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Lucas 6
Discusión acerca del día de descanso
1Aconteció en un día de reposo, que pasando Jesús por los sembrados, sus discípulos arrancaban espigas y comían, restregándolas con las manos.🗨📝 2Y algunos de los fariseos les dijeron: ¿Por qué hacéis lo que no es lícito hacer en los días de reposo?🗨📝 3Respondiendo Jesús, les dijo: ¿Ni aun esto habéis leído, lo que hizo David cuando tuvo hambre él, y los que con él estaban;🗨📝 4cómo entró en la casa de Dios, y tomó los panes de la proposición, de los cuales no es lícito comer sino sólo a los sacerdotes, y comió, y dio también a los que estaban con él?🗨📝 5Y les decía: El Hijo del Hombre es Señor aun del día de reposo.🗨📝Jesús sana en el día de descanso
6Aconteció también en otro día de reposo, que él entró en la sinagoga y enseñaba; y estaba allí un hombre que tenía seca la mano derecha.🗨📝 7Y le acechaban los escribas y los fariseos, para ver si en el día de reposo lo sanaría, a fin de hallar de qué acusarle.🗨📝 8Mas él conocía los pensamientos de ellos; y dijo al hombre que tenía la mano seca: Levántate, y ponte en medio. Y él, levantándose, se puso en pie.🗨📝 9Entonces Jesús les dijo: Os preguntaré una cosa: ¿Es lícito en día de reposo hacer bien, o hacer mal? ¿salvar la vida, o quitarla?🗨📝 10Y mirándolos a todos alrededor, dijo al hombre: Extiende tu mano. Y él lo hizo así, y su mano fue restaurada.🗨📝 11Y ellos se llenaron de furor, y hablaban entre sí qué podrían hacer contra Jesús.🗨📝Jesús escoge a los doce apóstoles
12En aquellos días él fue al monte a orar, y pasó la noche orando a Dios.🗨📝 13Y cuando era de día, llamó a sus discípulos, y escogió a doce de ellos, a los cuales también llamó apóstoles:🗨📝 14a Simón, a quien también llamó Pedro, a Andrés su hermano, Jacobo y Juan, Felipe y Bartolomé,🗨📝 15Mateo, Tomás, Jacobo hijo de Alfeo, Simón llamado Zelote,🗨📝 16Judas hermano de Jacobo, y Judas Iscariote, que llegó a ser el traidor.🗨📝Multitudes siguen a Jesús
17Y descendió con ellos, y se detuvo en un lugar llano, en compañía de sus discípulos y de una gran multitud de gente de toda Judea, de Jerusalén y de la costa de Tiro y de Sidón, que había venido para oírle, y para ser sanados de sus enfermedades;🗨📝 18y los que habían sido atormentados de espíritus inmundos eran sanados.🗨📝 19Y toda la gente procuraba tocarle, porque poder salía de él y sanaba a todos.🗨📝Las bienaventuranzas
20Y alzando los ojos hacia sus discípulos, decía: Bienaventurados vosotros los pobres, porque vuestro es el reino de Dios.🗨📝 21Bienaventurados los que ahora tenéis hambre, porque seréis saciados. Bienaventurados los que ahora lloráis, porque reiréis.🗨📝 22Bienaventurados seréis cuando los hombres os aborrezcan, y cuando os aparten de sí, y os vituperen, y desechen vuestro nombre como malo, por causa del Hijo del Hombre.🗨📝 23Gozaos en aquel día, y alegraos, porque he aquí vuestro galardón es grande en los cielos; porque así hacían sus padres con los profetas.🗨📝Tristeza anunciada
24Mas ¡ay de vosotros, ricos! porque ya tenéis vuestro consuelo.🗨📝 25¡Ay de vosotros, los que ahora estáis saciados! porque tendréis hambre. ¡Ay de vosotros, los que ahora reís! porque lamentaréis y lloraréis.🗨📝 26¡Ay de vosotros, cuando todos los hombres hablen bien de vosotros! porque así hacían sus padres con los falsos profetas.🗨📝El amor hacia los enemigos
27Pero a vosotros los que oís, os digo: Amad a vuestros enemigos, haced bien a los que os aborrecen;🗨📝 28bendecid a los que os maldicen, y orad por los que os calumnian.🗨📝 29Al que te hiera en una mejilla, preséntale también la otra; y al que te quite la capa, ni aun la túnica le niegues.🗨📝 30A cualquiera que te pida, dale; y al que tome lo que es tuyo, no pidas que te lo devuelva.🗨📝 31Y como queréis que hagan los hombres con vosotros, así también haced vosotros con ellos.🗨📝 32Porque si amáis a los que os aman, ¿qué mérito tenéis? Porque también los pecadores aman a los que los aman.🗨📝 33Y si hacéis bien a los que os hacen bien, ¿qué mérito tenéis? Porque también los pecadores hacen lo mismo.🗨📝 34Y si prestáis a aquellos de quienes esperáis recibir, ¿qué mérito tenéis? Porque también los pecadores prestan a los pecadores, para recibir otro tanto.🗨📝 35Amad, pues, a vuestros enemigos, y haced bien, y prestad, no esperando de ello nada; y será vuestro galardón grande, y seréis hijos del Altísimo; porque él es benigno para con los ingratos y malos.🗨📝 36Sed, pues, misericordiosos, como también vuestro Padre es misericordioso.🗨📝No juzgar a los demás
37No juzguéis, y no seréis juzgados; no condenéis, y no seréis condenados; perdonad, y seréis perdonados.🗨📝 38Dad, y se os dará; medida buena, apretada, remecida y rebosando darán en vuestro regazo; porque con la misma medida con que medís, os volverán a medir.🗨📝 39Y les decía una parábola: ¿Acaso puede un ciego guiar a otro ciego? ¿No caerán ambos en el hoyo?🗨📝 40El discípulo no es superior a su maestro; mas todo el que fuere perfeccionado, será como su maestro.🗨📝 41¿Por qué miras la paja que está en el ojo de tu hermano, y no echas de ver la viga que está en tu propio ojo?🗨📝 42¿O cómo puedes decir a tu hermano: Hermano, déjame sacar la paja que está en tu ojo, no mirando tú la viga que está en el ojo tuyo? Hipócrita, saca primero la viga de tu propio ojo, y entonces verás bien para sacar la paja que está en el ojo de tu hermano.🗨📝El árbol y su fruto
43No es buen árbol el que da malos frutos, ni árbol malo el que da buen fruto.🗨📝 44Porque cada árbol se conoce por su fruto; pues no se cosechan higos de los espinos, ni de las zarzas se vendimian uvas.🗨📝 45El hombre bueno, del buen tesoro de su corazón saca lo bueno; y el hombre malo, del mal tesoro de su corazón saca lo malo; porque de la abundancia del corazón habla la boca.🗨📝Edificar sobre un cimiento sólido
46¿Por qué me llamáis, Señor, Señor, y no hacéis lo que yo digo?🗨📝 47Todo aquel que viene a mí, y oye mis palabras y las hace, os indicaré a quién es semejante.🗨📝 48Semejante es al hombre que al edificar una casa, cavó y ahondó y puso el fundamento sobre la roca; y cuando vino una inundación, el río dio con ímpetu contra aquella casa, pero no la pudo mover, porque estaba fundada sobre la roca.🗨📝 49Mas el que oyó y no hizo, semejante es al hombre que edificó su casa sobre tierra, sin fundamento; contra la cual el río dio con ímpetu, y luego cayó, y fue grande la ruina de aquella casa.🗨📝Texto bíblico: Reina-Valera 1960 © Sociedades Bíblicas en América Latina, 1960. Renovado © Sociedades Bíblicas Unidas, 1988. Utilizado con permiso. Ver todos los créditos
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Lucas 6: RV60
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Lucas 6:1
6.1 El día de reposo era sumamente importante para los judíos por cuanto era primordial en la ley judía. Dicho día llegó a ser el símbolo del Pacto del pueblo de Dios y guardarlo, la característica de ser pueblo de Dios. Por ello aparece este pasaje en el evangelio de Lucas, el evangelio dedicado a los griegos, a los pueblos sin ley, esto es, sin ley de Dios. El propósito de Lucas, como gentil, es enseñar a los gentiles que pueden ser parte del pueblo de Dios sin el judaísmo y sus prácticas. Precisamente en un día de reposo, los discípulos hicieron lo que se consideraba impropio de la ley del sábado: trabajar. Al menos así lo interpretaban los judíos, ya que arrancar espigas y restregarlas era considerado cosechar y procesar. Por supuesto que era una exageración de la ley, pues se trataba de un asunto de necesidad y no de comercialización; pero la ley era la ley para los religiosos de Israel. Esto sucede una y otra vez con todos los que estamos relacionados con la religión. Con el paso del tiempo vamos formando mandamientos y leyes de cosas que consideramos sagradas, más por la costumbre que por la verdad, pero es una tentación propia de toda persona religiosa. Exageraciones legalistas. Esto no debe ser así.
— Roberto Tinoco
Lucas 6:2
6.2 Así como es propio de religiosos fabricarse leyes y prohibiciones, también es común que censuren a quienes no las cumplen. Se lanzan a la corrección de sus semejantes, sintiendo en esto, una gratificación de su ego disfrazada de santidad. “¿Por qué?” -pregunta el fiscal de la fe. “¿por qué?” -cuestiona la inquisición. ¡Cuánto daño han hecho al Nombre de Dios los religiosos! Desacredita el honor divino blandir el dedo sobre el rostro humano.
— Roberto Tinoco
Lucas 6:3
6.3 Jesús siempre respondía. No perdía oportunidad opara enseñar la verdad, especialmente cuando se trataba de confrontar la imitación de la verdad, a saber, la religiosidad. Les pregunta de forma hiriente: “¿Ni aun esto habéis leído?” a quienes presumían saber la ley de Dios escrita en la Torá de memoria y que, según ellos, estaban defendiéndola. La sola pregunta los coloca en el lado de los ignorantes. Y es que la religiosidad denota ignorancia. Quien verdaderamente entiende la Palabra de Dios no se lanza por la vida persiguiendo a sus semejantes. El ejemplo del Maestro, como todas sus enseñanzas, es magistral. Citó la experiencia de David y los que le acompañaban, tuvieron que comer por necesidad del pan exclusivo de los sacerdotes. Algo que supuestamente quebrantaba la ley, pero que Dios permitió. Si el ungido prototipo del Mesías lo hizo, ¡el genuino Mesías con mayor razón tenía derecho! El Señor Jesús es tanto el verdadero David como el Pan de Vida y también el Sábado.
— Roberto Tinoco
Lucas 6:4
6.4 David huía del rey Saúl y en su necesidad, entró en la Casa de Dios, esto es, en aquella parte que solo los sacerdotes podían entrar, llamada Lugar Santo. Jesús es el Mesías que estaba siendo atacado por una nueva especie de Saúl, los religiosos de Israel. Sus discípulos habían entrado en la nueva Casa de Dios, de la cual Cristo es Roca principal. Allí tenían el Pan Vivo que descendió del cielo. ¡Qué lejos estaba los religiosos de comprender esto! Ellos sólo veían ceremonias, leyes, rituales y prohibiciones. Discutían sobre cosechar espigas, pero no conocían a Dios, por lo que no distinguieron a su Cristo. Los doce eran como las espigas soñadas por José y los religiosos, sus hermanos tratando de matarlos. Levanta tus ojos. La vida en el reino de Dios no es natural. Vive en el espíritu.
— Roberto Tinoco
Lucas 6:5
6.5 Estas palabras debieron ser como fuego para los religiosos que los increparon. Se hizo llamar el Hijo del Hombre representando así a todos los hombres, incluyéndolos. Habló de su señorío y con esto, de su derecho legal a modificar los tiempos y las leyes a su arbitrio. Jesús cumplió la ley y a la vez, estableció el correcto cumplimiento de la ley de Dios. Las reglas no las ponían ellos, sino el Hijo del Hombre. Asimismo, el Señor del día de reposo es también el reposo mismo. Todos los trabajados y cargados pueden descansar en Él. El judaísmo guarda un día, pero el cristianismo todos los días. ¿Cómo guardamos todos los días? ¿Acaso todos los días son sábado? Para el que vive en Cristo así es. Cada día lo vivimos en el Señor del día de reposo.
— Roberto Tinoco
Lucas 6:6
6.6 Con el mismo propósito que los versículos precedentes, el evangelista Lucas sigue hablando del sábado y del cambio dispensacional respecto a la ley. Recordemos que Lucas es el compañero del apóstol Pablo, quien ha tenido graves diferencias con los judaizantes, esto es, con los cristianos judíos enviados por Jacobo, el hermano del Señor (Santiago), que se oponen mucho a su ministerio intentando hacer a los gentiles judaizar, circuncidarse, guardar el sábado y demás fiestas judías. Pablo tuvo que escribirles la carta a los Gálatas para defender el cristianismo de los tales. En ese mismo espíritu, el evangelista Lucas relata lo acontecido en el ministerio del Señor Jesucristo durante los sábados, aparentemente quebrantándolos, para dejar en claro que la forma de guardar el día de reposo ahora es vivir en Cristo Jesús. Jesús entró un día de reposo en la sinagoga y enseñaba. Congregarse fue su costumbre desde los doce años y ahora en el ministerio, además enseñaba. A pesar del rechazo de muchos, Jesús siempre procuró congregarse (hasta que lo expulsaron). No dejes de congregarte. Estaba un hombre con la mano seca allí presente en la sinagoga en el día de reposo. ¿No te dice nada esto? El judaísmo era una religión practicante de las ceremonias y rituales, pero seca respecto a las obras del reino de Dios. De hecho, antes de estar en Cristo, todos estamos lisiados y como sin obras. Tampoco teníamos autoridad, no solo estaba seca nuestra mano, sino nuestra mano derecha. Figura de falta de autoridad.
— Roberto Tinoco
Lucas 6:7
6.7 El día de reposo había sido por cientos de años, un sello de la relación con Dios; pero la religiosidad fanática de los judíos que se oponían a Jesús, hicieron del sábado el sello de su adversidad. No lo usaban para disfrutar al Señor, sino para hallar evidencia contra el Señor. Como aquellos que en lugar de disfrutar al Señor como el Pan de Vida en la Biblia, la estudian para encontrar armas contra los que piensan de forma diferente. No porque no exista la apologética saludable, sino por maldad del corazón. Y lo mismo sucede con todas las prácticas cristianas: o disfrutas al Señor o las usas contra tu prójimo. Esto no debe ser así.
— Roberto Tinoco
Lucas 6:8
6.8 Jesús conocía los pensamientos de quienes vinieron a tentarle; y, podemos suponer, también de los demás hombres. No estaba usando su poder divino, pues se despojó de su uso vaciándose de sus atributos divinos; lo que implica que tanto su discernimiento natural estaba muy desarrollado con una inteligencia perfecta sin pecado, capaz de leer el lenguaje corporal y las micro expresiones con enorme exactitud; como también contaba con el discernimiento sobrenatural que da el Espíritu Santo como don. La vida en carne del Señor Jesús fue extraordinaria. Provocando aun más a los opositores, hizo lo que esperaban que hiciera para acusarle de trabajar en sábado: sanar al enfermo. Jesús estaba decidido a poner en evidencia la necedad de los incrédulos y de la banalidad de su religión sin poder espiritual. Buscaban pelea y la encontraron. Grave error. Antes de ordenar la sanidad de la mano seca del hombre, le ordenó levantarse y ponerse en medio. Esto es algo que Dios suele hacer: antes de restaurar tu utilidad para ti mismo, primero te llamará a servirle para testimonio de los demás. Si te atreves a obedecer en lo que Dios desea, te bendecirá en lo que tú deseas. ¡Levántate! Si deseas un milagro, cambia tu postura. Ten la actitud de bendecido antes de la bendición. Le impresionará más tu obediencia que tu necesidad.
— Roberto Tinoco
Lucas 6:9
6.9 La pregunta del Señor Jesús es el centro de todo mandamiento y práctica religiosa: ¿hacer el bien está por encima del mandamiento religioso o el mandamiento religioso puede impedir hacer el bien? En el momento en el que tu religión te impide hacer el bien, ya no es una religión cristiana ni tiene relación con Dios. Él es bueno y jamás antepondrá el legalismo a la bondad. La vida es primero. Jamás habría existido la inquisición si los hombres hubieran respondido está pregunta correctamente.
— Roberto Tinoco
Lucas 6:10
6.10 Antes de sanar al enfermo, el Señor Jesús primero vio a todos alrededor del hombre con la mano seca. ¿No es ridículo que estén expectantes de un supuesto incumplimiento de la ley quienes ni siquiera tienen el poder de cumplirla? ¡Qué absurdo ser jueces aquellos cuyas almas están tan secas como la mano del hombre! El Señor Jesús ordenó al hombre de la mano seca extenderla. Seguramente la tenía escondida entre sus ropas, pero debía mostrarla. Salir de su vergüenza. Hay milagros que requieren vencer “el que dirán”, antes de efectuarse. Entonces su mano fue restaurada, lo que significa que algún día funcionaba. ¿Tienes áreas perdidas? Dios es el extraordinario restaurador. Extiende lo que no funciona y sea restaurada su utilidad. Extiende tu familia, tu trabajo, tu salud, tu ministerio, tu vida. No la escondas más.
— Roberto Tinoco
Lucas 6:11
6.11 Vieron el milagro, pero no alabaron a Dios. Fueron testigos del poder de Dios, pero no vemos alegría ni asombro. Estuvieron presentes cuando el Señor les demostró su autoridad por encima del sábado, pero preferían el legalismo a la Presencia de Dios. Nadie se cuestionó cómo era posible el respaldo divino si se suponía que estaba incumpliendo sus leyes. El veredicto estaba dado antes del milagro: querían dañar a Jesús. Cuando alguno se ha propuesto odiarte, no hay manera de hacerlo que te ame, ni siquiera con un milagro. Así que enfócate en hacer la voluntad de Dios amándolo a Él y al prójimo; y no pierdas tu vida en agradar a los demás.
— Roberto Tinoco
Lucas 6:12
6.12 Jesús tenía sus prioridades en orden. Lo primero siempre fue su Padre; por ello, antes de ver el perfil de los que serían el equipo principal de su ministerio, buscó ver al que le llamó al ministerio: su Padre. Se iba al monte a orar, donde no fuera interrumpido. Quien respeta la Presencia de Dios no se expondrá a que algo le interrumpa. Hoy existen muchos distractores, el celular es uno de ellos. Cuando ores, sube al monte; esto es, apártate de todo lo demás, enmudece al mundo para que hables con Dios. El Señor tenía un ministerio extenuante. Su agenda estaba muy ocupada, llena; precisamente por ello es que no dejaría de orar. Entre más importantes sean tus ocupaciones, más necesitarás pasar tiempo con Dios. Si todo el día es laborioso, pasa la noche orando. ¿Comprendes? No hay excusas para la grosera indiferencia al Padre.
— Roberto Tinoco
Lucas 6:13
6.13 Capacitado por la intimidad con Dios, Jesús escogió a sus doce apóstoles. Las decisiones que proceden de la relación con Dios serán bendecidas. Este es el ministerio alegóricamente de día, en la luz, a ojos abiertos. El que supo mantener su comunión con Dios en los momentos de oscuridad, cuando todos los demás tenían sus sentidos espirituales dormidos. La Biblia habla poco de los apóstoles. Menciona más lo que Dios hizo por medio de ellos, que a ellos mismos. Es verdad que hicieron milagros y maravillas, pero más que referirse a ellos, se menciona la obra de Dios por medio de ellos. La razón es que no son el personaje central de las Escrituras. Los doce fueron personas que pasarían desapercibidas en la feria del mundo. De allí parten grandes enseñanza: La primera, esta historia no se trata de mí. La mayoría de la gente se acerca a la fe para ver lo que Dios puede hacer por ellos; pero en realidad, se trata acerca de lo que Dios va a hacer con ellos según el propósito que diseñó en sí mismo. La segunda enseñanza, no necesito ser especial para sentirme especial. Los eligió a ellos y me ha elegido a mí también. Tercera, no hay nada que hacer para ser más agradable a Dios que lo que ya soy en Cristo Jesús; y fuera de Él, es imposible serle agradable. Los discípulos fueron amados por el Padre a causa de Cristo y no de sí mismos; somos aceptos en el amado. Apóstol significa “enviado”. Ser de los doce es, por decirlo así, el ministerio más alto que puede tener un ser humano. De no ser por el apóstol Pablo, diríamos que es imposible una mejor posición. Fueron dotados con todos los dones y con la capacidad de desarrollar todos los ministerios. Para saber más al respecto, léanse las notas de Efesios 4:11.
— Roberto Tinoco
Lucas 6:14
6.14 Pedro, también llamado Simón y Cefas. Era de Betsaida, pescador. Fue traído al Señor por su hermano Andrés (Jn.1:40-42). Su nombre significa “piedra” en griego (cefas en arameo). Era casado (Mr.1:30-31; 1ªCor.9:5). Recibió la revelación del Cristo (Mt.16:16-17). El primero en abrir las puertas del reino a judíos (Hch.1:15; 2:1-40) y a los gentiles (Hch.10). Se cree que murió crucificado de cabeza (a solicitud suya) por Nerón en el 64 d.C. Andrés, significa “varonil”. Nacido en Betsaida, hermano de Simón Pedro y pescador. Juan el Bautista lo llevó a Cristo y fue él quien trajo a su hermano Pedro (Jn.1:35-40). Realizó obra misionera en Escitia, Grecia y Asia menor; pero al llegar a Edesa fue prendido y crucificado en Patre, Acaya, en una forma de X, que por ello recibe el término de “Cruz de San Andrés”. Jacobo. Su nombre significa “suplantador” (de Jacob, el que toma por el talón). Hijo de Zebedeo. Era hermano mayor de Juan y pariente del Señor (su madre Salomé era prima hermana de María); llamado por el Señor cuando remendaba redes de pesca (Mt.4:21-22). El Señor Jesús lo llamó “Boanerges” (“hijo del trueno”) por su carácter violento (Mr.3:17) y ambicioso (Mr.10:37). Era del círculo íntimo del Maestro junto con Pedro y Juan (Mt.17:1-8, en el monte de la transfiguración; Lc.8:51, en la resurrección de la hija de Jairo; Mr.14:33, en el Getsemaní). Murió por orden de Herodes Agripa (Hch.12:2), el primer mártir de los 12 (44 d.C.). Clemente de Alejandría dice que “cuando Jacobo estaba siendo conducido al lugar de su martirio, su acusador fue llevado al arrepentimiento, cayendo a sus pies para pedirle perdón, profesándose cristiano y decidiendo que Jacobo no iba a recibir en solitario la corona del martirio. Por ello, ambos fueron decapitados juntos. Juan, significa “Yahwéh es benigno” o “ha hecho gracia” (del hebreo Yohanan, gr. Ioannes). Hermano de Jacobo, hijo de Zebedeo (Mt.4:21), su madre se llamaba Salomé (compare Mt.27:56 con Mr.15:40; 16:1 y Jn.19:25). Vino a Cristo por el testimonio de Juan el Bautista (Jn.1:35-40), de carácter difícil (Lc.9:49 no quería “rivales”; 9:52-56). Fue “el discípulo amado” de Jesús (Jn.19:26; 20:2). Era influyente, ya que su padre era propietario de barcas de pesca (Mr.1:20), y conocido del Sumo Sacerdote (Jn.18:16). Poseía una casa en Jerusalén (Jn.19:27). Es el escritor del evangelio, de tres cartas y del Apocalipsis; este último en el exilio en la isla de Patmos. Se cree que fue él quien fundó las iglesias de Esmirna, Pérgamo, Sardis, Filadelfia, Laodicea y Tiatira y que habiendo sido echado en un caldero de aceite hirviendo, escapó milagrosamente, sin daño alguno; por lo que Domiciano lo desterró a la isla de Patmos. Después, Nerva, el sucesor de Domiciano, lo liberó. Fue el único apóstol que no murió de muerte violenta. Felipe, del gr. “filippos”, significa “aficionado a los caballos”. Llamado a seguir al Señor un día después que Andrés y Simón; trajo a Natanael al Señor (Jn.1:43-46). De Betsaida Galilea (Jn.1:44; 12:21). No pudo sugerir al Señor cómo alimentar a los cinco mil (Jn.6:5-7); fue él quien trajo unos griegos a Jesús (Jn.12:21-22); pidió ver al Padre (Jn.14:8). Trabajó diligentemente en Asia superior y sufrió el martirio en Heliópolis, Frigia. Fue azotado, echado en la cárcel y después crucificado (54 d.C.). Bartolomé, del gr. “Bartholomaios” (tomado del arameo) significa “hijo de Tolmai o Talmai”. No se vuelve a mencionar en la Biblia. Según las tradiciones predicó en varios países, tradujo el evangelio según Mateo al lenguaje de la India propagándolo en aquel país. Finalmente fue cruelmente azotado y luego crucificado por los idólatras.
— Roberto Tinoco
Lucas 6:15
6.15 Mateo, contracción de Matatías, significa “regalo de Yahwéh”. Llamado también Leví (Lc.5:27), hijo de Alfeo (Mr.2:14) oriundo de Nazaret. Autor del primer evangelio (según el orden del Nuevo Testamento y no cronológicamente). Y lo hizo en hebreo, traducido al griego, según se cree, por Jacobo el Menor. Antes de que el Señor lo llamase era publicano (Mt.9:9) en Capernaum en días de Herodes Antipas. En su conversión, Mateo llevó al Señor Jesús a su casa en donde le hizo un gran banquete (Lc.5:29). Después del Aposento Alto no se le menciona más en las Sagradas Escrituras. Trabajó en Partia y en Etiopía, país en el que sufrió el martirio, siendo muerto con una alabarda en la ciudad de Nadaba en el año 60 d.C. Tomás, en gr. Thomas, del arameo “téoma”, significa “gemelo”; de allí que fuera llamado “Dídimo” o mellizo (Jn.11:16; 20:24; 21:2). Preguntó por el camino al Padre (Jn.14:5). Dudó de la resurrección del Señor (Jn.20:24-25), mas ocho días después creyó y le adoró (Jn.20:28). De acuerdo con la tradición, trabajó más tarde en Parthia, persia e India (un lugar cerca de Madrás es llamado “monte de santo Tomás”). Esta misma tradición dice que en la India, tras provocar a los sacerdotes paganos a ira, fue martirizado, atravesado con una lanza. Jacobo hijo de Alfeo. (“suplantador”). Era hijo de María (una de las mujeres que acompañó al Señor en la crucifixión Mt.27:56 no la madre del Señor), es llamado “el menor” por su pequeña estatura (Mr.15:40)” o más posiblemente por ser hermano menor de Mateo (Mr.2:14). Simón el Zelote. Simón es la forma helenizada del nombre hebreo shimon, Simeón; significa “Dios oye”. Es llamado “zelote” (“lleno de celo”) porque es muy posible que antes de venir al Señor perteneciera a una secta judía radical - nacionalista que se auto proclamaba defensor de la virtud y la religión, se piensa que fueron ellos los que provocaron la revuelta que trajo la destrucción de Jerusalén. A este Simón se le designo así para distinguirle de Simón Pedro. Predicó el evangelio en Mauritania, Africa, e incluso se cree que también lo anunció en Gran Bretaña, país en el que fue crucificado en el 74 d.C.
— Roberto Tinoco
Lucas 6:16
6.16 Judas hermano de Jacobo. Significa “alabado, celebrado”; aunque puede tan sólo ser la forma griega del hebreo Judá, que significa “alabanza”. También es llamado Lebeo (del hebreo leb, corazón; “valiente, cordial”), por sobre nombre “Tadeo” (de “tad”, “seno femenino” sugiriendo un carácter tierno) (Mt.10:3, Mr.3:18). Posiblemente el sobrenombre sea para diferenciarle de Judas el traidor. Jerónimo dice que Tadeo se llamaba también “Lebeo” y “Judas de Jacobo” y que fue enviado con una misión a Abgar, rey de Edesa. Eusebio consideraba que fue sacado de entre los setenta. Finalmente fue crucificado en Edesa en el 72 d.C. ¡Cuán diferentes eran entre sí los discípulos! La multiforme gracia de Dios tiene un lugar para cada uno. Acerca de Judas Iscariote. “Lo que pudo haber sido”, es una frase común para definir un resultado fallido que tenía buenas perspectivas de éxito. Conocemos personas que brillaban por su inteligencia en sus primeros años, pero que arruinaron su vida haciendo el mal, terminando en el fracaso e inutilizando sus talentos. Actualmente tenemos muchos productos que provienen de materiales reciclados; lo cual es bueno, pero me hace pensar respecto de lo que antes pudo haber sido. ¿La servilleta que hoy utilizas fue papel sanitario ayer? Supongo que no. Un mal hombre transformado por el poder de Dios en uno productivo y bueno hoy es una bendición; pero también existe quien pudo ser un extraordinario siervo de Dios en el pasado, se convirtió en un alcohólico traumado que apenas gana lo suficiente para comer… o peor aún… Solemos pensar en Judas como el hombre más despreciable que puede existir, y esto es así debido a que nadie ha tenido un fracaso más grande que Judas. Lo vemos iniciar como discípulo de Jesús con todas las grandes oportunidades que esto encierra, pero termina como el mismo diablo. En las listas de los apóstoles aparece siempre al final y cuando no es así, como en el Libro de los Hechos, es porque ya no se menciona más entre los doce. Judas es una advertencia. Su nombre Judas, como la tribu, significa «alabanza»; pero finalmente es el hombre que le dio a los traidores el nombre. Era Iscariote, «Hombre de Queriot», «Hombre de Muerte» (asesino). Un hombre que fue llamado apóstol, pero terminó poseído por el mismo diablo. Algunos teólogos insensibles declaran que Judas nunca fue convertido, suena lindo en su teología determinista, pero el hecho es que Jesús mismo le llamó apóstol. Cuando Pablo defendió su apostolado hizo referencia a los milagros y poder de Dios manifestado en su vida. También Judas manifestó el poder de Dios con hechos sorprendentes y maravillosos, milagros portentosos; fue llamado y ungido por Jesús. Si nunca fue salvo se destapa una peor ironía: ¿Dios respaldará como ministro suyo a un servidor del diablo? No lo creo. Judas conoció a Cristo, ¡vivió tres años con Él! En Judas tenemos un terrible ejemplo de lo que pudo haber sido y no fue. Notaremos que el desvío de sus intenciones le llevaron a sus malos resultados, un destino distinto al que Dios hubiera querido para él. Judas llegó a ser el traidor, inicialmente no lo era, sino que sus decisiones le fueron llevando a ello.
— Roberto Tinoco
Lucas 6:17
6.17 Quién pasa la noche en las alturas con Dios, puede estar en lugares llanos ministrando a la gente. El problema es aquel ministerio que gusta de “alturas” entre la gente, pero carece de tiempos en la Presencia de Dios. Debes estar dispuesto a descender con la gente para poder ayudarle. Los necesitados suelen no poder cumplir con requisitos, necesitan misericordia, amor inmerecido. Cuando desciendas a ayudar a otros, lleva la compañía de quienes compartan tu misma pasión. Primero acompaña a quien sea experimentado en el ministerio y luego, que te acompañen quienes estén aprendiendo, pero amen igualmente las almas. Una gran multitud seguía a Jesús. Era creciente y venía de todas partes. Querían escucharle y también, muchos de ellos ser sanados. Oírle sana. Todo ministerio que goce de la Presencia de Dios tendrá multitudes. Lo genuino atrae. El crecimiento es lo normal de un cuerpo sano. La obra que honra a Dios, será honrada por Dios. ¿Es posible multitudes sin poder de Dios? Sí. Pero no habrá salvación.
— Roberto Tinoco
Lucas 6:18
6.18 Libertad, una característica que vemos siempre en la salvación. Sin importar de quién se trate ni de cuáles fuesen sus cadenas, todo el que recibe salvación de Dios, también recibe libertad. Puede ser de los egipcios, de los filisteos, del pecado, de enfermedades o incluso, como en este versículo, de espíritu inmundos. Si realmente eres salvo procura la salvación plena, libertad total. Cabe señalar que la Palabra dice que eran sanados y no solo liberados; lo que significa que dichos espíritus estaban detrás de enfermedades. Eso no significa que toda enfermedad sea el resultado de una posesión ni de obra de malos espíritus, pero si puede suceder. Los espíritus inmundos son los ángeles que pecaron, ya que en las Escrituras se usa de forma intermitente dichos términos. No hay ninguna declaración explícita en la Biblia que se refiera a seres distintos o producto de otra especie.
— Roberto Tinoco
Lucas 6:19
6.19 Jesús es la Vida del cielo que vino a nosotros. Como tal, Él es la fuente de la vida. La gente notó esta virtud y procuraba tocarle. Lucas declara que poder salía de Jesús. Poder sanador, poder que bendice y restaura. Acercarse a Jesús es acercarse al poder salvador de Dios en todos los sentidos. Jesús es la gloria del Padre y trae esa gloria a los hombres. La bondad divina es dispensada por Cristo Jesús. Tocarle era un acto de fe. Evidentemente los soldados que flagelaron su cuerpo también lo tocaron, pero no recibieron vida; esto se debe que Él no es una clase de energía como la electricidad, sino la Vida. Fluye donde quiere fluir, no es algo, sino Alguien. Y dentro de su voluntad, ha establecido que el que se acerca a Él, crea (Hebreos 11:6). Sin fe es imposible agradar a Dios. Sale virtud de Dios para quien confíe en Él. A todos los que crean, sin distingo, todos.
— Roberto Tinoco
Lucas 6:20
6.20 Llamó pobres a los discípulos, pero entre ellos había algunos como Jacobo y Juan, que pertenecían a una familia con barcas y propiedades a la que podían regresar si así hiciera falta; así que no los llamó pobres por falta de bienes materiales, sino por despojarse de todo apego al dejarlo todo para seguirle. Son los felices desposeídos porque no tienen el corazón en nada de este mundo, sino en el Señor. De ellos es el reino de los cielos. ¿De quién es el reino de los cielos, sino de los que tienen a Jesús por Rey? Ellos consideran todo lo que tienen como propiedad del Rey y que solo lo administran para Él. Así que el énfasis no está en hacerse pobre según el mundo, sino en tener a Cristo por su Rey según Dios.
— Roberto Tinoco
Lucas 6:21
6.21 Para Jesús, la pasión era un hambre. Así como desea la comida el hambriento, así desea al Señor el apasionado discípulo. Si tienes hambre de Dios serás saciado de Dios, esta es la felicidad del amor. Él mismo lo dijo en cierta ocasión, que tenía otra comida que comer y era hacer la voluntad del Padre acabando su obra (Juan 4:34). Todo el hambriento de Dios es feliz haciendo la obra de Dios; es pasión, amor en acción. Por otro lado, están los que lloran; los inconformes, los frustrados, los que desean la manifestación del reino y sufren al no verle completamente manifestado. También serán saciados con felicidad, pues lo verán. Ellos reirán cuando su Rey gobierne. Ellos reíran cuando el bien venza. Ellos reirán cuando la gloria del cielo se manifieste.
— Roberto Tinoco
Lucas 6:22
6.22 ¿Feliz de ser aborrecido? A nadie le gusta el rechazo, por lo que solo si se tiene un bien mucho, mucho mayor, puede existir felicidad en el rechazo. No se trata de ser aborrecido ni despreciado por lo que uno es o por lo que uno no es; sino por causa de Jesús, el Hijo del Hombre. Esta clase de rechazo trae felicidad, pues identifica al rechazado con el Señor. En el momento en el que alguno es despreciado por causa de Cristo, es tomado como uno con Cristo, ¿acaso existe algo mejor? ¡Feliz de ser tenido como uno con Cristo! ¡Inmensamente feliz!
— Roberto Tinoco
Lucas 6:23
6.23 El rechazo por causa de Cristo es una bienaventuranza ya que el tal, es considerado del círculo exclusivo de los siervos de Dios. No es más un anónimo ni cualquiera, sino uno más de los profetas, uno de los que dieron todo por el Señor y en consecuencia, recibirán todo del Señor. Deseando nuestro mal, al rechazarnos los enemigos de Cristo, nos hacen el mayor bien. Nos introducen en la lista de los grandes, en el club exclusivo de los ministros de Jesucristo. Uno de los suyos y no de los otros. ¿No es esto maravilloso? No importa lo que hagas, jamás podrías llegar a ser tan grande por ti mismo. ¡Inmensamente felices al ser tenidos como íntimos del Maestro! Lejos de llorar o quejarnos de los malos, sentimos ganas de aplaudirles agradeciendo el bien que nos hacen con el intento de su mal. ¡Grande galardón! ¡Grande alegría!
— Roberto Tinoco
Lucas 6:24
6.24 Estas palabras no vienen de un corazón socialista y tampoco son la magnificación de la pobreza. El propósito del Maestro, por su contexto, es el de contrastar entre aquellos que tienen su todo en Cristo de los que no. Los ricos son los que ponen su alegría y confianza en las cosas de este mundo; mientras que los bienaventurados en el reino son quienes tienen como riqueza al Señor. Triste quien pierde la fe por dinero o su relación con Dios por alguna cosa de este mundo. Quien se siente consolado o feliz por las cosas de esta vida, no tiene nada más en la eternidad. ¿Dónde está tu corazón? ¿Dónde está tu tesoro? Allí estará también tu felicidad y tu consuelo.
— Roberto Tinoco
Lucas 6:25
6.25 No todos los que ponen su confianza o su felicidad en este mundo, están frustrados. Algunos se sienten plenos y satisfechos. Desean la vida del mundo y la tienen. El problema es que esto no dura para siempre; así que vendrá el hambre; es decir, la insatisfacción, la frustración. Lo temporal es así, temporal; y todo lo que pueda brindar es igualmente pasajero. Si esperamos solamente en esta vida, desfallecemos, desmayamos. Tarde o temprano vendrá el lamento y el llanto. Necesitamos lo eterno. Si tu alegría es producida por algo que tiene final, tu alegría terminará. Pero si tu gozo está en el Señor, por siempre permanecerá.
— Roberto Tinoco
Lucas 6:26
6.26 Ligado al contexto de poner la confianza en las cosas que se ven, esperar la gloria únicamente de los hombres tampoco termina bien. No se trata de buscar ser aborrecidos por el mundo ni convertirse en paria de la sociedad, por el solo hecho de llevar la contraria ni de una falsa victimización; sino en el resultado lógico de la luz ante las tinieblas: encandila, molesta. El mensaje de la verdad incomoda y la Palabra de Dios en medio de una sociedad sin Dios puede llegar a lastimar. Evitar la verdad para encajar en la sociedad es negar la verdad. Conservar la fe genuina puede ocasionar ser visto muy radical o incluso hasta fanático, pero a su tiempo esto también será recompensado por el Señor. Entonces será felicidad, el gozo de ser considerado un verdadero profeta de Dios. Los falsos profetas modifican su mensaje a la audiencia; mientras que los verdaderos profetas modifican a la audiencia con su mensaje.
— Roberto Tinoco
Lucas 6:27
6.27 Amar u odiar. Esta es una palabra sólo para los que oyen. No todo mundo tiene, desafortunadamente, los oídos abiertos a semejante estilo y altura de vida… Si todo el mundo busca desquitarse, pronto no quedará nadie más para odiar. La ira es un cáncer contagioso. Comienza sintiéndose ofendido y crece con pensamientos de venganza; desde luego, disfrazados de justicia. Son como el gusano de la calabacera de Jonás; no importa la experiencia que tengamos en el Señor, puede secar nuestra vida como una calabacera fugaz (Jonás 4). Sentimos arder el pecho y los pensamientos de retribución se agolpan en el alma como una arteria tapada, el infarto espiritual es inminente. Por eso Dios nos pide amar a los enemigos. No promueve la injusticia, sino salvarnos la vida. El peor daño que puede hacerte un enemigo no es lo que haga contra ti exteriormente, sino lo que produzca en ti. Si lo odias corres el riesgo de convertirte en él; y si todos hacemos esto, en poco tiempo el mundo será la viva imagen del infierno, como demonios de carne caminando por la tierra. ¡Dios está cuidando su imagen! Él puede amar donde podría odiar. Siendo sus enemigos, Cristo murió por nosotros (Rom. 5:10). ¿Cómo puede ser tan Bueno y misericordioso? Puedo entender la condenación, como enemigos y pecadores merecemos justamente el castigo; pero lo que de verdad me vuela el cerebro es que Dios me ame y me justifique cuando yo no lo amaba o incluso vivía contra Él. El punto no es lo que hacen tus enemigos, sino lo que tú harás. Mientras mantengas tu enfoque en las palabras y acciones de tus enemigos, no pasarás de ser un títere de su voluntad, un muñeco de ventrílocuo que actúa según la mano de tu enemigo detrás de ti. ¿Por qué informarte qué hace o deja de hacer? ¿Por qué reaccionar ante su accionar? La ironía es dedicarle la vida a lo que odias. Dios no vive cambiando según las acciones de los que le aborrecen. Él es el que es. ¿Eres su hijo? ¡Entonces vive según Dios y no según tu enemigo! Esto también es contagioso. Así como el mal en tu interior puede transformarte en semejante a tu enemigo; así también, hacer el bien a quien te hace el mal, puede producir el bien en su interior. ¿Me expresé con claridad? Cuando tu enemigo busca tu mal y consigue inyectarlo en tu interior, te vuelves como él. Pero cuando eres tú quien le hace bien, puedes volverlo como tú eres. En otras palabras, está en tus manos que existan dos hijos de Dios o dos hijos de satanás… No estás luchando contra tu enemigo de carne, sino contra el mal que transformó a esa persona en enemigo. ¡Arráncale el virus de la maldad! “No seas vencido de lo malo, sino vence con el bien el mal” (Rom. 12:21) –lo dice un hombre que siguió buscando la salvación de quienes buscaban su aniquilación. Lo se, te entiendo. Yo también tengo mis excusas y razones por las que puedo amar a este y odiar a aquel. Pero entre más lo pienso, más llego a la conclusión de que la voluntad de Dios vencerá a la mía y terminaré amando lo que tanto me he esforzado en odiar. ¿Te parece bien que peleemos juntos esta batalla? Entonces oremos juntos por un corazón misericordioso como el de nuestro Padre Celestial.
— Roberto Tinoco
Lucas 6:28
6.28 El idioma del reino de los cielos es la bendición; bien decir es propio del bien vivir. ¿Cómo hablaremos maldición quienes hemos alcanzado bendición? O peor aun, ¿cómo nos mantendremos benditos llamando a otros malditos? En esta vida habrá quienes te maldigan, eso dice lo que ellos son; pero lo que tu respondas dirá lo que tu eres. El bendito bendice. No permitas que el mal llegue a ti respondiendo con el mal. Habrá otros que hablarán de ti a tus espaldas, te calumniarán. Estos son los que maldicen escondidos en la cobardía. Tampoco a ellos maldecirás. Siendo que Dios escuchó lo que dijeron de ti para su propio mal, intercede por ellos para hacerles bien. Son malos y desean tu mal, por eso tratan de matar tu reputación; pero tu eres bueno y deseas su bien; salva su alma orando por ellos. No pierdas el tiempo apagando el fuego de su murmuración; no te dediques a hablar con aquellos con los que ellos hablaron de ti; tú háblale a Dios. Cuando Moisés reprendió a los murmuradores en lugar de hablarle a la Roca, perdió la posibilidad de entrar en la tierra prometida. Háblale a la Roca, ora y alcanza las promesas.
— Roberto Tinoco
Lucas 6:29
6.29 Arriésgate a amar nuevamente. Herirán tu mejilla, te pagarán mal; pero no cierres tu corazón, sigue dispuesto al amor. Eso es lo que significa poner la otra mejilla. No se trata de soportar el abuso siendo abusado indefinidamente; sino de conservar la integridad permanentemente. Quizá tengas que alejarte del tal, pero nunca te alejes de lo que eres. No hay garantías de que te amarán, pero en el amor si hay garantías de que vivirás. Serás defraudado, te robarán lo que te pertenece, así sea algo tan propio como la capa; entonces debes estar dispuesto a preferir a tu prójimo por encima de tus bienes dándole algo tan necesario como la túnica. Mejor amando desnudo que vestido odiando.
— Roberto Tinoco
Lucas 6:30
6.30 Jesús no estaba diciendo que permitas el robo y la injusticia; recuerda que el contexto es la vida en el reino conservándose íntegro. Lo que está expresando surge primero, de que todo pertenece a Dios; así que administra lo que te ha sido confiado conforme a Dios. Dentro de tu presupuesto incluye la misericordia. Ten un apartado para dar. Y segundo, si llegas a prestar y te defraudaron no pagándote, no exijas la devolución. Sufre el agravio. Da lo que puedes dar y presta lo que puedes perder.
— Roberto Tinoco
Lucas 6:31
6.31 La regla de oro es tratar como se desea ser tratado. ¿Qué te gustaría recibir? Es lo que tienes que dar. El fracaso en las relaciones humanas es esperar que los demás cambien, que sean otros quienes den lo que esperamos; pero así no funciona la vida en el reino de los cielos. En el Señor, el mal que supones ver en otro te fue concedido verlo porque dicho mal también existe en ti y debes quitarlo. Te fue concedido percibir lo que debe hacerse para que lo hagas, no para que reclames a otro hacerlo. ¿Cómo va tu prójimo ha realizar aquello de lo cual no tiene consciencia? Si tu eres consciente de ello es para que seas tu quien lo haga. Aporta lo que falta a la relación en lugar de reclamarlo. Quieres amor, ama. Deseas comprensión, comprende. Necesitas atención, atiende. Y así en todo lo demás.
— Roberto Tinoco
Lucas 6:32
6.32 Todos podemos amar, pero no todos amamos lo mismo. De hecho, lo que amamos dice quienes somos y qué es lo que nos parece valioso. El punto no es amar como todos aman, sino amar lo que no todos pueden amar, en este caso, aquellas personas que parecen indignas de nuestro amor. Amar a quien te ama es la norma de todo ser humano, incluso aquel que pareciera degradado moralmente hace lo mismo. ¿Dónde está la vida cristiana si se comporta igual que la vida mundana? Dios ama a todos, aunque no tenga comunión con todos; igualmente nosotros debemos amar a todos, aunque no podamos tener comunión con todos.
— Roberto Tinoco
Lucas 6:33
6.33 Hacer bien al que te hace bien carece de mérito, ya que se trata de una respuesta. Eso es gratitud, pero no bondad ni generosidad. El bien comienza donde no fue provocado. No es un eco ni un reflejo, no es reacción ni respuesta; el bien es virtud en acción. Hasta la persona de peor reputación mostrará buenas obras hacia aquellos que lo aman; pero solo los hijos de Dios serán buenos con los que les odian. ¿Eres hijo de Dios?
— Roberto Tinoco
Lucas 6:34
6.34 La intención detrás de un acto de bondad es lo que define si verdaderamente es un acto de bondad. Dar esperando recibir es un negocio, pero no es bondad. Tiene interés esperando recibir intereses. ¿Malo? Posiblemente no, pero tampoco tiene recompensa. No hay mérito. Quien espera recibir de los hombres, no recibirá de Dios. Su negocio, lo mismo que su ganancia, es terrenal. El cielo juzga la intención para definir el mérito.
— Roberto Tinoco
Lucas 6:35
6.35 Si tienes enemigos tienes en ellos la oportunidad de crecer y ser bendecido. Hasta que tienes enemigos tienes una honesta y verdadera oportunidad de amar realmente. No te sientas mal ante el desprecio ni el aborrecimiento; es tu momento de brillar. No sufras por los que desean tu mal, es el tiempo de sembrar recompensa eterna. Ámalos, y, aunque no seas amado por ellos (pues podrían no corresponderte), serás amado por Dios. Hazle bien a quien desea tu mal y estarás multiplicando exponencialmente la gloria eterna que te será dada. Presta por el simple hecho de ayudar, sabiendo que no recibirás intereses e incluso, podrías perder lo prestado. No te molestes si no te pagan, ¡alégrate! Hay una enorme recompensa de Dios para ti en su reino. Pero más allá de la herencia, premios y galardones recibidos, está el hecho de haber demostrado tu vida: eres hijo de Dios. ¿Acaso existe mejor identidad? Por siempre y para siempre serás considerado por la creación angélica hijo del Altísimo, de la misma vida, naturaleza y carácter del Infinito Dios y Padre Celestial. Él es benigno para con los ingratos y malos; lo que significa que procura el bienestar de todos, incluyendo los que no se lo merecen, los que no darán gracias y de los que seguirán haciendo el mal aunque Dios les haga bien.
— Roberto Tinoco
Lucas 6:36
6.36 La bondad descrita en los versículos anteriores, bondad de la que Dios nos invita tomar parte expresándola, es lo que se conoce como misericordia. Es una virtud propia de Dios; de manera que resulta normal que aquellos que hemos recibido su Vida también seamos misericordiosos. Si alguno dice no poder tener misericordia, ya sea amando al enemigo o hacerle bien al que le aborrece, debe cuestionarse si verdaderamente tiene al Señor en su corazón o de plano no cree a su Palabra. Sé hijo de Dios.
— Roberto Tinoco
Lucas 6:37
6.37 Tú defines el trato que deseas recibir de Dios. La medida del mismo será equivalente a la medida de tu trato a tus semejantes. Esta es tu oportunidad de estar en los zapatos de Dios a la vez que estás en los zapatos de los hombres. Dios calza medida humana. Al juzgar a tu prójimo, en realidad te estás juzgando a ti mismo; esto es, abriendo la puerta a que tu seas juzgado por Dios. Algo que definitivamente no te conviene. Al condenar a otro, estás colocándote en la posibilidad de tu propia condenación. Esto es horrible; ¿habrás de anular el perdón recibido en Cristo por considerar perdido a tu hermano? Perdona, pues más le debes tú a Dios que lo que tu prójimo puede deberte a ti. No revivas tus faltas ni la sentencia de las mismas por el orgullo de no perdonar a tus semejantes.
— Roberto Tinoco
Lucas 6:38
6.38 Por una vez que te ordena dar, Dios promete cinco veces darte a ti. No es en ocasiones, es un hecho, se te dará. No a la ligera solo lo básico, sino buena medida. Dios es generoso y no le ganarás en dar. Será como si un cesto lo llena, lo compacta para que quepa más, luego lo mece a fin de que haga espacio para un poco más y aun así le surtirá más allá de lo que el recipiente pueda retener. Que rebose, sobre salga y abunde, Dios te dará mucho más que lo que diste. Te lo llevarás en tu regazo, a manos llenas. Usará a los demás para bendecirte, nunca le faltarán formas de hacerte bien, de una o de otra manera te bendecirá. Solo te pone una condición: tú pones la medida. No en lo que des, sino en lo generoso que seas. Dios será tan generoso como tú te dispongas a serlo (Él es mucho más, pero está enseñándote a ser como Él), por decirlo así, solo que Él da mucho más porque tiene mucho más. De manera que no es tu dádiva la que está siendo medida, sino tu. Lo que das testifica lo que eres y lo que mides.
— Roberto Tinoco
Lucas 6:39
6.39 Los religiosos judíos tenían medidas diferentes para sus semejantes y para ellos mismos; eso los enceguecía. Desafortunadamente era los guías de Israel y con sus enseñanzas llevaban a otros a su misma condenación. Tener una medida diferente para ti que para la de tu hermano te priva de luz espiritual a ti y a los que te sigan (1 Juan 2:10).
— Roberto Tinoco
Lucas 6:40
6.40-42 Por su parte, los discípulos no debían ser como los religiosos ciegos, sino como el Maestro lleno de luz. Y para esto, debían juzgarse a sí mismos en vez de juzgar a sus hermanos como hacían los religiosos. Amar al hermano te da luz para mirarte tal como eres y poder ayudar a ambos. Si no puedes dar luz a tu hermano es porque aún no has tenido luz suficiente ni para ti. Nunca un maestro toma por discípulo a quien no es enseñable y menos si esto se debe a que se percibe a sí mismo como superior al maestro que lo llama. Por supuesto que nadie es y será jamás como Jesús, Él es el Maestro; pero el Señor dice esto para apelar a la sencillez de sus discípulos. Asimismo, tampoco es posible que alguno, por perfeccionado que sea, llegue al nivel de Jesús; sin embargo, el Maestro dice esto respecto a que Él mismo se expresará por medio del discípulo. Lo que alcanzamos a ver de los demás es solo una paja, no tenemos profundidad para conocer realmente sus intenciones y los secretos de su corazón. Nuestro juicio es limitado y aparente; pero si podemos ver lo que hay dentro de nosotros, ya que nuestra conciencia nos permite este juicio; por tanto, podemos ver la viga, esto es, la enormidad de nuestra maldad. ¿Cómo nos atrevemos a juzgar al prójimo ligeramente cuando deberíamos juzgarnos a nosotros profundamente? Es una hipocresía. Si nos juzgamos a nosotros mismos, a conciencia, sacando la maldad de nuestro corazón, tendremos limpieza para ayudar a nuestro hermano en aquellas cosas que superficialmente alcanzamos a ver de él.
— Roberto Tinoco
Lucas 6:41
6.40-42 Por su parte, los discípulos no debían ser como los religiosos ciegos, sino como el Maestro lleno de luz. Y para esto, debían juzgarse a sí mismos en vez de juzgar a sus hermanos como hacían los religiosos. Amar al hermano te da luz para mirarte tal como eres y poder ayudar a ambos. Si no puedes dar luz a tu hermano es porque aún no has tenido luz suficiente ni para ti. Nunca un maestro toma por discípulo a quien no es enseñable y menos si esto se debe a que se percibe a sí mismo como superior al maestro que lo llama. Por supuesto que nadie es y será jamás como Jesús, Él es el Maestro; pero el Señor dice esto para apelar a la sencillez de sus discípulos. Asimismo, tampoco es posible que alguno, por perfeccionado que sea, llegue al nivel de Jesús; sin embargo, el Maestro dice esto respecto a que Él mismo se expresará por medio del discípulo. Lo que alcanzamos a ver de los demás es solo una paja, no tenemos profundidad para conocer realmente sus intenciones y los secretos de su corazón. Nuestro juicio es limitado y aparente; pero si podemos ver lo que hay dentro de nosotros, ya que nuestra conciencia nos permite este juicio; por tanto, podemos ver la viga, esto es, la enormidad de nuestra maldad. ¿Cómo nos atrevemos a juzgar al prójimo ligeramente cuando deberíamos juzgarnos a nosotros profundamente? Es una hipocresía. Si nos juzgamos a nosotros mismos, a conciencia, sacando la maldad de nuestro corazón, tendremos limpieza para ayudar a nuestro hermano en aquellas cosas que superficialmente alcanzamos a ver de él.
— Roberto Tinoco
Lucas 6:42
6.40-42 Por su parte, los discípulos no debían ser como los religiosos ciegos, sino como el Maestro lleno de luz. Y para esto, debían juzgarse a sí mismos en vez de juzgar a sus hermanos como hacían los religiosos. Amar al hermano te da luz para mirarte tal como eres y poder ayudar a ambos. Si no puedes dar luz a tu hermano es porque aún no has tenido luz suficiente ni para ti. Nunca un maestro toma por discípulo a quien no es enseñable y menos si esto se debe a que se percibe a sí mismo como superior al maestro que lo llama. Por supuesto que nadie es y será jamás como Jesús, Él es el Maestro; pero el Señor dice esto para apelar a la sencillez de sus discípulos. Asimismo, tampoco es posible que alguno, por perfeccionado que sea, llegue al nivel de Jesús; sin embargo, el Maestro dice esto respecto a que Él mismo se expresará por medio del discípulo. Lo que alcanzamos a ver de los demás es solo una paja, no tenemos profundidad para conocer realmente sus intenciones y los secretos de su corazón. Nuestro juicio es limitado y aparente; pero si podemos ver lo que hay dentro de nosotros, ya que nuestra conciencia nos permite este juicio; por tanto, podemos ver la viga, esto es, la enormidad de nuestra maldad. ¿Cómo nos atrevemos a juzgar al prójimo ligeramente cuando deberíamos juzgarnos a nosotros profundamente? Es una hipocresía. Si nos juzgamos a nosotros mismos, a conciencia, sacando la maldad de nuestro corazón, tendremos limpieza para ayudar a nuestro hermano en aquellas cosas que superficialmente alcanzamos a ver de él.
— Roberto Tinoco
Lucas 6:43
6.43-45 No somos lo que decimos ni lo que parecemos, sino lo que producimos. Jesús es el Hombre bueno que de su corazón sacó la Palabra de Dios para alimentarnos y darnos vida, la verdadera Vida; a diferencia de los religiosos que sólo hablaban muerte y condenación. Analiza tus palabras y conocerás tu interior. Hablar no es insignificante ni inocente. Únicamente los árboles de higos dan higos y sólo las viñas dan uvas; dichos frutos no pueden obtenerse de espinos y zarzas. Es un asunto de Vida y naturaleza. Los espinos y las zarzas son resultado de la caída de Adán y la subsecuente maldición de la tierra; las higueras y las vides son el resultado del proyecto original de Dios. Cada uno dará lo que sea, el que está caído, como los religiosos que se oponían a Jesús, únicamente será un arbusto de espinas; mientras que aquel que ha recibido la Vida original, a Cristo Jesús, dará fruto auténtico del reino de Dios. El tal es genuino. Con la Vida original hay hombres buenos que dan buenos frutos. Sin esta Vida solo quedan hombres malos de malos frutos. Todo procede de su fuente de vida, de las intenciones del corazón, de lo profundo de su ser, de la esencia de su naturaleza, sea celestial o terrenal.
— Roberto Tinoco
Lucas 6:44
6.43-45 No somos lo que decimos ni lo que parecemos, sino lo que producimos. Jesús es el Hombre bueno que de su corazón sacó la Palabra de Dios para alimentarnos y darnos vida, la verdadera Vida; a diferencia de los religiosos que sólo hablaban muerte y condenación. Analiza tus palabras y conocerás tu interior. Hablar no es insignificante ni inocente. Únicamente los árboles de higos dan higos y sólo las viñas dan uvas; dichos frutos no pueden obtenerse de espinos y zarzas. Es un asunto de Vida y naturaleza. Los espinos y las zarzas son resultado de la caída de Adán y la subsecuente maldición de la tierra; las higueras y las vides son el resultado del proyecto original de Dios. Cada uno dará lo que sea, el que está caído, como los religiosos que se oponían a Jesús, únicamente será un arbusto de espinas; mientras que aquel que ha recibido la Vida original, a Cristo Jesús, dará fruto auténtico del reino de Dios. El tal es genuino. Con la Vida original hay hombres buenos que dan buenos frutos. Sin esta Vida solo quedan hombres malos de malos frutos. Todo procede de su fuente de vida, de las intenciones del corazón, de lo profundo de su ser, de la esencia de su naturaleza, sea celestial o terrenal.
— Roberto Tinoco
Lucas 6:45
6.43-45 No somos lo que decimos ni lo que parecemos, sino lo que producimos. Jesús es el Hombre bueno que de su corazón sacó la Palabra de Dios para alimentarnos y darnos vida, la verdadera Vida; a diferencia de los religiosos que sólo hablaban muerte y condenación. Analiza tus palabras y conocerás tu interior. Hablar no es insignificante ni inocente. Únicamente los árboles de higos dan higos y sólo las viñas dan uvas; dichos frutos no pueden obtenerse de espinos y zarzas. Es un asunto de Vida y naturaleza. Los espinos y las zarzas son resultado de la caída de Adán y la subsecuente maldición de la tierra; las higueras y las vides son el resultado del proyecto original de Dios. Cada uno dará lo que sea, el que está caído, como los religiosos que se oponían a Jesús, únicamente será un arbusto de espinas; mientras que aquel que ha recibido la Vida original, a Cristo Jesús, dará fruto auténtico del reino de Dios. El tal es genuino. Con la Vida original hay hombres buenos que dan buenos frutos. Sin esta Vida solo quedan hombres malos de malos frutos. Todo procede de su fuente de vida, de las intenciones del corazón, de lo profundo de su ser, de la esencia de su naturaleza, sea celestial o terrenal.
— Roberto Tinoco
Lucas 6:46
6.46 El Señorío de Cristo es reconocido por la obediencia. Tu credo son tus acciones; en esto vemos que la fe no es subjetiva, sino activa. Se basa en poner en práctica lo que Cristo ha dicho, esto es, la Palabra de Dios. ¿Quién es la gente de fe? ¿La que parece creer mucho? No, sino aquella que vive la Palabra de Dios. Este verdaderamente tiene a Jesús por Señor y como resultado de esto, su Vida.
— Roberto Tinoco
Lucas 6:47
6.47-49 La Palabra de Dios tiene el propósito de edificar la Casa de Dios a través de los creyentes como piedras vivas (1 Pedro 2:5); todo aquel que pone como fundamento la Palabra de Dios participa de dicha edificación; pero aquellos que no obedecen la Palabra, son edificadores de obras propias, ya que siguen sus propias palabras. Con el tiempo, la única edificación que permanecerá será la edificación de Dios, la cual está basada en su Palabra (1 Cor. 3:10-16). Los judíos eran malos edificadores, ya que rechazaron a Cristo Jesús, Él es la Palabra encarnada de Dios. ¡Fue grande su ruina! Aunque las palabras de Jesús tenían una enseñanza nacional, la invitación es individual: “el que oyó”. Cada uno debe responder a la invitación del Señor obedeciendo su Palabra y tomando parte en la Casa de Dios como una piedra viva. Quienes no obedecen la Palabra, serán simplemente piedras muertas, inútiles y sin participación en la edificación de la Casa de Dios.
— Roberto Tinoco
Lucas 6:48
6.47-49 La Palabra de Dios tiene el propósito de edificar la Casa de Dios a través de los creyentes como piedras vivas (1 Pedro 2:5); todo aquel que pone como fundamento la Palabra de Dios participa de dicha edificación; pero aquellos que no obedecen la Palabra, son edificadores de obras propias, ya que siguen sus propias palabras. Con el tiempo, la única edificación que permanecerá será la edificación de Dios, la cual está basada en su Palabra (1 Cor. 3:10-16). Los judíos eran malos edificadores, ya que rechazaron a Cristo Jesús, Él es la Palabra encarnada de Dios. ¡Fue grande su ruina! Aunque las palabras de Jesús tenían una enseñanza nacional, la invitación es individual: “el que oyó”. Cada uno debe responder a la invitación del Señor obedeciendo su Palabra y tomando parte en la Casa de Dios como una piedra viva. Quienes no obedecen la Palabra, serán simplemente piedras muertas, inútiles y sin participación en la edificación de la Casa de Dios.
— Roberto Tinoco
Lucas 6:49
6.47-49 La Palabra de Dios tiene el propósito de edificar la Casa de Dios a través de los creyentes como piedras vivas (1 Pedro 2:5); todo aquel que pone como fundamento la Palabra de Dios participa de dicha edificación; pero aquellos que no obedecen la Palabra, son edificadores de obras propias, ya que siguen sus propias palabras. Con el tiempo, la única edificación que permanecerá será la edificación de Dios, la cual está basada en su Palabra (1 Cor. 3:10-16). Los judíos eran malos edificadores, ya que rechazaron a Cristo Jesús, Él es la Palabra encarnada de Dios. ¡Fue grande su ruina! Aunque las palabras de Jesús tenían una enseñanza nacional, la invitación es individual: “el que oyó”. Cada uno debe responder a la invitación del Señor obedeciendo su Palabra y tomando parte en la Casa de Dios como una piedra viva. Quienes no obedecen la Palabra, serán simplemente piedras muertas, inútiles y sin participación en la edificación de la Casa de Dios.
— Roberto Tinoco