿Puedes creerlo? Por eso resulta incomprensible vivir triste, amargado o sin propósito ante semejante oportunidad. Esa es, mi amigo, la vida en abundancia. Dios tiene su deleite en ti.
— Roberto Tinoco
Proverbios 8:24
8.23-31 La fiesta de la creación. Me asombran las personas creativas. Podría pasar días enteros mirando obras de arte o escuchando música y poesía. También quedo embebido ante las grandes construcciones, y me maravillo de los adelantos tecnológicos de la humanidad, así como de los inventos cada vez en mayor número y más fantásticos de los últimos tiempos. ¿Y qué decir de la literatura? El hombre tiene la firma de Dios. Él es Creador por antonomasia. La primera característica que alcanzo a percibir leyendo el Libro es su atributo creativo. Luego, conforme sigo las páginas descubro que todo lo que Dios ha creado lo ha hecho a través de su Hijo Jesucristo, a quien, antes de llamarle así, le describió simplemente como el Verbo de Vida. Todas las cosas por Él fueron hechas, sin Él, nada existiría (Juan 1:1-13). Por eso, mientras leía esta porción del Libro de Proverbios, no pude dejar de aplicarlo al Hijo de Dios. Él es la sabiduría y el poder de Dios (1 Cor. 1:24). ¿Notaste cómo lo describe como la sabiduría de Dios? Sígueme… Eternamente tuve el principado, desde el principio, antes de la tierra. Cristo ostenta la autoridad antes de la creación del mundo; Él no es un príncipe, Él es el Príncipe. Someterse a Él es volver a la fuente de la vida. ¿Sabes por qué no encuentras el propósito de tu existencia en este mundo? Porque este mundo se rige bajo su autoridad y sólo funcionas en Él. Cuando formaba los cielos, allí estaba yo. Cada nube y cada ángel le agradecen haber dicho la Palabra que le dio el ser; ¿no crees que tú también debes agradecerle con una canción? Cristo como sabiduría silbaba feliz mientras unía tus tejidos en el vientre de tu madre. ¿Lo ves sonreír? Me gusta imaginarlo deslizar rápidamente un trazo en el cielo como un artista del lienzo dibujando el círculo de la tierra (vr. 27); y como un hábil arquitecto poniendo invisibles contrafuertes afirmando los cielos arriba y las fuentes del abismo abajo (vr. 28); estableciendo límites como un juez en la corte del universo (vr. 29). Pero sobre todo, me fascina imaginar al Hijo de Dios jugando con el Padre armando el rompecabezas de la creación entre gritos de alegría y brincos de júbilo por cada nueva idea. ¿Crees que fantaseo? Por el contrario, eso es lo que dice Él mismo recordando el momento de la creación: “con él estaba yo ordenándolo todo, y era su delicia de día en día”. ¡Esto es mucho más que el Big Bang de los científicos! Son carcajadas en la fiesta del cosmos; eso es lo que significa “teniendo solaz delante de Él en todo tiempo” (vr. 31). Solaz es diversión, esparcimiento, gozo. El Padre y el Hijo (y sospecho que también el Espíritu, aunque no es mencionado aquí directamente), se divirtieron a lo grande durante el proceso creativo de todas las cosas. Sería bueno que la próxima vez que trabajes en algo te diviertas más. Pero una vez que el Señor terminó, ¿qué sigue? ¿Con qué se divierte Dios? Nunca encontrarás a una persona creativa dejando de crear. El Verbo sigue creando, lo mismo que el Padre (y sospecho que también su Espíritu) y se siguen divirtiendo durante el transcurso; sólo que esta vez, la fiesta es más cercana, mucho más cercana a ti. Aquí y ahora: “me regocijo en la parte habitable de su tierra; y mis delicias son con los hijos de los hombres” (vr. 31) ¿Puedes creerlo? Por eso resulta incomprensible vivir triste, amargado o sin propósito ante semejante oportunidad. Esa es, mi amigo, la vida en abundancia. Dios tiene su deleite en ti.
— Roberto Tinoco
Proverbios 8:25
8.23-31 La fiesta de la creación. Me asombran las personas creativas. Podría pasar días enteros mirando obras de arte o escuchando música y poesía. También quedo embebido ante las grandes construcciones, y me maravillo de los adelantos tecnológicos de la humanidad, así como de los inventos cada vez en mayor número y más fantásticos de los últimos tiempos. ¿Y qué decir de la literatura? El hombre tiene la firma de Dios. Él es Creador por antonomasia. La primera característica que alcanzo a percibir leyendo el Libro es su atributo creativo. Luego, conforme sigo las páginas descubro que todo lo que Dios ha creado lo ha hecho a través de su Hijo Jesucristo, a quien, antes de llamarle así, le describió simplemente como el Verbo de Vida. Todas las cosas por Él fueron hechas, sin Él, nada existiría (Juan 1:1-13). Por eso, mientras leía esta porción del Libro de Proverbios, no pude dejar de aplicarlo al Hijo de Dios. Él es la sabiduría y el poder de Dios (1 Cor. 1:24). ¿Notaste cómo lo describe como la sabiduría de Dios? Sígueme… Eternamente tuve el principado, desde el principio, antes de la tierra. Cristo ostenta la autoridad antes de la creación del mundo; Él no es un príncipe, Él es el Príncipe. Someterse a Él es volver a la fuente de la vida. ¿Sabes por qué no encuentras el propósito de tu existencia en este mundo? Porque este mundo se rige bajo su autoridad y sólo funcionas en Él. Cuando formaba los cielos, allí estaba yo. Cada nube y cada ángel le agradecen haber dicho la Palabra que le dio el ser; ¿no crees que tú también debes agradecerle con una canción? Cristo como sabiduría silbaba feliz mientras unía tus tejidos en el vientre de tu madre. ¿Lo ves sonreír? Me gusta imaginarlo deslizar rápidamente un trazo en el cielo como un artista del lienzo dibujando el círculo de la tierra (vr. 27); y como un hábil arquitecto poniendo invisibles contrafuertes afirmando los cielos arriba y las fuentes del abismo abajo (vr. 28); estableciendo límites como un juez en la corte del universo (vr. 29). Pero sobre todo, me fascina imaginar al Hijo de Dios jugando con el Padre armando el rompecabezas de la creación entre gritos de alegría y brincos de júbilo por cada nueva idea. ¿Crees que fantaseo? Por el contrario, eso es lo que dice Él mismo recordando el momento de la creación: “con él estaba yo ordenándolo todo, y era su delicia de día en día”. ¡Esto es mucho más que el Big Bang de los científicos! Son carcajadas en la fiesta del cosmos; eso es lo que significa “teniendo solaz delante de Él en todo tiempo” (vr. 31). Solaz es diversión, esparcimiento, gozo. El Padre y el Hijo (y sospecho que también el Espíritu, aunque no es mencionado aquí directamente), se divirtieron a lo grande durante el proceso creativo de todas las cosas. Sería bueno que la próxima vez que trabajes en algo te diviertas más. Pero una vez que el Señor terminó, ¿qué sigue? ¿Con qué se divierte Dios? Nunca encontrarás a una persona creativa dejando de crear. El Verbo sigue creando, lo mismo que el Padre (y sospecho que también su Espíritu) y se siguen divirtiendo durante el transcurso; sólo que esta vez, la fiesta es más cercana, mucho más cercana a ti. Aquí y ahora: “me regocijo en la parte habitable de su tierra; y mis delicias son con los hijos de los hombres” (vr. 31) ¿Puedes creerlo? Por eso resulta incomprensible vivir triste, amargado o sin propósito ante semejante oportunidad. Esa es, mi amigo, la vida en abundancia. Dios tiene su deleite en ti.
— Roberto Tinoco
Proverbios 8:26
8.23-31 La fiesta de la creación. Me asombran las personas creativas. Podría pasar días enteros mirando obras de arte o escuchando música y poesía. También quedo embebido ante las grandes construcciones, y me maravillo de los adelantos tecnológicos de la humanidad, así como de los inventos cada vez en mayor número y más fantásticos de los últimos tiempos. ¿Y qué decir de la literatura? El hombre tiene la firma de Dios. Él es Creador por antonomasia. La primera característica que alcanzo a percibir leyendo el Libro es su atributo creativo. Luego, conforme sigo las páginas descubro que todo lo que Dios ha creado lo ha hecho a través de su Hijo Jesucristo, a quien, antes de llamarle así, le describió simplemente como el Verbo de Vida. Todas las cosas por Él fueron hechas, sin Él, nada existiría (Juan 1:1-13). Por eso, mientras leía esta porción del Libro de Proverbios, no pude dejar de aplicarlo al Hijo de Dios. Él es la sabiduría y el poder de Dios (1 Cor. 1:24). ¿Notaste cómo lo describe como la sabiduría de Dios? Sígueme… Eternamente tuve el principado, desde el principio, antes de la tierra. Cristo ostenta la autoridad antes de la creación del mundo; Él no es un príncipe, Él es el Príncipe. Someterse a Él es volver a la fuente de la vida. ¿Sabes por qué no encuentras el propósito de tu existencia en este mundo? Porque este mundo se rige bajo su autoridad y sólo funcionas en Él. Cuando formaba los cielos, allí estaba yo. Cada nube y cada ángel le agradecen haber dicho la Palabra que le dio el ser; ¿no crees que tú también debes agradecerle con una canción? Cristo como sabiduría silbaba feliz mientras unía tus tejidos en el vientre de tu madre. ¿Lo ves sonreír? Me gusta imaginarlo deslizar rápidamente un trazo en el cielo como un artista del lienzo dibujando el círculo de la tierra (vr. 27); y como un hábil arquitecto poniendo invisibles contrafuertes afirmando los cielos arriba y las fuentes del abismo abajo (vr. 28); estableciendo límites como un juez en la corte del universo (vr. 29). Pero sobre todo, me fascina imaginar al Hijo de Dios jugando con el Padre armando el rompecabezas de la creación entre gritos de alegría y brincos de júbilo por cada nueva idea. ¿Crees que fantaseo? Por el contrario, eso es lo que dice Él mismo recordando el momento de la creación: “con él estaba yo ordenándolo todo, y era su delicia de día en día”. ¡Esto es mucho más que el Big Bang de los científicos! Son carcajadas en la fiesta del cosmos; eso es lo que significa “teniendo solaz delante de Él en todo tiempo” (vr. 31). Solaz es diversión, esparcimiento, gozo. El Padre y el Hijo (y sospecho que también el Espíritu, aunque no es mencionado aquí directamente), se divirtieron a lo grande durante el proceso creativo de todas las cosas. Sería bueno que la próxima vez que trabajes en algo te diviertas más. Pero una vez que el Señor terminó, ¿qué sigue? ¿Con qué se divierte Dios? Nunca encontrarás a una persona creativa dejando de crear. El Verbo sigue creando, lo mismo que el Padre (y sospecho que también su Espíritu) y se siguen divirtiendo durante el transcurso; sólo que esta vez, la fiesta es más cercana, mucho más cercana a ti. Aquí y ahora: “me regocijo en la parte habitable de su tierra; y mis delicias son con los hijos de los hombres” (vr. 31) ¿Puedes creerlo? Por eso resulta incomprensible vivir triste, amargado o sin propósito ante semejante oportunidad. Esa es, mi amigo, la vida en abundancia. Dios tiene su deleite en ti.
— Roberto Tinoco
Proverbios 8:27
8.23-31 La fiesta de la creación. Me asombran las personas creativas. Podría pasar días enteros mirando obras de arte o escuchando música y poesía. También quedo embebido ante las grandes construcciones, y me maravillo de los adelantos tecnológicos de la humanidad, así como de los inventos cada vez en mayor número y más fantásticos de los últimos tiempos. ¿Y qué decir de la literatura? El hombre tiene la firma de Dios. Él es Creador por antonomasia. La primera característica que alcanzo a percibir leyendo el Libro es su atributo creativo. Luego, conforme sigo las páginas descubro que todo lo que Dios ha creado lo ha hecho a través de su Hijo Jesucristo, a quien, antes de llamarle así, le describió simplemente como el Verbo de Vida. Todas las cosas por Él fueron hechas, sin Él, nada existiría (Juan 1:1-13). Por eso, mientras leía esta porción del Libro de Proverbios, no pude dejar de aplicarlo al Hijo de Dios. Él es la sabiduría y el poder de Dios (1 Cor. 1:24). ¿Notaste cómo lo describe como la sabiduría de Dios? Sígueme… Eternamente tuve el principado, desde el principio, antes de la tierra. Cristo ostenta la autoridad antes de la creación del mundo; Él no es un príncipe, Él es el Príncipe. Someterse a Él es volver a la fuente de la vida. ¿Sabes por qué no encuentras el propósito de tu existencia en este mundo? Porque este mundo se rige bajo su autoridad y sólo funcionas en Él. Cuando formaba los cielos, allí estaba yo. Cada nube y cada ángel le agradecen haber dicho la Palabra que le dio el ser; ¿no crees que tú también debes agradecerle con una canción? Cristo como sabiduría silbaba feliz mientras unía tus tejidos en el vientre de tu madre. ¿Lo ves sonreír? Me gusta imaginarlo deslizar rápidamente un trazo en el cielo como un artista del lienzo dibujando el círculo de la tierra (vr. 27); y como un hábil arquitecto poniendo invisibles contrafuertes afirmando los cielos arriba y las fuentes del abismo abajo (vr. 28); estableciendo límites como un juez en la corte del universo (vr. 29). Pero sobre todo, me fascina imaginar al Hijo de Dios jugando con el Padre armando el rompecabezas de la creación entre gritos de alegría y brincos de júbilo por cada nueva idea. ¿Crees que fantaseo? Por el contrario, eso es lo que dice Él mismo recordando el momento de la creación: “con él estaba yo ordenándolo todo, y era su delicia de día en día”. ¡Esto es mucho más que el Big Bang de los científicos! Son carcajadas en la fiesta del cosmos; eso es lo que significa “teniendo solaz delante de Él en todo tiempo” (vr. 31). Solaz es diversión, esparcimiento, gozo. El Padre y el Hijo (y sospecho que también el Espíritu, aunque no es mencionado aquí directamente), se divirtieron a lo grande durante el proceso creativo de todas las cosas. Sería bueno que la próxima vez que trabajes en algo te diviertas más. Pero una vez que el Señor terminó, ¿qué sigue? ¿Con qué se divierte Dios? Nunca encontrarás a una persona creativa dejando de crear. El Verbo sigue creando, lo mismo que el Padre (y sospecho que también su Espíritu) y se siguen divirtiendo durante el transcurso; sólo que esta vez, la fiesta es más cercana, mucho más cercana a ti. Aquí y ahora: “me regocijo en la parte habitable de su tierra; y mis delicias son con los hijos de los hombres” (vr. 31) ¿Puedes creerlo? Por eso resulta incomprensible vivir triste, amargado o sin propósito ante semejante oportunidad. Esa es, mi amigo, la vida en abundancia. Dios tiene su deleite en ti.
— Roberto Tinoco
Proverbios 8:28
8.23-31 La fiesta de la creación. Me asombran las personas creativas. Podría pasar días enteros mirando obras de arte o escuchando música y poesía. También quedo embebido ante las grandes construcciones, y me maravillo de los adelantos tecnológicos de la humanidad, así como de los inventos cada vez en mayor número y más fantásticos de los últimos tiempos. ¿Y qué decir de la literatura? El hombre tiene la firma de Dios. Él es Creador por antonomasia. La primera característica que alcanzo a percibir leyendo el Libro es su atributo creativo. Luego, conforme sigo las páginas descubro que todo lo que Dios ha creado lo ha hecho a través de su Hijo Jesucristo, a quien, antes de llamarle así, le describió simplemente como el Verbo de Vida. Todas las cosas por Él fueron hechas, sin Él, nada existiría (Juan 1:1-13). Por eso, mientras leía esta porción del Libro de Proverbios, no pude dejar de aplicarlo al Hijo de Dios. Él es la sabiduría y el poder de Dios (1 Cor. 1:24). ¿Notaste cómo lo describe como la sabiduría de Dios? Sígueme… Eternamente tuve el principado, desde el principio, antes de la tierra. Cristo ostenta la autoridad antes de la creación del mundo; Él no es un príncipe, Él es el Príncipe. Someterse a Él es volver a la fuente de la vida. ¿Sabes por qué no encuentras el propósito de tu existencia en este mundo? Porque este mundo se rige bajo su autoridad y sólo funcionas en Él. Cuando formaba los cielos, allí estaba yo. Cada nube y cada ángel le agradecen haber dicho la Palabra que le dio el ser; ¿no crees que tú también debes agradecerle con una canción? Cristo como sabiduría silbaba feliz mientras unía tus tejidos en el vientre de tu madre. ¿Lo ves sonreír? Me gusta imaginarlo deslizar rápidamente un trazo en el cielo como un artista del lienzo dibujando el círculo de la tierra (vr. 27); y como un hábil arquitecto poniendo invisibles contrafuertes afirmando los cielos arriba y las fuentes del abismo abajo (vr. 28); estableciendo límites como un juez en la corte del universo (vr. 29). Pero sobre todo, me fascina imaginar al Hijo de Dios jugando con el Padre armando el rompecabezas de la creación entre gritos de alegría y brincos de júbilo por cada nueva idea. ¿Crees que fantaseo? Por el contrario, eso es lo que dice Él mismo recordando el momento de la creación: “con él estaba yo ordenándolo todo, y era su delicia de día en día”. ¡Esto es mucho más que el Big Bang de los científicos! Son carcajadas en la fiesta del cosmos; eso es lo que significa “teniendo solaz delante de Él en todo tiempo” (vr. 31). Solaz es diversión, esparcimiento, gozo. El Padre y el Hijo (y sospecho que también el Espíritu, aunque no es mencionado aquí directamente), se divirtieron a lo grande durante el proceso creativo de todas las cosas. Sería bueno que la próxima vez que trabajes en algo te diviertas más. Pero una vez que el Señor terminó, ¿qué sigue? ¿Con qué se divierte Dios? Nunca encontrarás a una persona creativa dejando de crear. El Verbo sigue creando, lo mismo que el Padre (y sospecho que también su Espíritu) y se siguen divirtiendo durante el transcurso; sólo que esta vez, la fiesta es más cercana, mucho más cercana a ti. Aquí y ahora: “me regocijo en la parte habitable de su tierra; y mis delicias son con los hijos de los hombres” (vr. 31) ¿Puedes creerlo? Por eso resulta incomprensible vivir triste, amargado o sin propósito ante semejante oportunidad. Esa es, mi amigo, la vida en abundancia. Dios tiene su deleite en ti.
— Roberto Tinoco
Proverbios 8:29
8.23-31 La fiesta de la creación. Me asombran las personas creativas. Podría pasar días enteros mirando obras de arte o escuchando música y poesía. También quedo embebido ante las grandes construcciones, y me maravillo de los adelantos tecnológicos de la humanidad, así como de los inventos cada vez en mayor número y más fantásticos de los últimos tiempos. ¿Y qué decir de la literatura? El hombre tiene la firma de Dios. Él es Creador por antonomasia. La primera característica que alcanzo a percibir leyendo el Libro es su atributo creativo. Luego, conforme sigo las páginas descubro que todo lo que Dios ha creado lo ha hecho a través de su Hijo Jesucristo, a quien, antes de llamarle así, le describió simplemente como el Verbo de Vida. Todas las cosas por Él fueron hechas, sin Él, nada existiría (Juan 1:1-13). Por eso, mientras leía esta porción del Libro de Proverbios, no pude dejar de aplicarlo al Hijo de Dios. Él es la sabiduría y el poder de Dios (1 Cor. 1:24). ¿Notaste cómo lo describe como la sabiduría de Dios? Sígueme… Eternamente tuve el principado, desde el principio, antes de la tierra. Cristo ostenta la autoridad antes de la creación del mundo; Él no es un príncipe, Él es el Príncipe. Someterse a Él es volver a la fuente de la vida. ¿Sabes por qué no encuentras el propósito de tu existencia en este mundo? Porque este mundo se rige bajo su autoridad y sólo funcionas en Él. Cuando formaba los cielos, allí estaba yo. Cada nube y cada ángel le agradecen haber dicho la Palabra que le dio el ser; ¿no crees que tú también debes agradecerle con una canción? Cristo como sabiduría silbaba feliz mientras unía tus tejidos en el vientre de tu madre. ¿Lo ves sonreír? Me gusta imaginarlo deslizar rápidamente un trazo en el cielo como un artista del lienzo dibujando el círculo de la tierra (vr. 27); y como un hábil arquitecto poniendo invisibles contrafuertes afirmando los cielos arriba y las fuentes del abismo abajo (vr. 28); estableciendo límites como un juez en la corte del universo (vr. 29). Pero sobre todo, me fascina imaginar al Hijo de Dios jugando con el Padre armando el rompecabezas de la creación entre gritos de alegría y brincos de júbilo por cada nueva idea. ¿Crees que fantaseo? Por el contrario, eso es lo que dice Él mismo recordando el momento de la creación: “con él estaba yo ordenándolo todo, y era su delicia de día en día”. ¡Esto es mucho más que el Big Bang de los científicos! Son carcajadas en la fiesta del cosmos; eso es lo que significa “teniendo solaz delante de Él en todo tiempo” (vr. 31). Solaz es diversión, esparcimiento, gozo. El Padre y el Hijo (y sospecho que también el Espíritu, aunque no es mencionado aquí directamente), se divirtieron a lo grande durante el proceso creativo de todas las cosas. Sería bueno que la próxima vez que trabajes en algo te diviertas más. Pero una vez que el Señor terminó, ¿qué sigue? ¿Con qué se divierte Dios? Nunca encontrarás a una persona creativa dejando de crear. El Verbo sigue creando, lo mismo que el Padre (y sospecho que también su Espíritu) y se siguen divirtiendo durante el transcurso; sólo que esta vez, la fiesta es más cercana, mucho más cercana a ti. Aquí y ahora: “me regocijo en la parte habitable de su tierra; y mis delicias son con los hijos de los hombres” (vr. 31) ¿Puedes creerlo? Por eso resulta incomprensible vivir triste, amargado o sin propósito ante semejante oportunidad. Esa es, mi amigo, la vida en abundancia. Dios tiene su deleite en ti.
— Roberto Tinoco
Proverbios 8:30
8.23-31 La fiesta de la creación. Me asombran las personas creativas. Podría pasar días enteros mirando obras de arte o escuchando música y poesía. También quedo embebido ante las grandes construcciones, y me maravillo de los adelantos tecnológicos de la humanidad, así como de los inventos cada vez en mayor número y más fantásticos de los últimos tiempos. ¿Y qué decir de la literatura? El hombre tiene la firma de Dios. Él es Creador por antonomasia. La primera característica que alcanzo a percibir leyendo el Libro es su atributo creativo. Luego, conforme sigo las páginas descubro que todo lo que Dios ha creado lo ha hecho a través de su Hijo Jesucristo, a quien, antes de llamarle así, le describió simplemente como el Verbo de Vida. Todas las cosas por Él fueron hechas, sin Él, nada existiría (Juan 1:1-13). Por eso, mientras leía esta porción del Libro de Proverbios, no pude dejar de aplicarlo al Hijo de Dios. Él es la sabiduría y el poder de Dios (1 Cor. 1:24). ¿Notaste cómo lo describe como la sabiduría de Dios? Sígueme… Eternamente tuve el principado, desde el principio, antes de la tierra. Cristo ostenta la autoridad antes de la creación del mundo; Él no es un príncipe, Él es el Príncipe. Someterse a Él es volver a la fuente de la vida. ¿Sabes por qué no encuentras el propósito de tu existencia en este mundo? Porque este mundo se rige bajo su autoridad y sólo funcionas en Él. Cuando formaba los cielos, allí estaba yo. Cada nube y cada ángel le agradecen haber dicho la Palabra que le dio el ser; ¿no crees que tú también debes agradecerle con una canción? Cristo como sabiduría silbaba feliz mientras unía tus tejidos en el vientre de tu madre. ¿Lo ves sonreír? Me gusta imaginarlo deslizar rápidamente un trazo en el cielo como un artista del lienzo dibujando el círculo de la tierra (vr. 27); y como un hábil arquitecto poniendo invisibles contrafuertes afirmando los cielos arriba y las fuentes del abismo abajo (vr. 28); estableciendo límites como un juez en la corte del universo (vr. 29). Pero sobre todo, me fascina imaginar al Hijo de Dios jugando con el Padre armando el rompecabezas de la creación entre gritos de alegría y brincos de júbilo por cada nueva idea. ¿Crees que fantaseo? Por el contrario, eso es lo que dice Él mismo recordando el momento de la creación: “con él estaba yo ordenándolo todo, y era su delicia de día en día”. ¡Esto es mucho más que el Big Bang de los científicos! Son carcajadas en la fiesta del cosmos; eso es lo que significa “teniendo solaz delante de Él en todo tiempo” (vr. 31). Solaz es diversión, esparcimiento, gozo. El Padre y el Hijo (y sospecho que también el Espíritu, aunque no es mencionado aquí directamente), se divirtieron a lo grande durante el proceso creativo de todas las cosas. Sería bueno que la próxima vez que trabajes en algo te diviertas más. Pero una vez que el Señor terminó, ¿qué sigue? ¿Con qué se divierte Dios? Nunca encontrarás a una persona creativa dejando de crear. El Verbo sigue creando, lo mismo que el Padre (y sospecho que también su Espíritu) y se siguen divirtiendo durante el transcurso; sólo que esta vez, la fiesta es más cercana, mucho más cercana a ti. Aquí y ahora: “me regocijo en la parte habitable de su tierra; y mis delicias son con los hijos de los hombres” (vr. 31) ¿Puedes creerlo? Por eso resulta incomprensible vivir triste, amargado o sin propósito ante semejante oportunidad. Esa es, mi amigo, la vida en abundancia. Dios tiene su deleite en ti.
— Roberto Tinoco
Proverbios 8:31
8.23-31 La fiesta de la creación. Me asombran las personas creativas. Podría pasar días enteros mirando obras de arte o escuchando música y poesía. También quedo embebido ante las grandes construcciones, y me maravillo de los adelantos tecnológicos de la humanidad, así como de los inventos cada vez en mayor número y más fantásticos de los últimos tiempos. ¿Y qué decir de la literatura? El hombre tiene la firma de Dios. Él es Creador por antonomasia. La primera característica que alcanzo a percibir leyendo el Libro es su atributo creativo. Luego, conforme sigo las páginas descubro que todo lo que Dios ha creado lo ha hecho a través de su Hijo Jesucristo, a quien, antes de llamarle así, le describió simplemente como el Verbo de Vida. Todas las cosas por Él fueron hechas, sin Él, nada existiría (Juan 1:1-13). Por eso, mientras leía esta porción del Libro de Proverbios, no pude dejar de aplicarlo al Hijo de Dios. Él es la sabiduría y el poder de Dios (1 Cor. 1:24). ¿Notaste cómo lo describe como la sabiduría de Dios? Sígueme… Eternamente tuve el principado, desde el principio, antes de la tierra. Cristo ostenta la autoridad antes de la creación del mundo; Él no es un príncipe, Él es el Príncipe. Someterse a Él es volver a la fuente de la vida. ¿Sabes por qué no encuentras el propósito de tu existencia en este mundo? Porque este mundo se rige bajo su autoridad y sólo funcionas en Él. Cuando formaba los cielos, allí estaba yo. Cada nube y cada ángel le agradecen haber dicho la Palabra que le dio el ser; ¿no crees que tú también debes agradecerle con una canción? Cristo como sabiduría silbaba feliz mientras unía tus tejidos en el vientre de tu madre. ¿Lo ves sonreír? Me gusta imaginarlo deslizar rápidamente un trazo en el cielo como un artista del lienzo dibujando el círculo de la tierra (vr. 27); y como un hábil arquitecto poniendo invisibles contrafuertes afirmando los cielos arriba y las fuentes del abismo abajo (vr. 28); estableciendo límites como un juez en la corte del universo (vr. 29). Pero sobre todo, me fascina imaginar al Hijo de Dios jugando con el Padre armando el rompecabezas de la creación entre gritos de alegría y brincos de júbilo por cada nueva idea. ¿Crees que fantaseo? Por el contrario, eso es lo que dice Él mismo recordando el momento de la creación: “con él estaba yo ordenándolo todo, y era su delicia de día en día”. ¡Esto es mucho más que el Big Bang de los científicos! Son carcajadas en la fiesta del cosmos; eso es lo que significa “teniendo solaz delante de Él en todo tiempo” (vr. 31). Solaz es diversión, esparcimiento, gozo. El Padre y el Hijo (y sospecho que también el Espíritu, aunque no es mencionado aquí directamente), se divirtieron a lo grande durante el proceso creativo de todas las cosas. Sería bueno que la próxima vez que trabajes en algo te diviertas más. Pero una vez que el Señor terminó, ¿qué sigue? ¿Con qué se divierte Dios? Nunca encontrarás a una persona creativa dejando de crear. El Verbo sigue creando, lo mismo que el Padre (y sospecho que también su Espíritu) y se siguen divirtiendo durante el transcurso; sólo que esta vez, la fiesta es más cercana, mucho más cercana a ti. Aquí y ahora: “me regocijo en la parte habitable de su tierra; y mis delicias son con los hijos de los hombres” (vr. 31) ¿Puedes creerlo? Por eso resulta incomprensible vivir triste, amargado o sin propósito ante semejante oportunidad. Esa es, mi amigo, la vida en abundancia. Dios tiene su deleite en ti.
— Roberto Tinoco
Proverbios 8:32
8.32 Todos los individuos de una especie pueden comunicarse con los demás individuos de dicha especie; así, los hijos de Dios entienden el hablar de Dios. Los hijos de Dios escuchan a Dios; estos son los que alcanzan la felicidad. Muy felices los que andan en el Señor, Él es el Camino. Es la vida en sabiduría, guiado por el Logos desde el interior. Jesús dijo: muy felices los que oyen la Palabra de Dios y la guardan (Luc. 11:28).
— Roberto Tinoco
Proverbios 8:33
8.33 Los hijos de Dios oyen a Dios (mira la nota 8.32); pero aun así necesitan ser atentos en obedecer su Voz, es decir, ser sabios. La razón por la que alguno menosprecia la Palabra de Dios es por necedad. Esto puede ocurrirle aun a los hijos de Dios, a pesar de que escuchan su Voz; de ahí la necesidad de esta amonestación o advertencia.
— Roberto Tinoco
Proverbios 8:34
8.34 Adquirir la sabiduría del Logos, requiere de una búsqueda incesante, como quien vela. Permanecer a su puerta y a sus umbrales. Pero, ¿cuáles son las puertas y cuáles son los umbrales de la sabiduría? La Biblia da mucho testimonio de la búsqueda de Dios y de su consejo estando a las puertas de su Casa. Para Salomón, la Casa era el Templo de Jerusalén; pero para los creyentes del Nuevo Pacto, la Casa de Dios es su iglesia. De modo que la forma de adquirir sabiduría de Dios es permaneciendo en la iglesia, creciendo en la Palabra con la comunión de los hermanos. La felicidad esta en buscar a Cristo en su casa, la Iglesia.
— Roberto Tinoco
Proverbios 8:35
8.35 La mayor ganancia del Logos es la vida, no solo la buena vida en esta vida (el favor de Dios), sino la Vida eterna. Muchos existen, pero no todos viven. Los vivientes recibieron su vida de la Palabra de Dios; pero los que rechazaron su Palabra menospreciándola, sólo existen. La relación con Cristo trae la bendición de Dios (2 P. 1:3-4), este es su favor. El sabio vive bien.
— Roberto Tinoco
Proverbios 8:36
8.36 La santidad del hombre no le agrega nada a Dios y el pecado del hombre tampoco le quita nada a Dios. En este sentido, ninguno defrauda a Dios, sino que se defrauda a sí mismo y arriesga su propia alma. En hebreo kjamás, que significa “ser violento”. Pecar contra Dios violenta el alma del pecador, la deforma introduciendo en ella las tinieblas y la muerte. No es casualidad que todo lo que el pecado toca, muere prematuramente. La paga del pecado es muerte (Rom. 6:23); aborrecer el Logos es aborrecer la vida; esto es, amar la muerte. Si se peca en familia se mata la familia; si se introduce pecado en el trabajo de mata el trabajo. Si se peca con el cuerpo, se muere el cuerpo.
— Roberto Tinoco