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Lucas 10 — comparando versiones

Reina Valera 1960 (RV60)

1Después de estas cosas, designó el Señor también a otros setenta, a quienes envió de dos en dos delante de él a toda ciudad y lugar adonde él había de ir. 🗨

2Y les decía: La mies a la verdad es mucha, mas los obreros pocos; por tanto, rogad al Señor de la mies que envíe obreros a su mies. 🗨

3Id; he aquí yo os envío como corderos en medio de lobos.

4No llevéis bolsa, ni alforja, ni calzado; y a nadie saludéis por el camino. 🗨

5En cualquier casa donde entréis, primeramente decid: Paz sea a esta casa. 🗨

6Y si hubiere allí algún hijo de paz, vuestra paz reposará sobre él; y si no, se volverá a vosotros. 🗨

7Y posad en aquella misma casa, comiendo y bebiendo lo que os den; porque el obrero es digno de su salario. No os paséis de casa en casa. 🗨

8En cualquier ciudad donde entréis, y os reciban, comed lo que os pongan delante; 🗨

9y sanad a los enfermos que en ella haya, y decidles: Se ha acercado a vosotros el reino de Dios. 🗨

10Mas en cualquier ciudad donde entréis, y no os reciban, saliendo por sus calles, decid: 🗨

11Aun el polvo de vuestra ciudad, que se ha pegado a nuestros pies, lo sacudimos contra vosotros. Pero esto sabed, que el reino de Dios se ha acercado a vosotros. 🗨

12Y os digo que en aquel día será más tolerable el castigo para Sodoma, que para aquella ciudad. 🗨

13¡Ay de ti, Corazín! ¡Ay de ti, Betsaida! que si en Tiro y en Sidón se hubieran hecho los milagros que se han hecho en vosotras, tiempo ha que sentadas en cilicio y ceniza, se habrían arrepentido. 🗨

14Por tanto, en el juicio será más tolerable el castigo para Tiro y Sidón, que para vosotras. 🗨

15Y tú, Capernaum, que hasta los cielos eres levantada, hasta el Hades serás abatida. 🗨

16El que a vosotros oye, a mí me oye; y el que a vosotros desecha, a mí me desecha; y el que me desecha a mí, desecha al que me envió. 🗨

17Volvieron los setenta con gozo, diciendo: Señor, aun los demonios se nos sujetan en tu nombre. 🗨

18Y les dijo: Yo veía a Satanás caer del cielo como un rayo. 🗨

19He aquí os doy potestad de hollar serpientes y escorpiones, y sobre toda fuerza del enemigo, y nada os dañará. 🗨

20Pero no os regocijéis de que los espíritus se os sujetan, sino regocijaos de que vuestros nombres están escritos en los cielos. 🗨

21En aquella misma hora Jesús se regocijó en el Espíritu, y dijo: Yo te alabo, oh Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque escondiste estas cosas de los sabios y entendidos, y las has revelado a los niños. Sí, Padre, porque así te agradó. 🗨

22Todas las cosas me fueron entregadas por mi Padre; y nadie conoce quién es el Hijo sino el Padre; ni quién es el Padre, sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo lo quiera revelar. 🗨

23Y volviéndose a los discípulos, les dijo aparte: Bienaventurados los ojos que ven lo que vosotros veis; 🗨

24porque os digo que muchos profetas y reyes desearon ver lo que vosotros veis, y no lo vieron; y oír lo que oís, y no lo oyeron. 🗨

25Y he aquí un intérprete de la ley se levantó y dijo, para probarle: Maestro, ¿haciendo qué cosa heredaré la vida eterna? 🗨

26El le dijo: ¿Qué está escrito en la ley? ¿Cómo lees? 🗨

27Aquél, respondiendo, dijo: Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con todas tus fuerzas, y con toda tu mente; y a tu prójimo como a ti mismo. 🗨

28Y le dijo: Bien has respondido; haz esto, y vivirás. 🗨

29Pero él, queriendo justificarse a sí mismo, dijo a Jesús: ¿Y quién es mi prójimo? 🗨

30Respondiendo Jesús, dijo: Un hombre descendía de Jerusalén a Jericó, y cayó en manos de ladrones, los cuales le despojaron; e hiriéndole, se fueron, dejándole medio muerto. 🗨

31Aconteció que descendió un sacerdote por aquel camino, y viéndole, pasó de largo. 🗨

32Asimismo un levita, llegando cerca de aquel lugar, y viéndole, pasó de largo. 🗨

33Pero un samaritano, que iba de camino, vino cerca de él, y viéndole, fue movido a misericordia; 🗨

34y acercándose, vendó sus heridas, echándoles aceite y vino; y poniéndole en su cabalgadura, lo llevó al mesón, y cuidó de él. 🗨

35Otro día al partir, sacó dos denarios, y los dio al mesonero, y le dijo: Cuídamele; y todo lo que gastes de más, yo te lo pagaré cuando regrese. 🗨

36¿Quién, pues, de estos tres te parece que fue el prójimo del que cayó en manos de los ladrones? 🗨

37El dijo: El que usó de misericordia con él. Entonces Jesús le dijo: Ve, y haz tú lo mismo. 🗨

38Aconteció que yendo de camino, entró en una aldea; y una mujer llamada Marta le recibió en su casa. 🗨

39Esta tenía una hermana que se llamaba María, la cual, sentándose a los pies de Jesús, oía su palabra. 🗨

40Pero Marta se preocupaba con muchos quehaceres, y acercándose, dijo: Señor, ¿no te da cuidado que mi hermana me deje servir sola? Dile, pues, que me ayude. 🗨

41Respondiendo Jesús, le dijo: Marta, Marta, afanada y turbada estás con muchas cosas. 🗨

42Pero sólo una cosa es necesaria; y María ha escogido la buena parte, la cual no le será quitada. 🗨

Nueva Version Internacional (NVI)

1Después de esto, el Señor escogió a otros setenta y dos para enviarlos de dos en dos delante de él a todo pueblo y lugar adonde él pensaba ir. 🗨

2«La cosecha es abundante, pero son pocos los obreros —les dijo—. Por tanto, pidan al Señor de la cosecha que envíe obreros a su campo. 🗨

3¡Vayan ustedes! ¡Presten atención! Porque los envío como corderos en medio de lobos.

4No lleven monedero ni bolsa ni sandalias; tampoco se detengan a saludar a nadie por el camino. 🗨

5»En cualquier casa que entren, digan primero: “Paz a esta casa”. 🗨

6Si hay allí alguien que promueva la paz, la paz de ustedes reinará en ella; y, si no, la paz regresará a ustedes. 🗨

7Quédense en esa casa, coman y beban de lo que ellos tengan, porque el trabajador tiene derecho a su salario. No anden de casa en casa. 🗨

8»Cuando entren en un pueblo y los reciban, coman lo que les sirvan. 🗨

9Sanen a los enfermos que encuentren allí y díganles: “El reino de Dios está cerca de ustedes”. 🗨

10Pero, cuando entren en un pueblo donde no los reciban bien, salgan a las plazas y digan: 🗨

11“Aun el polvo de este pueblo, que se nos ha pegado a los pies, nos lo sacudimos en protesta contra ustedes. Pero tengan por seguro que está cerca el reino de Dios”. 🗨

12Les digo que en aquel día será más tolerable el castigo para Sodoma que para ese pueblo. 🗨

13»¡Ay de ti, Corazín! ¡Ay de ti, Betsaida! Si se hubieran hecho en Tiro y en Sidón los milagros que se hicieron en medio de ustedes, ya hace tiempo que se habrían arrepentido con muchos lamentos. 🗨

14Pero en el juicio será más tolerable el castigo para Tiro y Sidón que para ustedes. 🗨

15Y tú, Capernaúm, ¿acaso serás levantada hasta el cielo? No, sino que descenderás hasta los dominios de la muerte. 🗨

16»El que los escucha a ustedes me escucha a mí; el que los rechaza a ustedes me rechaza a mí y el que me rechaza a mí rechaza al que me envió». 🗨

17Cuando los setenta y dos regresaron, dijeron contentos:―Señor, hasta los demonios se nos someten en tu nombre. 🗨

18―Yo veía a Satanás caer del cielo como un rayo —respondió él—. 🗨

19Sí, les he dado autoridad a ustedes para pisotear serpientes y escorpiones y vencer todo el poder del enemigo; nada les podrá hacer daño. 🗨

20Sin embargo, no se alegren de que puedan someter a los espíritus, sino alégrense de que sus nombres están escritos en el cielo. 🗨

21En aquel momento Jesús, lleno de alegría por el Espíritu Santo, dijo: «Te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque habiendo escondido estas cosas de los sabios e instruidos, se las has revelado a los niños. Sí, Padre, porque esa fue tu buena voluntad. 🗨

22»Mi Padre me ha entregado todas las cosas. Nadie sabe quién es el Hijo, sino el Padre; nadie sabe quién es el Padre, sino el Hijo y aquel a quien el Hijo quiera revelarlo». 🗨

23Volviéndose a sus discípulos, les dijo aparte: «¡Dichosos los ojos que ven lo que ustedes ven! 🗨

24Les digo que muchos profetas y reyes quisieron ver lo que ustedes ven, pero no lo vieron; quisieron oír lo que ustedes oyen, pero no lo oyeron». 🗨

25En esto se presentó un experto en la Ley y, para poner a prueba a Jesús, se puso de pie y le hizo esta pregunta:―Maestro, ¿qué debo hacer para heredar la vida eterna? 🗨

26Jesús respondió:―¿Qué está escrito en la Ley? ¿Cómo la interpretas tú? 🗨

27Como respuesta el hombre citó:―“Ama al Señor tu Dios con todo tu corazón, con todo tu ser, con todas tus fuerzas y con toda tu mente”, y “Ama a tu prójimo como a ti mismo”. 🗨

28―Bien contestado —le dijo Jesús—. Haz eso y vivirás. 🗨

29Pero él quería justificarse, así que le preguntó a Jesús:―¿Y quién es mi prójimo? 🗨

30Jesús respondió:―Bajaba un hombre de Jerusalén a Jericó y cayó en manos de unos ladrones. Le quitaron la ropa, lo golpearon y se fueron, dejándolo medio muerto. 🗨

31Resulta que viajaba por el mismo camino un sacerdote quien, al verlo, se desvió y siguió de largo. 🗨

32Así también llegó a aquel lugar un levita y, al verlo, se desvió y siguió de largo. 🗨

33Pero un samaritano que iba de viaje llegó adonde estaba el hombre y, viéndolo, se compadeció de él. 🗨

34Se acercó, le curó las heridas con vino y aceite, y se las vendó. Luego lo montó sobre su propia cabalgadura, lo llevó a un alojamiento y lo cuidó. 🗨

35Al día siguiente, sacó dos monedas de plata y se las dio al dueño del alojamiento. “Cuídemelo —le dijo—, y lo que gaste usted de más, se lo pagaré cuando yo vuelva”. 🗨

36¿Cuál de estos tres piensas que demostró ser el prójimo del que cayó en manos de los ladrones? 🗨

37―El que se compadeció de él —contestó el experto en la Ley.―Anda entonces y haz tú lo mismo —concluyó Jesús. 🗨

38Mientras iba de camino con sus discípulos, Jesús entró en una aldea y una mujer llamada Marta lo recibió en su casa. 🗨

39Tenía ella una hermana llamada María que, sentada a los pies del Señor, escuchaba lo que él decía. 🗨

40Marta, por su parte, se sentía abrumada porque tenía mucho que hacer. Así que se acercó a él y le dijo:―Señor, ¿no te importa que mi hermana me haya dejado sirviendo sola? ¡Dile que me ayude! 🗨

41―Marta, Marta —le contestó el Señor—, estás inquieta y preocupada por muchas cosas, 🗨

42pero solo una es necesaria. María ha escogido la mejor y nadie se la quitará. 🗨

La Biblia de las Americas (LBLA)

1Después de esto, el Señor designó a otros setenta, y los envió de dos en dos delante de Él, a toda ciudad y lugar adonde Él había de ir. 🗨

2Y les decía: La mies es mucha, pero los obreros pocos; rogad, por tanto, al Señor de la mies que envíe obreros a su mies. 🗨

3Id; mirad que os envío como corderos en medio de lobos.

4No llevéis bolsa, ni alforja, ni sandalias; y a nadie saludéis por el camino. 🗨

5En cualquier casa que entréis, decid primero: «Paz a esta casa». 🗨

6Y si hay allí un hijo de paz, vuestra paz reposará sobre él; pero si no, se volverá a vosotros. 🗨

7Permaneced entonces en esa casa, comiendo y bebiendo lo que os den; porque el obrero es digno de su salario. No os paséis de casa en casa. 🗨

8En cualquier ciudad donde entréis y os reciban, comed lo que os sirvan; 🗨

9sanad a los enfermos que haya en ella, y decidles: «Se ha acercado a vosotros el reino de Dios». 🗨

10Pero en cualquier ciudad donde entréis, y no os reciban, salid a sus calles, y decid: 🗨

11«Hasta el polvo de vuestra ciudad que se pega a nuestros pies, nos lo sacudimos en protesta contra vosotros; empero sabed esto: que el reino de Dios se ha acercado». 🗨

12Os digo que en aquel día será más tolerable el castigo para Sodoma que para aquella ciudad. 🗨

13¡Ay de ti Corazín! ¡Ay de ti Betsaida! Porque si los milagros que se hicieron en vosotras hubieran sido hechos en Tiro y Sidón, hace tiempo que se hubieran arrepentido sentados en cilicio y ceniza. 🗨

14Por eso, en el juicio será más tolerable el castigo para Tiro y Sidón que para vosotras. 🗨

15Y tú, Capernaúm, ¿acaso serás elevada hasta los cielos? ¡Hasta el Hades serás hundida! 🗨

16El que a vosotros escucha, a mí me escucha, y el que a vosotros rechaza, a mí me rechaza; y el que a mí me rechaza, rechaza al que me envió. 🗨

17Los setenta regresaron con gozo, diciendo: Señor, hasta los demonios se nos sujetan en tu nombre. 🗨

18Y Él les dijo: Yo veía a Satanás caer del cielo como un rayo. 🗨

19Mirad, os he dado autoridad para hollar sobre serpientes y escorpiones, y sobre todo el poder del enemigo, y nada os hará daño. 🗨

20Sin embargo, no os regocijéis en esto, de que los espíritus se os sometan, sino regocijaos de que vuestros nombres están escritos en los cielos. 🗨

21En aquella misma hora Él se regocijó mucho en el Espíritu Santo, y dijo: Te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque ocultaste estas cosas a sabios y a inteligentes, y las revelaste a niños. Sí, Padre, porque así fue de tu agrado. 🗨

22Todas las cosas me han sido entregadas por mi Padre, y nadie sabe quién es el Hijo sino el Padre, ni quién es el Padre sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar. 🗨

23Y volviéndose hacia los discípulos, les dijo aparte: Dichosos los ojos que ven lo que vosotros veis; 🗨

24porque os digo que muchos profetas y reyes desearon ver lo que vosotros veis, y no lo vieron, y oír lo que vosotros oís, y no lo oyeron. 🗨

25Y he aquí, cierto intérprete de la ley se levantó, y para ponerle a prueba dijo: Maestro, ¿qué haré para heredar la vida eterna? 🗨

26Y Él le dijo: ¿Qué está escrito en la ley? ¿Qué lees en ella? 🗨

27Respondiendo él, dijo: Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu fuerza, y con toda tu mente; y a tu prójimo como a ti mismo. 🗨

28Entonces Jesús le dijo: Has respondido correctamente; haz esto y vivirás. 🗨

29Pero queriendo él justificarse a sí mismo, dijo a Jesús: ¿Y quién es mi prójimo? 🗨

30Respondiendo Jesús, dijo: Cierto hombre bajaba de Jerusalén a Jericó, y cayó en manos de salteadores, los cuales después de despojarlo y de darle golpes, se fueron, dejándolo medio muerto. 🗨

31Por casualidad cierto sacerdote bajaba por aquel camino, y cuando lo vio, pasó por el otro lado del camino. 🗨

32Del mismo modo, también un levita, cuando llegó al lugar y lo vio, pasó por el otro lado del camino. 🗨

33Pero cierto samaritano, que iba de viaje, llegó adonde él estaba; y cuando lo vio, tuvo compasión, 🗨

34y acercándose, le vendó sus heridas, derramando aceite y vino sobre ellas; y poniéndolo sobre su propia cabalgadura, lo llevó a un mesón y lo cuidó. 🗨

35Al día siguiente, sacando dos denarios, se los dio al mesonero, y dijo: «Cuídalo, y todo lo demás que gastes, cuando yo regrese te lo pagaré». 🗨

36¿Cuál de estos tres piensas tú que demostró ser prójimo del que cayó en manos de los salteadores? 🗨

37Y él dijo: El que tuvo misericordia de él. Y Jesús le dijo: Ve y haz tú lo mismo. 🗨

38Mientras iban ellos de camino, Él entró en cierta aldea; y una mujer llamada Marta le recibió en su casa. 🗨

39Y ella tenía una hermana que se llamaba María, que sentada a los pies del Señor, escuchaba su palabra. 🗨

40Pero Marta se preocupaba con todos los preparativos; y acercándose a Él, le dijo: Señor, ¿no te importa que mi hermana me deje servir sola? Dile, pues, que me ayude. 🗨

41Respondiendo el Señor, le dijo: Marta, Marta, tú estás preocupada y molesta por tantas cosas; 🗨

42pero una sola cosa es necesaria, y María ha escogido la parte buena, la cual no le será quitada. 🗨

Nueva Traduccion Viviente (NTV)

1Después el Señor escogió a otros setenta y dos discípulos y los envió de dos en dos delante de él a todas las ciudades y los lugares que tenía pensado visitar. 🗨

2Y les dio las siguientes instrucciones: «La cosecha es grande, pero los obreros son pocos. Así que oren al Señor que está a cargo de la cosecha; pídanle que envíe más obreros a sus campos. 🗨

3Ahora vayan, y recuerden que los envío como ovejas en medio de lobos.

4No lleven con ustedes nada de dinero, ni bolso de viaje, ni un par de sandalias de repuesto; y no se detengan a saludar a nadie por el camino. 🗨

5»Cuando entren en la casa de alguien, primero digan: “La paz de Dios sea sobre esta casa”. 🗨

6Si los que viven en la casa son gente de paz, la bendición permanecerá; si no lo son, la bendición regresará a ustedes. 🗨

7No cambien de una casa a otra. Quédense en un lugar, coman y beban lo que les den. No duden en aceptar la hospitalidad, porque los que trabajan merecen recibir su salario. 🗨

8»Si entran en un pueblo donde los reciben bien, coman todo lo que les ofrezcan. 🗨

9Sanen a los enfermos y díganles: “El reino de Dios ahora está cerca de ustedes”. 🗨

10Pero si un pueblo se niega a recibirlos bien, salgan a las calles y digan: 🗨

11“Nos limpiamos de los pies hasta el polvo de su ciudad para mostrar que los abandonamos a su suerte. Y sepan esto: ¡el reino de Dios está cerca!”. 🗨

12Les aseguro que, el día del juicio, le irá mejor a la perversa Sodoma que a ese pueblo. 🗨

13»¡Qué aflicción les espera, Corazín y Betsaida! Pues, si en las perversas ciudades de Tiro y de Sidón se hubieran hecho los milagros que hice entre ustedes, hace tiempo sus habitantes se habrían arrepentido de sus pecados vistiéndose de tela áspera y echándose ceniza sobre la cabeza en señal de remordimiento. 🗨

14Así es, el día del juicio, les irá mejor a Tiro y Sidón que a ustedes. 🗨

15Y ustedes, los de Capernaúm, ¿serán honrados en el cielo? No, descenderán al lugar de los muertos». 🗨

16Entonces dijo a sus discípulos: «El que acepta el mensaje de ustedes me acepta también a mí. El que los rechaza a ustedes a mí me rechaza. Y el que me rechaza a mí rechaza a Dios, quien me envió». 🗨

17Cuando los setenta y dos discípulos regresaron, le informaron llenos de alegría: —¡Señor, hasta los demonios nos obedecen cuando usamos tu nombre! 🗨

18—Sí —les dijo—. Vi a Satanás caer del cielo como un rayo. 🗨

19Miren, les he dado autoridad sobre todos los poderes del enemigo; pueden caminar entre serpientes y escorpiones y aplastarlos. Nada les hará daño. 🗨

20Pero no se alegren de que los espíritus malignos los obedezcan; alégrense porque sus nombres están escritos en el cielo. 🗨

21En esa misma ocasión, Jesús se llenó del gozo del Espíritu Santo y dijo: «Oh Padre, Señor del cielo y de la tierra, gracias por esconder estas cosas de los que se creen sabios e inteligentes y por revelárselas a los que son como niños. Sí, Padre, te agradó hacerlo de esa manera. 🗨

22»Mi Padre me ha confiado todo. Nadie conoce verdaderamente al Hijo excepto el Padre, y nadie conoce verdaderamente al Padre excepto el Hijo y aquellos a quienes el Hijo decide revelarlo». 🗨

23Después, cuando estuvieron a solas, se volvió a sus discípulos y les dijo: «Benditos los ojos que ven lo que ustedes han visto. 🗨

24Les digo que muchos profetas y reyes anhelaron ver lo que ustedes ven, pero no lo vieron; y anhelaron oír lo que ustedes oyen, pero no lo oyeron». 🗨

25Cierto día, un experto en la ley religiosa se levantó para probar a Jesús con la siguiente pregunta: —Maestro, ¿qué debo hacer para heredar la vida eterna? 🗨

26Jesús contestó: —¿Qué dice la ley de Moisés? ¿Cómo la interpretas? 🗨

27El hombre contestó: —“Ama al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu fuerza y con toda tu mente” y “Ama a tu prójimo como a ti mismo”. 🗨

28—¡Correcto! —le dijo Jesús—. ¡Haz eso y vivirás! 🗨

29El hombre quería justificar sus acciones, entonces le preguntó a Jesús: —¿Y quién es mi prójimo? 🗨

30Jesús respondió con una historia: —Un hombre judío bajaba de Jerusalén a Jericó y fue atacado por ladrones. Le quitaron la ropa, le pegaron y lo dejaron medio muerto al costado del camino. 🗨

31»Un sacerdote pasó por allí de casualidad, pero cuando vio al hombre en el suelo, cruzó al otro lado del camino y siguió de largo. 🗨

32Un ayudante del templo pasó y lo vio allí tirado, pero también siguió de largo por el otro lado. 🗨

33»Entonces pasó un samaritano despreciado y, cuando vio al hombre, sintió compasión por él. 🗨

34Se le acercó y le alivió las heridas con vino y aceite de oliva, y se las vendó. Luego subió al hombre en su propio burro y lo llevó hasta un alojamiento, donde cuidó de él. 🗨

35Al día siguiente, le dio dos monedas de plata al encargado de la posada y le dijo: “Cuida de este hombre. Si los gastos superan esta cantidad, te pagaré la diferencia la próxima vez que pase por aquí”. 🗨

36»Ahora bien, ¿cuál de los tres te parece que fue el prójimo del hombre atacado por los bandidos? —preguntó Jesús. 🗨

37El hombre contestó: —El que mostró compasión. Entonces Jesús le dijo: —Así es, ahora ve y haz lo mismo. 🗨

38Durante el viaje a Jerusalén, Jesús y sus discípulos llegaron a cierta aldea donde una mujer llamada Marta los recibió en su casa. 🗨

39Su hermana María se sentó a los pies del Señor a escuchar sus enseñanzas, 🗨

40pero Marta estaba distraída con los preparativos para la gran cena. Entonces se acercó a Jesús y le dijo: —Maestro, ¿no te parece injusto que mi hermana esté aquí sentada mientras yo hago todo el trabajo? Dile que venga a ayudarme. 🗨

41El Señor le dijo: —Mi apreciada Marta, ¡estás preocupada y tan inquieta con todos los detalles! 🗨

42Hay una sola cosa por la que vale la pena preocuparse. María la ha descubierto, y nadie se la quitará. 🗨

Nueva Biblia de las Américas (NBLA)

1Después de esto, el Señor designó a otros setenta, y los envió de dos en dos delante de Él, a toda ciudad y lugar adonde Él había de ir. 🗨

2Y les decía: «La cosecha es mucha, pero los obreros pocos; rueguen, por tanto, al Señor de la cosecha que envíe obreros a Su cosecha. 🗨

3Vayan; miren que los envío como corderos en medio de lobos.

4No lleven bolsa, ni alforja, ni sandalias; y a nadie saluden por el camino. 🗨

5»En cualquier casa que entren, primero digan: “Paz a esta casa”. 🗨

6Y si hay allí un hijo de paz, la paz de ustedes reposará sobre él; pero si no, se volverá a ustedes. 🗨

7Permanezcan entonces en esa casa, comiendo y bebiendo lo que les den; porque el obrero es digno de su salario. No se pasen de casa en casa. 🗨

8En cualquier ciudad donde entren y los reciban, coman lo que les sirvan; 🗨

9sanen a los enfermos que haya en ella, y díganles: “Se ha acercado a ustedes el reino de Dios”. 🗨

10»Pero en cualquier ciudad donde entren, y no los reciban, salgan a sus calles, y digan: 🗨

11“Hasta el polvo de su ciudad que se pega a nuestros pies, nos lo sacudimos en protesta contra ustedes; pero sepan esto: que el reino de Dios se ha acercado”. 🗨

12Les digo que en aquel día será más tolerable el castigo para Sodoma que para aquella ciudad. 🗨

13»¡Ay de ti Corazín! ¡Ay de ti Betsaida! Porque si los milagros que se hicieron entre ustedes hubieran sido hechos en Tiro y Sidón, hace tiempo que se hubieran arrepentido sentados en cilicio y ceniza. 🗨

14Por eso, en el juicio será más tolerable el castigo para Tiro y Sidón que para ustedes. 🗨

15Y tú, Capernaúm, ¿acaso serás elevada hasta los cielos? ¡Hasta el Hades serás hundida! 🗨

16»El que a ustedes escucha, me escucha a Mí, y el que a ustedes rechaza, me rechaza a Mí; y el que me rechaza a Mí, rechaza al que me envió». 🗨

17Los setenta regresaron con gozo, diciendo: «Señor, hasta los demonios se nos sujetan en Tu nombre». 🗨

18Y Él les dijo: «Yo veía a Satanás caer del cielo como un rayo. 🗨

19Miren, les he dado autoridad para pisotear sobre serpientes y escorpiones, y sobre todo el poder del enemigo, y nada les hará daño. 🗨

20Sin embargo, no se regocijen en esto, de que los espíritus se les sometan, sino regocíjense de que sus nombres están escritos en los cielos». 🗨

21En aquella misma hora Jesús se regocijó mucho en el Espíritu Santo, y dijo: «Te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque ocultaste estas cosas a sabios y a inteligentes, y las revelaste a niños. Sí, Padre, porque así fue de Tu agrado. 🗨

22Todas las cosas me han sido entregadas por Mi Padre, y nadie sabe quién es el Hijo sino el Padre, ni quién es el Padre sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar». 🗨

23Volviéndose hacia los discípulos, les dijo aparte: «Dichosos los ojos que ven lo que ustedes ven; 🗨

24porque les digo que muchos profetas y reyes desearon ver lo que ustedes ven, y no lo vieron, y oír lo que ustedes oyen, y no lo oyeron». 🗨

25Cierto intérprete de la ley se levantó, y para poner a prueba a Jesús dijo: «Maestro, ¿qué haré para heredar la vida eterna?». 🗨

26Y Jesús le dijo: «¿Qué está escrito en la ley? ¿Qué lees en ella?». 🗨

27Respondiendo él, dijo: «Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu fuerza, y con toda tu mente, y a tu prójimo como a ti mismo». 🗨

28Entonces Jesús le dijo: «Has respondido correctamente; haz esto y vivirás». 🗨

29Pero queriendo él justificarse a sí mismo, dijo a Jesús: «¿Y quién es mi prójimo?». 🗨

30Jesús le respondió: «Cierto hombre bajaba de Jerusalén a Jericó, y cayó en manos de salteadores, los cuales después de despojarlo y de darle golpes, se fueron, dejándolo medio muerto. 🗨

31Por casualidad cierto sacerdote bajaba por aquel camino, y cuando lo vio, pasó por el otro lado del camino. 🗨

32Del mismo modo, también un levita, cuando llegó al lugar y lo vio, pasó por el otro lado del camino. 🗨

33»Pero cierto samaritano, que iba de viaje, llegó adonde él estaba; y cuando lo vio, tuvo compasión. 🗨

34Acercándose, le vendó sus heridas, derramando aceite y vino sobre ellas; y poniéndolo sobre su propia cabalgadura, lo llevó a un mesón y lo cuidó. 🗨

35»Al día siguiente, sacando dos denarios se los dio al mesonero, y dijo: “Cuídelo, y todo lo demás que gaste, cuando yo regrese se lo pagaré”. 🗨

36¿Cuál de estos tres piensas tú que demostró ser prójimo del que cayó en manos de los salteadores?». 🗨

37El intérprete de la ley respondió: «El que tuvo misericordia de él». «Ve y haz tú lo mismo», le dijo Jesús. 🗨

38Mientras iban ellos de camino, Jesús entró en cierta aldea; y una mujer llamada Marta lo recibió en su casa. 🗨

39Ella tenía una hermana que se llamaba María, que sentada a los pies del Señor, escuchaba Su palabra. 🗨

40Pero Marta se preocupaba con todos los preparativos. Y acercándose a Él, le dijo: «Señor, ¿no te importa que mi hermana me deje servir sola? Dile, pues, que me ayude». 🗨

41El Señor le respondió: «Marta, Marta, tú estás preocupada y molesta por tantas cosas; 🗨

42pero una sola cosa es necesaria, y María ha escogido la parte buena, la cual no le será quitada». 🗨

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