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Jeremías 2 — comparando versiones

Reina Valera 1960 (RV60)

1Vino a mí palabra de Jehová, diciendo:

2Anda y clama a los oídos de Jerusalén, diciendo: Así dice Jehová: Me he acordado de ti, de la fidelidad de tu juventud, del amor de tu desposorio, cuando andabas en pos de mí en el desierto, en tierra no sembrada.

3Santo era Israel a Jehová, primicias de sus nuevos frutos. Todos los que le devoraban eran culpables; mal venía sobre ellos, dice Jehová.

4Oíd la palabra de Jehová, casa de Jacob, y todas las familias de la casa de Israel.

5Así dijo Jehová: ¿Qué maldad hallaron en mí vuestros padres, que se alejaron de mí, y se fueron tras la vanidad y se hicieron vanos?

6Y no dijeron: ¿Dónde está Jehová, que nos hizo subir de la tierra de Egipto, que nos condujo por el desierto, por una tierra desierta y despoblada, por tierra seca y de sombra de muerte, por una tierra por la cual no pasó varón, ni allí habitó hombre?

7Y os introduje en tierra de abundancia, para que comieseis su fruto y su bien; pero entrasteis y contaminasteis mi tierra, e hicisteis abominable mi heredad.

8Los sacerdotes no dijeron: ¿Dónde está Jehová? y los que tenían la ley no me conocieron; y los pastores se rebelaron contra mí, y los profetas profetizaron en nombre de Baal, y anduvieron tras lo que no aprovecha.

9Por tanto, contenderé aún con vosotros, dijo Jehová, y con los hijos de vuestros hijos pleitearé.

10Porque pasad a las costas de Quitim y mirad; y enviad a Cedar, y considerad cuidadosamente, y ved si se ha hecho cosa semejante a esta.

11¿Acaso alguna nación ha cambiado sus dioses, aunque ellos no son dioses? Sin embargo, mi pueblo ha trocado su gloria por lo que no aprovecha.

12Espantaos, cielos, sobre esto, y horrorizaos; desolaos en gran manera, dijo Jehová.

13Porque dos males ha hecho mi pueblo: me dejaron a mí, fuente de agua viva, y cavaron para sí cisternas, cisternas rotas que no retienen agua.

14¿Es Israel siervo? ¿es esclavo? ¿Por qué ha venido a ser presa?

15Los cachorros del león rugieron contra él, alzaron su voz, y asolaron su tierra; quemadas están sus ciudades, sin morador.

16Aun los hijos de Menfis y de Tafnes te quebrantaron la coronilla.

17¿No te acarreó esto el haber dejado a Jehová tu Dios, cuando te conducía por el camino?

18Ahora, pues, ¿qué tienes tú en el camino de Egipto, para que bebas agua del Nilo? ¿Y qué tienes tú en el camino de Asiria, para que bebas agua del Eufrates?

19Tu maldad te castigará, y tus rebeldías te condenarán; sabe, pues, y ve cuán malo y amargo es el haber dejado tú a Jehová tu Dios, y faltar mi temor en ti, dice el Señor, Jehová de los ejércitos.

20Porque desde muy atrás rompiste tu yugo y tus ataduras, y dijiste: No serviré. Con todo eso, sobre todo collado alto y debajo de todo árbol frondoso te echabas como ramera.

21Te planté de vid escogida, simiente verdadera toda ella; ¿cómo, pues, te me has vuelto sarmiento de vid extraña?

22Aunque te laves con lejía, y amontones jabón sobre ti, la mancha de tu pecado permanecerá aún delante de mí, dijo Jehová el Señor.

23¿Cómo puedes decir: No soy inmunda, nunca anduve tras los baales? Mira tu proceder en el valle, conoce lo que has hecho, dromedaria ligera que tuerce su camino,

24asna montés acostumbrada al desierto, que en su ardor olfatea el viento. De su lujuria, ¿quién la detendrá? Todos los que la buscaren no se fatigarán, porque en el tiempo de su celo la hallarán.

25Guarda tus pies de andar descalzos, y tu garganta de la sed. Mas dijiste: No hay remedio en ninguna manera, porque a extraños he amado, y tras ellos he de ir.

26Como se avergüenza el ladrón cuando es descubierto, así se avergonzará la casa de Israel, ellos, sus reyes, sus príncipes, sus sacerdotes y sus profetas,

27que dicen a un leño: Mi padre eres tú; y a una piedra: Tú me has engendrado. Porque me volvieron la cerviz, y no el rostro; y en el tiempo de su calamidad dicen: Levántate, y líbranos.

28¿Y dónde están tus dioses que hiciste para ti? Levántense ellos, a ver si te podrán librar en el tiempo de tu aflicción; porque según el número de tus ciudades, oh Judá, fueron tus dioses.

29¿Por qué porfías conmigo? Todos vosotros prevaricasteis contra mí, dice Jehová.

30En vano he azotado a vuestros hijos; no han recibido corrección. Vuestra espada devoró a vuestros profetas como león destrozador.

31¡Oh generación! atended vosotros a la palabra de Jehová. ¿He sido yo un desierto para Israel, o tierra de tinieblas? ¿Por qué ha dicho mi pueblo: Somos libres; nunca más vendremos a ti?

32¿Se olvida la virgen de su atavío, o la desposada de sus galas? Pero mi pueblo se ha olvidado de mí por innumerables días.

33¿Por qué adornas tu camino para hallar amor? Aun a las malvadas enseñaste tus caminos.

34Aun en tus faldas se halló la sangre de los pobres, de los inocentes. No los hallaste en ningún delito; sin embargo, en todas estas cosas dices:

35Soy inocente, de cierto su ira se apartó de mí. He aquí yo entraré en juicio contigo, porque dijiste: No he pecado.

36¿Para qué discurres tanto, cambiando tus caminos? También serás avergonzada de Egipto, como fuiste avergonzada de Asiria.

37También de allí saldrás con tus manos sobre tu cabeza, porque Jehová desechó a aquellos en quienes tú confiabas, y no prosperarás por ellos.

Nueva Version Internacional (NVI)

1La palabra del Señor vino a mí y me dijo:

2«Ve y proclama a oídos de Jerusalén que así dice el Señor:»“Recuerdo la fidelidad de tu juventud,tu amor de novia,cuando me seguías por el desierto,por tierras no cultivadas.

3Israel estaba consagrado al Señor,era las primicias de su cosecha;todo el que comía de él sufría las consecuencias,les sobrevenía la calamidad”»,afirma el Señor.

4¡Escuchen la palabra del Señor, descendientes de Jacob,todas las familias del pueblo de Israel!

5Así dice el Señor:«¿Qué injusticia vieron en mí sus antepasadosque se alejaron tanto de mí?Se fueron tras ídolos sin valory en algo sin valor se convirtieron.

6Nunca preguntaron:“¿Dónde está el Señorque nos hizo subir de Egipto,que nos guio por el desierto,por tierra árida y accidentada,por tierra reseca y tenebrosa,por tierra que nadie transitay en la que nadie vive?”.

7Yo los traje a una tierra fértil,para que comieran de sus buenos frutos.Pero ustedes vinieron y contaminaron mi tierra;hicieron de mi heredad algo abominable.

8Nunca preguntaron los sacerdotes:“¿Dónde está el Señor?”.Los que se ocupaban de la Ley jamás me conocieron;los pastores se rebelaron contra mí,profetizaron en nombre de Baaly se fueron tras dioses que para nada sirven.

9»Por eso, aún voy a entablar un litigio contra ustedes,y también litigaré contra los hijos de sus hijos»,afirma el Señor.

10«Crucen a las costas de Chipre y miren;envíen mensajeros a Cedar e infórmense bien;fíjense si ha sucedido algo semejante:

11¿hay alguna nación que haya cambiado de dioses,a pesar de que no son dioses?¡Pues mi pueblo ha cambiado su Gloriapor lo que no sirve para nada!

12¡Espántense, cielos, ante esto!¡Tiemblen y queden horrorizados!»,afirma el Señor.

13«Dos son los pecados que ha cometido mi pueblo:me han abandonado a mí,fuente de agua viva,y han cavado sus propias cisternas,cisternas rotas que no retienen agua.

14¿Acaso es Israel un esclavo?¿Nació en la esclavitud?¿Por qué entonces se ha convertido en presa?

15Los leones rugieron contra él,lanzaron fuertes gruñidos.Dejaron desolado su país,sus ciudades fueron incendiadasy ya nadie las habita.

16Para colmo de males, los de Menfis y los de Tafneste raparon la cabeza.

17¿No te ha pasado todo estopor haber abandonado al Señor tu Dios,mientras él te guiaba por el camino?

18Y ahora, ¿qué sacas con ir a Egiptoa beber agua del Nilo?¿Qué sacas con ir a Asiriaa beber agua del Éufrates?

19Tu maldad te castigará,tu infidelidad te recriminará.Ponte a pensar cuán malo y amargoes abandonar al Señor tu Diosy no sentir temor de mí»,afirma el Señor, el Señor de los Ejércitos.

20«Desde hace mucho quebraste el yugo;te quitaste las atadurasy dijiste: “¡No quiero servirte!”.Sobre toda colina altay bajo todo árbol frondoso,te entregaste a la prostitución.

21Yo te planté, como vid selecta,con semilla genuina.¿Cómo es que te has convertidoen una vid degenerada y extraña?

22Aunque te laves con lejíay te frotes con mucho jabón,ante mí seguirá presente la mancha de tu iniquidad»,afirma el Señor y Dios.

23«¿Cómo puedes decir:“No me he contaminadoni me he ido tras los baales”?¡Considera tu conducta en el valle!¡Reconoce lo que has hecho!¡Camella joven y ariscaque corre para todos lados!

24¡Asna salvaje acostumbrada al desierto!Cuando ardes en deseos, olfateas el viento;cuando estás en celo, no hay quien te detenga.Ningún macho que te busque tiene que fatigarse:cuando estás en celo, fácilmente te encuentra.

25No andes con pies descalzos, que te lastimas,ni dejes que la garganta se te reseque.Pero tú insistes: “¡No tengo remedio!Amo a dioses extrañosy tras ellos me iré”.

26»El pueblo de Israel se avergonzará,junto con sus reyes y sus oficiales,sacerdotes y profetas,como se avergüenza el ladrón cuando lo descubren.

27A un trozo de madera le dicen:“Tú eres mi padre”,y a una piedra le repiten:“Tú me has dado a luz”.Me han vuelto la espalda;no quieren darme la cara.Pero les llega la desgracia y me dicen:“¡Levántate y sálvanos!”.

28¿Dónde están, Judá, los dioses que te fabricaste?¡Tienes tantos dioses como ciudades!¡Diles que se levanten!¡A ver si te salvan cuando caigas en desgracia!

29»¿Por qué litigan conmigo?Todos ustedes se han rebelado contra mí»,afirma el Señor.

30«En vano castigo a tus hijos,pues rechazan mi corrección.Cual si fuera un león feroz,la espada de ustedes devoró a sus profetas.

31»Pero ustedes, los de esta generación, presten atención a la palabra del Señor:»¿Acaso he sido para Israelun desierto o una tierra tenebrosa?¿Por qué dice mi pueblo:“Somos libres, nunca más volveremos a ti”?

32¿Acaso una joven se olvida de sus joyaso una novia de su atavío?¡Pues hace muchísimo tiempoque mi pueblo se olvidó de mí!

33¡Qué hábil eres para conseguir amantes!¡Hasta las malas mujeres han aprendido de ti!

34Tienes la ropa manchada de sangre,de sangre de gente pobre e inocente,a los que nunca sorprendiste robando.Por todo esto

35te voy a juzgar:por alegar que no has pecado,por insistir en tu inocencia,por afirmar: “¡Dios ya no está enojado conmigo!”.

36¿Por qué cambias con tanta ligereza tu parecer?Pues también Egipto te defraudará,como te defraudó Asiria.

37Saldrás de allí con las manos en la cabeza,porque el Señor ha rechazadoa aquellos en quienes confías,y no prosperarás con ellos.

La Biblia de las Americas (LBLA)

1Y vino a mí la palabra del Señor, diciendo:

2Ve y clama a los oídos de Jerusalén, diciendo: «Así dice el Señor:“De ti recuerdo el cariño de tu juventud,el amor de tu desposorio,de cuando me seguías en el desierto,por tierra no sembrada.

3-”Santo era Israel para el Señor,primicias de su cosecha;todos los que comían de ella se hacían culpables;el mal venía sobre ellos” —declara el Señor».

4Oíd la palabra del Señor, casa de Jacob, y todas las familias de la casa de Israel.

5Así dice el Señor:¿Qué injusticia hallaron en mí vuestros padres,para que se alejaran de míy anduvieran tras lo vano y se hicieran vanos?

6Tampoco dijeron: ¿Dónde está el Señorque nos hizo subir de la tierra de Egipto,que nos condujo por el desierto,por una tierra de yermos y de barrancos,por una tierra seca y tenebrosa,una tierra por la que nadie pasóy donde ningún hombre habitó?

7Yo os traje a una tierra fértil,para que comierais de su fruto y de sus delicias;pero vinisteis y contaminasteis mi tierra,y de mi heredad hicisteis abominación.

8Los sacerdotes no dijeron: «¿Dónde está el Señor?».Los que se ocupaban de la ley no me conocieron,los gobernantes se rebelaron contra mí,y los profetas profetizaban por Baal,y andaban tras cosas que no aprovechan.

9¶Por tanto, aún contenderé con vosotros —declara el Señor—y con los hijos de vuestros hijos contenderé.

10Pasad, pues, a las islas de Quitim y ved,enviad gente a Cedar y observad atentamente,y ved si ha habido cosa semejante:

11¿Ha cambiado alguna nación sus dioses,aunque esos no son dioses?Pues mi pueblo ha cambiado su gloriapor lo que no aprovecha.

12Espantaos, oh cielos, por esto,y temblad, quedad en extremo desolados —declara el Señor.

13Porque dos males ha hecho mi pueblo:me han abandonado a mí,fuente de aguas vivas,y han cavado para sí cisternas,cisternas agrietadas que no retienen el agua.

14¶¿Es un esclavo Israel o un siervo nacido en casa?¿Por qué se ha convertido en presa?

15Contra él rugieron los leoncillos,rugieron fuertemente,y han hecho de su tierra una desolación;sus ciudades están quemadas, sin habitantes.

16Incluso los hombres de Menfis y de Tafneste han afeitado la coronilla.

17¿No te ha sucedido estopor haber dejado al Señor tu Dios,cuando Él te guiaba por el camino?

18Y ahora, ¿qué haces en el camino a Egiptopara beber las aguas del Nilo?¿O qué haces en el camino a Asiriapara beber las aguas del Eufrates?

19Te castigará tu propia maldad,y tus apostasías te condenarán.Reconoce, pues, y ve que es malo y amargoel dejar al Señor tu Dios,y no tener temor de mí —declara el Señor, Dios de los ejércitos.

20¶Porque desde hace tiempo rompí tu yugoy arranqué tus coyundas;pero dijiste: «No serviré».Porque sobre toda colina altay bajo todo árbol frondosote echabas como ramera.

21Pero yo te planté como vid escogida,toda ella de simiente genuina.¿Cómo, pues, te has vuelto delante de mísarmiento degenerado de una vid extraña?

22Aunque te laves con soday uses mucho jabón,la mancha de tu iniquidad está aún delante de mí —declara el Señor Dios.

23¿Cómo puedes decir: «No estoy manchada,no he ido tras los baales»?Mira tu proceder en el valle,reconoce lo que has hecho.Eres una camella joven y liviana que enreda sus pasos,

24asna montés acostumbrada al desierto,que en su ardor olfatea el viento.En la época de su celo ¿quién la puede refrenar?Todos los que la busquen, no se tienen que fatigar,en su mes la hallarán.

25Guarda tus pies de andar descalzosy tu garganta de la sed.Mas dijiste: «Es en vano.¡No! Porque amo a los extraños,y tras ellos andaré».

26Como se avergüenza el ladrón cuando es descubierto,así se ha avergonzado la casa de Israel:ellos, sus reyes, sus príncipes,sus sacerdotes y sus profetas;

27los que dicen al leño: «Mi padre eres tú»,y a la piedra: «Tú me engendraste».Porque ellos me han vuelto las espaldas,y no el rostro;pero en el tiempo de su calamidad dirán:«Levántate y sálvanos».

28Mas ¿dónde están tus dioses,los que hiciste para ti?Que se levanten, a ver si pueden salvarteen el tiempo de tu calamidad;porque según el número de tus ciudadesson tus dioses, oh Judá.

29¶¿Por qué contendéis conmigo?Todos vosotros os habéis rebelado contra mí —declara el Señor.

30En vano he herido a vuestros hijos,no han aceptado corrección.Vuestra espada ha devorado a vuestros profetascomo león destructor.

31¡Oh generación, atended a la palabra del Señor!¿He sido yo un desierto para Israel,o una tierra de densa oscuridad?¿Por qué dice mi pueblo: «Vaguemos libremente;no vendremos más a ti»?

32¿Se olvida una virgen de sus adornos,o una novia de su atavío?Pues mi pueblo me ha olvidadopor innumerables días.

33¡Qué bien preparas tu caminopara buscar amor!Por eso aun a las malvadashas enseñado tus caminos.

34También en tus faldas se hallasangre de la vida de pobres inocentes;no los encontraste forzando la entrada.Pero a pesar de todo esto,

35aún dices: «Soy inocente,ciertamente su ira se ha apartado de mí».He aquí, entraré en juicio contigoporque dices: «No he pecado».

36¿Por qué das tantas vueltascambiando tu camino?También por Egipto serás avergonzadacomo fuiste avergonzada por Asiria.

37También de allí saldráscon las manos en la cabeza;porque el Señor ha desechado a aquellos en quienes confías,y no prosperarás con ellos.

Nueva Traduccion Viviente (NTV)

1El Señor me dio otro mensaje y me dijo:

2«Ve y anuncia a gritos este mensaje a Jerusalén. Esto dice el Señor : »“Recuerdo qué ansiosa estabas por complacerme cuando eras una joven recién casada, cómo me amabas y me seguías aun a través de lugares desolados.

3En esos días Israel estaba consagrado al Señor ; era el primero de sus hijos. Todos los que lastimaron a su pueblo fueron declarados culpables, y sobre ellos cayó la calamidad. ¡Yo, el Señor , he hablado!”».

4¡Escuchen la palabra del Señor , pueblo de Jacob, todas las familias de Israel!

5Esto dice el Señor : «¿Qué mal encontraron en mí sus antepasados que los llevó a alejarse tanto de mi lado? Rindieron culto a ídolos inútiles y ellos mismos se volvieron inútiles.

6No preguntaron: “¿Dónde está el Señor que nos sacó a salvo de Egipto y nos guio a través del árido desierto, por una tierra desolada y llena de hoyos, una tierra de sequía y muerte, donde no vive ni viaja nadie?”.

7»Cuando los traje a una tierra fértil para que disfrutaran de sus bienes y de su abundancia, contaminaron mi tierra y corrompieron la posesión que les había prometido.

8Los sacerdotes no preguntaron: “¿Dónde está el Señor ?”. Aquellos que enseñaron mi palabra me ignoraron, los gobernantes se volvieron en mi contra, y los profetas hablaron en nombre de Baal, perdiendo su tiempo con ídolos inútiles.

9Por lo tanto, presentaré mi acusación en su contra —dice el Señor —. Aun presentaré cargos contra los hijos de sus hijos en los años venideros.

10»Vayan al occidente y miren en la tierra de Chipre; vayan al oriente y busquen en la tierra de Cedar. ¿Acaso alguien ha oído algo tan extraño como esto?

11¿Alguna vez una nación ha cambiado sus dioses por otros, aun cuando no son dioses en absoluto? ¡Sin embargo, mi pueblo ha cambiado a su glorioso Dios por ídolos inútiles!

12Los cielos están espantados ante semejante cosa y retroceden horrorizados y consternados —dice el Señor —.

13Pues mi pueblo ha cometido dos maldades: me ha abandonado a mí —la fuente de agua viva— y ha cavado para sí cisternas rotas ¡que jamás pueden retener el agua!

14»¿Por qué Israel se ha convertido en esclavo? ¿Por qué se lo han llevado como botín?

15Leones fuertes rugieron contra él, y la tierra ha sido destruida. Ahora las ciudades están en ruinas; ya nadie vive en ellas.

16Los egipcios, en pie de guerra, llegaron desde sus ciudades de Menfis y Tafnes; han destruido la gloria y el poder de Israel.

17Tú mismo te has buscado esta desgracia al rebelarte contra el Señor tu Dios, ¡aun cuando él te guiaba por el camino!

18»¿Qué provecho has sacado de tus alianzas con Egipto y de tus pactos con Asiria? ¿En qué te benefician las corrientes del Nilo o las aguas del río Éufrates?

19Tu perversidad traerá su propio castigo. El haberte alejado de mí te avergonzará. Verás qué malo y amargo es abandonar al Señor tu Dios y no temerle. ¡Yo, el Señor, el Señor de los Ejércitos Celestiales, he hablado!

20»Hace tiempo rompí el yugo que te oprimía y arranqué las cadenas de tu esclavitud, pero aun así dijiste: “No te serviré”. Sobre cada colina y debajo de todo árbol frondoso te has prostituido inclinándote ante ídolos.

21Pero fui yo el que te planté, escogiendo una vid del más puro origen, lo mejor de lo mejor. ¿Cómo te transformaste en esta vid corrupta y silvestre?

22Por más jabón o lejía que te pongas, no puedes limpiarte. Aún puedo ver la mancha de tu culpa. ¡Yo, el Señor Soberano, he hablado!

23»Tú dices: “¡Esto no es cierto! ¡No he rendido culto a las imágenes de Baal!”. ¿Pero cómo puedes decir semejante cosa? ¡Ve y mira lo que hay en cualquier valle de la tierra! Reconoce los espantosos pecados que has cometido. Eres como una camella inquieta, buscando un macho con desesperación.

24Eres como una burra salvaje, olfateando el viento en época de apareamiento. ¿Quién puede contenerla de su celo? ¡Los que la desean no necesitan buscar demasiado, porque es ella quien corre hacia ellos!

25¿Cuándo dejarás de correr? ¿Cuándo desistirás de jadear tras otros dioses? Pero tú dices: “Ahórrate tus palabras. ¡Estoy enamorada de estos dioses ajenos, y no puedo dejar de amarlos!”.

26»Israel es como un ladrón que solo se avergüenza cuando lo descubren, al igual que sus reyes, funcionarios, sacerdotes y profetas.

27A una imagen tallada en un trozo de madera le dicen: “Tú eres mi padre”. A un ídolo esculpido en un bloque de piedra le dicen: “Tú eres mi madre”. Me dan la espalda, pero durante tiempos difíciles me suplican: “¡Ven y sálvanos!”.

28Pero ¿por qué no invocas a esos dioses que has fabricado? Cuando lleguen los problemas, ¡que ellos te salven si pueden! Pues tú tienes tantos dioses como ciudades hay en Judá.

29¿Por qué me acusas de hacer el mal? Ustedes son los que se han rebelado —dice el Señor —.

30He castigado a tus hijos, pero no respondieron a mi disciplina. Tú mismo mataste a tus profetas como un león mata a su presa.

31»¡Oh pueblo mío, presta atención a las palabras del Señor ! ¿Acaso he sido como un desierto para Israel? ¿Acaso le he sido una tierra de tinieblas? Entonces díganme por qué mi pueblo declara: “¡Por fin nos hemos librado de Dios! ¡No lo necesitamos más!”.

32¿Se olvida una joven de sus joyas, o una recién casada de su vestido de bodas? Sin embargo, año tras año, mi pueblo se ha olvidado de mí.

33»¡Cómo maquinas y tramas para ganarte a tus amantes! ¡Hasta una prostituta veterana podría aprender de ti!

34Tus vestidos están manchados con la sangre de los inocentes y de los pobres, ¡aunque no los sorprendiste robando tu casa!

35Aun así dices: “No he hecho nada malo. ¡Seguro que Dios no está enojado conmigo!”; pero ahora te castigaré severamente porque afirmas no haber pecado.

36Primero acá, después allá, saltas de un aliado a otro pidiendo ayuda. Pero tus nuevos amigos de Egipto te fallarán, tal como Asiria lo hizo antes.

37Desesperado, serás llevado al destierro con las manos en la cabeza, porque el Señor ha rechazado a las naciones en las cuales confías. Ellas no te ayudarán en absoluto.

Nueva Biblia de las Américas (NBLA)

1Y vino a mí la palabra del Señor:

2«Ve y clama a los oídos de Jerusalén, diciendo: “Así dice el Señor: ‘De ti recuerdo el cariño de tu juventud, Tu amor de novia, De cuando me seguías en el desierto, Por tierra no sembrada.

3’Santo era Israel para el Señor, Primicias de Su cosecha; Todos los que comían de ella se hacían culpables; El mal venía sobre ellos’, declara el Señor” ».

4Oigan la palabra del Señor, casa de Jacob, y todas las familias de la casa de Israel.

5Así dice el Señor: «¿Qué injusticia hallaron en Mí sus padres, Para que se alejaran de Mí Y anduvieran tras lo vano y se hicieran vanos?

6»Tampoco dijeron: “¿Dónde está el Señor Que nos hizo subir de la tierra de Egipto, Que nos condujo por el desierto, Por una tierra de lugares desolados y barrancos, Por una tierra seca y tenebrosa, Una tierra por la que nadie pasó Y donde ningún hombre habitó?”.

7»Yo los traje a ustedes a una tierra fértil, Para que comieran de su fruto y de sus delicias. Pero vinieron y contaminaron Mi tierra, Y de Mi heredad hicieron abominación.

8»Los sacerdotes no dijeron: “¿Dónde está el Señor?”. Los que se ocupaban de la ley no me conocieron, Los gobernantes se rebelaron contra Mí, Y los profetas profetizaban por Baal, Y andaban tras cosas que no aprovechan.

9¶»Por tanto, aún lidiaré con ustedes», declara el Señor, «También con los hijos de sus hijos lidiaré.

10»Pasen, pues, a las islas de Quitim y vean; Envíen gente a Cedar y observen atentamente, Y vean si ha habido cosa semejante:

11¿Ha cambiado alguna nación sus dioses, Aunque esos no son dioses? Pues Mi pueblo ha cambiado su gloria Por lo que no aprovecha.

12»Espántense, oh cielos, por esto, Y tiemblen, queden en extremo desolados», declara el Señor.

13«Porque dos males ha hecho Mi pueblo: Me han abandonado a Mí, Fuente de aguas vivas, Y han cavado para sí cisternas, Cisternas agrietadas que no retienen el agua.

14¶»¿Acaso Israel es un esclavo o un siervo nacido en casa? ¿Por qué se ha convertido en presa?

15»Contra él rugieron los leoncillos, Fuertemente rugieron, Y han hecho de su tierra una desolación; Sus ciudades están quemadas, sin habitantes.

16»Incluso los hombres de Menfis y de Tafnes Te han afeitado la coronilla.

17»¿No te ha sucedido esto Por haber dejado al Señor tu Dios, Cuando Él te guiaba por el camino?

18»Y ahora, ¿qué haces en el camino a Egipto Para beber las aguas del Nilo? ¿O qué haces en el camino a Asiria Para beber las aguas del Éufrates?

19»Te castigará tu propia maldad, Y tus apostasías te condenarán. Reconoce, pues, y ve que es malo y amargo El dejar al Señor tu Dios, Y no tener temor de Mí», declara el Señor, Dios de los ejércitos.

20¶«Porque desde hace tiempo rompí tu yugo Y arranqué tus coyundas; Pero dijiste: “No serviré”. Porque sobre toda colina alta Y bajo todo árbol frondoso Te echabas como ramera.

21»Pero Yo te planté como vid escogida, Toda ella de semilla genuina. ¿Cómo, pues, te has convertido delante de Mí En un sarmiento degenerado de una vid extraña?

22»Aunque te laves con lejía Y uses mucho jabón, La mancha de tu iniquidad está aún delante de Mí», declara el Señor Dios.

23«¿Cómo puedes decir: “No estoy manchada, No me he ido tras los Baales”? Mira tu proceder en el valle, Reconoce lo que has hecho. Eres una camella joven y liviana que enreda sus pasos,

24Asna montés acostumbrada al desierto, Que en su ardor olfatea el viento. En la época de su celo ¿quién la puede refrenar? Todos los que la busquen, no se tienen que fatigar, En su mes la hallarán.

25»Guarda tus pies de andar descalzos Y tu garganta de la sed. Pero tú dijiste: “Es en vano. ¡No! Porque amo a los extraños, Y tras ellos andaré”.

26»Como se avergüenza el ladrón cuando es descubierto, Así se ha avergonzado la casa de Israel: Ellos, sus reyes, sus príncipes, Sus sacerdotes y sus profetas.

27»Son los que dicen al leño: “Mi padre eres tú”, Y a la piedra: “Tú me engendraste”. Porque ellos me han dado las espaldas, Y no el rostro; Pero en el tiempo de su calamidad dirán: “Levántate y sálvanos”.

28»Pero ¿dónde están tus dioses, Los que hiciste para ti? Que se levanten, a ver si pueden salvarte En el tiempo de tu calamidad; Porque según el número de tus ciudades Son tus dioses, oh Judá.

29¶»¿Por qué contienden conmigo? Todos ustedes se han rebelado contra Mí», declara el Señor.

30«En vano he herido a sus hijos, No han aceptado corrección. La espada de ustedes ha devorado a sus profetas Como león destructor.

31»¡Oh generación, atiendan a la palabra del Señor! ¿He sido Yo un desierto para Israel, O una tierra de densa oscuridad? ¿Por qué dice Mi pueblo: “Vaguemos libremente; No vendremos más a Ti”?

32»¿Se olvida una virgen de sus adornos, O una novia de su atavío? Pues Mi pueblo me ha olvidado Por innumerables días.

33»¡Qué bien preparas tu camino Para buscar amor! Por eso aun a las malvadas Has enseñado tus caminos.

34»También en tus faldas se halla Sangre de la vida de pobres inocentes; No los encontraste forzando la entrada. Pero a pesar de todo esto,

35Aún dices: “Soy inocente, Ciertamente Su ira se ha apartado de mí”. Por tanto, entraré en juicio contigo Porque dices: “No he pecado”.

36»¿Por qué das tantas vueltas Cambiando tu camino? También por Egipto serás avergonzada Como fuiste avergonzada por Asiria.

37»También de allí saldrás Con las manos en la cabeza; Porque el Señor ha desechado a aquellos en quienes confías, Y no prosperarás con ellos».

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