Marcos 5 — comparando versiones
Reina Valera 1960 (RV60)
1Vinieron al otro lado del mar, a la región de los gadarenos. 🗨
2Y cuando salió él de la barca, en seguida vino a su encuentro, de los sepulcros, un hombre con un espíritu inmundo, 🗨
3que tenía su morada en los sepulcros, y nadie podía atarle, ni aun con cadenas. 🗨
4Porque muchas veces había sido atado con grillos y cadenas, mas las cadenas habían sido hechas pedazos por él, y desmenuzados los grillos; y nadie le podía dominar. 🗨
5Y siempre, de día y de noche, andaba dando voces en los montes y en los sepulcros, e hiriéndose con piedras. 🗨
6Cuando vio, pues, a Jesús de lejos, corrió, y se arrodilló ante él. 🗨
7Y clamando a gran voz, dijo: ¿Qué tienes conmigo, Jesús, Hijo del Dios Altísimo? Te conjuro por Dios que no me atormentes. 🗨
8Porque le decía: Sal de este hombre, espíritu inmundo. 🗨
9Y le preguntó: ¿Cómo te llamas? Y respondió diciendo: Legión me llamo; porque somos muchos. 🗨
10Y le rogaba mucho que no los enviase fuera de aquella región. 🗨
11Estaba allí cerca del monte un gran hato de cerdos paciendo. 🗨
12Y le rogaron todos los demonios, diciendo: Envíanos a los cerdos para que entremos en ellos. 🗨
13Y luego Jesús les dio permiso. Y saliendo aquellos espíritus inmundos, entraron en los cerdos, los cuales eran como dos mil; y el hato se precipitó en el mar por un despeñadero, y en el mar se ahogaron. 🗨
14Y los que apacentaban los cerdos huyeron, y dieron aviso en la ciudad y en los campos. Y salieron a ver qué era aquello que había sucedido. 🗨
15Vienen a Jesús, y ven al que había sido atormentado del demonio, y que había tenido la legión, sentado, vestido y en su juicio cabal; y tuvieron miedo. 🗨
16Y les contaron los que lo habían visto, cómo le había acontecido al que había tenido el demonio, y lo de los cerdos. 🗨
17Y comenzaron a rogarle que se fuera de sus contornos. 🗨
18Al entrar él en la barca, el que había estado endemoniado le rogaba que le dejase estar con él. 🗨
19Mas Jesús no se lo permitió, sino que le dijo: Vete a tu casa, a los tuyos, y cuéntales cuán grandes cosas el Señor ha hecho contigo, y cómo ha tenido misericordia de ti. 🗨
20Y se fue, y comenzó a publicar en Decápolis cuán grandes cosas había hecho Jesús con él; y todos se maravillaban. 🗨
21Pasando otra vez Jesús en una barca a la otra orilla, se reunió alrededor de él una gran multitud; y él estaba junto al mar. 🗨
22Y vino uno de los principales de la sinagoga, llamado Jairo; y luego que le vio, se postró a sus pies, 🗨
23y le rogaba mucho, diciendo: Mi hija está agonizando; ven y pon las manos sobre ella para que sea salva, y vivirá. 🗨
24Fue, pues, con él; y le seguía una gran multitud, y le apretaban. 🗨
25Pero una mujer que desde hacía doce años padecía de flujo de sangre, 🗨
26y había sufrido mucho de muchos médicos, y gastado todo lo que tenía, y nada había aprovechado, antes le iba peor, 🗨
27cuando oyó hablar de Jesús, vino por detrás entre la multitud, y tocó su manto. 🗨
28Porque decía: Si tocare tan solamente su manto, seré salva. 🗨
29Y en seguida la fuente de su sangre se secó; y sintió en el cuerpo que estaba sana de aquel azote. 🗨
30Luego Jesús, conociendo en sí mismo el poder que había salido de él, volviéndose a la multitud, dijo: ¿Quién ha tocado mis vestidos? 🗨
31Sus discípulos le dijeron: Ves que la multitud te aprieta, y dices: ¿Quién me ha tocado? 🗨
32Pero él miraba alrededor para ver quién había hecho esto. 🗨
33Entonces la mujer, temiendo y temblando, sabiendo lo que en ella había sido hecho, vino y se postró delante de él, y le dijo toda la verdad. 🗨
34Y él le dijo: Hija, tu fe te ha hecho salva; vé en paz, y queda sana de tu azote. 🗨
35Mientras él aún hablaba, vinieron de casa del principal de la sinagoga, diciendo: Tu hija ha muerto; ¿para qué molestas más al Maestro? 🗨
36Pero Jesús, luego que oyó lo que se decía, dijo al principal de la sinagoga: No temas, cree solamente. 🗨
37Y no permitió que le siguiese nadie sino Pedro, Jacobo, y Juan hermano de Jacobo. 🗨
38Y vino a casa del principal de la sinagoga, y vio el alboroto y a los que lloraban y lamentaban mucho. 🗨
39Y entrando, les dijo: ¿Por qué alborotáis y lloráis? La niña no está muerta, sino duerme. 🗨
40Y se burlaban de él. Mas él, echando fuera a todos, tomó al padre y a la madre de la niña, y a los que estaban con él, y entró donde estaba la niña. 🗨
41Y tomando la mano de la niña, le dijo: Talita cumi; que traducido es: Niña, a ti te digo, levántate. 🗨
42Y luego la niña se levantó y andaba, pues tenía doce años. Y se espantaron grandemente. 🗨
43Pero él les mandó mucho que nadie lo supiese, y dijo que se le diese de comer. 🗨
Nueva Version Internacional (NVI)
1Cruzaron el lago hasta llegar a la región de los gerasenos. 🗨
2Tan pronto como desembarcó Jesús, un hombre poseído por un espíritu maligno salió a su encuentro de entre los sepulcros. 🗨
3Este hombre vivía en los sepulcros y ya nadie podía sujetarlo, ni siquiera con cadenas. 🗨
4Muchas veces lo habían atado con cadenas y grilletes, pero él los destrozaba, y nadie tenía fuerza para dominarlo. 🗨
5Noche y día andaba por los sepulcros y por las colinas, gritando y golpeándose con piedras. 🗨
6Cuando vio a Jesús desde lejos, corrió y se postró delante de él. 🗨
7―¿Por qué te entrometes, Jesús, Hijo del Dios Altísimo? —gritó con fuerza—. ¡Te ruego por Dios que no me atormentes! 🗨
8Es que Jesús le había dicho: «¡Sal de este hombre, espíritu maligno!». 🗨
9―¿Cómo te llamas? —le preguntó Jesús.―Me llamo Legión —respondió—, porque somos muchos. 🗨
10Y con insistencia le suplicaba a Jesús que no los expulsara de aquella región. 🗨
11En una colina estaba alimentándose una manada de muchos cerdos. 🗨
12Entonces los demonios le rogaron a Jesús:―Mándanos a los cerdos; déjanos entrar en ellos. 🗨
13Así que él les dio permiso. Cuando los espíritus malignos salieron del hombre, entraron en los cerdos, que eran unos dos mil; entonces la manada se precipitó al lago por el despeñadero y allí se ahogó. 🗨
14Los que cuidaban los cerdos salieron huyendo y avisaron en el pueblo y por los campos, y la gente fue a ver lo que había pasado. 🗨
15Llegaron adonde estaba Jesús y, cuando vieron al que había estado poseído por la legión de demonios, sentado, vestido y en su sano juicio, tuvieron miedo. 🗨
16Los que habían presenciado estas cosas le contaron a la gente lo que había sucedido con el endemoniado y con los cerdos. 🗨
17Entonces la gente comenzó a suplicarle a Jesús que se fuera de la región. 🗨
18Mientras subía Jesús a la barca, el que había estado endemoniado le rogaba que le permitiera acompañarlo. 🗨
19Jesús no se lo permitió, sino que le dijo:―Vete a tu casa, a los de tu familia, y diles todo lo que el Señor ha hecho por ti y cómo te ha tenido compasión. 🗨
20Así que el hombre se fue y comenzó a proclamar en Decápolis lo mucho que Jesús había hecho por él. Y toda la gente se quedó asombrada. 🗨
21Después de que Jesús regresó en la barca al otro lado del lago, se reunió alrededor de él una gran multitud, por lo que él se quedó en la orilla. 🗨
22Llegó entonces uno de los jefes de la sinagoga llamado Jairo. Al ver a Jesús, se arrojó a sus pies 🗨
23y le suplicó con insistencia:―Mi hijita se está muriendo. Ven, pon tus manos sobre ella para que se sane y viva. 🗨
24Jesús se fue con él, y lo seguía una gran multitud, la cual se agolpaba sobre él. 🗨
25Había entre la gente una mujer que desde hacía doce años padecía de hemorragias. 🗨
26Había sufrido mucho a manos de varios médicos, y se había gastado todo lo que tenía sin que le hubiera servido de nada, pues, en vez de mejorar, iba de mal en peor. 🗨
27Cuando oyó hablar de Jesús, se acercó a él por detrás entre la gente y tocó su manto. 🗨
28Pensaba: «Si logro tocar siquiera su manto, quedaré sana». 🗨
29Al instante, cesó su hemorragia y se dio cuenta de que su cuerpo había quedado libre de esa aflicción. 🗨
30Al momento, Jesús se dio cuenta de que había salido poder de sí mismo, así que se volvió hacia la gente y preguntó:―¿Quién ha tocado mi manto? 🗨
31―Ves que te apretuja la gente —le contestaron sus discípulos—, y aun así preguntas: “¿Quién me ha tocado?”. 🗨
32Pero Jesús seguía mirando a su alrededor para ver quién lo había hecho. 🗨
33La mujer, sabiendo lo que le había sucedido, se acercó temblando de miedo y, arrojándose a sus pies, le confesó toda la verdad. 🗨
34―¡Hija, tu fe te ha sanado! —le dijo Jesús—. Vete en paz y queda sana de tu aflicción. 🗨
35Todavía estaba hablando Jesús cuando llegaron unos hombres de la casa de Jairo, jefe de la sinagoga, para decirle:―Tu hija ha muerto. ¿Para qué sigues molestando al Maestro? 🗨
36Sin hacer caso de la noticia, Jesús le dijo al jefe de la sinagoga:―No tengas miedo; nada más cree. 🗨
37No dejó que nadie lo acompañara, excepto Pedro, Santiago y Juan, el hermano de Santiago. 🗨
38Cuando llegaron a la casa del jefe de la sinagoga, Jesús notó el alboroto, y que la gente lloraba y daba grandes alaridos. 🗨
39Entró y les dijo:―¿Por qué tanto alboroto y llanto? La niña no está muerta, sino dormida. 🗨
40Entonces empezaron a burlarse de él, pero él los sacó a todos, tomó consigo al padre y a la madre de la niña y a los discípulos que estaban con él, y entró adonde estaba la niña. 🗨
41La tomó de la mano y le dijo: «Talita cum», que significa «Niña, a ti te digo, ¡levántate!». 🗨
42La niña, que tenía doce años, se levantó enseguida y comenzó a andar. Ante este hecho todos se llenaron de asombro. 🗨
43Él dio órdenes estrictas de que nadie se enterara de lo ocurrido y les mandó que le dieran de comer a la niña. 🗨
La Biblia de las Americas (LBLA)
1Y llegaron al otro lado del mar, a la tierra de los gadarenos. 🗨
2Y cuando Él salió de la barca, enseguida vino a su encuentro, de entre los sepulcros, un hombre con un espíritu inmundo, 🗨
3que tenía su morada entre los sepulcros; y nadie podía ya atarlo ni aun con cadenas; 🗨
4porque muchas veces había sido atado con grillos y cadenas, pero él había roto las cadenas y destrozado los grillos, y nadie era tan fuerte como para dominarlo. 🗨
5Y siempre, noche y día, andaba entre los sepulcros y en los montes dando gritos e hiriéndose con piedras. 🗨
6Cuando vio a Jesús de lejos, corrió y se postró delante de Él; 🗨
7y gritando a gran voz, dijo*: ¿Qué tengo yo que ver contigo, Jesús, Hijo del Dios Altísimo? Te imploro por Dios que no me atormentes. 🗨
8Porque Jesús le decía: Sal del hombre, espíritu inmundo. 🗨
9Y le preguntó: ¿Cómo te llamas? Y él le dijo*: Me llamo Legión, porque somos muchos. 🗨
10Entonces le rogaba con insistencia que no los enviara fuera de la tierra. 🗨
11Y había allí una gran piara de cerdos paciendo junto al monte. 🗨
12Y los demonios le rogaron, diciendo: Envíanos a los cerdos para que entremos en ellos. 🗨
13Y Él les dio permiso. Y saliendo los espíritus inmundos, entraron en los cerdos; y la piara, unos dos mil, se precipitó por un despeñadero al mar, y en el mar se ahogaron. 🗨
14Y los que cuidaban los cerdos huyeron y lo contaron en la ciudad y por los campos. Y la gente vino a ver qué era lo que había sucedido. 🗨
15Y vinieron* a Jesús, y vieron* al que había estado endemoniado, sentado, vestido y en su cabal juicio, el mismo que había tenido la legión; y tuvieron miedo. 🗨
16Y los que lo habían visto les describieron cómo le había sucedido esto al endemoniado, y lo de los cerdos. 🗨
17Y comenzaron a rogarle que se fuera de su comarca. 🗨
18Al entrar Él en la barca, el que había estado endemoniado le rogaba que lo dejara acompañarle. 🗨
19Pero Jesús no se lo permitió, sino que le dijo*: Vete a tu casa, a los tuyos, y cuéntales cuán grandes cosas el Señor ha hecho por ti, y cómo tuvo misericordia de ti. 🗨
20Y él se fue, y empezó a proclamar en Decápolis cuán grandes cosas Jesús había hecho por él; y todos se quedaban maravillados. 🗨
21Cuando Jesús pasó otra vez en la barca al otro lado, se reunió una gran multitud alrededor de Él; así que Él se quedó junto al mar. 🗨
22Y vino uno de los oficiales de la sinagoga, llamado Jairo, y al verle se postró* a sus pies. 🗨
23Y le rogaba* con insistencia, diciendo: Mi hijita está al borde de la muerte; te ruego que vengas y pongas las manos sobre ella para que sane y viva. 🗨
24Jesús fue con él; y una gran multitud le seguía y le oprimía. 🗨
25Y una mujer que había tenido flujo de sangre por doce años, 🗨
26y había sufrido mucho a manos de muchos médicos, y había gastado todo lo que tenía sin provecho alguno, sino que al contrario, había empeorado; 🗨
27cuando oyó hablar de Jesús, se llegó a Él por detrás entre la multitud y tocó su manto. 🗨
28Porque decía: Si tan solo toco sus ropas, sanaré. 🗨
29Al instante la fuente de su sangre se secó, y sintió en su cuerpo que estaba curada de su aflicción. 🗨
30Y enseguida Jesús, dándose cuenta de que había salido poder de Él, volviéndose entre la gente, dijo: ¿Quién ha tocado mi ropa? 🗨
31Y sus discípulos le dijeron: Ves que la multitud te oprime, y dices: «¿Quién me ha tocado?». 🗨
32Pero Él miraba a su alrededor para ver a la mujer que le había tocado. 🗨
33Entonces la mujer, temerosa y temblando, dándose cuenta de lo que le había sucedido, vino y se postró delante de Él y le dijo toda la verdad. 🗨
34Y Jesús le dijo: Hija, tu fe te ha sanado; vete en paz y queda sana de tu aflicción. 🗨
35Mientras estaba todavía hablando, vinieron* de casa del oficial de la sinagoga, diciendo: Tu hija ha muerto, ¿para qué molestas aún al Maestro? 🗨
36Pero Jesús, oyendo lo que se hablaba, dijo* al oficial de la sinagoga: No temas, cree solamente. 🗨
37Y no permitió que nadie fuera con Él sino solo Pedro, Jacobo y Juan, el hermano de Jacobo. 🗨
38Fueron* a la casa del oficial de la sinagoga, y Jesús vio* el alboroto, y a los que lloraban y se lamentaban mucho. 🗨
39Y entrando les dijo*: ¿Por qué hacéis alboroto y lloráis? La niña no ha muerto, sino que está dormida. 🗨
40Y se burlaban de Él. Pero Él, echando fuera a todos, tomó* consigo al padre y a la madre de la niña, y a los que estaban con Él, y entró* donde estaba la niña. 🗨
41Y tomando a la niña por la mano, le dijo*: Talita cum (que traducido significa: Niña, a ti te digo, ¡levántate!). 🗨
42Al instante la niña se levantó y comenzó a caminar, pues tenía doce años. Y al momento se quedaron completamente atónitos. 🗨
43Entonces les dio órdenes estrictas de que nadie se enterara de esto; y dijo que le dieran de comer a la niña. 🗨
Nueva Traduccion Viviente (NTV)
1Entonces llegaron al otro lado del lago, a la región de los gerasenos. 🗨
2Cuando Jesús bajó de la barca, un hombre poseído por un espíritu maligno salió de entre las tumbas a su encuentro. 🗨
3Este hombre vivía en las cuevas de entierro y ya nadie podía sujetarlo, ni siquiera con cadenas. 🗨
4Siempre que lo ataban con cadenas y grilletes —lo cual le hacían a menudo—, él rompía las cadenas de sus muñecas y destrozaba los grilletes. No había nadie con suficiente fuerza para someterlo. 🗨
5Día y noche vagaba entre las cuevas donde enterraban a los muertos y por las colinas, aullando y cortándose con piedras afiladas. 🗨
6Cuando Jesús todavía estaba a cierta distancia, el hombre lo vio, corrió a su encuentro y se inclinó delante de él. 🗨
7Dando un alarido, gritó: «¿Por qué te entrometes conmigo, Jesús, Hijo del Dios Altísimo? ¡En el nombre de Dios, te suplico que no me tortures!». 🗨
8Pues Jesús ya le había dicho al espíritu: «Sal de este hombre, espíritu maligno». 🗨
9Entonces Jesús le preguntó: —¿Cómo te llamas? Y él contestó: —Me llamo Legión, porque somos muchos los que estamos dentro de este hombre. 🗨
10Entonces los espíritus malignos le suplicaron una y otra vez que no los enviara a un lugar lejano. 🗨
11Sucedió que había una gran manada de cerdos alimentándose en una ladera cercana. 🗨
12«Envíanos a esos cerdos —suplicaron los espíritus—. Déjanos entrar en ellos». 🗨
13Entonces Jesús les dio permiso. Los espíritus malignos salieron del hombre y entraron en los cerdos, y toda la manada de unos dos mil cerdos se lanzó al lago por el precipicio y se ahogó en el agua. 🗨
14Los hombres que cuidaban los cerdos huyeron a la ciudad cercana y sus alrededores, difundiendo la noticia mientras corrían. La gente salió corriendo para ver lo que había pasado. 🗨
15Pronto una multitud se juntó alrededor de Jesús, y todos vieron al hombre que había estado poseído por la legión de demonios. Se encontraba sentado allí, completamente vestido y en su sano juicio, y todos tuvieron miedo. 🗨
16Entonces los que habían visto lo sucedido, les contaron a los otros lo que había ocurrido con el hombre poseído por los demonios y con los cerdos; 🗨
17y la multitud comenzó a rogarle a Jesús que se fuera y los dejara en paz. 🗨
18Mientras Jesús entraba en la barca, el hombre que había estado poseído por los demonios le suplicaba que le permitiera acompañarlo. 🗨
19Pero Jesús le dijo: «No. Ve a tu casa y a tu familia y diles todo lo que el Señor ha hecho por ti y lo misericordioso que ha sido contigo». 🗨
20Así que el hombre salió a visitar las Diez Ciudades de esa región y comenzó a proclamar las grandes cosas que Jesús había hecho por él; y todos quedaban asombrados de lo que les decía. 🗨
21Jesús entró de nuevo en la barca y regresó al otro lado del lago, donde una gran multitud se juntó alrededor de él en la orilla. 🗨
22Entonces llegó uno de los líderes de la sinagoga local, llamado Jairo. Cuando vio a Jesús, cayó a sus pies 🗨
23y le rogó con fervor: «Mi hijita se está muriendo —dijo—. Por favor, ven y pon tus manos sobre ella para que se sane y viva». 🗨
24Jesús fue con él, y toda la gente lo siguió, apretujada a su alrededor. 🗨
25Una mujer de la multitud hacía doce años que sufría una hemorragia continua. 🗨
26Había sufrido mucho con varios médicos y, a lo largo de los años, había gastado todo lo que tenía para poder pagarles, pero nunca mejoró. De hecho, se puso peor. 🗨
27Ella había oído de Jesús, así que se le acercó por detrás entre la multitud y tocó su túnica. 🗨
28Pues pensó: «Si tan solo tocara su túnica, quedaré sana». 🗨
29Al instante, la hemorragia se detuvo, y ella pudo sentir en su cuerpo que había sido sanada de su terrible condición. 🗨
30Jesús se dio cuenta de inmediato de que había salido poder sanador de él, así que se dio vuelta y preguntó a la multitud: «¿Quién tocó mi túnica?». 🗨
31Sus discípulos le dijeron: «Mira a la multitud que te apretuja por todos lados. ¿Cómo puedes preguntar: “¿Quién me tocó?”?». 🗨
32Sin embargo, él siguió mirando a su alrededor para ver quién lo había hecho. 🗨
33Entonces la mujer, asustada y temblando al darse cuenta de lo que le había pasado, se le acercó y se arrodilló delante de él y le confesó lo que había hecho. 🗨
34Y él le dijo: «Hija, tu fe te ha sanado. Ve en paz. Se acabó tu sufrimiento». 🗨
35Mientras él todavía hablaba con ella, llegaron mensajeros de la casa de Jairo, el líder de la sinagoga, y le dijeron: «Tu hija está muerta. Ya no tiene sentido molestar al Maestro». 🗨
36Jesús oyó lo que decían y le dijo a Jairo: «No tengas miedo. Solo ten fe». 🗨
37Jesús detuvo a la multitud y no dejó que nadie fuera con él excepto Pedro, Santiago y Juan (el hermano de Santiago). 🗨
38Cuando llegaron a la casa del líder de la sinagoga, Jesús vio el alboroto y que había muchos llantos y lamentos. 🗨
39Entró y preguntó: «¿Por qué tanto alboroto y llanto? La niña no está muerta; solo duerme». 🗨
40La gente se rio de él; pero él hizo que todos salieran y llevó al padre y a la madre de la muchacha y a sus tres discípulos a la habitación donde estaba la niña. 🗨
41La tomó de la mano y le dijo: «Talita cum», que significa «¡Niña, levántate!». 🗨
42Entonces la niña, que tenía doce años, ¡enseguida se puso de pie y caminó! Los presentes quedaron conmovidos y totalmente asombrados. 🗨
43Jesús dio órdenes estrictas de que no le dijeran a nadie lo que había sucedido y entonces les dijo que le dieran de comer a la niña. 🗨
Nueva Biblia de las Américas (NBLA)
1Llegaron al otro lado del mar, a la tierra de los gadarenos. 🗨
2Cuando Jesús salió de la barca, enseguida se acercó a Él, de entre los sepulcros, un hombre con un espíritu inmundo, 🗨
3que tenía su morada entre los sepulcros; y nadie podía ya atarlo ni aun con cadenas; 🗨
4porque muchas veces había sido atado con grillos y cadenas, pero él había roto las cadenas y destrozado los grillos, y nadie era tan fuerte como para dominarlo. 🗨
5Siempre, noche y día, andaba entre los sepulcros y en los montes dando gritos e hiriéndose con piedras. 🗨
6Cuando vio a Jesús de lejos, corrió y se postró delante de Él; 🗨
7y gritando a gran voz, dijo*: «¿Qué tengo yo que ver contigo, Jesús, Hijo del Dios Altísimo? Te imploro por Dios que no me atormentes». 🗨
8Porque Jesús le decía: «Sal del hombre, espíritu inmundo». 🗨
9«¿Cómo te llamas?», le preguntó Jesús. «Me llamo Legión», respondió*, «porque somos muchos». 🗨
10Le rogaba entonces con insistencia que no los enviara fuera de la tierra. 🗨
11Había allí una gran manada de cerdos paciendo junto al monte. 🗨
12Y los demonios le rogaron, diciendo: «Envíanos a los cerdos para que entremos en ellos». 🗨
13Jesús les dio permiso. Y saliendo los espíritus inmundos, entraron en los cerdos; y la manada, unos 2,000, se precipitó por un despeñadero al mar, y en el mar se ahogaron. 🗨
14Los que cuidaban los cerdos huyeron y lo contaron en la ciudad y por los campos. Y la gente vino a ver qué era lo que había sucedido. 🗨
15Vinieron* a Jesús, y vieron* al que había estado endemoniado, sentado, vestido y en su cabal juicio, el mismo que había tenido la legión; y tuvieron miedo. 🗨
16Los que lo habían visto les describieron cómo le había sucedido esto al endemoniado, y lo de los cerdos. 🗨
17Y comenzaron a rogar a Jesús que se fuera de su región. 🗨
18Al entrar Él en la barca, el que había estado endemoniado le rogaba que lo dejara ir con Él. 🗨
19Pero Jesús no se lo permitió, sino que le dijo*: «Vete a tu casa, a los tuyos, y cuéntales cuán grandes cosas el Señor ha hecho por ti, y cómo tuvo misericordia de ti». 🗨
20Y él se fue, y empezó a proclamar en Decápolis cuán grandes cosas Jesús había hecho por él; y todos se quedaban maravillados. 🗨
21Cuando Jesús pasó otra vez en la barca al otro lado, se reunió una gran multitud alrededor de Él; así que Él se quedó junto al mar. 🗨
22Y vino uno de los oficiales de la sinagoga, llamado Jairo, y al ver a Jesús, se postró* a Sus pies, 🗨
23y le rogaba* con insistencia: «Mi hijita está al borde de la muerte; te ruego que vengas y pongas las manos sobre ella para que sane y viva». 🗨
24Jesús fue con él; y una gran multitud lo seguía y oprimía. 🗨
25Había una mujer que padecía de flujo de sangre por doce años. 🗨
26Había sufrido mucho a manos de muchos médicos, y había gastado todo lo que tenía sin provecho alguno, sino que al contrario, había empeorado. 🗨
27Cuando ella oyó hablar de Jesús, se llegó a Él por detrás entre la multitud y tocó Su manto. 🗨
28Porque decía: «Si tan solo toco Sus ropas, sanaré». 🗨
29Al instante la fuente de su sangre se secó, y sintió en su cuerpo que estaba curada de su aflicción. 🗨
30Enseguida Jesús, dándose cuenta de que había salido poder de Él, volviéndose entre la gente, dijo: «¿Quién ha tocado Mi ropa?». 🗨
31Y Sus discípulos le dijeron: «Ves que la multitud te oprime, y preguntas: “¿Quién me ha tocado?” ». 🗨
32Pero Él miraba a su alrededor para ver a la mujer que lo había tocado. 🗨
33Entonces la mujer, temerosa y temblando, dándose cuenta de lo que le había sucedido, vino y se postró delante de Él y le dijo toda la verdad. 🗨
34«Hija, tu fe te ha sanado», le dijo Jesús; «vete en paz y queda sana de tu aflicción». 🗨
35Mientras Él estaba todavía hablando, vinieron* unos enviados de la casa del oficial de la sinagoga, diciendo: «Tu hija ha muerto, ¿para qué molestas aún al Maestro?». 🗨
36Pero Jesús, oyendo lo que se hablaba, dijo* al oficial de la sinagoga: «No temas, cree solamente». 🗨
37Y no permitió que nadie fuera con Él sino solo Pedro, Jacobo y Juan, hermano de Jacobo. 🗨
38Fueron* a la casa del oficial de la sinagoga, y Jesús vio* el alboroto, y a los que lloraban y se lamentaban mucho. 🗨
39Cuando entró les dijo*: «¿Por qué hacen alboroto y lloran? La niña no ha muerto, sino que está dormida». 🗨
40Y se burlaban de Él. Pero echando fuera a todos, Jesús tomó* consigo al padre y a la madre de la niña, y a los que estaban con Él, y entró* donde estaba la niña. 🗨
41Tomando a la niña por la mano, le dijo*: «Talita cum», que traducido significa: «Niña, a ti te digo, ¡levántate!». 🗨
42Al instante la niña se levantó y comenzó a caminar, pues tenía doce años. Y al momento todos se quedaron completamente atónitos. 🗨
43Entonces les dio órdenes estrictas de que nadie se enterara de esto; y dijo que le dieran de comer a la niña. 🗨