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Marcos 6 — comparando versiones

Reina Valera 1960 (RV60)

1Salió Jesús de allí y vino a su tierra, y le seguían sus discípulos. 🗨

2Y llegado el día de reposo, comenzó a enseñar en la sinagoga; y muchos, oyéndole, se admiraban, y decían: ¿De dónde tiene éste estas cosas? ¿Y qué sabiduría es esta que le es dada, y estos milagros que por sus manos son hechos? 🗨

3¿No es éste el carpintero, hijo de María, hermano de Jacobo, de José, de Judas y de Simón? ¿No están también aquí con nosotros sus hermanas? Y se escandalizaban de él. 🗨

4Mas Jesús les decía: No hay profeta sin honra sino en su propia tierra, y entre sus parientes, y en su casa. 🗨

5Y no pudo hacer allí ningún milagro, salvo que sanó a unos pocos enfermos, poniendo sobre ellos las manos. 🗨

6Y estaba asombrado de la incredulidad de ellos. Y recorría las aldeas de alrededor, enseñando. 🗨

7Después llamó a los doce, y comenzó a enviarlos de dos en dos; y les dio autoridad sobre los espíritus inmundos. 🗨

8Y les mandó que no llevasen nada para el camino, sino solamente bordón; ni alforja, ni pan, ni dinero en el cinto, 🗨

9sino que calzasen sandalias, y no vistiesen dos túnicas. 🗨

10Y les dijo: Dondequiera que entréis en una casa, posad en ella hasta que salgáis de aquel lugar. 🗨

11Y si en algún lugar no os recibieren ni os oyeren, salid de allí, y sacudid el polvo que está debajo de vuestros pies, para testimonio a ellos. De cierto os digo que en el día del juicio, será más tolerable el castigo para los de Sodoma y Gomorra, que para aquella ciudad. 🗨

12Y saliendo, predicaban que los hombres se arrepintiesen. 🗨

13Y echaban fuera muchos demonios, y ungían con aceite a muchos enfermos, y los sanaban. 🗨

14Oyó el rey Herodes la fama de Jesús, porque su nombre se había hecho notorio; y dijo: Juan el Bautista ha resucitado de los muertos, y por eso actúan en él estos poderes. 🗨

15Otros decían: Es Elías. Y otros decían: Es un profeta, o alguno de los profetas. 🗨

16Al oír esto Herodes, dijo: Este es Juan, el que yo decapité, que ha resucitado de los muertos. 🗨

17Porque el mismo Herodes había enviado y prendido a Juan, y le había encadenado en la cárcel por causa de Herodías, mujer de Felipe su hermano; pues la había tomado por mujer. 🗨

18Porque Juan decía a Herodes: No te es lícito tener la mujer de tu hermano. 🗨

19Pero Herodías le acechaba, y deseaba matarle, y no podía; 🗨

20porque Herodes temía a Juan, sabiendo que era varón justo y santo, y le guardaba a salvo; y oyéndole, se quedaba muy perplejo, pero le escuchaba de buena gana. 🗨

21Pero venido un día oportuno, en que Herodes, en la fiesta de su cumpleaños, daba una cena a sus príncipes y tribunos y a los principales de Galilea, 🗨

22entrando la hija de Herodías, danzó, y agradó a Herodes y a los que estaban con él a la mesa; y el rey dijo a la muchacha: Pídeme lo que quieras, y yo te lo daré. 🗨

23Y le juró: Todo lo que me pidas te daré, hasta la mitad de mi reino. 🗨

24Saliendo ella, dijo a su madre: ¿Qué pediré? Y ella le dijo: La cabeza de Juan el Bautista. 🗨

25Entonces ella entró prontamente al rey, y pidió diciendo: Quiero que ahora mismo me des en un plato la cabeza de Juan el Bautista. 🗨

26Y el rey se entristeció mucho; pero a causa del juramento, y de los que estaban con él a la mesa, no quiso desecharla. 🗨

27Y en seguida el rey, enviando a uno de la guardia, mandó que fuese traída la cabeza de Juan. 🗨

28El guarda fue, le decapitó en la cárcel, y trajo su cabeza en un plato y la dio a la muchacha, y la muchacha la dio a su madre. 🗨

29Cuando oyeron esto sus discípulos, vinieron y tomaron su cuerpo, y lo pusieron en un sepulcro. 🗨

30Entonces los apóstoles se juntaron con Jesús, y le contaron todo lo que habían hecho, y lo que habían enseñado. 🗨

31El les dijo: Venid vosotros aparte a un lugar desierto, y descansad un poco. Porque eran muchos los que iban y venían, de manera que ni aun tenían tiempo para comer. 🗨

32Y se fueron solos en una barca a un lugar desierto. 🗨

33Pero muchos los vieron ir, y le reconocieron; y muchos fueron allá a pie desde las ciudades, y llegaron antes que ellos, y se juntaron a él. 🗨

34Y salió Jesús y vio una gran multitud, y tuvo compasión de ellos, porque eran como ovejas que no tenían pastor; y comenzó a enseñarles muchas cosas. 🗨

35Cuando ya era muy avanzada la hora, sus discípulos se acercaron a él, diciendo: El lugar es desierto, y la hora ya muy avanzada. 🗨

36Despídelos para que vayan a los campos y aldeas de alrededor, y compren pan, pues no tienen qué comer. 🗨

37Respondiendo él, les dijo: Dadles vosotros de comer. Ellos le dijeron: ¿Que vayamos y compremos pan por doscientos denarios, y les demos de comer? 🗨

38El les dijo: ¿Cuántos panes tenéis? Id y vedlo. Y al saberlo, dijeron: Cinco, y dos peces. 🗨

39Y les mandó que hiciesen recostar a todos por grupos sobre la hierba verde. 🗨

40Y se recostaron por grupos, de ciento en ciento, y de cincuenta en cincuenta. 🗨

41Entonces tomó los cinco panes y los dos peces, y levantando los ojos al cielo, bendijo, y partió los panes, y dio a sus discípulos para que los pusiesen delante; y repartió los dos peces entre todos. 🗨

42Y comieron todos, y se saciaron. 🗨

43Y recogieron de los pedazos doce cestas llenas, y de lo que sobró de los peces. 🗨

44Y los que comieron eran cinco mil hombres. 🗨

45En seguida hizo a sus discípulos entrar en la barca e ir delante de él a Betsaida, en la otra ribera, entre tanto que él despedía a la multitud. 🗨

46Y después que los hubo despedido, se fue al monte a orar; 🗨

47y al venir la noche, la barca estaba en medio del mar, y él solo en tierra. 🗨

48Y viéndoles remar con gran fatiga, porque el viento les era contrario, cerca de la cuarta vigilia de la noche vino a ellos andando sobre el mar, y quería adelantárseles. 🗨

49Viéndole ellos andar sobre el mar, pensaron que era un fantasma, y gritaron; 🗨

50porque todos le veían, y se turbaron. Pero en seguida habló con ellos, y les dijo: ¡Tened ánimo; yo soy, no temáis! 🗨

51Y subió a ellos en la barca, y se calmó el viento; y ellos se asombraron en gran manera, y se maravillaban. 🗨

52Porque aún no habían entendido lo de los panes, por cuanto estaban endurecidos sus corazones. 🗨

53Terminada la travesía, vinieron a tierra de Genesaret, y arribaron a la orilla. 🗨

54Y saliendo ellos de la barca, en seguida la gente le conoció. 🗨

55Y recorriendo toda la tierra de alrededor, comenzaron a traer de todas partes enfermos en lechos, a donde oían que estaba. 🗨

56Y dondequiera que entraba, en aldeas, ciudades o campos, ponían en las calles a los que estaban enfermos, y le rogaban que les dejase tocar siquiera el borde de su manto; y todos los que le tocaban quedaban sanos. 🗨

Nueva Version Internacional (NVI)

1Salió Jesús de allí y fue a su tierra, en compañía de sus discípulos. 🗨

2Cuando llegó el sábado, comenzó a enseñar en la sinagoga.―¿De dónde sacó este tales cosas? —decían maravillados muchos de los que lo escuchaban—. ¿Qué sabiduría es esta que se le ha dado? ¿Cómo se explican estos milagros que vienen de sus manos? 🗨

3¿No es este el carpintero, el hijo de María? ¿Acaso no es el hermano de Santiago, de José, de Judas y de Simón? ¿No están sus hermanas aquí con nosotros?Y se escandalizaban a causa de él. 🗨

4Por tanto, Jesús les dijo:―En todas partes se honra a un profeta, menos en su tierra, entre sus familiares y en su propia casa. 🗨

5En efecto, no pudo hacer allí ningún milagro, excepto sanar a unos pocos enfermos al imponerles las manos. 🗨

6Y él se quedó asombrado por la falta de fe de ellos.Jesús recorría los alrededores, enseñando de pueblo en pueblo. 🗨

7Reunió a los doce y comenzó a enviarlos de dos en dos, dándoles autoridad sobre los espíritus malignos. 🗨

8Les ordenó que no llevaran nada para el camino: ni pan, ni bolsa, ni dinero en el cinturón, sino solo un bastón. 🗨

9«Lleven sandalias —dijo—, pero no dos mudas de ropa». 🗨

10Y añadió: «Cuando entren en una casa, quédense allí hasta que salgan del pueblo. 🗨

11Si en algún lugar no los reciben bien o no los escuchan, salgan de allí y sacúdanse el polvo de los pies, como un testimonio contra ellos». 🗨

12Los doce salieron y exhortaban a la gente a que se arrepintiera. 🗨

13También expulsaban a muchos demonios y sanaban a muchos enfermos, ungiéndolos con aceite. 🗨

14El rey Herodes se enteró de esto, pues el nombre de Jesús se había hecho famoso. Algunos decían que Juan el Bautista había resucitado y por eso tenía poder para realizar milagros. 🗨

15Otros decían que era Elías; y otros, en fin, afirmaban que era un profeta, como los de antes. 🗨

16Pero, cuando Herodes oyó esto, exclamó: «¡Juan, al que yo mandé que le cortaran la cabeza, ha resucitado!». 🗨

17En efecto, Herodes mismo había mandado que arrestaran a Juan y que lo encadenaran en la cárcel. Herodes se había casado con Herodías, esposa de su hermano Felipe, 🗨

18y Juan le había dicho a Herodes: «No te es lícito tener a la mujer de tu hermano». 🗨

19Por eso Herodías le guardaba rencor a Juan y deseaba matarlo. Pero no había logrado hacerlo, 🗨

20ya que Herodes temía a Juan y lo protegía, pues sabía que era un hombre justo y santo. Cuando Herodes oía a Juan, se quedaba muy desconcertado, pero lo escuchaba con gusto. 🗨

21Por fin se presentó la oportunidad. En su cumpleaños Herodes dio un banquete a sus altos oficiales, a los comandantes militares y a los notables de Galilea. 🗨

22La hija de Herodías entró en el banquete y bailó, y esto agradó a Herodes y a los invitados.―Pídeme lo que quieras y te lo daré —le dijo el rey a la muchacha. 🗨

23Y le prometió bajo juramento:―Te daré cualquier cosa que me pidas, aun cuando sea la mitad de mi reino. 🗨

24Ella salió a preguntarle a su madre:―¿Qué debo pedir?―La cabeza de Juan el Bautista —contestó. 🗨

25Enseguida se fue corriendo la muchacha a presentarle al rey su petición:―Quiero que ahora mismo me des en una bandeja la cabeza de Juan el Bautista. 🗨

26El rey se quedó angustiado, pero no quiso desairarla a causa de sus juramentos y en atención a los invitados. 🗨

27Así que enseguida envió a un verdugo con la orden de llevarle la cabeza de Juan. El hombre fue, decapitó a Juan en la cárcel 🗨

28y volvió con la cabeza en una bandeja. Se la entregó a la muchacha y ella se la dio a su madre. 🗨

29Al enterarse de esto, los discípulos de Juan fueron a recoger el cuerpo y le dieron sepultura. 🗨

30Los apóstoles se reunieron con Jesús y le contaron todo lo que habían hecho y enseñado. 🗨

31Y, como no tenían tiempo ni para comer, pues era tanta la gente que iba y venía, Jesús les dijo:―Vengan conmigo ustedes solos a un lugar tranquilo y descansen un poco. 🗨

32Así que se fueron solos en la barca a un lugar solitario. 🗨

33Pero muchos que los vieron salir los reconocieron y desde todos los poblados corrieron por tierra hasta allá y llegaron antes que ellos. 🗨

34Cuando Jesús desembarcó y vio tanta gente, tuvo compasión de ellos, porque eran como ovejas sin pastor. Así que comenzó a enseñarles muchas cosas. 🗨

35Cuando ya se hizo tarde, se le acercaron sus discípulos y le dijeron:―Este es un lugar apartado y ya es muy tarde. 🗨

36Despide a la gente, para que vayan a los campos y pueblos cercanos y se compren algo de comer. 🗨

37―Denles ustedes mismos de comer —contestó Jesús.―¡Eso costaría más de seis meses de trabajo! —objetaron—. ¿Quieres que vayamos y gastemos todo ese dinero en pan para darles de comer? 🗨

38―¿Cuántos panes tienen ustedes? —preguntó—. Vayan a ver.Después de averiguarlo, le dijeron:―Cinco, y dos pescados. 🗨

39Entonces les mandó que hicieran que la gente se sentara por grupos sobre la hierba verde. 🗨

40Así que ellos se acomodaron en grupos de cien y de cincuenta. 🗨

41Jesús tomó los cinco panes y los dos pescados y, mirando al cielo, los bendijo. Luego partió los panes y se los dio a los discípulos para que se los repartieran a la gente. También repartió los dos pescados entre todos. 🗨

42Comieron hasta quedar satisfechos 🗨

43y los discípulos recogieron doce canastas llenas de pedazos de pan y de pescado. 🗨

44Los que comieron fueron cinco mil. 🗨

45Enseguida Jesús hizo que sus discípulos subieran a la barca y se le adelantaran al otro lado, a Betsaida, mientras él despedía a la multitud. 🗨

46Cuando se despidió, fue a la montaña para orar. 🗨

47Al anochecer, la barca se hallaba en medio del lago, y Jesús estaba en tierra solo. 🗨

48En la madrugada, vio que los discípulos hacían grandes esfuerzos para remar, pues tenían el viento en contra. Se acercó a ellos caminando sobre el lago e iba a pasarlos de largo. 🗨

49Los discípulos, al verlo caminar sobre el agua, creyeron que era un fantasma y se pusieron a gritar, 🗨

50llenos de miedo por lo que veían. Pero él habló enseguida con ellos y les dijo: «¡Cálmense! Soy yo. No tengan miedo». 🗨

51Subió entonces a la barca con ellos, y el viento se calmó. Estaban sumamente asombrados 🗨

52porque tenían endurecido el corazón y no habían comprendido lo de los panes. 🗨

53Después de cruzar el lago, desembarcaron en Genesaret y atracaron allí. 🗨

54Al bajar ellos de la barca, la gente enseguida reconoció a Jesús. 🗨

55Lo siguieron por toda aquella región y, adonde oían que él estaba, le llevaban en camillas a los que tenían enfermedades. 🗨

56Y dondequiera que iba, en pueblos, ciudades o campos, colocaban a los enfermos en las plazas. Le suplicaban que les permitiera tocar siquiera el borde de su manto y quienes lo tocaban quedaban sanos. 🗨

La Biblia de las Americas (LBLA)

1Él se marchó de allí y llegó* a su pueblo; y sus discípulos le siguieron*. 🗨

2Cuando llegó el día de reposo, comenzó a enseñar en la sinagoga; y muchos que le escuchaban se asombraban, diciendo: ¿Dónde obtuvo este tales cosas, y cuál es esta sabiduría que le ha sido dada, y estos milagros que hace con sus manos? 🗨

3¿No es este el carpintero, el hijo de María, y hermano de Jacobo, José, Judas y Simón? ¿No están sus hermanas aquí con nosotros? Y se escandalizaban a causa de Él. 🗨

4Y Jesús les dijo: No hay profeta sin honra sino en su propia tierra, y entre sus parientes, y en su casa. 🗨

5Y no pudo hacer allí ningún milagro; solo sanó a unos pocos enfermos sobre los cuales puso sus manos. 🗨

6Y estaba maravillado de la incredulidad de ellos.Y recorría las aldeas de alrededor enseñando. 🗨

7Entonces llamó* a los doce y comenzó a enviarlos de dos en dos, dándoles autoridad sobre los espíritus inmundos; 🗨

8y les ordenó que no llevaran nada para el camino, sino solo un bordón; ni pan, ni alforja, ni dinero en el cinto; 🗨

9sino calzados con sandalias. No llevéis dos túnicas 🗨

10—les dijo— y dondequiera que entréis en una casa, quedaos allí hasta que salgáis de la población. 🗨

11Y en cualquier lugar que no os reciban ni os escuchen, al salir de allí, sacudid el polvo de la planta de vuestros pies en testimonio contra ellos. 🗨

12Y saliendo, predicaban que todos se arrepintieran. 🗨

13Y echaban fuera muchos demonios, y ungían con aceite a muchos enfermos y los sanaban. 🗨

14El rey Herodes se enteró de esto, pues el nombre de Jesús se había hecho célebre, y la gente decía: Juan el Bautista ha resucitado de entre los muertos, por eso es que estos poderes milagrosos actúan en él. 🗨

15Pero otros decían: Es Elías. Y decían otros: Es un profeta, como uno de los profetas antiguos. 🗨

16Y al oír esto Herodes, decía: Juan, a quien yo decapité, ha resucitado. 🗨

17Porque Herodes mismo había enviado a prender a Juan y lo había encadenado en la cárcel por causa de Herodías, mujer de su hermano Felipe, pues Herodes se había casado con ella. 🗨

18Porque Juan le decía a Herodes: No te es lícito tener la mujer de tu hermano. 🗨

19Y Herodías le tenía rencor y deseaba matarlo, pero no podía, 🗨

20porque Herodes temía a Juan, sabiendo que era un hombre justo y santo, y lo mantenía protegido. Y cuando le oía se quedaba muy perplejo, pero le gustaba escucharlo. 🗨

21Pero llegó un día oportuno, cuando Herodes, siendo su cumpleaños, ofreció un banquete a sus nobles y comandantes y a los principales de Galilea; 🗨

22y cuando la hija misma de Herodías entró y danzó, agradó a Herodes y a los que se sentaban a la mesa con él; y el rey dijo a la muchacha: Pídeme lo que quieras y te lo daré. 🗨

23Y le juró: Te daré lo que me pidas, hasta la mitad de mi reino. 🗨

24Ella salió y dijo a su madre: ¿Qué pediré? Y ella le respondió: La cabeza de Juan el Bautista. 🗨

25Enseguida ella se presentó apresuradamente ante el rey con su petición, diciendo: Quiero que me des ahora mismo la cabeza de Juan el Bautista en una bandeja. 🗨

26Y aunque el rey se puso muy triste, sin embargo a causa de sus juramentos y de los que se sentaban con él a la mesa, no quiso desairarla. 🗨

27Y al instante el rey envió a un verdugo y le ordenó que trajera la cabeza de Juan. Y él fue y lo decapitó en la cárcel, 🗨

28y trajo su cabeza en una bandeja, y se la dio a la muchacha, y la muchacha se la dio a su madre. 🗨

29Cuando sus discípulos oyeron esto, fueron y se llevaron el cuerpo y le dieron sepultura. 🗨

30Los apóstoles se reunieron* con Jesús, y le informaron sobre todo lo que habían hecho y enseñado. 🗨

31Y Él les dijo*: Venid, apartaos de los demás a un lugar solitario y descansad un poco. (Porque había muchos que iban y venían, y ellos no tenían tiempo ni siquiera para comer.) 🗨

32Y se fueron en la barca a un lugar solitario, apartado. 🗨

33Pero la gente los vio partir, y muchos los reconocieron y juntos corrieron allá a pie de todas las ciudades, y llegaron antes que ellos. 🗨

34Al desembarcar, Él vio una gran multitud, y tuvo compasión de ellos, porque eran como ovejas sin pastor; y comenzó a enseñarles muchas cosas. 🗨

35Y cuando era ya muy tarde, sus discípulos se le acercaron, diciendo: El lugar está desierto y ya es muy tarde; 🗨

36despídelos para que vayan a los campos y aldeas de alrededor, y se compren algo de comer. 🗨

37Pero respondiendo Él, les dijo: Dadles vosotros de comer. Y ellos le dijeron*: ¿Quieres que vayamos y compremos doscientos denarios de pan y les demos de comer? 🗨

38Y Él les dijo*: ¿Cuántos panes tenéis? Id y ved. Y cuando se cercioraron le dijeron*: Cinco, y dos peces. 🗨

39Y les mandó que todos se recostaran por grupos sobre la hierba verde. 🗨

40Y se recostaron por grupos de cien y de cincuenta. 🗨

41Entonces Él tomó los cinco panes y los dos peces, y levantando los ojos al cielo, los bendijo, y partió los panes y los iba dando a los discípulos para que se los sirvieran; también repartió los dos peces entre todos. 🗨

42Todos comieron y se saciaron. 🗨

43Y recogieron doce cestas llenas de los pedazos, y también de los peces. 🗨

44Los que comieron los panes eran cinco mil hombres. 🗨

45Enseguida hizo que sus discípulos subieran a la barca y fueran delante de Él al otro lado, a Betsaida, mientras Él despedía a la multitud. 🗨

46Y después de despedirse de ellos, se fue al monte a orar. 🗨

47Al anochecer, la barca estaba en medio del mar, y Él estaba solo en tierra. 🗨

48Y al verlos remar fatigados, porque el viento les era contrario, como a la cuarta vigilia de la noche, fue* hacia ellos andando sobre el mar, y quería pasarles de largo. 🗨

49Pero cuando ellos le vieron andando sobre el mar, pensaron que era un fantasma y se pusieron a gritar; 🗨

50porque todos le vieron y se turbaron. Pero enseguida Él habló con ellos y les dijo*: ¡Tened ánimo; soy yo, no temáis! 🗨

51Y subió con ellos a la barca, y el viento se calmó; y ellos estaban asombrados en gran manera, 🗨

52porque no habían entendido lo de los panes, sino que su mente estaba embotada. 🗨

53Terminada la travesía, llegaron a tierra en Genesaret, y atracaron. 🗨

54Cuando salieron de la barca, enseguida la gente reconoció a Jesús, 🗨

55y recorrieron apresuradamente toda aquella comarca, y comenzaron a traer a los enfermos en sus camillas adonde oían decir que Él estaba. 🗨

56Y dondequiera que Él entraba en aldeas, ciudades o campos, ponían a los enfermos en las plazas, y le rogaban que les permitiera tocar siquiera el borde de su manto; y todos los que lo tocaban quedaban curados. 🗨

Nueva Traduccion Viviente (NTV)

1Jesús salió de esa región y regresó con sus discípulos a Nazaret, su pueblo. 🗨

2El siguiente día de descanso, comenzó a enseñar en la sinagoga, y muchos de los que lo oían quedaban asombrados. Preguntaban: «¿De dónde sacó toda esa sabiduría y el poder para realizar semejantes milagros?». 🗨

3Y se burlaban: «Es un simple carpintero, hijo de María y hermano de Santiago, José, Judas y Simón. Y sus hermanas viven aquí mismo entre nosotros». Se sentían profundamente ofendidos y se negaron a creer en él. 🗨

4Entonces Jesús les dijo: «Un profeta recibe honra en todas partes menos en su propio pueblo y entre sus parientes y su propia familia». 🗨

5Y, debido a la incredulidad de ellos, Jesús no pudo hacer ningún milagro allí, excepto poner sus manos sobre algunos enfermos y sanarlos. 🗨

6Y estaba asombrado de su incredulidad. Después Jesús fue de aldea en aldea enseñando a la gente. 🗨

7Reunió a sus doce discípulos, comenzó a enviarlos de dos en dos y les dio autoridad para expulsar espíritus malignos. 🗨

8Les dijo que no llevaran nada para el viaje —ni comida, ni bolso de viaje, ni dinero—, sino solo un bastón. 🗨

9Les permitió llevar sandalias pero no una muda de ropa. 🗨

10Les dijo: «Por todo lugar que vayan, quédense en la misma casa hasta salir de la ciudad. 🗨

11Pero si en algún lugar se niegan a recibirlos o a escucharlos, sacúdanse el polvo de los pies al salir para mostrar que abandonan a esas personas a su suerte». 🗨

12Entonces los discípulos salieron y decían a todos que se arrepintieran de sus pecados y volvieran a Dios. 🗨

13También expulsaban muchos demonios y sanaban a muchos enfermos ungiéndolos con aceite de oliva. 🗨

14El rey Herodes Antipas pronto oyó hablar de Jesús, porque todos hablaban de él. Algunos decían: «Este debe ser Juan el Bautista que resucitó de los muertos. Por eso puede hacer semejantes milagros». 🗨

15Otros decían: «Es Elías». Incluso otros afirmaban: «Es un profeta como los grandes profetas del pasado». 🗨

16Cuando Herodes oyó hablar de Jesús, dijo: «Juan, el hombre que yo decapité, ha regresado de los muertos». 🗨

17Pues Herodes había enviado soldados para arrestar y encarcelar a Juan para hacerle un favor a Herodías. Él se casó con ella a pesar de que era esposa de su hermano, Felipe. 🗨

18Juan le había estado diciendo a Herodes: «Es contra la ley de Dios que te cases con la esposa de tu hermano». 🗨

19Por eso Herodías le guardaba rencor a Juan y quería matarlo; pero sin el visto bueno de Herodes, ella no podía hacer nada, 🗨

20porque Herodes respetaba a Juan y lo protegía porque sabía que era un hombre bueno y santo. Herodes se inquietaba mucho siempre que hablaba con Juan, pero aun así le gustaba escucharlo. 🗨

21Finalmente, Herodías tuvo su oportunidad en el cumpleaños de Herodes. Él dio una fiesta para los altos funcionarios de su gobierno, los oficiales del ejército y los ciudadanos prominentes de Galilea. 🗨

22Luego la hija del rey, también llamada Herodías, entró y bailó una danza que agradó mucho a Herodes y a sus invitados. «Pídeme lo que quieras —le dijo el rey a la muchacha— y te lo daré». 🗨

23Incluso juró: «Te daré cualquier cosa que me pidas, ¡hasta la mitad de mi reino!». 🗨

24Ella salió y le preguntó a su madre: —¿Qué debo pedir? Su madre le dijo: —¡Pide la cabeza de Juan el Bautista! 🗨

25Así que la muchacha regresó de prisa y le dijo al rey: —¡Quiero ahora mismo la cabeza de Juan el Bautista en una bandeja! 🗨

26Entonces el rey se arrepintió profundamente de lo que había dicho, pero debido a los juramentos que había hecho delante de sus invitados, no le podía negar lo que pedía. 🗨

27Así que envió de inmediato a un verdugo a la prisión para que le cortara la cabeza a Juan y luego se la trajera. El soldado decapitó a Juan en la prisión, 🗨

28trajo su cabeza en una bandeja y se la dio a la muchacha, quien se la llevó a su madre. 🗨

29Cuando los discípulos de Juan oyeron lo que había sucedido, fueron a buscar el cuerpo y lo pusieron en una tumba. 🗨

30Los apóstoles regresaron de su viaje y le contaron a Jesús todo lo que habían hecho y enseñado. 🗨

31Entonces Jesús les dijo: «Vayamos solos a un lugar tranquilo para descansar un rato». Lo dijo porque había tanta gente que iba y venía que Jesús y sus apóstoles no tenían tiempo ni para comer. 🗨

32Así que salieron en la barca a un lugar tranquilo, donde pudieran estar a solas; 🗨

33pero muchos los reconocieron y los vieron salir, y gente de muchos pueblos corrió a lo largo de la orilla y llegó antes que ellos. 🗨

34Cuando Jesús salió de la barca, vio a la gran multitud y tuvo compasión de ellos porque eran como ovejas sin pastor. Entonces comenzó a enseñarles muchas cosas. 🗨

35Al atardecer, los discípulos se le acercaron y le dijeron: —Este es un lugar alejado y ya se está haciendo tarde. 🗨

36Despide a las multitudes para que puedan ir a las granjas y aldeas cercanas a comprar algo de comer. 🗨

37Jesús les dijo: —Denles ustedes de comer. —¿Con qué? —preguntaron—. ¡Tendríamos que trabajar durante meses para ganar suficiente a fin de comprar comida para toda esta gente! 🗨

38—¿Cuánto pan tienen? —preguntó—. Vayan y averigüen. Ellos regresaron e informaron: —Tenemos cinco panes y dos pescados. 🗨

39Entonces Jesús les dijo a los discípulos que sentaran a la gente en grupos sobre la hierba verde. 🗨

40Así que se sentaron en grupos de cincuenta y de cien. 🗨

41Jesús tomó los cinco panes y los dos pescados, miró hacia el cielo y los bendijo. Luego, a medida que partía los panes en trozos, se los daba a sus discípulos para que los distribuyeran entre la gente. También dividió los pescados para que cada persona tuviera su porción. 🗨

42Todos comieron cuanto quisieron, 🗨

43y después los discípulos juntaron doce canastas con lo que sobró de pan y pescado. 🗨

44Un total de cinco mil hombres y sus familias se alimentaron. 🗨

45Inmediatamente después, Jesús insistió en que sus discípulos regresaran a la barca y comenzaran a cruzar el lago hacia Betsaida mientras él enviaba a la gente a casa. 🗨

46Después de despedirse de la gente, subió a las colinas para orar a solas. 🗨

47Muy tarde esa misma noche, los discípulos estaban en la barca en medio del lago y Jesús estaba en tierra, solo. 🗨

48Jesús vio que ellos se encontraban en serios problemas, pues remaban con mucha fuerza y luchaban contra el viento y las olas. A eso de las tres de la madrugada, Jesús se acercó a ellos caminando sobre el agua. Su intención era pasarlos de largo, 🗨

49pero cuando los discípulos lo vieron caminar sobre el agua, gritaron de terror pues pensaron que era un fantasma. 🗨

50Todos quedaron aterrados al verlo. Pero Jesús les habló de inmediato: «No tengan miedo —dijo—. ¡Tengan ánimo! ¡Yo estoy aquí!». 🗨

51Entonces subió a la barca, y el viento se detuvo. Ellos estaban totalmente asombrados 🗨

52porque todavía no entendían el significado del milagro de los panes. Tenían el corazón demasiado endurecido para comprenderlo. 🗨

53Después de cruzar el lago, arribaron a Genesaret. Llevaron la barca hasta la orilla 🗨

54y bajaron. Los habitantes reconocieron a Jesús enseguida 🗨

55y corrieron por toda la región llevando a los enfermos en camillas hasta donde oían que él estaba. 🗨

56Por donde iba —fueran aldeas, ciudades o granjas— le llevaban enfermos a las plazas. Le suplicaban que permitiera a los enfermos tocar al menos el fleco de su túnica, y todos los que tocaban a Jesús eran sanados. 🗨

Nueva Biblia de las Américas (NBLA)

1Jesús se marchó de allí y llegó* a Su pueblo, y Sus discípulos lo siguieron*. 🗨

2Cuando llegó el día de reposo, comenzó a enseñar en la sinagoga; y muchos que escuchaban se asombraban, diciendo: «¿Dónde obtuvo Este tales cosas, y cuál es esta sabiduría que le ha sido dada, y estos milagros que hace con Sus manos? 🗨

3¿No es Este el carpintero, el hijo de María, y hermano de Jacobo, José, Judas y Simón? ¿No están Sus hermanas aquí con nosotros?». Y se escandalizaban a causa de Él. 🗨

4Y Jesús les dijo: «No hay profeta sin honra sino en su propia tierra, y entre sus parientes y en su casa». 🗨

5Y no pudo hacer allí ningún milagro; solo sanó a unos pocos enfermos sobre los cuales puso Sus manos. 🗨

6Estaba maravillado de la incredulidad de ellos. Y recorría las aldeas de alrededor enseñando. 🗨

7Entonces Jesús llamó* a los doce y comenzó a enviarlos de dos en dos, dándoles autoridad sobre los espíritus inmundos; 🗨

8y les ordenó que no llevaran nada para el camino, sino solo un bordón; ni pan, ni alforja, ni dinero en el cinto; 🗨

9sino calzados con sandalias. «No lleven dos túnicas», les dijo. 🗨

10Y añadió: «Dondequiera que entren en una casa, quédense en ella hasta que salgan de la población. 🗨

11En cualquier lugar que no los reciban ni los escuchen, al salir de allí, sacúdanse el polvo de la planta de los pies en testimonio contra ellos». 🗨

12Saliendo los doce, predicaban que todos se arrepintieran. 🗨

13También echaban fuera muchos demonios, y ungían con aceite a muchos enfermos y los sanaban. 🗨

14El rey Herodes se enteró de esto, pues el nombre de Jesús se había hecho célebre, y la gente decía: «Juan el Bautista ha resucitado de entre los muertos, por eso es que estos poderes milagrosos actúan en él». 🗨

15Pero otros decían: «Es Elías». Y decían otros: «Es un profeta, como uno de los profetas antiguos». 🗨

16Al oír esto, Herodes decía: «Juan, a quien yo decapité, ha resucitado». 🗨

17Porque Herodes mismo había enviado a prender a Juan y lo había encadenado en la cárcel por causa de Herodías, mujer de su hermano Felipe, pues Herodes se había casado con ella. 🗨

18Y Juan le decía a Herodes: «No te es lícito tener la mujer de tu hermano». 🗨

19Herodías le tenía rencor y deseaba matarlo, pero no podía, 🗨

20porque Herodes temía a Juan, sabiendo que era un hombre justo y santo, y lo mantenía protegido. Cuando le oía se quedaba muy perplejo, pero le gustaba escucharlo. 🗨

21Llegó un día oportuno, cuando Herodes, siendo su cumpleaños, ofreció un banquete a sus nobles y comandantes y a los principales de Galilea; 🗨

22y cuando la hija de Herodías entró y danzó, agradó a Herodes y a los que se sentaban a la mesa con él; y el rey dijo a la muchacha: «Pídeme lo que quieras y te lo daré». 🗨

23Y le juró: «Te daré lo que me pidas, hasta la mitad de mi reino». 🗨

24Ella salió y dijo a su madre: «¿Qué pediré?». «La cabeza de Juan el Bautista», le respondió ella. 🗨

25Enseguida ella se presentó apresuradamente ante el rey con su petición, diciendo: «Quiero que me des ahora mismo la cabeza de Juan el Bautista en una bandeja». 🗨

26Aunque el rey se puso muy triste, sin embargo a causa de sus juramentos y de los que se sentaban con él a la mesa, no quiso contradecirla. 🗨

27Al instante el rey envió a un verdugo y le ordenó que trajera la cabeza de Juan. Y él fue y lo decapitó en la cárcel, 🗨

28y trajo su cabeza en una bandeja, y se la dio a la muchacha, y la muchacha se la dio a su madre. 🗨

29Cuando los discípulos de Juan oyeron esto, fueron y se llevaron el cuerpo y le dieron sepultura. 🗨

30Los apóstoles se reunieron* con Jesús, y le informaron sobre todo lo que habían hecho y enseñado. 🗨

31Y Él les dijo*: «Vengan, apártense de los demás a un lugar solitario y descansen un poco». Porque había muchos que iban y venían, y ellos no tenían tiempo ni siquiera para comer. 🗨

32Y se fueron en la barca a un lugar solitario, apartado. 🗨

33Pero la gente los vio salir, y muchos los reconocieron y juntos corrieron allá a pie de todas las ciudades, y llegaron antes que ellos. 🗨

34Al desembarcar, Jesús vio una gran multitud, y tuvo compasión de ellos, porque eran como ovejas sin pastor; y comenzó a enseñarles muchas cosas. 🗨

35Y cuando ya era muy tarde, Sus discípulos se acercaron a Él, diciendo: «El lugar está desierto y ya es muy tarde; 🗨

36despídelos para que vayan a los campos y aldeas de alrededor, y se compren algo de comer». 🗨

37«Denles ustedes de comer», les contestó Jesús. Y ellos le dijeron*: «¿Quieres que vayamos y compremos 200 denarios de pan y les demos de comer?». 🗨

38Jesús les dijo*: «¿Cuántos panes tienen ustedes? Vayan y vean». Y cuando se cercioraron le dijeron*: «Cinco panes y dos peces». 🗨

39Y les mandó que todos se recostaran por grupos sobre la hierba verde. 🗨

40Y se recostaron por grupos de cien y de cincuenta. 🗨

41Entonces Él tomó los cinco panes y los dos peces, y levantando los ojos al cielo, los bendijo; partió los panes y los iba dando a los discípulos para que se los sirvieran; también repartió los dos peces entre todos. 🗨

42Todos comieron y se saciaron. 🗨

43Recogieron doce cestas llenas de los pedazos, y también de los peces. 🗨

44Los que comieron los panes eran 5,000 hombres. 🗨

45Enseguida Jesús hizo que Sus discípulos subieran a la barca y fueran delante de Él al otro lado, a Betsaida, mientras Él despedía a la multitud. 🗨

46Después de despedirse de ellos, se fue al monte a orar. 🗨

47Al anochecer, la barca estaba en medio del mar, y Él estaba solo en tierra. 🗨

48Y al verlos remar fatigados, porque el viento les era contrario, como a la cuarta vigilia de la noche, fue* hacia ellos andando sobre el mar, y quería pasarlos de largo. 🗨

49Pero cuando ellos lo vieron andando sobre el mar, pensaron que era un fantasma y se pusieron a gritar; 🗨

50porque todos lo vieron y se turbaron. Pero enseguida Él habló con ellos y les dijo*: «¡Tengan ánimo; soy Yo, no teman!». 🗨

51Subió con ellos a la barca, y el viento se calmó; y ellos estaban asombrados en gran manera, 🗨

52porque no habían entendido lo de los panes, sino que su mente estaba embotada. 🗨

53Terminada la travesía, llegaron a tierra en Genesaret, y atracaron en la orilla. 🗨

54Cuando salieron de la barca, la gente enseguida reconoció a Jesús, 🗨

55y recorrieron apresuradamente toda aquella región, y comenzaron a traer a los enfermos en sus camillas adonde oían decir que Él estaba. 🗨

56Dondequiera que Él entraba en aldeas, ciudades o campos, ponían a los enfermos en las plazas, y le rogaban que les permitiera tocar siquiera el borde de Su manto; y todos los que lo tocaban quedaban curados. 🗨

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