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Mateo 13 — comparando versiones

Reina Valera 1960 (RV60)

1Aquel día salió Jesús de la casa y se sentó unto al mar. 🗨

2Y se le juntó mucha gente; y entrando él en la barca, se sentó, y toda la gente estaba en la playa. 🗨

3Y les habló muchas cosas por parábolas, diciendo: He aquí, el sembrador salió a sembrar. 🗨

4Y mientras sembraba, parte de la semilla cayó junto al camino; y vinieron las aves y la comieron. 🗨

5Parte cayó en pedregales, donde no había mucha tierra; y brotó pronto, porque no tenía profundidad de tierra; 🗨

6pero salido el sol, se quemó; y porque no tenía raíz, se secó. 🗨

7Y parte cayó entre espinos; y los espinos crecieron, y la ahogaron. 🗨

8Pero parte cayó en buena tierra, y dio fruto, cuál a ciento, cuál a sesenta, y cuál a treinta por uno. 🗨

9El que tiene oídos para oír, oiga. 🗨

10Entonces, acercándose los discípulos, le dijeron: ¿Por qué les hablas por parábolas? 🗨

11El respondiendo, les dijo: Porque a vosotros os es dado saber los misterios del reino de los cielos; mas a ellos no les es dado. 🗨

12Porque a cualquiera que tiene, se le dará, y tendrá más; pero al que no tiene, aun lo que tiene le será quitado. 🗨

13Por eso les hablo por parábolas: porque viendo no ven, y oyendo no oyen, ni entienden. 🗨

14De manera que se cumple en ellos la profecía de Isaías, que dijo: De oído oiréis, y no entenderéis; Y viendo veréis, y no percibiréis. 🗨

15Porque el corazón de este pueblo se ha engrosado, Y con los oídos oyen pesadamente, Y han cerrado sus ojos; Para que no vean con los ojos, Y oigan con los oídos, Y con el corazón entiendan, Y se conviertan, Y yo los sane. 🗨

16Pero bienaventurados vuestros ojos, porque ven; y vuestros oídos, porque oyen. 🗨

17Porque de cierto os digo, que muchos profetas y justos desearon ver lo que veis, y no lo vieron; y oír lo que oís, y no lo oyeron. 🗨

18Oíd, pues, vosotros la parábola del sembrador: 🗨

19Cuando alguno oye la palabra del reino y no la entiende, viene el malo, y arrebata lo que fue sembrado en su corazón. Este es el que fue sembrado junto al camino. 🗨

20Y el que fue sembrado en pedregales, éste es el que oye la palabra, y al momento la recibe con gozo; 🗨

21pero no tiene raíz en sí, sino que es de corta duración, pues al venir la aflicción o la persecución por causa de la palabra, luego tropieza. 🗨

22El que fue sembrado entre espinos, éste es el que oye la palabra, pero el afán de este siglo y el engaño de las riquezas ahogan la palabra, y se hace infructuosa. 🗨

23Mas el que fue sembrado en buena tierra, éste es el que oye y entiende la palabra, y da fruto; y produce a ciento, a sesenta, y a treinta por uno. 🗨

24Les refirió otra parábola, diciendo: El reino de los cielos es semejante a un hombre que sembró buena semilla en su campo; 🗨

25pero mientras dormían los hombres, vino su enemigo y sembró cizaña entre el trigo, y se fue. 🗨

26Y cuando salió la hierba y dio fruto, entonces apareció también la cizaña. 🗨

27Vinieron entonces los siervos del padre de familia y le dijeron: Señor, ¿no sembraste buena semilla en tu campo? ¿De dónde, pues, tiene cizaña? 🗨

28El les dijo: Un enemigo ha hecho esto. Y los siervos le dijeron: ¿Quieres, pues, que vayamos y la arranquemos? 🗨

29El les dijo: No, no sea que al arrancar la cizaña, arranquéis también con ella el trigo.

30Dejad crecer juntamente lo uno y lo otro hasta la siega; y al tiempo de la siega yo diré a los segadores: Recoged primero la cizaña, y atadla en manojos para quemarla; pero recoged el trigo en mi granero. 🗨

31Otra parábola les refirió, diciendo: El reino de los cielos es semejante al grano de mostaza, que un hombre tomó y sembró en su campo; 🗨

32el cual a la verdad es la más pequeña de todas las semillas; pero cuando ha crecido, es la mayor de las hortalizas, y se hace árbol, de tal manera que vienen las aves del cielo y hacen nidos en sus ramas. 🗨

33Otra parábola les dijo: El reino de los cielos es semejante a la levadura que tomó una mujer, y escondió en tres medidas de harina, hasta que todo fue leudado. 🗨

34Todo esto habló Jesús por parábolas a la gente, y sin parábolas no les hablaba; 🗨

35para que se cumpliese lo dicho por el profeta, cuando dijo: Abriré en parábolas mi boca; Declararé cosas escondidas desde la fundación del mundo. 🗨

36Entonces, despedida la gente, entró Jesús en la casa; y acercándose a él sus discípulos, le dijeron: Explícanos la parábola de la cizaña del campo. 🗨

37Respondiendo él, les dijo: El que siembra la buena semilla es el Hijo del Hombre. 🗨

38El campo es el mundo; la buena semilla son los hijos del reino, y la cizaña son los hijos del malo. 🗨

39El enemigo que la sembróes el diablo; la siega es el fin del siglo; y los segadores son los ángeles. 🗨

40De manera que como se arranca la cizaña, y se quema en el fuego, asíseráen el fin de este siglo. 🗨

41Enviará el Hijo del Hombre a sus ángeles, y recogerán de su reino a todos los que sirven de tropiezo, y a los que hacen iniquidad, 🗨

42y los echarán en el horno de fuego; allí será el lloro y el crujir de dientes. 🗨

43Entonces los justos resplandecerán como el sol en el reino de su Padre. El que tiene oídos para oír, oiga. 🗨

44Además, el reino de los cielos es semejante a un tesoro escondido en un campo, el cual un hombre halla, y lo esconde de nuevo; y gozoso por ello va y vende todo lo que tiene, y compra aquel campo. 🗨

45También el reino de los cielos es semejante a un mercader que busca buenas perlas, 🗨

46que habiendo hallado una perla preciosa, fue y vendió todo lo que tenía, y la compró. 🗨

47Asimismo el reino de los cielos es semejante a una red, que echada en el mar, recoge de toda clase de peces; 🗨

48y una vez llena, la sacan a la orilla; y sentados, recogen lo bueno en cestas, y lo malo echan fuera. 🗨

49Asíserá al fin del siglo: saldrán los ángeles, y apartarán a los malos de entre los justos, 🗨

50y los echarán en el horno de fuego; allí será el lloro y el crujir de dientes. 🗨

51Jesús les dijo: ¿Habéis entendido todas estas cosas? Ellos respondieron: Sí, Señor. 🗨

52El les dijo: Por eso todo escriba docto en el reino de los cielos es semejante a un padre de familia, que saca de su tesoro cosas nuevas y cosas viejas. 🗨

53Aconteció que cuando terminó Jesús estas parábolas, se fue de allí. 🗨

54Y venido a su tierra, les enseñaba en la sinagoga de ellos, de tal manera que se maravillaban, y decían: ¿De dónde tiene éste esta sabiduría y estos milagros? 🗨

55¿No es éste el hijo del carpintero? ¿No se llama su madre María, y sus hermanos, Jacobo, José, Simón y Judas? 🗨

56¿No están todas sus hermanas con nosotros? ¿De dónde, pues, tiene éste todas estas cosas? 🗨

57Y se escandalizaban de él. Pero Jesús les dijo: No hay profeta sin honra, sino en su propia tierra y en su casa. 🗨

58Y no hizo allí muchos milagros, a causa de la incredulidad de ellos. 🗨

Nueva Version Internacional (NVI)

1Ese mismo día salió Jesús de la casa y se sentó a la orilla del lago. 🗨

2La multitud que se reunió para verlo era tan grande que él tuvo que subir a una barca donde se sentó mientras toda la gente estaba de pie en la orilla. 🗨

3Y les dijo en parábolas muchas cosas como estas: «Un sembrador salió a sembrar. 🗨

4Mientras iba esparciendo las semillas, una parte cayó junto al camino, y llegaron los pájaros y se las comieron. 🗨

5Otra parte cayó en terreno pedregoso, sin mucha tierra. Esas semillas brotaron pronto porque la tierra no era profunda; 🗨

6pero, cuando salió el sol, las plantas se marchitaron y, por no tener raíz, se secaron. 🗨

7Otra parte de las semillas cayó entre espinos que, al crecer, ahogaron las plantas. 🗨

8Pero las otras semillas cayeron en buen terreno, en el que se dio una cosecha que rindió hasta cien, sesenta y treinta veces más de lo que se había sembrado. 🗨

9El que tenga oídos, que oiga». 🗨

10Los discípulos se acercaron y le preguntaron:―¿Por qué le hablas a la gente en parábolas? 🗨

11Él respondió:―A ustedes se les ha concedido conocer los misterios del reino de los cielos; pero a ellos no. 🗨

12Al que tiene se le dará más y tendrá en abundancia. Al que no tiene hasta lo que tiene se le quitará. 🗨

13Por eso les hablo a ellos en parábolas:»Aunque miren, no vean;aunque oigan, no escuchen ni entiendan. 🗨

14En ellos se cumple la profecía de Isaías:»“Por mucho que oigan, no entenderán;por mucho que vean, no comprenderán. 🗨

15Porque el corazón de este pueblo se ha vuelto insensible;se les han tapado los oídosy se les han cerrado los ojos.De lo contrario, verían con los ojos,oirían con los oídos,entenderían con el corazóny se arrepentirían, y yo los sanaría”. 🗨

16Pero dichosos los ojos de ustedes porque ven y sus oídos porque oyen. 🗨

17Les aseguro que muchos profetas y otros justos anhelaron ver lo que ustedes ven, pero no lo vieron; quisieron oír lo que ustedes oyen, pero no lo oyeron. 🗨

18»Escuchen ahora lo que significa la parábola del sembrador: 🗨

19cuando alguien oye la palabra acerca del reino y no la entiende, viene el maligno y arrebata lo que se sembró en su corazón. Esta es la semilla sembrada junto al camino. 🗨

20El que recibió la semilla que cayó en el suelo lleno de piedras es el que oye la palabra y de inmediato la recibe con alegría. 🗨

21Pero, como no tiene raíz, dura poco tiempo. Cuando surgen problemas o persecución a causa de la palabra, enseguida se aparta de ella. 🗨

22El que recibió la semilla que cayó entre espinos es el que oye la palabra, pero las preocupaciones de esta vida y el engaño de las riquezas la ahogan. Por eso, la semilla no llega a dar fruto. 🗨

23Pero el que recibió la semilla que cayó en buen terreno es el que oye la palabra y la entiende. Este sí produce una cosecha hasta cien, sesenta y treinta veces más. 🗨

24Jesús les contó otra parábola: «El reino de los cielos es como un hombre que sembró buena semilla en su campo. 🗨

25Pero, mientras todos dormían, llegó su enemigo y sembró mala hierba entre el trigo y se fue. 🗨

26Cuando brotó el trigo y se formó la espiga, apareció también la mala hierba. 🗨

27Los siervos fueron al dueño y le dijeron: “Señor, ¿no sembró usted semilla buena en su campo? Entonces, ¿de dónde salió la mala hierba?”. 🗨

28“Esto es obra de un enemigo”, les respondió. Le preguntaron los siervos: “¿Quiere usted que vayamos a arrancarla?”. 🗨

29“¡No! —les contestó—, no sea que, al arrancar la mala hierba, arranquen con ella el trigo.

30Dejen que crezcan juntos hasta la cosecha. Entonces les diré a los segadores: recojan primero la mala hierba y átenla en manojos para quemarla; después recojan el trigo y guárdenlo en mi granero”». 🗨

31Les contó otra parábola: «El reino de los cielos es como una semilla de mostaza que un hombre sembró en su campo. 🗨

32Aunque es la más pequeña de todas las semillas, cuando crece es la más grande de las plantas del huerto. Se convierte en árbol, de modo que vienen las aves y anidan en sus ramas». 🗨

33Les contó otra parábola más: «El reino de los cielos es como la levadura que una mujer tomó y mezcló en tres medidas de harina, hasta que hizo crecer toda la masa». 🗨

34Jesús le dijo a la multitud todas estas cosas en parábolas. No decía nada sin emplear parábolas. 🗨

35Así se cumplió lo dicho por el profeta:«Hablaré por medio de parábolas;revelaré cosas que han estado ocultas desde la creación del mundo». 🗨

36Una vez que se despidió de la multitud, entró en la casa. Se acercaron sus discípulos y le pidieron:―Explícanos la parábola de la mala hierba del campo. 🗨

37―El que sembró la buena semilla es el Hijo del hombre —les respondió Jesús—. 🗨

38El campo es el mundo, y la buena semilla representa a los hijos del reino. La mala hierba son los hijos del maligno, 🗨

39y el enemigo que la siembra es el diablo. La cosecha es el fin del mundo, y los segadores son los ángeles. 🗨

40»Así como se recoge la mala hierba y se quema en el fuego, ocurrirá también al fin del mundo. 🗨

41El Hijo del hombre enviará a sus ángeles y arrancarán de su reino a todos los que pecan y hacen pecar. 🗨

42Los arrojarán al horno encendido, donde habrá llanto y crujir de dientes. 🗨

43Entonces los justos brillarán en el reino de su Padre como el sol. El que tenga oídos, que oiga. 🗨

44»El reino de los cielos es como un tesoro escondido en un campo. Cuando un hombre lo descubrió, lo volvió a esconder, y lleno de alegría fue y vendió todo lo que tenía y compró ese campo. 🗨

45»También se parece el reino de los cielos a un comerciante que andaba buscando perlas finas. 🗨

46Cuando encontró una de gran valor, fue y vendió todo lo que tenía y la compró. 🗨

47»También se parece el reino de los cielos a una red echada al lago, que atrapa peces de toda clase. 🗨

48Cuando se llena, los pescadores la sacan a la orilla, se sientan y recogen en canastas los peces buenos y desechan los malos. 🗨

49Así será al fin del mundo. Vendrán los ángeles y apartarán de los justos a los malvados. 🗨

50Luego los arrojarán al horno encendido, donde habrá llanto y crujir de dientes. 🗨

51»¿Han entendido todo esto? —preguntó Jesús.―Sí —respondieron ellos. 🗨

52Entonces concluyó Jesús:―Todo maestro de la Ley que ha sido instruido acerca del reino de los cielos es como el dueño de una casa que, de lo que tiene guardado, saca tesoros nuevos y viejos. 🗨

53Cuando Jesús terminó de contar estas parábolas, se fue de allí. 🗨

54Al llegar a su pueblo, comenzó a enseñar a la gente en la sinagoga.―¿De dónde sacó este tal sabiduría y tales poderes milagrosos? —decían maravillados—. 🗨

55¿No es acaso el hijo del carpintero? ¿No se llama su madre María y no son sus hermanos Santiago, José, Simón y Judas? 🗨

56¿No están con nosotros todas sus hermanas? Así que, ¿de dónde sacó todas estas cosas? 🗨

57Y se escandalizaban a causa de él. Pero Jesús les dijo:―En todas partes se honra a un profeta, menos en su tierra y en su propia casa. 🗨

58Y, por la falta de fe de ellos, no hizo allí muchos milagros. 🗨

La Biblia de las Americas (LBLA)

1Ese mismo día salió Jesús de la casa y se sentó a la orilla del mar. 🗨

2Y se congregaron junto a Él grandes multitudes, por lo que subió a una barca y se sentó; y toda la multitud estaba de pie en la playa. 🗨

3Y les habló muchas cosas en parábolas, diciendo: He aquí, el sembrador salió a sembrar; 🗨

4y al sembrar, parte de la semilla cayó junto al camino, y vinieron las aves y se la comieron. 🗨

5Otra parte cayó en pedregales donde no tenía mucha tierra; y enseguida brotó porque no tenía profundidad de tierra; 🗨

6pero cuando salió el sol, se quemó; y porque no tenía raíz, se secó. 🗨

7Otra parte cayó entre espinos; y los espinos crecieron y la ahogaron. 🗨

8Y otra parte cayó en tierra buena y dio* fruto, algunas semillas a ciento por uno, otras a sesenta y otras a treinta. 🗨

9El que tiene oídos, que oiga. 🗨

10Y acercándose los discípulos, le dijeron: ¿Por qué les hablas en parábolas? 🗨

11Y respondiendo Él, les dijo: Porque a vosotros se os ha concedido conocer los misterios del reino de los cielos, pero a ellos no se les ha concedido. 🗨

12Porque a cualquiera que tiene, se le dará más, y tendrá en abundancia; pero a cualquiera que no tiene, aun lo que tiene se le quitará. 🗨

13Por eso les hablo en parábolas; porque viendo no ven, y oyendo no oyen ni entienden. 🗨

14Y en ellos se cumple la profecía de Isaías que dice:«Al oír oiréis, y no entenderéis;y viendo veréis, y no percibiréis; 🗨

15porque el corazón de este pueblo se ha vuelto insensibley con dificultad oyen con sus oídos;y sus ojos han cerrado,no sea que vean con los ojos,y oigan con los oídos,y entiendan con el corazón,y se conviertan,y yo los sane». 🗨

16Pero dichosos vuestros ojos, porque ven, y vuestros oídos, porque oyen. 🗨

17Porque en verdad os digo que muchos profetas y justos desearon ver lo que vosotros veis, y no lo vieron; y oír lo que vosotros oís, y no lo oyeron. 🗨

18Vosotros, pues, escuchad la parábola del sembrador. 🗨

19A todo el que oye la palabra del reino y no la entiende, el maligno viene y arrebata lo que fue sembrado en su corazón. Este es aquel en quien se sembró la semilla junto al camino. 🗨

20Y aquel en quien se sembró la semilla en pedregales, este es el que oye la palabra y enseguida la recibe con gozo; 🗨

21pero no tiene raíz profunda en sí mismo, sino que solo es temporal, y cuando por causa de la palabra viene la aflicción o la persecución, enseguida tropieza y cae. 🗨

22Y aquel en quien se sembró la semilla entre espinos, este es el que oye la palabra, mas las preocupaciones del mundo y el engaño de las riquezas ahogan la palabra, y se queda sin fruto. 🗨

23Pero aquel en quien se sembró la semilla en tierra buena, este es el que oye la palabra y la entiende, este sí da fruto y produce, uno a ciento, otro a sesenta y otro a treinta. 🗨

24Jesús les refirió otra parábola, diciendo: El reino de los cielos puede compararse a un hombre que sembró buena semilla en su campo. 🗨

25Pero mientras los hombres dormían, vino su enemigo y sembró cizaña entre el trigo, y se fue. 🗨

26Cuando el trigo brotó y produjo grano, entonces apareció también la cizaña. 🗨

27Y los siervos del dueño fueron y le dijeron: «Señor, ¿no sembraste buena semilla en tu campo? ¿Cómo, pues, tiene cizaña?». 🗨

28Él les dijo: «Un enemigo ha hecho esto». Y los siervos le dijeron*: «¿Quieres, pues, que vayamos y la recojamos?». 🗨

29Pero él dijo*: «No, no sea que al recoger la cizaña, arranquéis el trigo junto con ella.

30Dejad que ambos crezcan juntos hasta la siega; y al tiempo de la siega diré a los segadores: “Recoged primero la cizaña y atadla en manojos para quemarla, pero el trigo recogedlo en mi granero” ». 🗨

31Les refirió otra parábola, diciendo: El reino de los cielos es semejante a un grano de mostaza, que un hombre tomó y sembró en su campo, 🗨

32y que de todas las semillas es la más pequeña; pero cuando ha crecido, es la mayor de las hortalizas, y se hace árbol, de modo que las aves del cielo vienen y anidan en sus ramas. 🗨

33Les dijo otra parábola: El reino de los cielos es semejante a la levadura que una mujer tomó y escondió en tres medidas de harina hasta que todo quedó fermentado. 🗨

34Todo esto habló Jesús en parábolas a las multitudes, y nada les hablaba sin parábola, 🗨

35para que se cumpliera lo dicho por medio del profeta, cuando dijo:Abriré mi boca en parábolas;hablare de cosas ocultas desde la fundación del mundo. 🗨

36Entonces dejó a la multitud y entró en la casa. Y se le acercaron sus discípulos, diciendo: Explícanos la parábola de la cizaña del campo. 🗨

37Y respondiendo Él, dijo: El que siembra la buena semilla es el Hijo del Hombre, 🗨

38y el campo es el mundo; y la buena semilla son los hijos del reino, y la cizaña son los hijos del maligno; 🗨

39y el enemigo que la sembró es el diablo, y la siega es el fin del mundo, y los segadores son los ángeles. 🗨

40Por tanto, así como la cizaña se recoge y se quema en el fuego, de la misma manera será en el fin del mundo. 🗨

41El Hijo del Hombre enviará a sus ángeles, y recogerán de su reino a todos los que son piedra de tropiezo y a los que hacen iniquidad; 🗨

42y los echarán en el horno de fuego; allí será el llanto y el crujir de dientes. 🗨

43Entonces los justos resplandecerán como el sol en el reino de su Padre. El que tiene oídos, que oiga. 🗨

44El reino de los cielos es semejante a un tesoro escondido en el campo, que al encontrarlo un hombre, lo vuelve a esconder, y de alegría por ello, va, vende todo lo que tiene y compra aquel campo. 🗨

45El reino de los cielos también es semejante a un mercader que busca perlas finas, 🗨

46y al encontrar una perla de gran valor, fue y vendió todo lo que tenía y la compró. 🗨

47El reino de los cielos también es semejante a una red barredera que se echó en el mar, y recogió peces de toda clase; 🗨

48y cuando se llenó, la sacaron a la playa; y se sentaron y recogieron los peces buenos en canastas, pero echaron fuera los malos. 🗨

49Así será en el fin del mundo; los ángeles saldrán, y sacarán a los malos de entre los justos, 🗨

50y los arrojarán en el horno de fuego; allí será el llanto y el crujir de dientes. 🗨

51¿Habéis entendido todas estas cosas? Ellos le dijeron*: Sí. 🗨

52Y Él les dijo: Por eso todo escriba que se ha convertido en un discípulo del reino de los cielos es semejante al dueño de casa que saca de su tesoro cosas nuevas y cosas viejas. 🗨

53Y sucedió que cuando Jesús terminó estas parábolas, se fue de allí. 🗨

54Y llegando a su pueblo, les enseñaba en su sinagoga, de tal manera que se maravillaban y decían: ¿Dónde obtuvo este esta sabiduría y estos poderes milagrosos? 🗨

55¿No es este el hijo del carpintero? ¿No se llama su madre María, y sus hermanos Jacobo, José, Simón y Judas? 🗨

56¿No están todas sus hermanas con nosotros? ¿Dónde, pues, obtuvo este todas estas cosas? 🗨

57Y se escandalizaban a causa de Él. Pero Jesús les dijo: No hay profeta sin honra, sino en su propia tierra y en su casa. 🗨

58Y no hizo muchos milagrosallí a causa de la incredulidad de ellos. 🗨

Nueva Traduccion Viviente (NTV)

1Más tarde ese mismo día, Jesús salió de la casa y se sentó junto al lago. 🗨

2Pronto se reunió una gran multitud alrededor de él, así que entró en una barca. Se sentó allí y enseñó mientras la gente estaba de pie en la orilla. 🗨

3Contó muchas historias en forma de parábola como la siguiente: «¡Escuchen! Un agricultor salió a sembrar. 🗨

4A medida que esparcía las semillas por el campo, algunas cayeron sobre el camino y los pájaros vinieron y se las comieron. 🗨

5Otras cayeron en tierra poco profunda con roca debajo de ella. Las semillas germinaron con rapidez porque la tierra era poco profunda; 🗨

6pero pronto las plantas se marchitaron bajo el calor del sol y, como no tenían raíces profundas, murieron. 🗨

7Otras semillas cayeron entre espinos, los cuales crecieron y ahogaron los brotes; 🗨

8pero otras semillas cayeron en tierra fértil, ¡y produjeron una cosecha que fue treinta, sesenta y hasta cien veces más numerosa de lo que se había sembrado! 🗨

9El que tenga oídos para oír, que escuche y entienda». 🗨

10Sus discípulos vinieron y le preguntaron: —¿Por qué usas parábolas cuando hablas con la gente? 🗨

11—A ustedes se les permite entender los secretos del reino del cielo —les contestó—, pero a otros no. 🗨

12A los que escuchan mis enseñanzas se les dará más comprensión, y tendrán conocimiento en abundancia; pero a los que no escuchan se les quitará aun lo poco que entiendan. 🗨

13Por eso uso estas parábolas: Pues ellos miran, pero en realidad no ven. Oyen, pero en realidad no escuchan ni entienden. 🗨

14De esa forma, se cumple la profecía de Isaías que dice: “Cuando ustedes oigan lo que digo, no entenderán. Cuando vean lo que hago, no comprenderán. 🗨

15Pues el corazón de este pueblo está endurecido, y sus oídos no pueden oír, y han cerrado los ojos, así que sus ojos no pueden ver, y sus oídos no pueden oír, y su corazón no puede entender, y no pueden volver a mí para que yo los sane”. 🗨

16»Pero benditos son los ojos de ustedes, porque ven; y sus oídos, porque oyen. 🗨

17Les digo la verdad, muchos profetas y muchas personas justas anhelaron ver lo que ustedes ven, pero no lo vieron; y anhelaron oír lo que ustedes oyen, pero no lo oyeron. 🗨

18»Escuchen ahora la explicación de la parábola acerca del agricultor que salió a sembrar: 🗨

19Las semillas que cayeron en el camino representan a los que oyen el mensaje del reino y no lo entienden. Entonces viene el maligno y arrebata la semilla que fue sembrada en el corazón. 🗨

20Las semillas sobre la tierra rocosa representan a los que oyen el mensaje y de inmediato lo reciben con alegría; 🗨

21pero, como no tienen raíces profundas, no duran mucho. En cuanto tienen problemas o son perseguidos por creer la palabra de Dios, caen. 🗨

22Las semillas que cayeron entre los espinos representan a los que oyen la palabra de Dios, pero muy pronto el mensaje queda desplazado por las preocupaciones de esta vida y el atractivo de la riqueza, así que no se produce ningún fruto. 🗨

23Las semillas que cayeron en la buena tierra representan a los que de verdad oyen y entienden la palabra de Dios, ¡y producen una cosecha treinta, sesenta y hasta cien veces más numerosa de lo que se había sembrado! 🗨

24La siguiente es otra historia que contó Jesús: «El reino del cielo es como un agricultor que sembró buena semilla en su campo. 🗨

25Pero aquella noche, mientras los trabajadores dormían, vino su enemigo, sembró hierbas malas entre el trigo y se escabulló. 🗨

26Cuando el cultivo comenzó a crecer y a producir granos, la maleza también creció. 🗨

27»Los empleados del agricultor fueron a hablar con él y le dijeron: “Señor, el campo donde usted sembró la buena semilla está lleno de maleza. ¿De dónde salió?”. 🗨

28»“¡Eso es obra de un enemigo!”, exclamó el agricultor. »“¿Arrancamos la maleza?”, le preguntaron. 🗨

29»“No —contestó el amo—, si lo hacen, también arrancarán el trigo.

30Dejen que ambas crezcan juntas hasta la cosecha. Entonces les diré a los cosechadores que separen la maleza, la aten en manojos y la quemen, y que pongan el trigo en el granero”». 🗨

31La siguiente es otra ilustración que usó Jesús: «El reino del cielo es como una semilla de mostaza sembrada en un campo. 🗨

32Es la más pequeña de todas las semillas, pero se convierte en la planta más grande del huerto; crece hasta llegar a ser un árbol y vienen los pájaros y hacen nidos en las ramas». 🗨

33Jesús también usó la siguiente ilustración: «El reino del cielo es como la levadura que utilizó una mujer para hacer pan. Aunque puso solo una pequeña porción de levadura en tres medidas de harina, la levadura impregnó toda la masa». 🗨

34Jesús siempre usaba historias e ilustraciones como esas cuando hablaba con las multitudes. De hecho, nunca les habló sin usar parábolas. 🗨

35Así se cumplió lo que había dicho Dios por medio del profeta: «Les hablaré en parábolas. Les explicaré cosas escondidas desde la creación del mundo». 🗨

36Luego, Jesús dejó a las multitudes afuera y entró en la casa. Sus discípulos le dijeron: —Por favor, explícanos la historia de la maleza en el campo. 🗨

37Jesús respondió: —El Hijo del Hombre es el agricultor que siembra la buena semilla. 🗨

38El campo es el mundo, y la buena semilla representa a la gente del reino. La maleza representa a las personas que pertenecen al maligno. 🗨

39El enemigo que sembró la maleza entre el trigo es el diablo. La cosecha es el fin del mundo, y los cosechadores son los ángeles. 🗨

40»Tal como se separa la maleza y se quema en el fuego, así será en el fin del mundo. 🗨

41El Hijo del Hombre enviará a sus ángeles, y ellos quitarán del reino todo lo que produzca pecado y a todos aquellos que hagan lo malo. 🗨

42Y los ángeles los arrojarán al horno ardiente, donde habrá llanto y rechinar de dientes. 🗨

43Entonces los justos brillarán como el sol en el reino de su Padre. ¡El que tenga oídos para oír, que escuche y entienda! 🗨

44»El reino del cielo es como un tesoro escondido que un hombre descubrió en un campo. En medio de su entusiasmo, lo escondió nuevamente y vendió todas sus posesiones a fin de juntar el dinero suficiente para comprar el campo. 🗨

45»Además el reino del cielo es como un comerciante en busca de perlas de primera calidad. 🗨

46Cuando descubrió una perla de gran valor, vendió todas sus posesiones y la compró. 🗨

47»También el reino del cielo es como una red para pescar, que se echó al agua y atrapó toda clase de peces. 🗨

48Cuando la red se llenó, los pescadores la arrastraron a la orilla, se sentaron y agruparon los peces buenos en cajas, pero desecharon los que no servían. 🗨

49Así será en el fin del mundo. Los ángeles vendrán y separarán a los perversos de los justos, 🗨

50y arrojarán a los malos en el horno ardiente, donde habrá llanto y rechinar de dientes. 🗨

51¿Entienden todas estas cosas? —Sí —le dijeron—, las entendemos. 🗨

52Entonces añadió: —Todo maestro de la ley religiosa que se convierte en un discípulo del reino del cielo es como el propietario de una casa, que trae de su depósito joyas de la verdad tanto nuevas como viejas. 🗨

53Cuando Jesús terminó de contar esas historias e ilustraciones, salió de esa región. 🗨

54Regresó a Nazaret, su pueblo. Cuando enseñó allí en la sinagoga, todos quedaron asombrados, y decían: «¿De dónde saca esa sabiduría y el poder para hacer milagros?». 🗨

55Y se burlaban: «No es más que el hijo del carpintero, y conocemos a María, su madre, y a sus hermanos: Santiago, José, Simón y Judas. 🗨

56Todas sus hermanas viven aquí mismo entre nosotros. ¿Dónde aprendió todas esas cosas?». 🗨

57Se sentían profundamente ofendidos y se negaron a creer en él. Entonces Jesús les dijo: «Un profeta recibe honra en todas partes menos en su propio pueblo y entre su propia familia». 🗨

58Por lo tanto, hizo solamente unos pocos milagros allí debido a la incredulidad de ellos. 🗨

Nueva Biblia de las Américas (NBLA)

1Ese mismo día salió Jesús de la casa y se sentó a la orilla del mar. 🗨

2Y se congregaron junto a Él grandes multitudes, por lo que subió a una barca y se sentó; y toda la multitud estaba de pie en la playa. 🗨

3Y les habló muchas cosas en parábolas, diciendo: «El sembrador salió a sembrar; 🗨

4y al sembrar, parte de la semilla cayó junto al camino, y vinieron las aves y se la comieron. 🗨

5Otra parte cayó en pedregales donde no tenía mucha tierra; y enseguida brotó porque no tenía profundidad de tierra; 🗨

6pero cuando salió el sol, se quemó; y porque no tenía raíz, se secó. 🗨

7Otra parte cayó entre espinos; y los espinos crecieron y la ahogaron. 🗨

8Y otra parte cayó en tierra buena y dio* fruto, algunas semillas a ciento por uno, otras a sesenta y otras a treinta. 🗨

9El que tiene oídos, que oiga». 🗨

10Y acercándose los discípulos, dijeron a Jesús: «¿Por qué les hablas en parábolas?». 🗨

11Jesús les respondió: «Porque a ustedes se les ha concedido conocer los misterios del reino de los cielos, pero a ellos no se les ha concedido. 🗨

12Porque a cualquiera que tiene, se le dará más, y tendrá en abundancia; pero a cualquiera que no tiene, aun lo que tiene se le quitará. 🗨

13Por eso les hablo en parábolas; porque viendo no ven, y oyendo no oyen ni entienden. 🗨

14»Y en ellos se cumple la profecía de Isaías que dice: “Al oír, ustedes oirán, pero no entenderán; Y viendo verán, pero no percibirán; 🗨

15Porque el corazón de este pueblo se ha vuelto insensible, Y con dificultad oyen con sus oídos; Y han cerrado sus ojos; De otro modo, verían con los ojos, Oirían con los oídos, Y entenderían con el corazón, Y se convertirían, Y Yo los sanaría”. 🗨

16»Pero dichosos los ojos de ustedes, porque ven, y sus oídos, porque oyen. 🗨

17Porque en verdad les digo que muchos profetas y justos desearon ver lo que ustedes ven, y no lo vieron; y oír lo que ustedes oyen, y no lo oyeron. 🗨

18»Ustedes, pues, escuchen la parábola del sembrador. 🗨

19A todo el que oye la palabra del reino y no la entiende, el maligno viene y arrebata lo que fue sembrado en su corazón. Este es aquel en quien se sembró la semilla junto al camino. 🗨

20Y aquel en quien se sembró la semilla en pedregales, este es el que oye la palabra y enseguida la recibe con gozo; 🗨

21pero no tiene raíz profunda en sí mismo, sino que solo es temporal, y cuando por causa de la palabra viene la aflicción o la persecución, enseguida se aparta de ella. 🗨

22Y aquel en quien se sembró la semilla entre espinos, este es el que oye la palabra, pero las preocupaciones del mundo y el engaño de las riquezas ahogan la palabra, y se queda sin fruto. 🗨

23Pero aquel en quien se sembró la semilla en tierra buena, este es el que oye la palabra y la entiende; este sí da fruto y produce, uno a ciento, otro a sesenta y otro a treinta por uno». 🗨

24Jesús les contó otra parábola: «El reino de los cielos puede compararse a un hombre que sembró buena semilla en su campo. 🗨

25Pero mientras los hombres dormían, vino su enemigo y sembró cizaña entre el trigo, y se fue. 🗨

26Cuando el trigo brotó y produjo grano, entonces apareció también la cizaña. 🗨

27Y los siervos del dueño fueron y le dijeron: “Señor, ¿no sembró usted buena semilla en su campo? ¿Cómo, pues, tiene cizaña?”. 🗨

28Él les dijo: “Un enemigo ha hecho esto”. Y los siervos le dijeron*: “¿Quiere, usted, que vayamos y la recojamos?”. 🗨

29Pero él dijo*: “No, no sea que al recoger la cizaña, arranquen el trigo junto con ella.

30Dejen que ambos crezcan juntos hasta la cosecha; y al tiempo de la cosecha diré a los segadores: ‘Recojan primero la cizaña y átenla en manojos para quemarla, pero el trigo recójanlo en mi granero’ ” ». 🗨

31Otra parábola les contó Jesús: «El reino de los cielos es semejante a un grano de mostaza, que un hombre tomó y sembró en su campo, 🗨

32y que de todas las semillas es la más pequeña; pero cuando ha crecido, es la mayor de las hortalizas, y se hace árbol, de modo que las aves del cielo vienen y anidan en sus ramas». 🗨

33Les dijo otra parábola: «El reino de los cielos es semejante a la levadura que una mujer tomó y escondió en tres medidas (39 litros) de harina hasta que todo quedó fermentado». 🗨

34Todo esto habló Jesús en parábolas a las multitudes, y nada les hablaba sin parábola, 🗨

35para que se cumpliera lo que fue dicho por medio del profeta, cuando dijo: «Abriré Mi boca en parábolas; Hablaré de cosas ocultas desde la fundación del mundo». 🗨

36Entonces Jesús dejó a la multitud y entró en la casa. Y se acercaron Sus discípulos, diciendo: «Explícanos la parábola de la cizaña del campo». 🗨

37Jesús les respondió: «El que siembra la buena semilla es el Hijo del Hombre, 🗨

38y el campo es el mundo; la buena semilla son los hijos del reino, y la cizaña son los hijos del maligno; 🗨

39el enemigo que la sembró es el diablo, la siega es el fin del mundo, y los segadores son los ángeles. 🗨

40Por tanto, así como la cizaña se recoge y se quema en el fuego, de la misma manera será en el fin del mundo. 🗨

41»El Hijo del Hombre enviará a Sus ángeles, y recogerán de Su reino a todos los que son piedra de tropiezo y a los que hacen iniquidad; 🗨

42y los echarán en el horno de fuego; allí será el llanto y el crujir de dientes. 🗨

43Entonces los justos resplandecerán como el sol en el reino de su Padre. El que tiene oídos, que oiga. 🗨

44»El reino de los cielos es semejante a un tesoro escondido en el campo, que al encontrarlo un hombre, lo vuelve a esconder, y de alegría por ello, va, vende todo lo que tiene y compra aquel campo. 🗨

45»El reino de los cielos también es semejante a un mercader que busca perlas finas, 🗨

46y al encontrar una perla de gran valor, fue y vendió todo lo que tenía y la compró. 🗨

47»El reino de los cielos también es semejante a una red barredera que se echó en el mar, y recogió peces de toda clase. 🗨

48Cuando se llenó, la sacaron a la playa; y se sentaron y recogieron los peces buenos en canastas, pero echaron fuera los malos. 🗨

49Así será en el fin del mundo; los ángeles saldrán, y sacarán a los malos de entre los justos, 🗨

50y los arrojarán en el horno de fuego; allí será el llanto y el crujir de dientes. 🗨

51»¿Han entendido ustedes todas estas cosas?». «Sí», le dijeron* ellos. 🗨

52Entonces Jesús les dijo: «Por eso todo escriba que se ha convertido en un discípulo del reino de los cielos es semejante al dueño de casa que saca de su tesoro cosas nuevas y cosas viejas». 🗨

53Sucedió que cuando Jesús terminó estas parábolas, se fue de allí. 🗨

54Y llegando a Su pueblo, les enseñaba en la sinagoga de ellos, de tal manera que se maravillaban y decían: «¿Dónde obtuvo Este tal sabiduría y estos poderes milagrosos? 🗨

55¿No es Este el Hijo del carpintero? ¿No se llama Su madre María, y Sus hermanos Jacobo, José, Simón y Judas? 🗨

56¿No están todas Sus hermanas con nosotros? ¿Dónde, pues, obtuvo Este todas estas cosas?». 🗨

57Y se escandalizaban a causa de Él. Pero Jesús les dijo: «No hay profeta sin honra, sino en su propia tierra y en su casa». 🗨

58Y no hizo muchos milagros allí a causa de la incredulidad de ellos. 🗨

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