Marcos 11 — comparando versiones
Reina Valera 1960 (RV60)
1Cuando se acercaban a Jerusalén, junto a Betfagé y a Betania, frente al monte de los Olivos, Jesús envió dos de sus discípulos, 🗨
2y les dijo: Id a la aldea que está enfrente de vosotros, y luego que entréis en ella, hallaréis un pollino atado, en el cual ningún hombre ha montado; desatadlo y traedlo. 🗨
3Y si alguien os dijere: ¿Por qué hacéis eso? decid que el Señor lo necesita, y que luego lo devolverá. 🗨
4Fueron, y hallaron el pollino atado afuera a la puerta, en el recodo del camino, y lo desataron. 🗨
5Y unos de los que estaban allí les dijeron: ¿Qué hacéis desatando el pollino? 🗨
6Ellos entonces les dijeron como Jesús había mandado; y los dejaron. 🗨
7Y trajeron el pollino a Jesús, y echaron sobre él sus mantos, y se sentó sobre él. 🗨
8También muchos tendían sus mantos por el camino, y otros cortaban ramas de los árboles, y las tendían por el camino. 🗨
9Y los que iban delante y los que venían detrás daban voces, diciendo: ¡Hosanna! ¡Bendito el que viene en el nombre del Señor! 🗨
10¡Bendito el reino de nuestro padre David que viene! ¡Hosanna en las alturas! 🗨
11Y entró Jesús en Jerusalén, y en el templo; y habiendo mirado alrededor todas las cosas, como ya anochecía, se fue a Betania con los doce. 🗨
12Al día siguiente, cuando salieron de Betania, tuvo hambre. 🗨
13Y viendo de lejos una higuera que tenía hojas, fue a ver si tal vez hallaba en ella algo; pero cuando llegó a ella, nada halló sino hojas, pues no era tiempo de higos. 🗨
14Entonces Jesús dijo a la higuera: Nunca jamás coma nadie fruto de ti. Y lo oyeron sus discípulos. 🗨
15Vinieron, pues, a Jerusalén; y entrando Jesús en el templo, comenzó a echar fuera a los que vendían y compraban en el templo; y volcó las mesas de los cambistas, y las sillas de los que vendían palomas; 🗨
16y no consentía que nadie atravesase el templo llevando utensilio alguno. 🗨
17Y les enseñaba, diciendo: ¿No está escrito: Mi casa será llamada casa de oración para todas las naciones? Mas vosotros la habéis hecho cueva de ladrones. 🗨
18Y lo oyeron los escribas y los principales sacerdotes, y buscaban cómo matarle; porque le tenían miedo, por cuanto todo el pueblo estaba admirado de su doctrina. 🗨
19Pero al llegar la noche, Jesús salió de la ciudad. 🗨
20Y pasando por la mañana, vieron que la higuera se había secado desde las raíces. 🗨
21Entonces Pedro, acordándose, le dijo: Maestro, mira, la higuera que maldijiste se ha secado. 🗨
22Respondiendo Jesús, les dijo: Tened fe en Dios. 🗨
23Porque de cierto os digo que cualquiera que dijere a este monte: Quítate y échate en el mar, y no dudare en su corazón, sino creyere que será hecho lo que dice, lo que diga le será hecho. 🗨
24Por tanto, os digo que todo lo que pidiereis orando, creed que lo recibiréis, y os vendrá. 🗨
25Y cuando estéis orando, perdonad, si tenéis algo contra alguno, para que también vuestro Padre que está en los cielos os perdone a vosotros vuestras ofensas. 🗨
26Porque si vosotros no perdonáis, tampoco vuestro Padre que está en los cielos os perdonará vuestras ofensas. 🗨
27Volvieron entonces a Jerusalén; y andando él por el templo, vinieron a él los principales sacerdotes, los escribas y los ancianos, 🗨
28y le dijeron: ¿Con qué autoridad haces estas cosas, y quién te dio autoridad para hacer estas cosas? 🗨
29Jesús, respondiendo, les dijo: Os haré yo también una pregunta; respondedme, y os diré con qué autoridad hago estas cosas. 🗨
30El bautismo de Juan, ¿era del cielo, o de los hombres? Respondedme. 🗨
31Entonces ellos discutían entre sí, diciendo: Si decimos, del cielo, dirá: ¿Por qué, pues, no le creísteis? 🗨
32¿Y si decimos, de los hombres...? Pero temían al pueblo, pues todos tenían a Juan como un verdadero profeta. 🗨
33Así que, respondiendo, dijeron a Jesús: No sabemos. Entonces respondiendo Jesús, les dijo: Tampoco yo os digo con qué autoridad hago estas cosas. 🗨
Nueva Version Internacional (NVI)
1Cuando se acercaban a Jerusalén y llegaron a Betfagué y a Betania, junto al monte de los Olivos, Jesús envió a dos de sus discípulos 🗨
2con este encargo: «Vayan a la aldea que tienen enfrente. Tan pronto como entren en ella, encontrarán atado un burrito, en el que nunca se ha montado nadie. Desátenlo y tráiganlo acá. 🗨
3Y, si alguien les pregunta: “¿Por qué hacen eso?”, díganle: “El Señor lo necesita y enseguida lo devolverá”». 🗨
4Fueron, encontraron un burrito afuera, en la calle, atado a un portón, y lo desataron. 🗨
5Entonces algunos de los que estaban allí les preguntaron: «¿Qué hacen desatando el burrito?». 🗨
6Ellos contestaron como Jesús había dicho, y dejaron que lo desataran. 🗨
7Le llevaron, pues, el burrito a Jesús. Luego pusieron encima sus mantos, y él se montó. 🗨
8Muchos tendieron sus mantos sobre el camino; otros usaron ramas que habían cortado en los campos. 🗨
9Tanto los que iban delante como los que iban detrás gritaban:―¡Hosanna!―¡Bendito el que viene en el nombre del Señor! 🗨
10―¡Bendito el reino venidero de nuestro padre David!―¡Hosanna en las alturas! 🗨
11Jesús entró en Jerusalén y fue al templo. Después de observarlo todo, como ya era tarde, salió para Betania con los doce. 🗨
12Al día siguiente, cuando salían de Betania, Jesús tuvo hambre. 🗨
13Viendo a lo lejos una higuera que tenía hojas, fue a ver si hallaba algún fruto. Cuando llegó a ella solo encontró hojas, porque no era tiempo de higos. 🗨
14«¡Nadie vuelva jamás a comer fruto de ti!», le dijo a la higuera. Y lo oyeron sus discípulos. 🗨
15Llegaron, pues, a Jerusalén. Jesús entró en el templo y comenzó a echar de allí a los que compraban y vendían. Volcó las mesas de los que cambiaban dinero y los puestos de los que vendían palomas, 🗨
16y no permitía que nadie atravesara el templo llevando mercancías. 🗨
17También les enseñaba con estas palabras: «¿No está escrito:»“Mi casa será llamadacasa de oración para todos los pueblos”?Pero ustedes la han convertido en “cueva de ladrones”». 🗨
18Los jefes de los sacerdotes y los maestros de la Ley lo oyeron y comenzaron a buscar la manera de matarlo, pues le temían, ya que toda la gente se maravillaba de sus enseñanzas. 🗨
19Cuando cayó la tarde, salieron de la ciudad. 🗨
20Por la mañana, al pasar junto a la higuera, vieron que se había secado de raíz. 🗨
21Pedro, acordándose, le dijo a Jesús:―¡Rabí, mira, se ha secado la higuera que maldijiste! 🗨
22―Tengan fe en Dios —respondió Jesús—. 🗨
23Les aseguro que, si alguno dice a esta montaña: “Quítate de ahí y tírate al mar”, creyendo, sin abrigar la menor duda en el corazón de que lo que dice sucederá, lo obtendrá. 🗨
24Por eso les digo: crean que ya han recibido todo lo que estén pidiendo en oración y lo obtendrán. 🗨
25Y, cuando estén orando, si tienen algo contra alguien, perdónenlo, para que también su Padre que está en el cielo perdone a ustedes sus ofensas. 🗨
27Llegaron de nuevo a Jerusalén y, mientras Jesús andaba por el templo, se le acercaron los jefes de los sacerdotes, los maestros de la Ley y los líderes religiosos. 🗨
28―¿Con qué autoridad haces esto? —lo interrogaron—. ¿Quién te dio autoridad para actuar así? 🗨
29―Yo voy a hacerles una pregunta a ustedes —respondió él—. Contéstenmela y les diré con qué autoridad hago esto: 🗨
30el bautismo de Juan, ¿procedía del cielo o de los hombres? Respóndanme. 🗨
31Ellos comenzaron a discutir entre sí: «Si respondemos: “Del cielo”, nos dirá: “Entonces, ¿por qué no le creyeron?”. 🗨
32Pero, si decimos: “De los hombres…”». Es que temían al pueblo, porque todos consideraban que Juan era realmente un profeta. 🗨
33Así que le respondieron a Jesús:―No lo sabemos.Jesús les dijo:―Pues yo tampoco les voy a decir con qué autoridad hago esto. 🗨
La Biblia de las Americas (LBLA)
1Cuando se acercaban* a Jerusalén, por Betfagé y Betania, cerca del monte de los Olivos, envió* a dos de sus discípulos, 🗨
2y les dijo*: Id a la aldea enfrente de vosotros, y tan pronto como entréis en ella, encontraréis un pollino atado en el cual nadie se ha montado todavía; desatadlo y traedlo. 🗨
3Y si alguien os dice: «¿Por qué hacéis eso?», decid: «El Señor lo necesita»; y enseguida lo devolverá acá. 🗨
4Ellos fueron y encontraron un pollino atado junto a la puerta, afuera en la calle, y lo desataron*. 🗨
5Y algunos de los que estaban allí les dijeron: ¿Qué hacéis desatando el pollino? 🗨
6Ellos les respondieron tal como Jesús les había dicho, y les dieron permiso. 🗨
7Entonces trajeron* el pollino a Jesús y echaron encima sus mantos, y Jesús se sentó sobre él. 🗨
8Y muchos tendieron sus mantos en el camino, y otros tendieron ramas que habían cortado de los campos. 🗨
9Los que iban delante y los que le seguían, gritaban:¡Hosanna!Bendito el que viene en el nombre del Señor; 🗨
10Bendito el reino de nuestro padre David que viene;¡Hosanna en las alturas! 🗨
11Y entró en Jerusalén, llegó al templo, y después de mirar todo a su alrededor, salió para Betania con los doce, siendo ya avanzada la hora. 🗨
12Al día siguiente, cuando salieron de Betania, Jesús tuvo hambre. 🗨
13Y viendo de lejos una higuera con hojas, fue a ver si quizá pudiera hallar algo en ella; cuando llegó a ella, no encontró más que hojas, porque no era tiempo de higos. 🗨
14Y Jesús, hablando a la higuera, le dijo: Nunca jamás coma nadie fruto de ti. Y sus discípulos le estaban escuchando. 🗨
15Llegaron* a Jerusalén; y entrando Jesús en el templo comenzó a echar fuera a los que vendían y compraban en el templo, volcó las mesas de los cambistas y los asientos de los que vendían las palomas; 🗨
16y no permitía que nadie transportara objeto alguno a través del templo. 🗨
17Y les enseñaba, diciendo: ¿No está escrito: «Mi casa será llamada casa de oración para todas las naciones»? Pero vosotros la habéis hecho cueva de ladrones. 🗨
18Los principales sacerdotes y los escribas oyeron esto y buscaban cómo destruirle, porque le tenían miedo, pues toda la multitud estaba admirada de su enseñanza. 🗨
19Y cuando atardecía, solían salir fuera de la ciudad. 🗨
20Por la mañana, cuando pasaban, vieron la higuera seca desde las raíces. 🗨
21Entonces Pedro, acordándose, le dijo*: Rabí, mira, la higuera que maldijiste se ha secado. 🗨
22Y Jesús respondió*, diciéndoles: Tened fe en Dios. 🗨
23En verdad os digo que cualquiera que diga a este monte: «Quítate y arrójate al mar», y no dude en su corazón, sino crea que lo que dice va a suceder, le será concedido. 🗨
24Por eso os digo que todas las cosas por las que oréis y pidáis, creed que ya las habéis recibido, y os serán concedidas. 🗨
25Y cuando estéis orando, perdonad si tenéis algo contra alguien, para que también vuestro Padre que está en los cielos os perdone vuestras transgresiones. 🗨
26Pero si vosotros no perdonáis, tampoco vuestro Padre que está en los cielos perdonará vuestras transgresiones. 🗨
27Llegaron* de nuevo a Jerusalén; y cuando Jesús andaba por el templo, se le acercaron* los principales sacerdotes, los escribas y los ancianos, 🗨
28y le dijeron: ¿Con qué autoridad haces estas cosas, o quién te dio la autoridad para hacer esto? 🗨
29Y Jesús les dijo: Yo también os haré una pregunta; respondédmela, y entonces os diré con qué autoridad hago estas cosas. 🗨
30El bautismo de Juan, ¿era del cielo o de los hombres? Respondedme. 🗨
31Y ellos discurrían entre sí, diciendo: Si decimos: «Del cielo», Él dirá: «Entonces, ¿por qué no le creísteis?». 🗨
32¿Mas si decimos: «De los hombres»? Pero temían a la multitud, porque todos consideraban que Juan verdaderamente había sido un profeta. 🗨
33Y respondiendo a Jesús, dijeron*: No sabemos. Y Jesús les dijo*: Tampoco yo os diré con qué autoridad hago estas cosas. 🗨
Nueva Traduccion Viviente (NTV)
1Mientras Jesús y los discípulos se acercaban a Jerusalén, llegaron a las ciudades de Betfagé y Betania, en el monte de los Olivos. Jesús mandó a dos de ellos que se adelantaran. 🗨
2«Vayan a la aldea que está allí —les dijo—. En cuanto entren, verán un burrito atado, que nadie ha montado jamás. Desátenlo y tráiganlo aquí. 🗨
3Si alguien les pregunta: “¿Qué están haciendo?” simplemente digan: “El Señor lo necesita y él lo devolverá pronto”». 🗨
4Los dos discípulos salieron y encontraron el burrito en la calle, atado frente a la puerta principal. 🗨
5Mientras lo desataban, algunos que estaban allí les preguntaron: «¿Qué están haciendo, por qué desatan ese burrito?». 🗨
6Ellos contestaron lo que Jesús había dicho y se les dio permiso para llevarlo. 🗨
7Así que llevaron el burrito a Jesús y pusieron sus prendas encima y él se sentó allí. 🗨
8Muchos de la multitud tendían sus prendas sobre el camino delante de él y otros extendían ramas frondosas que habían cortado en los campos. 🗨
9Jesús estaba en el centro de la procesión, y la gente que lo rodeaba gritaba: «¡Alaben a Dios! ¡Bendiciones al que viene en el nombre del Señor ! 🗨
10¡Bendiciones al reino que viene, el reino de nuestro antepasado David! ¡Alaben a Dios en el cielo más alto!». 🗨
11Así Jesús llegó a Jerusalén y entró en el templo. Después de mirar todo detenidamente a su alrededor, salió porque ya era tarde. Después regresó a Betania con los doce discípulos. 🗨
12A la mañana siguiente, cuando salían de Betania, Jesús tuvo hambre. 🗨
13Vio que a cierta distancia había una higuera frondosa, así que se acercó para ver si encontraba higos; pero solo tenía hojas porque aún no había comenzado la temporada de los higos. 🗨
14Entonces Jesús dijo al árbol: «¡Que nadie jamás vuelva a comer tu fruto!». Y los discípulos lo oyeron. 🗨
15Cuando llegaron de nuevo a Jerusalén, Jesús entró en el templo y comenzó a echar a los que compraban y vendían animales para los sacrificios. Volcó las mesas de los cambistas y las sillas de los que vendían palomas, 🗨
16y les prohibió a todos que usaran el templo como un mercado. 🗨
17Les dijo: «Las Escrituras declaran: “Mi templo será llamado casa de oración para todas las naciones”, pero ustedes lo han convertido en una cueva de ladrones». 🗨
18Cuando los principales sacerdotes y los maestros de la ley religiosa oyeron lo que Jesús había hecho, comenzaron a planificar cómo matarlo; pero tenían miedo de Jesús, porque la gente estaba asombrada de su enseñanza. 🗨
19Esa tarde Jesús y los discípulos salieron de la ciudad. 🗨
20A la mañana siguiente, al pasar junto a la higuera que él había maldecido, los discípulos notaron que se había marchitado desde la raíz. 🗨
21Pedro recordó lo que Jesús había dicho al árbol el día anterior y exclamó: —¡Mira, Rabí! ¡La higuera que maldijiste se marchitó y murió! 🗨
22Entonces Jesús dijo a los discípulos: —Tengan fe en Dios. 🗨
23Les digo la verdad, ustedes pueden decir a esta montaña: “Levántate y échate al mar”, y sucederá; pero deben creer de verdad que ocurrirá y no tener ninguna duda en el corazón. 🗨
24Les digo, ustedes pueden orar por cualquier cosa y si creen que la han recibido, será suya. 🗨
25Cuando estén orando, primero perdonen a todo aquel contra quien guarden rencor, para que su Padre que está en el cielo también les perdone a ustedes sus pecados. 🗨
27Nuevamente entraron en Jerusalén. Mientras Jesús caminaba por la zona del templo, los principales sacerdotes, los maestros de la ley religiosa y los ancianos se le acercaron. 🗨
28—¿Con qué autoridad haces todas estas cosas? —le reclamaron—. ¿Quién te dio el derecho de hacerlas? 🗨
29—Les diré con qué autoridad hago estas cosas si me contestan una pregunta —respondió Jesús—. 🗨
30La autoridad de Juan para bautizar, ¿provenía del cielo o era meramente humana? ¡Contéstenme! 🗨
31Ellos discutieron el asunto unos con otros: «Si decimos que provenía del cielo, preguntará por qué nosotros no le creímos a Juan. 🗨
32¿Pero nos atrevemos a decir que era meramente humana?». Pues tenían temor de lo que haría la gente, porque todos creían que Juan era un profeta. 🗨
33Entonces finalmente contestaron: —No sabemos. Y Jesús respondió: —Entonces yo tampoco les diré con qué autoridad hago estas cosas. 🗨
Nueva Biblia de las Américas (NBLA)
1Cuando se acercaban* a Jerusalén, por Betfagé y Betania, cerca del monte de los Olivos, Jesús envió* a dos de Sus discípulos, 🗨
2y les dijo*: «Vayan a la aldea enfrente de ustedes, y tan pronto como entren en ella, encontrarán un pollino atado en el cual nadie se ha montado todavía; desátenlo y tráiganlo. 🗨
3Si alguien les dice: “¿Por qué hacen eso?” digan: “El Señor lo necesita”; y enseguida lo devolverá acá». 🗨
4Ellos fueron y encontraron un pollino atado junto a la puerta, afuera en la calle, y lo desataron*. 🗨
5Y algunos de los que estaban allí les dijeron: «¿Qué hacen desatando el pollino?». 🗨
6Ellos les respondieron tal como Jesús les había dicho, y les dieron permiso. 🗨
7Entonces trajeron* el pollino a Jesús y echaron encima sus mantos, y Él se sentó sobre él. 🗨
8Muchos tendieron sus mantos en el camino, y otros tendieron ramas que habían cortado de los campos. 🗨
9Los que iban delante y los que lo seguían, gritaban: «¡Hosanna! Bendito el que viene en el nombre del Señor; 🗨
10Bendito el reino de nuestro padre David que viene; ¡Hosanna en las alturas!». 🗨
11Jesús entró en Jerusalén, fue al templo, y después de mirar todo alrededor, salió para Betania con los doce discípulos, siendo ya avanzada la hora. 🗨
12Al día siguiente, cuando salieron de Betania, Jesús tuvo hambre. 🗨
13Y viendo de lejos una higuera con hojas, fue a ver si quizá pudiera hallar algo en ella; cuando llegó a ella, no encontró más que hojas, porque no era tiempo de higos. 🗨
14Jesús, hablando a la higuera, le dijo: «Nunca jamás coma nadie fruto de ti». Y Sus discípulos le estaban escuchando. 🗨
15Llegaron* a Jerusalén; y entrando Jesús en el templo, comenzó a echar fuera a los que vendían y compraban en el templo; volcó las mesas de los que cambiaban el dinero y los asientos de los que vendían las palomas, 🗨
16y no permitía que nadie transportara objeto alguno a través del templo. 🗨
17Y les enseñaba, diciendo: «¿No está escrito: “Mi casa será llamada casa de oración para todas las naciones”? Pero ustedes la han hecho cueva de ladrones». 🗨
18Los principales sacerdotes y los escribas oyeron esto y buscaban cómo destruir a Jesús, pero le tenían miedo, pues toda la multitud estaba admirada de Su enseñanza. 🗨
19Cuando atardecía, Jesús y Sus discípulos solían salir fuera de la ciudad. 🗨
20Por la mañana, cuando pasaban, vieron la higuera seca desde las raíces. 🗨
21Entonces Pedro, acordándose, dijo* a Jesús: «Rabí, mira, la higuera que maldijiste se ha secado». 🗨
22Y Jesús respondió*: «Tengan fe en Dios. 🗨
23En verdad les digo que cualquiera que diga a este monte: “Quítate y arrójate al mar”, y no dude en su corazón, sino crea que lo que dice va a suceder, le será concedido. 🗨
24Por eso les digo que todas las cosas por las que oren y pidan, crean que ya las han recibido, y les serán concedidas. 🗨
25Y cuando estén orando, perdonen si tienen algo contra alguien, para que también su Padre que está en los cielos les perdone a ustedes sus transgresiones. 🗨
26Pero si ustedes no perdonan, tampoco su Padre que está en los cielos perdonará sus transgresiones». 🗨
27Llegaron* de nuevo a Jerusalén; y cuando Jesús andaba por el templo, se acercaron* a Él los principales sacerdotes, los escribas y los ancianos, 🗨
28y le preguntaron: «¿Con qué autoridad haces estas cosas, o quién te dio la autoridad para hacer esto?». 🗨
29Jesús les respondió: «Yo también les haré una pregunta; respóndanla, y entonces les diré con qué autoridad hago estas cosas. 🗨
30El bautismo de Juan, ¿era del cielo o de los hombres? Respondan». 🗨
31Y ellos discutían entre sí, diciendo: «Si decimos: “Del cielo”, Él dirá: “Entonces, ¿por qué no le creyeron?”. 🗨
32¿Pero si decimos: “De los hombres”?». Pero temían a la multitud, porque todos consideraban que Juan verdaderamente había sido un profeta. 🗨
33Respondiendo a Jesús, dijeron*: «No sabemos». Jesús les dijo*: «Tampoco Yo les diré con qué autoridad hago estas cosas». 🗨