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Lucas 3
Juan el Bautista prepara el camino
1En el año decimoquinto del imperio de Tiberio César, siendo gobernador de Judea Poncio Pilato, y Herodes tetrarca de Galilea, y su hermano Felipe tetrarca de Iturea y de la provincia de Traconite, y Lisanias tetrarca de Abilinia,🗨📝 2y siendo sumos sacerdotes Anás y Caifás, vino palabra de Dios a Juan, hijo de Zacarías, en el desierto.🗨📝 3Y él fue por toda la región contigua al Jordán, predicando el bautismo del arrepentimiento para perdón de pecados,🗨📝 4como está escrito en el libro de las palabras del profeta Isaías, que dice: Voz del que clama en el desierto: Preparad el camino del Señor; Enderezad sus sendas.🗨📝 5Todo valle se rellenará, Y se bajará todo monte y collado; Los caminos torcidos serán enderezados, Y los caminos ásperos allanados;🗨📝 6Y verá toda carne la salvación de Dios.🗨📝 7Y decía a las multitudes que salían para ser bautizadas por él: ¡Oh generación de víboras! ¿Quién os enseñó a huir de la ira venidera?🗨📝 8Haced, pues, frutos dignos de arrepentimiento, y no comencéis a decir dentro de vosotros mismos: Tenemos a Abraham por padre; porque os digo que Dios puede levantar hijos a Abraham aun de estas piedras.🗨📝 9Y ya también el hacha está puesta a la raíz de los árboles; por tanto, todo árbol que no da buen fruto se corta y se echa en el fuego.🗨📝 10Y la gente le preguntaba, diciendo: Entonces, ¿qué haremos?🗨📝 11Y respondiendo, les dijo: El que tiene dos túnicas, dé al que no tiene; y el que tiene qué comer, haga lo mismo.🗨📝 12Vinieron también unos publicanos para ser bautizados, y le dijeron: Maestro, ¿qué haremos?🗨📝 13El les dijo: No exijáis más de lo que os está ordenado.🗨📝 14También le preguntaron unos soldados, diciendo: Y nosotros, ¿qué haremos? Y les dijo: No hagáis extorsión a nadie, ni calumniéis; y contentaos con vuestro salario.🗨📝 15Como el pueblo estaba en expectativa, preguntándose todos en sus corazones si acaso Juan sería el Cristo,🗨📝 16respondió Juan, diciendo a todos: Yo a la verdad os bautizo en agua; pero viene uno más poderoso que yo, de quien no soy digno de desatar la correa de su calzado; él os bautizará en Espíritu Santo y fuego.🗨📝 17Su aventador está en su mano, y limpiará su era, y recogerá el trigo en su granero, y quemará la paja en fuego que nunca se apagará.🗨📝 18Con estas y otras muchas exhortaciones anunciaba las buenas nuevas al pueblo.🗨📝 19Entonces Herodes el tetrarca, siendo reprendido por Juan a causa de Herodías, mujer de Felipe su hermano, y de todas las maldades que Herodes había hecho,🗨📝 20sobre todas ellas, añadió además esta: encerró a Juan en la cárcel.🗨📝Bautismo de Jesús
21Aconteció que cuando todo el pueblo se bautizaba, también Jesús fue bautizado; y orando, el cielo se abrió,🗨📝 22y descendió el Espíritu Santo sobre él en forma corporal, como paloma, y vino una voz del cielo que decía: Tú eres mi Hijo amado; en ti tengo complacencia.🗨📝Antepasados de Jesús
23Jesús mismo al comenzar su ministerio era como de treinta años, hijo, según se creía, de José, hijo de Elí,🗨📝 24hijo de Matat, hijo de Leví, hijo de Melqui, hijo de Jana, hijo de José,📝 25hijo de Matatías, hijo de Amós, hijo de Nahum, hijo de Esli, hijo de Nagai,📝 26hijo de Maat, hijo de Matatías, hijo de Semei, hijo de José, hijo de Judá,📝 27hijo de Joana, hijo de Resa, hijo de Zorobabel, hijo de Salatiel, hijo de Neri,📝 28hijo de Melqui, hijo de Adi, hijo de Cosam, hijo de Elmodam, hijo de Er,📝 29hijo de Josué, hijo de Eliezer, hijo de Jorim, hijo de Matat,📝 30hijo de Leví, hijo de Simeón, hijo de Judá, hijo de José, hijo de Jonán, hijo de Eliaquim,📝 31hijo de Melea, hijo de Mainán, hijo de Matata, hijo de Natán,📝 32hijo de David, hijo de Isaí, hijo de Obed, hijo de Booz, hijo de Salmón, hijo de Naasón,📝 33hijo de Aminadab, hijo de Aram, hijo de Esrom, hijo de Fares, hijo de Judá,📝 34hijo de Jacob, hijo de Isaac, hijo de Abraham, hijo de Taré, hijo de Nacor,📝 35hijo de Serug, hijo de Ragau, hijo de Peleg, hijo de Heber, hijo de Sala,📝 36hijo de Cainán, hijo de Arfaxad, hijo de Sem, hijo de Noé, hijo de Lamec,📝 37hijo de Matusalén, hijo de Enoc, hijo de Jared, hijo de Mahalaleel, hijo de Cainán,📝 38hijo de Enós, hijo de Set, hijo de Adán, hijo de Dios.📝Texto bíblico: Reina-Valera 1960 © Sociedades Bíblicas en América Latina, 1960. Renovado © Sociedades Bíblicas Unidas, 1988. Utilizado con permiso. Ver todos los créditos
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Lucas 3: RV60
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Lucas 3:1
3.1-2 La venida del Señor Jesucristo, el Hombre perfecto y Salvador del mundo, es el hecho más importante de la humanidad; tanto, que el evangelista Lucas usa seis datos históricos distintos de suma importancia, cada uno por separado, tanto de Roma como de Galilea, Judea y del judaísmo, sólo para fechar la aparición del precursor del Mesías. Tales datos en conjunto corresponden aproximadamante al año 27 o 28 d.C. Era un tiempo de grandes conflictos políticos y religiosos. Mientras Tiberio César era el emperador del imperio romano, lo relativo a Galilea y Judea estaba dividido entre Poncio Pilato, Herodes y Felipe su hermano. Respecto a lo religioso, el judaísmo estaba dividido entre dos sumos sacerdotes, el heredero del linaje aarónico era Anás, pero su yerno Caifás había sido nombrado por los romanos t aparecía como el rostro visible, aunque su sueño ostentaba verdaderamente el poder. En el caos humano apareció el orden divino.
— Roberto Tinoco
Lucas 3:2
3.1-2 La venida del Señor Jesucristo, el Hombre perfecto y Salvador del mundo, es el hecho más importante de la humanidad; tanto, que el evangelista Lucas usa seis datos históricos distintos de suma importancia, cada uno por separado, tanto de Roma como de Galilea, Judea y del judaísmo, sólo para fechar la aparición del precursor del Mesías. Tales datos en conjunto corresponden aproximadamante al año 27 o 28 d.C. Era un tiempo de grandes conflictos políticos y religiosos. Mientras Tiberio César era el emperador del imperio romano, lo relativo a Galilea y Judea estaba dividido entre Poncio Pilato, Herodes y Felipe su hermano. Respecto a lo religioso, el judaísmo estaba dividido entre dos sumos sacerdotes, el heredero del linaje aarónico era Anás, pero su yerno Caifás había sido nombrado por los romanos t aparecía como el rostro visible, aunque su sueño ostentaba verdaderamente el poder. En el caos humano apareció el orden divino.
— Roberto Tinoco
Lucas 3:3
3.3 El Jordán era el límite entre la tierra prometida y el resto de la tierra, por decirlo así. Un símbolo de ser hebreo, ya que hebreo significa “cruzador” de ríos. Predicar por toda la región continua al Jordán y de hecho, predicar el bautismo de arrepentimiento, era una forma de invitación a cruzar y entrar en el reino de Dios. Más allá de un ritual religioso, era un llamado a la conversión, a dejarlo todo para tomar parte en el pueblo de Dios. Por un lado era un llamado y por otro, una separación. Se estaba poniendo un nuevo límite: entrar en el reino para ser pueblo de Dios o quedarse fuera por no convertirse. Lo que implicaba logicamente, quedarse en sus pecados y en la condenación resultante. Los judíos estaban siendo confrontados con la realidad de un nuevo tiempo: podrían ser judíos de sangre, pero al mismo tiempo, quedar fuera del pueblo de Dios si no se convertían. No serían más hebreos ni estarían más de este lado del río. Como ellos, todos somos confrontados con el riesgo de la simulación, ya que alguno podría estar nominalmente en una iglesia sin ser verdaderamente la iglesia, al no convertirse o haberse apartado de la fe de Cristo.
— Roberto Tinoco
Lucas 3:4
3.4 Dios no improvisó el evangelio ni fue una medida que tuviera que introducir ante la caída humana. Todo estaba planeado. Siglos antes anunció cada paso que daría. Tu vida no está a la ventira ni al capricho de la casualidad, Dios sigue a cargo. El profeta Isaías anunció la llegada de Juan el Bautista como un enviado a preparar el camino al Mesías con el arrepentimiento del pueblo de Israel. No es de asombrarse que los profetas hablaran de Cristo Jesús, ya que toda la Biblia trata de Él; lo sorprendente es que los profetas hablen de los enviados. ¿Sabías que servir a Cristo te proporciona gloria? Sirve a los propósitos del Señor y Él te honrará. Juan era una voz en el desierto, pero era una voz dedicada a presentar a Cristo Jesús; eso lo hizo el más grande de los profetas. ¿Eres una voz? Todo en ti está hablando, ¿qué es lo que dices? El mundo es un enorme desierto con muchas voces, pero de tanto en tanto se levanta alguno que resalta por ser voz para el Señor. En los desiertos puedes levantar la voz para quejarte o para clamar exaltando a Cristo. Lo que decidas hará de ti el más grande o el más pequeño. Todo mundo intenta prepararse un camino. Algunos consciente y otros inconscientemente, pero todos procuran hacerse un futuro. Pero el llamado a la eternidad es preparar el camino del Señor, Su Camino y no el nuestro. Presentar al Rey más allá de presentarnos a nosotros. Una senda es un camino que se formó con el uso, de tanto pasar por ahí las personas, se convirtió en un camino. Es la ilustración del día a día, de lo que por práctica se vuelve hábito y con el tiempo, la vida misma. La manera de preparar el camino para un rey implicaba hacer camino derecho; en la medida de lo posible, sin curvas. Figura de hacer nuestras sendas o caminos diarios derechos, enderezar nuestros hábitos. Si quieres al rey en tu vida, endereza tu vida. Si deseas la manifestación del reino, vive de acuerdo al reino.
— Roberto Tinoco
Lucas 3:5
3.5-6 Cuando un rey, por ejemplo el César, visitaba alguna región, especialmente para manifestar su poder, solían arreglarse las carreteras y caminos principales donde habría de pasar el desfile. La costumbre era subir o bajar el nivel con materiales propios con los que hacían los caminos según hiciera falta y de acuerdo a la ingeniaería de la época, que, dicho sea de paso, era bastante eficaz. Todo esto, a fin de dejar el camino lo más plano y transitable posible. Roma era famosa por sus comunicaciones. Usando esta figura, el profeta Isaías anunció el ministerio de un profeta que habría de venir a preparar el camino que llevaría al pueblo de Israel hacia el Mesías. Dicho profeta andaría en la unción de Elías, no sería literalmente Elías, pero trabajaría igualmente en volver el corazón del pueblo hacia Dios. Tal ministerio profético rellenaría valles, aportaría la sabiduría de la Palabra de Dios para corregir deficiencias de conducta. Juan el Bautista fue dicho profeta e hizo un trabajo extraordinario confrontando al pueblo. También, bajaría todo monte y collado; en otras palabras, confrontaría a los poderosos hacia la humildad y entrega a Dios. Un ministerio que enderezaría caminos torcidos, santificaría vidas corrompidas, pecaminosas; hacia como caminos ásperos allanados, llevar a arrepentimiento a quienes estaban envueltos en malos hábitos. Literalmente, toda carne (de seres humanos), vería la salvación de Dios. Un ministerio a toda clase de personas en todos los niveles y de toda condición, tanto social y económica, como moral y religiosa. Juan el Bautista fue un excelente instrumento que cumplió muy bien su llamado hasta la llegada y presentación del Rey Jesucristo.
— Roberto Tinoco
Lucas 3:6
3.5-6 Cuando un rey, por ejemplo el César, visitaba alguna región, especialmente para manifestar su poder, solían arreglarse las carreteras y caminos principales donde habría de pasar el desfile. La costumbre era subir o bajar el nivel con materiales propios con los que hacían los caminos según hiciera falta y de acuerdo a la ingeniaería de la época, que, dicho sea de paso, era bastante eficaz. Todo esto, a fin de dejar el camino lo más plano y transitable posible. Roma era famosa por sus comunicaciones. Usando esta figura, el profeta Isaías anunció el ministerio de un profeta que habría de venir a preparar el camino que llevaría al pueblo de Israel hacia el Mesías. Dicho profeta andaría en la unción de Elías, no sería literalmente Elías, pero trabajaría igualmente en volver el corazón del pueblo hacia Dios. Tal ministerio profético rellenaría valles, aportaría la sabiduría de la Palabra de Dios para corregir deficiencias de conducta. Juan el Bautista fue dicho profeta e hizo un trabajo extraordinario confrontando al pueblo. También, bajaría todo monte y collado; en otras palabras, confrontaría a los poderosos hacia la humildad y entrega a Dios. Un ministerio que enderezaría caminos torcidos, santificaría vidas corrompidas, pecaminosas; hacia como caminos ásperos allanados, llevar a arrepentimiento a quienes estaban envueltos en malos hábitos. Literalmente, toda carne (de seres humanos), vería la salvación de Dios. Un ministerio a toda clase de personas en todos los niveles y de toda condición, tanto social y económica, como moral y religiosa. Juan el Bautista fue un excelente instrumento que cumplió muy bien su llamado hasta la llegada y presentación del Rey Jesucristo.
— Roberto Tinoco
Lucas 3:7
3.7 La predicación de Juan tenía una extraña mezcla de ternura y dureza. Podía presentar al Cordero de Dios, el mensaje más dulce que puede existir; pero también confrontar de forma sumamente frontal. Llamó a las multitudes que salían al desierto a escucharle “generación de víboras”; y esto, con un todo doliente, gimiendo. Es como si los llamase “hijos del diablo”, “simiente de la serpiente”. ¡Y eso que venían a ser bautizados por él! Por lo visto no estaba interesado en agradar a sus oyentes ni acumular números. Estaba claro en la conversión de las almas, a fin de que estuviesen listas para la manifestación del Rey Jesucristo. Juan no estaba convencido de la sinceridad de los que se bautizaban; le parecían como serpientes escapando del fuego, personas malignas que no querían una relación con Dios, sino únicamente librarse de las consecuencias de sus malas acciones. ¿Y no es semejante hoy en día? El rito del bautismo no debe ser tomado como una forma de escapar de las consecuencias del pecado sin una sincera conversión a Cristo. Juan preguntó a las multitudes quién les enseñó a huir, se parece a la pregunta del Señor en el huerto dirigida a adán: “¿quién te enseñó que estabas desnudo?” Detrás de la sagacidad se encuentra la influencia de Satanás; y la simulación religiosa es la especialidad de la serpiente.
— Roberto Tinoco
Lucas 3:8
3.8 La respuesta natural y religiosa ante la acusación de Juan a los israelitas como hijos del diablo (ve la nota 3.7) era decir que eran hijos de abraham, el pueblo de la promesa, la generación de los patriarcas. Seguramente Juan había escuchado a los religiosos judíos hablar estas cosas, pero evidentemente no estaba de acuerdo con ellos. El Bautista estaba adelantado a su tiempo y comprendía, al menos de forma básica, parte del misterio de Cristo. Entendía que no son israelitas ni judíos ni pueblo de Dios por ser descendientes saguíneos según la carne, sino por la fe que obedece la Palabra de Dios (Rom. 2:28-29). El Señor Jesús usó el mismo argumento contra los religiosos judíos en Juan 8:39-59. Sin frutos dignos de arrepentimiento, es decir, sin evidencia de buenas obras habiendo dejado la práctica del pecado, nadie puede considerarse hijo de Dios ni ser parte de su pueblo. Es necesario nacer de nuevo, que sea Dios quien nos haga nacer de nuevo mediante la fe en Cristo Jesús (Juan 1:12). Dios habría de cumplir años después las palabras del Bautista levantando hijos para sí de las piedras, una referencia a los cristianos sin distingo racial como piedras vivas para la edificación de la casa de Dios (1 Pedro 2:4-5).
— Roberto Tinoco
Lucas 3:9
3.9 La sentencia del Bautista, como enviado de Dios, hacia las multitudes que simulaban sin convertirse realmente, era la destrucción. Como un árbol inútil es cortado y usado como leña; así el hombre que incumple el propósito de Dios siendo infructífero servirá de combustible y advertencia a los demás. La condenación es una realidad para quienes menosprecian la salvación. Todos somos una semilla sembrada en este mundo, pero no toda semilla terminó siendo un árbol que dio buen fruto; algunos hicieron de su vida una vergüenza o malas obras, incluso daño a los demás u opositores al reino de Dios. En consecuencia, se pierden.
— Roberto Tinoco
Lucas 3:10
3.10 La predicación de Juan el Bautista incluyó “la inspiración del hacha”; motivación por advertencia. La naturaleza humana en ocasiones reacciona mejor al castigo que al premio. Entonces la multitud preguntó: “¿Qué haremos?” Es la reacción normal ante el arrepentimiento. Todo el que se arrepiente tiene frutos dignos de arrepentimiento, solo necesita saber qué clase de frutos producir, ya que la intención en la ignorancia se pierde. Si tu realmente te convertiste a Cristo, necesitas ser discipulado para saber qué hacer como cristiano, de otro modo, tu fe se muere.
— Roberto Tinoco
Lucas 3:11
3.11 La oportunidad de hacer misericordia. Juan el Bautista no dijo: si llegara haber alguno que no tuviere túnica o que no tuviere qué comer; sino que afirmó que le de al que no tiene. El Señor Jesús dijo que a los pobres siempre los tendremos. La necesidad del mundo es la oportunidad de la iglesia. Siempre habrá pobres. Pero también, siempre será una oportunidad de enmendar nuestro corazón y desarrollarnos, crecer. Jesús dijo: para que seais hijos de vuestro Padre. Nuestra naturaleza de hijos necesita el ejercicio de las buenas obras. Sin ellas, nos deformamos. Sin ácido fólico el bebé puede desarrollarse mal en el vientre de su madre. Igual sucede al creyente sin las buenas obras. Muestra misericordia a tu prójimo por gratitud a Dios. Juan el Bautista dijo: el que tiene dos túnicas y el que tiene qué comer. Por la generosidad divina, tú tienes más de dos túnicas y suficiente que comer. De hecho, por la generosidad de Dios, no te faltarán túnicas ni a ti ni a tu descendencia. Recuerda que el primero que vistió al desnudo fue Dios, sucedió en el huerto con la caída de Adán y Eva. ¿Podrías imitar al Padre? Se habla del que es capaz de quitarse la camisa para darla; pero ninguno como Jesús, quien tenía una sola túnica el día de su arresto y crucificción y se despojó de ella por nosotros muriendo desnudo en la cruz. El árbol existe para dar fruto; es útil para muchas cosas más, hasta para hacer muebles; pero la razón primordial de su existencia es alimentar a la humanidad y conservar la vida de distintas especies en este mundo con su fruto. Mientras esté vivo, ese es su objetivo. El creyente igualmente existe para alimentar y bendecir al resto del mundo. El problema es que todos pelean por dar sombra, cuando fuimos llamados a dar fruto. El árbol no da fruto únicamente cuando le sobra fruto, a eso se dedica, lo da todo. Existe para eso igual que tú. ¿Eres un árbol de vida o un árbol decorativo de temporada? Sin el fruto no hay sobrevivencia, los árboles se acabarían y después de ellos la vida en este planeta. Así que dar fruto es una obligación para vivir; esta es la obligación de la misericordia. Debes ver el hacer misericordia como una acción simbiótica en la que preservas la vida de quien ayudas, además de tu propia vida. Por eso, el árbol que no da buen fruto debe ser cortado; está inutilizando la tierra, impidiendo la vida. Inclumplir su propósito hace que el Labrador lo corte. Y también, incumplir tu propósito como cristiano e hijo de Dios, también le pone fin atu vida, primero espiritual y después eterna. Si no te inspira el pobre en su necesidad, que te inspire el hacha en tu obligación. Un día daremos cuenta de esto, el Labrador volverá buscando frutos. Permíteme una ilustración acerca del servicio, tomando de ejemplo al Señor Jesús: Para entender el significado del lienzo doblado, debemos entender un poco la tradición judía de la época. El lienzo doblado tiene que ver con una dinámica diaria entre el amo y el siervo – y todo niño judío conocía bien esa dinámica. El siervo, cuando preparaba la mesa de comer para el amo, procuraba tener la certeza de hacerlo exactamente de la manera deseada por su señor. Después que la mesa era preparada, el siervo quedaba esperando fuera de la visión del amo hasta que él terminase de comer. El siervo no se atrevería nunca a tocar la mesa antes de que el amo hubiese acabado. Al terminar, el amo se levantaría, se limpiaría los dedos, la boca y la barba, haría una bola con el lienzo y lo dejaría en la mesa. El lienzo arrugado quería decir: “He terminado“. Ahora bien, si el amo se levantara y dejara el lienzo doblado al lado del plato, el siervo no osaría tocar aún la mesa, porque ese lienzo doblado quería decir: “¡volveré!”. El Amo volverá y buscará resultados de sus siervos.
— Roberto Tinoco
Lucas 3:12
3.12 la necesidad de la misericordia es ilustrada en los publicanos. Eran la clase de peor reputación en Israel, los cobradores de impuestos a favor de los colonizadores romanos eran considerados traidores y los peores pecadores. Necesitaban misericordia como ninguno. Ellos también preguntaron: “Maestro, ¿qué haremos?” Llamaron Maestro a Juan, buscando con esto convertirse en sus discípulos. Y preguntaron que podrían hacer debido a quien eran como para ser tenidos dentro del reino. Nada sabían aún de la fe, por lo que era válido preguntar por obras. De hecho, al preguntar qué podían hacer estaban mostrando su fe.
— Roberto Tinoco
Lucas 3:13
3.13 La ganancia de los publicanos primordialmente se conseguía mediante lo que pudieran cobrar de más; así que la orden del Bautista estaba dirigida a cortar las manos del alma ladrona y comprobar que verdaderamente se habían convertido. Ahora manifestarían depender de Dios confiando en lo que Él legitimamente les diese, además de no codiciar los bienes de su prójimo como si Dios se hubiese equivocado en lo que tiene para ellos. Debían ser legítimamente fructíferos.
— Roberto Tinoco
Lucas 3:14
3.14 Las indicaciones a los soldados por parte de Juan el Bautista, fueron tan prácticas y personales como para el resto de sus oyentes. No les indicó celebrar ritos y liturgias religiosas, sino cosas relacionadas con su vida diaria. Ser honestos sin aprovecharse de su fuerza militar. Debiéramos pensar que se trataba de soldados hebreos, pues a ellos vino juan, pero también es aplicable a soldados romanos. Juan era práctico, si no cambiaban su manera de vivir, de nada le servirían sus dogmas. Era exactamente lo contrario a la religiosidad de la época. Si tú conducta no es mejor que tu doctrina, en vano es tu aparente fe. No extorsión, no calumnia y contentamiento. He allí la base de una vida en paz.
— Roberto Tinoco
Lucas 3:15
3.15 La expectativa judía acerca de la venida del Mesías era enorme. Llevaban siglos hablando de ello y muchos hombres se habían nombrado profetas y líderes religiosos con el mensaje del Cristo por venir. Incluso algunos se hicieron llamar a sí mismos Cristo, lo cual, por supuesto, era falso. Dicho sea de paso, Cristo significa “Ungido” en referencia al ungimiento de los reyes, de manera que Cristo, traducción griega a Mesías, se refiere al Rey de Israel. Por esta expectativa es que surgió la duda acerca de la posibilidad de identidad mesiánica de Juan. Se preguntaban si él sería el Cristo por cuanto arrastraba a Israel hacia sí con el mensaje de arrepentimiento por la inminente llegada del Cristo.
— Roberto Tinoco
Lucas 3:16
3.16 Juan el Bautista entendía la expectativa que tenían los judíos en sus corazones (ve la nota 3.15), así decidió discipar las dudas hablando claramente, primero, sobre su identidad: él era solo un esclavo del Mesías por manifestarse, el más bajo de sus esclavos, el que ni siquiera tenía derecho a desatar la correa del calzado del Rey; y, sin embargo, este hombre insignificante fue nombrado por el Rey como el más grande de los profetas, ¿no es esto maravilloso? Este siervo bautizaba en agua como símbolo de arrepentimiento, usaba el río jordán, el límite de la tierra prometida como figura de los que cruzan del paganismo hacia la tierra prometida, los que se convierten a Dios. En segundo lugar, Juan el Bautista habló del Cristo, el Rey que estaba por darse a conocer. De quien dijo bautizaría con Espíritu Santo y fuego. No con agua como Juan, no un símbolo de muerte (como el diluvio y el mar que cruzaron los que salieron de Egipto), sino la vida del Espíritu Santo, la Vida Divina y el fuego, el poder de Dios manifestado como la columna que guiaba a Israel hacia su libertad. Vida y poder, Dios en acción en la Persona de Jesús. Juan dio testimonio de Jesús señalándolo como el verdaderamente poderoso, al que deberían realmente seguir. ¿Y no es ese el mensaje de todos los cristianos? ¿El de siervos de Dios que llevan a los demás hacia Cristo Jesús?
— Roberto Tinoco
Lucas 3:17
3.17 Además de los dicho en el versículo precedente, el Bautista testificó del Rey Jesús diciendo que ejercería una autoridad limpiadora de la nación. Como el que usa un aventador para sacar la paja inservible de su granero para quemarla. Jesús echaría fuera de su reino a todos los carentes de fruto, los aparentes y simuladores, los que no tienen la vida del cielo eternamente perdidos. Mientras que a los que den fruto conforme al reino de los cielos, los haría parte de su granero, lo nuevo que venía, la iglesia. Así de importante es el fruto para el Señor Jesús, fruto de vida verdadera, el amor de Dios en acción.
— Roberto Tinoco
Lucas 3:18
3.18 Las buenas nuevas no solo incluyen las maravillosas obras de Jesús, sino el llamado al arrepentimiento y a la conversión. Los confrontaba a cambiar de vida como parte de las buenas nuevas. No se trata de dulcificar el oído, sino de cambiar el corazón con la Palabra. Es una buena noticia el dejar el pecado y entregarse al Señor. La exhortación es parte del evangelio.
— Roberto Tinoco
Lucas 3:19
3.19 Lo mencionado en el versículo 19 sucedió hasta después de que Jesús fue presentado por Juan como el Cristo, iniciando así el ministerio del Señor Jesús. De hecho, Juan debería haber dejado su ministerio ante la manifestación del Mesías. Había terminado su ministerio presentando al Rey Jesús, por lo que se quedó sin propósito y en consecuencia, dedicándose a reprender al rey Herodes por tomar a su cuñada como su mujer, además de muchas otras maldades. Esto le llevó a la cárcel. No siguió al Rey (con mayúscula) y se enfocó en el rey (con minúscula). Es la ironía de Juan, el más grande los profetas, no se convirtió en seguidor de Jesús, no supo retirarse y siguió teniendo discípulos. Los cuales, dicho sea de paso, se transformaron en una secta que duró doscientos años y que llegaron a llamar a Juan su Mesías. Es la ruina de algunos, que siendo predicadores de Cristo, no lo siguen, sino que tienen su propio movimiento independiente de Dios. En consecuencia, perderán la cabeza, pues la iglesia tiene una sola Cabeza, Cristo.
— Roberto Tinoco
Lucas 3:20
3.20 Los pecados de un hombre, especialmente de un hombre malo como Herodes, son muchos y le traerán consecuencias de castigo eterno; y si a esto se le añade pecar contra la iglesia o peor aún, contra un profeta, como lop era Juan el Bautista, entonces la dimensión de su castigo se intensifica sobre manera. Una cosa es el pecado moral, pero otra mucho peor es pecar contra los hijos de Dios. Probablemente tú te consideres una persona que no ha hecho mal alguno a la iglesia del Señor, pero, te pregunto: ¿murmuras contra ella? ¿Has intentado meter en cárcel de descrédito a un siervo de Dios?
— Roberto Tinoco
Lucas 3:21
3.21 Como uno más del pueblo, Jesús también acudió a Juan para ser bautizado. Hombre completo que cumplía toda justicia, aún cuando no necesitaba arrepentirse de nada. Jesús no iba a omitir un solo punto en su obediencia. Fue necesario que cumpliera toda justicia, siendo bautizado incluso por alguien inferior a Él: Entonces Jesús vino de Galilea a Juan al Jordán, para ser bautizado por él. Mas Juan se le oponía, diciendo: Yo necesito ser bautizado por ti, ¿y tú vienes a mí? Pero Jesús le respondió: Deja ahora, porque así conviene que cumplamos toda justicia. Entonces le dejó (Mateo 3:13-15). El bautismo representa la muerte, sepultura y resurrección, Jesús no llevaría únicamente el símbolo como nosotros, sino la realidad. No hubo un bautismo especial para Jesús. Fue bautizado con gente común y por alguien menor a Él en gloria. Esto es anular todo ego. No había nada de malo en Él. Sin embargo, debía de morir también. Dios desea la anulación del “yo” no sólo en su aspecto negativo, sino también en su aspecto positivo. Una entrega total.
— Roberto Tinoco
Lucas 3:22
3.22 Para nadie era más real el bautismo que para Jesús, pues Él verdaderamente habría de morir y aun así estaba orando, ¡orando en su muerte! ¿Comprendes? El cielo se abrió a Jesús mientras oraba al ser bautizado. El cielo se abre a los muertos. Moisés pudo estar en la tierra prometida hasta después de muerto. Esteban, a medida que la tierra se cerraba en su martirio, se abría el cielo para recibirlo. Y Juan, al desterrarlo como muerto pudo ver el cielo abierto. Entonces vino sobre Él el Espíritu Santo, corporalmente, en forma de paloma. Muchos eran bautizados, pero el Espíritu Santo vino solo sobre Jesús, ¡ni siquiera sobre Juan! Esto se debe a que para muchos, el bautismo en aguas era sólo un ritual, mientras que Jesús, en verdad estaba entregándose a muerte. Además era la señal de que Él es el Cordero de Dios. Si Jesús necesitó del Espíritu Santo, ¡cuánto más lo necesitamos nosotros! Reconozcamos nuestra necesidad de depender de Él. Dios va a ser tan real (vino corporalmente) como tu entrega a Él. ¿Deseas conocer a Dios corporalmente?, entonces dale completamente tu cuerpo en sacrificio vivo y santo. En Cristo, Dios te tratará con favor: vino una voz del cielo que decía: Tu eres mi Hijo amado, en ti tengo complacencia. ¿Acaso Jesús no sabía que el Padre tenía complacencia en Él? ¡Desde luego que sí! Pero el Padre lo dijo por lo menos por dos razones: por los presentes para testimonio y por Jesús mismo debido al amor entre ambos. Puedes atraer al Espíritu Santo. Sigue el simil: se usan semillas sin cáscara para atraer a las palomas. Rechazarán aquellas que tengan cáscara como el Espíritu rechaza a los duros, pero le atrae la obediencia. Segundo, la forma de caminar de las palomas no es para mantener el equilibrio ni como ritual de apareamiento, sino para enfocar la visión. En lugar de mover las pupilas como nosotros, ellas mueven el cuello. Al Espíritu Santo le atrae la consagración, enfoca su ser manifestándose en quienes se entregan. Le hacen andar. Tercero, las palomas también son atraídas con bebederos como el Espíritu Santo es atraído por la oración.
— Roberto Tinoco
Lucas 3:23
3.23-38 Mientras Mateo da la genealogía legal de Jesús por medio de José; el evangelista Lucas proporciona la línea genealógica del Mesías a través de María. La razón es el propósito de cada una: mientras Mateo está dirigido a los judíos y tiene que comprobar que Jesús es el Mesías de acuerdo a la Ley; Lucas está enfocado en presentar al Hombre Perfecto que viene a redimirnos, la simiente prometida. A esto se debe también que Mateo comienza su lista genealógica en Abraham, el padre de la nación, mientras que Lucas se va hasta Adán, el primer hombre. José significa “Yahwéh añade” (o añadirá). Aunque se menciona su nombre como hijo de Elí (“Dios es Grande, sublime”), en realidad es María, la hija de Elí (José era hijo de Jacob Mateo 1:16). Desafortunadamente, la costumbre de la época invisibilizaba a la mujer como si fuera propiedad del varón.
— Roberto Tinoco