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Lucas 9
Jesús envía a los doce discípulos
1Habiendo reunido a sus doce discípulos, les dio poder y autoridad sobre todos los demonios, y para sanar enfermedades.🗨📝 2Y los envió a predicar el reino de Dios, y a sanar a los enfermos.🗨📝 3Y les dijo: No toméis nada para el camino, ni bordón, ni alforja, ni pan, ni dinero; ni llevéis dos túnicas.🗨📝 4Y en cualquier casa donde entréis, quedad allí, y de allí salid.🗨📝 5Y dondequiera que no os recibieren, salid de aquella ciudad, y sacudid el polvo de vuestros pies en testimonio contra ellos.🗨📝 6Y saliendo, pasaban por todas las aldeas, anunciando el evangelio y sanando por todas partes.🗨📝La confusión de Herodes
7Herodes el tetrarca oyó de todas las cosas que hacía Jesús; y estaba perplejo, porque decían algunos: Juan ha resucitado de los muertos;🗨📝 8otros: Elías ha aparecido; y otros: Algún profeta de los antiguos ha resucitado.🗨📝 9Y dijo Herodes: A Juan yo le hice decapitar; ¿quién, pues, es éste, de quien oigo tales cosas? Y procuraba verle.🗨📝Jesús alimenta a cinco mil
10Vueltos los apóstoles, le contaron todo lo que habían hecho. Y tomándolos, se retiró aparte, a un lugar desierto de la ciudad llamada Betsaida.🗨📝 11Y cuando la gente lo supo, le siguió; y él les recibió, y les hablaba del reino de Dios, y sanaba a los que necesitaban ser curados.🗨📝 12Pero el día comenzaba a declinar; y acercándose los doce, le dijeron: Despide a la gente, para que vayan a las aldeas y campos de alrededor, y se alojen y encuentren alimentos; porque aquí estamos en lugar desierto.🗨📝 13El les dijo: Dadles vosotros de comer. Y dijeron ellos: No tenemos más que cinco panes y dos pescados, a no ser que vayamos nosotros a comprar alimentos para toda esta multitud.🗨📝 14Y eran como cinco mil hombres. Entonces dijo a sus discípulos: Hacedlos sentar en grupos, de cincuenta en cincuenta.🗨📝 15Así lo hicieron, haciéndolos sentar a todos.🗨📝 16Y tomando los cinco panes y los dos pescados, levantando los ojos al cielo, los bendijo, y los partió, y dio a sus discípulos para que los pusiesen delante de la gente.🗨📝 17Y comieron todos, y se saciaron; y recogieron lo que les sobró, doce cestas de pedazos.🗨📝Declaración de Pedro acerca de Jesús
18Aconteció que mientras Jesús oraba aparte, estaban con él los discípulos; y les preguntó, diciendo: ¿Quién dice la gente que soy yo?🗨📝 19Ellos respondieron: Unos, Juan el Bautista; otros, Elías; y otros, que algún profeta de los antiguos ha resucitado.🗨📝 20El les dijo: ¿Y vosotros, quién decís que soy? Entonces respondiendo Pedro, dijo: El Cristo de Dios.🗨📝Jesús predice su muerte
21Pero él les mandó que a nadie dijesen esto, encargándoselo rigurosamente,🗨📝 22y diciendo: Es necesario que el Hijo del Hombre padezca muchas cosas, y sea desechado por los ancianos, por los principales sacerdotes y por los escribas, y que sea muerto, y resucite al tercer día.🗨📝 23Y decía a todos: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día, y sígame.🗨📝 24Porque todo el que quiera salvar su vida, la perderá; y todo el que pierda su vida por causa de mí, éste la salvará.🗨📝 25Pues ¿qué aprovecha al hombre, si gana todo el mundo, y se destruye o se pierde a sí mismo?🗨📝 26Porque el que se avergonzare de mí y de mis palabras, de éste se avergonzará el Hijo del Hombre cuando venga en su gloria, y en la del Padre, y de los santos ángeles.🗨📝 27Pero os digo en verdad, que hay algunos de los que están aquí, que no gustarán la muerte hasta que vean el reino de Dios.🗨📝La transfiguración
28Aconteció como ocho días después de estas palabras, que tomó a Pedro, a Juan y a Jacobo, y subió al monte a orar.🗨📝 29Y entre tanto que oraba, la apariencia de su rostro se hizo otra, y su vestido blanco y resplandeciente.🗨📝 30Y he aquí dos varones que hablaban con él, los cuales eran Moisés y Elías;🗨📝 31quienes aparecieron rodeados de gloria, y hablaban de su partida, que iba Jesús a cumplir en Jerusalén.🗨📝 32Y Pedro y los que estaban con él estaban rendidos de sueño; mas permaneciendo despiertos, vieron la gloria de Jesús, y a los dos varones que estaban con él.🗨📝 33Y sucedió que apartándose ellos de él, Pedro dijo a Jesús: Maestro, bueno es para nosotros que estemos aquí; y hagamos tres enramadas, una para ti, una para Moisés, y una para Elías; no sabiendo lo que decía.🗨📝 34Mientras él decía esto, vino una nube que los cubrió; y tuvieron temor al entrar en la nube.🗨📝 35Y vino una voz desde la nube, que decía: Este es mi Hijo amado; a él oíd.🗨📝 36Y cuando cesó la voz, Jesús fue hallado solo; y ellos callaron, y por aquellos días no dijeron nada a nadie de lo que habían visto.🗨📝Jesús sana a un muchacho endemoniado
37Al día siguiente, cuando descendieron del monte, una gran multitud les salió al encuentro.🗨📝 38Y he aquí, un hombre de la multitud clamó diciendo: Maestro, te ruego que veas a mi hijo, pues es el único que tengo;🗨📝 39y sucede que un espíritu le toma, y de repente da voces, y le sacude con violencia, y le hace echar espuma, y estropeándole, a duras penas se aparta de él.🗨📝 40Y rogué a tus discípulos que le echasen fuera, y no pudieron.🗨📝 41Respondiendo Jesús, dijo: ¡Oh generación incrédula y perversa! ¿Hasta cuándo he de estar con vosotros, y os he de soportar? Trae acá a tu hijo.🗨📝 42Y mientras se acercaba el muchacho, el demonio le derribó y le sacudió con violencia; pero Jesús reprendió al espíritu inmundo, y sanó al muchacho, y se lo devolvió a su padre.🗨📝Jesús predice otra vez su muerte
43Y todos se admiraban de la grandeza de Dios. Jesús anuncia otra vez su muerte Y maravillándose todos de todas las cosas que hacía, dijo a sus discípulos:🗨📝 44Haced que os penetren bien en los oídos estas palabras; porque acontecerá que el Hijo del Hombre será entregado en manos de hombres.🗨📝 45Mas ellos no entendían estas palabras, pues les estaban veladas para que no las entendiesen; y temían preguntarle sobre esas palabras.🗨📝El más importante en el reino
46Entonces entraron en discusión sobre quién de ellos sería el mayor.🗨📝 47Y Jesús, percibiendo los pensamientos de sus corazones, tomó a un niño y lo puso junto a sí,🗨📝 48y les dijo: Cualquiera que reciba a este niño en mi nombre, a mí me recibe; y cualquiera que me recibe a mí, recibe al que me envió; porque el que es más pequeño entre todos vosotros, ése es el más grande.🗨📝Uso del nombre de Jesús
49Entonces respondiendo Juan, dijo: Maestro, hemos visto a uno que echaba fuera demonios en tu nombre; y se lo prohibimos, porque no sigue con nosotros.🗨📝 50Jesús le dijo: No se lo prohibáis; porque el que no es contra nosotros, por nosotros es.🗨📝Oposición de los samaritanos
51Cuando se cumplió el tiempo en que él había de ser recibido arriba, afirmó su rostro para ir a Jerusalén.🗨📝 52Y envió mensajeros delante de él, los cuales fueron y entraron en una aldea de los samaritanos para hacerle preparativos.🗨📝 53Mas no le recibieron, porque su aspecto era como de ir a Jerusalén.🗨📝 54Viendo esto sus discípulos Jacobo y Juan, dijeron: Señor, ¿quieres que mandemos que descienda fuego del cielo, como hizo Elías, y los consuma?🗨📝 55Entonces volviéndose él, los reprendió, diciendo: Vosotros no sabéis de qué espíritu sois;🗨📝 56porque el Hijo del Hombre no ha venido para perder las almas de los hombres, sino para salvarlas. Y se fueron a otra aldea.🗨📝Lo que cuesta seguir a Jesús
57Yendo ellos, uno le dijo en el camino: Señor, te seguiré adondequiera que vayas.🗨📝 58Y le dijo Jesús: Las zorras tienen guaridas, y las aves de los cielos nidos; mas el Hijo del Hombre no tiene dónde recostar la cabeza.🗨📝 59Y dijo a otro: Sígueme. El le dijo: Señor, déjame que primero vaya y entierre a mi padre.🗨📝 60Jesús le dijo: Deja que los muertos entierren a sus muertos; y tú ve, y anuncia el reino de Dios.🗨📝 61Entonces también dijo otro: Te seguiré, Señor; pero déjame que me despida primero de los que están en mi casa.🗨📝 62Y Jesús le dijo: Ninguno que poniendo su mano en el arado mira hacia atrás, es apto para el reino de Dios.🗨📝Texto bíblico: Reina-Valera 1960 © Sociedades Bíblicas en América Latina, 1960. Renovado © Sociedades Bíblicas Unidas, 1988. Utilizado con permiso. Ver todos los créditos
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Lucas 9: RV60
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Lucas 9:1
9.1 El ministerio del Señor Jesucristo entraba en una nueva etapa, del Salvador que hacía todo personalmente a comisionar a sus discípulos con su trabajo de salvación. Los reunió para darles poder y autoridad. No solo poder, sino autoridad también; y no solo autoridad, sino además el poder. Son dos cosas distintas. Alguno puede tener poder, como un médico con la capacidad de operar; pero si no tiene autoridad en un Hospital en particular, no puede ejercer ahí. Otro podría tener permiso o autoridad en dicho hospital, pero no ser capaz de llevar a cabo una operación. Se necesitan ambas cosas. El Salvador dio poder y autoridad a sus discípulos sobre los demonios; y no solo sobre algunos, sino sobre todos los demonios; así como para sanar enfermedades, de lo cual, cabe señalar, no dijo: “de toda” enfermedad. Esto último se debe a que todo demonio en un ser humano es ilegítimo y debe ser expulsado; pero no toda enfermedad está fuera del designio divino. Alguno podría estar enfermo y no sanar por voluntad de Dios, según Él haya decidido en su sabia soberanía.
— Roberto Tinoco
Lucas 9:2
9.2 Habiendo sido investidos tanto de poder como de autoridad, los discípulos fueron enviados a predicar el reino de Dios y a sanar enfermos. Su trabajo no consistía en liberar endemoniados, sino en establecer el reino de Dios; y si para ello hacía falta liberar y sanar, lo harían. Algunos se dicen llamar a sí mismos con un ministerio de liberación, tal cosa no existe. El ministerio es el reino de Dios, lo demás es periférico y se realiza al surgir la necesidad; pero no como centro del llamado.
— Roberto Tinoco
Lucas 9:3
9.3 La primera vez que el Salvador envió a sus discípulos a establecer el reino de Dios, les ordenó que no llevaran nada consigo. Dependerían completamente de Dios. Precaución cero; anticipación cero. Jamás misionero o apóstol alguno salió de viaje a servir a Dios solo con la ropa puesta; no se escucha muy prudente lanzarse a una ventura quijotesca sin tomar precauciones, pero así fue la orden. Más tarde habría de enviarlos nuevamente, pero esa vez deberían llevar consigo todo lo necesario para su cuidado. ¿Por qué aquí les dijo que no llevaran nada? En la segunda ocasión se lanzarían a la conquista del mundo y deberían ser en extremo prudentes, pero la primera vez estaban siendo comisionados a la demostración de la gracia de Dios a Israel. La nación de Dios debía ver en ellos la provisión sobrenatural de Dios recordándoles los profetas antiguos y llamándolos así a la fe de Cristo. Cada llamado tiene sus condiciones específicas y particulares, conviene hacer la obra de Dios a la manera de Dios.
— Roberto Tinoco
Lucas 9:4
9.4 La hospitalidad sería característica en el primer envío de los discípulos. Salieron solo con su ropa puesta, pero Dios les tendría hogares donde dormir, lo cuales, les aclaró, serían solo para descansar brevemente y luego salir. No se aprovecharían de la generosidad de la gente. ¡Cómo hace falta recordar esto en nuestro siglo! ¡Demasiados abusan del ministerio exigiendo bienes, riquezas y honores por servir a Dios! Nota el desarrollo sencillo de este primer llamado apostólico: entrar, quedar y salir. Entrar a predicar; quedarse a descansar brevemente; y salir de ahí a continuar el viaje. Sin mayores pretensiones. No en vano los discípulos del apóstol Juan escribirían en el conocido libro del segundo siglo llamado “La Didache”, que si un ministro desea ser hospedado más de tres días, es falso.
— Roberto Tinoco
Lucas 9:5
9.5 El reino de los cielos es digno, sumamente digno. Los discípulos fueron enviados a predicarlo, de manera que debían comportarse como sus embajadores. Si alguno no los recibía a ellos, era al reino de Dios a quien estaba afrentando; por tanto, debían retirarse no llevándose nada, ni siquiera el polvo de sus sandalias. Se sacudirían los pies como un testimonio de no tener nada que ver con dicha ciudad; la cual, dicho sea de paso, sería considerada como enemiga del reino de Dios. ¡Hay de ella en aquel día final! No permanezcas con aquellos que desprecian al Señor; ¿por qué harás amistad con los enemigos del evangelio?
— Roberto Tinoco
Lucas 9:6
9.6 Los discípulos obedecieron su primera misión pasando por todas las aldeas, no solo algunas, todas. Anunciaban el evangelio, el cual, era limitado en comparación a lo que habrían de predicar después de que Cristo muriera y resucitara. Su mensaje hasta ese momento era anunciar que estaba acercándose el reino de Dios ya que el Mesías, el Rey, había llegado. Mensaje que demostraban mediante sanidades. Hoy complementamos su mensaje anunciando más exactamente el reino de Dios, hablamos de las virtudes del Rey y de su obra: encarnación, muerte, sepultura, resurrección y exaltación. Pero como ellos, también vemos la demostración del mismo con sanidades, milagros, transformación y restauración de vidas; así como toda clase de maravillas. Esto debemos hacerlo como ellos: a todos en todas partes.
— Roberto Tinoco
Lucas 9:7
9.7 La obra del Salvador Jesucristo se extendió por toda Judea, logicamente el tetrarca Herodes, la autoridad de parte del imperio romano sobre dicha región, se enteró de la fama de Jesús y de las maravillas que hacía Jesús. Judea estaba alborotada, las noticias del Mesías iban y venían. Las multitudes por miles andaban de acá para allá; así que Herodes comenzó a preocuparse por el orden. Entre las noticias que le llegaban al tetrarca, algunos decían que todo lo que estaba aconteciendo era porque Juan el Bautista había resucitado. Esto lo asustó, ya que Herodes había ordenado la decapitación de Juan. ¿Habría alguna venganza? ¿Estaba peleando con Dios? Quizá alguna vez te habrá sucedido sentirte del lado equivocado de la historia; sea que te hayas sentido así o no, el hecho es que alguna vez nos equivocamos y necesitamos regresar al lado de Dios. Más allá de que Dios esté contigo, preocúpate por estar tú con Dios.
— Roberto Tinoco
Lucas 9:8
9.8 Además de los que decían que la obra de Jesús era resultado de una supuesta resurrección de Juan el Bautista, estaban aquellos que decían tratarse de Elías o de alguno de los profetas antiguos. Los judíos tenían algunas leyendas al respecto, entre ellas, que Jeremías regresaría. Si pusieran atención al mensaje de Jesús sabrían que no se trataba de ningún enviado del Rey, sino de la visita del rey. El Salvador estaba presente. Es común que las multitudes se llenen de supuestos cuando descuidan el mensaje directo de la Palabra de Dios; para evitar esto, debemos estar convencidos que todo lo que creemos está fundado en las escrituras.
— Roberto Tinoco
Lucas 9:9
9.9 Herodes estaba confundido. No sabía mucho de Jesús, practicamente nada, así que se preguntaba si realmente era Juan el Bautista o algún otro. Estaba asustado. Las consecuencias de la impiedad son veloces, siempre alcanzan al impío. Llegar como temor y terminan como castigo. Todo el que hace el mal, teme que tarde o temprano llegarán las consecuencias de lo que ha hecho. Puede fingir que no le importa, pero está asustado. Las voces del juicio rondan su conciencia. Si has perdido la paz, reconcíliate con Dios.
— Roberto Tinoco
Lucas 9:10
9.10 Los apóstoles regresaron emocionados por haber podido predicar el reino de Dios con demostraciones de su poder. Fue una gran experiencia para ellos y, sobre todo, un enorme impacto para las aldeas de Judea. Por ello, a causa de las multitudes y euforia generada, el Salvador se los llevó aparte de la gente, evitando las multitudes que podrían acelerar la crucificción. Se los llevó a un lugar desierto, esto es, sin gente. El cuel, dicho sea de paso, estaba en los límites de la ciudad de Betsaida. El Salvador nunca fue afecto al populismo, no le interesaron los números, sino los corazones; no vino a levantar un movimiento, sino a salvar lo que se había perdido. Betsaida fue una aldea no muy numerosa en la que Jesús hizo muchos milagros; de ahí eran originarios Pedro, Andrés y Felipe (padres de la iglesia como Jerónimo y Juan Crisóstomo aseguran que también pertenecían a Betsaida los hermanos Jacobo y Juan).
— Roberto Tinoco
Lucas 9:11
9.11 Una luz no se puede esconder. La poderosa obra efectuada por Jesús y ahora también por sus discípulos atraía a las multitudes; las cuales, cuando supieron que el Salvador se hallaba en Betsaida, le siguieron hasta allá. La fe y la necesidad les impulsaba, por lo que Jesús siguió hablándoles acerca del reino de Dios (supongo que relacionado a lo dicho en Mateo 5-7) y sanando a los qenfermos. La compasión y el amor le impulsaban. ¿Estás dispuesto a seguir a Jesús perdiendo tu comodidad? ¿Necesitas la necesidad para seguirle o la fe es suficiente?
— Roberto Tinoco
Lucas 9:12
9.12 La gente vino buscando al Salvador porque encontraron al único que podía ayudarles en sus necesidades; pero ahora se encontraban en otra necesidad: hambre. La gente común no comía tres veces al día, la mayoría comería en forma una sola vez al día, pero el día había pasado y no habían comido verdaderamente. Así que los discípulos pensaron que lo más práctico era terminar la reunión y pedirles que buscaran hospedaje y alimentos en las aldeas alrededor. Caminar kilómetros con hambre buscando alimento, ¿acaso lo permitiría el que sustenta el universo? Los discípulos sugirieron esto porque estaban en un lugar desierto, no veían al Salvador, sino a la escasez. Los mismos que conocieron y recibieron su poder, incluso lo usaron, seguían viendo las circunstancias temporales como definitivas. Es irónico que aun los que predican a Cristo envíen a los necesitados a otro lado y no a Cristo. En pro de la practicidad niegan la fe.
— Roberto Tinoco
Lucas 9:13
9.13 La respuesta del Señor Jesús es lo más comprensible y razonable: “dadles vosotros de comer”, ¿cómo predicaban el reino de Dios sin solucionar los problemas de sus súbditos? Pero de nueva cuenta, veían más la escasez temporal que la provisión celestial. Su respuesta fue lo poco que ellos tenían y no lo que Dios pudiera hacer. Cualquiera respondería de forma semejante, pero en el contexto de vivir con el Salvador, haber visto sus milagros y recibido unción para realizarlos, es reprobable no considerar la situación como un entrenamiento ministerial. En cualquier otra situación es de esperarse que se realicen cuentas y se lleve un presupuesto administrativo sabio y saludable, pero en el ministerio, con Jesús presente con ellos, no es conveniente. Debían aprender a vivir por fe, lo mismo que todo ministro del reino de Dios. Dicho sea de paso, vivir por fe no significa necesitado, sino de los recursos sobrenaturales del reino celestial y no de los recursos temporales de la tierra. La supuesta disposición de ir ellos mismos a comprar alimento para todos parece más irónica que real. No todos los que parecen dispuestos están verdaderamente dispuestos. ¿Tienes cinco panes y dos peces? Si posees lo suficiente para ti significa que puedes creerle a Dios para bendecir a los demás. Cinco en la Biblia representa la gracia, el favor o provisión divina; mientras el número dos, habla de testimonio. Eso eran ellos, testigos de la gracia de Dios, así que podían alimentar a todos, como más tarde lo haría la iglesia llevando el alimento para vida eterna al mundo.
— Roberto Tinoco
Lucas 9:14
9.14 La cantidad de gente era considerable. Por los otros evangelios sabemos que eran cinco mil hombres más las mujeres y los niños, así que podemos acertadamente suponer que se trataba de una multitud mayor a las treinta mil personas. El Salvador no tiene límites para salvar, sustentar ni bendecir. Con todo, lo haría de acuerdo a su carácter y no a la necesidad humana: en orden. Los hizo sentar en grupos de cincuenta en cincuenta recordando la fiesta de la cosecha, tanto Primicias como el Pentecostés, que se celebraba cincuenta días después de la Pascua. Él es el Cordero de la Pascua para nuestra salvación; Él es las primicias de la cosecha y Él es también quien produce la cosecha dándonos el Espíritu Santo. ¡Él es perfecto!
— Roberto Tinoco
Lucas 9:15
9.15 Quien desee el milagro de Dios debe descansar en su Palabra obedeciéndole. Les pidió sentarse en grupos y ellos obedecieron. ¿Qué habría sucedido si alguno tomara la actitud de no obedecerle? Seguramente no habría sudo sustentado por el Señor. Si analizas los problemas en tu vida, hallarás un sinumero de decisiones que tomaste distintas a la voluntad divina. Confiar (sentarse) que sus mandamientos son para nuestro bien, finalmente sí traen nuestro bien.
— Roberto Tinoco
Lucas 9:16
9.16 La acción de Jesús para la multiplicación es inspiradora. Tomó lo que habría de multiplicar, fue específico en esto. Toda ofrenda debe bendecirse para luego multiplicarse. Levantó los ojos al cielo demostrando que su confianza estaba en el Padre Celestial y no en su propia virtud. Luego bendijo los panes y los peces. Jamás llames poco a una semilla o perderás su cosecha, llámala preciosa, bendícela y la verás fructificar. Enseguida partió los panes y lo dio a sus discípulos, para que luego ellos lo pusieran frente a la gente. Así se alimenta a una multitud con el Pan de Vida: tomas la Palabra y la cortas en textos, frases, luego palabras, después sílabas y la pones al alcance de los que tengan hambre de Dios.
— Roberto Tinoco
Lucas 9:17
9.17 Dios no alimenta a unos y a otros no. Algunos quisieran ver a Dios como un determinista salvando a unos y condenando a otros, pero Dios es bueno y tiene misericordia de todos, dando oportunidad a todos. Incluso es magnánimo, no da sólo lo suficiente, sino lo abundante. Hace sobrar y será tanto que testificará de su reino (ilustrado en el número doce de las cestas). Los discípulos fueron los comisionados por el Señor a ayudarle en la multiplicación y cada uno pudo recuperar una cesta de sobras; ¿para qué quiere el Señor sobras de peces y panes en el desierto? No es por si hace falta, sino para dejar en claro su autoridad, su generosidad y su sabiduría, ya que Él no desperdicia absolutamente nada.
— Roberto Tinoco
Lucas 9:18
9.18 La pregunta del Salvador no tenía un interés de populismo ni de fortalecer su seguridad; Jesús quería edificar a sus discípulos desarrollando en ellos la fe correcta acerca de la identidad del Señor. Lo que creyeran acerca de Jesús tendría repercusiones en el resto de su vida y por la eternidad. ¿Quién es Jesús para ti? Lo que respondas condicionará tu fe, tu conducta y tu destino eterno.
— Roberto Tinoco
Lucas 9:19
9.19 La respuesta de los discípulos resumió las opiniones de la gente; sin embargo, esa no era su fe personal y por ello el Salvador les preguntaría acerca de lo que ellos mismos decían de Jesús. Lo que la gente dice no debe ser la base de tu fe. La relación con Dios es personal, no democrática. No sigas rumores, sigue a Dios basado en las sagradas Escrituras, la Biblia. Vive por lo que sale de la boca de Dios, no de la gente. Las opiniones humanas son cambiantes, la Palabra de Dios permanece para siempre. Por eso tienes cosas inestables en tu vida, estás siguiendo lo que dicen los demás en dichas áreas. No más, vuelve a la Biblia.
— Roberto Tinoco
Lucas 9:20
9.20 Independientemente de lo que digan los demás, la opinión acerca de Cristo que uno tiene es lo que definirá nuestro ser y destino eterno. El Salvador se aseguró que los discípulos tuvieran su propia opinión acerca de Él. La fe colmena no es bíblica; la opinión democrática no es bíblica; nos reunimos en conjunto, pero seguir a Cristo es un asunto individual. Pedro respondió, siempre Pedro, el primero en responder. Estaba dispuesto a equivocarse, pero jamás a retrasarse. Amaba a Cristo como para ser radical. Por eso fue él quien recibió la revelación del Padre Celestial sobre su Hijo: el Cristo de Dios. Dios se manifiesta a los que le buscan e inspira a los que le aman. Lo conocerán aquellos que se atrevan a perderse en Él. El Cristo de Dios significa el Ungido de Dios y se refiere al Rey del pueblo de Dios elegido por Él.
— Roberto Tinoco
Lucas 9:21
9.21 El Señor Jesús, el más grande estratega que ha existido en la conquista del mundo, conservó la revelación de su carácter mesiánico oculto hasta después de su resurrección. Manejó los tiempos y la revelación sabiamente para no estorbar el propósito de su llamado. No siempre se trata de hablar, pero siempre se trata de obedecer; se los encargó rigurosamente. Ser sus testigos no solo tiene que ver con el hecho de hablar, sino también, de saber cuando o qué cosas callar.
— Roberto Tinoco
Lucas 9:22
9.22 Es necesario -dijo el Salvador. No opcional, no imposible de evitar, no probable; sino necesario. La única posibilidad de salvarnos y redimir todas las cosas era su muerte en la cruz. Se llama a sí mismo el Hijo del hombre. Acaban de hablar del Cristo, pero les prohíbe decir que era el Cristo y, sin embargo, se llama el Hijo del Hombre. No era el momento de mostrar su gloria mesiánica, sino su humillación humana. Si la muerte entró por un hombre, también la salvación lo haría por un Hombre. Esto confunde a los judíos hasta hoy: esperaban la gloria del Mesías, pero en su primera venida presentó su humillación. Los padecimientos del Salvador no fueron pocos, llevó todas las enfermedades y dolores humanos, así como toda malfición, pecado y condenación. Si no hubiera tenido un cuerpo perfecto sin pecado ni secuelas de la caída, no habría podido resistir tanto mal sobre Él. Fue desechado por las atoridades de Israel, tanto civiles (los ancianos) como religiosas (los sacerdotes) y morales (los escribas). Quienes se suponía le esperaban y debían encargarse de preparar su recibimiento, fueron los que le rechazaron y llevaron a su muerte. A lo suyo vino y los suyos no le recibieron. Jesús efectivamente murió. La vida estuvo completamente ausente de su cuerpo físico; pero resucitó al tercer día. Realmente murió en jueves, pero algunos se confundieron con la víspera del día de reposo semanal pensando que se refería al viernes, en lugar de la víspera del reposo después de la pascua, que en esa ocasión correspondió al jueves.
— Roberto Tinoco
Lucas 9:23
9.23 El Señor Jesucristo pasaba de asuntos extraordinarios a la vida práctica entre misterios y realidades espirituales impresionantes con gran facilidad. La alegoría era su manera normal de hablar, estando muy por encima de la capacidad intelectual de todos. Asimismo, jamás pedía nada que Él mismo no estuviera dispuesto a realizar. Habló de su propia muerte literal en la cruz (versículo 22) e inmediatamente los llama a tomar cada uno su cruz simbólica diariamente; esto es, darse completa y absolutamente al Señor. Se termina la vida para uno mismo o para los demás y desde ese momento, se vive para Dios. Negarse, tomar la cruz y seguirle. Algunos hablan de negarse, pero se vuelven contemplativos y dependientes de los demás. No se refería a eso; sino a realizar la voluntad de Dios en lugar de la propia voluntad. Otros dicen que tomar la cruz es la vida de sufrimiento; equivocan completamente. La cruz tiene dos maderos, uno vertical y otro horizontal. En el vertical tenemos nuestra relación con Dios y en el horizontal, nuestra relación con nuestros semejantes. Lo mismo que los dos grandes mandamientos: amar a Dios y al prójimo. Nuestra relación con el prójimo, tanto arrepentido como dificil (los dos ladrones), descansa en nuestra relación con Dios, así como el madero horizontal descansa sdobre el madero vertical. Y tenemos también que seguirle; lo cual no significa que pidamos a Dios involucrarse en los asuntos de nuestra vida, pues en tal caso sería Él quien nos seguiría; sino nosotros subordinar nuestro vivir a su voluntad. Además, no hay más vida, pues fuimos crucificados.
— Roberto Tinoco
Lucas 9:24
9.24 La sentencia es clara, no hay una opción distinta: o vivimos para Dios salvándonos o vivimos para nosotros perdiéndonos o al menos, perdiendo la Vida verdadera. Es el martirio en vida lo que no implica necesariamente dolor alguno. Esto no tiene excepción, El Salvador dijo: “todo aquel”. Es la regla de su justicia y la norma en el reino de los cielos. El cristianismo es un asunto de vida o muerte sin componendas. No se acepta rebajar el estándar del cielo. La vida no negocia con la muerte. La cruz es el testimonio de todo o nada.
— Roberto Tinoco
Lucas 9:25
9.25 Los negocios del Padre son muy claros y siempre van por las ganancias de la Vida eterna. ¿Qué aprovechará al hombre? ¿Cuál es la ganancia o el fruto de perderse? ¡Pierde todo con la pérdida de sí mismo! Los muertos no tienen bienes, ni salud ni bendición. Todo es para los vivos, no para los que se pierden. Nadie ha ganado jamás todo el mundo, pero si hay muchos que lo perdieron todo al perderse a sí mismos. La locura del razonamiento del ego es que conviene retener la voluntad y el placer por encima de rendirse a Dios y su voluntad; aunque esto implique condenación. El peor negociante de la historia es cada uno de los que se pierden. La decisión de vivir para uno mismo es destruirse. Todo se desmoronará tarde o temprano, incluyendo el alma. Es una locura que debemos evitar.
— Roberto Tinoco
Lucas 9:26
9.26 Veamos la secuencia: el Salvador habló de su propia muerte y luego de nuestra muerte alegórica. Él se da completamente a Dios Padre sufriendo la cruz y nosotros nos damos a Dios Padre sometiéndonos a Cristo. Luego sentenció que intentar salvar nuestra vida o no darnos a Dios manteniendo nuestra voluntad, nos perdería; pero darnos a Él sin reservas nos haría salvar la vida, la verdadera Vida. Ahora añade que la razón de esto, “porque”, era no avergonzarse de Él y de sus palabras, de manera que entendemos que no darse completamente al Señor, a saber, llevar la cruz, es una forma de negarlo o avergonzarse de Él. Es no creer a sus palabras o haberlas tenido en poco. ¡Oh! ¡Cuántas personas sienten vergüenza de la sincera y completa vida cristiana! Este delito es tan grave que provocará ser tratado igualmente por el Salvador en su venida o cuando llegue el tiempo en el que juzgará las acciones de los hombres: El Señor Jesús también se avergonzará de él; esto es, lo negará. No habrá alrumentos a favor de quien tuvo las palabras del Señor en poco. El Salvador regresará en su gloria, pero también en la gloria del Padre y de los santos ángeles. Esto implica una triple gloria. Primero, su propia gloria, su ser glorificado, exaltado sobre todo, majestuoso hasta el infinito. Muy por encima de los hombres y de esta creación. Segundo, en la gloria del Padre, pues viene representándole, en su autoridad y divinidad; Todopoderoso; y tercero, en la gloria de los ángeles o acompañado de los ángeles. Viene a establecer el reino de los cielos, conocido comunmente como el reino milenial, de lo cual no habla tanto Apocalipsis 20.
— Roberto Tinoco
Lucas 9:27
9.27 Después de todo lo anteriormente expuesto, concluyó con la promesa de que algunos de los presentes verían el reino de Dios estando vivos en carne. Esto ha hecho que algunos, deseosos de parecer sabios o iluminados por encima del resto de los creyentes, hagan cuentas intentando adivinar la venida del Señor. Pero el Señor no estaba diciendo necesariamente que se cumpliría todo lo anteriormente expuesto en vida de ellos, sino que algunos de ellos verían el reino de Dios, lo cual sucede en los siguientes versículos, cuando Pedro, Jacobo y Juan acompañan al Señor al monte y le ven resplandecer como anticipo de su gloria y manifestación del reino de Dios. Esto se conoce como la transfiguración. Se les dio una prueba de lo dicho, una evidencia testimonial para que la predicaran y vivieran esperándo la manifestación final del reino de Dios.
— Roberto Tinoco
Lucas 9:28
9.28 En cumplimiento a lo dicho en los versículos anteriores. Una semana después, ocho días, símbolo de nueva vida, ya que el Señor habría de resucitar el primer día de la semana. El Salvador subió al monte a orar. Era asiduo a buscar tiempos a solas con el Padre. Los que aman la oración, tendrán tanto los secretos de Dios como las mejores manifestaciones de su gloria. Llevó a Pedro, Jacobo y Juan, su círculo íntimo de discípulos, los más cercanos. Algunas cosas no son para todos ni siquiera para algunos, sino únicamente para los íntimos, aquellos que se sienten cómodos en Presencia del Señor.
— Roberto Tinoco
Lucas 9:29
9.29 La apariencia del Señor comenzó a cambiar mientras oraba. La gloria de su interior se exteriorizó; incluso la apariencia de su rostro se hizo otra. No había sombra alguna, su vistido blanco y resplandeciente. El Salvador nos mostró el reino de Dios (lee los versículos anteriores). Eso sucede cuando se ora de verdad: como si dejáramos de estar en esta tierra y somos introducidos en el reino de Dios de una forma más plena y poderosa. Orando te conviertes en una persona diferente; la mejor versión de ti mismo se encuentra en la oración. La intimidad con Dios reflejará a Dios. Sin tinieblas, todo en ti parecerá blanco y resplandeciente. Las vestiduras son figura de la conducta, que se hagan blancas y resplandecientes representa andar en luz, vivir conforme a Dios. ¿De qué color son tus vestiduras? ¿O no cubren? Aunque en este momento fueren rojas o negras, orando serán blancas y resplandecientes. Si siguen viéndote a ti y mirándote en tu mismo andar, ¡tiempo de orar!
— Roberto Tinoco
Lucas 9:30
9.30 Sólo tres personas han ayunado cuarenta días en las Escrituras: Moisés, Elías y, por supuesto, el señor Jesús. Esto es muy significativo, pues ante la transfiguración del Salvador, aparecieron junto con Él, precisamente Moisés y Elías. En ese monte vieron la gloria de la gracia de Dios en Jesús; así como de la Ley y los Profetas, re¡presentados en Moisés y Elías respectivamente. ¿Cómo supieron que eran ellos? Pudo haber sido por revelación o simplemente se los explicó el Señor posteriormente al evento. El reino de Dios en la tierra, conocido como el reino de los cielos, es el cumplimiento de la Palabra de Dios, la Ley, los Profetas y los Salmos o gracia de Dios. Toda la Palabra de Dios es cumplida en la expresión del reino de Dios. Esto es el reino de los cielos. Dos testifican del tercero, Jesús. Y los tres testifican de Dios.
— Roberto Tinoco
Lucas 9:31
9.31 Moisés y elías fueron vistos por los discípulos rodeados de gloria. Majestuosos, brillando llenos de luz; como sin defecto. Estaban allí representando las Sagradas Escrituras, por lo que hablaban con el Salvador acerca de su muerte y lo que vendría después, como su resurrección y ascensión. Jesús nunca hizo nada fuera de la Palabra de Dios, así entró al mundo, cumpliendo sus profecías y saldría de la misma forma. La gloria del reino de Dios no se manifiesta por casualidad: busca quienes viven la Palabra de Dios.
— Roberto Tinoco
Lucas 9:32
9.32 Las jornadas del Maestro hacían desfallecer a los discípulos. No era para menos, además de extenuantes, el cuerpo de Jesús era superior al de los discípulos por no haber heredado las consecuencias del pecado. Con todo, se esforzaban por seguirle el paso y más, cuando tenían semejantes experiencias como la del monte de la transfiguración. No importa que tan cansado te sientas ni difícil haya sido tu vida, conserva tu alma despierta al reino de Dios y verás su gloria. Jesús resplandecerá sobre ti, ¡despiértate tu que duermes…y te alumbrará Cristo! (Efesios 5:14). Y, junto con Él, la gloria de la Ley y de los Profetas, te será revelada la Palabra de Dios.
— Roberto Tinoco
Lucas 9:33
9.33 Resulta extraño que Moisés y Elías se apartaran momentáneamente del Señor, quizá tenía el propósito de resaltar el señorío de Cristo. El hecho es que Pedro aprovechó el momento para hablar con el Maestro, proponiéndole lo que a su juicio era una buena idea, pero en realidad, era una locura. Propuso hacer tres enramadas, al estilo de la fiesta judía de los tabernáculos, la cual representaba la travesía en el desierto y la Presencia de Dios entre ellos. Una enramada para Jesús, otra para Moisés y una más para Elías. Esto era absurdo, pues colocaba a los súbditos en el mismo honor del Rey. Una propuesta idólatra, en el estricto apego al término. Lucas dice que Pedro no sabía lo que decía. Moisés y Elías representan la palabra de Dios, pero Jesús es la Palabra de Dios. En ocasiones somos ignorantes como Pedro lo fue. Creemos tener buenas ideas y que Dios debe respaldarnas. Incluso nos atrevemos a orar por ellas. Todos lo hacemos, pero haremos bien en madurar y vivir por la palabra de Dios. Oremos para hacer la voluntad de Dios y no para solicitar que Dios haga nuestra voluntad. Haz de tu vida una enramada para Cristo, Jesús y solo Jesús.
— Roberto Tinoco
Lucas 9:34
9.34 Dios tuvo que interrumpir a Pedro y su propuesta ridícula con la manifestación de su gloria. Semejante a la nube que guiaba al pueblo de Israel y que era festejado en la fiesta de los tabernáculos, el Espíritu de Dios los cubrió como llenando el monte. La gloria de Dios los rodeó. Entonces los discípulos tuvieron temor, es la reacción normal de la carne ante la gloria de Dios. Oramos y cantamos por la gloria de Dios; pero, ¿realmente la queremos? ¿Estaremos cómodos en nuestra carnalidad con su manifestación? Espero que sí, pues ahora habita en nosotros. Ellos estuvieron dentro de la nube; ahora la Nube está dentro de nosotros.
— Roberto Tinoco
Lucas 9:35
9.35 Dios habló desde la nube, pero no era la nube y tampoco se encontraba en la nube. Los cielos de los cielos no lo pueden contener. Lo que el Padre hizo fue manifestarse de tal manera que lo relacionaran con la gloria del Antiguo Pacto, cuando Dios se expresaba desde la nube de gloria sobre el tabernáculo. El Padre señaló a su Hijo por encima de Moisés y de Elías. Ellos hablaron de Jesús, pero Jesús es el Señor de ellos. Es mucho más el Rey que sus mensajeros. “A Él oíd”. Él es el mensaje por encima de Moisés y de Elías. Una declaración que únicamente el Padre podía realizar y con la cual, confirmó la supremacía del Hijo sobre todo, incluyendo lo que tenían por sagrado. Algunos son dados a judaizar y otros a imitaciones proféticas; pero la señal del Padre Celestial es escuchar, seguir a su Hijo.
— Roberto Tinoco
Lucas 9:36
9.36 Cuando cese la voz del Padre, cuando se cumplan todas las cosas que decidió fuesen hechas, solo quedará el Hijo. El Hijo es el centro y propósito de todas las cosas para gloria de Dios Padre. Ante “sólo Jesús”, nos queda sólo callar. No podemos agregar nada a la voz del Padre y nada podemos añadir a la manifestación del Hijo. De momento, durante los días de carne del Señor, los discípulos no dijeron nada de lo que habían escuchado y visto en el monte de la transfiguración. El mensaje de su gloria sería liberado abiertamente después de la resurrección; ya que de momento debían proclamar lo relativo a la redención. Un buen predicador no solo sabe hablar, sino sabe cuándo callar. Conoce qué mensaje corresponde a cada ocasión y distingue los tiempos de su exposición. ¡La palabra dicha a tiempo cuán buena es!
— Roberto Tinoco
Lucas 9:37
9.37 La gloria en el monte fue espectacular, pero las necesidades bajo el monte siguen allí. Un ministerio místico o contemplativo como el que intentaran los monjes de antaño separándose del mundo no corresponde a la verdadera fe cristiana. No debemos aislarnos permanentemente, ni siquiera bajo el argumento de amar a Dios; ya que el verdadero amor a Dios se expresa más amando y ayudando de manera práctica al prójimo, que dedicándose a la contemplación o meditación religiosa.
— Roberto Tinoco
Lucas 9:38
9.38 El padre de un hijo único se encontraba en una gran necesidad: su hijo era atormentado por un mal espíritu. Por eso clamó a Jesús de entre la multitud. No hay voz más fuerte que la voz de la necesidad. Siempre sobresale de las masas el que tiene roto el corazón; no tiene tiempo de citas ni de protocolo. La oración que atrae a Dios surge de corazones semejantes. Siempre será escuchado el que entiende el corazón del Padre.
— Roberto Tinoco
Lucas 9:39
9.39 Los espíritus malignos son los mismos que los ángeles caídos. Algunos han tratado de hacer una distinción entre ellos, pero requieren torcer las Escrituras para lograrlo. Ambos, espíritus inmundos y ángeles caídos son demonios. Nota cómo en el pasaje se usa intermitente el término espíritu y demonio. El espíritu era muy violento con el muchacho. Venía sobre él dañándolo constantemente. La maldad de las tinieblas y el desprecio a los humanos es terrible. Nos odian por haber sido hechos a la imagen y semejanza de Dios, como un traidor aborrece las estatuas del rey a quien se ha rebelado. Alguno podría pensar que se trataba de un mal natural como la epilepsia o algo semejante, pero la Escritura deja en claro que era provocado por un mal espíritu.
— Roberto Tinoco
Lucas 9:40
9.40 Jesús había dado potestad a los discípulos sobre los malos espíritus y ya anteriormente se habían alegrado de que podían echarlos fuera; sin embargo, esta vez, no pudieron. Algunos, confundidos, enfatizan el supuesto poder del demonio, pero en realidad, el pasaje enfatiza la poca fe de los discípulos. Como si se hubiesen dejado desmoralizar y con esto, perder su fe (requisito indispensable para la manifestación del poder de Dios por parte de los creyentes). No admires lo que no has podido hacer; sino enójate contigo mismo por haber dudado que podías hacerlo.
— Roberto Tinoco
Lucas 9:41
9.41 La respuesta del Señor Jesús fue algo dura, pero viniendo de Él, es correcta. Ante el ruego del Padre llamó a su generación incrédula y perversa. Se discute si se refería a la multitud o a los discípulos; mi opinión es que ambos están dentro de la respuesta. La multitud, por el morbo perverso que los tenía allí y los discípulos por su incredulidad. Se estaba terminando el tiempo de su ministerio terrenal y no parecían avanzar, por tanto, reclamó “hasta cuando estaría con ellos y los soportaría”. El Señor desea que creamos confiadamente en Él y hagamos aquellas cosas que nos ha encomendado o nos corresponden; pero, equivocadamente, solemos pedir que sea Él quien resuelva nuestros asuntos. La fe y la madurez implican hacerse cargo de realizar su obra. El Señor Jesús ordenó al papá traerle a su hijo; es la orden a todo padre de familia, especialmente al padre: llevar nuestros hijos a Jesús. Allí serán libres y alcanzarán el propósito de Dios para sus vidas.
— Roberto Tinoco
Lucas 9:42
9.42 Lleva tus hijos a Jesús y no pierdas la fe si en el camino las tinieblas intentan impedirlo. El demonio deribó al muchacho, los hijos podrían ser tropezados en lo que los llevamos al Maestro, pero la caída no es la condición final. Sigamos adelante. El demonio lo sacudió con violencia, los hijos podrían parecer sin remedio en lo que los llevamos a Jesús, pero no olviden que el Salvador y Señor es Jesús. Él tiene la última palabra. Jesús reprendió al espíritu inmundo y sanó al muchacho. La Palabra del Señor es suficiente, su autoridad es absoluta. Nada puede resistirle. Acerca a tus hijos a la Palabra de Dios y ponlos bajo Su autoridad. Entonces el Salvador le devolvió el muchacho sano y libre a su padre; y, con ello, también su paz. La familia llevada a Jesús será para bendición de la familia. Los padres diligentes tendrán su recompensa en sus propios hijos.
— Roberto Tinoco
Lucas 9:43
9.43 La obra de Dios produce cosas de Dios y redunda en la gloria de Dios. Todos se admiraban de la grandeza de Dios (aunque liberar a un endemoniado es como nada comparado con la gloria de Dios). El Salvador trajo salvación. Cuando Dios mostró su gloria a Moisés proclamó ser fuerte, misericordioso y clemente entre otras cosas. La misericordia de Dios es la manifestación de su gloria. Jamás hombre alguno podrá decir efectivamente que da gloria a Dios si es ajeno a la misericordia; y tampoco podrá alguno conocer la grandeza de Dios en verdad ignorando su salvación. Las cosas que hace Jesús son maravillosas. Es imposible conocerle y no maravillarse. ¿Has considerado cuán extraordinaria es su salvación? Cuando el Señor vio que se maravillaron, aprovechó para enseñarles. Maravillarse es una reaqcción de la fe que permite recibir mejor la Palabra de Dios. Los incrédulos no se maravillan, por el contrario, todo lo cuestionan y no reciben la Palabra. Los que creen, se maravillan, son como niños hábidos en recibir más.
— Roberto Tinoco
Lucas 9:44
9.44 Las Palabras de Dios podrían no entrar en los hombres. Para ello se requiere la voluntad de creer. En el caso de los presentes a quienes el Señor dedicó estas palabras, no iban a entenderle debido a que estaban velados (de parte de Dios, vr. 45), pues no debían comprender dichas palabras, sino hasta después de la resurrección. De otro modo, podrían tratar de impedir la cruz, como de hecho, Pedro habría de sugerir más adelante y el Señor tuvo que reprenderlo llamándolo Satanás. Lo cual significa que podemos recibir la Palabra de Dios sin entenderla reteniéndola voluntariamente hasta que nos sea revelado por Dios su significado. Cree solamente, lo que no entiendas hoy, lo entenderás después.
— Roberto Tinoco
Lucas 9:45
9.45 Dios te hablará cosas que no sucederán inmediatamente y que, por tanto, no comprenderás en ese momento. Hay momentos en los que debemos creer en Dios y seguirle, aun sin entenderle. De hecho, siempre habrá más que no entendemos que lo que sí comprendemos. Tanto la obra de Dios como su Palabra son enormes. Sin embargo, no cometas el error de los discípulos, quienes temían preguntarle al Señor acerca de las palabras que no entendían. Les había llamado generación incrédula y perversa y cuestionado hasta cuando debía soportarles; así que suponían que se molestaría con ellos sin preguntaban algo más. Pero el Señor, aunque es frontal, jamás evita guiarnos y ayudarnos. Él no es reaccionario, todo tiene propósito. Mejor es ser reprendido por Dios preguntándole que mantenerse en la ignorancia.
— Roberto Tinoco
Lucas 9:46
9.46 Es ridícula la reacción de los discípulos. Cuando nueve de ellos fueron descalificados, por decirlo así, ante su poca fe, los otros tres, sobrados por venir del monte después de haber visto glorificado a Jesús y acompañado de Moisés y de Elías, menospreciaron a los 9 sintiéndose superiores. Allí comenzó la discusión acerca de quien sería el mayor. Los tres vieron a los tres, pero escucharon al Padre decir que Jesús era mayor, así que polemizaban quien de ellos seguía en la línea. ¿No es una discusión ridícula y absurda? La historia de la iglesia, en la cristiandad religiosa, con sus luchas por el poder, más político que espiritual, ha repetido esta conducta una y otra vez. Pero ninguno que se precie de seguir al Salvador crucificado debe procurar su propia gloria de manera ilegítima. Sé humilde y sirve a tus hermanos.
— Roberto Tinoco
Lucas 9:47
9.47 La discusión entre los discípulos acerca de quién sería el mayor, no fue oída por el Señor Jesús; pero sus corazones egoístas gritaron tan fuerte que el sensible corazón del maestro si los escuchó. Tenían intenciones equivocadas y pensamientos autocentrados. Esto desagrada al Salvador. Entonces, Jesús tomó un niño y lo puso junto a sí. Una manera de enseñarles que en la medida que procuraran su propia gloria se apartarían del Señor, pero si se hacían como niños, inocentes, Él los tendría cerca de sí. Eso los haría grandes conforme a la verdadera grandeza: intimar con Jesús.
— Roberto Tinoco
Lucas 9:48
9.48 Los doce discutieron sobre quien era entre ellos el más grande, el que sería sucesor del Señor. Se sentían especiales, importantes, superiores. Seguramente hablaron de sus dones y de sus obras jactándose de sus aciertos; pero Jesús les habló de una obra más importante conforme al reino de los cielos que los pondría en el camino a la grandeza: recibir a un niño en su Nombre. ¿Comprendes? Cualquiera -dijo el Maestro. No una élite especial ni un supuesto Papa o cabeza de la iglesia. “Cualquiera” que ame de verdad es grande ante Dios. El que reciba a un niño, al que no puede pagarte y tampoco tiene méritos para ser recibido. Amar al que lo necesita sin esperar nada a cambio te hace grande. Recibirlo en el Nombre del Señor, como si se tratase de Cristo. No en nombre de uno mismo como si fuéramos buenos ni para ganar algo en el proceso; sino conforme al misterio de la piedad: Dios manifestado en carne. El que recibe al niño, al Señor recibe. Entonces el Señor lo engrandecerá. El centro es Él. Este es el camino de la grandeza: recibir o amar a un niño es recibir a Cristo Jesús; y, recibir a Cristo Jesús es recibir al Padre Celestial. De manera que la recompensa de ser engrandecido vendrá de Dios. Entonces, cualquiera, por pequeño que sea, será hecho grande. Por otro lado, las palabras de Jesús enseñan algo glorioso: ¿quién era el más grande presente en esa reunión? Jesús. ¿Y quién seguía en grandeza? El Señor dijo que ese niño, el que no estaba peleando grandezas. En lugar de estar buscando ser grande, debemos tratar a los demás como grandes. Veo a Cristo en ellos, por pequeños o sin méritos parezcan. Esta clase de actitud es la verdadera grandeza.
— Roberto Tinoco
Lucas 9:49
9.49 La religiosidad es un truco de la carne. A la carnalidad le gusta portarse religiosa para falsificar la santidad, de manera que, siendo supuestamente celoso de la verdad o de las cosas de Dios, se siente elegido, especial, santo. Apenas siendo reprendidos por el Maestro acerca de no buscar grandezas para ellos, Juan intenta anotarse puntos a favor diciendo al Maestro que han defendido el reino al prohibirle a uno que no era de su grupo sacar demonios en su Nombre. La religiosidad asegura tener a Dios en exclusiva, es sectaria. Vas a encontrar a muchos cristianos que no son parte de tu mismo grupo religioso, no los descalifiques. No tienes la verdad en exclusiva y Dios no firmó un contrato semerjante contigo. No seas sectario. Bendice a todos los que invocando el Nombre del Señor intentan servirle, aunque sean diferentes a ti.
— Roberto Tinoco
Lucas 9:50
9.50 El Señor es el Señor y Él decide quién es su seguidor y quién no lo es. Nosotros no debemos prohibir a nadie ni señalar como falso por no ser parte de nuestro grupo. Podríamos equivocarnos. ¿Significa esto que aceptamos a todos? No. Pues no perseguimos, pero tampoco promovemos. Así como no debo prohibir, tampoco debo dar mi aval. Esto tampoco significa que todos los que usan el Nombre del Señor son de Dios, ya que los lobos y falsos profetas lo hacen; sino que se refiere a uno que sí es seguidor de Jesús y le sirve, pero fuera de mi grupo o movimiento religioso. En tal caso, por el Señor es. El que no es contra nosotros, por nosotros es, se refiere a que aquellos que sirven a Cristo desde un grupo distinto al mío, en realidad, estamos luchando y trabajando para el mismo Señor y los mismos propósitos del reino desde distintas trincheras.
— Roberto Tinoco
Lucas 9:51
9.51 Dios todo lo ha cronometrado, dezsde los átomos que funcionan en el tiempo y ritmo en perfecta sincronía con el resto del universo, hasta su más excelso plan. Dios todo lo ha dispuesto en su sabio tiempo. Su Hijo debía morir en un momento justo, resucitar y ascender a los cielos en tiempo preciso. Y así fue. También tu vida está dentro de su cronómetro, en sus manos estarás bien. El Señor Jesús lo sabía, por ello, afirmó su rostro para ir a Jerusalén, lo que habla de firmeza de carácter y fe. Sabía que moriría y lo enfrentó con entereza sabiendo que Dios está a cargo. Podemos enfrentar lo que sea cuando tenemos la certeza que Dios está detrás de la historia. Ten paz. ¿Hay retos difíciles en tu vida? Afirma tu rostro, no te desmorones. La cara siempre muestra la condición del alma, ten confianza.
— Roberto Tinoco
Lucas 9:52
9.52 Como Rey, Jesús envió mensajeros anticipando su entrada en una aldea samaritana. El Señor gusta de protocolos, todo lo hace bien. ¿Qué clase de preparativos necesitaba? Lo más probable es que se refiera a alimento y hospedaje. Un buen siervo de Jesucristo debe procurar anticiparse en aquello que el Señor pueda requerir. No solo debemos hacer lo que nos ordena, sino lo que desea; por ejemplo, podría no ordenarnos realizar cierto acto especifico de misericordia hacia alguna persona en particular, pero conociendo que Jesús es misericordioso, podemos anticiparnos a realizarlo preparando su llegada a dicha vida. ¿Te anticipas a los deseos del Maestro? No siempre será con personas de tu agrado, como no lo eran los samaritanos respecto a los discípulos judíos, pero aún así, debemos anticiparnos.
— Roberto Tinoco
Lucas 9:53
9.53 Los samaritanos no recibieron al Señor. Su prejuicio ante el desprecio judío no les permitió ver el enorme beneficio de tener a Jesús entre ellos. Se sintieron como una estación de paso, como si el Señor no quisiera estar allí, sino que se vio forzado por la hora del viaje. Tenían razón respecto a que el Señor no venía a verles, sino que se dirigía Jerusalén; pero aun así, sigue siendo invaluable su Presencia. No desperdicies ningún momento con Dios. En ocasiones, verás a Dios bendecir a otros y hacer maravillas con los demás sintiéndote como si solo fueras un espectador; pero en lugar de cerrarte, glorifica a Dios por darte el privilegio de presencioar su gloria. Nunca tengas celos del prójimo o serás sectario. Nunca te pierdas la manifestación de la Presencia de Dios por nada; y menos, por prejuicios hacia tus semejantes. ¿Por qué se opusieron los samaritanos a que Jesús se hospedara entre ellos? Por prejuicios raciales, religiosos y económicos: La primera causa (raciales), era el odio acérrimo entre judíos y samaritanos debido a que los samaritanos eran los descendientes de las violaciones que los asirios llevaron a cabo en Samaria cuando destruyeron al reino del norte. Este era un prejuicio racial. La segunda (religiosos), se debía a que fundaron una nueva religión en Samaria tomando la forma del sacerdocio israelita y la Ley de Moisés, pero con un nuevo lugar de culto construido en el monte Gerizim, así como un nuevo sacerdocio a partir de los descendientes mezclados, ya no judíos ni descendientes de Aarón. Uniéndolo además a prácticas paganas. Este era un prejuicio religioso. La tercera de ellas (económicas), y esto, posiblemente, es que la predicación de Jesús a la samaritana, así como a los hombres de la ciudad que ésta trajo, pudo haber ocasionado una crisis en la religión samaritana con repercusiones económicas. Hospedar a Jesús podía destruir una gran fuente de ingresos religiosos a Samaria, similar a lo que sucedería más tarde en Jerusalén. Este sería un prejuicio financiero. Así que al ver a Jesús y a su séquito, bastante grande por cierto, que pasaba por allí sin miras a llegar a Samaria, sino sólo para cortar camino rumbo a Jerusalén, haciendo de sus aldeas un atajo necesario, y esto para participar de las fiestas judías que tanto pleito había con el sacerdocio samaritano, se opusieron a hospedarle. No siempre podrás evitar ofender al prójimo, por mucho que te lo propongas, algunas de tus acciones o palabras pueden ser mal interpretadas. Si esto sucede, guarda tu corazón de una mala reacción al rechazo.
— Roberto Tinoco
Lucas 9:54
9.54 Ante el rechazo de los samaritanos, Jacobo y Juan reaccionaron muy mal. Siendo de una familia influyente no podían soportarlo. Cuando solo puedes trabajar o tener comunión con aquellos que te rinden pleitesía, eres semejante a Jacobo y a Juan, inmaduro. No tendrás muchos resultados actuando de dicha forma o trabajando exclusivamente con los que muestren carácter servil. Los buenos líderes tienen en sus equipos a personas difíciles. De pronto, estos dos discípulos se creyeron semejantes a Elías. Según ellos podían mandar al cielo consumir a otros con fuego. Eran impetuosos y soberbios. Por otro lado, intentaban sacarle permiso al señor para llegar ellos a tener semejante poder. Ambiciosos. En cierto momento Jacobo y Juan pelearon con el resto de los discípulos acerca de quienes serían los que se sentarían a la derecha e izquierda del Señor en el reino; así como de quién sería el mayor entre ellos o suscesor, una vez que el Maestro partiera. ¿Qué clase de sucesores son aquellos que matan a quienes piensan distinto? Estaban sumamente equivocados. Jacobo y Juan, aunque sospecho que Juan solo era un eco de su hermano mayor, dijeron al Señor estar listos para hacer descender fuego del cielo sobre la aldea de los samaritanos. Hablaron esto creyendo que estaban haciendo la obra de Dios, se sentían como profetas en preparación y quisieron emular al profeta Elías. Veamos un poco de historia para entender mejor esto… Samaria había sido la capital de Israel durante la época de la división del reino. Allí, bajo el terrible rey Acab, se erigieron templos paganos para adoración de ídolos. Incluso tenían allí a Baal, a quien llamaban «señor»; a la diosa Asera, una especie de madre divina espantosa; así como a un ídolo abominable de nombre Beelzebu, “el señor de las moscas”; entre otros. En aquel tiempo Dios envió al profeta Elías con la encomienda de hacer volver el corazón del pueblo de Israel a Dios; y para esto, desafió a los profetas paganos en el monte Carmelo. Allí, haciendo descender fuego del cielo los avergonzó y demostró que sólo Yahwéh es Dios. Luego cortó la cabeza a los falsos profetas de Baal. De modo que Jacobo y Juan quisieron hacerla de Elías, pensando que si ya antes los habitantes de Samaria rechazaron a Dios y Dios les envió fuego, ahora lo haría nuevamente. Seguramente esperaban un elogio y no una reprimenda. Eran el niño de preescolar poniendo su carita para la estrella en la frente…que equivocados estaban. ¿Sabes que podrías estar odiando al tiempo que crees hacer la obra de Dios? Hay quienes se caen del reino, pero no hay peor caída que caerse dentro del reino, pues no eres consciente de ello. Ya vimos el por qué histórico y religioso de esta declaración de Jacobo y Juan; pero ahora consideremos el por qué almático de la misma. No puedo suavizarlo, a veces tenemos el mismo mal: Había soberbia en el corazón de Jacobo: llaman a Jesús Señor, pero le dicen: “¿quieres que mandemos…?” ¡¿Qué mandemos?! ¿Acaso podían ordenar que descendiera fuego del cielo? ¿Creían poder hacer lo que hizo Dios a través de Elías? Había malos motivos en el corazón de Jacobo. Seguramente estaban tratando de pasarse de listos. Si el Señor les daba permiso, recibirían el poder para hacerlo de parte de Él. Era eso lo que buscaban. Se parecían en esto a Simón el mago, quien trató de comprar el don de Dios con dinero. Algunos quieren dones y ser bendecidos, pero no a causa de la obra de Dios, sino para ser reconocidos entre los creyentes. ¿Por qué haces lo que haces? En serio, ¿por qué oras lo que oras? ¿Quieres hacer la voluntad de Dios o que Dios respalde con su poder tu propia voluntad? Había pasión sin control en el corazón de Jacobo. El celo de Jacobo es loable, pero no el uso de su pasión. El fuego en la estufa es una bendición, pero libre por la casa es un peligro. Darle ese poder a un hombre tan arrebatado sería un caos. Me recuerda a los hijos de Sarvia, tres de los valientes de David que le amaban celosamente, tanto, que, si alguno hablaba o hacía algo contra David, aunque David lo perdonara, ellos lo mataban. Finalmente, David les dijo: me sois adversarios, literalmente, «satanes». ¡Terrible! El celo descontrolado es muy peligroso. Un gran creyente puede llegar a ser un gran terrorista. ¡Peligro! Mira lo que dice la Palabra de Dios: Por esto, mis amados hermanos, todo hombre sea pronto para oír, tardo para hablar, tardo para airarse; porque la ira del hombre no obra la justicia De Dios (Stg. 1:19-20). Cada vez que te enojes y actúes por arrebato, debes saber que lo harás sin Dios.
— Roberto Tinoco
Lucas 9:55
9.55 Jacobo y Juan fueron reprendidos por el Maestro. Les dijo no saber de qué espíritu eran. Esto tiene dos sentidos: primero, que se comportaban como si no supieran que eran de Dios, cuyo Espíritu es bueno. No entendían el mover de gracia que había en Jesús. Y segundo, ellos mismos no distinguían su propio espíritu, eran vengativos, en lugar de ser misericordiosos. Por eso los llamó Boanerges, que significa “hijos de ira” (o del trueno). Eran impetuosos, iracundos, dados a soltar impositivamente su pasión. ¿Sabes tú de qué espíritu eres? No seas el que eres, sé de Dios y como Dios por el Espíritu de Dios. Cuando Elías hizo descender fuego del cielo, efectivamente tenía un vivo celo por Yahwéh, como lo tenía Jacobo por Jesús, pero el fuego descendió por el celo de Dios y no de Elías. Ahora era la ira de Jacobo y no la ira de Dios. Es el error de querer que Dios respalde nuestras emociones. ¿Te ha pasado? ¿Qué ante la afrenta o el rechazo del prójimo desees su mal? ¿Esperas que Dios vengue tu dolor? No te equivoques, ese no es el espíritu del reino de Dios. Es incluso peligroso sentir así; por un enojo que no debió tener, Moisés no entró a la tierra que Dios había prometido a sus padres. Y por un enojo insano podrías perder el cumplimiento de preciosas promesas de Dios. ¡Jacobo quería consumir a los samaritanos! ¡No habían entendido el amor de Cristo! El Maestro había venido a los judíos, pero amaba a los samaritanos: El Señor sanó a un samaritano leproso y luego elogió que regresara a darle las gracias (a diferencia de nueve leprosos judíos que no lo hicieron). Le predicó el evangelio a una mujer samaritana y a muchos varones de Samaria quedándose con ellos por dos días. Usó a un samaritano como el protagonista de una de sus parábolas (el buen samaritano). Y después de resucitar, habría de enviar a sus discículos como testigos suyos a todo el mundo, pero mencionando por nombre a Samaria entre Judea y el resto de la tierra. ¿Crees que Dios odia a quienes tu odias? ¿Qué crees que siente Dios por las personas que tu no soportas? ¡A veces estamos como Jonás y Jacobo! Dios suele amar a quien tu no puedes ni ver. Jesús les dijo que no sabían de qué espíritu eran. No estaban siendo del espíritu de Elías, sino una especie de hijos de Zeus, ese ídolo griego que supuestamente arrojaba rayos como castigo; por eso les apodó Boanerges, «hijos del trueno» (Mar. 3:17). De un carácter impredecible y arrebatado. Algunos se preguntan por qué no ven los milagros en la misma cantidad que al principio, en realidad hay muchos más milagros ahora que al principio, pero algunos no los ven porque harían mal uso de ellos. Jacobo pensaba de sí mismo como un profeta similar a Elías, pero no sabía que parecía más un trueno escandaloso que aturdía a los demás. Un trueno, no un rayo; más ruido que poder.
— Roberto Tinoco
Lucas 9:56
9.56 El Espíritu de Dios, del cual debían ser Jacobo y Juan (en lugar de Boanerges), ees un Espíritu Salvador; pero los discípulos mostraron un fuerte espíritu religioso. La característica del religioso que no tiene una relación con dios es su actitud sectaria: intenta obligar a seguirle y no se siente mal de condenar a quien piensa distinto. Pero Jesús es distinto. No hace concesiones en su fe y sus principios, pero su intención es salvar a cuántos sea posible. De hecho, por eso no hace concesiones, para poer realizar verdaderas salvaciones. Jesús está verdaderamente interesado en salvar a todos y su venida no tenía la intención de perder a nadie. Si tenía que irse a otra aldea por haber sido rechazado, lo haría; pero no deja de ser el Salvador cuando todavía existe posibilidad de salvación. Este versículo practicamente define el propósito del evangelio de lucas. Jesús ha bendecido al mundo como nadie más; sin embargo, sabía que habría de ser rechazado y crucificado. Pero no se amargó ni quiso destruir al mundo, sino que afirmó a su rostro para ir a Jerusalén. Seguridad, autoestima. Ante el rechazo, no todos afirman su rostro, sino que se decaen. Por ejemplo, Caín, se demudó su semblante cuando vio que Dios aceptó la ofrenda de su hermano Abel y rechazó la suya. Aprende, dignidad. Ante las circunstancias de cruz, afirma tu rostro. Aunque en la tierra seas rechazado, serás recibido en el cielo. No te enfoques en el rechazo del mundo, sino en la aceptación del cielo. Jacobo no soportaba el rechazo, ¿cómo era posible que negaran hospedaje a su Maestro? ¿Qué no sabían quién era? ¿Acaso tampoco sabían que traía consigo al gran hombre Jacobo y su hermano Juan, hombres eminentes de Galilea que contaban con empleados? ¿Qué hacer ante el rechazo? Lo que Jesús hizo: se fueron a otra aldea. Sigue adelante, no te quedes atorado en un rechazo. Hay gente que estaciona su vida en la afrenta que un día recibieron. Padres abusivos, un padre ausente o una mamá no cariñosa; rechazos escolares, un mal maestro; alguien les rompió el corazón; o quizá un divorcio; o la persona que amaban se casó con alguien más. El asunto es que se quedan allí peleando a la entrada de la aldea del rechazo y se pierden el resto de la vida. Son «lo que pudo haber sido» por causa de «lo que no fue».
— Roberto Tinoco
Lucas 9:57
9.57-58 Atardecer, clima estupendo, gran entusiasmo. Me encontraba con mi esposa y mis tres hijos tomados de la mano orando en el terreno de lo que habría de ser nuestra casa. Las cosas se habían facilitado, la oferta de venta, el crédito bancario y demás trámites. No habíamos movido un dedo y todo estaba funcionando, sin embargo, antes de firmar cualquier cosa, allí estábamos juntos, en familia, con el corazón acelerado de emoción, pero con la paz que da el buscar la dirección de Dios, con los pies en piso de tierra, pero con los ojos de la fe en los cielos. Fue entonces cuando entendí más claramente el anhelo de Dios por su casa. Él no busca un lugar en donde habitar, sino personas con quienes habitar. La casa no me emocionaría sin mi familia, son mi esposa y mis hijos quienes le dan sentido a esto. El tema de la Casa de Dios tiene gran importancia en las Escrituras; es así que se desarrolla desde el Génesis hasta el Apocalipsis; comienza hablando de su Casa y termina prometiendo su regreso a ella. Conoce la necesidad de Dios, por decirlo así, en el diseño de su creación: ¡toda la creación tiene el deseo de una casa! Ante la promesa de seguirle, Jesús le respondió al hombre que las zorras tienen guaridas y las aves del cielo nidos, pero que Él no tenía donde recostar su cabeza. La mayoría de la gente piensa al leer esto que Jesús le estaba diciendo que seguirle era muy difícil, que tendrían que dormir a la intemperie o algo por el estilo; pero, ¿se estaba quejando Jesús del ministerio? Desde luego que no. Todas las respuestas de Jesús son más profundas que lo que parece a simple vista. Jesús tenía casa en Capernaum (Mat. 4:13), además de su templo en Jerusalén y de la casa de sus amigos en Betania. Él no carecía de casa para su cuerpo físico, sino de Casa espiritual, buscaba a la iglesia. Después de esto dice a sus discípulos que rueguen al Señor de la mies que envíe más obreros a la mies; esto es, no buscaba desanimar seguidores, sino reclutar edificadores de su Casa. El hombre prometía seguirle, parecía muy comprometido con el Señor. Entonces Jesús le revela el propósito de Dios en la creación: todas las criaturas tienen una casa, esto es como una señal o firma de su Creador. Las zorras tienen guaridas y las aves del cielo nidos; entonces, Dios también desea una Casa. Si aquel hombre en verdad estaba dispuesto a seguirle, tenía que entender cómo manifestar dicho compromiso. Jesús lo remontó a la necesidad de su Casa; ¿entiendes esto? La medida de tu compromiso con la Casa de Dios es la medida de tu compromiso con el Dios de la Casa. Por ejemplo, si voy con mis hijos a visitarte y los dejo destruir tú casa, dirás que no te respeto ni te estimo; pero si yo cuido tu hogar y procuro su buen estado impidiendo a mis hijos hacer daño, entonces tú sabrás que te estimo y te aprecio. Mi compromiso contigo se refleja en mi compromiso con tu casa. Asimismo, tu compromiso con la iglesia de Dios es tu compromiso con Dios. ¿Sabes que el deseo de Dios es su Casa? La Biblia empieza con Génesis 1:1 “En el principio”, en hebreo es Be-reshit. La primera letra es Bet, que en hebreo significa “casa”. ¡La primera letra de la Biblia significa casa! Toda la creación tiene el propósito de ser su Casa. Los cielos son una casa para Dios; sin embargo, no lo pueden contener, Dios ha de llenarlo todo para ser el todo en todos. Cuando el Hijo de Dios se hizo carne fue la Casa de Dios en la tierra (Juan 1:14). El Cuerpo de Cristo se expresó como la Casa de Dios. Él dijo: “destruid este templo y en tres días lo levantaré. Se refería al templo de su cuerpo” (Juan 2:19-21). Después de su partida, su Presencia fue impartida a los creyentes, de manera que ahora la iglesia es la casa de Dios: “Pero Cristo como hijo sobre su casa, la cual casa somos nosotros, si retenemos firme hasta el fin la confianza y el gloriarnos en la esperanza” (Heb. 3:6). “¿No sabéis que sois templo de Dios, y que el Espíritu de Dios mora en vosotros?” (1 Cor. 3:16). En cierta forma, la iglesia es para Dios como su nuevo cielo. De manera que Jesús quería que el candidato a discípulo fuera un edificador. Él mismo es el Edificador por excelencia y todos sus seguidores han sido edificadores: Moisés edificó el tabernáculo. David edificó un tabernáculo y tuvo en su corazón el deseo de edificarle una Casa. Salomón edificó la Casa de Dios. Esdras y Nehemías, junto con Zorobabel, el sumo sacerdote Josué, Hageo y Zacarías, entre otros, reedificaron el templo después del cautiverio. Y en el Nuevo testamento Pablo se refiere a sí mismo como “perito arquitecto” y a los cristianos como edificadores de la Casa de Dios (1 Cor. 3:10). Si el candidato a discípulo no se comprometía con la casa de Dios, entonces no se comprometía verdaderamente con el Dios de la Casa. Jesús dijo que no tenía dónde recostar su cabeza, ¿por qué dijo esto? La iglesia como Casa de Dios, también es llamada el Cuerpo de Cristo; sólo cuando hay hombres comprometidos entre sí como un cuerpo es que Dios encuentra donde reposar su cabeza. Él es la Cabeza del Cuerpo, que es la iglesia. ¿Dónde reposará la Cabeza si no hay Cuerpo? Jesús parecía decirle: “¿quieres seguirme? Entonces necesitas ser uno con mis seguidores. Mientras tú no tengas vida corporativa no podrás ser un seguidor”. Hay creyentes coqueteando con la iglesia, pero viviendo romances apasionados con sus propios pasatiempos y metas. No dudarán en salir de la congregación por un juego deportivo, pueden gastar sus finanzas en ellos mismos, pero no las invertirán en los planes de la iglesia. Pueden decir: “te seguiré a donde quiera que vayas”, pero se oponen a ir donde va la iglesia. Jesús dijo que las zorras tienen guaridas, también dijo del templo de Jerusalén: “su casa es dejada desierta”. Dicho templo era llamado el templo de Herodes y Jesús llamó a Herodes precisamente: “id y decid a esa zorra” (Luc. 13:32 es la única mención en toda la Biblia de la misma palabra). ¿Cómo puede ser posible que una familia de paganos como la casta de Herodes se comprometa a grandes obras para Dios y los hijos de Dios no pongan Casa a su Señor? Nosotros también edificamos la iglesia levantándole Casa. En esta ciudad, Dios tiene un lugar donde morar.
— Roberto Tinoco
Lucas 9:58
9.57-58 Atardecer, clima estupendo, gran entusiasmo. Me encontraba con mi esposa y mis tres hijos tomados de la mano orando en el terreno de lo que habría de ser nuestra casa. Las cosas se habían facilitado, la oferta de venta, el crédito bancario y demás trámites. No habíamos movido un dedo y todo estaba funcionando, sin embargo, antes de firmar cualquier cosa, allí estábamos juntos, en familia, con el corazón acelerado de emoción, pero con la paz que da el buscar la dirección de Dios, con los pies en piso de tierra, pero con los ojos de la fe en los cielos. Fue entonces cuando entendí más claramente el anhelo de Dios por su casa. Él no busca un lugar en donde habitar, sino personas con quienes habitar. La casa no me emocionaría sin mi familia, son mi esposa y mis hijos quienes le dan sentido a esto. El tema de la Casa de Dios tiene gran importancia en las Escrituras; es así que se desarrolla desde el Génesis hasta el Apocalipsis; comienza hablando de su Casa y termina prometiendo su regreso a ella. Conoce la necesidad de Dios, por decirlo así, en el diseño de su creación: ¡toda la creación tiene el deseo de una casa! Ante la promesa de seguirle, Jesús le respondió al hombre que las zorras tienen guaridas y las aves del cielo nidos, pero que Él no tenía donde recostar su cabeza. La mayoría de la gente piensa al leer esto que Jesús le estaba diciendo que seguirle era muy difícil, que tendrían que dormir a la intemperie o algo por el estilo; pero, ¿se estaba quejando Jesús del ministerio? Desde luego que no. Todas las respuestas de Jesús son más profundas que lo que parece a simple vista. Jesús tenía casa en Capernaum (Mat. 4:13), además de su templo en Jerusalén y de la casa de sus amigos en Betania. Él no carecía de casa para su cuerpo físico, sino de Casa espiritual, buscaba a la iglesia. Después de esto dice a sus discípulos que rueguen al Señor de la mies que envíe más obreros a la mies; esto es, no buscaba desanimar seguidores, sino reclutar edificadores de su Casa. El hombre prometía seguirle, parecía muy comprometido con el Señor. Entonces Jesús le revela el propósito de Dios en la creación: todas las criaturas tienen una casa, esto es como una señal o firma de su Creador. Las zorras tienen guaridas y las aves del cielo nidos; entonces, Dios también desea una Casa. Si aquel hombre en verdad estaba dispuesto a seguirle, tenía que entender cómo manifestar dicho compromiso. Jesús lo remontó a la necesidad de su Casa; ¿entiendes esto? La medida de tu compromiso con la Casa de Dios es la medida de tu compromiso con el Dios de la Casa. Por ejemplo, si voy con mis hijos a visitarte y los dejo destruir tú casa, dirás que no te respeto ni te estimo; pero si yo cuido tu hogar y procuro su buen estado impidiendo a mis hijos hacer daño, entonces tú sabrás que te estimo y te aprecio. Mi compromiso contigo se refleja en mi compromiso con tu casa. Asimismo, tu compromiso con la iglesia de Dios es tu compromiso con Dios. ¿Sabes que el deseo de Dios es su Casa? La Biblia empieza con Génesis 1:1 “En el principio”, en hebreo es Be-reshit. La primera letra es Bet, que en hebreo significa “casa”. ¡La primera letra de la Biblia significa casa! Toda la creación tiene el propósito de ser su Casa. Los cielos son una casa para Dios; sin embargo, no lo pueden contener, Dios ha de llenarlo todo para ser el todo en todos. Cuando el Hijo de Dios se hizo carne fue la Casa de Dios en la tierra (Juan 1:14). El Cuerpo de Cristo se expresó como la Casa de Dios. Él dijo: “destruid este templo y en tres días lo levantaré. Se refería al templo de su cuerpo” (Juan 2:19-21). Después de su partida, su Presencia fue impartida a los creyentes, de manera que ahora la iglesia es la casa de Dios: “Pero Cristo como hijo sobre su casa, la cual casa somos nosotros, si retenemos firme hasta el fin la confianza y el gloriarnos en la esperanza” (Heb. 3:6). “¿No sabéis que sois templo de Dios, y que el Espíritu de Dios mora en vosotros?” (1 Cor. 3:16). En cierta forma, la iglesia es para Dios como su nuevo cielo. De manera que Jesús quería que el candidato a discípulo fuera un edificador. Él mismo es el Edificador por excelencia y todos sus seguidores han sido edificadores: Moisés edificó el tabernáculo. David edificó un tabernáculo y tuvo en su corazón el deseo de edificarle una Casa. Salomón edificó la Casa de Dios. Esdras y Nehemías, junto con Zorobabel, el sumo sacerdote Josué, Hageo y Zacarías, entre otros, reedificaron el templo después del cautiverio. Y en el Nuevo testamento Pablo se refiere a sí mismo como “perito arquitecto” y a los cristianos como edificadores de la Casa de Dios (1 Cor. 3:10). Si el candidato a discípulo no se comprometía con la casa de Dios, entonces no se comprometía verdaderamente con el Dios de la Casa. Jesús dijo que no tenía dónde recostar su cabeza, ¿por qué dijo esto? La iglesia como Casa de Dios, también es llamada el Cuerpo de Cristo; sólo cuando hay hombres comprometidos entre sí como un cuerpo es que Dios encuentra donde reposar su cabeza. Él es la Cabeza del Cuerpo, que es la iglesia. ¿Dónde reposará la Cabeza si no hay Cuerpo? Jesús parecía decirle: “¿quieres seguirme? Entonces necesitas ser uno con mis seguidores. Mientras tú no tengas vida corporativa no podrás ser un seguidor”. Hay creyentes coqueteando con la iglesia, pero viviendo romances apasionados con sus propios pasatiempos y metas. No dudarán en salir de la congregación por un juego deportivo, pueden gastar sus finanzas en ellos mismos, pero no las invertirán en los planes de la iglesia. Pueden decir: “te seguiré a donde quiera que vayas”, pero se oponen a ir donde va la iglesia. Jesús dijo que las zorras tienen guaridas, también dijo del templo de Jerusalén: “su casa es dejada desierta”. Dicho templo era llamado el templo de Herodes y Jesús llamó a Herodes precisamente: “id y decid a esa zorra” (Luc. 13:32 es la única mención en toda la Biblia de la misma palabra). ¿Cómo puede ser posible que una familia de paganos como la casta de Herodes se comprometa a grandes obras para Dios y los hijos de Dios no pongan Casa a su Señor? Nosotros también edificamos la iglesia levantándole Casa. En esta ciudad, Dios tiene un lugar donde morar.
— Roberto Tinoco
Lucas 9:59
9.59 Que Jesús te llame es un honor que no puedes desaprovechar. El más ghrande de los privilegios y la principal de las causas a las cuales dedicarse. Pero la persona en cuestión rechazó el llamado anteponiendo su obligación hacia su padre. No es que el padre estuviera muerto y a punto de sepultar, sino que el aspirante a discípulo quería esperar hasta que su padre muriera para seguir al Señor. Muchos han perdido el reino de los cielos por el amor a su familia; olvidaron que el segundo mandamiento no va antes del primero.
— Roberto Tinoco
Lucas 9:60
9.60 La respuesta del Maestro es contundente. Las cosas de este mundo se resolverán por las personas de este mundo; pero hay un reino más alto por el cual vivir, el reino de los cielos. Los muertos son todos aquellos que no siguen a Jesús, ellos se encargarán de las cosas temporales de esta vida; pero solo un llamado puede encargarse de las cosas eternas. Las personas necesitan el reino de Dios, eso les hará vivir de verdad. No hay beneficio en enterrar muertos, el llamado es vivificarlos. Increíblemente algunos prefieren enterrarlos en lugar de resucitarlos. ¿No es esto patético? En el mundo existen miles de muertos como zombies caminantes. Dedicados a cosas temporales en lo que llegan a su tumba. Solo el evangelio de Jesucristo puede darles vida, ¿por qué habríamos de dedicarnos a diambular como otro muerto más, pudiendo ser de los que les hacen vivir? ¡Vaya oportunidad desaprovechada!
— Roberto Tinoco
Lucas 9:61
9.61 Otro desaprovechó igualmente su oportunidad de ser discípulo de Jesús. Su excusa era mejor, solo quería tener la oportunidad de ir a despedirse de su familia. Pero el Señor no se lo permitió. Eliseo había podido hacer esto con una fiesta antes de seguir a Elías, ¿qué tendría de malo? No era un asunto de malo y bueno, sino de prioridad. Elías no es Jesús, Jesús es el Señor. Si realmente quieres ser discípulo de Jesús, deberás estar dispuesto a que Él sea el Señor, no uno más en la lista de prioridades, sino fuera de ellas, Señor de ellas. ¿Significa esto que los cristianos descuidamos nuestras familias y obligaciones? Por supuesto que no. Todo lo contrario, somos mejores para nuestras familias y responsabilidades, pero nunca las anteponemos al Señor.
— Roberto Tinoco
Lucas 9:62
9.62 Arar requiere el compromiso de no cambiar la mirada del punto al que nos dirigimos, de otro modo, la línea en la tierra estará chueca, equivocando el rumbo y perjudicando todo el sembradío. Lo mismo sucede con el reino de los cielos; Dios no permite que seamos obreros negligentes, quien antepone familia o cualquier otra cosa a su llamado, no es apto para el reino de Dios. Mirar atrás es voltear a ver lo que se ha dejado. En el llamado de Dios no hay arrepentimientos ni añoranzas, no hay a donde regresar. Es solo hacia delante y todo lo demás, que el Señor tenga para nosotros, nos acompañará, por decirlo así. Toda mi familia sirve a Cristo, porque vieron cuán decidido fui en servirlo.
— Roberto Tinoco