Mateo 27 — comparando versiones
Reina Valera 1960 (RV60)
1Venida la mañana, todos los principales sacerdotes y los ancianos del pueblo entraron en consejo contra Jesús, para entregarle a muerte. 🗨
2Y le llevaron atado, y le entregaron a Poncio Pilato, el gobernador. 🗨
3Entonces Judas, el que le había entregado, viendo que era condenado, devolvió arrepentido las treinta piezas de plata a los principales sacerdotes y a los ancianos, 🗨
4diciendo: Yo he pecado entregando sangre inocente. Mas ellos dijeron: ¿Qué nos importa a nosotros? ¡Allá tú! 🗨
5Y arrojando las piezas de plata en el templo, salió, y fue y se ahorcó. 🗨
6Los principales sacerdotes, tomando las piezas de plata, dijeron: No es lícito echarlas en el tesoro de las ofrendas, porque es precio de sangre. 🗨
7Y después de consultar, compraron con ellas el campo del alfarero, para sepultura de los extranjeros. 🗨
8Por lo cual aquel campo se llama hasta el día de hoy: Campo de sangre. 🗨
9Así se cumplió lo dicho por el profeta Jeremías, cuando dijo: Y tomaron las treinta piezas de plata, precio del apreciado, según precio puesto por los hijos de Israel; 🗨
10y las dieron para el campo del alfarero, como me ordenó el Señor. 🗨
11Jesús, pues, estaba en pie delante del gobernador; y éste le preguntó, diciendo: ¿Eres tú el Rey de los judíos? Y Jesús le dijo: Tú lo dices. 🗨
12Y siendo acusado por los principales sacerdotes y por los ancianos, nada respondió. 🗨
13Pilato entonces le dijo: ¿No oyes cuántas cosas testifican contra ti? 🗨
14Pero Jesús no le respondió ni una palabra; de tal manera que el gobernador se maravillaba mucho. 🗨
15Ahora bien, en el día de la fiesta acostumbraba el gobernador soltar al pueblo un preso, el que quisiesen. 🗨
16Y tenían entonces un preso famoso llamado Barrabás. 🗨
17Reunidos, pues, ellos, les dijo Pilato: ¿A quién queréis que os suelte: a Barrabás, o a Jesús, llamado el Cristo? 🗨
18Porque sabía que por envidia le habían entregado. 🗨
19Y estando él sentado en el tribunal, su mujer le mandó decir: No tengas nada que ver con ese justo; porque hoy he padecido mucho en sueños por causa de él. 🗨
20Pero los principales sacerdotes y los ancianos persuadieron a la multitud que pidiese a Barrabás, y que Jesús fuese muerto. 🗨
21Y respondiendo el gobernador, les dijo: ¿A cuál de los dos queréis que os suelte? Y ellos dijeron: A Barrabás. 🗨
22Pilato les dijo: ¿Qué, pues, haré de Jesús, llamado el Cristo? Todos le dijeron: ¡Sea crucificado! 🗨
23Y el gobernador les dijo: Pues ¿qué mal ha hecho? Pero ellos gritaban aún más, diciendo: ¡Sea crucificado! 🗨
24Viendo Pilato que nada adelantaba, sino que se hacía más alboroto, tomó agua y se lavó las manos delante del pueblo, diciendo: Inocente soy yo de la sangre de este justo; allá vosotros. 🗨
25Y respondiendo todo el pueblo, dijo: Su sangre sea sobre nosotros, y sobre nuestros hijos. 🗨
26Entonces les soltó a Barrabás; y habiendo azotado a Jesús, le entregó para ser crucificado. 🗨
27Entonces los soldados del gobernador llevaron a Jesús al pretorio, y reunieron alrededor de él a toda la compañía; 🗨
28y desnudándole, le echaron encima un manto de escarlata, 🗨
29y pusieron sobre su cabeza una corona tejida de espinas, y una caña en su mano derecha; e hincando la rodilla delante de él, le escarnecían, diciendo: ¡Salve, Rey de los judíos! 🗨
30Y escupiéndole, tomaban la caña y le golpeaban en la cabeza. 🗨
31Después de haberle escarnecido, le quitaron el manto, le pusieron sus vestidos, y le llevaron para crucificarle. 🗨
32Cuando salían, hallaron a un hombre de Cirene que se llamaba Simón; a éste obligaron a que llevase la cruz. 🗨
33Y cuando llegaron a un lugar llamado Gólgota, que significa: Lugar de la Calavera, 🗨
34le dieron a beber vinagre mezclado con hiel; pero después de haberlo probado, no quiso beberlo. 🗨
35Cuando le hubieron crucificado, repartieron entre sí sus vestidos, echando suertes, para que se cumpliese lo dicho por el profeta: Partieron entre sí mis vestidos, y sobre mi ropa echaron suertes. 🗨
36Y sentados le guardaban allí. 🗨
37Y pusieron sobre su cabeza su causa escrita: ESTE ES JESÚS, EL REY DE LOS JUDÍOS. 🗨
38Entonces crucificaron con él a dos ladrones, uno a la derecha, y otro a la izquierda. 🗨
39Y los que pasaban le injuriaban, meneando la cabeza, 🗨
40y diciendo: Tú que derribas el templo, y en tres días lo reedificas, sálvate a ti mismo; si eres Hijo de Dios, desciende de la cruz. 🗨
41De esta manera también los principales sacerdotes, escarneciéndole con los escribas y los fariseos y los ancianos, decían: 🗨
42A otros salvó, a sí mismo no se puede salvar; si es el Rey de Israel, descienda ahora de la cruz, y creeremos en él. 🗨
43Confió en Dios; líbrele ahora si le quiere; porque ha dicho: Soy Hijo de Dios. 🗨
44Lo mismo le injuriaban también los ladrones que estaban crucificados con él. 🗨
45Y desde la hora sexta hubo tinieblas sobre toda la tierra hasta la hora novena. 🗨
46Cerca de la hora novena, Jesús clamó a gran voz, diciendo: Elí, Elí, ¿lama sabactani? Esto es: \i Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado? 🗨
47Algunos de los que estaban allí decían, al oírlo: A Elías llama éste. 🗨
48Y al instante, corriendo uno de ellos, tomó una esponja, y la empapó de vinagre, y poniéndola en una caña, le dio a beber. 🗨
49Pero los otros decían: Deja, veamos si viene Elías a librarle. 🗨
50Mas Jesús, habiendo otra vez clamado a gran voz, entregó el espíritu. 🗨
51Y he aquí, el velo del templo se rasgó en dos, de arriba abajo; y la tierra tembló, y las rocas se partieron; 🗨
52y se abrieron los sepulcros, y muchos cuerpos de santos que habían dormido, se levantaron; 🗨
53y saliendo de los sepulcros, después de la resurrección de él, vinieron a la santa ciudad, y aparecieron a muchos. 🗨
54El centurión, y los que estaban con él guardando a Jesús, visto el terremoto, y las cosas que habían sido hechas, temieron en gran manera, y dijeron: Verdaderamente éste era Hijo de Dios. 🗨
55Estaban allí muchas mujeres mirando de lejos, las cuales habían seguido a Jesús desde Galilea, sirviéndole, 🗨
56entre las cuales estaban María Magdalena, María la madre de Jacobo y de José, y la madre de los hijos de Zebedeo. 🗨
57Cuando llegó la noche, vino un hombre rico de Arimatea, llamado José, que también había sido discípulo de Jesús. 🗨
58Este fue a Pilato y pidió el cuerpo de Jesús. Entonces Pilato mandó que se le diese el cuerpo. 🗨
59Y tomando José el cuerpo, lo envolvió en una sábana limpia, 🗨
60y lo puso en su sepulcro nuevo, que había labrado en la peña; y después de hacer rodar una gran piedra a la entrada del sepulcro, se fue. 🗨
61Y estaban allí María Magdalena, y la otra María, sentadas delante del sepulcro. 🗨
62Al día siguiente, que es después de la preparación, se reunieron los principales sacerdotes y los fariseos ante Pilato, 🗨
63diciendo: Señor, nos acordamos que aquel engañador dijo, viviendo aún: Después de tres días resucitaré. 🗨
64Manda, pues, que se asegure el sepulcro hasta el tercer día, no sea que vengan sus discípulos de noche, y lo hurten, y digan al pueblo: Resucitó de entre los muertos. Y será el postrer error peor que el primero. 🗨
65Y Pilato les dijo: Ahí tenéis una guardia; id, aseguradlo como sabéis. 🗨
66Entonces ellos fueron y aseguraron el sepulcro, sellando la piedra y poniendo la guardia. 🗨
Nueva Version Internacional (NVI)
1Muy de mañana, todos los jefes de los sacerdotes y los líderes religiosos del pueblo tomaron la decisión de condenar a muerte a Jesús. 🗨
2Lo ataron, se lo llevaron y se lo entregaron a Pilato, el gobernador. 🗨
3Cuando Judas, el que lo había traicionado, vio que habían condenado a Jesús, sintió remordimiento y devolvió las treinta monedas de plata a los jefes de los sacerdotes y a los líderes religiosos. 🗨
4―He pecado —les dijo—, porque he entregado a la muerte a un inocente.―¿Y eso a nosotros qué nos importa? —respondieron—. ¡Allá tú! 🗨
5Entonces Judas arrojó el dinero en el santuario y salió de allí. Luego fue y se ahorcó. 🗨
6Los jefes de los sacerdotes recogieron las monedas y dijeron: «La ley no permite echar esto al tesoro, porque es dinero pagado para derramar sangre». 🗨
7Así que resolvieron comprar con ese dinero un terreno conocido como Campo del Alfarero, para sepultar allí a los extranjeros. 🗨
8Por eso ha sido llamado Campo de Sangre hasta el día de hoy. 🗨
9Así se cumplió lo dicho por el profeta Jeremías: «Tomaron las treinta monedas de plata, el precio que el pueblo de Israel había fijado, 🗨
10y con ellas compraron el campo del alfarero, como me ordenó el Señor». 🗨
11Mientras tanto, Jesús compareció ante el gobernador, y este le preguntó:―¿Eres tú el rey de los judíos?―Tú mismo lo dices —respondió Jesús. 🗨
12Al ser acusado por los jefes de los sacerdotes y por los líderes religiosos, Jesús no contestó nada. 🗨
13―¿No oyes lo que declaran contra ti? —le dijo Pilato. 🗨
14Pero Jesús no contestó ni a una sola acusación, por lo que el gobernador se llenó de asombro. 🗨
15Ahora bien, durante la fiesta el gobernador acostumbraba a soltar un preso que la gente escogiera. 🗨
16Tenían un preso famoso llamado Jesús Barrabás. 🗨
17Así que, cuando se reunió la multitud, Pilato les preguntó:―¿A quién quieren que les suelte: a Jesús Barrabás o a Jesús, al que llaman Cristo? 🗨
18Pilato sabía que habían entregado a Jesús por envidia. 🗨
19Mientras Pilato estaba sentado en el tribunal, su esposa le envió el siguiente recado: «No te metas con ese justo, pues, por causa de él, hoy he sufrido mucho en un sueño». 🗨
20Pero los jefes de los sacerdotes y los líderes religiosos persuadieron a la multitud para que le pidiera a Pilato soltar a Barrabás y ejecutar a Jesús. 🗨
21―¿A cuál de los dos quieren que les suelte? —preguntó el gobernador.―A Barrabás —dijeron ellos. 🗨
22―¿Y qué voy a hacer con Jesús, al que llaman Cristo? —preguntó Pilato.―¡Crucifícalo! —respondieron todos. 🗨
23Pero él dijo:―¿Por qué? ¿Qué crimen ha cometido?Pero ellos gritaban aún más fuerte:―¡Crucifícalo! 🗨
24Cuando Pilato vio que no conseguía nada, sino que más bien se estaba formando un tumulto, pidió agua y se lavó las manos delante de la gente.―Soy inocente de la muerte de este hombre —dijo—. ¡Allá ustedes! 🗨
25―¡Que la culpa de su muerte caiga sobre nosotros y sobre nuestros hijos! —contestó todo el pueblo. 🗨
26Entonces les soltó a Barrabás; pero a Jesús lo mandó azotar y lo entregó para que lo crucificaran. 🗨
27Los soldados del gobernador llevaron a Jesús al palacio y reunieron a toda la tropa alrededor de él. 🗨
28Le quitaron la ropa y le pusieron un manto color escarlata. 🗨
29Luego trenzaron una corona de espinas y se la colocaron en la cabeza; en la mano derecha le pusieron una vara. Arrodillándose delante de él, se burlaban diciendo:―¡Viva el rey de los judíos! 🗨
30También le escupían y con la vara golpeaban su cabeza. 🗨
31Después de burlarse de él, le quitaron el manto, le pusieron su propia ropa y se lo llevaron para crucificarlo. 🗨
32Al salir, encontraron a un hombre de Cirene que se llamaba Simón y lo obligaron a llevar la cruz. 🗨
33Llegaron a un lugar llamado Gólgota, que significa «Lugar de la Calavera». 🗨
34Allí le dieron a Jesús vino mezclado con hiel; pero, después de probarlo, se negó a beberlo. 🗨
35Lo crucificaron y repartieron su ropa, echando suertes. 🗨
36Y se sentaron a vigilarlo. 🗨
37Encima de su cabeza pusieron por escrito la causa de su condena:Este es Jesús, el Rey de los judíos. 🗨
38Con él crucificaron a dos bandidos, uno a su derecha y otro a su izquierda. 🗨
39Los que pasaban meneaban la cabeza y blasfemaban contra él: 🗨
40―Tú que destruyes el templo y en tres días lo reconstruyes, ¡sálvate a ti mismo! Si eres el Hijo de Dios, ¡baja de la cruz! 🗨
41De la misma manera, se burlaban de él los jefes de los sacerdotes, junto con los maestros de la Ley y los líderes religiosos. 🗨
42―Salvó a otros —decían—, ¡pero no puede salvarse a sí mismo! ¡Y es el rey de Israel! Que baje ahora de la cruz y así creeremos en él. 🗨
43Él confía en Dios; pues que lo libre Dios ahora, si de veras lo quiere. ¿Acaso no dijo: “Yo soy el Hijo de Dios”? 🗨
44Así también lo insultaban los bandidos que estaban crucificados con él. 🗨
45Desde el mediodía y hasta las tres de la tarde, toda la tierra quedó en oscuridad. 🗨
46Como a las tres de la tarde, Jesús gritó con fuerza:―Elí, Elí, ¿lema sabactani?(Esto significa «Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?»). 🗨
47Cuando lo oyeron, algunos de los que estaban allí dijeron:―Está llamando a Elías. 🗨
48Al instante uno de ellos corrió en busca de una esponja. La empapó en vinagre, la puso en una vara y se la ofreció a Jesús para que bebiera. 🗨
49Los demás decían:―Déjalo, a ver si viene Elías a salvarlo. 🗨
50Entonces Jesús volvió a gritar con fuerza y entregó su espíritu. 🗨
51En ese momento, la cortina del santuario del templo se rasgó en dos, de arriba abajo. La tierra tembló y se partieron las rocas. 🗨
52Se abrieron los sepulcros, y muchos creyentes que habían muerto resucitaron. 🗨
53Salieron de los sepulcros y, después de la resurrección de Jesús, entraron en la ciudad santa y se aparecieron a muchos. 🗨
54Cuando el centurión y los que con él estaban custodiando a Jesús vieron el terremoto y todo lo que había sucedido, quedaron aterrados y exclamaron:―¡Verdaderamente este era el Hijo de Dios! 🗨
55Estaban allí, mirando desde lejos, muchas mujeres que habían seguido a Jesús desde Galilea para servirle. 🗨
56Entre ellas se encontraban María Magdalena, María la madre de Santiago y de José, y también la madre de los hijos de Zebedeo. 🗨
57Al atardecer, llegó un hombre rico de Arimatea, llamado José, que también se había convertido en discípulo de Jesús. 🗨
58Se presentó ante Pilato para pedirle el cuerpo de Jesús, y Pilato ordenó que se lo dieran. 🗨
59José tomó el cuerpo, lo envolvió en una sábana limpia 🗨
60y lo puso en un sepulcro nuevo de su propiedad, que había cavado en la roca. Luego hizo rodar una piedra grande a la entrada del sepulcro y se fue. 🗨
61Allí estaban, sentadas frente al sepulcro, María Magdalena y la otra María. 🗨
62Al día siguiente, después del día de la preparación, los jefes de los sacerdotes y los fariseos se presentaron ante Pilato. 🗨
63―Señor —le dijeron—, nosotros recordamos que, mientras ese engañador aún vivía, dijo: “A los tres días resucitaré”. 🗨
64Por eso, ordene usted que se selle el sepulcro hasta el tercer día, no sea que vengan sus discípulos, se roben el cuerpo y le digan al pueblo que ha resucitado. Ese último engaño sería peor que el primero. 🗨
65―Llévense una guardia de soldados —les ordenó Pilato—, y vayan a asegurar el sepulcro lo mejor que puedan. 🗨
66Así que ellos fueron, cerraron el sepulcro con una piedra, lo sellaron y dejaron puesta la guardia. 🗨
La Biblia de las Americas (LBLA)
1Cuando llegó la mañana, todos los principales sacerdotes y los ancianos del pueblo celebraron consejo contra Jesús para darle muerte. 🗨
2Y después de atarle, le llevaron y le entregaron a Pilato, el gobernador. 🗨
3Entonces Judas, el que le había entregado, viendo que Jesús había sido condenado, sintió remordimiento y devolvió las treinta piezas de plata a los principales sacerdotes y a los ancianos, 🗨
4diciendo: He pecado entregando sangre inocente. Pero ellos dijeron: A nosotros, ¿qué? ¡Allá tú! 🗨
5Y él, arrojando las piezas de plata en el santuario, se marchó; y fue y se ahorcó. 🗨
6Y los principales sacerdotes tomaron las piezas de plata, y dijeron: No es lícito ponerlas en el tesoro del templo, puesto que es precio de sangre. 🗨
7Y después de celebrar consejo, compraron con ellas el Campo del Alfarero para sepultura de los forasteros. 🗨
8Por eso ese campo se ha llamado Campo de Sangre hasta hoy. 🗨
9Entonces se cumplió lo anunciado por medio del profeta Jeremías, cuando dijo: Y tomaron las treinta piezas de plata, el precio de aquel cuyo precio había sido fijado por los hijos de Israel; 🗨
10y las dieron por el Campo del Alfarero, como el Señor me había ordenado. 🗨
11Y Jesús compareció delante del gobernador, y este le interrogó, diciendo: ¿Eres tú el Rey de los judíos? Y Jesús le dijo: Tú lo dices. 🗨
12Y al ser acusado por los principales sacerdotes y los ancianos, nada respondió. 🗨
13Entonces Pilato le dijo*: ¿No oyes cuántas cosas testifican contra ti? 🗨
14Y Jesús no le respondió ni a una sola pregunta, por lo que el gobernador estaba muy asombrado. 🗨
15Ahora bien, en cada fiesta, el gobernador acostumbraba soltar un preso al pueblo, el que ellos quisieran. 🗨
16Y tenían entonces un preso famoso, llamado Barrabás. 🗨
17Por lo cual, cuando ellos se reunieron, Pilato les dijo: ¿A quién queréis que os suelte: a Barrabás o a Jesús, llamado el Cristo? 🗨
18Porque él sabía que le habían entregado por envidia. 🗨
19Y estando él sentado en el tribunal, su mujer le mandó aviso, diciendo: No tengas nada que ver con ese justo, porque hoy he sufrido mucho en sueños por causa de Él. 🗨
20Pero los principales sacerdotes y los ancianos persuadieron a las multitudes que pidieran a Barrabás y que dieran muerte a Jesús. 🗨
21Y respondiendo, el gobernador les dijo: ¿A cuál de los dos queréis que os suelte? Y ellos respondieron: A Barrabás. 🗨
22Pilato les dijo*: ¿Qué haré entonces con Jesús, llamado el Cristo? Todos dijeron*: ¡Sea crucificado! 🗨
23Y Pilato dijo: ¿Por qué? ¿Qué mal ha hecho? Pero ellos gritaban aún más, diciendo: ¡Sea crucificado! 🗨
24Y viendo Pilato que no conseguía nada, sino que más bien se estaba formando un tumulto, tomó agua y se lavó las manos delante de la multitud, diciendo: Soy inocente de la sangre de este justo; ¡allá vosotros! 🗨
25Y respondiendo todo el pueblo, dijo: ¡Caiga su sangre sobre nosotros y sobre nuestros hijos! 🗨
26Entonces les soltó a Barrabás, pero a Jesús, después de hacerle azotar, le entregó para que fuera crucificado. 🗨
27Entonces los soldados del gobernador llevaron a Jesús al Pretorio, y reunieron alrededor de Él a toda la cohorte romana. 🗨
28Y desnudándole, le pusieron encima un manto escarlata. 🗨
29Y tejiendo una corona de espinas, se la pusieron sobre su cabeza, y una caña en su mano derecha; y arrodillándose delante de Él, le hacían burla, diciendo: ¡Salve, Rey de los judíos! 🗨
30Y escupiéndole, tomaban la caña y le golpeaban en la cabeza. 🗨
31Después de haberse burlado de Él, le quitaron el manto, le pusieron sus ropas y le llevaron para crucificarle. 🗨
32Y cuando salían, hallaron a un hombre de Cirene llamado Simón, al cual obligaron a que llevara la cruz. 🗨
33Cuando llegaron a un lugar llamado Gólgota, que significa Lugar de la Calavera, 🗨
34le dieron a beber vino mezclado con hiel; pero después de probarlo, no lo quiso beber. 🗨
35Y habiéndole crucificado, se repartieron sus vestidos, echando suertes; 🗨
36y sentados, le custodiaban allí. 🗨
37Y pusieron sobre su cabeza la acusación contra Él, que decía: ESTE ES JESÚS, EL REY DE LOS JUDÍOS. 🗨
38Entonces fueron crucificados* con Él dos ladrones, uno a la derecha y otro a la izquierda. 🗨
39Los que pasaban le injuriaban, meneando la cabeza 🗨
40y diciendo: Tú que destruyes el templo y en tres días lo reedificas, sálvate a ti mismo, si eres el Hijo de Dios, y desciende de la cruz. 🗨
41De igual manera, también los principales sacerdotes, junto con los escribas y los ancianos, burlándose de Él, decían: 🗨
42A otros salvó; a sí mismo no puede salvarse. Rey de Israel es; que baje ahora de la cruz, y creeremos en Él. 🗨
43En Dios confía; que le libre ahora si Él le quiere; porque ha dicho: «Yo soy el Hijo de Dios». 🗨
44En la misma forma le injuriaban también los ladrones que habían sido crucificados con Él. 🗨
45Y desde la hora sexta hubo oscuridad sobre toda la tierra hasta la hora novena. 🗨
46Y alrededor de la hora novena, Jesús exclamó a gran voz, diciendo: Elí, Elí, ¿lema sabactani? Esto es: Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado? 🗨
47Algunos de los que estaban allí, al oírlo, decían: Este llama a Elías. 🗨
48Y al instante, uno de ellos corrió, y tomando una esponja, la empapó en vinagre, y poniéndola en una caña, le dio a beber. 🗨
49Pero los otros dijeron: Deja, veamos si Elías viene a salvarle. 🗨
50Entonces Jesús, clamando otra vez a gran voz, exhaló el espíritu. 🗨
51Y he aquí, el velo del templo se rasgó en dos, de arriba abajo, y la tierra tembló y las rocas se partieron; 🗨
52y los sepulcros se abrieron, y los cuerpos de muchos santos que habían dormido resucitaron; 🗨
53y saliendo de los sepulcros, después de la resurrección de Jesús, entraron en la santa ciudad y se aparecieron a muchos. 🗨
54El centurión y los que estaban con él custodiando a Jesús, cuando vieron el terremoto y las cosas que sucedían, se asustaron mucho, y dijeron: En verdad este era Hijo de Dios. 🗨
55Y muchas mujeres que habían seguido a Jesús desde Galilea para servirle, estaban allí, mirando de lejos; 🗨
56entre las cuales estaban María Magdalena, María la madre de Jacobo y de José, y la madre de los hijos de Zebedeo. 🗨
57Y al atardecer, vino un hombre rico de Arimatea, llamado José, que también se había convertido en discípulo de Jesús. 🗨
58Este se presentó a Pilato y le pidió el cuerpo de Jesús. Entonces Pilato ordenó que se lo entregaran. 🗨
59Tomando José el cuerpo, lo envolvió en un lienzo limpio de lino, 🗨
60y lo puso en su sepulcro nuevo que él había excavado en la roca, y después de rodar una piedra grande a la entrada del sepulcro, se fue. 🗨
61Y María Magdalena estaba allí, y la otra María, sentadas frente al sepulcro. 🗨
62Al día siguiente, que es el día después de la preparación, se reunieron ante Pilato los principales sacerdotes y los fariseos, 🗨
63y le dijeron: Señor, nos acordamos que cuando aquel engañador aún vivía, dijo: «Después de tres días resucitaré». 🗨
64Por eso, ordena que el sepulcro quede asegurado hasta el tercer día, no sea que vengan sus discípulos, se lo roben, y digan al pueblo: «Ha resucitado de entre los muertos»; y el último engaño será peor que el primero. 🗨
65Pilato les dijo: Una guardia tenéis; id, aseguradla como vosotros sabéis. 🗨
66Y fueron y aseguraron el sepulcro; y además de poner la guardia, sellaron la piedra. 🗨
Nueva Traduccion Viviente (NTV)
1Muy temprano por la mañana, los principales sacerdotes y los ancianos del pueblo se juntaron nuevamente para tramar de qué manera ejecutar a Jesús. 🗨
2Luego, lo ataron, se lo llevaron y lo entregaron a Pilato, el gobernador romano. 🗨
3Cuando Judas, quien lo había traicionado, se dio cuenta de que habían condenado a muerte a Jesús, se llenó de remordimiento. Así que devolvió las treinta piezas de plata a los principales sacerdotes y a los ancianos. 🗨
4—He pecado —declaró—, porque traicioné a un hombre inocente. —¿Qué nos importa? —contestaron—. Ese es tu problema. 🗨
5Entonces Judas tiró las monedas de plata en el templo, salió y se ahorcó. 🗨
6Los principales sacerdotes recogieron las monedas. «No sería correcto poner este dinero en el tesoro del templo —dijeron—, ya que se usó para pagar un asesinato». 🗨
7Luego de discutir unos instantes, finalmente decidieron comprar el campo del alfarero y convertirlo en un cementerio para extranjeros. 🗨
8Por eso todavía se llama el Campo de Sangre. 🗨
9Así se cumplió la profecía de Jeremías que dice: «Tomaron las treinta piezas de plata —el precio que el pueblo de Israel le puso a él— 🗨
10y compraron el campo del alfarero, como indicó el Señor ». 🗨
11Jesús se encontraba frente a Pilato, el gobernador romano. —¿Eres tú el rey de los judíos? —le preguntó el gobernador. —Tú lo has dicho —contestó Jesús. 🗨
12Entonces, cuando los principales sacerdotes y los ancianos presentaron sus acusaciones contra él, Jesús guardó silencio. 🗨
13—¿No oyes todas las acusaciones que presentan en tu contra? —le preguntó Pilato. 🗨
14Para sorpresa del gobernador, Jesús no respondió a ninguno de esos cargos. 🗨
15Ahora bien, era costumbre del gobernador cada año, durante la celebración de la Pascua, poner en libertad a un preso —el que la gente quisiera— y entregarlo a la multitud. 🗨
16Ese año, había un preso de mala fama, un hombre llamado Barrabás. 🗨
17Al reunirse la multitud frente a la casa de Pilato aquella mañana, él les preguntó: «¿A quién quieren que ponga en libertad, a Barrabás o a Jesús, llamado el Mesías?». 🗨
18(Él sabía muy bien que los líderes religiosos judíos habían arrestado a Jesús por envidia). 🗨
19Justo en ese momento, cuando Pilato estaba sentado en el tribunal, su esposa le envió el siguiente mensaje: «Deja en paz a ese hombre inocente. Anoche sufrí una pesadilla terrible con respecto a él». 🗨
20Mientras tanto, los principales sacerdotes y los ancianos persuadieron a la multitud para que pidiera la libertad de Barrabás y que se ejecutara a Jesús. 🗨
21Así que el gobernador volvió a preguntar: —¿A cuál de estos dos quieren que les deje en libertad? —¡A Barrabás! —contestó la multitud a gritos. 🗨
22—Entonces, ¿qué hago con Jesús, llamado el Mesías? —preguntó Pilato. —¡Crucifícalo! —le contestaron a gritos. 🗨
23—¿Por qué? —insistió Pilato—. ¿Qué crimen ha cometido? Pero la turba rugió aún más fuerte: —¡Crucifícalo! 🗨
24Pilato vio que no lograba nada y que se armaba un disturbio. Así que mandó a buscar un recipiente con agua y se lavó las manos delante de la multitud a la vez que decía: —Soy inocente de la sangre de este hombre. La responsabilidad es de ustedes. 🗨
25Y la gente respondió a gritos: —¡Nos haremos responsables de su muerte, nosotros y nuestros hijos! 🗨
26Así fue que Pilato dejó a Barrabás en libertad. Mandó azotar a Jesús con un látigo que tenía puntas de plomo, y después lo entregó a los soldados romanos para que lo crucificaran. 🗨
27Algunos de los soldados del gobernador llevaron a Jesús al cuartel y llamaron a todo el regimiento. 🗨
28Le quitaron la ropa y le pusieron un manto escarlata. 🗨
29Armaron una corona con ramas de espinos y se la pusieron en la cabeza y le colocaron una caña de junco en la mano derecha como si fuera un cetro. Luego se arrodillaron burlonamente delante de él mientras se mofaban: «¡Viva el rey de los judíos!». 🗨
30Lo escupieron, le quitaron la caña de junco y lo golpearon en la cabeza con ella. 🗨
31Cuando al fin se cansaron de hacerle burla, le quitaron el manto y volvieron a ponerle su propia ropa. Luego lo llevaron para crucificarlo. 🗨
32En el camino, se encontraron con un hombre llamado Simón, quien era de Cirene, y los soldados lo obligaron a llevar la cruz de Jesús. 🗨
33Salieron a un lugar llamado Gólgota (que significa «Lugar de la Calavera»). 🗨
34Los soldados le dieron a Jesús vino mezclado con hiel amarga, pero cuando la probó, se negó a beberla. 🗨
35Después de clavarlo en la cruz, los soldados sortearon su ropa tirando los dados. 🗨
36Luego se sentaron alrededor e hicieron guardia mientras él estaba colgado allí. 🗨
37Encima de la cabeza de Jesús, colocaron un letrero, que anunciaba el cargo en su contra. Decía: «Este es Jesús, el Rey de los judíos». 🗨
38Con él crucificaron a dos revolucionarios, uno a su derecha y otro a su izquierda. 🗨
39La gente que pasaba por allí gritaba insultos y movía la cabeza en forma burlona. 🗨
40«¡Pero mírate ahora! —le gritaban—. Dijiste que ibas a destruir el templo y a reconstruirlo en tres días. Muy bien, si eres el Hijo de Dios, sálvate a ti mismo y bájate de la cruz». 🗨
41Los principales sacerdotes, los maestros de la ley religiosa y los ancianos también se burlaban de Jesús. 🗨
42«Salvó a otros —se mofaban—, ¡pero no puede salvarse a sí mismo! Con que es el Rey de Israel, ¿no? ¡Que baje de la cruz ahora mismo y creeremos en él! 🗨
43Confió en Dios, entonces, ¡que Dios lo rescate ahora si lo quiere! Pues dijo: “Soy el Hijo de Dios”». 🗨
44Hasta los revolucionarios que estaban crucificados con Jesús se burlaban de él de la misma manera. 🗨
45Al mediodía, la tierra se llenó de oscuridad hasta las tres de la tarde. 🗨
46A eso de las tres de la tarde, Jesús clamó en voz fuerte: «Eli, Eli, ¿lema sabactani?», que significa «Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?». 🗨
47Algunos que pasaban por allí entendieron mal y pensaron que estaba llamando al profeta Elías. 🗨
48Uno de ellos corrió y empapó una esponja en vino agrio, la puso sobre una caña de junco y la levantó para que pudiera beber. 🗨
49Pero los demás dijeron: «¡Espera! A ver si Elías viene a salvarlo». 🗨
50Entonces Jesús volvió a gritar y entregó su espíritu. 🗨
51En ese momento, la cortina del santuario del templo se rasgó en dos, de arriba abajo. La tierra tembló, las rocas se partieron en dos, 🗨
52y las tumbas se abrieron. Los cuerpos de muchos hombres y mujeres justos que habían muerto resucitaron. 🗨
53Salieron del cementerio luego de la resurrección de Jesús, entraron en la santa ciudad de Jerusalén y se aparecieron a mucha gente. 🗨
54El oficial romano y los otros soldados que estaban en la crucifixión quedaron aterrorizados por el terremoto y por todo lo que había sucedido. Dijeron: «¡Este hombre era verdaderamente el Hijo de Dios!». 🗨
55Muchas mujeres que habían llegado desde Galilea con Jesús para cuidar de él, miraban de lejos. 🗨
56Entre ellas estaban María Magdalena, María (la madre de Santiago y José), y la madre de Santiago y Juan, los hijos de Zebedeo. 🗨
57Al acercarse la noche, José, un hombre rico de Arimatea que se había convertido en seguidor de Jesús, 🗨
58fue a ver a Pilato y le pidió el cuerpo de Jesús. Pilato emitió una orden para que se lo entregaran. 🗨
59José tomó el cuerpo y lo envolvió en un largo lienzo de lino limpio. 🗨
60Lo colocó en una tumba nueva, su propia tumba que había sido tallada en la roca. Luego hizo rodar una gran piedra para tapar la entrada y se fue. 🗨
61Tanto María Magdalena como la otra María estaban sentadas frente a la tumba y observaban. 🗨
62Al día siguiente, que era el día de descanso, los principales sacerdotes y los fariseos fueron a ver a Pilato. 🗨
63Le dijeron: —Señor, recordamos lo que dijo una vez ese mentiroso cuando todavía estaba con vida: “Luego de tres días resucitaré de los muertos”. 🗨
64Por lo tanto, le pedimos que selle la tumba hasta el tercer día. Eso impedirá que sus discípulos vayan y roben su cuerpo, y luego le digan a todo el mundo que él resucitó de los muertos. Si eso sucede, estaremos peor que al principio. 🗨
65Pilato les respondió: —Tomen guardias y aseguren la tumba lo mejor que puedan. 🗨
66Entonces ellos sellaron la tumba y pusieron guardias para que la protegieran. 🗨
Nueva Biblia de las Américas (NBLA)
1Cuando llegó la mañana, todos los principales sacerdotes y los ancianos del pueblo celebraron consejo para dar muerte a Jesús. 🗨
2Y después de atar a Jesús, lo llevaron y lo entregaron a Pilato, el gobernador. 🗨
3Entonces Judas, el que lo había entregado, viendo que Jesús había sido condenado, sintió remordimiento y devolvió las treinta monedas de plata (30 siclos: 432 gramos de plata) a los principales sacerdotes y a los ancianos, 🗨
4«He pecado entregando sangre inocente», dijo Judas. «A nosotros, ¿qué? ¡Allá tú!», dijeron ellos. 🗨
5Y arrojando las monedas de plata en el santuario, Judas se marchó; y fue y se ahorcó. 🗨
6Los principales sacerdotes tomaron las monedas de plata, y dijeron: «No es lícito ponerlas en el tesoro del templo, puesto que es precio de sangre». 🗨
7Y después de discutirlo, compraron con ellas el Campo del Alfarero para sepultura de los extranjeros. 🗨
8Por eso ese campo se ha llamado Campo de Sangre hasta hoy. 🗨
9Entonces se cumplió lo anunciado por medio del profeta Jeremías, cuando dijo: «Y tomaron las treinta monedas de plata, el precio de aquel cuyo precio había sido fijado por los israelitas; 🗨
10y las dieron por el Campo del Alfarero, como el Señor me había ordenado». 🗨
11Jesús fue llevado delante del gobernador, y este lo interrogó: «¿Eres Tú el Rey de los judíos?». «Tú lo dices», le contestó Jesús. 🗨
12Al ser acusado por los principales sacerdotes y los ancianos, nada respondió. 🗨
13Entonces Pilato le dijo*: «¿No oyes cuántas cosas testifican contra Ti?». 🗨
14Jesús no le respondió ni a una sola pregunta, por lo que el gobernador estaba muy asombrado. 🗨
15Ahora bien, en cada fiesta, el gobernador acostumbraba soltar un preso al pueblo, el que ellos quisieran. 🗨
16Tenían entonces un preso famoso, llamado Barrabás. 🗨
17Por lo cual, cuando ellos se reunieron, Pilato les dijo: «¿A quién quieren que les suelte: a Barrabás o a Jesús, llamado el Cristo?». 🗨
18Porque él sabía que lo habían entregado por envidia. 🗨
19Y estando Pilato sentado en el tribunal, su mujer le mandó aviso, diciendo: «No tengas nada que ver con ese Justo, porque hoy he sufrido mucho en sueños por causa de Él». 🗨
20Pero los principales sacerdotes y los ancianos persuadieron a las multitudes que pidieran a Barrabás y que dieran muerte a Jesús. 🗨
21El gobernador les preguntó de nuevo: «¿A cuál de los dos quieren que les suelte?». Ellos respondieron: «A Barrabás». 🗨
22Pilato les dijo*: «¿Qué haré entonces con Jesús, llamado el Cristo?». «¡Sea crucificado!», dijeron* todos. 🗨
23Pilato preguntó: «¿Por qué? ¿Qué mal ha hecho?». Pero ellos gritaban aún más: «¡Sea crucificado!». 🗨
24Viendo Pilato que no conseguía nada, sino que más bien se estaba formando un tumulto, tomó agua y se lavó las manos delante de la multitud, diciendo: «Soy inocente de la sangre de este Justo. ¡Allá ustedes!». 🗨
25Todo el pueblo contestó: «¡Caiga Su sangre sobre nosotros y sobre nuestros hijos!». 🗨
26Entonces les soltó a Barrabás, y después de hacer azotar a Jesús, lo entregó para que fuera crucificado. 🗨
27Entonces los soldados del gobernador llevaron a Jesús al Pretorio, y reunieron alrededor de Él a toda la tropa romana. 🗨
28Después de quitarle la ropa, le pusieron encima un manto escarlata. 🗨
29Y tejiendo una corona de espinas, la pusieron sobre Su cabeza, y una caña en Su mano derecha; y arrodillándose delante de Él, le hacían burla, diciendo: «¡Salve, Rey de los judíos!». 🗨
30Le escupían, y tomaban la caña y lo golpeaban en la cabeza. 🗨
31Después de haberse burlado de Él, le quitaron el manto, le pusieron Sus ropas y lo llevaron para ser crucificado. 🗨
32Y cuando salían, hallaron a un hombre de Cirene llamado Simón, al cual obligaron a que llevara Su cruz. 🗨
33Cuando llegaron a un lugar llamado Gólgota, que significa Lugar de la Calavera, 🗨
34Le dieron a beber vino mezclado con hiel; pero después de probarlo, no lo quiso beber. 🗨
35Y habiendo crucificado a Jesús, se repartieron Sus vestidos echando suertes; 🗨
36y sentados, lo custodiaban allí. 🗨
37Pusieron sobre Su cabeza la acusación contra Él, que decía: «ESTE ES JESÚS, EL REY DE LOS JUDÍOS». 🗨
38Entonces fueron crucificados* con Él dos ladrones, uno a la derecha y otro a la izquierda. 🗨
39Los que pasaban lo injuriaban, meneando la cabeza 🗨
40y diciendo: «Tú que destruyes el templo y en tres días lo reedificas, sálvate a Ti mismo. Si Tú eres el Hijo de Dios, desciende de la cruz». 🗨
41De igual manera, también los principales sacerdotes, junto con los escribas y los ancianos, burlándose de Él, decían: 🗨
42«A otros salvó; a Él mismo no puede salvarse. Rey de Israel es; que baje ahora de la cruz, y creeremos en Él. 🗨
43En Dios confía; que lo libre ahora si Él lo quiere; porque ha dicho: “Yo soy el Hijo de Dios” ». 🗨
44En la misma forma lo injuriaban también los ladrones que habían sido crucificados con Él. 🗨
45Desde la hora sexta hubo oscuridad sobre toda la tierra hasta la hora novena. 🗨
46Y alrededor de la hora novena, Jesús exclamó a gran voz, diciendo: «Elí, Elí, ¿lema sabactani?». Esto es: «Dios Mío, Dios Mío, ¿por qué me has abandonado?». 🗨
47Algunos de los que estaban allí, al oírlo, decían: «Este llama a Elías». 🗨
48Al instante, uno de ellos corrió, y tomando una esponja, la empapó en vinagre, y poniéndola en una caña, le dio a beber. 🗨
49Pero los otros dijeron: «Deja, veamos si Elías lo viene a salvar». 🗨
50Entonces Jesús, clamando otra vez a gran voz, exhaló el espíritu. 🗨
51En ese momento el velo del templo se rasgó en dos, de arriba abajo, y la tierra tembló y las rocas se partieron; 🗨
52y los sepulcros se abrieron, y los cuerpos de muchos santos que habían dormido resucitaron; 🗨
53y saliendo de los sepulcros, después de la resurrección de Jesús, entraron en la santa ciudad y se aparecieron a muchos. 🗨
54El centurión y los que estaban con él custodiando a Jesús, cuando vieron el terremoto y las cosas que sucedían, se asustaron mucho, y dijeron: «En verdad este era Hijo de Dios». 🗨
55Y muchas mujeres que habían seguido a Jesús desde Galilea para servirle, estaban allí, mirando de lejos. 🗨
56Entre ellas estaban María Magdalena, María la madre de Jacobo y de José, y la madre de los hijos de Zebedeo. 🗨
57Al atardecer, vino un hombre rico de Arimatea, llamado José, que también se había convertido en discípulo de Jesús. 🗨
58Este se presentó a Pilato y le pidió el cuerpo de Jesús. Entonces Pilato ordenó que se lo entregaran. 🗨
59Tomando José el cuerpo, lo envolvió en un lienzo limpio de lino, 🗨
60y lo puso en su propio sepulcro nuevo que él había excavado en la roca. Después de rodar una piedra grande a la entrada del sepulcro, se fue. 🗨
61María Magdalena estaba allí, y la otra María, sentadas frente al sepulcro. 🗨
62Al día siguiente, que es el día después de la preparación, se reunieron ante Pilato los principales sacerdotes y los fariseos, 🗨
63y le dijeron: «Señor, nos acordamos que cuando aquel engañador aún vivía, dijo: “Después de tres días resucitaré”. 🗨
64Por eso, ordene usted que el sepulcro quede asegurado hasta el tercer día, no sea que vengan Sus discípulos, se lo roben, y digan al pueblo: “Él ha resucitado de entre los muertos”; y el último engaño será peor que el primero». 🗨
65Pilato les dijo: «Una guardia tienen; vayan, asegúrenlo como ustedes saben». 🗨
66Y fueron y aseguraron el sepulcro; y además de poner la guardia, sellaron la piedra. 🗨