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Marcos 11
Entrada triunfal de Jesús
1Cuando se acercaban a Jerusalén, junto a Betfagé y a Betania, frente al monte de los Olivos, Jesús envió dos de sus discípulos,🗨📝 2y les dijo: Id a la aldea que está enfrente de vosotros, y luego que entréis en ella, hallaréis un pollino atado, en el cual ningún hombre ha montado; desatadlo y traedlo.🗨📝 3Y si alguien os dijere: ¿Por qué hacéis eso? decid que el Señor lo necesita, y que luego lo devolverá.🗨📝 4Fueron, y hallaron el pollino atado afuera a la puerta, en el recodo del camino, y lo desataron.🗨📝 5Y unos de los que estaban allí les dijeron: ¿Qué hacéis desatando el pollino?🗨📝 6Ellos entonces les dijeron como Jesús había mandado; y los dejaron.🗨📝 7Y trajeron el pollino a Jesús, y echaron sobre él sus mantos, y se sentó sobre él.🗨📝 8También muchos tendían sus mantos por el camino, y otros cortaban ramas de los árboles, y las tendían por el camino.🗨📝 9Y los que iban delante y los que venían detrás daban voces, diciendo: ¡Hosanna! ¡Bendito el que viene en el nombre del Señor!🗨📝 10¡Bendito el reino de nuestro padre David que viene! ¡Hosanna en las alturas!🗨📝 11Y entró Jesús en Jerusalén, y en el templo; y habiendo mirado alrededor todas las cosas, como ya anochecía, se fue a Betania con los doce.🗨📝Jesús maldice la higuera
12Al día siguiente, cuando salieron de Betania, tuvo hambre.🗨📝 13Y viendo de lejos una higuera que tenía hojas, fue a ver si tal vez hallaba en ella algo; pero cuando llegó a ella, nada halló sino hojas, pues no era tiempo de higos.🗨📝 14Entonces Jesús dijo a la higuera: Nunca jamás coma nadie fruto de ti. Y lo oyeron sus discípulos.🗨📝Jesús despeja el templo
15Vinieron, pues, a Jerusalén; y entrando Jesús en el templo, comenzó a echar fuera a los que vendían y compraban en el templo; y volcó las mesas de los cambistas, y las sillas de los que vendían palomas;🗨📝 16y no consentía que nadie atravesase el templo llevando utensilio alguno.🗨📝 17Y les enseñaba, diciendo: ¿No está escrito: Mi casa será llamada casa de oración para todas las naciones? Mas vosotros la habéis hecho cueva de ladrones.🗨📝 18Y lo oyeron los escribas y los principales sacerdotes, y buscaban cómo matarle; porque le tenían miedo, por cuanto todo el pueblo estaba admirado de su doctrina.🗨📝 19Pero al llegar la noche, Jesús salió de la ciudad.🗨📝 20Y pasando por la mañana, vieron que la higuera se había secado desde las raíces.🗨📝 21Entonces Pedro, acordándose, le dijo: Maestro, mira, la higuera que maldijiste se ha secado.🗨📝 22Respondiendo Jesús, les dijo: Tened fe en Dios.🗨📝 23Porque de cierto os digo que cualquiera que dijere a este monte: Quítate y échate en el mar, y no dudare en su corazón, sino creyere que será hecho lo que dice, lo que diga le será hecho.🗨📝 24Por tanto, os digo que todo lo que pidiereis orando, creed que lo recibiréis, y os vendrá.🗨📝 25Y cuando estéis orando, perdonad, si tenéis algo contra alguno, para que también vuestro Padre que está en los cielos os perdone a vosotros vuestras ofensas.🗨📝 26Porque si vosotros no perdonáis, tampoco vuestro Padre que está en los cielos os perdonará vuestras ofensas.🗨📝Desafían la autoridad de Jesús
27Volvieron entonces a Jerusalén; y andando él por el templo, vinieron a él los principales sacerdotes, los escribas y los ancianos,🗨📝 28y le dijeron: ¿Con qué autoridad haces estas cosas, y quién te dio autoridad para hacer estas cosas?🗨📝 29Jesús, respondiendo, les dijo: Os haré yo también una pregunta; respondedme, y os diré con qué autoridad hago estas cosas.🗨📝 30El bautismo de Juan, ¿era del cielo, o de los hombres? Respondedme.🗨📝 31Entonces ellos discutían entre sí, diciendo: Si decimos, del cielo, dirá: ¿Por qué, pues, no le creísteis?🗨📝 32¿Y si decimos, de los hombres...? Pero temían al pueblo, pues todos tenían a Juan como un verdadero profeta.🗨📝 33Así que, respondiendo, dijeron a Jesús: No sabemos. Entonces respondiendo Jesús, les dijo: Tampoco yo os digo con qué autoridad hago estas cosas.🗨📝Texto bíblico: Reina-Valera 1960 © Sociedades Bíblicas en América Latina, 1960. Renovado © Sociedades Bíblicas Unidas, 1988. Utilizado con permiso. Ver todos los créditos
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Marcos 11: RV60
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Marcos 11:1
11.1 Jesús se acercó a Jerusalén por el camino entre la “Casa de Higos” y la “Casa de Misericordia”. Prácticamente regresó a Jerusalén por el camino inverso por el que la gloria dejó el Templo de Jerusalén y la ciudad según la visión de Ezequiel 11; era una acción de frutos de gracia y de misericordia. En un huerto se perdió el hombre; en otro huerto el Hijo del Hombre se entregaría al Padre por su rescate. Jesús envió a dos de sus discípulos para entrar como los querubines que habían sido testigos de la partida de su Presencia. Si quieres su Presencia se un anfitrión de su gloria. Se acercaban a Jerusalén; y con ello, se acercaban a la cruz. Cuando te acercas a tu destino, para lo que sabes que fuiste hecho y quizá no te sientes listo de enfrentar. ¿Cómo lo harás? ¿Cómo el que niño que huye del dolor de una inyección? ¿O cómo el conquistador que sabe que ha llegado su tiempo? Estaban junto a Betfagé y a Betania; entre las dos casas, entre la “Casa de higos” y la “Casa de la canción”. Podía quedarse en los frutos obtenidos o quedarse en la compañía de sus amigos; pero tenía que seguir hacia la cruz. Es fácil perder el rumbo cuando tratamos de evitar el dolor. ¿Has intentado evitar el dolor? Alguien cambió su trabajo o dejó a su familia; alguien pierde el tiempo con sus amigos y placeres. Le llamas pecador, pero sólo está huyendo de su destino. Teme al dolor.
— Roberto Tinoco
Marcos 11:2
11.2 Se acercaban a Jerusalén y con ello, se acercaban a la cruz; pero Jesús no entraría a escondidas y menos como un malhechor. Lo haría de la forma más gloriosa posible; así que preparó su entrada triunfal. Como dice el evangelista Lucas: Cuando se cumplió el tiempo en el que Él había de ser recibido arriba, afirmó su rostro para ir a Jerusalén (Luc. 9:51). Afirmó su rostro, no lo inclinó hacia abajo. Afirma tu rostro, no lo escondas. Afirma tu rostro, no lo cubras. Afirma tu rostro, no entres en el nuevo tiempo con la actitud de un sirviente. Sé un rey. Los envió a la aldea de enfrente (no se nos dice cuál para enseñarnos de ambas), no se escondería en sus frutos ni en sus amigos; pero tomaría del gozo de sus frutos y de la comunión de sus amigos la fortaleza necesaria para enfrentar el dolor que le esperaba. Ante la posible adversidad, busca un pollino que nadie ha montado. Necesitas un milagro nuevo, algo único y original. No es suficiente lo que sucede con los demás, tú necesitas una nueva dignidad de rey. No es el milagro del leproso ni del ciego; es la virtud del ungido, la presencia de rey. No enfrentes el dolor con lástima, sino con dignidad majestuosa.
— Roberto Tinoco
Marcos 11:3
11.3 Jesús sabía que alguien se opondría a que se llevaran el pollino, así que les preparó la respuesta que habrían de decir. El Señor lo necesita y luego lo devolverá. Prepara tu respuesta para el momento indicado; cuando te pregunten por qué pasa eso, responde: porque el Señor lo requiere, pero luego recompensará. Enfrentar la adversidad como un rey trae recompensa. Enfrentarla como un don nadie trae consecuencia. Lo que inviertes en el banco recibe intereses de acuerdo a la taza que tenga el mercado; lo que inviertes en el reino tiene una taza de interés mucho más alta. Dios no se quedará con nada, lo devolverá. Y cuando lo haga, subirá su valor. ¿Cuánto crees que valdría ese pollino después de que lo montara el Rey de reyes? Dios sube de valor todo lo que toca. ¿te ha tocado? ¡Vales mucho más! Todo lo que dispongas para el Señor, subirá su valor. No existe mejor inversión. Un piano podría tener un buen precio como instrumento; un mejor precio como antigüedad; pero ser muy valioso si perteneció a Beethoven. ¿Cuánto crees que vales habiendo sido tocado por Dios?
— Roberto Tinoco
Marcos 11:4
11.4 Enfrentar el dolor como un rey siempre encuentra ataduras al principio. El pollino que te cargará no anda suelto, necesitas desatarlo. Allí algunos pierden la corona, no se atreven a soltar las ataduras de complejos ni los nudos del temor. Se suponen poco y se sienten menos. Se consideran vencidos, por lo que no se subirán al pollino de una entrada triunfal. Los oirás llorando con los amigos y quejándose con los familiares. Allí pierden sus energías, en lugar de usarlas en desatar su destino. Los esclavos están acostumbrados a las cadenas, pero los reyes rompen grillos. Está en el recodo del camino; en el camino, pero no a la vista. Afuera de la puerta, no dentro. No siempre las ataduras son visibles, pero debes buscarlas. Serán la diferencia entre la entrada de un rey o la entrada de un anónimo. Sácalas de tu alma.
— Roberto Tinoco
Marcos 11:5
11.5-6 Tal como el Señor les había anticipado, surgieron los opositores. Podrían haber impedido la gloria de la entrada triunfal, así que era muy importante que los discípulos obedecieran lo que el Señor les había mandado. ¿Por qué crees que no ves palmas en el camino ni aplausos a tu paso? Dejaste el pollino atado. Ante la oposición, no te atreviste a obedecer; pensaste que no pasaría nada, pero tu sabes que te falta gloria. Enfrenta la oposición y te dejarán. Rehúyela y atará tu gloria.
— Roberto Tinoco
Marcos 11:6
11.5-6 Tal como el Señor les había anticipado, surgieron los opositores. Podrían haber impedido la gloria de la entrada triunfal, así que era muy importante que los discípulos obedecieran lo que el Señor les había mandado. ¿Por qué crees que no ves palmas en el camino ni aplausos a tu paso? Dejaste el pollino atado. Ante la oposición, no te atreviste a obedecer; pensaste que no pasaría nada, pero tu sabes que te falta gloria. Enfrenta la oposición y te dejarán. Rehúyela y atará tu gloria.
— Roberto Tinoco
Marcos 11:7
11.7 No temas a la gloria y menos cuando vas a enfrentar el dolor y la adversidad. Jesús no fue tímido para aceptar que los discípulos pusieran sus mantos sobre el pollino y tampoco fue inseguro en sentarse sobre el pollino. Tu enemigo trata de convencerte de que hacerse menos, ser pobre o estar sufriendo es humilde; pero te engaña. No hay humildad en hacerse menos; no hay humildad en ser pobre; no hay humildad en el dolor.
— Roberto Tinoco
Marcos 11:8
11.8 Los mantos son honra y las ramas son alabanza (elogios). Eso es lo que debes esperar en tu camino, aunque te dirigieras al dolor y a la adversidad. Espera el honor y no la deshonra. No te acostumbres a las espinas ni al polvo; espera lo mejor. No importa si te traicionarán, espera que te honrarán. Muchos, no pocos. Ve el texto. Reirás más de lo que llores; comerás más de lo que tienes hambre; serás más amado que odiado; dormirás más de lo que te desveles; tendrás más trabajo que desempleo; etc. Espera el bien aun durante los tiempos difíciles. No te desilusiones de la cruz ni te sientas defraudado cuando alguno se va en el peor de tus momentos; da gracias a Dios que en algún momento de tu vida contribuyó a pavimentarte el camino de favor. Así mantendrás limpio y sano tu corazón.
— Roberto Tinoco
Marcos 11:9
11.9 Detrás y delante escucharás honra. Mira tu pasado: Dios estuvo allí tratándote como a príncipe pequeño. Mira tu futuro: Dios estará ahí tratándote como heredero. Quizá tienes cosas en tu pasado que no te hacen sentir un rey, por ello te es difícil ver gloria en tu futuro. Pero en tu pasado necesitabas aprender y madurar; y en tu futuro necesitas recibir. Sólo así podrás administrar lo que viene en tu vida. Y cuando hablo de lo que viene, no te invito a poner los ojos en tu dolor, sino en el trono después de la cruz. Leemos en el evangelio de Lucas: Cuando se cumplió el tiempo en el que Él había de ser recibido arriba, afirmó su rostro para ir a Jerusalén (Luc. 9:51). ¿Lo notaste? No había llegado el tiempo de ser crucificado, sino el tiempo de ser ascendido. ¡No ha llegado tu tiempo de dolor, sino de gloria! ¡No ha llegado tu tiempo de sufrir, sino de recibir! ¡No ha llegado tu tiempo de necesidad, sino de abundancia! ¡No ha llegado tu tiempo de soledad, sino de compañía! ¡No ha llegado el mal tiempo, sino el mejor tiempo de todos! Cuando llegan los exámenes finales es porque está llegando la graduación. El dolor dura seis horas, pero la gloria es eterna. La cruz es una tarde, pero la recompensa no tiene fecha de caducidad. La angustia es temporal, pero la dicha es para siempre. La vergüenza terminará, pero el trono es por los siglos de los siglos. ¿Vienes en el Nombre del Señor? ¡Bendito! ¡Bendito! ¡Bendito!
— Roberto Tinoco
Marcos 11:10
11.10 Cuando te atreves a enfrentar el dolor y la adversidad como un rey, haces posible que el reino se acerque a los demás. Así conocerán al rey de reyes y experimentarán el reino del Señor; así sabrán del Rey celestial que viene a salvarlos (¡Hosanna en las alturas!). Para saber cómo es la luna, necesitamos ejemplos de rocas. Para saber cómo es el cielo, se necesitan ejemplos de celestiales. ¿Eres tú celestial? La lástima y la queja, la conmiseración y el espíritu sufriente no traen gloria ni reino, todo lo contrario.
— Roberto Tinoco
Marcos 11:11
11.11 Jesús es la gloria postrera mayor que la primera prometida para el templo de Jerusalén. Entró en la ciudad y entró en el templo, pero después de mirar alrededor todas las cosas, prefirió irse a descansar a la aldea cercana llamada Betania, en la cual estaban sus amigos Marta, María y Lázaro. ¿Qué fue lo que vio para decidir salir de su Casa? Vio una cueva de ladrones. Dios te ha prometido la gloriosa Presencia del Espíritu Santo; ahora tú eres su Casa. No le robes viviendo para ti, cuando deberías dedicarte a Él; ¿por qué habrías de perder su Presencia?
— Roberto Tinoco
Marcos 11:12
11.12 Dios desea ser satisfecho en su propósito; por lo cual, esperaba fruto de su pueblo Israel, como si fuera una higuera. Pero Israel fue una higuera frondosa en religión y vacía de vida; por lo que el Señor la secó.
— Roberto Tinoco
Marcos 11:13
11.13 La nación judía tenía apariencia de piedad, pero sólo era apariencia. Cuando el Mesías vino a ella, no halló sino sólo la apariencia, religión vana carente de vida verdadera. No era tiempo de dar frutos aun, puesto que los frutos llegarían con la iglesia sin distingo nacional, pero el Señor esperaba hallar al menos algo de vida en los suyos.
— Roberto Tinoco
Marcos 11:14
11.14 La sentencia del Maestro sobre la higuera Israel es que jamás volvería a ser por medio del Israel según la carne el medio de satisfacer a Dios y dar vida al mundo. Comenzaba el misterio de Cristo en donde judíos y gentiles serían parte del mismo cuerpo, la iglesia. Sus discípulos lo oyeron y eran la primicia.
— Roberto Tinoco
Marcos 11:15
11.15 La razón por la cual se fue a descansar a Betania y por la que secó a la higuera estéril, era porque Israel hizo de su Casa una cueva de ladrones. Pasó la noche planeando lo que habría de hacer y por la mañana lo realizó: nunca más habitaría en casas hechas por manos humanas, sino en la iglesia, edificada con piedras vivas. Comprar y vender en la Casa de Dios es dedicarla a las ambiciones humanas; los tales no duran en la iglesia. Cambiar monedas en la Casa de Dios es hacer distinción de personas usando a los miembros para beneficio personal; los tales suelen ser avergonzados perdiendo vida. Y vender palomas es considerarse poseedor del don del Espíritu Santo; quienes así piensan también son avergonzados y van secándose.
— Roberto Tinoco
Marcos 11:16
11.16 El templo ocupaba una gran dimensión construida; por lo que era común que algunos trataran de ahorrar camino pasando por en medio, para llegar al otro lado. Esto era así, especialmente por los que requerían llevar algún mueble o artículo a dicho destino. Jesús no les permitía hacer esto, pues su Casa es su propósito y no el medio para alcanzar las metas humanas. No trates de usar la iglesia para conseguir tus fines, sino que edifica la iglesia para que sea Dios quien obtenga su propósito.
— Roberto Tinoco
Marcos 11:17
11.17 Israel fracasó en su misión de dar a conocer la gloria de Dios al mundo entero. En parte engrandecieron a Dios, pero su Casa careció de la consagración requerida, pues los sacerdotes y demás religiosos judíos usaron el templo como su medio de vida. Vendían todo, hasta los corderos para el sacrificio; no te permitirían usar otro distinto o de fuera de los corrales de los sacerdotes, pues no serían considerados santos. Y para comprar un cordero, debías primero pagarlo en moneda judía. Siendo que vendrías de una tierra diferente, tendrías que cambiar tu moneda por un interés. Y así sucesivamente, todo estaba a la venta. La Casa de Dios era la casa de los sacerdotes, el negocio de la religión, la cueva de ladrones. El propósito del templo ya no era hablar con Dios e intimar con Él, sino enriquecer a los religiosos. El Señor les recriminó esto y los dejó. Ahora la Casa de Dios es la iglesia; tengamos cuidado de que nuestro cuerpo no sea usado para nuestras ambiciones y deseos, sino para la comunión con Dios. Todo lo que hagamos, hagámoslo para Dios. No convirtamos nuestra vida en una cueva de ladrones.
— Roberto Tinoco
Marcos 11:18
11.18 Jesús no enseñó sobre la cueva de ladrones en un rincón, sino públicamente y en el mismo templo. Así que los ladrones le escucharon, escribas que vendieron la Palabra de Dios; y principales sacerdotes que ofertaron la autoridad. Los ladrones, fieles a su naturaleza, procuraron matar al Maestro porque le temían; es decir, temían perder su medio de ganancia deshonesta; así como el favor del pueblo, que era precisamente de quien obtenían su ganancia y su poder. El pueblo, por su parte, estaba admirado de su doctrina, sus ojos estaban siendo abiertos con la enseñanza. Todo el que usa su vida para sí mismo y no para Dios, procura apagar la enseñanza que le exhibe como ladrón; ya sea la voz de un maestro de la Palabra o la de su propia conciencia.
— Roberto Tinoco
Marcos 11:19
11.19 Si el pueblo elige a las tinieblas, el Señor aparta su Presencia. ¿Quieres la Presencia de Dios? Mantente en luz.
— Roberto Tinoco
11.19 Si el pueblo elige a las tinieblas, el Señor aparta su Presencia. ¿Quieres la Presencia de Dios? Mantente en luz.
— Roberto Tinoco
Marcos 11:20
11.20 Cuando llega la luz, se hace evidente quien carece de frutos y de vida verdadera. Israel se secó de raíz; lo mejor de ella como eran escribas y principales sacerdotes, se secó completamente. Algunos insisten en la Presencia de Dios cuando debieran procurar los frutos que le atraen; en consecuencia, la manifestación de su Presencia no les resulta benéfica.
— Roberto Tinoco
Marcos 11:21
11.21 Pedro se asombró de que la higuera se secara por la Palabra de Cristo. Es sorprendente que la Palabra de Dios no sólo produzca vida, sino que también pueda quitar la vida. Pedro se acordó; tu también recuerda que la Palabra de Dios puede dar vida o quitarla, dependiendo de que tengas o no verdaderos frutos de fe cristiana.
— Roberto Tinoco
Marcos 11:22
11.22 Literalmente es: tened la fe de Dios. Esto es mucho más que creer en Dios, es creerle a Dios. Lo que implica no sólo creer como Dios cree, sino en lo que Dios cree. Más allá de honrar la fe del hombre, Dios honra su Palabra en la que ha creído el hombre.
— Roberto Tinoco
Marcos 11:23
11.23 Cualquiera, la oportunidad es enorme, abierta a todos. No le da derecho al capricho humano como si fuera Dios; pero si establece la posibilidad de que en la fe de Dios (mira el contexto), el hombre puede hacer lo imposible creyendo lo increíble. Comprendemos el significado de sus palabras por lo que el capítulo ha venido tratando acerca del pueblo de Dios; Israel fue como un monte que el Señor echó al mar; la nación fue dispersada entre las naciones por rechazar al Señor.
— Roberto Tinoco
Marcos 11:24
11.24 Nota que la fe sigue dependiendo de Dios; el hombre debe tener la fe de Dios y pedir a Él para que sea hecho el milagro; jamás actúa por su cuenta. Si pides a Dios, no lo ofendas dudando de su respuesta. Nota que no viene exactamente lo que pediste, sino lo que creíste. La fe es la moneda de canje del cielo.
— Roberto Tinoco
Marcos 11:25
11.25-26 Tu relación vertical está condicionada por tu relación horizontal; serás tratado por Dios en la medida en la que tu trates a tus semejantes. El perdón es la llave que libera a tu alma, y también, que le da alas. Te libera cuando tú perdonas; y te da alas cuando Dios te perdona.
— Roberto Tinoco
Marcos 11:26
11.25-26 Tu relación vertical está condicionada por tu relación horizontal; serás tratado por Dios en la medida en la que tu trates a tus semejantes. El perdón es la llave que libera a tu alma, y también, que le da alas. Te libera cuando tú perdonas; y te da alas cuando Dios te perdona.
— Roberto Tinoco
Marcos 11:27
11.27 Jesús había anunciado que dejaba su casa en la tierra; sin embargo, le dio oportunidad al visitarla nuevamente. Y cuando deberían salir adoradores, salieron principales; no eran conscientes de que el que es verdaderamente grande en la Casa de Dios estaba entre ellos. Si estás más consciente de tu presencia que de la Presencia de Dios, lo perderás todo. La religión en el sentido negativo está constituida por sacerdotes, escribas y ancianos; los que cuidan los rituales, los que protegen el dogma, y los que insisten en el poder.
— Roberto Tinoco
Marcos 11:28
11.28 Quienes pelean la autoridad insisten en las credenciales del poder. Es cierto que no debe ungirse a sí mismo ninguno llamándose de Dios; pero también es cierto que no tenían ante ellos a un simple hombre, sino al Hijo de Dios. El grave problema no es que pidieran explicaciones acerca de saber quién respaldaba a un ministro; el problema es que se lo pedían a Jesús por no reconocer Quién es Él.
— Roberto Tinoco
Marcos 11:29
11.29 Jesús nunca estuvo en contra de la autoridad genuina; pero sí de que no reconocieran la autoridad de Dios en Él. Y, a su estilo, respondió el cuestionamiento con otra pregunta. Cuando la autoridad se cuestiona es porque no se reconoce. Jesús es la autoridad que hace y no sólo que dice.
— Roberto Tinoco
Marcos 11:30
11.30 Como Jesús, su precursor también fue cuestionado. Sin embargo, sus frutos permanecieron, por lo que dichos cuestionamientos se volvieron insostenibles. Las obras que sobreviven a quien las hace, son la mejor evidencia del respaldo divino detrás del hombre. Juan tenía un bautismo de arrepentimiento para con Dios anterior al evangelio, pero aun así vino de Dios y tuvo su tiempo. Hay cosas del cielo y cosas de los hombres; asegúrate trabajar para el cielo buscando la gloria de Dios y no la de los hombres. ¿Qué hay detrás de tus obras? ¿Cuáles son tus motivaciones?
— Roberto Tinoco
Marcos 11:31
11.31 Los incrédulos discuten hasta con ellos mismos; y los necios se llevan la contra hasta a su propia conciencia. Los religiosos judíos no le creyeron a Juan el Bautista; pero no fue una actitud de imposibilidad, sino de necedad. No es que no pudieran creer o que no entendieran, sino que no quisieron. Revisa tus dudas, no sea que se traten de rebeliones.
— Roberto Tinoco
Marcos 11:32
11.32 Los religiosos estaban dispuestos a mentir, pues no temían a Dios; pero no lo hicieron porque temían a los hombres. El hombre de verdad es también un creyente de la verdad. El pueblo tenía a Juan por profeta, aunque ya había muerto; su gloria permaneció después de su homicidio. Procura vivir de tal modo que la buena fama sobreviva tu tiempo en este mundo. Un verdadero profeta no solo dice, es.
— Roberto Tinoco
Marcos 11:33
11.33 Los religiosos negaron saber de quién era la autoridad de Juan el bautista. Si lo sabían, pero decidieron negarlo. Jesús los puso en evidencia al decirles que Él tampoco les respondería acerca de su autoridad. Es común que aquellos que se equivocan en su juicio a un hombre de Dios, también se equivoquen sobre el Dios de ese hombre; por tanto, no tiene sentido discutir con ellos.
— Roberto Tinoco