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Colosenses 1
Saludos de Pablo
1Pablo, apóstol de Jesucristo por la voluntad de Dios, y el hermano Timoteo,🗨📝 2a los santos y fieles hermanos en Cristo que están en Colosas: Gracia y paz sean a vosotros, de Dios nuestro Padre y del Señor Jesucristo.🗨📝Oración y agradecimiento de Pablo
3Siempre orando por vosotros, damos gracias a Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo,🗨📝 4habiendo oído de vuestra fe en Cristo Jesús, y del amor que tenéis a todos los santos,🗨📝 5a causa de la esperanza que os está guardada en los cielos, de la cual ya habéis oído por la palabra verdadera del evangelio,🗨📝 6que ha llegado hasta vosotros, así como a todo el mundo, y lleva fruto y crece también en vosotros, desde el día que oísteis y conocisteis la gracia de Dios en verdad,🗨📝 7como lo habéis aprendido de Epafras, nuestro consiervo amado, que es un fiel ministro de Cristo para vosotros,🗨📝 8quien también nos ha declarado vuestro amor en el Espíritu.🗨📝 9Por lo cual también nosotros, desde el día que lo oímos, no cesamos de orar por vosotros, y de pedir que seáis llenos del conocimiento de su voluntad en toda sabiduría e inteligencia espiritual,🗨📝 10para que andéis como es digno del Señor, agradándole en todo, llevando fruto en toda buena obra, y creciendo en el conocimiento de Dios;🗨📝 11fortalecidos con todo poder, conforme a la potencia de su gloria, para toda paciencia y longanimidad;🗨📝 12con gozo dando gracias al Padre que nos hizo aptos para participar de la herencia de los santos en luz;🗨📝 13el cual nos ha librado de la potestad de las tinieblas, y trasladado al reino de su amado Hijo,🗨📝 14en quien tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados.🗨📝Cristo es supremo
15El es la imagen del Dios invisible, el primogénito de toda creación.🗨📝 16Porque en él fueron creadas todas las cosas, las que hay en los cielos y las que hay en la tierra, visibles e invisibles; sean tronos, sean dominios, sean principados, sean potestades; todo fue creado por medio de él y para él.🗨📝 17Y él es antes de todas las cosas, y todas las cosas en él subsisten;🗨📝 18y él es la cabeza del cuerpo que es la iglesia, él que es el principio, el primogénito de entre los muertos, para que en todo tenga la preeminencia;🗨📝 19por cuanto agradó al Padre que en él habitase toda plenitud,🗨📝 20y por medio de él reconciliar consigo todas las cosas, así las que están en la tierra como las que están en los cielos, haciendo la paz mediante la sangre de su cruz.🗨📝 21Y a vosotros también, que erais en otro tiempo extraños y enemigos en vuestra mente, haciendo malas obras, ahora os ha reconciliado🗨📝 22en su cuerpo de carne, por medio de la muerte, para presentaros santos y sin mancha e irreprensibles delante de él;🗨📝 23si en verdad permanecéis fundados y firmes en la fe, y sin moveros de la esperanza del evangelio que habéis oído, el cual se predica en toda la creación que está debajo del cielo; del cual yo Pablo fui hecho ministro.🗨📝Trabajo de Pablo por la iglesia
24Ahora me gozo en lo que padezco por vosotros, y cumplo en mi carne lo que falta de las aflicciones de Cristo por su cuerpo, que es la iglesia;🗨📝 25de la cual fui hecho ministro, según la administración de Dios que me fue dada para con vosotros, para que anuncie cumplidamente la palabra de Dios,🗨📝 26el misterio que había estado oculto desde los siglos y edades, pero que ahora ha sido manifestado a sus santos,🗨📝 27a quienes Dios quiso dar a conocer las riquezas de la gloria de este misterio entre los gentiles; que es Cristo en vosotros, la esperanza de gloria,🗨📝 28a quien anunciamos, amonestando a todo hombre, y enseñando a todo hombre en toda sabiduría, a fin de presentar perfecto en Cristo Jesús a todo hombre;🗨📝 29para lo cual también trabajo, luchando según la potencia de él, la cual actúa poderosamente en mí.🗨📝Texto bíblico: Reina-Valera 1960 © Sociedades Bíblicas en América Latina, 1960. Renovado © Sociedades Bíblicas Unidas, 1988. Utilizado con permiso. Ver todos los créditos
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Colosenses 1: RV60
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Colosenses 1:1
1.1 Presentación clásica de Pablo en la que establece su autoridad; esta vez es especialmente importante, puesto que se dirige a una iglesia que no fundó directamente él ni ha pastoreado, sino que es fruto posible de Epafras, discípulo del apóstol. Con todo, se presenta en su investidura por voluntad de Dios, lo que implica por inferencia que no fue puesto por hombres, como podían argumentar sus opositores. Esta vez presenta a Timoteo como su hermano y no como un hijo espiritual; la razón se debe a concederle autoridad también a él, por si fuese enviado alguna vez en su representación a Colosas, considerando que frecuentemente lo hacía.
— Roberto Tinoco
Colosenses 1:2
1.2 Dirigido a los cristianos de la pequeña ciudad de Colosas, a quienes llama santos como acostumbra ver a los creyentes en su posición delante de Dios en Cristo. Añadiéndole el calificativo de “fieles”, pues la carta tiene el propósito de afirmarles en la fe de Cristo sin dejarse llevar por las malas enseñanzas de los filósofos gnósticos. Menciona al Padre y a Cristo en su saludo como acostumbra en otras cartas, con la particularidad de que en la carta a los Colosenses enfatizará sobremanera a Cristo con el propósito de guardarles del error gnóstico que consideraba a Cristo sólo una criatura y no como el Señor y Creador de todo.
— Roberto Tinoco
Colosenses 1:3
1.3 La intercesión permanente es una característica normal de un padre espiritual y junto con ella, la acción de gracias confiando en la soberanía del Padre. Se une el título divino de Padre con “de nuestro Señor Jesucristo” para dejar en claro la deidad de Cristo en su naturaleza de Hijo de Dios en grado especial y superlativo. No como uno hijo más, sino como el Hijo de Dios igual al Padre.
— Roberto Tinoco
Colosenses 1:4
1.4 Pablo no los había visto personalmente (Col. 2:1), pero tenía referencias de su fe. Fe cuya importancia no radica en lo mucho o poco que se cree, sino en el objeto de la fe: Cristo Jesús. No es lo que crees, sino Aquel en quién crees lo verdaderamente importante. Y junto con la fe correcta, la vida correcta: el amor a los creyentes, no sólo a unos, sino a todos; no sólo a los compatibles, sino a todos los que están en Cristo. En última instancia, el amor es como la fe, no es amar lo importante, sino a quien se ama; en este caso, a Cristo en su Cuerpo que es la iglesia.
— Roberto Tinoco
Colosenses 1:5
1.5 La fe y el amor forman un triunvirato de gloria cuando se unen a la esperanza (une este versículo con el anterior), como también el mismo apóstol lo explica en 1 Cor. 13:13. La esperanza está dirigida a los cielos, la idea de dicha frase es enfocar a los creyentes hacia la vida celestial, vida que los gnósticos negaban o no entendían considerando lo espiritual y lo material irreconciliables; pero que la palabra del evangelio anuncia, palabra genuina, certera, y no como la palabrería de los gnósticos cuyas filosofías sólo imaginaban o salían de sí mismos.
— Roberto Tinoco
Colosenses 1:6
1.6 La fe de los colosenses, unida, por supuesto, a la esperanza, no era exclusiva de ellos, sino un mensaje predicado en todo el mundo. Una característica de las sectas y de las falsas doctrinas es que ostentan un supuesto conocimiento superior, se presentan como elegidos, una especie de remanente que dice poseer la verdad como quien tiene el monopolio de la revelación; contrario a esto, la Palabra de Dios no ha sido dada a un grupo x en alguna parte del mundo únicamente, sino a millones de personas de todas las naciones. Palabra, que tiene la capacidad de llevar fruto y crecer en los colosenses como en cualquier otra persona que la reciba. Esto comienza al oír la Palabra y con ello, conocer la gracia de Dios. Es un ataque sutil y magistral a los falsos maestros gnósticos.
— Roberto Tinoco
Colosenses 1:7
1.7 Pablo está seguro que su discípulo Epafras les ha enseñado bien; ya no sólo era su hijo espiritual, sino su consiervo como pastor de Colosas. Le da, por decirlo así, un espaldarazo respaldando y acreditando su ministerio. Existe la fidelidad como creyente, de la cual Pablo hace mención en el versículo 2, pero también existe la fidelidad como ministro de Cristo, la cual es aún más alta todavía con requisitos aún mayores. Siendo que la iglesia intentaba seguir fiel, su pastor Epafras, siendo igualmente fiel, solicitó la ayuda de Pablo contra las doctrinas gnósticas, lo que dio por fruto esta maravillosa carta. En cierto modo, agradecemos la confusión de los falsos maestros, pues sin ellos no hubiera sido posible establecer doctrinalmente la toda suficiencia de Cristo tan efectivamente.
— Roberto Tinoco
Colosenses 1:8
1.8 Epafras había transmitido correctamente su admiración y amor por Pablo, de modo que los colosenses habían llegado a amar también al apóstol. Amor basado en el Espíritu o fruto de Él; y no sólo una emoción cambiante resultante del alma. Amar en el Espíritu es el verdadero amor que debemos manifestar.
— Roberto Tinoco
Colosenses 1:9
1.9 De nuevo alude a su intercesión constante por los colosenses, primero motivado por la fe de ellos hacia Dios y luego por su amor para con él. Dicha intercesión tiene un propósito muy bien definido: que sean llenos del conocimiento de la voluntad de Dios en toda sabiduría e inteligencia espiritual. Es un golpe maestro a las doctrinas gnósticas, pues él ora porque reciban epignósis o el conocimiento más alto. Los gnósticos se jactaban de ser la élite de la sabiduría y Pablo declara su intercesión por un conocimiento e inteligencia y sabiduría mucho más alto, no terrenal ni producto de estudio, meditación, enseñanzas ni filosofías, sino como resultado de la relación con Dios, su Palabra y su Espíritu en oración. Los gnósticos, como cualquier falsa doctrina, enseñaban toda clase de conocimientos supuestamente elevados, pero el conocimiento verdaderamente alto e importante que todo ser humano debe alcanzar es el conocimiento de la voluntad de Dios: Quién es Dios y qué desea es lo excelente.
— Roberto Tinoco
Colosenses 1:10
1.10 El conocimiento mas elevado lleva a la conducta más alta. Los falsos maestros tienen vidas falsas; los verdaderos maestros tienen vida verdadera. Si recibían, como Pablo oraba por ellos, conocimiento, sabiduría e inteligencia espiritual en la voluntad de Dios (vr. 9), los colosenses tendrían un estilo de vida digno del Señor, que le agradara y que fuera fructífero en verdad. Somos aceptos a Dios en Cristo (Ef. 1:6); pero agradables a Él en obediencia. Especialmente llevando fruto de buenas obras. El conocimiento sin manos es ignorancia; asimismo, el conocimiento que no crece es necedad. Pero si hay frutos habrá crecimiento, esto es conocer a Dios.
— Roberto Tinoco
Colosenses 1:11
1.11 Cuando el creyente crece en el conocimiento de Dios siendo productivo en buenas obras (vr. 10), se fortalece con todo poder según Dios. Es decir, todas las áreas de su vida reflejan el poder de Dios. Una vida semejante tiene fácilmente paciencia y longanimidad; palabras que traducen términos griegos con el significado de “aguante alegre”. Dicho de otro modo, no hay nada en este mundo que le robe su felicidad, sea la parte de la vida de la que se trate. ¿Por cuál poder vives?
— Roberto Tinoco
Colosenses 1:12
1.12 No hay vida más feliz y agradecida que la vida cristiana. Esto se debe a que sólo Dios te hace apto o capaz de experimentar la vida celestial con todas las bendiciones que esta incluye. Los falsos maestros gnósticos decían que era imposible que seres de carne tuvieran acceso al reino espiritual, pero el evangelio asegura no sólo que es posible, sino que Dios nos hace aptos para ello. Es verdad que debemos llegar a ser hijos maduros para esto, pero también es verdad que hay recursos abundantes en Dios para conseguirlo. ¿Sabes que eres un heredero e hijo de Luz? Entonces alégrate y vive agradecido.
— Roberto Tinoco
Colosenses 1:13
1.13 Si bien por la madurez espiritual somos hechos aptos para la herencia mediante por el poder y vida de Dios, pasar de una vida en tinieblas al reino de Cristo no es un proceso, sino un hecho inmediato por la fe en Él. Esto es uno de los beneficios de la muerte de Cristo (vr. 14). Hay sólo dos opciones para el hombre, tanto para esta vida como para la siguiente: luz o tinieblas, el reino de Dios o una falsa potestad de condenación. La decisión en este momento es tuya; pero el resultado eterno de dicha decisión, ya no será tuyo.
— Roberto Tinoco
Colosenses 1:14
1.14 La forma ccmo Dios nos pasa de la potestad de las tinieblas al reino de su amado Hijo es por medio de la sangre del Hijo. Siendo el primero de sus beneficios el perdón de los pecados.
— Roberto Tinoco
Colosenses 1:15
1.15 Pablo ataca de forma frontal la herejía gnóstica: Cristo no es un dios ni una emanación de Dios, Él es la imagen misma de Dios; lo visible del Dios invisible. La única expresión de Dios que podemos llegar a conocer es Cristo. Luego da el siguiente golpe: Cristo es el primogénito de la creación. Los gnósticos aseguraban que era imposible que lo espiritual se hiciera corporal, puesto que, según ellos, lo espiritual es bueno y lo material es malo. Pero Dios se hizo visible, se hizo carne, el Creador tomó lugar en su creación haciéndose criatura. ¿No es esto maravilloso? ¡Cristo es tanto el Creador como la criatura! El Espíritu lo engendró en el vientre de María. Como Creador es Dueño de todo; y como criatura llegó a ser Señor de todo, preeminente, el primero en la clasificación, el más importante. La Cabeza.
— Roberto Tinoco
Colosenses 1:16
1.16 Cristo no es un semidiós, Él es Dios en su expresión creadora. A través de Cristo, el Verbo de Dios, todas las cosas llegaron a existir, el cielo y la tierra, espiritual o material, del nivel de gloria que sea, todo recibió su existencia de lo que Cristo es; pero no sólo es el origen, sino el medio, y además también el fin, la meta y el propósito de todo. Tu existes para Cristo y todo, absolutamente todo lo que eres y se relaciona contigo, existe para llevar a cabo los planes de Dios en Cristo. No vivas ni hagas nada aparte de Él.
— Roberto Tinoco
Colosenses 1:17
1.17 Cristo no comenzó su existencia cuando fue engendrado en el vientre de María; y tampoco existe desde antes de la tierra en el cielo como una criatura celestial; Cristo es eterno y existe desde siempre. Su preexistencia es parte de su deidad. Y como Dios, el universo entero, así como los cielos mismos, son sustentados por Él. Si la tierra no se estrella con el sol es porque Cristo la mantiene en equilibrio; y por eso se que tu vida no tiene porque ser un caos, Cristo sustenta tu existencia y puede ser también tu vida si deseas.
— Roberto Tinoco
Colosenses 1:18
1.18 Cristo no es aparte de la iglesia; el misterio más grande de la encarnación no es que Dios se hiciera Jesús, sino en que Dios se hiciera la iglesia al constituir a los hombres redimidos en el Cuerpo de Cristo. Y si la Cabeza es Él, luego la autoridad y la identidad proceden de Él. El Cuerpo se llama igual que la Cabeza, la obedece y existe por la Cabeza. Dicha sabiduría echa por tierra las herejías gnósticas que hacían imposible la unión de Dios y la materia. Cristo es el origen de la vida y de la existencia de todas las cosas, tanto terrenales como celestiales; ese es el argumento que viene esgrimiendo el apóstol en estos renglones; incluso con su muerte y resurrección se constituyó en el primero en importancia respecto del no ser, esto es, de los muertos. Cristo es preeminente, el más sobresaliente, el mayor y más importante de todos los que viven y de todos los que han muerto. Es Señor en ambos por derecho propio al encarnarse, morir y resucitar a pesar de ser el Dueño por creación. Preeminente, antes o primero en eminencia.
— Roberto Tinoco
Colosenses 1:19
1.19 El placer del Padre Celestial se resume en el Hijo, en Él está la centralidad y totalidad de todas las cosas. El plan es reunir todo en Cristo a fin de que el Padre sólo vea su placer: Cristo. Si crees que te falta algo te equivocas, lo que te falta es Cristo en alguna medida y sobre algún asunto.
— Roberto Tinoco
Colosenses 1:20
1.20-21 El plan es la concentración: todo en Cristo. El cielo y la tierra y todo lo que contienen en Él. A esta concentración podemos llamarle: reconciliación o paz con Dios. Y la figura que representa y logró todo esto es la cruz con sangre derramada en ella. Por eso tu vida estará en conformidad con Dios sólo si está en Cristo. Venimos de enemistad y de ser totalmente ajenos a la vida de Dios con un alma extraviada, cuyos pensamientos estaban inclinados a las obras de maldad; mas fuimos reconciliados, a saber, hechos amigos de Dios en Cristo.
— Roberto Tinoco
Colosenses 1:21
1.20-21 El plan es la concentración: todo en Cristo. El cielo y la tierra y todo lo que contienen en Él. A esta concentración podemos llamarle: reconciliación o paz con Dios. Y la figura que representa y logró todo esto es la cruz con sangre derramada en ella. Por eso tu vida estará en conformidad con Dios sólo si está en Cristo. Venimos de enemistad y de ser totalmente ajenos a la vida de Dios con un alma extraviada, cuyos pensamientos estaban inclinados a las obras de maldad; mas fuimos reconciliados, a saber, hechos amigos de Dios en Cristo.
— Roberto Tinoco
Colosenses 1:22
1.22 La carne nos separó de Dios, un ejemplo de esto es el diluvio, que Dios envió porque el hombre había llegado a ser sólo carne (Gen. 6:3, 12-13); así que Cristo utilizó el mismo camino de regreso para reconciliarnos con Dios, se hizo carne para matar la carne en la cruz. De este modo, nos reconcilió en su cuerpo de carne por medio de la muerte. El hombre que acepta su sacrificio es presentado a Dios apartado para Él, sin culpa alguna ni pasado, así como tampoco puede reprendérsele por cosa alguna. No hay más carne que castigar.
— Roberto Tinoco
Colosenses 1:23
1.23 Al ver los versículos anteriores adquirimos certeza de nuestra reconciliación con Dios; sin embargo, Pablo tiene cuidado de no olvidar la condición para la aplicación de dichos beneficios: permanecer fundado y firme en la fe. Fundados traduce un término griego derivado de sentarse en el sentido de quedarse en un lugar de forma inconmovible. La reconciliación con Dios es efectiva para los que permanecen en la fe, y no sólo para los que alguna vez creyeron. Hay que quedarse sin moverse de la esperanza del evangelio, estable en las buenas nuevas de salvación en Cristo. Evangelio que está siendo predicado en todo el mundo y del cual Pablo tenía el privilegio de ser su ministro, más propiamente, diácono como dice en griego, servidor.
— Roberto Tinoco
Colosenses 1:24
1.24 El apóstol sigue jugando con el vocablo “carne”; fue lo que nos separó, pero también lo que Cristo usó para reconciliarnos con Dios; y ahora también en la dispensación presente de la iglesia, la oportunidad de perfeccionar a la misma mediante las circunstancias que la iglesia experimenta como manifestación de Dios en carne o Cuerpo de Cristo.
— Roberto Tinoco
Colosenses 1:25
1.25 De nuevo, como lo ha venido diciendo Pablo reiteradamente, él tuvo el privilegio de ser hecho diácono o servidor, tanto de Dios, como del evangelio y de la iglesia. Lo cual corresponde a la administración, literalmente del griego economía divina a favor de la iglesia. El ministro es un don de Dios a la iglesia que existe para dar a conocer la Palabra de Dios. Se dice “cumplidamente”, en griego pleróo, que significa “hacer repleto”. El ministro debe dar todo el consejo de Dios, total, completamente, sin faltarle nada.
— Roberto Tinoco
Colosenses 1:26
1.26 El ministro no se dedica a enseñar buenas cosas a la iglesia para la comodidad de los creyentes; sino que expone con abundancia de palabra el misterio de Dios. Misterio revelado por el Espíritu en esta dispensación y que se resume en “Cristo”: Él en nosotros y nosotros en Él.
— Roberto Tinoco
Colosenses 1:27
1.27 La revelación del misterio de Dios no fue dada a todos, sino sólo a los santos seleccionados para darla a conocer a otros (vr. 26). Pero no sólo ha sido revelado el misterio, sino las riquezas de la gloria del misterio, su abundancia, sus bendiciones; y lo que es más, dado a conocer entre los creyentes no judíos, a los cuales según el misterio mismo, se les incluye en el mismo Cuerpo sin distingo de los judíos. Magistralmente, la grandeza y profundidad del misterio de Dios es resumida en una frase: Cristo en vosotros, la esperanza de gloria. ¿Qué significa esto? Que somos y seremos uno con Dios eternamente.
— Roberto Tinoco
Colosenses 1:28
1.28 Mientras se consuma el misterio, anunciamos a Cristo, entendiendo que se refiere no sólo a Jesús, sino a la iglesia también como su Cuerpo. De esta forma el compromiso es amonestar, literalmente “poner en la mente”, cambiar la mente con la enseñanza (griego didásko, didáctica) de la sabiduría de Dios, a saber, su palabra. De esta forma, llevamos a cabo la obra de perfeccionar, completar o madurar a cada creyente con el propósito de edificar el Cuerpo de Cristo. De esta forma se cumple el propósito de Dios, su misterio: Cristo.
— Roberto Tinoco
Colosenses 1:29
1.29 Todo cristiano debe dedicarse a completar el misterio de Dios correspondiente a edificar el Cuerpo de Cristo. Debemos trabajar en ello asiduamente, mas no sólo con nuestras fuerzas, sino con las que Dios ha puerto en nosotros. Dios, por medio de su Espíritu, actúa poderosamente en nosotros para este fin. ¿Sabes cuánto poder radica en tu interior? Sin embargo, dicho poder está allí y puede ser usado, si cabe el término, para el propósito para el que te fue dado: consumar el misterio, edificar a Cristo. A mayor enfoque y compromiso, mayor poder puede ser liberado.
— Roberto Tinoco