Jeremías 4 — comparando versiones
Reina Valera 1960 (RV60)
1Si te volvieres, oh Israel, dice Jehová, vuélvete a mí. Y si quitares de delante de mí tus abominaciones, y no anduvieres de acá para allá,
2y jurares: Vive Jehová, en verdad, en juicio y en justicia, entonces las naciones serán benditas en él, y en él se gloriarán.
3Porque así dice Jehová a todo varón de Judá y de Jerusalén: Arad campo para vosotros, y no sembréis entre espinos.
4Circuncidaos a Jehová, y quitad el prepucio de vuestro corazón, varones de Judá y moradores de Jerusalén; no sea que mi ira salga como fuego, y se encienda y no haya quien la apague, por la maldad de vuestras obras.
5Anunciad en Judá, y proclamad en Jerusalén, y decid: Tocad trompeta en la tierra; pregonad, juntaos, y decid: Reuníos, y entrémonos en las ciudades fortificadas.
6Alzad bandera en Sion, huid, no os detengáis; porque yo hago venir mal del norte, y quebrantamiento grande.
7El león sube de la espesura, y el destruidor de naciones está en marcha, y ha salido de su lugar para poner tu tierra en desolación; tus ciudades quedarán asoladas y sin morador.
8Por esto vestíos de cilicio, endechad y aullad; porque la ira de Jehová no se ha apartado de nosotros.
9En aquel día, dice Jehová, desfallecerá el corazón del rey y el corazón de los príncipes, y los sacerdotes estarán atónitos, y se maravillarán los profetas.
10Y dije: ¡Ay, ay, Jehová Dios! Verdaderamente en gran manera has engañado a este pueblo y a Jerusalén, diciendo: Paz tendréis; pues la espada ha venido hasta el alma.
11En aquel tiempo se dirá a este pueblo y a Jerusalén: Viento seco de las alturas del desierto vino a la hija de mi pueblo, no para aventar, ni para limpiar.
12Viento más vehemente que este vendrá a mí; y ahora yo pronunciaré juicios contra ellos.
13He aquí que subirá como nube, y su carro como torbellino; más ligeros son sus caballos que las águilas. ¡Ay de nosotros, porque entregados somos a despojo!
14Lava tu corazón de maldad, oh Jerusalén, para que seas salva. ¿Hasta cuándo permitirás en medio de ti los pensamientos de iniquidad?
15Porque una voz trae las nuevas desde Dan, y hace oír la calamidad desde el monte de Efraín.
16Decid a las naciones: He aquí, haced oír sobre Jerusalén: Guardas vienen de tierra lejana, y lanzarán su voz contra las ciudades de Judá.
17Como guardas de campo estuvieron en derredor de ella, porque se rebeló contra mí, dice Jehová.
18Tu camino y tus obras te hicieron esto; esta es tu maldad, por lo cual amargura penetrará hasta tu corazón.
19¡Mis entrañas, mis entrañas! Me duelen las fibras de mi corazón; mi corazón se agita dentro de mí; no callaré; porque sonido de trompeta has oído, oh alma mía, pregón de guerra.
20Quebrantamiento sobre quebrantamiento es anunciado; porque toda la tierra es destruida; de repente son destruidas mis tiendas, en un momento mis cortinas.
21¿Hasta cuándo he de ver bandera, he de oír sonido de trompeta?
22Porque mi pueblo es necio, no me conocieron; son hijos ignorantes y no son entendidos; sabios para hacer el mal, pero hacer el bien no supieron.
23Miré a la tierra, y he aquí que estaba asolada y vacía; y a los cielos, y no había en ellos luz.
24Miré a los montes, y he aquí que temblaban, y todos los collados fueron destruidos.
25Miré, y no había hombre, y todas las aves del cielo se habían ido.
26Miré, y he aquí el campo fértil era un desierto, y todas sus ciudades eran asoladas delante de Jehová, delante del ardor de su ira.
27Porque así dijo Jehová: Toda la tierra será asolada; pero no la destruiré del todo.
28Por esto se enlutará la tierra, y los cielos arriba se oscurecerán, porque hablé, lo pensé, y no me arrepentí, ni desistiré de ello.
29Al estruendo de la gente de a caballo y de los flecheros huyó toda la ciudad; entraron en las espesuras de los bosques, y subieron a los peñascos; todas las ciudades fueron abandonadas, y no quedó en ellas morador alguno.
30Y tú, destruida, ¿qué harás? Aunque te vistas de grana, aunque te adornes con atavíos de oro, aunque pintes con antimonio tus ojos, en vano te engalanas; te menospreciarán tus amantes, buscarán tu vida.
31Porque oí una voz como de mujer que está de parto, angustia como de primeriza; voz de la hija de Sion que lamenta y extiende sus manos, diciendo: ¡Ay ahora de mí! que mi alma desmaya a causa de los asesinos.
Nueva Version Internacional (NVI)
1«Israel, si piensas volver,vuélvete a mí»,afirma el Señor.«Si quitas de mi vista tus ídolos abominablesy no te alejas de mí,
2si con fidelidad, justicia y rectitudjuras diciendo: “Tan cierto como que el Señor vive”,entonces en él serán benditas las nacionesy en él se gloriarán».
3Así dice el Señor a los habitantes de Judá y de Jerusalén:«Abran surcos en terrenos no labradosy no siembren entre espinos.
4Habitantes de Judá y de Jerusalén,circunciden sus corazones:circuncídense para honrar al Señor,no sea que por la maldad de sus obrasmi furor se encienda como el fuegoy arda sin que nadie pueda apagarlo.
5»¡Anúncienlo en Judá, proclámenlo en Jerusalén!¡Toquen la trompeta por toda esta tierra!Griten a voz en cuello:“¡Reúnanse y entremosen las ciudades fortificadas!”.
6¡Alcen la señal para ir a Sion!¡Busquen refugio, no se detengan!Porque yo traigo del nortecalamidad y gran destrucción».
7Un león ha salido del matorral,un destructor de naciones se ha puesto en marcha;ha salido de su lugar de origenpara desolar tu tierra;tus ciudades quedarán en ruinasy totalmente despobladas.
8Por esto, vístanse de luto,laméntense y giman,porque la ardiente ira del Señorno se ha apartado de nosotros.
9«En aquel día desfalleceráel corazón del rey y de los oficiales;los sacerdotes se llenarán de pánicoy los profetas quedarán atónitos»,afirma el Señor.
10Yo dije: «¡Ah, mi Señor y Dios, cómo has engañado a este pueblo y a Jerusalén! Dijiste: “Tendrán paz”, pero tienen la espada en el cuello».
11En aquel tiempo se les dirá a este pueblo y a Jerusalén: «Desde las lomas desoladas del desierto sopla un viento abrasador en dirección a mi pueblo. No es el viento que sirve para aventar ni para limpiar el trigo;
12el viento que haré venir es demasiado fuerte para eso, porque yo mismo dictaré sentencia contra ellos».
13¡Mírenlo avanzar como las nubes!¡Sus carros de guerra parecen un huracán!¡Sus caballos son más veloces que las águilas!¡Ay de nosotros! ¡Estamos perdidos!
14Jerusalén, limpia de maldad tu corazónpara que seas salvada.¿Hasta cuándo hallarán lugar en tilos pensamientos perversos?
15Una voz anuncia desgraciadesde Dan y desde las montañas de Efraín.
16«Adviertan a las naciones,proclámenlo contra Jerusalén:“De lejanas tierras vienen sitiadoreslanzando gritos de guerra contra las ciudades de Judá”.
17La rodean como quien cuida un campo,porque ella se rebeló contra mí»,afirma el Señor.
18«Tu conducta y tus accioneste han causado todo esto.Este es tu castigo.¡Qué amargo es!¡Cómo te ha calado en el propio corazón!».
19¡Qué angustia, qué angustia!¡Me retuerzo de dolor!Mi corazón se agita.¡Ay, corazón mío!¡No puedo callarme!Puedo escuchar el toque de trompetay el grito de guerra.
20Un desastre llama a otro desastre;toda mi tierra está devastada.De repente fueron destruidaslas cortinas y las tiendas donde habito.
21¿Hasta cuándo tendré que ver la banderay escuchar el toque de la trompeta?
22«Mi pueblo es necio,no me conoce;son hijos insensatosque no tienen entendimiento.Son hábiles para hacer el mal;no saben hacer el bien».
23Miré a la tierra,y estaba sin forma y vacía;miré a los cielos,y no había luz.
24Miré las montañas,y estaban temblando;¡se sacudían todas las colinas!
25Miré, y no quedaba nadie;habían huido todas las aves del cielo.
26Miré, y la tierra fértil era un desierto;estaban en ruinas todas las ciudades,por la acción del Señor,por causa de su ardiente ira.
27Así dice el Señor:«Toda la tierra quedará desolada,pero no la destruiré por completo.
28Por eso la tierra estará de lutoy los altos cielos se oscurecerán,pues ya lo dije y no me retractaré;lo he decidido y no me volveré atrás».
29Ante el ruido de jinetes y arqueroshuye toda la ciudad.Algunos se meten en los matorrales,otros trepan por los peñascos.Toda la ciudad queda abandonada;¡no queda un solo habitante!
30¿Qué piensas hacer, ciudad devastada?¿Para qué te vistes de color púrpura?¿Para qué te pones joyas de oro?¿Para qué te maquillas los ojos?En vano te embelleces,pues tus amantes te desprecian;solo buscan tu muerte.
31Oigo el grito como de parturienta,quejidos como de primeriza.Es el grito de la hija de Sion, que respira con dificultad;que extiende los brazos y dice:«¡Ay de mí, que desfallezco!¡Estoy en manos de asesinos!».
La Biblia de las Americas (LBLA)
1Si has de volver, oh Israel —declara el Señor—vuélvete a mí.Si quitas de mi presencia tus abominaciones,y no vacilas,
2y juras: «Vive el Señor»,en verdad, en juicio y en justicia,entonces se bendecirán en Él las naciones,y en Él se gloriarán.
3Porque así dice el Señor a los hombres de Judá y de Jerusalén:Romped el barbecho,y no sembréis entre espinos.
4Circuncidaos para el Señor,y quitad los prepucios de vuestros corazones,hombres de Judá y habitantes de Jerusalén,no sea que mi furor salga como fuegoy arda y no haya quien lo apague,a causa de la maldad de vuestras obras.
5¶Declarad en Judá y proclamad en Jerusalén, y decid:Tocad la trompeta en la tierra;clamad en alta voz, y decid:«Reuníos y entremosen las ciudades fortificadas».
6Izad bandera hacia Sión;buscad refugio, no os detengáis;porque traigo del norte la calamidad,una gran destrucción.
7Ha salido el león de la espesura,y el destructor de naciones se ha puesto en marcha;ha salido de su lugarpara convertir tu tierra en desolación.Tus ciudades quedarán en ruinas, sin habitantes.
8Por eso, vestíos de cilicio,lamentaos y gemid;porque no se ha apartado de nosotrosla ardiente ira del Señor.
9Y sucederá en aquel día —declara el Señor—que fallará el corazón del reyy el corazón de los príncipes;se quedarán atónitos los sacerdotesy los profetas se pasmarán.
10Entonces dije: ¡Ah, Señor Dios! Ciertamente has engañado en gran manera a este pueblo y a Jerusalén, diciendo: «Paz tendréis», cuando tienen la espada al cuello.
11En aquel tiempo se dirá a este pueblo y a Jerusalén: Un viento abrasador de las alturas desoladas del desierto, en dirección a la hija de mi pueblo, no para aventar, ni para limpiar,
12un viento demasiado fuerte para esto, vendrá a mi mandato. Ahora yo pronunciaré juicios contra ellos.
13He aquí que él sube como las nubes,y como un torbellino sus carros;sus caballos son más ligeros que las águilas.¡Ay de nosotros, porque estamos perdidos!
14¶Lava de maldad tu corazón, Jerusalén,para que seas salva.¿Hasta cuándo morarán dentro de tipensamientos perversos?
15Porque una voz lo anuncia desde Dan,y proclama el mal desde los montes de Efraín.
16Avisadlo a las naciones: ¡Aquí están!Proclamad sobre Jerusalén:«Sitiadores vienen de tierra lejanay alzan sus voces contra las ciudades de Judá.
17-»Como guardas de campo están apostados contra ella por todos lados,porque se ha rebelado contra mí» —declara el Señor.
18Tu comportamiento y tus accioneste han traído estas cosas.Esta es tu maldad. ¡Qué amarga!¡Cómo ha penetrado hasta tu corazón!
19¶¡Alma mía, alma mía!Estoy angustiado, ¡oh corazón mío!Mi corazón se agita dentro de mí;no callaré,porque has oído, alma mía,el sonido de la trompeta,el pregón de guerra.
20Desastre sobre desastre se anuncia,porque es arrasada toda la tierra;de repente son arrasadas mis tiendas,en un instante mis cortinas.
21¿Hasta cuándo he de ver la banderay he de oír el sonido de la trompeta?
22Porque mi pueblo es necio,no me conoce;hijos torpes son,no son inteligentes.Astutos son para hacer el mal,pero hacer el bien no saben.
23¶Miré a la tierra, y he aquí que estaba sin orden y vacía;y a los cielos, y no tenían luz.
24Miré a los montes, y he aquí que temblaban,y todas las colinas se estremecían.
25Miré, y he aquí que no había hombre alguno,y todas las aves del cielo habían huido.
26Miré, y he aquí que la tierra fértil era un desierto,y todas sus ciudades estaban arrasadasdelante del Señor, delante del ardor de su ira.
27Porque así dice el Señor:Una desolación será toda la tierra,pero no causaré una destrucción total.
28Por eso se enlutará la tierra,y se oscurecerán los cielos arriba,porque he hablado, lo he decidido,y no me arrepentiré, ni me retractaré de ello.
29Al ruido de jinetes y arqueros huye toda la ciudad;entran en las espesuras y trepan por los peñascos.Toda ciudad está abandonada,y no queda en ellas morador alguno.
30Y tú, desolada, ¿qué harás?Aunque te vistas de escarlata,aunque te pongas adornos de oro,aunque te agrandes con pintura los ojos,en vano te embelleces;te desprecian tus amantes,solo buscan tu vida.
31Porque oí un grito como de mujer de parto,angustia como de primeriza;era el grito de la hija de Sión que se ahogaba,y extendía sus manos, diciendo:¡Ay ahora de mí, porque desfallezcoante los asesinos!
Nueva Traduccion Viviente (NTV)
1«¡Oh, Israel! —dice el Señor —, si quisieras, podrías volver a mí. Podrías desechar tus ídolos detestables y no alejarte nunca más.
2Después, cuando jures por mi nombre diciendo: “Tan cierto como que el Señor vive”, lo podrías hacer con verdad, justicia y rectitud. Entonces serías una bendición a las naciones del mundo, y todos los pueblos vendrían y alabarían mi nombre».
3Esto dice el Señor a la gente de Judá y de Jerusalén: «¡Pasen el arado por el terreno endurecido de sus corazones! No desperdicien la buena semilla entre los espinos.
4Oh habitantes de Judá y de Jerusalén, renuncien a su orgullo y a su poder. Cambien la actitud del corazón ante el Señor , o mi enojo arderá como fuego insaciable debido a todos sus pecados.
5»¡Griten a la gente de Judá y proclamen a los de Jerusalén! Díganles que toquen alarma en toda la tierra: “¡Corran y salven sus vidas! ¡Huyan a las ciudades fortificadas!”.
6Levanten una bandera de señales como una advertencia para Jerusalén: “¡Huyan de inmediato! ¡No se demoren!”. Pues desde el norte traigo una terrible destrucción sobre ustedes».
7Desde su guarida un león acecha, un destructor de naciones. Ha salido de su guarida y se dirige hacia ustedes. ¡Arrasará su tierra! Sus ciudades quedarán en ruinas, y ya nadie vivirá en ellas.
8Así que póngase ropa de luto y lloren con el corazón destrozado, porque la ira feroz del Señor todavía está sobre nosotros.
9«En aquel día —dice el Señor —, el rey y los funcionarios temblarán de miedo. Los sacerdotes quedarán paralizados de terror y los profetas, horrorizados».
10Entonces dije: «Oh Señor Soberano, el pueblo ha sido engañado por lo que dijiste, porque prometiste paz para Jerusalén. ¡Sin embargo, la espada está en su cuello!».
11Se acerca la hora en que el Señor dirá a la gente de Jerusalén: «Mi querido pueblo, desde el desierto sopla un viento abrasador, y no la brisa suave que se usa para separar la paja del grano.
12¡Es una ráfaga estrepitosa que yo envié! ¡Ahora pronuncio la destrucción contra ti!».
13¡Nuestro enemigo avanza hacia nosotros como nubarrones! Sus carros de guerra son como torbellinos; sus caballos son más veloces que las águilas. ¡Qué horrible será, pues estamos condenados!
14Oh Jerusalén, limpia tu corazón para que seas salvada. ¿Hasta cuándo guardarás tus malos pensamientos?
15Tu destrucción ya se anunció desde Dan y la zona montañosa de Efraín.
16«Adviertan a las naciones vecinas y anuncien esto a Jerusalén: “El enemigo viene desde una tierra lejana, dando gritos de guerra contra las ciudades de Judá.
17Rodean a Jerusalén como guardianes alrededor de un campo porque mi pueblo se rebeló contra mí —dice el Señor —.
18Tus propios hechos han traído todo esto sobre ti. Este castigo es amargo; ¡te penetra hasta el corazón!”».
19¡Mi corazón, mi corazón, me retuerzo de dolor! ¡Mi corazón retumba dentro de mí! No puedo quedarme quieto. Pues he escuchado el sonar de las trompetas enemigas y el bramido de sus gritos de guerra.
20Olas de destrucción cubren la tierra, hasta dejarla en completa desolación. Súbitamente mis carpas son destruidas; de repente mis refugios son demolidos.
21¿Hasta cuándo tendré que ver las banderas de combate y oír el toque de trompetas de guerra?
22«Mi pueblo es necio y no me conoce —dice el Señor —. Son hijos tontos, sin entendimiento. Son lo suficientemente listos para hacer lo malo, ¡pero no tienen ni idea de cómo hacer lo correcto!».
23Miré a la tierra y estaba vacía y no tenía forma; miré a los cielos y no había luz.
24Miré a las montañas y colinas que temblaban y se agitaban.
25Miré y toda la gente se había ido; todos los pájaros del cielo se habían volado.
26Miré y los terrenos fértiles se habían convertido en desiertos; las ciudades estaban en ruinas, destruidas por la ira feroz del Señor .
27Esto dice el Señor : «La tierra entera será arrasada, pero no la destruiré por completo.
28La tierra estará de luto y los cielos serán tapizados de negro a causa de la sentencia que pronuncié contra mi pueblo. Lo he decidido y no lo cambiaré».
29Al oír el ruido de los carros de guerra y los arqueros, la gente huye aterrorizada. Ellos se esconden en los matorrales y corren a las montañas. Todas las ciudades han sido abandonadas; ¡no queda nadie en ellas!
30¿Qué es lo que haces, tú que has sido saqueado? ¿Por qué te vistes de ropas hermosas y te pones joyas de oro? ¿Por qué te resaltas los ojos con rímel? ¡Arreglarte así de nada te servirá! Los aliados que fueron tus amantes te desprecian y buscan tu muerte.
31Oigo gritos, como los de una mujer que está de parto, los gemidos de una mujer dando a luz a su primer hijo. Es la bella Jerusalén, que respira con dificultad y grita: «¡Socorro! ¡Me están matando!».
Nueva Biblia de las Américas (NBLA)
1«Si has de volver, oh Israel», declara el Señor, «Vuélvete a Mí. Si quitas de Mi presencia tus abominaciones, Y no vacilas,
2Y juras: “Vive el Señor”, En verdad, en juicio y en justicia, Entonces en Él serán bendecidas las naciones, Y en Él se gloriarán».
3Porque así dice el Señor a los hombres de Judá y de Jerusalén: «Rompan la tierra no labrada, Y no siembren entre espinos.
4»Circuncídense para el Señor, Y quiten los prepucios de sus corazones, Hombres de Judá y habitantes de Jerusalén, No sea que Mi furor salga como fuego Y arda y no haya quien lo apague, A causa de la maldad de sus obras».
5¶Declaren en Judá y proclamen en Jerusalén, y digan: «Toquen la trompeta en la tierra; Clamen en alta voz, y digan: “Reúnanse y entremos En las ciudades fortificadas”.
6»Levanten bandera hacia Sión; Busquen refugio, no se detengan; Porque traigo del norte la calamidad, Una gran destrucción.
7»Ha salido el león de la espesura, Y el destructor de naciones se ha puesto en marcha; Ha salido de su lugar Para convertir tu tierra en desolación. Tus ciudades quedarán en ruinas, sin habitantes.
8»Por eso, vístanse de cilicio, Laméntense y giman; Porque no se ha apartado de nosotros La ardiente ira del Señor».
9«Y sucederá en aquel día», declara el Señor «Que fallará el corazón del rey Y el corazón de los príncipes; Se quedarán atónitos los sacerdotes Y los profetas se pasmarán».
10Entonces dije: «¡Ah, Señor Dios! Ciertamente has engañado en gran manera a este pueblo y a Jerusalén, diciendo: “Paz tendrán”, cuando tienen la espada al cuello».
11En aquel tiempo se dirá a este pueblo y a Jerusalén: «Un viento abrasador de las alturas desoladas del desierto, en dirección a la hija de Mi pueblo, no para aventar, ni para limpiar,
12un viento demasiado fuerte para esto, vendrá a Mi mandato. Ahora Yo pronunciaré juicios contra ellos.
13Miren, él sube como las nubes, Y sus carros como un torbellino; Sus caballos son más ligeros que las águilas. ¡Ay de nosotros, porque estamos perdidos!».
14¶Lava de maldad tu corazón, Jerusalén, Para que seas salvada. ¿Hasta cuándo morarán dentro de ti Pensamientos perversos?
15Porque una voz lo anuncia desde Dan, Y proclama el mal desde los montes de Efraín.
16«Avísenlo a las naciones: ¡Aquí están! Proclamen sobre Jerusalén: “Sitiadores vienen de tierra lejana Y alzan sus voces contra las ciudades de Judá.
17”Como guardas de campo están apostados contra ella por todos lados, Porque se ha rebelado contra Mí”, declara el Señor.
18»Tu comportamiento y tus acciones Te han traído estas cosas. Esta es tu maldad. ¡Qué amarga! ¡Cómo ha penetrado hasta tu corazón!».
19¶¡Alma mía, alma mía! Estoy angustiado, ¡oh corazón mío! Mi corazón se agita dentro de mí; No callaré, Porque has oído, alma mía, El sonido de la trompeta, El pregón de guerra.
20Desastre sobre desastre se anuncia, Porque es arrasada toda la tierra. De repente son arrasadas mis tiendas, En un instante mis cortinas.
21¿Hasta cuándo he de ver la bandera Y he de oír el sonido de la trompeta?
22«Porque Mi pueblo es necio, No me conoce; Hijos torpes son, No son inteligentes. Astutos son para hacer el mal, Pero no saben hacer el bien».
23¶Miré a la tierra, y estaba sin orden y vacía; Y a los cielos, y no tenían luz.
24Miré a los montes, y temblaban, Y todas las colinas se estremecían.
25Miré, y no había hombre alguno, Y todas las aves del cielo habían huido.
26Miré, y la tierra fértil era un desierto, Y todas sus ciudades estaban arrasadas Delante del Señor, delante del ardor de Su ira.
27Porque así dice el Señor: «Una desolación será toda la tierra, Pero no causaré una destrucción total.
28»Por eso se enlutará la tierra, Y se oscurecerán los cielos arriba, Porque he hablado, lo he decidido, Y no me arrepentiré, ni me retractaré de ello».
29Al ruido de jinetes y arqueros huye toda la ciudad; Entran en las espesuras y trepan por los peñascos. Toda ciudad está abandonada, Y no queda en ellas morador alguno.
30Y tú, desolada, ¿qué harás? Aunque te vistas de escarlata, Aunque te pongas adornos de oro, Aunque te agrandes los ojos con pintura, En vano te embelleces; Te desprecian tus amantes, Solo buscan tu vida.
31Porque oí un grito como de mujer de parto, Angustia como de primeriza; Era el grito de la hija de Sión que se ahogaba, Y extendía sus manos, diciendo: «¡Ay ahora de mí, porque desfallezco ante los asesinos!».