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Oseas 1
La esposa y los hijos de Oseas
2El principio de la palabra de Jehová por medio de Oseas. Dijo Jehová a Oseas: Ve, tómate una mujer fornicaria, e hijos de fornicación; porque la tierra fornica apartándose de Jehová.🗨📝 3Fue, pues, y tomó a Gomer hija de Diblaim, la cual concibió y le dio a luz un hijo.🗨📝 4Y le dijo Jehová: Ponle por nombre Jezreel; porque de aquí a poco yo castigaré a la casa de Jehú por causa de la sangre de Jezreel, y haré cesar el reino de la casa de Israel.🗨📝 5Y en aquel día quebraré yo el arco de Israel en el valle de Jezreel.🗨📝 6Concibió ella otra vez, y dio a luz una hija. Y le dijo Dios: Ponle por nombre Lo-ruhama, porque no me compadeceré más de la casa de Israel, sino que los quitaré del todo.🗨📝 7Mas de la casa de Judá tendré misericordia, y los salvaré por Jehová su Dios; y no los salvaré con arco, ni con espada, ni con batalla, ni con caballos ni jinetes.🗨📝 8Después de haber destetado a Lo-ruhama, concibió y dio a luz un hijo.🗨📝 9Y dijo Dios: Ponle por nombre Lo-ammi, porque vosotros no sois mi pueblo, ni yo seré vuestro Dios.🗨📝 10Con todo, será el número de los hijos de Israel como la arena del mar, que no se puede medir ni contar. Y en el lugar en donde les fue dicho: Vosotros no sois pueblo mío, les será dicho: Sois hijos del Dios viviente.🗨📝 11Y se congregarán los hijos de Judá y de Israel, y nombrarán un solo jefe, y subirán de la tierra; porque el día de Jezreel será grande.🗨📝Texto bíblico: Reina-Valera 1960 © Sociedades Bíblicas en América Latina, 1960. Renovado © Sociedades Bíblicas Unidas, 1988. Utilizado con permiso. Ver todos los créditos
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Oseas 1: RV60
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Oseas 1:1
1.1-2 En el momento cumbre de Israel, cuando comenzaba el declive después de la división del reino en Judá e Israel reinos del sur y del norte respectivamente, Dios llamó a Oseas como profeta. La vida del profeta va a reflejar la vida del pueblo. La esposa de Oseas tiene un corazón dividido entre su marido y sus amantes; e Israel tiene su corazón dividido, no sólo como nación, sino respecto a Dios y los ídolos. Lo que mas se necesita en la división es la Palabra de Yahwéh. Antes que la Palabra de Dios vaya al pueblo, primero viene al profeta. Oseas habrá de vivir el dolor de Dios y profetizar no sólo con palabras, sino con su vida. Más que tener un mensaje, el siervo de Dios ha de ser el mensaje.
— Roberto Tinoco
Oseas 1:2
1.1-2 En el momento cumbre de Israel, cuando comenzaba el declive después de la división del reino en Judá e Israel reinos del sur y del norte respectivamente, Dios llamó a Oseas como profeta. La vida del profeta va a reflejar la vida del pueblo. La esposa de Oseas tiene un corazón dividido entre su marido y sus amantes; e Israel tiene su corazón dividido, no sólo como nación, sino respecto a Dios y los ídolos. Lo que mas se necesita en la división es la Palabra de Yahwéh. Antes que la Palabra de Dios vaya al pueblo, primero viene al profeta. Oseas habrá de vivir el dolor de Dios y profetizar no sólo con palabras, sino con su vida. Más que tener un mensaje, el siervo de Dios ha de ser el mensaje.
— Roberto Tinoco
Oseas 1:3
1.3 Gomer era prostituta (vr. 2); su nombre significa «completo», y el de su padre «racimo de higos». Era una mujer de quien se espero fruto, pero no lo dio (al menos no al principio). Vivió incompleta casi toda su vida, pero el amor del profeta la completó finalmente y pudo ser fructífera. Así el pueblo de Dios, vive insatisfecho hasta que encuentra su satisfacción en el amor de Dios. No te falta algo, te falta Alguien.
— Roberto Tinoco
Oseas 1:4
1.4 La línea de reyes de Israel sería interrumpida (año 753 a.C.), en cierto modo era ilegítima, pues el reino debía ser sólo uno y su rey descendiente de David. Los otros reyes tuvieron en su mayoría sangre en las manos. El hijo de Oseas recibió el nombre de Jezreel no sólo por cierto lugar de Israel donde Jehú mató mucha gente, sino porque «Dios esparciría» como sembrando (eso significa Jezreel) a los hijos de Israel por las naciones. La vida judía florecería en el mundo a pesar de todo.
— Roberto Tinoco
Oseas 1:5
1.5 En principio significa que Dios acabaría con el poderío militar de Israel, pero detrás de ello se encuentra un juicio mucho más alto. El Pacto universal tenía como base el arco en las nubes, ¿recuerdas lo dicho a Noé y a sus hijos? Pero quebrar el arco es ponerle fin al Pacto de paz con su pueblo, es como un divorcio espiritual. El valle de Jezreel habrá de ser conocido proféticamente como el valle de Meguido, epicentro de la batalla final.
— Roberto Tinoco
Oseas 1:6
1.6 La familia de Oseas era una ilustración de la experiencia del pueblo de Israel respecto de Dios. El profeta llamó Lo-ruhama a una de sus hijas, significa «no compadecida», no habría compasión para Israel por dejar al señor, por lo que perderían su tierra e identidad nacional con la invasión y destrucción Asiria. La hija era nacida de una mujer infiel; Israel concibió ira sin compasión por su adulterio espiritual, la idolatría.
— Roberto Tinoco
Oseas 1:7
1.7-9 Israel concibió y parió su destrucción; pero habría misericordia para Judá llevándolos al cautiverio babilónico; es decir, reservando un remanente en una nación extraña. El siguiente hijo de Oseas ilustraba esta verdad llamándolo Lo-ammi, «no es mi pueblo». Por setenta años el pueblo de Dios habría de ser cautivo como si no fuese pueblo de Dios.
— Roberto Tinoco
Oseas 1:8
1.7-9 Israel concibió y parió su destrucción; pero habría misericordia para Judá llevándolos al cautiverio babilónico; es decir, reservando un remanente en una nación extraña. El siguiente hijo de Oseas ilustraba esta verdad llamándolo Lo-ammi, «no es mi pueblo». Por setenta años el pueblo de Dios habría de ser cautivo como si no fuese pueblo de Dios.
— Roberto Tinoco
Oseas 1:9
1.7-9 Israel concibió y parió su destrucción; pero habría misericordia para Judá llevándolos al cautiverio babilónico; es decir, reservando un remanente en una nación extraña. El siguiente hijo de Oseas ilustraba esta verdad llamándolo Lo-ammi, «no es mi pueblo». Por setenta años el pueblo de Dios habría de ser cautivo como si no fuese pueblo de Dios.
— Roberto Tinoco
Oseas 1:10
1.10 A pesar de la destrucción casi completa de los israelitas al norte por parte de Asiria, y de la matanza y cautiverio de los judíos al sur en mano babilónica; el Señor cumpliría su promesa al Pacto de Justicia dicho a Abraham de multiplicarlos como la arena del mar. Volverían a ser el pueblo de Dios. Cabe señalar que aun cuando se refiere a ellos en sentido terrenal y no celestial; como la arena del mar, pero no como las estrellas del cielo; también sube la relación de pueblo a hijos del Dios Viviente, es decir, celestiales. El Señor te ama con gran fidelidad, no te consideres de esta tierra, sino su hijo del cielo.
— Roberto Tinoco
Oseas 1:11
1.11 Este versículo alude ya no a lo acontecido en tiempo de Oseas ni de su futuro inmediato, sino a la batalla final de los judíos en Armagedón (Ap. 16:16), ya que el valle de Jezreel es el valle de Meguido, sitio de Armagedón.
— Roberto Tinoco