Lucas 9 — comparando versiones
Reina Valera 1960 (RV60)
1Habiendo reunido a sus doce discípulos, les dio poder y autoridad sobre todos los demonios, y para sanar enfermedades. 🗨
2Y los envió a predicar el reino de Dios, y a sanar a los enfermos. 🗨
3Y les dijo: No toméis nada para el camino, ni bordón, ni alforja, ni pan, ni dinero; ni llevéis dos túnicas. 🗨
4Y en cualquier casa donde entréis, quedad allí, y de allí salid. 🗨
5Y dondequiera que no os recibieren, salid de aquella ciudad, y sacudid el polvo de vuestros pies en testimonio contra ellos. 🗨
6Y saliendo, pasaban por todas las aldeas, anunciando el evangelio y sanando por todas partes. 🗨
7Herodes el tetrarca oyó de todas las cosas que hacía Jesús; y estaba perplejo, porque decían algunos: Juan ha resucitado de los muertos; 🗨
8otros: Elías ha aparecido; y otros: Algún profeta de los antiguos ha resucitado. 🗨
9Y dijo Herodes: A Juan yo le hice decapitar; ¿quién, pues, es éste, de quien oigo tales cosas? Y procuraba verle. 🗨
10Vueltos los apóstoles, le contaron todo lo que habían hecho. Y tomándolos, se retiró aparte, a un lugar desierto de la ciudad llamada Betsaida. 🗨
11Y cuando la gente lo supo, le siguió; y él les recibió, y les hablaba del reino de Dios, y sanaba a los que necesitaban ser curados. 🗨
12Pero el día comenzaba a declinar; y acercándose los doce, le dijeron: Despide a la gente, para que vayan a las aldeas y campos de alrededor, y se alojen y encuentren alimentos; porque aquí estamos en lugar desierto. 🗨
13El les dijo: Dadles vosotros de comer. Y dijeron ellos: No tenemos más que cinco panes y dos pescados, a no ser que vayamos nosotros a comprar alimentos para toda esta multitud. 🗨
14Y eran como cinco mil hombres. Entonces dijo a sus discípulos: Hacedlos sentar en grupos, de cincuenta en cincuenta. 🗨
15Así lo hicieron, haciéndolos sentar a todos. 🗨
16Y tomando los cinco panes y los dos pescados, levantando los ojos al cielo, los bendijo, y los partió, y dio a sus discípulos para que los pusiesen delante de la gente. 🗨
17Y comieron todos, y se saciaron; y recogieron lo que les sobró, doce cestas de pedazos. 🗨
18Aconteció que mientras Jesús oraba aparte, estaban con él los discípulos; y les preguntó, diciendo: ¿Quién dice la gente que soy yo? 🗨
19Ellos respondieron: Unos, Juan el Bautista; otros, Elías; y otros, que algún profeta de los antiguos ha resucitado. 🗨
20El les dijo: ¿Y vosotros, quién decís que soy? Entonces respondiendo Pedro, dijo: El Cristo de Dios. 🗨
21Pero él les mandó que a nadie dijesen esto, encargándoselo rigurosamente, 🗨
22y diciendo: Es necesario que el Hijo del Hombre padezca muchas cosas, y sea desechado por los ancianos, por los principales sacerdotes y por los escribas, y que sea muerto, y resucite al tercer día. 🗨
23Y decía a todos: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día, y sígame. 🗨
24Porque todo el que quiera salvar su vida, la perderá; y todo el que pierda su vida por causa de mí, éste la salvará. 🗨
25Pues ¿qué aprovecha al hombre, si gana todo el mundo, y se destruye o se pierde a sí mismo? 🗨
26Porque el que se avergonzare de mí y de mis palabras, de éste se avergonzará el Hijo del Hombre cuando venga en su gloria, y en la del Padre, y de los santos ángeles. 🗨
27Pero os digo en verdad, que hay algunos de los que están aquí, que no gustarán la muerte hasta que vean el reino de Dios. 🗨
28Aconteció como ocho días después de estas palabras, que tomó a Pedro, a Juan y a Jacobo, y subió al monte a orar. 🗨
29Y entre tanto que oraba, la apariencia de su rostro se hizo otra, y su vestido blanco y resplandeciente. 🗨
30Y he aquí dos varones que hablaban con él, los cuales eran Moisés y Elías; 🗨
31quienes aparecieron rodeados de gloria, y hablaban de su partida, que iba Jesús a cumplir en Jerusalén. 🗨
32Y Pedro y los que estaban con él estaban rendidos de sueño; mas permaneciendo despiertos, vieron la gloria de Jesús, y a los dos varones que estaban con él. 🗨
33Y sucedió que apartándose ellos de él, Pedro dijo a Jesús: Maestro, bueno es para nosotros que estemos aquí; y hagamos tres enramadas, una para ti, una para Moisés, y una para Elías; no sabiendo lo que decía. 🗨
34Mientras él decía esto, vino una nube que los cubrió; y tuvieron temor al entrar en la nube. 🗨
35Y vino una voz desde la nube, que decía: Este es mi Hijo amado; a él oíd. 🗨
36Y cuando cesó la voz, Jesús fue hallado solo; y ellos callaron, y por aquellos días no dijeron nada a nadie de lo que habían visto. 🗨
37Al día siguiente, cuando descendieron del monte, una gran multitud les salió al encuentro. 🗨
38Y he aquí, un hombre de la multitud clamó diciendo: Maestro, te ruego que veas a mi hijo, pues es el único que tengo; 🗨
39y sucede que un espíritu le toma, y de repente da voces, y le sacude con violencia, y le hace echar espuma, y estropeándole, a duras penas se aparta de él. 🗨
40Y rogué a tus discípulos que le echasen fuera, y no pudieron. 🗨
41Respondiendo Jesús, dijo: ¡Oh generación incrédula y perversa! ¿Hasta cuándo he de estar con vosotros, y os he de soportar? Trae acá a tu hijo. 🗨
42Y mientras se acercaba el muchacho, el demonio le derribó y le sacudió con violencia; pero Jesús reprendió al espíritu inmundo, y sanó al muchacho, y se lo devolvió a su padre. 🗨
43Y todos se admiraban de la grandeza de Dios. Jesús anuncia otra vez su muerte Y maravillándose todos de todas las cosas que hacía, dijo a sus discípulos: 🗨
44Haced que os penetren bien en los oídos estas palabras; porque acontecerá que el Hijo del Hombre será entregado en manos de hombres. 🗨
45Mas ellos no entendían estas palabras, pues les estaban veladas para que no las entendiesen; y temían preguntarle sobre esas palabras. 🗨
46Entonces entraron en discusión sobre quién de ellos sería el mayor. 🗨
47Y Jesús, percibiendo los pensamientos de sus corazones, tomó a un niño y lo puso junto a sí, 🗨
48y les dijo: Cualquiera que reciba a este niño en mi nombre, a mí me recibe; y cualquiera que me recibe a mí, recibe al que me envió; porque el que es más pequeño entre todos vosotros, ése es el más grande. 🗨
49Entonces respondiendo Juan, dijo: Maestro, hemos visto a uno que echaba fuera demonios en tu nombre; y se lo prohibimos, porque no sigue con nosotros. 🗨
50Jesús le dijo: No se lo prohibáis; porque el que no es contra nosotros, por nosotros es. 🗨
51Cuando se cumplió el tiempo en que él había de ser recibido arriba, afirmó su rostro para ir a Jerusalén. 🗨
52Y envió mensajeros delante de él, los cuales fueron y entraron en una aldea de los samaritanos para hacerle preparativos. 🗨
53Mas no le recibieron, porque su aspecto era como de ir a Jerusalén. 🗨
54Viendo esto sus discípulos Jacobo y Juan, dijeron: Señor, ¿quieres que mandemos que descienda fuego del cielo, como hizo Elías, y los consuma? 🗨
55Entonces volviéndose él, los reprendió, diciendo: Vosotros no sabéis de qué espíritu sois; 🗨
56porque el Hijo del Hombre no ha venido para perder las almas de los hombres, sino para salvarlas. Y se fueron a otra aldea. 🗨
57Yendo ellos, uno le dijo en el camino: Señor, te seguiré adondequiera que vayas. 🗨
58Y le dijo Jesús: Las zorras tienen guaridas, y las aves de los cielos nidos; mas el Hijo del Hombre no tiene dónde recostar la cabeza. 🗨
59Y dijo a otro: Sígueme. El le dijo: Señor, déjame que primero vaya y entierre a mi padre. 🗨
60Jesús le dijo: Deja que los muertos entierren a sus muertos; y tú ve, y anuncia el reino de Dios. 🗨
61Entonces también dijo otro: Te seguiré, Señor; pero déjame que me despida primero de los que están en mi casa. 🗨
62Y Jesús le dijo: Ninguno que poniendo su mano en el arado mira hacia atrás, es apto para el reino de Dios. 🗨
Nueva Version Internacional (NVI)
1Habiendo reunido a los doce, Jesús les dio poder y autoridad para expulsar a todos los demonios y para sanar enfermedades. 🗨
2Entonces los envió a predicar el reino de Dios y a sanar a los enfermos. 🗨
3«No lleven nada para el camino: ni bastón, ni bolsa, ni pan, ni dinero, ni dos mudas de ropa —les dijo—. 🗨
4En cualquier casa que entren, quédense allí hasta que salgan del pueblo. 🗨
5Si no los reciben bien, salgan de ese pueblo y sacúdanse el polvo de los pies como un testimonio contra sus habitantes». 🗨
6Así que partieron y fueron por todas partes de pueblo en pueblo, predicando las buenas noticias y sanando a la gente. 🗨
7Herodes, el tetrarca, se enteró de todo lo que estaba sucediendo. Estaba perplejo porque algunos decían que Juan había resucitado; 🗨
8otros, que se había aparecido Elías; y otros, en fin, que había resucitado alguno de los antiguos profetas. 🗨
9Pero Herodes dijo: «A Juan mandé que le cortaran la cabeza; ¿quién es, entonces, este de quien oigo tales cosas?». Y procuraba verlo. 🗨
10Cuando regresaron los apóstoles, le contaron a Jesús lo que habían hecho. Él se los llevó consigo y se retiraron solos a un pueblo llamado Betsaida, 🗨
11pero la gente se enteró y lo siguió. Él los recibió y les habló del reino de Dios. También sanó a los que lo necesitaban. 🗨
12Al atardecer se le acercaron los doce y le dijeron:―Despide a la gente, para que vaya a buscar alojamiento y comida en los campos y pueblos cercanos, pues donde estamos no hay nada. 🗨
13―Denles ustedes mismos de comer —les dijo Jesús.―No tenemos más que cinco panes y dos pescados, a menos que vayamos a comprar comida para toda esta gente —objetaron ellos, 🗨
14porque había allí unos cinco mil hombres.Pero Jesús dijo a sus discípulos:―Hagan que se sienten en grupos como de cincuenta cada uno. 🗨
15Así lo hicieron los discípulos y se sentaron todos. 🗨
16Entonces Jesús tomó los cinco panes y los dos pescados y, mirando al cielo, los bendijo. Luego los partió y se los dio a los discípulos para que se los repartieran a la gente. 🗨
17Todos comieron hasta quedar satisfechos y de los pedazos que sobraron se recogieron doce canastas. 🗨
18Un día Jesús estaba orando a solas; cuando llegaron sus discípulos, les preguntó:―¿Quién dice la gente que soy yo? 🗨
19Le respondieron:―Unos dicen que Juan el Bautista; otros, que Elías y otros, que uno de los antiguos profetas ha resucitado. 🗨
20―Y ustedes, ¿quién dicen que soy yo? —preguntó Jesús.―El Cristo de Dios —afirmó Pedro. 🗨
21Jesús les ordenó terminantemente que no dijeran esto a nadie. 🗨
22Y les dijo:―El Hijo del hombre tiene que sufrir muchas cosas y ser rechazado por los líderes religiosos, los jefes de los sacerdotes y los maestros de la Ley. Es necesario que lo maten y que resucite al tercer día. 🗨
23Dirigiéndose a todos, declaró:―Si alguien quiere ser mi discípulo, que se niegue a sí mismo, tome su cruz cada día y me siga. 🗨
24Porque el que quiera salvar su vida la perderá; pero el que pierda su vida por mi causa la salvará. 🗨
25¿De qué le sirve a uno ganar el mundo entero si se pierde o se destruye a sí mismo? 🗨
26Si alguien se avergüenza de mí y de mis palabras, el Hijo del hombre se avergonzará de él cuando venga en su gloria y en la gloria del Padre y de los santos ángeles. 🗨
27Además, les aseguro que algunos de los aquí presentes no sufrirán la muerte sin antes haber visto el reino de Dios. 🗨
28Unos ocho días después de decir esto, Jesús, acompañado de Pedro, Juan y Santiago, subió a una montaña a orar. 🗨
29Mientras oraba, su rostro se transformó y su ropa se volvió blanca y radiante. 🗨
30Y aparecieron dos personajes —Moisés y Elías— que conversaban con Jesús. 🗨
31Tenían un aspecto glorioso, y hablaban de la partida de Jesús, que él iba a cumplir en Jerusalén. 🗨
32Pedro y sus compañeros estaban rendidos de sueño, pero, cuando se despabilaron, vieron su gloria y a los dos personajes que estaban con él. 🗨
33Mientras estos se apartaban de Jesús, Pedro, sin saber lo que estaba diciendo, propuso:―Maestro, ¡qué bien que estemos aquí! Podemos levantar tres albergues: uno para ti, otro para Moisés y otro para Elías. 🗨
34Estaba hablando todavía cuando apareció una nube que los envolvió, y, al entrar en la nube, se asustaron. 🗨
35Entonces salió de la nube una voz que dijo: «Este es mi Hijo, mi escogido. ¡Escúchenlo!». 🗨
36Después de oírse la voz, Jesús quedó solo. Los discípulos guardaron esto en secreto y por algún tiempo a nadie contaron nada de lo que habían visto. 🗨
37Al día siguiente, cuando bajaron de la montaña, le salió al encuentro mucha gente. 🗨
38Y un hombre de entre la multitud exclamó:―Maestro, te ruego que atiendas a mi hijo, pues es el único que tengo. 🗨
39Resulta que un espíritu se posesiona de él y de repente el muchacho se pone a gritar; también lo sacude con violencia y hace que eche espumarajos. Cuando lo atormenta, a duras penas lo suelta. 🗨
40Ya les rogué a tus discípulos que lo expulsaran, pero no pudieron. 🗨
41―¡Ah, generación incrédula y malvada! —respondió Jesús—. ¿Hasta cuándo tendré que estar con ustedes y soportarlos? Trae acá a tu hijo. 🗨
42Estaba acercándose el muchacho cuando el demonio lo derribó con una convulsión. Pero Jesús reprendió al espíritu maligno, sanó al muchacho y se lo devolvió al padre. 🗨
43Y todos se quedaron asombrados de la grandeza de Dios.En medio de tanta admiración por todo lo que hacía, Jesús dijo a sus discípulos: 🗨
44―Presten mucha atención a lo que les voy a decir: el Hijo del hombre va a ser entregado en manos de los hombres. 🗨
45Pero ellos no entendían lo que quería decir con esto. Les estaba encubierto para que no lo comprendieran, y no se atrevían a preguntárselo. 🗨
46Surgió entre los discípulos una discusión sobre quién de ellos sería el más importante. 🗨
47Como Jesús sabía bien lo que pensaban, tomó a un niño y lo puso a su lado. 🗨
48―El que recibe en mi nombre a este niño —les dijo—, me recibe a mí; y el que me recibe a mí, recibe al que me envió. Porque el que es más pequeño entre todos ustedes, ese es el más importante. 🗨
49―Maestro —dijo Juan—, vimos a un hombre que expulsaba demonios en tu nombre y se lo impedimos, porque no es de los nuestros. 🗨
50―No se lo impidan —les respondió Jesús—, porque el que no está contra ustedes está a favor de ustedes. 🗨
51Como se acercaba el tiempo de que fuera llevado al cielo, Jesús se hizo el firme propósito de ir a Jerusalén. 🗨
52Envió por delante mensajeros, que entraron en un pueblo samaritano para prepararle alojamiento; 🗨
53pero allí la gente no quiso recibirlo porque se dirigía a Jerusalén. 🗨
54Cuando los discípulos Santiago y Juan vieron esto, le preguntaron:―Señor, ¿quieres que hagamos caer fuego del cielo para que los destruya? 🗨
55Pero Jesús se volvió a ellos y los reprendió. 🗨
56Luego siguieron la jornada a otra aldea. 🗨
57Iban por el camino cuando alguien le dijo a Jesús:―Te seguiré adondequiera que vayas. 🗨
58―Las zorras tienen madrigueras y las aves tienen nidos —le respondió Jesús—, pero el Hijo del hombre no tiene dónde recostar la cabeza. 🗨
59A otro le dijo:―Sígueme.Él le contestó:―Señor, primero déjame ir a enterrar a mi padre. 🗨
60―Deja que los muertos entierren a sus muertos, pero tú ve y proclama el reino de Dios —le respondió Jesús. 🗨
61Otro afirmó:―Te seguiré, Señor, pero primero deja despedirme de mi familia. 🗨
62Jesús le respondió:―Nadie que mire atrás después de poner la mano en el arado es apto para el reino de Dios. 🗨
La Biblia de las Americas (LBLA)
1Reuniendo a los doce, les dio poder y autoridad sobre todos los demonios y para sanar enfermedades. 🗨
2Y los envió a proclamar el reino de Dios y a sanar a los enfermos. 🗨
3Y les dijo: No toméis nada para el camino, ni bordón, ni alforja, ni pan, ni dinero; ni tengáis dos túnicas cada uno. 🗨
4En cualquier casa donde entréis, quedaos allí, y sea de allí vuestra salida. 🗨
5Y en cuanto a los que no os reciban, al salir de esa ciudad, sacudid el polvo de vuestros pies en testimonio contra ellos. 🗨
6Entonces salieron, e iban por las aldeas anunciando el evangelio y sanando por todas partes. 🗨
7Herodes el tetrarca se enteró de todo lo que estaba pasando, y estaba muy perplejo, porque algunos decían que Juan había resucitado de entre los muertos, 🗨
8otros, que Elías había aparecido, y otros, que algún profeta de los antiguos había resucitado. 🗨
9Entonces Herodes dijo: A Juan yo lo hice decapitar; ¿quién es, entonces, este de quien oigo tales cosas? Y procuraba verle. 🗨
10Y cuando los apóstoles regresaron, dieron cuenta a Jesús de todo lo que habían hecho. Y Él, tomándolos consigo, se retiró aparte a una ciudad llamada Betsaida. 🗨
11Pero cuando la gente se dio cuenta de esto, le siguió; y Jesús, recibiéndolos, les hablaba del reino de Dios, y sanaba a los que tenían necesidad de ser curados. 🗨
12El día comenzaba a declinar, y acercándose los doce, le dijeron: Despide a la multitud, para que vayan a las aldeas y campos de los alrededores, y hallen alojamiento y consigan alimentos; porque aquí estamos en un lugar desierto. 🗨
13Pero Él les dijo: Dadles vosotros de comer. Y ellos dijeron: No tenemos más que cinco panes y dos peces, a no ser que vayamos y compremos alimentos para toda esta gente. 🗨
14(Porque había como cinco mil hombres.) Y Jesús dijo a sus discípulos: Haced que se recuesten en grupos como de cincuenta cada uno. 🗨
15Así lo hicieron, haciendo recostar a todos. 🗨
16Y tomando los cinco panes y los dos peces, levantando los ojos al cielo, los bendijo, y los partió, y los iba dando a los discípulos para que los sirvieran a la gente. 🗨
17Todos comieron y se saciaron; y se recogieron de lo que les sobró de los pedazos: doce cestas llenas. 🗨
18Y mientras Jesús oraba a solas, estaban con Él los discípulos, y les preguntó, diciendo: ¿Quién dicen las multitudes que soy yo? 🗨
19Entonces ellos respondieron, y dijeron: Unos, Juan el Bautista, otros, Elías, y otros, que algún profeta de los antiguos ha resucitado. 🗨
20Y Él les dijo: Y vosotros ¿quién decís que soy yo? Y Pedro respondiendo, dijo: El Cristo de Dios. 🗨
21Pero Él, advirtiéndoles severamente, les mandó que no dijeran esto a nadie, 🗨
22diciendo: El Hijo del Hombre debe padecer mucho, y ser rechazado por los ancianos, los principales sacerdotes y los escribas, y ser muerto, y resucitar al tercer día. 🗨
23Y decía a todos: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día y sígame. 🗨
24Porque el que quiera salvar su vida, la perderá, pero el que pierda su vida por causa de mí, ese la salvará. 🗨
25Pues, ¿de qué le sirve a un hombre haber ganado el mundo entero, si él mismo se destruye o se pierde? 🗨
26Porque el que se avergüence de mí y de mis palabras, de este se avergonzará el Hijo del Hombre cuando venga en su gloria, y la del Padre, y la de los santos ángeles. 🗨
27Pero en verdad os digo que hay algunos de los que están aquí, que no probarán la muerte hasta que vean el reino de Dios. 🗨
28Y como ocho días después de estas palabras, Jesús tomó consigo a Pedro, a Juan y a Jacobo, y subió al monte a orar. 🗨
29Mientras oraba, la apariencia de su rostro se hizo otra, y su ropa se hizo blanca y resplandeciente. 🗨
30Y he aquí, dos hombres hablaban con Él, los cuales eran Moisés y Elías, 🗨
31quienes apareciendo en gloria, hablaban de la partida de Jesús, que Él estaba a punto de cumplir en Jerusalén. 🗨
32Pedro y sus compañeros habían sido vencidos por el sueño, pero cuando estuvieron bien despiertos, vieron la gloria de Jesús y a los dos varones que estaban con Él. 🗨
33Y sucedió que al retirarse ellos de Él, Pedro dijo a Jesús: Maestro, bueno es que estemos aquí; hagamos tres enramadas, una para ti, otra para Moisés y otra para Elías; no sabiendo lo que decía. 🗨
34Entonces, mientras él decía esto, se formó una nube que los cubrió; y tuvieron temor al entrar en la nube. 🗨
35Y una voz salió de la nube, que decía: Este es mi Hijo, mi Escogido; a Él oíd. 🗨
36Después que la voz se oyó, Jesús fue hallado solo. Ellos se lo callaron, y por aquellos días no contaron a nadie nada de lo que habían visto. 🗨
37Y aconteció que al día siguiente, cuando bajaron del monte, una gran multitud le salió al encuentro. 🗨
38Y he aquí, un hombre de la multitud gritó, diciendo: Maestro, te suplico que veas a mi hijo, pues es el único que tengo, 🗨
39y sucede que un espíritu se apodera de él, y de repente da gritos, y el espíritu le hace caer con convulsiones, echando espumarajos; y magullándole, a duras penas se aparta de él. 🗨
40Entonces rogué a tus discípulos que lo echaran fuera, y no pudieron. 🗨
41Respondiendo Jesús, dijo: ¡Oh generación incrédula y perversa! ¿Hasta cuándo he de estar con vosotros y os he de soportar? Trae acá a tu hijo. 🗨
42Cuando este se acercaba, el demonio lo derribó y lo hizo caer con convulsiones. Pero Jesús reprendió al espíritu inmundo, y sanó al muchacho y se lo devolvió a su padre. 🗨
43Y todos estaban admirados de la grandeza de Dios.Mientras todos se maravillaban de todas las cosas que hacía, Jesús dijo a sus discípulos: 🗨
44Haced que estas palabras penetren en vuestros oídos, porque el Hijo del Hombre va a ser entregado en manos de los hombres. 🗨
45Pero ellos no entendían estas palabras, y les estaban veladas para que no las comprendieran; y temían preguntarle acerca de ellas. 🗨
46Y se suscitó una discusión entre ellos, sobre quién de ellos sería el mayor. 🗨
47Entonces Jesús, sabiendo lo que pensaban en sus corazones, tomó a un niño y lo puso a su lado, 🗨
48y les dijo: El que reciba a este niño en mi nombre, a mí me recibe; y el que me recibe a mí, recibe a aquel que me envió; porque el que es más pequeño entre todos vosotros, ese es grande. 🗨
49Y respondiendo Juan, dijo: Maestro, vimos a uno echando fuera demonios en tu nombre, y tratamos de impedírselo porque no anda con nosotros. 🗨
50Pero Jesús le dijo: No se lo impidáis; porque el que no está contra vosotros, está con vosotros. 🗨
51Y sucedió que cuando se cumplían los días de su ascensión, Él, con determinación, afirmó su rostro para ir a Jerusalén. 🗨
52Y envió mensajeros delante de Él; y ellos fueron y entraron en una aldea de los samaritanos para hacerle preparativos. 🗨
53Pero no le recibieron, porque sabían que había determinado ir a Jerusalén. 🗨
54Al ver esto, sus discípulos Jacobo y Juan, dijeron: Señor, ¿quieres que mandemos que descienda fuego del cielo y los consuma? 🗨
55Pero Él, volviéndose, los reprendió, y dijo: Vosotros no sabéis de qué espíritu sois, 🗨
56porque el Hijo del Hombre no ha venido para destruir las almas de los hombres, sino para salvarlas. Y se fueron a otra aldea. 🗨
57Y mientras ellos iban por el camino, uno le dijo: Te seguiré adondequiera que vayas. 🗨
58Y Jesús le dijo: Las zorras tienen madrigueras y las aves del cielo nidos, pero el Hijo del Hombre no tiene dónde recostar la cabeza. 🗨
59A otro dijo: Sígueme. Pero él dijo: Señor, permíteme que vaya primero a enterrar a mi padre. 🗨
60Mas Él le dijo: Deja que los muertos entierren a sus muertos; pero tú, ve y anuncia por todas partes el reino de Dios. 🗨
61También otro dijo: Te seguiré, Señor; pero primero permíteme despedirme de los de mi casa. 🗨
62Pero Jesús le dijo: Nadie, que después de poner la mano en el arado mira atrás, es apto para el reino de Dios. 🗨
Nueva Traduccion Viviente (NTV)
1Cierto día, Jesús reunió a sus doce discípulos y les dio poder y autoridad para expulsar a todos los demonios y sanar enfermedades. 🗨
2Luego los envió para que anunciaran a todos acerca del reino de Dios y sanaran a los enfermos. 🗨
3Les dio las siguientes instrucciones: «No lleven nada para el viaje, ni bastón, ni bolso de viaje, ni comida, ni dinero, ni siquiera una muda de ropa. 🗨
4Por todo lugar que vayan, quédense en la misma casa hasta salir de la ciudad. 🗨
5Y si en algún pueblo se niegan a recibirlos, sacúdanse el polvo de los pies al salir para mostrar que abandonan a esas personas a su suerte». 🗨
6Entonces ellos comenzaron su recorrido por las aldeas para predicar la Buena Noticia y sanar a los enfermos. 🗨
7Cuando Herodes Antipas, el gobernante de Galilea, oyó hablar de todo lo que Jesús hacía, quedó perplejo. Algunos decían que Juan el Bautista había resucitado de los muertos. 🗨
8Otros pensaban que Jesús era Elías o algún otro profeta, levantado de los muertos. 🗨
9«Decapité a Juan —decía Herodes—, así que, ¿quién es este hombre de quien oigo tantas historias?». Y siguió tratando de ver a Jesús. 🗨
10Cuando los apóstoles regresaron, le contaron a Jesús todo lo que habían hecho. Luego él se retiró con ellos sin llamar la atención hacia la ciudad de Betsaida, 🗨
11pero las multitudes descubrieron adónde iba y lo siguieron. Jesús los recibió y les enseñó acerca del reino de Dios y sanó a los que estaban enfermos. 🗨
12Al atardecer, los doce discípulos se le acercaron y le dijeron: —Despide a las multitudes para que puedan conseguir comida y encontrar alojamiento para la noche en las aldeas y granjas cercanas. En este lugar alejado no hay nada para comer. 🗨
13Jesús les dijo: —Denles ustedes de comer. —Pero lo único que tenemos son cinco panes y dos pescados —le respondieron—. ¿O esperas que vayamos y compremos suficiente comida para toda esta gente? 🗨
14Pues había alrededor de cinco mil hombres allí. Jesús les respondió: —Díganles que se sienten en grupos de unos cincuenta cada uno. 🗨
15Entonces todos se sentaron. 🗨
16Jesús tomó los cinco panes y los dos pescados, miró hacia el cielo y los bendijo. Luego, a medida que partía los panes en trozos, se los daba a sus discípulos junto con los pescados para que los distribuyeran entre la gente. 🗨
17Todos comieron cuanto quisieron, y después los discípulos juntaron doce canastas con lo que sobró. 🗨
18Cierto día, Jesús se alejó de las multitudes para orar a solas. Solo estaban con él sus discípulos, y les preguntó: —¿Quién dice la gente que soy? 🗨
19—Bueno —contestaron—, algunos dicen Juan el Bautista, otros dicen Elías, y otros dicen que eres uno de los otros antiguos profetas, que volvió de la muerte. 🗨
20Entonces les preguntó: —Y ustedes, ¿quién dicen que soy? Pedro contestó: —¡Tú eres el Mesías enviado por Dios! 🗨
21Jesús les advirtió a sus discípulos que no dijeran a nadie quién era él. 🗨
22—El Hijo del Hombre tendrá que sufrir muchas cosas terribles —les dijo—. Será rechazado por los ancianos, por los principales sacerdotes y por los maestros de la ley religiosa. Lo matarán, pero al tercer día resucitará. 🗨
23Entonces dijo a la multitud: «Si alguno de ustedes quiere ser mi seguidor, tiene que abandonar su propia manera de vivir, tomar su cruz cada día y seguirme. 🗨
24Si tratas de aferrarte a la vida, la perderás, pero si entregas tu vida por mi causa, la salvarás. 🗨
25¿Y qué beneficio obtienes si ganas el mundo entero, pero te pierdes o destruyes a ti mismo? 🗨
26Si alguien se avergüenza de mí y de mi mensaje, el Hijo del Hombre se avergonzará de esa persona cuando regrese en su gloria y en la gloria del Padre y de los santos ángeles. 🗨
27Les digo la verdad, algunos de los que están aquí ahora no morirán sin antes ver el reino de Dios». 🗨
28Cerca de ocho días después, Jesús llevó a Pedro, a Juan y a Santiago a una montaña para orar. 🗨
29Y mientras oraba, la apariencia de su rostro se transformó y su ropa se volvió blanca resplandeciente. 🗨
30De repente aparecieron dos hombres, Moisés y Elías, y comenzaron a hablar con Jesús. 🗨
31Se veían llenos de gloria. Y hablaban sobre la partida de Jesús de este mundo, lo cual estaba a punto de cumplirse en Jerusalén. 🗨
32Pedro y los otros se durmieron. Cuando despertaron, vieron la gloria de Jesús y a los dos hombres de pie junto a él. 🗨
33Cuando Moisés y Elías comenzaron a irse, Pedro, sin saber siquiera lo que decía, exclamó: «Maestro, ¡es maravilloso que estemos aquí! Hagamos tres enramadas como recordatorios: una para ti, una para Moisés y la otra para Elías». 🗨
34Pero no había terminado de hablar cuando una nube los cubrió y, mientras los cubría, se llenaron de miedo. 🗨
35Entonces, desde la nube, una voz dijo: «Este es mi Hijo, mi Elegido. Escúchenlo a él». 🗨
36Cuando la voz terminó de hablar, Jesús estaba allí solo. En aquel tiempo, no le contaron a nadie lo que habían visto. 🗨
37Al día siguiente, después que bajaron del monte, una gran multitud salió al encuentro de Jesús. 🗨
38Un hombre de la multitud le exclamó: —Maestro, te suplico que veas a mi hijo, el único que tengo. 🗨
39Un espíritu maligno sigue apoderándose de él, haciéndolo gritar. Le causa tales convulsiones que echa espuma por la boca; lo sacude violentamente y casi nunca lo deja en paz. 🗨
40Les supliqué a tus discípulos que expulsaran ese espíritu, pero no pudieron hacerlo. 🗨
41—Gente corrupta y sin fe —dijo Jesús—, ¿hasta cuándo tendré que estar con ustedes y soportarlos? Entonces le dijo al hombre: —Tráeme a tu hijo aquí. 🗨
42Cuando el joven se acercó, el demonio lo arrojó al piso y le causó una violenta convulsión; pero Jesús reprendió al espíritu maligno y sanó al muchacho. Después lo devolvió a su padre. 🗨
43El asombro se apoderó de la gente al ver esa majestuosa demostración del poder de Dios. Mientras todos se maravillaban de las cosas que él hacía, Jesús dijo a sus discípulos: 🗨
44«Escúchenme y recuerden lo que digo. El Hijo del Hombre será traicionado y entregado en manos de sus enemigos». 🗨
45Sin embargo, ellos no entendieron lo que quiso decir. El significado de lo que decía estaba oculto de ellos, por eso no pudieron entender y tenían miedo de preguntarle. 🗨
46Entonces los discípulos comenzaron a discutir entre ellos acerca de quién era el más importante. 🗨
47Pero Jesús conocía lo que ellos pensaban, así que trajo a un niño y lo puso a su lado. 🗨
48Luego les dijo: «Todo el que recibe de mi parte a un niño pequeño como este, me recibe a mí; y todo el que me recibe a mí, también recibe al Padre, quien me envió. El más insignificante entre ustedes es el más importante». 🗨
49Juan le dijo a Jesús: —Maestro, vimos a alguien usar tu nombre para expulsar demonios, pero le dijimos que no lo hiciera porque no pertenece a nuestro grupo. 🗨
50Jesús le dijo: —¡No lo detengan! Todo el que no está en contra de ustedes está a su favor. 🗨
51Cuando se acercaba el tiempo de ascender al cielo, Jesús salió con determinación hacia Jerusalén. 🗨
52Envió mensajeros por delante a una aldea de Samaria para que se hicieran los preparativos para su llegada, 🗨
53pero los habitantes de la aldea no recibieron a Jesús porque iba camino a Jerusalén. 🗨
54Cuando Santiago y Juan vieron eso, le dijeron a Jesús: «Señor, ¿quieres que hagamos bajar fuego del cielo para que los consuma?». 🗨
55Entonces Jesús se volvió a ellos y los reprendió. 🗨
56Así que siguieron de largo hacia otro pueblo. 🗨
57Mientras caminaban, alguien le dijo a Jesús: —Te seguiré a cualquier lugar que vayas. 🗨
58Jesús le respondió: —Los zorros tienen cuevas donde vivir y los pájaros tienen nidos, pero el Hijo del Hombre no tiene ni siquiera un lugar donde recostar la cabeza. 🗨
59Dijo a otro: —Ven, sígueme. El hombre aceptó, pero le dijo: —Señor, deja que primero regrese a casa y entierre a mi padre. 🗨
60Jesús le dijo: —¡Deja que los muertos espirituales entierren a sus propios muertos! Tu deber es ir y predicar acerca del reino de Dios. 🗨
61Otro dijo: —Sí, Señor, te seguiré, pero primero deja que me despida de mi familia. 🗨
62Jesús le dijo: —El que pone la mano en el arado y luego mira atrás no es apto para el reino de Dios. 🗨
Nueva Biblia de las Américas (NBLA)
1Reuniendo Jesús a los doce discípulos, les dio poder y autoridad sobre todos los demonios y para sanar enfermedades. 🗨
2Los envió a proclamar el reino de Dios y a sanar a los enfermos. 🗨
3Y les dijo: «No tomen nada para el camino, ni bordón, ni alforja, ni pan, ni dinero; ni tengan dos túnicas cada uno. 🗨
4En cualquier casa donde entren, quédense allí, y sea de allí su salida. 🗨
5En cuanto a los que no los reciban, al salir de esa ciudad, sacudan el polvo de sus pies en testimonio contra ellos». 🗨
6Entonces salieron, e iban por las aldeas anunciando el evangelio y sanando por todas partes. 🗨
7Herodes el tetrarca se enteró de todo lo que estaba pasando, y estaba muy perplejo, porque algunos decían que Juan había resucitado de entre los muertos, 🗨
8otros, que Elías había aparecido, y otros, que algún profeta de los antiguos había resucitado. 🗨
9Entonces Herodes dijo: «A Juan yo lo hice decapitar; ¿quién es, entonces, Este de quien oigo tales cosas?». Y procuraba ver a Jesús. 🗨
10Cuando los apóstoles regresaron, dieron cuenta a Jesús de todo lo que habían hecho. Y tomándolos con Él, se retiró aparte a una ciudad llamada Betsaida. 🗨
11Pero cuando la gente se dio cuenta de esto, lo siguió; y Jesús, recibiéndolos, les hablaba del reino de Dios, y sanaba a los que tenían necesidad de ser curados. 🗨
12El día comenzaba a declinar, y acercándose los doce, le dijeron: «Despide a la multitud, para que vayan a las aldeas y campos de los alrededores, y hallen alojamiento y consigan alimentos; porque aquí estamos en un lugar desierto». 🗨
13«Denles ustedes de comer», les dijo Jesús. Y ellos dijeron: «No tenemos más que cinco panes y dos peces, a no ser que vayamos y compremos alimentos para toda esta gente». 🗨
14Porque había como 5,000 hombres. Y Jesús dijo a Sus discípulos: «Hagan que se recuesten en grupos como de cincuenta cada uno». 🗨
15Así lo hicieron, haciendo recostar a todos. 🗨
16Tomando Él los cinco panes y los dos peces, levantó los ojos al cielo, los bendijo, los partió y los iba dando a los discípulos para que los sirvieran a la gente. 🗨
17Todos comieron y se saciaron; y se recogieron de lo que les sobró de los pedazos: doce cestas llenas. 🗨
18Estando Jesús orando a solas, estaban con Él los discípulos, y les preguntó: «¿Quién dicen las multitudes que soy Yo?». 🗨
19Entonces ellos respondieron: «Unos, Juan el Bautista, otros, Elías, y otros, que algún profeta de los antiguos ha resucitado». 🗨
20«Y ustedes ¿quién dicen que soy Yo?» les preguntó. Y Pedro le respondió: «El Cristo de Dios». 🗨
21Pero Jesús, advirtiéndoles severamente, les mandó que no dijeran esto a nadie, 🗨
22y les dijo: «El Hijo del Hombre debe padecer mucho, y ser rechazado por los ancianos, los principales sacerdotes y los escribas, y ser muerto, y resucitar al tercer día». 🗨
23Y a todos les decía: «Si alguien quiere seguirme, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día y sígame. 🗨
24Porque el que quiera salvar su vida, la perderá, pero el que pierda su vida por causa de Mí, ese la salvará. 🗨
25Pues, ¿de qué le sirve a un hombre haber ganado el mundo entero, si él mismo se destruye o se pierde? 🗨
26Porque el que se avergüence de Mí y de Mis palabras, de este se avergonzará el Hijo del Hombre cuando venga en Su gloria, y la del Padre, y la de los santos ángeles. 🗨
27Pero en verdad les digo que hay algunos de los que están aquí, que no probarán la muerte hasta que vean el reino de Dios». 🗨
28Y como ocho días después de estas palabras, Jesús tomó con Él a Pedro, a Juan y a Jacobo, y subió al monte a orar. 🗨
29Mientras oraba, la apariencia de Su rostro se hizo otra, y Su ropa se hizo blanca y resplandeciente. 🗨
30Y de repente dos hombres hablaban con Él, los cuales eran Moisés y Elías, 🗨
31quienes apareciendo en gloria, hablaban de la partida de Jesús que Él estaba a punto de cumplir en Jerusalén. 🗨
32Pedro y sus compañeros habían sido vencidos por el sueño, pero cuando estuvieron bien despiertos, vieron la gloria de Jesús y a los dos varones que estaban con Él. 🗨
33Y al retirarse ellos de Él, Pedro dijo a Jesús: «Maestro, es bueno quedarnos aquí; hagamos tres enramadas, una para Ti, otra para Moisés y otra para Elías». Pero Pedro no sabía lo que decía. 🗨
34Entonces, mientras él decía esto, se formó una nube que los cubrió; y tuvieron temor al entrar en la nube. 🗨
35Y una voz salió de la nube, que decía: «Este es Mi Hijo, Mi Escogido; oigan a Él». 🗨
36Después de oírse la voz, Jesús quedó solo. Ellos mantuvieron esto en secreto; por aquellos días no contaron nada de lo que habían visto. 🗨
37Y aconteció que al día siguiente, cuando bajaron del monte, una gran multitud le salió al encuentro. 🗨
38En ese momento un hombre de la multitud gritó: «Maestro, te suplico que veas a mi hijo, pues es el único que tengo, 🗨
39y sucede que un espíritu se apodera de él, y de repente da gritos, y el espíritu hace que caiga con convulsiones, echando espumarajos; y cuando lo estropea, a duras penas se aparta de él. 🗨
40Entonces rogué a Tus discípulos que echaran fuera ese espíritu, y no pudieron». 🗨
41Jesús les respondió: «¡Oh generación incrédula y perversa! ¿Hasta cuándo he de estar con ustedes y he de soportarlos? Trae acá a tu hijo». 🗨
42Cuando este se acercaba, el demonio lo derribó y lo hizo caer con convulsiones. Pero Jesús reprendió al espíritu inmundo, y sanó al muchacho y se lo devolvió a su padre. 🗨
43Y todos estaban admirados de la grandeza de Dios. Mientras todos se maravillaban de todas las cosas que hacía, Jesús dijo a Sus discípulos: 🗨
44«Hagan que estas palabras penetren en sus oídos, porque el Hijo del Hombre va a ser entregado en manos de los hombres». 🗨
45Pero ellos no entendían estas palabras, y les estaban veladas para que no las comprendieran; y temían preguntar a Jesús acerca de ellas. 🗨
46Y comenzó una discusión entre ellos, sobre quién de ellos sería el mayor. 🗨
47Entonces Jesús, sabiendo lo que pensaban en sus corazones, tomó a un niño y lo puso a Su lado. 🗨
48«El que reciba a este niño en Mi nombre», les dijo, «me recibe a Mí; y el que me recibe a Mí, recibe a Aquel que me envió; porque el que es más pequeño entre todos ustedes, ese es grande». 🗨
49Y Juan respondió: «Maestro, vimos a uno echando fuera demonios en Tu nombre, y tratamos de impedírselo porque no anda con nosotros». 🗨
50Pero Jesús le dijo: «No se lo impidan; porque el que no está contra ustedes, está con ustedes». 🗨
51Sucedió que cuando se cumplían los días de Su ascensión, Jesús, con determinación, afirmó Su rostro para ir a Jerusalén. 🗨
52Y envió mensajeros delante de Él; y ellos fueron y entraron en una aldea de los samaritanos para hacer los preparativos para Él. 🗨
53Pero no lo recibieron, porque sabían que había determinado ir a Jerusalén. 🗨
54Al ver esto, Sus discípulos Jacobo y Juan, dijeron: «Señor, ¿quieres que mandemos que descienda fuego del cielo y los consuma?». 🗨
55Pero Él, volviéndose, los reprendió, y dijo: «Ustedes no saben de qué espíritu son, 🗨
56porque el Hijo del Hombre no ha venido para destruir las almas de los hombres, sino para salvarlas». Y se fueron a otra aldea. 🗨
57Mientras ellos iban por el camino, uno le dijo: «Te seguiré adondequiera que vayas». 🗨
58«Las zorras tienen madrigueras y las aves del cielo nidos», le dijo Jesús, «pero el Hijo del Hombre no tiene dónde recostar la cabeza». 🗨
59A otro le dijo: «Ven tras Mí». Pero él contestó: «Señor, permíteme que vaya primero a enterrar a mi padre». 🗨
60«Deja que los muertos entierren a sus muertos», le respondió Jesús; «pero tú, ve y anuncia por todas partes el reino de Dios». 🗨
61También otro dijo: «Te seguiré, Señor; pero primero permíteme despedirme de los de mi casa». 🗨
62Pero Jesús le dijo: «Nadie, que después de poner la mano en el arado mira atrás, es apto para el reino de Dios». 🗨