📲

Instala BRPV en tu iPhone

Toca el botón de compartir ⬆️ en Safari, y luego "Agregar a pantalla de inicio".

BRPV
📖 Ir a la Biblia 📅 Planes 🙏 Muro de oración
← Volver al lector normal

Marcos 10 — comparando versiones

Reina Valera 1960 (RV60)

1Levantándose de allí, vino a la región de Judea y al otro lado del Jordán; y volvió el pueblo a juntarse a él, y de nuevo les enseñaba como solía. 🗨

2Y se acercaron los fariseos y le preguntaron, para tentarle, si era lícito al marido repudiar a su mujer. 🗨

3El, respondiendo, les dijo: ¿Qué os mandó Moisés? 🗨

4Ellos dijeron: Moisés permitió dar carta de divorcio, y repudiarla. 🗨

5Y respondiendo Jesús, les dijo: Por la dureza de vuestro corazón os escribió este mandamiento; 🗨

6pero al principio de la creación, varón y hembra los hizo Dios. 🗨

7Por esto dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, 🗨

8y los dos serán una sola carne; así que no son ya más dos, sino uno. 🗨

9Por tanto, lo que Dios juntó, no lo separe el hombre. 🗨

10En casa volvieron los discípulos a preguntarle de lo mismo, 🗨

11y les dijo: Cualquiera que repudia a su mujer y se casa con otra, comete adulterio contra ella; 🗨

12y si la mujer repudia a su marido y se casa con otro, comete adulterio. 🗨

13Y le presentaban niños para que los tocase; y los discípulos reprendían a los que los presentaban. 🗨

14Viéndolo Jesús, se indignó, y les dijo: Dejad a los niños venir a mí, y no se lo impidáis; porque de los tales es el reino de Dios. 🗨

15De cierto os digo, que el que no reciba el reino de Dios como un niño, no entrará en él. 🗨

16Y tomándolos en los brazos, poniendo las manos sobre ellos, los bendecía. 🗨

17Al salir él para seguir su camino, vino uno corriendo, e hincando la rodilla delante de él, le preguntó: Maestro bueno, ¿qué haré para heredar la vida eterna? 🗨

18Jesús le dijo: ¿Por qué me llamas bueno? Ninguno hay bueno, sino sólo uno, Dios. 🗨

19Los mandamientos sabes: No adulteres. No mates. No hurtes. No digas falso testimonio. No defraudes. Honra a tu padre y a tu madre. 🗨

20El entonces, respondiendo, le dijo: Maestro, todo esto lo he guardado desde mi juventud. 🗨

21Entonces Jesús, mirándole, le amó, y le dijo: Una cosa te falta: anda, vende todo lo que tienes, y dalo a los pobres, y tendrás tesoro en el cielo; y ven, sígueme, tomando tu cruz. 🗨

22Pero él, afligido por esta palabra, se fue triste, porque tenía muchas posesiones. 🗨

23Entonces Jesús, mirando alrededor, dijo a sus discípulos: ¡Cuán difícilmente entrarán en el reino de Dios los que tienen riquezas! 🗨

24Los discípulos se asombraron de sus palabras; pero Jesús, respondiendo, volvió a decirles: Hijos, ¡cuán difícil les es entrar en el reino de Dios, a los que confían en las riquezas! 🗨

25Más fácil es pasar un camello por el ojo de una aguja, que entrar un rico en el reino de Dios. 🗨

26Ellos se asombraban aun más, diciendo entre sí: ¿Quién, pues, podrá ser salvo? 🗨

27Entonces Jesús, mirándolos, dijo: Para los hombres es imposible, mas para Dios, no; porque todas las cosas son posibles para Dios. 🗨

28Entonces Pedro comenzó a decirle: He aquí, nosotros lo hemos dejado todo, y te hemos seguido. 🗨

29Respondió Jesús y dijo: De cierto os digo que no hay ninguno que haya dejado casa, o hermanos, o hermanas, o padre, o madre, o mujer, o hijos, o tierras, por causa de mí y del evangelio, 🗨

30que no reciba cien veces más ahora en este tiempo; casas, hermanos, hermanas, madres, hijos, y tierras, con persecuciones; y en el siglo venidero la vida eterna. 🗨

31Pero muchos primeros serán postreros, y los postreros, primeros. 🗨

32Iban por el camino subiendo a Jerusalén; y Jesús iba delante, y ellos se asombraron, y le seguían con miedo. Entonces volviendo a tomar a los doce aparte, les comenzó a decir las cosas que le habían de acontecer: 🗨

33He aquí subimos a Jerusalén, y el Hijo del Hombre será entregado a los principales sacerdotes y a los escribas, y le condenarán a muerte, y le entregarán a los gentiles; 🗨

34y le escarnecerán, le azotarán, y escupirán en él, y le matarán; mas al tercer día resucitará. 🗨

35Entonces Jacobo y Juan, hijos de Zebedeo, se le acercaron, diciendo: Maestro, querríamos que nos hagas lo que pidiéremos. 🗨

36El les dijo: ¿Qué queréis que os haga? 🗨

37Ellos le dijeron: Concédenos que en tu gloria nos sentemos el uno a tu derecha, y el otro a tu izquierda. 🗨

38Entonces Jesús les dijo: No sabéis lo que pedís. ¿Podéis beber del vaso que yo bebo, o ser bautizados con el bautismo con que yo soy bautizado? 🗨

39Ellos dijeron: Podemos. Jesús les dijo: A la verdad, del vaso que yo bebo, beberéis, y con el bautismo con que yo soy bautizado, seréis bautizados; 🗨

40pero el sentaros a mi derecha y a mi izquierda, no es mío darlo, sino a aquellos para quienes está preparado. 🗨

41Cuando lo oyeron los diez, comenzaron a enojarse contra Jacobo y contra Juan. 🗨

42Mas Jesús, llamándolos, les dijo: Sabéis que los que son tenidos por gobernantes de las naciones se enseñorean de ellas, y sus grandes ejercen sobre ellas potestad. 🗨

43Pero no será así entre vosotros, sino que el que quiera hacerse grande entre vosotros será vuestro servidor, 🗨

44y el que de vosotros quiera ser el primero, será siervo de todos. 🗨

45Porque el Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate por muchos. 🗨

46Entonces vinieron a Jericó; y al salir de Jericó él y sus discípulos y una gran multitud, Bartimeo el ciego, hijo de Timeo, estaba sentado junto al camino mendigando. 🗨

47Y oyendo que era Jesús nazareno, comenzó a dar voces y a decir: ¡Jesús, Hijo de David, ten misericordia de mí! 🗨

48Y muchos le reprendían para que callase, pero él clamaba mucho más: ¡Hijo de David, ten misericordia de mí! 🗨

49Entonces Jesús, deteniéndose, mandó llamarle; y llamaron al ciego, diciéndole: Ten confianza; levántate, te llama. 🗨

50El entonces, arrojando su capa, se levantó y vino a Jesús. 🗨

51Respondiendo Jesús, le dijo: ¿Qué quieres que te haga? Y el ciego le dijo: Maestro, que recobre la vista. 🗨

52Y Jesús le dijo: Vete, tu fe te ha salvado. Y en seguida recobró la vista, y seguía a Jesús en el camino. 🗨

Nueva Version Internacional (NVI)

1Jesús partió de aquel lugar y se fue a la región de Judea y al otro lado del Jordán. Otra vez se le reunieron las multitudes y, como era su costumbre, les enseñaba. 🗨

2Algunos fariseos se le acercaron y, para ponerlo a prueba, le preguntaron:―¿Está permitido que un hombre se divorcie de su esposa? 🗨

3―¿Qué les mandó Moisés? —respondió Jesús. 🗨

4―Moisés permitió que un hombre le escribiera un certificado de divorcio y la despidiera —contestaron ellos. 🗨

5―Ese mandamiento lo escribió Moisés para ustedes por lo obstinados que son —respondió Jesús—. 🗨

6Pero al principio de la creación Dios “los creó hombre y mujer”. 🗨

7“Por eso dejará el hombre a su padre y a su madre y se unirá a su mujer, 🗨

8y los dos llegarán a ser uno solo”. Así que ya no son dos, sino uno solo. 🗨

9Por tanto, lo que Dios ha unido, que no lo separe el hombre. 🗨

10Vueltos a casa, los discípulos le preguntaron a Jesús sobre este asunto. 🗨

11―El que se divorcia de su esposa y se casa con otra comete adulterio contra la primera —respondió—. 🗨

12Y, si la mujer se divorcia de su esposo y se casa con otro comete adulterio. 🗨

13Empezaron a llevarle niños a Jesús para que los tocara, pero los discípulos reprendían a quienes los llevaban. 🗨

14Cuando Jesús se dio cuenta, se indignó y les dijo: «Dejen que los niños vengan a mí; no se lo impidan, porque el reino de Dios es de quienes son como ellos. 🗨

15Les aseguro que el que no reciba el reino de Dios como un niño de ninguna manera entrará en él». 🗨

16Y, después de abrazarlos, los bendecía poniendo las manos sobre ellos. 🗨

17Cuando Jesús estaba ya para irse, un hombre llegó corriendo y se arrodilló delante de él.―Maestro bueno —le preguntó—, ¿qué debo hacer para heredar la vida eterna? 🗨

18―¿Por qué me llamas bueno? —respondió Jesús—. Nadie es bueno sino solo Dios. 🗨

19Ya sabes los mandamientos: “No mates, no cometas adulterio, no robes, no presentes falso testimonio, no defraudes, honra a tu padre y a tu madre”. 🗨

20―Maestro —dijo el hombre—, todo eso lo he cumplido desde que era joven. 🗨

21Jesús lo miró con amor y añadió:―Una sola cosa te falta: anda, vende todo lo que tienes y dáselo a los pobres, y tendrás tesoro en el cielo. Luego ven y sígueme. 🗨

22Al oír esto, el hombre se desanimó y se fue triste, porque tenía muchas riquezas. 🗨

23Jesús miró alrededor y les comentó a sus discípulos:―¡Qué difícil es para los ricos entrar en el reino de Dios! 🗨

24Los discípulos se asombraron de sus palabras.―Hijos, ¡qué difícil es entrar en el reino de Dios! —repitió Jesús—. 🗨

25Le resulta más fácil a un camello pasar por el ojo de una aguja que a un rico entrar en el reino de Dios. 🗨

26Los discípulos se asombraron aún más y decían entre sí: «Entonces, ¿quién podrá salvarse?». 🗨

27―Para los hombres es imposible —aclaró Jesús, mirándolos fijamente—, pero no para Dios; de hecho, para Dios todo es posible. 🗨

28―¿Qué de nosotros, que lo hemos dejado todo y te hemos seguido? —comenzó a decirle Pedro. 🗨

29―Les aseguro —respondió Jesús— que todo el que por mi causa y la del evangelio haya dejado casa, hermanos, hermanas, madre, padre, hijos o terrenos 🗨

30recibirá cien veces más ahora en este tiempo (casas, hermanos, hermanas, madres, hijos y terrenos, aunque con persecuciones); y, en la edad venidera, la vida eterna. 🗨

31Pero muchos de los primeros serán últimos y los últimos serán primeros. 🗨

32Iban de camino subiendo a Jerusalén, y Jesús se les adelantó. Los discípulos estaban asombrados y los otros que venían detrás tenían miedo. De nuevo tomó aparte a los doce y comenzó a decirles lo que le sucedería. 🗨

33«Ahora vamos subiendo a Jerusalén y el Hijo del hombre será entregado a los jefes de los sacerdotes y a los maestros de la Ley. Ellos lo condenarán a muerte y lo entregarán a los gentiles. 🗨

34Se burlarán de él, le escupirán, lo azotarán y lo matarán. Pero al tercer día resucitará». 🗨

35Se le acercaron Santiago y Juan, hijos de Zebedeo.―Maestro —le dijeron—, queremos que nos concedas lo que te vamos a pedir. 🗨

36―¿Qué quieren que haga por ustedes? 🗨

37―Concédenos que en tu glorioso reino uno de nosotros se siente a tu derecha y el otro a tu izquierda. 🗨

38―Ustedes no saben lo que están pidiendo —les respondió Jesús—. ¿Pueden acaso beber el trago amargo de la copa que yo bebo o pasar por la prueba del bautismo con el que voy a ser bautizado? 🗨

39Ellos dijeron:―Sí, podemos.―Ustedes beberán de la copa que yo bebo —les respondió Jesús— y pasarán por la prueba del bautismo con el que voy a ser bautizado, 🗨

40pero el sentarse a mi derecha o a mi izquierda no me corresponde concederlo. Eso ya está decidido. 🗨

41Cuando lo oyeron los otros diez, se indignaron con Santiago y Juan. 🗨

42Así que Jesús los llamó y les dijo:―Como ustedes saben, los que se consideran gobernantes de las naciones oprimen al pueblo y los altos oficiales abusan de su autoridad. 🗨

43Pero entre ustedes no debe ser así. Al contrario, el que quiera hacerse grande entre ustedes deberá ser su servidor, 🗨

44y el que quiera ser el primero deberá ser esclavo de todos. 🗨

45Porque ni aun el Hijo del hombre vino para que le sirvan, sino para servir y para dar su vida en rescate por muchos. 🗨

46Después llegaron a Jericó. Más tarde, salió Jesús de la ciudad acompañado de sus discípulos y de una gran multitud. Un mendigo ciego llamado Bartimeo (el hijo de Timeo) estaba sentado junto al camino. 🗨

47Al oír que el que venía era Jesús de Nazaret, se puso a gritar:―¡Jesús, Hijo de David, ten compasión de mí! 🗨

48Muchos lo reprendían para que se callara, pero él se puso a gritar aún más fuerte:―¡Hijo de David, ten compasión de mí! 🗨

49Jesús se detuvo y dijo:―Llámenlo.Así que llamaron al ciego.―¡Ánimo! —le dijeron—. ¡Levántate! Te llama. 🗨

50Él, arrojando la capa, dio un salto y se acercó a Jesús. 🗨

51―¿Qué quieres que haga por ti? —le preguntó.―Raboni, quiero ver —respondió el ciego. 🗨

52―Puedes irte —le dijo Jesús—, tu fe te ha sanado.Al instante recobró la vista y comenzó a seguir a Jesús por el camino. 🗨

La Biblia de las Americas (LBLA)

1Levantándose de allí, Jesús se fue* a la región de Judea y al otro lado del Jordán; y se reunieron* de nuevo las multitudes junto a Él, y una vez más, como acostumbraba, les enseñaba. 🗨

2Y se le acercaron algunos fariseos, y para ponerle a prueba, le preguntaban si era lícito a un hombre divorciarse de su mujer. 🗨

3Y respondiendo Él, les dijo: ¿Qué os mandó Moisés? 🗨

4Y ellos dijeron: Moisés permitió al hombre escribir carta de divorcio y repudiarla. 🗨

5Pero Jesús les dijo: Por la dureza de vuestro corazón os escribió este mandamiento. 🗨

6Pero desde el principio de la creación, Dios los hizo varón y hembra. 🗨

7Por esta razón el hombre dejará a su padre y a su madre, 🗨

8y los dos serán una sola carne; por consiguiente, ya no son dos, sino una sola carne. 🗨

9Por tanto, lo que Dios ha unido, ningún hombre lo separe. 🗨

10Y ya en la casa, los discípulos volvieron a preguntarle sobre esto. 🗨

11Y Él les dijo*: Cualquiera que se divorcie de su mujer y se case con otra, comete adulterio contra ella; 🗨

12y si ella se divorcia de su marido y se casa con otro, comete adulterio. 🗨

13Y le traían niños para que los tocara; y los discípulos los reprendieron. 🗨

14Pero cuando Jesús vio esto, se indignó y les dijo: Dejad que los niños vengan a mí; no se lo impidáis, porque de los que son como estos es el reino de Dios. 🗨

15En verdad os digo: el que no reciba el reino de Dios como un niño, no entrará en él. 🗨

16Y tomándolos en sus brazos, los bendecía, poniendo las manos sobre ellos. 🗨

17Cuando salía para seguir su camino, vino uno corriendo, y arrodillándose delante de Él, le preguntó: Maestro bueno, ¿qué haré para heredar la vida eterna? 🗨

18Y Jesús le dijo: ¿Por qué me llamas bueno? Nadie es bueno, sino solo uno, Dios. 🗨

19Tú sabes los mandamientos: «No mates, no cometas adulterio, no hurtes, no des falso testimonio, no defraudes, honra a tu padre y a tu madre». 🗨

20Y él le dijo: Maestro, todo esto lo he guardado desde mi juventud. 🗨

21Jesús, mirándolo, lo amó y le dijo: Una cosa te falta: ve y vende cuanto tienes y da a los pobres, y tendrás tesoro en el cielo; y ven, sígueme. 🗨

22Pero él, afligido por estas palabras, se fue triste, porque era dueño de muchos bienes. 🗨

23Jesús, mirando en derredor, dijo* a sus discípulos: ¡Qué difícil será para los que tienen riquezas entrar en el reino de Dios! 🗨

24Y los discípulos se asombraron de sus palabras. Pero Jesús respondiendo de nuevo, les dijo*: Hijos, ¡qué difícil es entrar en el reino de Dios! 🗨

25Es más fácil que un camello pase por el ojo de una aguja, que el que un rico entre en el reino de Dios. 🗨

26Ellos se asombraron aún más, diciendo entre sí: ¿Y quién podrá salvarse? 🗨

27Mirándolos Jesús, dijo*: Para los hombres es imposible, pero no para Dios, porque todas las cosas son posibles para Dios. 🗨

28Entonces Pedro comenzó a decirle: He aquí, nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguido. 🗨

29Jesús dijo: En verdad os digo: No hay nadie que haya dejado casa, o hermanos, o hermanas, o madre, o padre, o hijos o tierras por causa de mí y por causa del evangelio, 🗨

30que no reciba cien veces más ahora en este tiempo: casas, y hermanos, y hermanas, y madres, e hijos, y tierras junto con persecuciones; y en el siglo venidero, la vida eterna. 🗨

31Pero muchos primeros serán últimos, y los últimos, primeros. 🗨

32E iban por el camino subiendo a Jerusalén, y Jesús iba delante de ellos; y estaban perplejos, y los que le seguían tenían miedo. Y tomando aparte de nuevo a los doce, comenzó a decirles lo que le iba a suceder: 🗨

33He aquí, subimos a Jerusalén, y el Hijo del Hombre será entregado a los principales sacerdotes y a los escribas, y le condenarán a muerte y le entregarán a los gentiles. 🗨

34Y se burlarán de Él y le escupirán, le azotarán y le matarán, y tres días después resucitará. 🗨

35Y se le acercaron* Jacobo y Juan, los dos hijos de Zebedeo, diciéndole: Maestro, queremos que hagas por nosotros lo que te pidamos. 🗨

36Y Él les dijo: ¿Qué queréis que haga por vosotros? 🗨

37Ellos le dijeron: Concédenos que en tu gloria nos sentemos uno a tu derecha y el otro a tu izquierda. 🗨

38Pero Jesús les dijo: No sabéis lo que pedís. ¿Podéis beber la copa que yo bebo, o ser bautizados con el bautismo con que soy bautizado? 🗨

39Y ellos le dijeron: Podemos. Y Jesús les dijo: La copa que yo bebo, beberéis; y seréis bautizados con el bautismo con que yo soy bautizado, 🗨

40pero el que os sentéis a mi derecha o a mi izquierda, no es mío el concederlo, sino que es para quienes ha sido preparado. 🗨

41Al oír esto, los diez comenzaron a indignarse contra Jacobo y Juan. 🗨

42Y llamándolos junto a sí, Jesús les dijo*: Sabéis que los que son reconocidos como gobernantes de los gentiles se enseñorean de ellos, y que sus grandes ejercen autoridad sobre ellos. 🗨

43Pero entre vosotros no es así, sino que cualquiera de vosotros que desee llegar a ser grande será vuestro servidor, 🗨

44y cualquiera de vosotros que desee ser el primero será siervo de todos. 🗨

45Porque ni aun el Hijo del Hombre vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate por muchos. 🗨

46Entonces llegaron* a Jericó. Y cuando salía de Jericó con sus discípulos y una gran multitud, un mendigo ciego llamado Bartimeo, el hijo de Timeo, estaba sentado junto al camino. 🗨

47Y cuando oyó que era Jesús el Nazareno, comenzó a gritar y a decir: ¡Jesús, Hijo de David, ten misericordia de mí! 🗨

48Y muchos lo reprendían para que se callara, pero él gritaba mucho más: ¡Hijo de David, ten misericordia de mí! 🗨

49Y Jesús se detuvo y dijo: Llamadle. Y llamaron* al ciego, diciéndole: ¡Anímate! Levántate, que te llama. 🗨

50Y arrojando su manto, se levantó de un salto y fue a Jesús. 🗨

51Y dirigiéndose a él, Jesús le dijo: ¿Qué deseas que haga por ti? Y el ciego le respondió: Raboní, que recobre la vista. 🗨

52Y Jesús le dijo: Vete, tu fe te ha sanado.Y al instante recobró la vista, y le seguía por el camino. 🗨

Nueva Traduccion Viviente (NTV)

1Luego Jesús salió de Capernaúm, descendió a la región de Judea y entró en la zona que está al oriente del río Jordán. Una vez más, las multitudes lo rodearon, y él les enseñaba como de costumbre. 🗨

2Unos fariseos se acercaron y trataron de tenderle una trampa con la siguiente pregunta: —¿Está bien permitir que un hombre se divorcie de su esposa? 🗨

3Jesús les contestó con otra pregunta: —¿Qué dijo Moisés en la ley sobre el divorcio? 🗨

4—Bueno, él lo permitió —contestaron—. Dijo que un hombre puede darle a su esposa un aviso de divorcio por escrito y despedirla. 🗨

5Jesús les respondió: —Moisés escribió ese mandamiento solo como una concesión ante la dureza del corazón de ustedes, 🗨

6pero desde el principio de la creación “Dios los hizo hombre y mujer”. 🗨

7“Esto explica por qué un hombre deja a su padre y a su madre, y se une a su esposa, 🗨

8y los dos se convierten en uno solo”. Como ya no son dos sino uno, 🗨

9que nadie separe lo que Dios ha unido. 🗨

10Más tarde, cuando quedó a solas con sus discípulos en la casa, ellos sacaron el tema de nuevo. 🗨

11Él les dijo: «El que se divorcia de su esposa y se casa con otra comete adulterio contra ella; 🗨

12y si una mujer se divorcia de su marido y se casa con otro, comete adulterio». 🗨

13Cierto día, algunos padres llevaron a sus niños a Jesús para que los tocara y los bendijera, pero los discípulos regañaron a los padres por molestarlo. 🗨

14Cuando Jesús vio lo que sucedía, se enojó con sus discípulos y les dijo: «Dejen que los niños vengan a mí. ¡No los detengan! Pues el reino de Dios pertenece a los que son como estos niños. 🗨

15Les digo la verdad, el que no reciba el reino de Dios como un niño nunca entrará en él». 🗨

16Entonces tomó a los niños en sus brazos y después de poner sus manos sobre la cabeza de ellos, los bendijo. 🗨

17Cuando Jesús estaba por emprender su camino a Jerusalén, un hombre se le acercó corriendo, se arrodilló y le preguntó: —Maestro bueno, ¿qué debo hacer para heredar la vida eterna? 🗨

18—¿Por qué me llamas bueno? —preguntó Jesús—. Solo Dios es verdaderamente bueno; 🗨

19pero para contestar a tu pregunta, tú conoces los mandamientos: “No cometas asesinato; no cometas adulterio; no robes; no des falso testimonio; no estafes a nadie; honra a tu padre y a tu madre”. 🗨

20—Maestro —respondió el hombre—, he obedecido todos esos mandamientos desde que era joven. 🗨

21Jesús miró al hombre y sintió profundo amor por él. —Hay una cosa que todavía no has hecho —le dijo—. Anda y vende todas tus posesiones y entrega el dinero a los pobres, y tendrás tesoro en el cielo. Después ven y sígueme. 🗨

22Al oír esto, el hombre puso cara larga y se fue triste porque tenía muchas posesiones. 🗨

23Jesús miró a su alrededor y dijo a sus discípulos: «¡Qué difícil es para los ricos entrar en el reino de Dios!». 🗨

24Los discípulos quedaron asombrados de sus palabras. Pero Jesús volvió a decir: «Queridos hijos, es muy difícil entrar en el reino de Dios. 🗨

25De hecho, ¡es más fácil que un camello pase por el ojo de una aguja que un rico entre en el reino de Dios!». 🗨

26Los discípulos quedaron atónitos. —Entonces, ¿quién podrá ser salvo? —preguntaron. 🗨

27Jesús los miró fijamente y dijo: —Humanamente hablando, es imposible, pero no para Dios. Con Dios, todo es posible. 🗨

28Entonces Pedro comenzó a hablar. —Nosotros hemos dejado todo para seguirte —dijo. 🗨

29—Así es —respondió Jesús—, y les aseguro que todo el que haya dejado casa o hermanos o hermanas o madre o padre o hijos o bienes por mi causa y por la Buena Noticia 🗨

30recibirá ahora a cambio cien veces más el número de casas, hermanos, hermanas, madres, hijos y bienes, junto con persecución; y en el mundo que vendrá, esa persona tendrá la vida eterna. 🗨

31Pero muchos que ahora son los más importantes en ese día serán los menos importantes, y aquellos que ahora parecen menos importantes en ese día serán los más importantes. 🗨

32Subían rumbo a Jerusalén, y Jesús caminaba delante de ellos. Los discípulos estaban llenos de asombro y la gente que los seguía, abrumada de temor. Jesús tomó a los doce discípulos aparte y, una vez más, comenzó a describir todo lo que estaba por sucederle. 🗨

33«Escuchen —les dijo—, subimos a Jerusalén, donde el Hijo del Hombre será traicionado y entregado a los principales sacerdotes y a los maestros de la ley religiosa. Lo condenarán a muerte y lo entregarán a los romanos. 🗨

34Se burlarán de él, lo escupirán, lo azotarán con un látigo y lo matarán; pero después de tres días, resucitará». 🗨

35Entonces Santiago y Juan, hijos de Zebedeo, se le acercaron y dijeron: —Maestro, queremos que nos hagas un favor. 🗨

36—¿Cuál es la petición? —preguntó él. 🗨

37Ellos contestaron: —Cuando te sientes en tu trono glorioso, nosotros queremos sentarnos en lugares de honor a tu lado, uno a tu derecha y el otro a tu izquierda. 🗨

38Jesús les dijo: —¡No saben lo que piden! ¿Acaso pueden beber de la copa amarga de sufrimiento que yo estoy a punto de beber? ¿Acaso pueden ser bautizados con el bautismo de sufrimiento con el cual yo tengo que ser bautizado? 🗨

39—Claro que sí —contestaron ellos—, ¡podemos! Entonces Jesús les dijo: —Es cierto, beberán de mi copa amarga y serán bautizados con mi bautismo de sufrimiento; 🗨

40pero no me corresponde a mí decir quién se sentará a mi derecha o a mi izquierda. Dios preparó esos lugares para quienes él ha escogido. 🗨

41Cuando los otros diez discípulos oyeron lo que Santiago y Juan habían pedido, se indignaron. 🗨

42Así que Jesús los reunió a todos y les dijo: «Ustedes saben que los gobernantes de este mundo tratan a su pueblo con prepotencia y los funcionarios hacen alarde de su autoridad frente a los súbditos. 🗨

43Pero entre ustedes será diferente. El que quiera ser líder entre ustedes deberá ser sirviente, 🗨

44y el que quiera ser el primero entre ustedes deberá ser esclavo de los demás. 🗨

45Pues ni aun el Hijo del Hombre vino para que le sirvan, sino para servir a otros y para dar su vida en rescate por muchos». 🗨

46Después llegaron a Jericó y mientras Jesús y sus discípulos salían de la ciudad, una gran multitud los siguió. Un mendigo ciego llamado Bartimeo (hijo de Timeo) estaba sentado junto al camino. 🗨

47Cuando Bartimeo oyó que Jesús de Nazaret estaba cerca, comenzó a gritar: «¡Jesús, Hijo de David, ten compasión de mí!». 🗨

48«¡Cállate!», muchos le gritaban, pero él gritó aún más fuerte: «¡Hijo de David, ten compasión de mí!». 🗨

49Cuando Jesús lo oyó, se detuvo y dijo: «Díganle que se acerque». Así que llamaron al ciego. «Anímate —le dijeron—. ¡Vamos, él te llama!». 🗨

50Bartimeo echó a un lado su abrigo, se levantó de un salto y se acercó a Jesús. 🗨

51—¿Qué quieres que haga por ti? —preguntó Jesús. —Mi Rabí —dijo el hombre ciego—, ¡quiero ver! 🗨

52Y Jesús le dijo: —Puedes irte, pues tu fe te ha sanado. Al instante el hombre pudo ver y siguió a Jesús por el camino. 🗨

Nueva Biblia de las Américas (NBLA)

1Levantándose de allí, Jesús se fue* a la región de Judea y al otro lado del Jordán; y se reunieron* de nuevo las multitudes junto a Él, y una vez más, como acostumbraba, les enseñaba. 🗨

2Se acercaron algunos fariseos, y para poner a prueba a Jesús, le preguntaban si era lícito a un hombre divorciarse de su mujer. 🗨

3«¿Qué les mandó Moisés?», les dijo Jesús. 🗨

4Ellos respondieron: «Moisés permitió al hombre escribir carta de divorcio y repudiarla». 🗨

5Entonces Jesús les dijo: «Por la dureza del corazón de ustedes, Moisés les escribió este mandamiento. 🗨

6Pero desde el principio de la creación, Dios los hizo varón y hembra. 🗨

7Por esta razón el hombre dejará a su padre y a su madre, 🗨

8y los dos serán una sola carne; así que ya no son dos, sino una sola carne. 🗨

9Por tanto, lo que Dios ha unido, ningún hombre lo separe». 🗨

10Ya en casa, los discípulos le volvieron a preguntar sobre esto. 🗨

11Y Él les dijo*: «Cualquiera que se divorcie de su mujer y se case con otra, comete adulterio contra ella; 🗨

12y si ella se divorcia de su marido y se casa con otro, comete adulterio». 🗨

13Traían niños a Jesús para que Él los tocara, pero los discípulos los reprendieron. 🗨

14Cuando Jesús vio esto, se indignó y les dijo: «Dejen que los niños vengan a Mí; no se lo impidan, porque de los que son como estos es el reino de Dios. 🗨

15En verdad les digo, que el que no reciba el reino de Dios como un niño, no entrará en él». 🗨

16Y tomándolos en los brazos, los bendecía, poniendo las manos sobre ellos. 🗨

17Cuando Jesús salía para irse, vino un hombre corriendo, y arrodillándose delante de Él, le preguntó: «Maestro bueno, ¿qué haré para heredar la vida eterna?». 🗨

18Jesús le respondió: «¿Por qué me llamas bueno? Nadie es bueno, sino solo uno, Dios. 🗨

19Tú sabes los mandamientos: “No mates, no cometas adulterio, no hurtes, no des falso testimonio, no defraudes, honra a tu padre y a tu madre” ». 🗨

20«Maestro, todo esto lo he guardado desde mi juventud», dijo el hombre. 🗨

21Jesús, mirándolo, lo amó y le dijo: «Una cosa te falta: ve y vende cuanto tienes y da a los pobres, y tendrás tesoro en el cielo; entonces vienes y me sigues». 🗨

22Pero él, afligido por estas palabras, se fue triste, porque era dueño de muchos bienes. 🗨

23Jesús, mirando en derredor, dijo* a Sus discípulos: «¡Qué difícil será para los que tienen riquezas entrar en el reino de Dios!». 🗨

24Los discípulos se asombraron de Sus palabras. Pero Jesús respondiendo de nuevo, les dijo*: «Hijos, ¡qué difícil es entrar en el reino de Dios! 🗨

25Es más fácil para un camello pasar por el ojo de una aguja, que para un rico entrar en el reino de Dios». 🗨

26Ellos se asombraron aún más, diciendo entre sí: «¿Y quién podrá salvarse?». 🗨

27Mirándolos Jesús, dijo*: «Para los hombres es imposible, pero no para Dios, porque todas las cosas son posibles para Dios». 🗨

28Entonces Pedro comenzó a decir a Jesús: «Nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguido». 🗨

29Jesús respondió: «En verdad les digo, que no hay nadie que haya dejado casa, o hermanos, o hermanas, o madre, o padre, o hijos o tierras por causa de Mí y por causa del evangelio, 🗨

30que no reciba cien veces más ahora en este tiempo: casas, y hermanos, y hermanas, y madres, e hijos, y tierras junto con persecuciones; y en el siglo venidero, la vida eterna. 🗨

31Pero muchos primeros serán últimos, y los últimos, primeros». 🗨

32Iban por el camino subiendo a Jerusalén, y Jesús iba delante de ellos. Los discípulos estaban perplejos, y los que lo seguían tenían miedo. Y tomando aparte de nuevo a los doce, comenzó a decirles lo que le iba a suceder: 🗨

33«Ahora subimos a Jerusalén, y el Hijo del Hombre será entregado a los principales sacerdotes y a los escribas, y lo condenarán a muerte y lo entregarán a los gentiles. 🗨

34Se burlarán de Él y le escupirán, lo azotarán y lo matarán, y tres días después resucitará». 🗨

35Jacobo y Juan, los dos hijos de Zebedeo, se acercaron* a Jesús, diciendo: «Maestro, queremos que hagas por nosotros lo que te pidamos». 🗨

36«¿Qué quieren que haga por ustedes?», les preguntó. 🗨

37Ellos le dijeron: «Concédenos que en Tu gloria nos sentemos uno a Tu derecha y el otro a Tu izquierda». 🗨

38Jesús les dijo: «Ustedes no saben lo que piden. ¿Pueden beber la copa que Yo bebo, o ser bautizados con el bautismo con que soy bautizado?». 🗨

39Le respondieron: «Podemos». Y Jesús les dijo: «La copa que Yo bebo, beberán; y serán bautizados con el bautismo con que Yo soy bautizado; 🗨

40pero el sentarse a Mi derecha o a Mi izquierda, no es Mío el concederlo, sino que es para quienes ha sido preparado». 🗨

41Al oír esto, los diez comenzaron a indignarse contra Jacobo y Juan. 🗨

42Llamándolos junto a Él, Jesús les dijo*: «Ustedes saben que los que son reconocidos como gobernantes de los gentiles se enseñorean de ellos, y que sus grandes ejercen autoridad sobre ellos. 🗨

43Pero entre ustedes no es así, sino que cualquiera de ustedes que desee llegar a ser grande será su servidor, 🗨

44y cualquiera de ustedes que desee ser el primero será siervo de todos. 🗨

45Porque ni aun el Hijo del Hombre vino para ser servido, sino para servir, y para dar Su vida en rescate por muchos». 🗨

46Entonces llegaron* a Jericó. Y cuando Él salía de Jericó con Sus discípulos y una gran multitud, un mendigo ciego llamado Bartimeo, el hijo de Timeo, estaba sentado junto al camino. 🗨

47Cuando oyó que era Jesús el Nazareno, comenzó a gritar y a decir: «¡Jesús, Hijo de David, ten misericordia de mí!». 🗨

48Y muchos lo reprendían para que se callara, pero él gritaba mucho más: «¡Hijo de David, ten misericordia de mí!». 🗨

49Jesús se detuvo y dijo: «Llámenlo». Y llamaron* al ciego, diciéndole: «¡Anímate! Levántate, que te llama». 🗨

50Arrojando su manto, se levantó de un salto y fue a Jesús. 🗨

51Y dirigiéndose a él, Jesús le preguntó: «¿Qué deseas que haga por ti?». Y el ciego le respondió: «Raboní, que recobre la vista». 🗨

52«Vete, tu fe te ha sanado», le dijo Jesús. Al instante el ciego recobró la vista, y lo seguía por el camino. 🗨

🔴
🔴