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Mateo 15 — comparando versiones

Reina Valera 1960 (RV60)

1Entonces se acercaron a Jesús ciertos escribas y fariseos de Jerusalén, diciendo: 🗨

2¿Por qué tus discípulos quebrantan la tradición de los ancianos? Porque no se lavan las manos cuando comen pan. 🗨

3Respondiendo él, les dijo: ¿Por qué también vosotros quebrantáis el mandamiento de Dios por vuestra tradición? 🗨

4Porque Dios mandó diciendo: Honra a tu padre y a tu madre; y: El que maldiga al padre o a la madre, muera irremisiblemente. 🗨

5Pero vosotros decís: Cualquiera que diga a su padre o a su madre: Es mi ofrenda a Dios todo aquello con que pudiera ayudarte, 🗨

6ya no ha de honrar a su padre o a su madre. Así habéis invalidado el mandamiento de Dios por vuestra tradición. 🗨

7Hipócritas, bien profetizó de vosotros Isaías, cuando dijo: 🗨

8Este pueblo de labios me honra; Mas su corazón está lejos de mí. 🗨

9Pues en vano me honran, Enseñando como doctrinas, mandamientos de hombres. 🗨

10Y llamando a sí a la multitud, les dijo: Oíd, y entended: 🗨

11No lo que entra en la boca contamina al hombre; mas lo que sale de la boca, esto contamina al hombre. 🗨

12Entonces acercándose sus discípulos, le dijeron: ¿Sabes que los fariseos se ofendieron cuando oyeron esta palabra? 🗨

13Pero respondiendo él, dijo: Toda planta que no plantó mi Padre celestial, será desarraigada. 🗨

14Dejadlos; son ciegos guías de ciegos; y si el ciego guiare al ciego, ambos caerán en el hoyo. 🗨

15Respondiendo Pedro, le dijo: Explícanos esta parábola. 🗨

16Jesús dijo: ¿También vosotros sois aún sin entendimiento? 🗨

17¿No entendéis que todo lo que entra en la boca va al vientre, y es echado en la letrina? 🗨

18Pero lo que sale de la boca, del corazón sale; y esto contamina al hombre. 🗨

19Porque del corazón salen los malos pensamientos, los homicidios, los adulterios, las fornicaciones, los hurtos, los falsos testimonios, las blasfemias. 🗨

20Estas cosas son las que contaminan al hombre; pero el comer con las manos sin lavar no contamina al hombre. 🗨

21Saliendo Jesús de allí, se fue a la región de Tiro y de Sidón. 🗨

22Y he aquí una mujer cananea que había salido de aquella región clamaba, diciéndole: ¡Señor, Hijo de David, ten misericordia de mí! Mi hija es gravemente atormentada por un demonio. 🗨

23Pero Jesús no le respondió palabra. Entonces acercándose sus discípulos, le rogaron, diciendo: Despídela, pues da voces tras nosotros. 🗨

24El respondiendo, dijo: No soy enviado sino a las ovejas perdidas de la casa de Israel. 🗨

25Entonces ella vino y se postró ante él, diciendo: ¡Señor, socórreme! 🗨

26Respondiendo él, dijo: No está bien tomar el pan de los hijos, y echarlo a los perrillos. 🗨

27Y ella dijo: Sí, Señor; pero aun los perrillos comen de las migajas que caen de la mesa de sus amos. 🗨

28Entonces respondiendo Jesús, dijo: Oh mujer, grande es tu fe; hágase contigo como quieres. Y su hija fue sanada desde aquella hora. 🗨

29Pasó Jesús de allí y vino junto al mar de Galilea; y subiendo al monte, se sentó allí. 🗨

30Y se le acercó mucha gente que traía consigo a cojos, ciegos, mudos, mancos, y otros muchos enfermos; y los pusieron a los pies de Jesús, y los sanó; 🗨

31de manera que la multitud se maravillaba, viendo a los mudos hablar, a los mancos sanados, a los cojos andar, y a los ciegos ver; y glorificaban al Dios de Israel. 🗨

32Y Jesús, llamando a sus discípulos, dijo: Tengo compasión de la gente, porque ya hace tres días que están conmigo, y no tienen qué comer; y enviarlos en ayunas no quiero, no sea que desmayen en el camino. 🗨

33Entonces sus discípulos le dijeron: ¿De dónde tenemos nosotros tantos panes en el desierto, para saciar a una multitud tan grande? 🗨

34Jesús les dijo: ¿Cuántos panes tenéis? Y ellos dijeron: Siete, y unos pocos pececillos. 🗨

35Y mandó a la multitud que se recostase en tierra. 🗨

36Y tomando los siete panes y los peces, dio gracias, los partió y dio a sus discípulos, y los discípulos a la multitud. 🗨

37Y comieron todos, y se saciaron; y recogieron lo que sobró de los pedazos, siete canastas llenas. 🗨

38Y eran los que habían comido, cuatro mil hombres, sin contar las mujeres y los niños. 🗨

39Entonces, despedida la gente, entró en la barca, y vino a la región de Magdala. 🗨

Nueva Version Internacional (NVI)

1Se acercaron a Jesús algunos fariseos y maestros de la Ley que habían llegado de Jerusalén y le preguntaron: 🗨

2―¿Por qué quebrantan tus discípulos la tradición de los líderes religiosos? ¡Comen sin cumplir primero el rito de lavarse las manos! 🗨

3Jesús les contestó:―¿Y por qué ustedes quebrantan el mandamiento de Dios a causa de la tradición? 🗨

4Dios dijo: “Honra a tu padre y a tu madre” y también: “El que maldiga a su padre o a su madre será condenado a muerte”. 🗨

5Ustedes, en cambio, enseñan que un hijo puede decirle a su padre o a su madre: “Cualquier ayuda que pudiera darte ya la he dedicado como ofrenda a Dios”. 🗨

6En ese caso, el tal hijo no tiene que honrar a su padre. Así por causa de la tradición anulan ustedes la palabra de Dios. 🗨

7¡Hipócritas! Tenía razón Isaías cuando profetizó de ustedes: 🗨

8»“Este pueblo me honra con los labios,pero su corazón está lejos de mí. 🗨

9En vano me adoran;sus enseñanzas no son más que reglas humanas”. 🗨

10Jesús llamó a la multitud y dijo:―Escuchen y entiendan. 🗨

11Lo que contamina a una persona no es lo que entra en la boca, sino lo que sale de ella. 🗨

12Entonces se le acercaron los discípulos y le dijeron:―¿Sabes que los fariseos se escandalizaron al oír eso? 🗨

13―Toda planta que mi Padre celestial no haya plantado será arrancada de raíz —les respondió—. 🗨

14Déjenlos; son guías ciegos. Y, si un ciego guía a otro ciego, ambos caerán en un hoyo. 🗨

15―Explícanos la comparación —le pidió Pedro. 🗨

16―¿Tampoco ustedes pueden todavía entenderlo? —les dijo Jesús—. 🗨

17¿No se dan cuenta de que todo lo que entra en la boca va al estómago y después se echa en la letrina? 🗨

18Pero lo que sale de la boca viene del corazón y contamina a la persona. 🗨

19Porque del corazón salen los malos pensamientos, los homicidios, los adulterios, la inmoralidad sexual, los robos, los falsos testimonios y las calumnias. 🗨

20Estas son las cosas que contaminan a la persona, y no el comer sin lavarse las manos. 🗨

21Partiendo de allí, Jesús se retiró a la región de Tiro y Sidón. 🗨

22De esa región salió a su encuentro una mujer cananea gritando:―¡Señor, Hijo de David, ten compasión de mí! Mi hija sufre terriblemente por estar endemoniada. 🗨

23Jesús no le respondió ni una palabra. Así que sus discípulos se acercaron a él y le rogaron:―Despídela, porque viene detrás de nosotros gritando. 🗨

24―No fui enviado sino a las ovejas perdidas del pueblo de Israel —contestó Jesús. 🗨

25La mujer se acercó y, arrodillándose delante de él, le suplicó:―¡Señor, ayúdame! 🗨

26Él le respondió:―No está bien quitarles el pan a los hijos y echárselo a los perros. 🗨

27―Sí, Señor —respondió la mujer—, pero hasta los perros comen las migajas que caen de la mesa de sus amos. 🗨

28―¡Mujer, qué grande es tu fe! —contestó Jesús—. Que se cumpla lo que quieres.Y desde ese mismo momento quedó sana su hija. 🗨

29Salió Jesús de allí y llegó a orillas del lago de Galilea. Luego subió a la montaña y se sentó. 🗨

30Se le acercaron grandes multitudes que llevaban cojos, ciegos, lisiados, mudos y muchos enfermos más; los pusieron a sus pies y él los sanó. 🗨

31La gente se asombraba al ver a los mudos hablar, a los lisiados recobrar la salud, a los cojos andar y a los ciegos ver. Y alababan al Dios de Israel. 🗨

32Jesús llamó a sus discípulos y les dijo:―Siento compasión de esta gente porque ya llevan tres días conmigo y no tienen nada que comer. No quiero despedirlos sin comer, no sea que se desmayen por el camino. 🗨

33Los discípulos objetaron:―¿Dónde podríamos conseguir en este lugar despoblado suficiente pan para dar de comer a toda esta multitud? 🗨

34―¿Cuántos panes tienen? —les preguntó Jesús.―Siete y unos pocos pescaditos —respondieron ellos. 🗨

35Luego Jesús mandó que la gente se sentara en el suelo. 🗨

36Tomando los siete panes y los pescados, dio gracias, los partió y se los fue dando a los discípulos. Estos, a su vez, los distribuyeron a la gente. 🗨

37Todos comieron hasta quedar satisfechos. Después los discípulos recogieron siete cestas llenas de pedazos que sobraron. 🗨

38Los que comieron eran cuatro mil hombres, sin contar a las mujeres y a los niños. 🗨

39Después de despedir a la gente, Jesús subió a la barca y se fue a la región de Magadán. 🗨

La Biblia de las Americas (LBLA)

1Entonces se acercaron* a Jesús algunos escribas y fariseos de Jerusalén, diciendo: 🗨

2¿Por qué tus discípulos quebrantan la tradición de los ancianos? Pues no se lavan las manos cuando comen pan. 🗨

3Y respondiendo Él, les dijo: ¿Por qué también vosotros quebrantáis el mandamiento de Dios a causa de vuestra tradición? 🗨

4Porque Dios dijo: «Honra a tu padre y a tu madre», y: «Quien hable mal de su padre o de su madre, que muera». 🗨

5Pero vosotros decís: «Cualquiera que diga a su padre o a su madre: “Es ofrenda a Dios todo lo mío con que pudieras ser ayudado”, 🗨

6no necesitará más honrar a su padre o a su madre». Y así invalidasteis la palabra de Dios por causa de vuestra tradición. 🗨

7¡Hipócritas! Bien profetizó Isaías de vosotros cuando dijo: 🗨

8«Este pueblo con los labios me honra,pero su corazón está muy lejos de mí. 🗨

9-»Mas en vano me rinden culto,enseñando como doctrinas preceptos de hombres». 🗨

10Y llamando junto a sí a la multitud, les dijo: Oíd y entended: 🗨

11no es lo que entra en la boca lo que contamina al hombre; sino lo que sale de la boca, eso es lo que contamina al hombre. 🗨

12Entonces, acercándose los discípulos, le dijeron*: ¿Sabes que los fariseos se escandalizaron cuando oyeron tus palabras? 🗨

13Pero Él contestó y dijo: Toda planta que mi Padre celestial no haya plantado, será desarraigada. 🗨

14Dejadlos; son ciegos guías de ciegos. Y si un ciego guía a otro ciego, ambos caerán en el hoyo. 🗨

15Respondiendo Pedro, le dijo: Explícanos la parábola. 🗨

16Y Él dijo: ¿También vosotros estáis aún faltos de entendimiento? 🗨

17¿No entendéis que todo lo que entra en la boca va al estómago y luego se elimina? 🗨

18Pero lo que sale de la boca proviene del corazón, y eso es lo que contamina al hombre. 🗨

19Porque del corazón provienen malos pensamientos, homicidios, adulterios, fornicaciones, robos, falsos testimonios y calumnias. 🗨

20Estas cosas son las que contaminan al hombre; pero comer sin lavarse las manos no contamina al hombre. 🗨

21Saliendo Jesús de allí, se retiró a la región de Tiro y de Sidón. 🗨

22Y he aquí, una mujer cananea que había salido de aquella comarca, comenzó a gritar, diciendo: Señor, Hijo de David, ten misericordia de mí; mi hija está terriblemente endemoniada. 🗨

23Pero Él no le respondió palabra. Y acercándose sus discípulos, le rogaban, diciendo: Atiéndela, pues viene gritando tras nosotros. 🗨

24Y respondiendo Él, dijo: No he sido enviado sino a las ovejas perdidas de la casa de Israel. 🗨

25Pero acercándose ella, se postró ante Él, diciendo: ¡Señor, socórreme! 🗨

26Y Él respondió y dijo: No está bien tomar el pan de los hijos, y echárselo a los perrillos. 🗨

27Pero ella dijo: Sí, Señor; pero también los perrillos comen de las migajas que caen de la mesa de sus amos. 🗨

28Entonces, respondiendo Jesús, le dijo: Oh mujer, grande es tu fe; que te suceda como deseas. Y su hija quedó sana desde aquel momento. 🗨

29Y pasando Jesús de allí, vino junto al mar de Galilea, y subiendo al monte, se sentó allí. 🗨

30Y vinieron a Él grandes multitudes trayendo consigo cojos, lisiados, ciegos, mudos y muchos otros enfermos y los pusieron a sus pies y Él los sanó; 🗨

31de modo que la muchedumbre se maravilló al ver que los mudos hablaban, los lisiados quedaban restaurados, los cojos caminaban y los ciegos veían; y glorificaron al Dios de Israel. 🗨

32Entonces Jesús, llamando junto a sí a sus discípulos, les dijo: Tengo compasión de la multitud, porque hace ya tres días que están conmigo y no tienen qué comer; y no quiero despedirlos sin comer, no sea que desfallezcan en el camino. 🗨

33Y los discípulos le dijeron*: ¿Dónde conseguiríamos nosotros en el desierto tantos panes para saciar a una multitud tan grande? 🗨

34Jesús entonces les dijo*: ¿Cuántos panes tenéis? Y ellos respondieron: Siete, y unos pocos pececillos. 🗨

35Y Él mandó a la multitud que se recostara en el suelo; 🗨

36y tomó los siete panes y los peces; y después de dar gracias, los partió y empezó a darlos a los discípulos, y los discípulos a las multitudes. 🗨

37Y comieron todos y se saciaron; y recogieron de lo que sobró de los pedazos, siete canastas llenas. 🗨

38Los que comieron fueron cuatro mil hombres, sin contar las mujeres y los niños. 🗨

39Y después de despedir a la muchedumbre, subió a la barca y fue a la región de Magadán. 🗨

Nueva Traduccion Viviente (NTV)

1En ese momento, algunos fariseos y maestros de la ley religiosa llegaron desde Jerusalén para ver a Jesús. 🗨

2—¿Por qué tus discípulos desobedecen nuestra antigua tradición? —le preguntaron—. No respetan la ceremonia de lavarse las manos antes de comer. 🗨

3Jesús les respondió: —¿Y por qué ustedes, por sus tradiciones, violan los mandamientos directos de Dios? 🗨

4Por ejemplo, Dios dice: “Honra a tu padre y a tu madre” y “Cualquiera que hable irrespetuosamente de su padre o de su madre tendrá que morir”. 🗨

5Sin embargo, ustedes dicen que está bien que uno les diga a sus padres: “Lo siento, no puedo ayudarlos porque he jurado darle a Dios lo que les hubiera dado a ustedes”. 🗨

6De esta manera, ustedes afirman que no hay necesidad de honrar a los padres; y entonces anulan la palabra de Dios por el bien de su propia tradición. 🗨

7¡Hipócritas! Isaías tenía razón cuando profetizó acerca de ustedes, porque escribió: 🗨

8“Este pueblo me honra con sus labios, pero su corazón está lejos de mí. 🗨

9Su adoración es una farsa porque enseñan ideas humanas como si fueran mandatos de Dios”. 🗨

10Luego Jesús llamó a la multitud para que se acercara y oyera. «Escuchen —les dijo—, y traten de entender. 🗨

11Lo que entra por la boca no es lo que los contamina; ustedes se contaminan por las palabras que salen de la boca». 🗨

12Entonces los discípulos se acercaron y le preguntaron: —¿Te das cuenta de que has ofendido a los fariseos con lo que acabas de decir? 🗨

13Jesús contestó: —Toda planta que no fue plantada por mi Padre celestial será arrancada de raíz, 🗨

14así que no les hagan caso. Son guías ciegos que conducen a los ciegos, y si un ciego guía a otro, los dos caerán en una zanja. 🗨

15Entonces Pedro le dijo a Jesús: —Explícanos la parábola que dice que la gente no se contamina por lo que come. 🗨

16—¿Todavía no lo entienden? —preguntó Jesús—. 🗨

17Todo lo que comen pasa a través del estómago y luego termina en la cloaca, 🗨

18pero las palabras que ustedes dicen provienen del corazón; eso es lo que los contamina. 🗨

19Pues del corazón salen los malos pensamientos, el asesinato, el adulterio, toda inmoralidad sexual, el robo, la mentira y la calumnia. 🗨

20Esas cosas son las que los contaminan. Comer sin lavarse las manos nunca los contaminará. 🗨

21Luego Jesús salió de Galilea y se dirigió al norte, a la región de Tiro y Sidón. 🗨

22Una mujer de los gentiles, que vivía allí, se le acercó y le rogó: «¡Ten misericordia de mí, oh Señor, Hijo de David! Pues mi hija está poseída por un demonio que la atormenta terriblemente». 🗨

23Pero Jesús no le contestó ni una palabra. Entonces sus discípulos le pidieron que la despidiera. «Dile que se vaya —dijeron—. Nos está molestando con sus súplicas». 🗨

24Entonces Jesús le dijo a la mujer: —Fui enviado para ayudar solamente a las ovejas perdidas de Dios, el pueblo de Israel. 🗨

25Ella se acercó y lo adoró, y le rogó una vez más: —¡Señor, ayúdame! 🗨

26Jesús le respondió: —No está bien tomar la comida de los hijos y arrojársela a los perros. 🗨

27—Es verdad, Señor —respondió la mujer—, pero hasta a los perros se les permite comer las sobras que caen bajo la mesa de sus amos. 🗨

28—Apreciada mujer —le dijo Jesús—, tu fe es grande. Se te concede lo que pides. Y al instante la hija se sanó. 🗨

29Jesús regresó al mar de Galilea, subió a una colina y se sentó. 🗨

30Una inmensa multitud le llevó a personas cojas, ciegas, lisiadas, mudas y a muchas más. Las pusieron delante de Jesús y él las sanó a todas. 🗨

31¡La multitud quedó asombrada! Los que no podían hablar, ahora hablaban; los lisiados quedaron sanos, los cojos caminaban bien y los ciegos podían ver; y alababan al Dios de Israel. 🗨

32Entonces Jesús llamó a sus discípulos y les dijo: —Siento compasión por ellos. Han estado aquí conmigo durante tres días y no les queda nada para comer. No quiero despedirlos con hambre, no sea que se desmayen por el camino. 🗨

33Los discípulos contestaron: —¿Dónde conseguiríamos comida suficiente aquí en el desierto para semejante multitud? 🗨

34—¿Cuánto pan tienen? —preguntó Jesús. —Siete panes y unos pocos pescaditos —contestaron ellos. 🗨

35Entonces Jesús le dijo a la gente que se sentara en el suelo. 🗨

36Luego tomó los siete panes y los pescados, dio gracias a Dios por ellos y los partió en trozos. Se los dio a los discípulos, quienes repartieron la comida entre la multitud. 🗨

37Todos comieron cuanto quisieron. Después los discípulos recogieron siete canastas grandes con la comida que sobró. 🗨

38Aquel día, cuatro mil hombres recibieron alimento, además de las mujeres y los niños. 🗨

39Entonces Jesús envió a todos a sus casas, subió a una barca y cruzó a la región de Magadán. 🗨

Nueva Biblia de las Américas (NBLA)

1Entonces se acercaron* a Jesús algunos escribas y fariseos de Jerusalén, diciendo: 🗨

2«¿Por qué Tus discípulos quebrantan la tradición de los ancianos? Pues no se lavan las manos cuando comen pan». 🗨

3Jesús les preguntó: «¿Por qué también quebrantan ustedes el mandamiento de Dios a causa de su tradición? 🗨

4Porque Dios dijo: “Honra a tu padre y a tu madre”, y: “Quien hable mal de su padre o de su madre, que muera”. 🗨

5Pero ustedes dicen: “Cualquiera que diga a su padre o a su madre: ‘Es ofrenda a Dios todo lo mío con que pudieras ser ayudado’, 🗨

6no necesitará más honrar a su padre o a su madre”. Y así ustedes invalidaron la palabra de Dios por causa de su tradición. 🗨

7¡Hipócritas! Bien profetizó Isaías de ustedes cuando dijo: 🗨

8“Este pueblo con los labios me honra, Pero su corazón está muy lejos de Mí. 🗨

9”Pues en vano me rinden culto, Enseñando como doctrinas preceptos de hombres” ». 🗨

10Llamando junto a Él a la multitud, Jesús les dijo: «Oigan y entiendan: 🗨

11no es lo que entra en la boca lo que contamina al hombre; sino lo que sale de la boca, eso es lo que contamina al hombre». 🗨

12Entonces, acercándose los discípulos, le dijeron*: «¿Sabes que los fariseos se escandalizaron cuando oyeron Tus palabras?». 🗨

13Pero Él contestó: «Toda planta que Mi Padre celestial no haya plantado, será desarraigada. 🗨

14Déjenlos; son ciegos guías de ciegos. Y si un ciego guía a otro ciego, ambos caerán en el hoyo». 🗨

15Entonces Pedro dijo a Jesús: «Explícanos la parábola». 🗨

16Jesús les dijo: «¿También están ustedes aún faltos de entendimiento? 🗨

17¿No entienden que todo lo que entra en la boca va al estómago y luego se elimina? 🗨

18Pero lo que sale de la boca proviene del corazón, y eso es lo que contamina al hombre. 🗨

19Porque del corazón provienen malos pensamientos, homicidios, adulterios, fornicaciones, robos, falsos testimonios y calumnias. 🗨

20Estas cosas son las que contaminan al hombre; pero comer sin lavarse las manos no contamina al hombre». 🗨

21Saliendo Jesús de allí, se retiró a la región de Tiro y de Sidón. 🗨

22Entonces una mujer cananea que había salido de aquella región, comenzó a gritar: «Señor, Hijo de David, ten misericordia de mí; mi hija está terriblemente endemoniada». 🗨

23Pero Él no le contestó nada. Y acercándose Sus discípulos, le rogaban: «Atiéndela, pues viene gritando tras nosotros». 🗨

24Y Jesús respondió: «No he sido enviado sino a las ovejas perdidas de la casa de Israel». 🗨

25Pero acercándose ella, se postró ante Él, diciendo: «¡Señor, ayúdame!». 🗨

26Y Él le dijo: «No está bien tomar el pan de los hijos, y echárselo a los perrillos». 🗨

27Ella respondió: «Sí, Señor; pero también los perrillos comen de las migajas que caen de la mesa de sus amos». 🗨

28Entonces Jesús le dijo: «Oh mujer, grande es tu fe; que te suceda como deseas». Y su hija quedó sana desde aquel momento. 🗨

29Pasando Jesús de allí, vino junto al mar de Galilea, y subiendo al monte, se sentó allí. 🗨

30Y vinieron a Él grandes multitudes trayendo consigo cojos, lisiados, ciegos, mudos y muchos otros enfermos y los pusieron a Sus pies y Él los sanó; 🗨

31de modo que la muchedumbre se maravilló al ver que los mudos hablaban, los lisiados quedaban restaurados, los cojos caminaban y los ciegos veían; y glorificaron al Dios de Israel. 🗨

32Entonces Jesús, llamando junto a Él a Sus discípulos, les dijo: «Tengo compasión de la multitud, porque ya hace tres días que están aquí y no tienen qué comer; y no quiero despedirlos sin comer, no sea que desfallezcan en el camino». 🗨

33Y los discípulos le dijeron*: «¿Dónde podríamos conseguir en el desierto tantos panes para saciar a una multitud tan grande?». 🗨

34«¿Cuántos panes tienen?», les preguntó* Jesús. Ellos respondieron: «Siete, y unos pocos pececillos». 🗨

35Y Él mandó a la multitud que se sentara en el suelo; 🗨

36tomó los siete panes y los peces, y después de dar gracias, los partió y empezó a darlos a los discípulos, y los discípulos a las multitudes. 🗨

37Comieron todos y se saciaron; y recogieron de lo que sobró de los pedazos, siete canastas llenas. 🗨

38Los que comieron fueron 4,000 hombres, sin contar las mujeres y los niños. 🗨

39Después de despedir a la muchedumbre, subió a la barca y se fue a la región de Magadán. 🗨

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