Marcos 9 — comparando versiones
Reina Valera 1960 (RV60)
1También les dijo: De cierto os digo que hay algunos de los que están aquí, que no gustarán la muerte hasta que hayan visto el reino de Dios venido con poder. 🗨
2Seis días después, Jesús tomó a Pedro, a Jacobo y a Juan, y los llevó aparte solos a un monte alto; y se transfiguró delante de ellos. 🗨
3Y sus vestidos se volvieron resplandecientes, muy blancos, como la nieve, tanto que ningún lavador en la tierra los puede hacer tan blancos. 🗨
4Y les apareció Elías con Moisés, que hablaban con Jesús. 🗨
5Entonces Pedro dijo a Jesús: Maestro, bueno es para nosotros que estemos aquí; y hagamos tres enramadas, una para ti, otra para Moisés, y otra para Elías. 🗨
6Porque no sabía lo que hablaba, pues estaban espantados. 🗨
7Entonces vino una nube que les hizo sombra, y desde la nube una voz que decía: Este es mi Hijo amado; a él oíd. 🗨
8Y luego, cuando miraron, no vieron más a nadie consigo, sino a Jesús solo. 🗨
9Y descendiendo ellos del monte, les mandó que a nadie dijesen lo que habían visto, sino cuando el Hijo del Hombre hubiese resucitado de los muertos. 🗨
10Y guardaron la palabra entre sí, discutiendo qué sería aquello de resucitar de los muertos. 🗨
11Y le preguntaron, diciendo: ¿Por qué dicen los escribas que es necesario que Elías venga primero? 🗨
12Respondiendo él, les dijo: Elías a la verdad vendrá primero, y restaurará todas las cosas; ¿y cómo está escrito del Hijo del Hombre, que padezca mucho y sea tenido en nada? 🗨
13Pero os digo que Elías ya vino, y le hicieron todo lo que quisieron, como está escrito de él. 🗨
14Cuando llegó a donde estaban los discípulos, vio una gran multitud alrededor de ellos, y escribas que disputaban con ellos. 🗨
15Y en seguida toda la gente, viéndole, se asombró, y corriendo a él, le saludaron. 🗨
16El les preguntó: ¿Qué disputáis con ellos? 🗨
17Y respondiendo uno de la multitud, dijo: Maestro, traje a ti mi hijo, que tiene un espíritu mudo, 🗨
18el cual, dondequiera que le toma, le sacude; y echa espumarajos, y cruje los dientes, y se va secando; y dije a tus discípulos que lo echasen fuera, y no pudieron.
19Y respondiendo él, les dijo: ¡Oh generación incrédula! ¿Hasta cuándo he de estar con vosotros? ¿Hasta cuándo os he de soportar? Traédmelo. 🗨
20Y se lo trajeron; y cuando el espíritu vio a Jesús, sacudió con violencia al muchacho, quien cayendo en tierra se revolcaba, echando espumarajos. 🗨
21Jesús preguntó al padre: ¿Cuánto tiempo hace que le sucede esto? Y él dijo: Desde niño. 🗨
22Y muchas veces le echa en el fuego y en el agua, para matarle; pero si puedes hacer algo, ten misericordia de nosotros, y ayúdanos. 🗨
23Jesús le dijo: Si puedes creer, al que cree todo le es posible. 🗨
24E inmediatamente el padre del muchacho clamó y dijo: Creo; ayuda mi incredulidad. 🗨
25Y cuando Jesús vio que la multitud se agolpaba, reprendió al espíritu inmundo, diciéndole: Espíritu mudo y sordo, yo te mando, sal de él, y no entres más en él. 🗨
26Entonces el espíritu, clamando y sacudiéndole con violencia, salió; y él quedó como muerto, de modo que muchos decían: Está muerto. 🗨
27Pero Jesús, tomándole de la mano, le enderezó; y se levantó. 🗨
28Cuando él entró en casa, sus discípulos le preguntaron aparte: ¿Por qué nosotros no pudimos echarle fuera? 🗨
29Y les dijo: Este género con nada puede salir, sino con oración y ayuno. 🗨
30Habiendo salido de allí, caminaron por Galilea; y no quería que nadie lo supiese. 🗨
31Porque enseñaba a sus discípulos, y les decía: El Hijo del Hombre será entregado en manos de hombres, y le matarán; pero después de muerto, resucitará al tercer día. 🗨
32Pero ellos no entendían esta palabra, y tenían miedo de preguntarle. 🗨
33Y llegó a Capernaum; y cuando estuvo en casa, les preguntó: ¿Qué disputabais entre vosotros en el camino? 🗨
34Mas ellos callaron; porque en el camino habían disputado entre sí, quién había de ser el mayor. 🗨
35Entonces él se sentó y llamó a los doce, y les dijo: Si alguno quiere ser el primero, será el postrero de todos, y el servidor de todos. 🗨
36Y tomó a un niño, y lo puso en medio de ellos; y tomándole en sus brazos, les dijo: 🗨
37El que reciba en mi nombre a un niño como este, me recibe a mí; y el que a mí me recibe, no me recibe a mí sino al que me envió. 🗨
38Juan le respondió diciendo: Maestro, hemos visto a uno que en tu nombre echaba fuera demonios, pero él no nos sigue; y se lo prohibimos, porque no nos seguía. 🗨
39Pero Jesús dijo: No se lo prohibáis; porque ninguno hay que haga milagro en mi nombre, que luego pueda decir mal de mí. 🗨
40Porque el que no es contra nosotros, por nosotros es. 🗨
41Y cualquiera que os diere un vaso de agua en mi nombre, porque sois de Cristo, de cierto os digo que no perderá su recompensa. 🗨
42Cualquiera que haga tropezar a uno de estos pequeñitos que creen en mí, mejor le fuera si se le atase una piedra de molino al cuello, y se le arrojase en el mar. 🗨
43Si tu mano te fuere ocasión de caer, córtala; mejor te es entrar en la vida manco, que teniendo dos manos ir al infierno, al fuego que no puede ser apagado, 🗨
44donde el gusano de ellos no muere, y el fuego nunca se apaga. 🗨
45Y si tu pie te fuere ocasión de caer, córtalo; mejor te es entrar a la vida cojo, que teniendo dos pies ser echado en el infierno, al fuego que no puede ser apagado, 🗨
46donde el gusano de ellos no muere, y el fuego nunca se apaga. 🗨
47Y si tu ojo te fuere ocasión de caer, sácalo; mejor te es entrar en el reino de Dios con un ojo, que teniendo dos ojos ser echado al infierno, 🗨
48donde el gusano de ellos no muere, y el fuego nunca se apaga. 🗨
49Porque todos serán salados con fuego, y todo sacrificio será salado con sal. 🗨
50Buena es la sal; mas si la sal se hace insípida, ¿con qué la sazonaréis? Tened sal en vosotros mismos; y tened paz los unos con los otros. 🗨
Nueva Version Internacional (NVI)
1Y añadió:―Les aseguro que algunos de los aquí presentes no sufrirán la muerte sin antes haber visto el reino de Dios llegar con poder. 🗨
2Seis días después, Jesús tomó consigo a Pedro, a Santiago y a Juan, y los llevó a una montaña alta, donde estaban solos. Allí se transfiguró en presencia de ellos; 🗨
3su ropa se volvió de un blanco resplandeciente como nadie en el mundo podría blanquearla. 🗨
4Y se les aparecieron Elías y Moisés, los cuales conversaban con Jesús. 🗨
5Tomando la palabra, Pedro le dijo a Jesús:―Rabí, ¡qué bien que estemos aquí! Podemos levantar tres albergues: uno para ti, otro para Moisés y otro para Elías. 🗨
6No sabía qué decir, porque todos estaban asustados. 🗨
7Entonces apareció una nube que los envolvió y de la cual salió una voz que dijo: «Este es mi Hijo amado. ¡Escúchenlo!». 🗨
8De repente, cuando miraron a su alrededor, ya no vieron a nadie más que a Jesús. 🗨
9Mientras bajaban de la montaña, Jesús les ordenó que no contaran a nadie lo que habían visto hasta que el Hijo del hombre se levantara de entre los muertos. 🗨
10Guardaron el secreto, pero discutían entre ellos qué significaría eso de «levantarse de entre los muertos». 🗨
11―¿Por qué dicen los maestros de la Ley que Elías tiene que venir primero? —le preguntaron. 🗨
12―Sin duda Elías ha de venir primero para restaurar todas las cosas —respondió Jesús—. Entonces, ¿cómo es que está escrito que el Hijo del hombre tiene que sufrir mucho y ser rechazado? 🗨
13Pues bien, les digo que Elías ya ha venido, y le hicieron todo lo que quisieron, tal como está escrito de él. 🗨
14Cuando llegaron adonde estaban los otros discípulos, vieron que a su alrededor había mucha gente y que los maestros de la Ley discutían con ellos. 🗨
15Tan pronto como la gente vio a Jesús, todos se sorprendieron y corrieron a saludarlo. 🗨
16―¿Qué están discutiendo con ellos? —les preguntó. 🗨
17―Maestro —respondió un hombre de entre la multitud—, te he traído a mi hijo, pues está poseído por un espíritu que le ha quitado el habla. 🗨
18Cada vez que se apodera de él, lo derriba. Echa espumarajos, cruje los dientes y se queda rígido. Pedí a tus discípulos que lo expulsaran, pero no lo lograron.
19―¡Ah, generación incrédula! —respondió Jesús—. ¿Hasta cuándo tendré que estar con ustedes? ¿Hasta cuándo tendré que soportarlos? Tráiganme al muchacho. 🗨
20Así que se lo llevaron. Tan pronto como vio a Jesús, el espíritu sacudió de tal modo al muchacho que este cayó al suelo y comenzó a revolcarse echando espumarajos. 🗨
21―¿Cuánto tiempo hace que le pasa esto? —le preguntó Jesús al padre.―Desde que era niño —contestó—. 🗨
22Muchas veces lo ha echado al fuego y al agua para matarlo. Si puedes hacer algo, ten compasión de nosotros y ayúdanos. 🗨
23Jesús dijo:―¿Cómo que si puedo? Para el que cree, todo es posible. 🗨
24―¡Sí, creo! —exclamó de inmediato el padre del muchacho—. ¡Ayúdame en mi falta de fe! 🗨
25Al ver Jesús que se agolpaba mucha gente, reprendió al espíritu maligno.―Espíritu sordo y mudo —dijo—, te mando que salgas y que jamás vuelvas a entrar en él. 🗨
26El espíritu, dando un alarido y sacudiendo violentamente al muchacho, salió de él. Este quedó como muerto, tanto que muchos decían: «Ya se murió». 🗨
27Pero Jesús lo tomó de la mano y lo levantó, y el muchacho se puso de pie. 🗨
28Cuando Jesús entró en casa, sus discípulos le preguntaron en privado:―¿Por qué nosotros no pudimos expulsarlo? 🗨
29―Esta clase de demonios solo puede ser expulsada a fuerza de oración —respondió Jesús. 🗨
30Dejaron aquel lugar y pasaron por Galilea. Pero Jesús no quería que nadie lo supiera, 🗨
31porque estaba instruyendo a sus discípulos. Les decía: «El Hijo del hombre va a ser entregado en manos de los hombres. Lo matarán y a los tres días de muerto resucitará». 🗨
32Pero ellos no entendían lo que quería decir con esto y tenían miedo de preguntarle. 🗨
33Llegaron a Capernaúm. Cuando ya estaba en casa, Jesús les preguntó:―¿Qué venían discutiendo por el camino? 🗨
34Pero ellos se quedaron callados, porque en el camino habían discutido entre sí quién era el más importante. 🗨
35Entonces Jesús se sentó, llamó a los doce y les dijo:―Si alguno quiere ser el primero, que sea el último de todos y el servidor de todos. 🗨
36Luego tomó a un niño y lo puso en medio de ellos. Abrazándolo, les dijo: 🗨
37―El que recibe en mi nombre a un niño como este me recibe a mí, y el que me recibe a mí no solo me recibe a mí, sino al que me envió. 🗨
38―Maestro —dijo Juan—, vimos a un hombre que expulsaba demonios en tu nombre y se lo impedimos, porque no es de los nuestros. 🗨
39―No se lo impidan —respondió Jesús—. Nadie que haga un milagro en mi nombre puede luego hablar mal de mí. 🗨
40El que no está contra nosotros está a favor de nosotros. 🗨
41Les aseguro que cualquiera que les dé un vaso de agua en mi nombre por ser ustedes de Cristo no perderá su recompensa. 🗨
42»Pero, si alguien hace pecar a uno de estos pequeños que creen en mí, más le valdría que le ataran al cuello una piedra de molino y lo arrojaran al mar. 🗨
43Y, si tu mano te hace pecar, córtatela. Más te vale entrar en la vida manco que ir con las dos manos al infierno, donde el fuego nunca se apaga. 🗨
45Y, si tu pie te hace pecar, córtatelo. Más te vale entrar en la vida cojo que ser arrojado con los dos pies al infierno. 🗨
47Y, si tu ojo te hace pecar, sácatelo. Más te vale entrar tuerto en el reino de Dios que ser arrojado con los dos ojos al infierno, 🗨
48donde»“no morirá el gusano que los devorani su fuego se apagará”. 🗨
49»La sal con que todos serán sazonados es el fuego. 🗨
50»La sal es buena, pero, si deja de ser salada, ¿cómo le pueden volver a dar sabor? Que no falte la sal entre ustedes, para que puedan vivir en paz unos con otros. 🗨
La Biblia de las Americas (LBLA)
1Y les decía: En verdad os digo que hay algunos de los que están aquí que no probarán la muerte hasta que vean el reino de Dios después de que haya venido con poder. 🗨
2Seis días después, Jesús tomó* consigo a Pedro, a Jacobo y a Juan, y los llevó* aparte, solos, a un monte alto; y se transfiguró delante de ellos; 🗨
3y sus vestiduras se volvieron resplandecientes, muy blancas, tal como ningún lavandero sobre la tierra las puede emblanquecer. 🗨
4Y se les apareció Elías junto con Moisés, y estaban hablando con Jesús. 🗨
5Entonces Pedro, interviniendo, dijo* a Jesús: Rabí, bueno es estarnos aquí; hagamos tres enramadas, una para ti, otra para Moisés y otra para Elías. 🗨
6Porque él no sabía qué decir, pues estaban aterrados. 🗨
7Entonces se formó una nube, cubriéndolos, y una voz salió de la nube: Este es mi Hijo amado; a Él oíd. 🗨
8Y enseguida miraron en derredor, pero ya no vieron a nadie con ellos, sino a Jesús solo. 🗨
9Cuando bajaban del monte, les ordenó que no contaran a nadie lo que habían visto, hasta que el Hijo del Hombre resucitara de entre los muertos. 🗨
10Y se guardaron para sí lo dicho, discutiendo entre sí qué significaría resucitar de entre los muertos. 🗨
11Y le preguntaron, diciendo: ¿Por qué dicen los escribas que Elías debe venir primero? 🗨
12Y Él les dijo: Es cierto que Elías, al venir primero, restaurará todas las cosas. Y, sin embargo, ¿cómo está escrito del Hijo del Hombre que padezca mucho y sea despreciado? 🗨
13Pero yo os digo que Elías ya ha venido, y le hicieron cuanto quisieron, tal como está escrito de él. 🗨
14Cuando volvieron a los discípulos, vieron una gran multitud que les rodeaba, y a unos escribas que discutían con ellos. 🗨
15Enseguida, cuando toda la multitud vio a Jesús, quedó sorprendida, y corriendo hacia Él, le saludaban. 🗨
16Y Él les preguntó: ¿Qué discutís con ellos? 🗨
17Y uno de la multitud le respondió: Maestro, te traje a mi hijo que tiene un espíritu mudo, 🗨
18y siempre que se apodera de él, lo derriba, y echa espumarajos, cruje los dientes y se va consumiendo. Y dije a tus discípulos que lo expulsaran, pero no pudieron.
19Respondiéndoles Jesús, dijo*: ¡Oh generación incrédula! ¿Hasta cuándo estaré con vosotros? ¿Hasta cuándo os tendré que soportar? ¡Traédmelo! 🗨
20Y se lo trajeron. Y cuando el espíritu vio a Jesús, al instante sacudió con violencia al muchacho, y este, cayendo a tierra, se revolcaba echando espumarajos. 🗨
21Jesús preguntó al padre: ¿Cuánto tiempo hace que le sucede esto? Y él respondió: Desde su niñez. 🗨
22Y muchas veces lo ha echado en el fuego y también en el agua para destruirlo. Pero si tú puedes hacer algo, ten misericordia de nosotros y ayúdanos. 🗨
23Jesús le dijo: «¿Cómo si tú puedes?». Todas las cosas son posibles para el que cree. 🗨
24Al instante el padre del muchacho gritó y dijo: Creo; ayúdame en mi incredulidad. 🗨
25Cuando Jesús vio que se agolpaba una multitud, reprendió al espíritu inmundo, diciéndole: Espíritu mudo y sordo, yo te ordeno: Sal de él y no vuelvas a entrar en él. 🗨
26Y después de gritar y de sacudirlo con terribles convulsiones, salió: y el muchacho quedó como muerto, tanto, que la mayoría de ellos decían: ¡Está muerto! 🗨
27Pero Jesús, tomándolo de la mano, lo levantó, y él se puso en pie. 🗨
28Cuando entró Jesús en la casa, sus discípulos le preguntaban en privado: ¿Por qué nosotros no pudimos echarlo fuera? 🗨
29Y Él les dijo: Esta clase con nada puede salir, sino con oración. 🗨
30Saliendo de allí, iban pasando por Galilea, y Él no quería que nadie lo supiera. 🗨
31Porque enseñaba a sus discípulos, y les decía: El Hijo del Hombre será entregado en manos de los hombres y le matarán; y después de muerto, a los tres días resucitará. 🗨
32Pero ellos no entendían lo que decía, y tenían miedo de preguntarle. 🗨
33Y llegaron a Capernaúm; y estando ya en la casa, les preguntaba: ¿Qué discutíais por el camino? 🗨
34Pero ellos guardaron silencio, porque en el camino habían discutido entre sí quién de ellos era el mayor. 🗨
35Sentándose, llamó a los doce y les dijo*: Si alguno desea ser el primero, será el último de todos y el servidor de todos. 🗨
36Y tomando a un niño, lo puso en medio de ellos; y tomándolo en sus brazos les dijo: 🗨
37El que reciba a un niño como este en mi nombre, a mí me recibe; y el que me recibe a mí, no me recibe a mí, sino a aquel que me envió. 🗨
38Juan le dijo: Maestro, vimos a uno echando fuera demonios en tu nombre, y tratamos de impedírselo, porque no nos seguía. 🗨
39Pero Jesús dijo: No se lo impidáis, porque no hay nadie que haga un milagro en mi nombre, y que pueda enseguida hablar mal de mí. 🗨
40Pues el que no está contra nosotros, por nosotros está. 🗨
41Porque cualquiera que os dé de beber un vaso de agua, por razón de vuestro nombre, ya que sois seguidores de Cristo, en verdad os digo que no perderá su recompensa. 🗨
42Y cualquiera que haga tropezar a uno de estos pequeñitos que creen en mí, mejor le fuera si le hubieran atado al cuello una piedra de molino de las que mueve un asno, y lo hubieran echado al mar. 🗨
43Y si tu mano te es ocasión de pecar, córtala; te es mejor entrar en la vida manco, que teniendo las dos manos ir al infierno, al fuego inextinguible, 🗨
44donde el gusano de ellos no muere, y el fuego no se apaga. 🗨
45Y si tu pie te es ocasión de pecar, córtalo; te es mejor entrar cojo a la vida, que teniendo los dos pies ser echado al infierno, 🗨
46donde el gusano de ellos no muere, y el fuego no se apaga. 🗨
47Y si tu ojo te es ocasión de pecar, sácatelo; te es mejor entrar al reino de Dios con un solo ojo, que teniendo dos ojos ser echado al infierno, 🗨
48donde el gusano de ellos no muere, y el fuego no se apaga. 🗨
49Porque todos serán salados con fuego. 🗨
50La sal es buena; pero si la sal se vuelve insípida, ¿con qué la sazonaréis? Tened sal en vosotros y estad en paz los unos con los otros. 🗨
Nueva Traduccion Viviente (NTV)
1Jesús continuó diciendo: «¡Les digo la verdad, algunos de los que están aquí ahora no morirán antes de ver el reino de Dios llegar con gran poder!». 🗨
2Seis días después, Jesús tomó a Pedro, a Santiago y a Juan y los llevó a una montaña alta para estar a solas. Mientras los hombres observaban, la apariencia de Jesús se transformó, 🗨
3y su ropa se volvió blanca resplandeciente, más de lo que cualquier blanqueador terrenal jamás podría lograr. 🗨
4Después aparecieron Elías y Moisés y comenzaron a conversar con Jesús. 🗨
5Pedro exclamó: «Rabí, ¡es maravilloso que estemos aquí! Hagamos tres enramadas como recordatorios: una para ti, una para Moisés y la otra para Elías». 🗨
6Dijo esto porque realmente no sabía qué otra cosa decir, pues todos estaban aterrados. 🗨
7Luego una nube los cubrió y, desde la nube, una voz dijo: «Este es mi Hijo muy amado. Escúchenlo a él». 🗨
8De pronto, cuando miraban ellos a su alrededor, Moisés y Elías se habían ido, y vieron solo a Jesús con ellos. 🗨
9Mientras descendían de la montaña, él les dijo que no le contaran a nadie lo que habían visto hasta que el Hijo del Hombre se levantara de los muertos. 🗨
10Así que guardaron el secreto, pero a menudo se preguntaban qué quería decir con «levantarse de los muertos». 🗨
11Entonces le preguntaron: —¿Por qué los maestros de la ley religiosa insisten en que Elías debe regresar antes de que venga el Mesías? 🗨
12Jesús contestó: —Es cierto que Elías viene primero a fin de dejar todo preparado. Sin embargo, ¿por qué las Escrituras dicen que el Hijo del Hombre debe sufrir mucho y ser tratado con total desprecio? 🗨
13Pero les digo, Elías ya vino, y ellos prefirieron maltratarlo, tal como lo predijeron las Escrituras. 🗨
14Cuando regresaron adonde estaban los demás discípulos, vieron que los rodeaba una gran multitud y que algunos maestros de la ley religiosa discutían con ellos. 🗨
15Cuando la multitud vio a Jesús, todos se llenaron de asombro y corrieron a saludarlo. 🗨
16—¿Sobre qué discuten? —preguntó Jesús. 🗨
17Un hombre de la multitud tomó la palabra y dijo: —Maestro, traje a mi hijo para que lo sanaras. Está poseído por un espíritu maligno que no le permite hablar. 🗨
18Y, siempre que este espíritu se apodera de él, lo tira violentamente al suelo y él echa espuma por la boca, rechina los dientes y se pone rígido. Así que les pedí a tus discípulos que echaran fuera al espíritu maligno, pero no pudieron hacerlo.
19Jesús les dijo: «¡Gente sin fe! ¿Hasta cuándo tendré que estar con ustedes? ¿Hasta cuándo tendré que soportarlos? Tráiganme al muchacho». 🗨
20Así que se lo llevaron. Cuando el espíritu maligno vio a Jesús, le causó una violenta convulsión al muchacho, quien cayó al piso retorciéndose y echando espuma por la boca. 🗨
21—¿Hace cuánto tiempo que le pasa esto? —preguntó Jesús al padre del muchacho. —Desde que era muy pequeño —contestó él—. 🗨
22A menudo el espíritu lo arroja al fuego o al agua para matarlo. Ten misericordia de nosotros y ayúdanos si puedes. 🗨
23—¿Cómo que “si puedo”? —preguntó Jesús—. Todo es posible si uno cree. 🗨
24Al instante el padre clamó: —¡Sí, creo, pero ayúdame a superar mi incredulidad! 🗨
25Cuando Jesús vio que aumentaba el número de espectadores, reprendió al espíritu maligno. «Escucha, espíritu que impides que este muchacho oiga y hable —dijo—. ¡Te ordeno que salgas de este muchacho y nunca más entres en él!». 🗨
26Entonces el espíritu gritó, le causó otra convulsión violenta al muchacho y salió de él. El muchacho quedó como muerto. Un murmullo recorrió la multitud: «Está muerto», decía la gente. 🗨
27Pero Jesús lo tomó de la mano, lo levantó, y el muchacho se puso de pie. 🗨
28Más tarde, cuando Jesús quedó a solas en la casa con sus discípulos, ellos le preguntaron: —¿Por qué nosotros no pudimos expulsar ese espíritu maligno? 🗨
29Jesús contestó: —Esa clase solo puede ser expulsada con oración. 🗨
30Saliendo de esa región, viajaron por Galilea. Jesús no quería que nadie supiera que él estaba allí, 🗨
31porque deseaba pasar más tiempo con sus discípulos y enseñarles. Les dijo: «El Hijo del Hombre será traicionado y entregado en manos de sus enemigos. Lo matarán, pero tres días después se levantará de los muertos». 🗨
32Ellos no entendieron lo que quería decir, sin embargo, tenían miedo de preguntarle. 🗨
33Después de llegar a Capernaúm e instalarse en una casa, Jesús preguntó a sus discípulos: «¿Qué venían conversando en el camino?». 🗨
34Pero no le contestaron porque venían discutiendo sobre quién de ellos era el más importante. 🗨
35Jesús se sentó y llamó a los doce discípulos y dijo: «Quien quiera ser el primero debe tomar el último lugar y ser el sirviente de todos los demás». 🗨
36Entonces puso a un niño pequeño en medio de ellos. Y, tomándolo en sus brazos, les dijo: 🗨
37«Todo el que recibe de mi parte a un niño pequeño como este me recibe a mí, y todo el que me recibe, no solo me recibe a mí, sino también a mi Padre, quien me envió». 🗨
38Juan le dijo a Jesús: —Maestro, vimos a alguien usar tu nombre para expulsar demonios, pero le dijimos que no lo hiciera, porque no pertenece a nuestro grupo. 🗨
39—¡No lo detengan! —dijo Jesús—. Nadie que haga un milagro en mi nombre podrá luego hablar mal de mí. 🗨
40Todo el que no está en contra de nosotros está a nuestro favor. 🗨
41Si alguien les da a ustedes incluso un vaso de agua porque pertenecen al Mesías, les digo la verdad, esa persona ciertamente será recompensada. 🗨
42»Si tú haces que uno de estos pequeños que confían en mí caiga en pecado, sería mejor que te arrojaran al mar con una gran piedra de molino atada al cuello. 🗨
43Si tu mano te hace pecar, córtatela. Es preferible entrar en la vida eterna con una sola mano que en el fuego inextinguible del infierno con las dos manos. 🗨
45Si tu pie te hace pecar, córtatelo. Es preferible entrar en la vida eterna con un solo pie que ser arrojado al infierno con los dos pies. 🗨
47Y si tu ojo te hace pecar, sácatelo. Es preferible entrar en el reino de Dios con un solo ojo que tener los dos ojos y ser arrojado al infierno, 🗨
48“donde los gusanos nunca mueren y el fuego nunca se apaga”. 🗨
49»Pues cada uno será probado con fuego. 🗨
50La sal es buena para condimentar, pero si pierde su sabor, ¿cómo la harán salada de nuevo? Entre ustedes deben tener las cualidades de la sal y vivir en paz unos con otros. 🗨
Nueva Biblia de las Américas (NBLA)
1Y Jesús les decía: «En verdad les digo que hay algunos de los que están aquí que no probarán la muerte hasta que vean el reino de Dios después de que haya venido con poder». 🗨
2Seis días después, Jesús tomó* con Él a Pedro, a Jacobo y a Juan, y los llevó* a ellos solos a un monte alto; y se transfiguró delante de ellos. 🗨
3Sus vestiduras se volvieron resplandecientes, muy blancas, tal como ningún lavandero sobre la tierra las puede blanquear. 🗨
4Y se les apareció Elías junto con Moisés, y estaban hablando con Jesús. 🗨
5Entonces Pedro dijo* a Jesús: «Rabí, bueno es que estemos aquí; hagamos tres enramadas, una para Ti, otra para Moisés y otra para Elías». 🗨
6Porque él no sabía qué decir, pues estaban aterrados. 🗨
7Entonces se formó una nube que los cubrió, y una voz salió de la nube: «Este es Mi Hijo amado; oigan a Él». 🗨
8Y enseguida miraron en derredor, pero ya no vieron a nadie con ellos, sino a Jesús solo. 🗨
9Cuando bajaban del monte, Jesús les ordenó que no contaran a nadie lo que habían visto, hasta que el Hijo del Hombre resucitara de entre los muertos. 🗨
10Y se guardaron para sí lo que fue dicho, discutiendo entre sí qué significaría eso de resucitar de entre los muertos. 🗨
11Le preguntaron a Jesús: «¿Por qué dicen los escribas que Elías debe venir primero?». 🗨
12«Es cierto que Elías, al venir primero, restaurará todas las cosas», les dijo. «Y, sin embargo, ¿cómo está escrito del Hijo del Hombre que ha de padecer mucho y ser despreciado? 🗨
13Pero Yo les digo que Elías ya ha venido, y le hicieron cuanto quisieron, tal como está escrito de él». 🗨
14Cuando regresaron adonde estaban los otros discípulos, vieron una gran multitud que los rodeaba, y a unos escribas que discutían con ellos. 🗨
15Enseguida, cuando toda la multitud vio a Jesús, quedó sorprendida, y corriendo hacia Él, lo saludaban. 🗨
16«¿Qué discuten con ellos?», les preguntó. 🗨
17Y uno de la multitud le respondió: «Maestro, te he traído a mi hijo que tiene un espíritu mudo, 🗨
18y siempre que se apodera de él, lo derriba, y echa espumarajos, cruje los dientes y se va consumiendo. Dije a Tus discípulos que expulsaran al espíritu, pero no pudieron».
19Jesús les dijo*: «¡Oh generación incrédula! ¿Hasta cuándo estaré con ustedes? ¿Hasta cuándo los tendré que soportar? ¡Traigan al muchacho!». 🗨
20Y lo llevaron ante Él. Cuando el espíritu vio a Jesús, al instante sacudió con violencia al muchacho, y este, cayendo a tierra, se revolcaba echando espumarajos. 🗨
21Jesús preguntó al padre: «¿Cuánto tiempo hace que le sucede esto?». «Desde su niñez», respondió. 🗨
22«Muchas veces ese espíritu lo ha echado en el fuego y también en el agua para destruirlo. Pero si Tú puedes hacer algo, ten misericordia de nosotros y ayúdanos». 🗨
23«¿Cómo “si Tú puedes?” », le dijo Jesús. «Todas las cosas son posibles para el que cree». 🗨
24Al instante el padre del muchacho gritó y dijo: «Creo; ayúdame en mi incredulidad». 🗨
25Cuando Jesús vio que la gente corría a reunirse, reprendió al espíritu inmundo, diciéndole: «Espíritu mudo y sordo, Yo te ordeno: sal de él y no vuelvas a entrar en él». 🗨
26Después de gritar y de sacudirlo con terribles convulsiones, el espíritu salió: y el muchacho quedó como muerto, tanto, que la mayoría de ellos decían: «¡Está muerto!». 🗨
27Pero Jesús, tomándolo de la mano, lo levantó, y él se puso en pie. 🗨
28Cuando Jesús entro en casa, Sus discípulos le preguntaban en privado: «¿Por qué nosotros no pudimos expulsarlo?». 🗨
29Jesús les dijo: «Esta clase con nada puede salir, sino con oración». 🗨
30Saliendo de allí, iban pasando por Galilea, y Él no quería que nadie lo supiera. 🗨
31Porque enseñaba a Sus discípulos, y les decía: «El Hijo del Hombre será entregado en manos de los hombres y lo matarán; y después de muerto, a los tres días resucitará». 🗨
32Pero ellos no entendían lo que les decía, y tenían miedo de preguntar a Jesús. 🗨
33Llegaron a Capernaúm; y estando ya en la casa, Jesús les preguntaba: «¿Qué discutían por el camino?». 🗨
34Pero ellos guardaron silencio, porque en el camino habían discutido entre sí quién de ellos era el mayor. 🗨
35Jesús se sentó, llamó a los doce discípulos y les dijo*: «Si alguien desea ser el primero, será el último de todos y el servidor de todos». 🗨
36Tomando a un niño, lo puso en medio de ellos; y tomándolo en los brazos les dijo: 🗨
37«El que reciba a un niño como este en Mi nombre, me recibe a Mí; y el que me recibe a Mí, no me recibe a Mí, sino a Aquel que me envió». 🗨
38«Maestro», dijo Juan, «vimos a uno echando fuera demonios en Tu nombre, y tratamos de impedírselo, porque no nos seguía». 🗨
39Pero Jesús dijo: «No se lo impidan, porque no hay nadie que haga un milagro en Mi nombre, y que pueda enseguida hablar mal de Mí. 🗨
40Pues el que no está contra nosotros, por nosotros está. 🗨
41Porque cualquiera que les dé a ustedes a beber un vaso de agua, por razón de su nombre como seguidores de Cristo, en verdad les digo que no perderá su recompensa. 🗨
42Cualquiera que haga pecar a uno de estos pequeñitos que creen en Mí, mejor le fuera si le hubieran atado al cuello una piedra de molino de las que mueve un asno, y lo hubieran echado al mar. 🗨
43»Si tu mano te es ocasión de pecar, córtala; te es mejor entrar en la vida manco, que teniendo las dos manos ir al infierno, al fuego que no se apaga, 🗨
44donde el gusano de ellos no muere, y el fuego no se apaga. 🗨
45Y si tu pie te es ocasión de pecar, córtalo; te es mejor entrar cojo a la vida, que teniendo los dos pies ser echado al infierno, 🗨
46donde el gusano de ellos no muere, y el fuego no se apaga. 🗨
47Y si tu ojo te es ocasión de pecar, sácatelo; te es mejor entrar al reino de Dios con un solo ojo, que teniendo dos ojos ser echado al infierno, 🗨
48donde el gusano de ellos no muere, y el fuego no se apaga. 🗨
49Porque todos serán salados con fuego. 🗨
50La sal es buena; pero si la sal se vuelve insípida, ¿con qué la sazonarán? Tengan sal en ustedes y estén en paz los unos con los otros». 🗨