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Marcos 5
Jesús sana a un hombre endemoniado
1Vinieron al otro lado del mar, a la región de los gadarenos.🗨📝 2Y cuando salió él de la barca, en seguida vino a su encuentro, de los sepulcros, un hombre con un espíritu inmundo,🗨📝 3que tenía su morada en los sepulcros, y nadie podía atarle, ni aun con cadenas.🗨📝 4Porque muchas veces había sido atado con grillos y cadenas, mas las cadenas habían sido hechas pedazos por él, y desmenuzados los grillos; y nadie le podía dominar.🗨📝 5Y siempre, de día y de noche, andaba dando voces en los montes y en los sepulcros, e hiriéndose con piedras.🗨📝 6Cuando vio, pues, a Jesús de lejos, corrió, y se arrodilló ante él.🗨📝 7Y clamando a gran voz, dijo: ¿Qué tienes conmigo, Jesús, Hijo del Dios Altísimo? Te conjuro por Dios que no me atormentes.🗨📝 8Porque le decía: Sal de este hombre, espíritu inmundo.🗨📝 9Y le preguntó: ¿Cómo te llamas? Y respondió diciendo: Legión me llamo; porque somos muchos.🗨📝 10Y le rogaba mucho que no los enviase fuera de aquella región.🗨📝 11Estaba allí cerca del monte un gran hato de cerdos paciendo.🗨📝 12Y le rogaron todos los demonios, diciendo: Envíanos a los cerdos para que entremos en ellos.🗨📝 13Y luego Jesús les dio permiso. Y saliendo aquellos espíritus inmundos, entraron en los cerdos, los cuales eran como dos mil; y el hato se precipitó en el mar por un despeñadero, y en el mar se ahogaron.🗨📝 14Y los que apacentaban los cerdos huyeron, y dieron aviso en la ciudad y en los campos. Y salieron a ver qué era aquello que había sucedido.🗨📝 15Vienen a Jesús, y ven al que había sido atormentado del demonio, y que había tenido la legión, sentado, vestido y en su juicio cabal; y tuvieron miedo.🗨📝 16Y les contaron los que lo habían visto, cómo le había acontecido al que había tenido el demonio, y lo de los cerdos.🗨📝 17Y comenzaron a rogarle que se fuera de sus contornos.🗨📝 18Al entrar él en la barca, el que había estado endemoniado le rogaba que le dejase estar con él.🗨📝 19Mas Jesús no se lo permitió, sino que le dijo: Vete a tu casa, a los tuyos, y cuéntales cuán grandes cosas el Señor ha hecho contigo, y cómo ha tenido misericordia de ti.🗨📝 20Y se fue, y comenzó a publicar en Decápolis cuán grandes cosas había hecho Jesús con él; y todos se maravillaban.🗨📝Jesús sana en respuesta a la fe
21Pasando otra vez Jesús en una barca a la otra orilla, se reunió alrededor de él una gran multitud; y él estaba junto al mar.🗨📝 22Y vino uno de los principales de la sinagoga, llamado Jairo; y luego que le vio, se postró a sus pies,🗨📝 23y le rogaba mucho, diciendo: Mi hija está agonizando; ven y pon las manos sobre ella para que sea salva, y vivirá.🗨📝 24Fue, pues, con él; y le seguía una gran multitud, y le apretaban.🗨📝 25Pero una mujer que desde hacía doce años padecía de flujo de sangre,🗨📝 26y había sufrido mucho de muchos médicos, y gastado todo lo que tenía, y nada había aprovechado, antes le iba peor,🗨📝 27cuando oyó hablar de Jesús, vino por detrás entre la multitud, y tocó su manto.🗨📝 28Porque decía: Si tocare tan solamente su manto, seré salva.🗨📝 29Y en seguida la fuente de su sangre se secó; y sintió en el cuerpo que estaba sana de aquel azote.🗨📝 30Luego Jesús, conociendo en sí mismo el poder que había salido de él, volviéndose a la multitud, dijo: ¿Quién ha tocado mis vestidos?🗨📝 31Sus discípulos le dijeron: Ves que la multitud te aprieta, y dices: ¿Quién me ha tocado?🗨📝 32Pero él miraba alrededor para ver quién había hecho esto.🗨📝 33Entonces la mujer, temiendo y temblando, sabiendo lo que en ella había sido hecho, vino y se postró delante de él, y le dijo toda la verdad.🗨📝 34Y él le dijo: Hija, tu fe te ha hecho salva; vé en paz, y queda sana de tu azote.🗨📝 35Mientras él aún hablaba, vinieron de casa del principal de la sinagoga, diciendo: Tu hija ha muerto; ¿para qué molestas más al Maestro?🗨📝 36Pero Jesús, luego que oyó lo que se decía, dijo al principal de la sinagoga: No temas, cree solamente.🗨📝 37Y no permitió que le siguiese nadie sino Pedro, Jacobo, y Juan hermano de Jacobo.🗨📝 38Y vino a casa del principal de la sinagoga, y vio el alboroto y a los que lloraban y lamentaban mucho.🗨📝 39Y entrando, les dijo: ¿Por qué alborotáis y lloráis? La niña no está muerta, sino duerme.🗨📝 40Y se burlaban de él. Mas él, echando fuera a todos, tomó al padre y a la madre de la niña, y a los que estaban con él, y entró donde estaba la niña.🗨📝 41Y tomando la mano de la niña, le dijo: Talita cumi; que traducido es: Niña, a ti te digo, levántate.🗨📝 42Y luego la niña se levantó y andaba, pues tenía doce años. Y se espantaron grandemente.🗨📝 43Pero él les mandó mucho que nadie lo supiese, y dijo que se le diese de comer.🗨📝Texto bíblico: Reina-Valera 1960 © Sociedades Bíblicas en América Latina, 1960. Renovado © Sociedades Bíblicas Unidas, 1988. Utilizado con permiso. Ver todos los créditos
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Marcos 5: RV60
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Marcos 5:1
5.1 Al otro lado del mar, de la tormenta en el mar a la tormenta en el alma. La una anticipa a la otra. La región de los gadarenos debía convertirse en la región del reino.
— Roberto Tinoco
Marcos 5:2
5.2 Cuando el Cuerpo de Cristo sale de la barca, es posible liberar a los oprimidos por el diablo. Es el llamado a la iglesia a salir. Un espíritu inmundo no sólo describe a un demonio, sino a un demonio que posee denigrando al individuo a la conducta de inmundicia, como un animal sucio; esto va mas allá de un enfermo psiquiátrico, animaliza y envilece extremadamente.
— Roberto Tinoco
Marcos 5:3
5.3-4 Morando en la muerte. Un espíritu inmundo es un demonio que lleva al hombre a la preferencia por lo mortecino, así como las tinieblas; por ello es que dicho hombre había llegado al punto de morar en los sepulcros. ¡Cuidado con las “modas” basadas en la muerte! Los medios naturales no pueden sujetar a un espíritu de dichas características, se necesita el poder de Dios.
— Roberto Tinoco
Marcos 5:4
5.3-4 Morando en la muerte. Un espíritu inmundo es un demonio que lleva al hombre a la preferencia por lo mortecino, así como las tinieblas; por ello es que dicho hombre había llegado al punto de morar en los sepulcros. ¡Cuidado con las “modas” basadas en la muerte! Los medios naturales no pueden sujetar a un espíritu de dichas características, se necesita el poder de Dios.
— Roberto Tinoco
Marcos 5:5
5.5 Un espíritu inmundo hace al hombre no distinguir entre la luz y las tinieblas; el día y la noche le son lo mismo, pues ha perdido el juicio. Dar voces es propio de un alma atormentada que lucha por ser liberada y herirse con piedras procede del espíritu que lo posee. Todo lo que dañe al hombre proviene de las tinieblas; el cuerpo fue diseñado para ser templo del Espíritu Santo, entre otras cosas; dañarlo sólo puede venir de un espíritu inmundo. Los vicios, la flagelación y todo maltrato no provienen de Dios.
— Roberto Tinoco
Marcos 5:6
5.6 Siendo que este hombre estaba terriblemente atormentado por una legión de demonios, ¡cuán grande esfuerzo tuvo que hacer para acercarse al Señor! No hay excusa que valga para estar separado de Dios. El hombre no solo corrió hacia Jesús, sino que se arrodilló ante Él. La adoración inicia la liberación.
— Roberto Tinoco
Marcos 5:7
5.7 Un conjuro es un juramento conjunto; en un intento desesperado por no ser expulsados del gadareno, los espíritus inmundos trataban de revertir la autoridad del Maestro. Si Jesús hubiera tenido algo que ver con ellos, el juramento habría funcionado y no hubiera podido expulsarles. No puedes librar de las tinieblas a nadie cuando tú mismo tienes tinieblas en tu interior, pues sería como estar en pacto conjunto. 5.7-9 Parece ser que un espíritu sin cuerpo tiene tormento. Por lo visto la liberación no fue sencilla ni inmediata; pues después de la orden del Maestro, todavía discutieron e intentaron resistirse, ¡incluso rogaron!, además de que el Señor investigó más del asunto al preguntar por el nombre del espíritu, cosa por demás extraña, ya que Él siempre los hacía callar. Una legión era el equivalente a unos quinientos o seiscientos soldados (romanos) dirigidos por cinco o seis centuriones. El hombre estaba poseído por un ejército de demonios; de hecho, eran más de dos mil (vr. 13). Si consideras lo que un solo espíritu puede hacerle a un hombre, ¡imagina su condición!
— Roberto Tinoco
Marcos 5:8
5.7-9 Parece ser que un espíritu sin cuerpo tiene tormento. Por lo visto la liberación no fue sencilla ni inmediata; pues después de la orden del Maestro, todavía discutieron e intentaron resistirse, ¡incluso rogaron!, además de que el Señor investigó más del asunto al preguntar por el nombre del espíritu, cosa por demás extraña, ya que Él siempre los hacía callar. Una legión era el equivalente a unos quinientos o seiscientos soldados (romanos) dirigidos por cinco o seis centuriones. El hombre estaba poseído por un ejército de demonios; de hecho, eran más de dos mil (vr. 13). Si consideras lo que un solo espíritu puede hacerle a un hombre, ¡imagina su condición!
— Roberto Tinoco
Marcos 5:9
5.7-9 Parece ser que un espíritu sin cuerpo tiene tormento. Por lo visto la liberación no fue sencilla ni inmediata; pues después de la orden del Maestro, todavía discutieron e intentaron resistirse, ¡incluso rogaron!, además de que el Señor investigó más del asunto al preguntar por el nombre del espíritu, cosa por demás extraña, ya que Él siempre los hacía callar. Una legión era el equivalente a unos quinientos o seiscientos soldados (romanos) dirigidos por cinco o seis centuriones. El hombre estaba poseído por un ejército de demonios; de hecho, eran más de dos mil (vr. 13). Si consideras lo que un solo espíritu puede hacerle a un hombre, ¡imagina su condición!
— Roberto Tinoco
Marcos 5:10
5.10 Una legión siempre trata de estar en una región. La guerra del reino es territorial; los espíritus poseían a ese hombre, pues él era la clave para toda la región de Decápolis (vr. 20; Mat. 4:25). Piensa en territorio un hombre a la vez.
— Roberto Tinoco
Marcos 5:11
5.11-13 Un espíritu inmundo opina del hombre igual que de un cerdo, por eso lo degrada al extremo. Considera la autoridad del Señor: los espíritus inmundos no pueden ni poseer un cerdo sin su permiso. El Señor se los permitió para mostrar a los gadarenos que la fuente de su sustento era inmunda, ellos necesitaban reconocer su necesidad de ser limpiados por parte de Cristo. La inmundicia despoja; las tinieblas buscan abismos y procuran la miseria humana.
— Roberto Tinoco
Marcos 5:12
5.11-13 Un espíritu inmundo opina del hombre igual que de un cerdo, por eso lo degrada al extremo. Considera la autoridad del Señor: los espíritus inmundos no pueden ni poseer un cerdo sin su permiso. El Señor se los permitió para mostrar a los gadarenos que la fuente de su sustento era inmunda, ellos necesitaban reconocer su necesidad de ser limpiados por parte de Cristo. La inmundicia despoja; las tinieblas buscan abismos y procuran la miseria humana.
— Roberto Tinoco
Marcos 5:13
5.11-13 Un espíritu inmundo opina del hombre igual que de un cerdo, por eso lo degrada al extremo. Considera la autoridad del Señor: los espíritus inmundos no pueden ni poseer un cerdo sin su permiso. El Señor se los permitió para mostrar a los gadarenos que la fuente de su sustento era inmunda, ellos necesitaban reconocer su necesidad de ser limpiados por parte de Cristo. La inmundicia despoja; las tinieblas buscan abismos y procuran la miseria humana.
— Roberto Tinoco
Marcos 5:14
5.14 Amando los cerdos huyeron al perderlos; no huían de los demonios, pues siempre tuvieron ahí al gadareno, pero sí huían de Jesús. Es el afán de los hombres por un cerdo más; ¿cuáles son los cerdos que roban tu atención? ¿por cuántos cerdos dejarías a jesús? ¿por cuántos darías aviso en la ciudad y en los campos? Esos hombres fueron lo contrario a los evangelistas, trajeron a la gente contra Jesús. Cuando vengas a Jesús, no vengas a ver lo que sucede con tus cerdos, sino a conocer al Maestro.
— Roberto Tinoco
Marcos 5:15
5.15 Quien viene a Jesús verá lo que Él hace: salvar a los hombres. Lo extraño es que antes veían al endemoniado y parecían no tener miedo; ahora lo ven sano y en su juicio y temen. La paz es más temible para los impíos que la misma guerra. Tres cosas hacen a los salvos: sentados, figura de paz. Vestidos, símbolo de nueva vida. Y en su juicio cabal, la visión de Cristo.
— Roberto Tinoco
Marcos 5:16
5.16 Contaron lo que perdieron: cerdos; y no lo que ganaron: un alma. La salvación implica decidirse entre ambos. Cuando un cristiano enriquece, ¿Dios gana una fortuna o pierde un hombre? ¿Qué ves tu y qué contarás?
— Roberto Tinoco
Marcos 5:17
5.17 Rogaron a Dios que los dejara; esta es la peor de las oraciones. Le pidieron que se fuera de sus contornos, como si algo fuera suyo. Pusieron límites a Dios como si no fuera omnipresente (aunque en Jesús estaba limitado a la carne). Reflexiona si tienes algún área de tu vida en la que hallas pretendido dejar fuera al Señor.
— Roberto Tinoco
Marcos 5:18
5.18 Jesús fue a Gadara a salvar a ese hombre y siendo que los demás ciudadanos del lugar no deseaban su salvación, se dispuso a retirarse. Vino por mar y se iría por mar. El hombre liberado le rogaba se le permitiera estar con Él, deseaba ser un discípulo. Quien fue librado de las tinieblas no desea separarse de la luz. ¿Qué pensaremos del que no tiene hambre por Dios, su Palabra, alabanza o iglesia?
— Roberto Tinoco
Marcos 5:19
5.19 Una legión de demonios había robado al hombre de su vida familiar; no lo haría el Salvador. Jesús lo regresó a los suyos. Necesitamos más esposos, padres y trabajadores cristianos que ministros testificando con su vida del evangelio. Que todos en tu círculo de influencia se enteren de la misericordiosa obra de Dios en ti. Los templos caminantes son más efectivos que los de piedras.
— Roberto Tinoco
Marcos 5:20
5.20 Un hombre liberado de demonios es más útil que uno que ha estado siempre en la luz. El gadareno publicó en la región de las diez ciudades la obra de Cristo en Él y lo hacía de tal manera que los maravillaba. ¿Tienes una historia que contar? ¿Hablas el evangelio no sólo convincente, sino maravillosamente? La pasión de la libertad es gran evangelista.
— Roberto Tinoco
Marcos 5:21
5.21 Fue al mar hasta Gadara y regresó; pero la multitud no se había ido. Quién necesita a Cristo no conoce la distancia ni el tiempo de la espera. Jesús seguía junto al mar para mantener la distancia de la multitud; el Cristo en carne pone distancia; pero el Cristo en el Espíritu habita en nuestros corazones. La figura de toda congregación cristiana es Cristo al centro.
— Roberto Tinoco
Marcos 5:22
5.22 La mayoría de los religiosos judíos se oponían a Jesús, pero hasta un principal de ellos se postra ante Jesús cuando su descendencia puede morir. La puerta a la religión, lo mismo que a la tradición, está en los hijos. Jairo significa “él iluminará”, ese era su llamado, primero en una sinagoga, después con su vida y descendencia. Todo comenzaba postrándose ante el Señor.
— Roberto Tinoco
Marcos 5:23
5.23 La religión y las tradiciones no sirven cuando el toque de Dios hace falta. Si Jesús te toca serás salvo. Si eres salvo, vivirás para siempre. Jairo rogó mucho al Señor por dicho toque; haz tú lo mismo.
— Roberto Tinoco
Marcos 5:24
5.24 Llevar a Jesús a casa es el mayor éxito que pudo tener Jairo alguna vez, lo mismo que todo hombre. La multitud apretaba a Maestro, todos querían sacar algo de Él. Muchos le buscan por beneficio propio, pero pocos lo llevan a casa.
— Roberto Tinoco
Marcos 5:25
5.25 Doce años tenía la hija de Jairo y doce años la mujer con flujo de sangre, ¿acaso sería la madre que enfermó al darla a luz? Sabiendo que iba a su casa a ver a su agonizante hija, a quien por cierto no podía acercarse debido a su inmunda enfermedad, procuró al Salvador para ser sanada en el camino y poder así estar con su familia en una hora tan determinante. Detrás de toda mujer enferma hay una niña agonizante; sana a una y liberarás a la otra.
— Roberto Tinoco
Marcos 5:26
5.26 La ciencia médica es una bendición y un recurso del cielo a los hombres; sin embargo, aunque avanza constantemente, tiene sus límites. Por ello la mujer con flujo de sangre no encontró solución y añadió en su búsqueda, la necesidad financiera. Para colmo, la ignorancia de la época, muy diferente a nuestro tiempo, había provocado que los médicos hicieran sufrir a la mujer; en ocasiones más que doctores eran una suerte de improvisados que hacían de la superstición una supuesta ciencia. La mujer estaba peor. Gracias a Dios por la ayuda humana, pero es un pálido humo ante el sol de la gracia divina; sin ésta, sólo se va de mal en peor.
— Roberto Tinoco
Marcos 5:27
5.27 Antes de oír a Jesús, el alma necesitada suele oír de Jesús. Esto despierta la fe y la búsqueda. La mujer vino por detrás, entre la multitud, pues su enfermedad la hacía inmunda en cuanto a la ley de Moisés y corría el riesgo de ser apedreada. Hay milagros que se alcanzan con desesperada sutileza. La debilidad producto de doce años de derramar sangre debieron hacerle la tarea de llegar a jesús entre la multitud algo muy difícil. Todo milagro requiere el esfuerzo de abrirse paso entre los demás. Lo sobrenatural suele sacrificar lo natural. Si de verdad deseas tocar el manto de Jesús, figura de estar bajo su cobertura y palabra, debes estar dispuesto a ir más allá de tus fuerzas y de los obstáculos de la carne. Una cosa es ser tocado por Jesús y otra mayor, llegar a tocarlo. Lo primero es gracia otorgada, lo segundo es gracia arrebatada.
— Roberto Tinoco
Marcos 5:28
5.28 La mujer no sólo pensaba, sino que decía. Su fe no era una idea, sino una confesión. Había involucrado su aliento, su espíritu. No aspiraba tocar el cuerpo, pero al menos sí el manto. Deseaba el milagro poniéndose debajo de su cobertura, aunque permaneciera anónima. Estaba segura del poder salvador de Cristo, lo que tenía por inseguro era lo que dependía de ella: poder tocarle. ¿Tienes un “si tan sólo”? Esfuérzate por él.
— Roberto Tinoco
Marcos 5:29
5.29 Todo mal tiene una fuente y es esa fuente la que debe secarse para detener el mal. Fallamos contra el mal cuando sólo combatimos sus síntomas. La virtud de Jesús secó la fuente, Él es la vida. La mujer no sólo supo que había sido sanada, también lo sintió; la salud como la salvación, sólo es tal si además de creerse, también se siente. Es práctica y real. No te conformes a ningún azote, no es la voluntad a Dios que lo soportes.
— Roberto Tinoco
Marcos 5:30
5.30 Jesús conocía en sí mismo su poder y cuando éste salía de Él. No todos son conscientes de su propio poder y menos aun de cuando tal virtud es aplicada en otros. La mayoría no sabe quién es ni lo que puede hacer; pero Jesús sí lo sabía. Más en perfecto equilibrio, también conocía su limitación. En la limitación de haberse hecho carne, Jesús preguntó quién le había tocado, pues no lo sabía. Más propiamente, quién había tocado sus vestidos. Este es un conocimiento que también requerimos, saber cuáles son nuestros límites, no sea que traspasándolos, nos dañemos a nosotros mismos.
— Roberto Tinoco
Marcos 5:31
5.31 Los discípulos, como la mayoría de las personas, sólo se guían por lo que ven sus ojos de carne; pero Jesús iba mucho más allá. Sólo vivirás lo sobrenatural cuando vayas más allá de lo natural. Debes como el Señor, reconocer el toque de cada uno; sé sabio en conocer a las personas.
— Roberto Tinoco
Marcos 5:32
5.32 El discernimiento del Salvador era profundo; sabía reconocer a las personas y lo que estaban experimentando. Podía ver el don de Dios en la gente. Trabaja en esto, pon atención, mira más allá de las apariencias y conoce a las personas por la obra de Dios en ellas.
— Roberto Tinoco
Marcos 5:33
5.33 Descubierta de haber sido salvada por el mismo que la descubrió. Ironía del reino. Esto provocó el temor de la mujer, sabía que no le había sido dada la virtud que la sanó, sino que la había tomado sin una palabra de parte del Señor. Ella arrebató la gracia, estaba por descubrir que Dios ama a los tales. En su temor, la mujer se postró; esa es la posición correcta del temor de Dios: adoración. Además, dijo toda la verdad; esa es la acción correcta del temor de Dios: andar en la verdad.
— Roberto Tinoco
Marcos 5:34
5.34 Jesús la llamó hija, término cariñoso de parentesco; eso hace la fe. La sanidad y salvación de la mujer fue resultado de su propia fe; ésta vez no participó ni la fe ni la palabra de Cristo. Si algo imprescindible te falta, es que hay algo que no crees, y no debes culpar a nadie más por ello. Tendrás la vida que creas.
— Roberto Tinoco
Marcos 5:35
5.35 Cuando estás oyendo la bendita Palabra de Dios puede llegar a tus oídos también las palabras desalentadoras de los que no tienen fe. Las noticias de la muerte intentan sobreponerse a las buenas nuevas de la vida. Te dirán ha muerto, no hay esperanza; pero sigue escuchando las Palabras de Vida del Maestro. A veces los roba milagros provienen de la propia casa; por eso son tan peligrosos. Pero debe seguirse escuchando a Cristo encima de toda otra distracción. Los incrédulos suponen que Dios se molesta cuando oramos a Él y procuran que no le hablemos; suelen inventar falsos mediadores y enseñar a conformarse con el mal.
— Roberto Tinoco
Marcos 5:36
5.36 Jesús no pierde el tiempo con los mensajeros de malas noticias; prefiere fortalecer a quien está recibiendo las buenas nuevas. Ellos traían evidencias de esta vida pero Jesús le daba Palabra de verdadera Vida. Jamás escucharás algo peor que la muerte de un hijo, aun en ese dolor, es posible cambiarlo todo mediante la fe. En toda circunstancia, tendrás que escoger entre el temor y la fe.
— Roberto Tinoco
Marcos 5:37
5.37 El círculo íntimo del Maestro era y siempre es, para sus discípulos más avanzados. En este caso, Pedro, Jacobo y Juan; la piedra y los hijos del trueno; impulsivos, pero fieles.
— Roberto Tinoco
Marcos 5:38
5.38 Este es el peor ambiente para un milagro: alboroto, lloro y lamento.; o lo que es lo mismo, desorden, dolor y queja.
— Roberto Tinoco
Marcos 5:39
5.39 La visión de Cristo corresponde a la vida verdadera, es la visión del reino de los cielos. Los que son de fe, ven las cosas que no son como si fuesen. Para Dios todos viven.
— Roberto Tinoco
Marcos 5:40
5.40 La historia ha demostrado que la reacción del mundo a la fe sobrenatural es la burla y después de esta, la persecución. Ante un ambiente incrédulo, Jesús tuvo que echar fuera a los burladores; son ladrones de fe que podían estorbar a Jairo y a la madre de la niña. Si deseas un milagro rodéate de personas de fe, sé selectivo con tus amistades, no sea que por incrédulos traigan muerte a tu casa. Si Jesús entra, la incredulidad ha de irse.
— Roberto Tinoco
Marcos 5:41
5.41 Jesús dirigía su poder muy personalmente; es demasiado poder para ser ambiguo. Tomó de la mano a la niña como si fuese a guiarle en el camino de la muerte a la vida. Necesitamos su dirección, que Él personalmente nos guíe, pues sin Él nos extraviamos de la vida con facilidad. Luego la llamó con palabras registradas por el evangelista, no porque sean mágicas, sino para recordarnos que Jesús hablaba su lengua natal aramea. Dios anduvo entre nosotros con la idiosincracia y cultura de un judío del primer siglo. Esa es la maravilla de la encarnación que sigue repitiéndose, Dios en la carne, tu carne. Con tu forma y características. Le llamó niña, cada ser humano debe ir a su tiempo. Llamarla pequeña mujer como hacían los judíos les coloca en posición de riesgo. Para la orden de levantarse lee el comentario al siguiente versículo.
— Roberto Tinoco
Marcos 5:42
5.42 Le ordenó levantarse; es interesante que hasta para resucitar hay que obedecer. Si no tienes una nueva vida no culpes a Dios por ello; eres tú quien no ha obedecido en levantarse. Los testigos se espantaron, no poco, sino grandemente. El ser humano común no está acostumbrado a lo sobrenatural; pero la iglesia debe vivirlo como lo más normal. La obediencia trae la vida de resurrección; la primera incomoda al mundo y la segunda lo espanta.
— Roberto Tinoco
Marcos 5:43
5.43 Jesús quiere ser creído por la Palabra y no por la espectacularidad del poder; además, no había llegado el momento de su muerte, por lo que llamar excesivamente la atención hacia la resurrección era contraproducente. Permitió hablar de esto sólo hasta el día en el que entró a Jerusalén la semana antes de su muerte, cuando Lázaro lo acompañó. Por otro lado, pidió dar de comer a la niña; figura de cómo la vida de resurrección también se alimenta, sólo que lo hace de Palabra.
— Roberto Tinoco