Mateo 9 — comparando versiones
Reina Valera 1960 (RV60)
1Entonces, entrando Jesús en la barca, pasó al otro lado y vino a su ciudad. 🗨
2Y sucedió que le trajeron un paralítico, tendido sobre una cama; y al ver Jesús la fe de ellos, dijo al paralítico: Ten ánimo, hijo; tus pecados te son perdonados. 🗨
3Entonces algunos de los escribas decían dentro de sí: Este blasfema. 🗨
4Y conociendo Jesús los pensamientos de ellos, dijo: ¿Por qué pensáis mal en vuestros corazones? 🗨
5Porque, ¿qué es más fácil, decir: Los pecados te son perdonados, o decir: Levántate y anda? 🗨
6Pues para que sepáis que el Hijo del Hombre tiene potestad en la tierra para perdonar pecados (dice entonces al paralítico): Levántate, toma tu cama, y vete a tu casa. 🗨
7Entonces él se levantó y se fue a su casa. 🗨
8Y la gente, al verlo, se maravilló y glorificó a Dios, que había dado tal potestad a los hombres. 🗨
9Pasando Jesús de allí, vio a un hombre llamado Mateo, que estaba sentado al banco de los tributos públicos, y le dijo: Sígueme. Y se levantó y le siguió. 🗨
10Y aconteció que estando él sentado a la mesa en la casa, he aquí que muchos publicanos y pecadores, que habían venido, se sentaron juntamente a la mesa con Jesús y sus discípulos. 🗨
11Cuando vieron esto los fariseos, dijeron a los discípulos: ¿Porqué come vuestro Maestro con los publicanos y pecadores? 🗨
12Al oír esto Jesús, les dijo: Los sanos no tienen necesidad de médico, sino los enfermos. 🗨
13Id, pues, y aprended lo que significa: Misericordia quiero, y no sacrificio. Porque no he venido a llamar a justos, sino a pecadores, al arrepentimiento. 🗨
14Entonces vinieron a él los discípulos de Juan, diciendo: ¿Por qué nosotros y los fariseos ayunamos muchas veces, y tus discípulos no ayunan? 🗨
15Jesús les dijo: ¿Acaso pueden los que están de bodas tener luto entre tanto que el esposo está con ellos? Pero vendrán días cuando el esposo les será quitado, y entonces ayunarán. 🗨
16Nadie pone remiendo de paño nuevo en vestido viejo; porque tal remiendo tira del vestido, y se hace peor la rotura. 🗨
17Ni echan vino nuevo en odres viejos; de otra manera los odres se rompen, y el vino se derrama, y los odres se pierden; pero echan el vino nuevo en odres nuevos, y lo uno y lo otro se conservan juntamente. 🗨
18Mientras él les decía estas cosas, vino un hombre principal y se postró ante él, diciendo: Mi hija acaba de morir; mas ven y pon tu mano sobre ella, y vivirá. 🗨
19Y se levantó Jesús, y le siguió con sus discípulos. 🗨
20Y he aquí una mujer enferma de flujo de sangre desde hacía doce años, se le acercó por detrás y tocó el borde de su manto; 🗨
21porque decía dentro de sí: Si tocare solamente su manto, seré salva. 🗨
22Pero Jesús, volviéndose y mirándola, dijo: Ten ánimo, hija; tu fe te ha salvado. Y la mujer fue salva desde aquella hora. 🗨
23Al entrar Jesús en la casa del principal, viendo a los que tocaban flautas, y la gente que hacía alboroto, 🗨
24les dijo: Apartaos, porque la niña no está muerta, sino duerme. Y se burlaban de él. 🗨
25Pero cuando la gente había sido echada fuera, entró, y tomó de la mano a la niña, y ella se levantó. 🗨
26Y se difundió la fama de esto por toda aquella tierra. 🗨
27Pasando Jesús de allí, le siguieron dos ciegos, dando voces y diciendo: ¡Ten misericordia de nosotros, Hijo de David! 🗨
28Y llegado a la casa, vinieron a él los ciegos; y Jesús les dijo: ¿Creéis que puedo hacer esto? Ellos dijeron: Sí, Señor. 🗨
29Entonces les tocó los ojos, diciendo: Conforme a vuestra fe os sea hecho. 🗨
30Y los ojos de ellos fueron abiertos. Y Jesús les encargó rigurosamente, diciendo: Mirad que nadie lo sepa. 🗨
31Pero salidos ellos, divulgaron la fama de él por toda aquella tierra. 🗨
32Mientras salían ellos, he aquí, le trajeron un mudo, endemoniado. 🗨
33Y echado fuera el demonio, el mudo habló; y la gente se maravillaba, y decía: Nunca se ha visto cosa semejante en Israel. 🗨
34Pero los fariseos decían: Por el príncipe de los demonios echa fuera los demonios. 🗨
35Recorría Jesús todas las ciudades y aldeas, enseñando en las sinagogas de ellos, y predicando el evangelio del reino, y sanando toda enfermedad y toda dolencia en el pueblo. 🗨
36Y al ver las multitudes, tuvo compasión de ellas; porque estaban desamparadas y dispersas como ovejas que no tienen pastor. 🗨
37Entonces dijo a sus discípulos: A la verdad la mies es mucha, mas los obreros pocos. 🗨
38Rogad, pues, al Señor de la mies, que envíe obreros a su mies. 🗨
Nueva Version Internacional (NVI)
1Subió Jesús a una barca, cruzó al otro lado y llegó a su propio pueblo. 🗨
2Unos hombres le llevaron un paralítico acostado en una camilla. Al ver la fe de ellos, Jesús le dijo al paralítico:―¡Ánimo, hijo, tus pecados quedan perdonados! 🗨
3Algunos de los maestros de la Ley murmuraron entre ellos: «¡Este hombre blasfema!». 🗨
4Como Jesús conocía sus pensamientos, les dijo:―¿Por qué dan lugar a tan malos pensamientos? 🗨
5¿Qué es más fácil, decirle: “Tus pecados quedan perdonados” o decirle: “Levántate y anda”? 🗨
6Pues, para que sepan que el Hijo del hombre tiene autoridad en la tierra para perdonar pecados —se dirigió entonces al paralítico—: levántate, toma tu camilla y vete a tu casa. 🗨
7Y el hombre se levantó y se fue a su casa. 🗨
8Al ver esto, la multitud se llenó de temor y glorificó a Dios por haber dado tal autoridad a los mortales. 🗨
9Al irse de allí, Jesús vio a un hombre llamado Mateo, sentado a la mesa de recaudación de impuestos. «Sígueme», le dijo Jesús. Y Mateo se levantó y lo siguió. 🗨
10Mientras Jesús estaba a la mesa en casa de Mateo, muchos recaudadores de impuestos y pecadores llegaron y comieron con él y sus discípulos. 🗨
11Cuando los fariseos vieron esto, les preguntaron a sus discípulos:―¿Por qué come su maestro con recaudadores de impuestos y con pecadores? 🗨
12Al oír esto, Jesús les contestó:―No son los sanos los que necesitan médico, sino los enfermos. 🗨
13Pero vayan y aprendan qué significa esto: “Lo que pido de ustedes es misericordia y no sacrificios”. Porque no he venido a llamar a justos, sino a pecadores. 🗨
14Un día se acercaron los discípulos de Juan y le preguntaron:―¿Cómo es que nosotros y los fariseos ayunamos, pero no así tus discípulos? 🗨
15Jesús les contestó:―¿Acaso pueden estar de luto los invitados del novio mientras él está con ellos? Llegará el día en que se les quitará el novio; entonces sí ayunarán. 🗨
16Nadie remienda un vestido viejo con un retazo de tela nueva, porque el remiendo fruncirá el vestido y la rotura se hará peor. 🗨
17Ni tampoco se echa vino nuevo en recipientes de cuero viejo. De hacerlo así, se reventará el cuero, se derramará el vino y los recipientes se arruinarán. Más bien, el vino nuevo se echa en recipientes de cuero nuevo, y así ambos se conservan. 🗨
18Mientras les decía esto, un dirigente judío llegó, se arrodilló delante de él y le dijo:―Mi hija acaba de morir. Pero ven y pon tu mano sobre ella, y vivirá. 🗨
19Jesús se levantó y fue con él, acompañado de sus discípulos. 🗨
20En esto, una mujer que desde hacía doce años padecía de hemorragias se le acercó por detrás y tocó el borde de su manto. 🗨
21Pensaba: «Si al menos logro tocar su manto, quedaré sana». 🗨
22Jesús se dio la vuelta, la vio y le dijo:―¡Ánimo, hija! Tu fe te ha sanado.Y la mujer quedó sana en aquel momento. 🗨
23Cuando Jesús entró en la casa del dirigente y vio a los flautistas y el alboroto de la gente, 🗨
24les dijo:―Váyanse. La niña no está muerta, sino dormida.Entonces empezaron a burlarse de él. 🗨
25Cuando se les hizo salir, entró él y tomó de la mano a la niña, y esta se levantó. 🗨
26La noticia se divulgó por toda aquella región. 🗨
27Al irse Jesús de allí, dos ciegos lo siguieron, gritándole:―¡Ten compasión de nosotros, Hijo de David! 🗨
28Cuando entró en la casa, se le acercaron los ciegos, y él les preguntó:―¿Creen que puedo sanarlos?―Sí, Señor —le respondieron. 🗨
29Entonces tocó sus ojos y les dijo:―Que se haga con ustedes conforme a su fe. 🗨
30Y recobraron la vista. Jesús les advirtió con firmeza:―Asegúrense de que nadie se entere de esto. 🗨
31Pero ellos salieron para divulgar por toda aquella región la noticia acerca de Jesús. 🗨
32Mientras ellos salían, le llevaron un mudo endemoniado. 🗨
33Así que Jesús expulsó al demonio y el que había estado mudo habló. La gente quedó asombrada y decía: «Jamás se ha visto nada igual en Israel». 🗨
34Pero los fariseos decían: «Este expulsa a los demonios por medio del príncipe de los demonios». 🗨
35Jesús recorría todos los pueblos y aldeas enseñando en las sinagogas, anunciando las buenas noticias del reino, y sanando toda enfermedad y toda dolencia. 🗨
36Al ver a las multitudes, tuvo compasión de ellas, porque estaban agobiadas y desamparadas, como ovejas sin pastor. 🗨
37«La cosecha es abundante, pero son pocos los obreros —les dijo a sus discípulos—. 🗨
38Por tanto, pidan al Señor de la cosecha que envíe obreros a su campo». 🗨
La Biblia de las Americas (LBLA)
1Y subiendo Jesús en una barca, pasó al otro lado y llegó a su ciudad. 🗨
2Y le trajeron un paralítico echado en una camilla; y Jesús, viendo la fe de ellos, dijo al paralítico: Anímate, hijo, tus pecados te son perdonados. 🗨
3Y algunos de los escribas decían para sí: Este blasfema. 🗨
4Y Jesús, conociendo sus pensamientos, dijo: ¿Por qué pensáis mal en vuestros corazones? 🗨
5Porque, ¿qué es más fácil, decir: «Tus pecados te son perdonados», o decir: «Levántate, y anda»? 🗨
6Pues para que sepáis que el Hijo del Hombre tiene autoridad en la tierra para perdonar pecados (entonces dijo* al paralítico): Levántate, toma tu camilla y vete a tu casa. 🗨
7Y él levantándose, se fue a su casa. 🗨
8Pero cuando las multitudes vieron esto, sintieron temor, y glorificaron a Dios, que había dado tal poder a los hombres. 🗨
9Cuando Jesús se fue de allí, vio a un hombre llamado Mateo, sentado en la oficina de los tributos, y le dijo*: ¡Sígueme! Y levantándose, le siguió. 🗨
10Y sucedió que estando Él sentado a la mesa en la casa, he aquí, muchos recaudadores de impuestos y pecadores llegaron y se sentaron a la mesa con Jesús y sus discípulos. 🗨
11Y cuando vieron esto, los fariseos dijeron a sus discípulos: ¿Por qué come vuestro Maestro con los recaudadores de impuestos y pecadores? 🗨
12Al oír Él esto, dijo: Los que están sanos no tienen necesidad de médico, sino los que están enfermos. 🗨
13Mas id, y aprended lo que significa: «Misericordia quiero y no sacrificio»; porque no he venido a llamar a justos, sino a pecadores. 🗨
14Entonces se le acercaron* los discípulos de Juan, diciendo: ¿Por qué nosotros y los fariseos ayunamos, pero tus discípulos no ayunan? 🗨
15Y Jesús les dijo: ¿Acaso los acompañantes del novio pueden estar de luto mientras el novio está con ellos? Pero vendrán días cuando el novio les será quitado, y entonces ayunarán. 🗨
16Y nadie pone un remiendo de tela nueva en un vestido viejo; porque el remiendo al encogerse tira del vestido y se produce una rotura peor. 🗨
17Y nadie echa vino nuevo en odres viejos, porque entonces los odres se revientan, el vino se derrama y los odres se pierden; sino que se echa vino nuevo en odres nuevos, y ambos se conservan. 🗨
18Mientras les decía estas cosas, he aquí, vino un oficial de la sinagoga y se postró delante de Él, diciendo: Mi hija acaba de morir; pero ven y pon tu mano sobre ella, y vivirá. 🗨
19Y levantándose Jesús, lo siguió, y también sus discípulos. 🗨
20Y he aquí, una mujer que había estado sufriendo de flujo de sangre por doce años, se le acercó por detrás y tocó el borde de su manto; 🗨
21pues decía para sí: Si tan solo toco su manto, sanaré. 🗨
22Pero Jesús, volviéndose y viéndola, dijo: Hija, ten ánimo, tu fe te ha sanado. Y al instante la mujer quedó sana. 🗨
23Cuando entró Jesús en la casa del oficial, y vio a los flautistas y al gentío en ruidoso desorden, 🗨
24les dijo: Retiraos, porque la niña no ha muerto, sino que está dormida. Y se burlaban de Él. 🗨
25Pero cuando habían echado fuera a la gente, Él entró y la tomó de la mano; y la niña se levantó. 🗨
26Y esta noticia se difundió por toda aquella tierra. 🗨
27Al irse Jesús de allí, dos ciegos le siguieron, gritando y diciendo: ¡Hijo de David, ten misericordia de nosotros! 🗨
28Y después de haber entrado en la casa, se acercaron a Él los ciegos, y Jesús les dijo*: ¿Creéis que puedo hacer esto? Ellos le respondieron*: Sí, Señor. 🗨
29Entonces les tocó los ojos, diciendo: Hágase en vosotros según vuestra fe. 🗨
30Y se les abrieron los ojos. Y Jesús les advirtió rigurosamente, diciendo: Mirad que nadie lo sepa. 🗨
31Pero ellos, en cuanto salieron, divulgaron su fama por toda aquella tierra. 🗨
32Y al salir ellos de allí, he aquí, le trajeron un mudo endemoniado. 🗨
33Y después que el demonio había sido expulsado, el mudo habló; y las multitudes se maravillaban, y decían: Jamás se ha visto cosa igual en Israel. 🗨
34Pero los fariseos decían: El echa fuera los demonios por el príncipe de los demonios. 🗨
35Y Jesús recorría todas las ciudades y aldeas, enseñando en las sinagogas de ellos, proclamando el evangelio del reino y sanando toda enfermedad y toda dolencia. 🗨
36Y viendo las multitudes, tuvo compasión de ellas, porque estaban angustiadas y abatidas como ovejas que no tienen pastor. 🗨
37Entonces dijo* a sus discípulos: La mies es mucha, pero los obreros pocos. 🗨
38Por tanto, rogad al Señor de la mies que envíe obreros a su mies. 🗨
Nueva Traduccion Viviente (NTV)
1Jesús subió a una barca y regresó al otro lado del lago, a su propia ciudad. 🗨
2Unos hombres le llevaron a un paralítico en una camilla. Al ver la fe de ellos, Jesús le dijo al paralítico: «¡Ánimo, hijo mío! Tus pecados son perdonados». 🗨
3Entonces algunos de los maestros de la ley religiosa decían en su interior: «¡Es una blasfemia! ¿Acaso se cree que es Dios?». 🗨
4Jesús sabía lo que ellos estaban pensando, así que les preguntó: «¿Por qué tienen pensamientos tan malvados en el corazón? 🗨
5¿Qué es más fácil decir: “Tus pecados son perdonados” o “Ponte de pie y camina”? 🗨
6Así que les demostraré que el Hijo del Hombre tiene autoridad en la tierra para perdonar pecados». Entonces Jesús miró al paralítico y dijo: «¡Ponte de pie, toma tu camilla y vete a tu casa!». 🗨
7¡El hombre se levantó de un salto y se fue a su casa! 🗨
8Al ver esto, el temor se apoderó de la multitud y alabaron a Dios por darles semejante autoridad a los seres humanos. 🗨
9Mientras caminaba, Jesús vio a un hombre llamado Mateo sentado en su cabina de cobrador de impuestos. «Sígueme y sé mi discípulo», le dijo Jesús. Entonces Mateo se levantó y lo siguió. 🗨
10Más tarde, Mateo invitó a Jesús y a sus discípulos a una cena en su casa, junto con muchos cobradores de impuestos y otros pecadores de mala fama. 🗨
11Cuando los fariseos vieron esto, preguntaron a los discípulos: «¿Por qué su maestro come con semejante escoria?». 🗨
12Cuando Jesús los oyó, les dijo: «La gente sana no necesita médico, los enfermos sí». 🗨
13Luego añadió: «Ahora vayan y aprendan el significado de la siguiente Escritura: “Quiero que tengan compasión, no que ofrezcan sacrificios”. Pues no he venido a llamar a los que se creen justos, sino a los que saben que son pecadores». 🗨
14Un día los discípulos de Juan el Bautista se acercaron a Jesús y le preguntaron: —¿Por qué tus discípulos no ayunan, como lo hacemos nosotros y los fariseos? 🗨
15Jesús respondió: —¿Acaso los invitados de una boda están de luto mientras festejan con el novio? Por supuesto que no, pero un día el novio será llevado, y entonces sí ayunarán. 🗨
16»Además, ¿a quién se le ocurriría remendar una prenda vieja con tela nueva? Pues el remiendo nuevo encogería y se desprendería de la tela vieja, lo cual dejaría una rotura aún mayor que la anterior. 🗨
17»Y nadie pone vino nuevo en cueros viejos. Pues los cueros viejos se reventarían por la presión y el vino se derramaría, y los cueros quedarían arruinados. El vino nuevo se guarda en cueros nuevos para preservar a ambos. 🗨
18Mientras Jesús decía esas cosas, el líder de una sinagoga se le acercó y se arrodilló delante de él. «Mi hija acaba de morir —le dijo—, pero tú puedes traerla nuevamente a la vida solo con venir y poner tu mano sobre ella». 🗨
19Entonces Jesús y sus discípulos se levantaron y fueron con él. 🗨
20Justo en ese momento, una mujer quien hacía doce años que sufría de una hemorragia continua se le acercó por detrás. Tocó el fleco de la túnica de Jesús 🗨
21porque pensó: «Si tan solo toco su túnica, quedaré sana». 🗨
22Jesús se dio vuelta, y cuando la vio le dijo: «¡Ánimo, hija! Tu fe te ha sanado». Y la mujer quedó sana en ese instante. 🗨
23Cuando Jesús llegó a la casa del oficial, vio a una ruidosa multitud y escuchó la música del funeral. 🗨
24«¡Salgan de aquí! —les dijo—. La niña no está muerta; solo duerme»; pero la gente se rio de él. 🗨
25Sin embargo, una vez que hicieron salir a todos, Jesús entró y tomó la mano de la niña, ¡y ella se puso de pie! 🗨
26La noticia de este milagro corrió por toda la región. 🗨
27Cuando Jesús salió de la casa de la niña, lo siguieron dos hombres ciegos, quienes gritaban: «¡Hijo de David, ten compasión de nosotros!». 🗨
28Entraron directamente a la casa donde Jesús se hospedaba, y él les preguntó: —¿Creen que puedo darles la vista? —Sí, Señor —le dijeron—, lo creemos. 🗨
29Entonces él les tocó los ojos y dijo: —Debido a su fe, así se hará. 🗨
30Entonces sus ojos se abrieron, ¡y pudieron ver! Jesús les advirtió severamente: «No se lo cuenten a nadie»; 🗨
31pero ellos, en cambio, salieron e hicieron correr su fama por toda la región. 🗨
32Cuando se fueron, un hombre que no podía hablar, poseído por un demonio, fue llevado a Jesús. 🗨
33Entonces Jesús expulsó al demonio y después el hombre comenzó a hablar. Las multitudes quedaron asombradas. «¡Jamás sucedió algo así en Israel!», exclamaron. 🗨
34Sin embargo, los fariseos dijeron: «Puede expulsar demonios porque el príncipe de los demonios le da poder». 🗨
35Jesús recorrió todas las ciudades y aldeas de esa región, enseñando en las sinagogas y anunciando la Buena Noticia acerca del reino; y sanaba toda clase de enfermedades y dolencias. 🗨
36Cuando vio a las multitudes, les tuvo compasión, porque estaban confundidas y desamparadas, como ovejas sin pastor. 🗨
37A sus discípulos les dijo: «La cosecha es grande, pero los obreros son pocos. 🗨
38Así que oren al Señor que está a cargo de la cosecha; pídanle que envíe más obreros a sus campos». 🗨
Nueva Biblia de las Américas (NBLA)
1Subiendo Jesús en una barca, pasó al otro lado del mar y llegó a Su ciudad. 🗨
2Y le trajeron un paralítico echado en una camilla; y Jesús, viendo la fe de ellos, dijo al paralítico: «Anímate, hijo, tus pecados te son perdonados». 🗨
3Y algunos de los escribas decían para sí: «Este blasfema». 🗨
4Jesús, conociendo sus pensamientos, dijo: «¿Por qué piensan mal en sus corazones? 🗨
5Porque, ¿qué es más fácil, decir: “Tus pecados te son perdonados”, o decir: “Levántate, y anda”? 🗨
6Pues para que sepan que el Hijo del Hombre tiene autoridad en la tierra para perdonar pecados», entonces dijo* al paralítico: «Levántate, toma tu camilla y vete a tu casa». 🗨
7Y levantándose, el paralítico se fue a su casa. 🗨
8Pero cuando las multitudes vieron esto, sintieron temor, y glorificaron a Dios, que había dado tal poder a los hombres. 🗨
9Cuando Jesús se fue de allí, vio a un hombre llamado Mateo, sentado en la oficina de los tributos, y le dijo*: «¡Ven tras Mí!». Y levantándose, lo siguió. 🗨
10Y estando Él sentado a la mesa en la casa, muchos recaudadores de impuestos y pecadores llegaron y se sentaron a la mesa con Jesús y Sus discípulos. 🗨
11Cuando los fariseos vieron esto, dijeron a Sus discípulos: «¿Por qué come su Maestro con los recaudadores de impuestos y pecadores?». 🗨
12Al oír Jesús esto, dijo: «Los que están sanos no tienen necesidad de médico, sino los que están enfermos. 🗨
13Pero vayan, y aprendan lo que significa: “Misericordia quiero y no sacrificio”; porque no he venido a llamar a justos, sino a pecadores». 🗨
14Entonces los discípulos de Juan se acercaron* a Jesús, diciendo: «¿Por qué nosotros y los fariseos ayunamos, pero Tus discípulos no ayunan?». 🗨
15Y Jesús les respondió: «¿Acaso los acompañantes del novio pueden estar de luto mientras el novio está con ellos? Pero vendrán días cuando el novio les será quitado, y entonces ayunarán. 🗨
16Nadie pone un remiendo de tela nueva en un vestido viejo; porque el remiendo al encogerse tira del vestido y se produce una rotura peor. 🗨
17Y nadie echa vino nuevo en odres viejos, porque entonces los odres se revientan, el vino se derrama y los odres se pierden; sino que se echa vino nuevo en odres nuevos, y ambos se conservan». 🗨
18Mientras Jesús les decía estas cosas, vino un oficial de la sinagoga y se postró delante de Él, diciendo: «Mi hija acaba de morir; pero ven y pon Tu mano sobre ella, y vivirá». 🗨
19Levantándose Jesús, lo siguió, y también Sus discípulos. 🗨
20Y una mujer que había estado sufriendo de flujo de sangre por doce años, se le acercó por detrás y tocó el borde de Su manto; 🗨
21pues decía para sí: «Si tan solo toco Su manto, sanaré». 🗨
22Pero Jesús, volviéndose y viéndola, dijo: «Hija, ten ánimo, tu fe te ha sanado». Y al instante la mujer quedó sana. 🗨
23Cuando Jesús entró en la casa del oficial, y vio a los flautistas y al gentío en ruidoso desorden, 🗨
24les dijo: «Retírense, porque la niña no ha muerto, sino que está dormida». Y se burlaban de Él. 🗨
25Pero cuando habían echado fuera a la gente, Él entró y la tomó de la mano; y la niña se levantó. 🗨
26Y esta noticia se difundió por toda aquella tierra. 🗨
27Al irse Jesús de allí, dos ciegos lo siguieron, gritando: «¡Hijo de David, ten misericordia de nosotros!». 🗨
28Después de entrar en la casa, se acercaron a Él los ciegos, y Jesús les dijo*: «¿Creen que puedo hacer esto?». «Sí, Señor», le respondieron*. 🗨
29Entonces les tocó los ojos, diciendo: «Hágase en ustedes según su fe». 🗨
30Y se les abrieron los ojos. Y Jesús les advirtió rigurosamente: «Miren que nadie lo sepa». 🗨
31Pero ellos, en cuanto salieron, divulgaron Su fama por toda aquella tierra. 🗨
32Al salir ellos de allí, le trajeron un mudo endemoniado. 🗨
33Después que el demonio había sido expulsado, el mudo habló; y las multitudes se maravillaban, y decían: «Jamás se ha visto cosa igual en Israel». 🗨
34Pero los fariseos decían: «Él echa fuera los demonios por el príncipe de los demonios». 🗨
35Jesús recorría todas las ciudades y aldeas, enseñando en las sinagogas de ellos, proclamando el evangelio del reino y sanando toda enfermedad y toda dolencia. 🗨
36Y viendo las multitudes, tuvo compasión de ellas, porque estaban angustiadas y abatidas como ovejas que no tienen pastor. 🗨
37Entonces dijo* a Sus discípulos: «La cosecha es mucha, pero los obreros pocos. 🗨
38Por tanto, pidan al Señor de la cosecha que envíe obreros a Su cosecha». 🗨