Lucas 19 — comparando versiones
Reina Valera 1960 (RV60)
1Habiendo entrado Jesús en Jericó, iba pasando por la ciudad. 🗨
2Y sucedió que un varón llamado Zaqueo, que era jefe de los publicanos, y rico, 🗨
3procuraba ver quién era Jesús; pero no podía a causa de la multitud, pues era pequeño de estatura. 🗨
4Y corriendo delante, subió a un árbol sicómoro para verle; porque había de pasar por allí. 🗨
5Cuando Jesús llegó a aquel lugar, mirando hacia arriba, le vio, y le dijo: Zaqueo, date prisa, desciende, porque hoy es necesario que pose yo en tu casa. 🗨
6Entonces él descendió aprisa, y le recibió gozoso. 🗨
7Al ver esto, todos murmuraban, diciendo que había entrado a posar con un hombre pecador. 🗨
8Entonces Zaqueo, puesto en pie, dijo al Señor: He aquí, Señor, la mitad de mis bienes doy a los pobres; y si en algo he defraudado a alguno, se lo devuelvo cuadruplicado. 🗨
9Jesús le dijo: Hoy ha venido la salvación a esta casa; por cuanto él también es hijo de Abraham. 🗨
10Porque el Hijo del Hombre vino a buscar y a salvar lo que se había perdido. 🗨
11Oyendo ellos estas cosas, prosiguió Jesús y dijo una parábola, por cuanto estaba cerca de Jerusalén, y ellos pensaban que el reino de Dios se manifestaría inmediatamente. 🗨
12Dijo, pues: Un hombre noble se fue a un país lejano, para recibir un reino y volver. 🗨
13Y llamando a diez siervos suyos, les dio diez minas, y les dijo: Negociad entre tanto que vengo. 🗨
14Pero sus conciudadanos le aborrecían, y enviaron tras él una embajada, diciendo: No queremos que éste reine sobre nosotros. 🗨
15Aconteció que vuelto él, después de recibir el reino, mandó llamar ante él a aquellos siervos a los cuales había dado el dinero, para saber lo que había negociado cada uno. 🗨
16Vino el primero, diciendo: Señor, tu mina ha ganado diez minas. 🗨
17El le dijo: Está bien, buen siervo; por cuanto en lo poco has sido fiel, tendrás autoridad sobre diez ciudades. 🗨
18Vino otro, diciendo: Señor, tu mina ha producido cinco minas. 🗨
19Y también a éste dijo: Tú también sé sobre cinco ciudades. 🗨
20Vino otro, diciendo: Señor, aquí está tu mina, la cual he tenido guardada en un pañuelo; 🗨
21porque tuve miedo de ti, por cuanto eres hombre severo, que tomas lo que no pusiste, y siegas lo que no sembraste. 🗨
22Entonces él le dijo: Mal siervo, por tu propia boca te juzgo. Sabías que yo era hombre severo, que tomo lo que no puse, y que siego lo que no sembré; 🗨
23¿por qué, pues, no pusiste mi dinero en el banco, para que al volver yo, lo hubiera recibido con los intereses? 🗨
24Y dijo a los que estaban presentes: Quitadle la mina, y dadla al que tiene las diez minas. 🗨
25Ellos le dijeron: Señor, tiene diez minas. 🗨
26Pues yo os digo que a todo el que tiene, se le dará; mas al que no tiene, aun lo que tiene se le quitará. 🗨
27Y también a aquellos mis enemigos que no querían que yo reinase sobre ellos, traedlos acá, y decapitadlos delante de mí. 🗨
28Dicho esto, iba delante subiendo a Jerusalén. 🗨
29Y aconteció que llegando cerca de Betfagé y de Betania, al monte que se llama de los Olivos, envió dos de sus discípulos, 🗨
30diciendo: Id a la aldea de enfrente, y al entrar en ella hallaréis un pollino atado, en el cual ningún hombre ha montado jamás; desatadlo, y traedlo. 🗨
31Y si alguien os preguntare: ¿Por qué lo desatáis? le responderéis así: Porque el Señor lo necesita. 🗨
32Fueron los que habían sido enviados, y hallaron como les dijo. 🗨
33Y cuando desataban el pollino, sus dueños les dijeron: ¿Por qué desatáis el pollino? 🗨
34Ellos dijeron: Porque el Señor lo necesita. 🗨
35Y lo trajeron a Jesús; y habiendo echado sus mantos sobre el pollino, subieron a Jesús encima. 🗨
36Y a su paso tendían sus mantos por el camino. 🗨
37Cuando llegaban ya cerca de la bajada del monte de los Olivos, toda la multitud de los discípulos, gozándose, comenzó a alabar a Dios a grandes voces por todas las maravillas que habían visto, 🗨
38diciendo: ¡Bendito el rey que viene en el nombre del Señor; paz en el cielo, y gloria en las alturas! 🗨
39Entonces algunos de los fariseos de entre la multitud le dijeron: Maestro, reprende a tus discípulos. 🗨
40El, respondiendo, les dijo: Os digo que si éstos callaran, las piedras clamarían. 🗨
41Y cuando llegó cerca de la ciudad, al verla, lloró sobre ella, 🗨
42diciendo: ¡Oh, si también tú conocieses, a lo menos en este tu día, lo que es para tu paz! Mas ahora está encubierto de tus ojos. 🗨
43Porque vendrán días sobre ti, cuando tus enemigos te rodearán con vallado, y te sitiarán, y por todas partes te estrecharán, 🗨
44y te derribarán a tierra, y a tus hijos dentro de ti, y no dejarán en ti piedra sobre piedra, por cuanto no conociste el tiempo de tu visitación. 🗨
45Y entrando en el templo, comenzó a echar fuera a todos los que vendían y compraban en él, 🗨
46diciéndoles: Escrito está: Mi casa es casa de oración; mas vosotros la habéis hecho cueva de ladrones. 🗨
47Y enseñaba cada día en el templo; pero los principales sacerdotes, los escribas y los principales del pueblo procuraban matarle. 🗨
48Y no hallaban nada que pudieran hacerle, porque todo el pueblo estaba suspenso oyéndole. 🗨
Nueva Version Internacional (NVI)
1Jesús llegó a Jericó y comenzó a cruzar la ciudad. 🗨
2Resulta que había allí un hombre llamado Zaqueo, jefe de los recaudadores de impuestos, que era rico. 🗨
3Estaba tratando de ver quién era Jesús, pero la multitud se lo impedía, pues era de baja estatura. 🗨
4Por eso se adelantó corriendo y se subió a un árbol sicómoro para poder verlo, ya que Jesús iba a pasar por allí. 🗨
5Llegando al lugar, Jesús miró hacia arriba y le dijo:―Zaqueo, baja enseguida. Tengo que quedarme hoy en tu casa. 🗨
6Así que se apresuró a bajar y, muy contento, recibió a Jesús en su casa. 🗨
7Al ver esto, todos empezaron a murmurar: «Ha ido a hospedarse con un pecador». 🗨
8Pero Zaqueo dijo resueltamente:―Mira, Señor, ahora mismo voy a dar a los pobres la mitad de mis bienes y, si en algo he defraudado a alguien, le devolveré cuatro veces la cantidad que sea. 🗨
9―Hoy ha llegado la salvación a esta casa —le dijo Jesús—, ya que este también es hijo de Abraham. 🗨
10Porque el Hijo del hombre vino a buscar y a salvar lo que se había perdido. 🗨
11Como la gente lo escuchaba, pasó a contarles una parábola, porque estaba cerca de Jerusalén y la gente pensaba que el reino de Dios iba a manifestarse en cualquier momento. 🗨
12Así que les dijo: «Un hombre de la nobleza se fue a un país lejano para ser coronado rey y luego regresar. 🗨
13Llamó a diez de sus siervos y entregó a cada cual una buena cantidad de dinero. Les instruyó: “Hagan negocio con este dinero hasta que yo vuelva”. 🗨
14Pero sus súbditos lo odiaban y mandaron tras él una delegación a decir: “No queremos a este por rey”. 🗨
15»A pesar de todo, fue nombrado rey. Cuando regresó a su país, mandó llamar a los siervos a quienes había entregado el dinero, para enterarse de lo que habían ganado. 🗨
16Se presentó el primero y dijo: “Señor, su dinero ha producido diez veces más”. 🗨
17“¡Hiciste bien, siervo bueno! —le respondió el rey—. Puesto que has sido fiel en tan poca cosa, te doy el gobierno de diez ciudades”. 🗨
18Se presentó el segundo y dijo: “Señor, su dinero ha producido cinco veces más”. 🗨
19El rey le respondió: “A ti te pongo sobre cinco ciudades”. 🗨
20»Llegó otro siervo y dijo: “Señor, aquí tiene su dinero; lo he tenido guardado, envuelto en un pañuelo. 🗨
21Es que le tenía miedo a usted, que es un hombre muy exigente: toma lo que no depositó y cosecha lo que no sembró”. 🗨
22El rey le contestó: “Siervo malo, con tus propias palabras te voy a juzgar. ¿Así que sabías que soy muy exigente, que tomo lo que no deposité y cosecho lo que no sembré? 🗨
23Entonces, ¿por qué no pusiste mi dinero en el banco, para que al regresar pudiera reclamar los intereses?”. 🗨
24Luego dijo a los presentes: “Quítenle el dinero y dénselo al que recibió diez veces más”. 🗨
25“Señor —protestaron—, ¡él ya tiene diez veces más!”. 🗨
26El rey contestó: “Les aseguro que a todo el que tiene se le dará más, pero al que no tiene se le quitará hasta lo que tiene. 🗨
27Pero, en cuanto a esos enemigos míos que no me querían por rey, tráiganlos acá y mátenlos delante de mí”». 🗨
28Dicho esto, Jesús siguió adelante, subiendo hacia Jerusalén. 🗨
29Cuando se acercó a Betfagué y a Betania, junto al monte llamado de los Olivos, envió a dos de sus discípulos con este encargo: 🗨
30«Vayan a la aldea que tienen enfrente y, al entrar en ella, encontrarán atado un burrito en el que nadie se ha montado. Desátenlo y tráiganlo acá. 🗨
31Y, si alguien pregunta: “¿Por qué lo desatan?”, díganle: “El Señor lo necesita”». 🗨
32Fueron y lo encontraron tal como él les había dicho. 🗨
33Cuando estaban desatando el burrito, los dueños les preguntaron:―¿Por qué desatan el burrito? 🗨
34―El Señor lo necesita —contestaron. 🗨
35Se lo llevaron, pues, a Jesús. Luego pusieron sus mantos encima del burrito y ayudaron a Jesús a montarse. 🗨
36A medida que avanzaba, la gente tendía sus mantos sobre el camino. 🗨
37Al acercarse él a la bajada del monte de los Olivos, todos los discípulos se entusiasmaron y comenzaron a alabar a Dios por tantos milagros que habían visto. 🗨
38Gritaban:―¡Bendito el Rey que viene en el nombre del Señor!―¡Paz en el cielo y gloria en las alturas! 🗨
39Algunos de los fariseos que estaban entre la gente le reclamaron a Jesús:―¡Maestro, reprende a tus discípulos! 🗨
40Pero él respondió:―Les aseguro que, si ellos se callan, gritarán las piedras. 🗨
41Cuando se acercaba a Jerusalén, Jesús vio la ciudad y lloró por ella. 🗨
42Dijo:―¡Cómo quisiera que hoy supieras lo que te puede traer paz! Pero eso ahora está oculto a tus ojos. 🗨
43Te sobrevendrán días en que tus enemigos levantarán un muro, te rodearán y te encerrarán por todos lados. 🗨
44Te derribarán a ti y a tus hijos dentro de tus murallas. No dejarán piedra sobre piedra, porque no reconociste el tiempo en que Dios vino a salvarte. 🗨
45Luego entró en el templo y comenzó a echar de allí a los que estaban vendiendo. 🗨
46«Escrito está —les dijo—: “Mi casa será casa de oración”, pero ustedes la han convertido en “cueva de ladrones”». 🗨
47Todos los días enseñaba en el templo, y los jefes de los sacerdotes, los maestros de la Ley y los dirigentes del pueblo procuraban matarlo. 🗨
48Sin embargo, no encontraban la manera de hacerlo, porque todo el pueblo lo escuchaba con gran interés. 🗨
La Biblia de las Americas (LBLA)
1Habiendo entrado Jesús en Jericó, pasaba por la ciudad. 🗨
2Y un hombre llamado Zaqueo, que era jefe de los recaudadores de impuestos y era rico, 🗨
3trataba de ver quién era Jesús; pero no podía a causa de la multitud, ya que él era de pequeña estatura. 🗨
4Y corriendo delante, se subió a un sicómoro para verle, porque Jesús estaba a punto de pasar por allí. 🗨
5Cuando Jesús llegó al lugar, miró hacia arriba y le dijo: Zaqueo, date prisa y desciende, porque hoy debo quedarme en tu casa. 🗨
6Entonces él se apresuró a descender y le recibió con gozo. 🗨
7Y al ver esto, todos murmuraban, diciendo: Ha ido a hospedarse con un hombre pecador. 🗨
8Y Zaqueo, puesto en pie, dijo al Señor: He aquí, Señor, la mitad de mis bienes daré a los pobres, y si en algo he defraudado a alguno, se lo restituiré cuadruplicado. 🗨
9Y Jesús le dijo: Hoy ha venido la salvación a esta casa, ya que él también es hijo de Abraham; 🗨
10porque el Hijo del Hombre ha venido a buscar y a salvar lo que se había perdido. 🗨
11Estando ellos oyendo estas cosas, continuando Jesús, dijo una parábola, porque Él estaba cerca de Jerusalén y ellos pensaban que el reino de Dios iba a aparecer de un momento a otro. 🗨
12Por eso dijo: Cierto hombre de familia noble fue a un país lejano a recibir un reino para sí y después volver. 🗨
13Y llamando a diez de sus siervos, les dio diez minas y les dijo: «Negociad con esto hasta que yo regrese». 🗨
14Pero sus ciudadanos lo odiaban, y enviaron una delegación tras él, diciendo: «No queremos que este reine sobre nosotros». 🗨
15Y sucedió que al regresar él, después de haber recibido el reino, mandó llamar a su presencia a aquellos siervos a los cuales había dado el dinero, para saber lo que habían ganado negociando. 🗨
16Y se presentó el primero, diciendo: «Señor, tu mina ha producido diez minas más». 🗨
17Y él le dijo: «Bien hecho, buen siervo, puesto que has sido fiel en lo muy poco, ten autoridad sobre diez ciudades». 🗨
18Entonces vino el segundo, diciendo: «Tu mina, señor, ha producido cinco minas». 🗨
19Y dijo también a este: «Y tú vas a estar sobre cinco ciudades». 🗨
20Y vino otro, diciendo: «Señor, aquí está tu mina, que he tenido guardada en un pañuelo; 🗨
21pues te tenía miedo, porque eres un hombre exigente, que recoges lo que no depositaste y siegas lo que no sembraste». 🗨
22Él le contestó*: «Siervo inútil, por tus propias palabras te voy a juzgar. ¿Sabías que yo soy un hombre exigente, que recojo lo que no deposité y siego lo que no sembré? 🗨
23Entonces, ¿por qué no pusiste mi dinero en el banco, y al volver yo, lo hubiera recibido con los intereses?». 🗨
24Y dijo a los que estaban presentes: «Quitadle la mina y dádsela al que tiene las diez minas». 🗨
25Y ellos le dijeron: «Señor, él ya tiene diez minas». 🗨
26Os digo, que a cualquiera que tiene, más le será dado, pero al que no tiene, aun lo que tiene se le quitará. 🗨
27Pero a estos mis enemigos, que no querían que reinara sobre ellos, traedlos acá y matadlos delante de mí. 🗨
28Habiendo dicho esto, iba delante, subiendo hacia Jerusalén. 🗨
29Y aconteció que cuando se acercó a Betfagé y a Betania, cerca del monte que se llama de los Olivos, envió a dos de los discípulos, 🗨
30diciendo: Id a la aldea que está enfrente, en la cual, al entrar, encontraréis un pollino atado sobre el cual nunca se ha montado nadie; desatadlo y traedlo. 🗨
31Y si alguien os pregunta: «¿Por qué lo desatáis?», de esta manera hablaréis: «Porque el Señor lo necesita». 🗨
32Entonces los enviados fueron y lo encontraron como Él les había dicho. 🗨
33Mientras desataban el pollino, sus dueños les dijeron: ¿Por qué desatáis el pollino? 🗨
34Y ellos respondieron: Porque el Señor lo necesita. 🗨
35Y lo trajeron a Jesús, y echando sus mantos sobre el pollino, pusieron a Jesús sobre él. 🗨
36Y mientras Él iba avanzando, tendían sus mantos por el camino. 🗨
37Cuando ya se acercaba, junto a la bajada del monte de los Olivos, toda la multitud de los discípulos, regocijándose, comenzó a alabar a Dios a gran voz por todas las maravillas que habían visto, 🗨
38diciendo:¡Bendito el Rey que viene en el nombre del Señor!¡Paz en el cielo y gloria en las alturas! 🗨
39Entonces algunos de los fariseos de entre la multitud le dijeron: Maestro, reprende a tus discípulos. 🗨
40Respondiendo Él, dijo: Os digo que si estos callan, las piedras clamarán. 🗨
41Cuando se acercó, al ver la ciudad, lloró sobre ella, 🗨
42diciendo: ¡Si tú también hubieras sabido en este día lo que conduce a la paz! Pero ahora está oculto a tus ojos. 🗨
43Porque sobre ti vendrán días, cuando tus enemigos echarán terraplén delante de ti, te sitiarán y te acosarán por todas partes. 🗨
44Y te derribarán a tierra, y a tus hijos dentro de ti, y no dejarán en ti piedra sobre piedra, porque no conociste el tiempo de tu visitación. 🗨
45Y entrando en el templo, comenzó a echar fuera a los que vendían, 🗨
46diciéndoles: Escrito está: «Y mi casa será casa de oración», pero vosotros la habéis hecho cueva de ladrones. 🗨
47Y enseñaba diariamente en el templo, pero los principales sacerdotes, los escribas y los más prominentes del pueblo procuraban matarle; 🗨
48y no encontraban la manera de hacerlo, porque todo el pueblo estaba pendiente de Él, escuchándole. 🗨
Nueva Traduccion Viviente (NTV)
1Jesús entró en Jericó y comenzó a pasar por la ciudad. 🗨
2Había allí un hombre llamado Zaqueo. Era jefe de los cobradores de impuestos de la región y se había hecho muy rico. 🗨
3Zaqueo trató de mirar a Jesús pero era de poca estatura y no podía ver por encima de la multitud. 🗨
4Así que se adelantó corriendo y se subió a una higuera sicómoro que estaba junto al camino, porque Jesús iba a pasar por allí. 🗨
5Cuando Jesús pasó, miró a Zaqueo y lo llamó por su nombre: «¡Zaqueo! —le dijo—. ¡Baja enseguida! Debo hospedarme hoy en tu casa». 🗨
6Zaqueo bajó rápidamente y, lleno de entusiasmo y alegría, llevó a Jesús a su casa; 🗨
7pero la gente estaba disgustada, y murmuraba: «Fue a hospedarse en la casa de un pecador de mala fama». 🗨
8Mientras tanto, Zaqueo se puso de pie delante del Señor y dijo: —Señor, daré la mitad de mi riqueza a los pobres y, si estafé a alguien con sus impuestos, le devolveré cuatro veces más. 🗨
9Jesús respondió: —La salvación ha venido hoy a esta casa, porque este hombre ha demostrado ser un verdadero hijo de Abraham. 🗨
10Pues el Hijo del Hombre vino a buscar y a salvar a los que están perdidos. 🗨
11La multitud escuchaba todo lo que Jesús decía, y como ya se acercaba a Jerusalén, les contó una historia para corregir la idea de que el reino de Dios comenzaría de inmediato. 🗨
12Les dijo: «Un hombre de la nobleza fue llamado a un país lejano para ser coronado rey y luego regresar. 🗨
13Antes de partir, reunió a diez de sus siervos y dividió entre ellos cinco kilos de plata, diciéndoles: “Inviertan esto por mí mientras estoy de viaje”; 🗨
14pero sus súbditos lo odiaban y enviaron una delegación tras él a decir: “No queremos que él sea nuestro rey”. 🗨
15»Después de que lo coronaran rey, volvió y llamó a los siervos a quienes les había dado el dinero. Quería saber qué ganancias habían tenido. 🗨
16El primer siervo informó: “Amo, invertí su dinero, ¡y multipliqué diez veces el monto inicial!”. 🗨
17»“¡Bien hecho! —exclamó el rey—. Eres un buen siervo. Has sido fiel con lo poco que te confié, así que como recompensa serás gobernador de diez ciudades”. 🗨
18»El siguiente siervo informó: “Amo, invertí su dinero y multipliqué cinco veces el monto original”. 🗨
19»“¡Bien hecho! —exclamó el rey—. Serás gobernador de cinco ciudades”. 🗨
20»Pero el tercer siervo trajo solo la suma original y dijo: “Amo, escondí su dinero para protegerlo. 🗨
21Tenía miedo, porque usted es un hombre muy difícil de tratar, que toma lo que no es suyo y cosecha lo que no sembró”. 🗨
22»“¡Siervo perverso! —dijo el rey a gritos—. Tus propias palabras te condenan. Si sabías que era un hombre duro que tomo lo que no es mío y cosecho lo que no sembré, 🗨
23¿por qué no depositaste mi dinero en el banco? Al menos hubiera podido obtener algún interés de él”. 🗨
24»Luego, dirigiéndose a los otros que estaban cerca, el rey ordenó: “Quiten el dinero de este siervo y dénselo al que tiene cinco kilos”. 🗨
25»“Pero amo —le dijeron—, él ya tiene cinco kilos”. 🗨
26»“Sí —respondió el rey—, y a los que usan bien lo que se les da, se les dará aún más; pero a los que no hacen nada se les quitará aun lo poco que tienen. 🗨
27En cuanto a esos enemigos míos que no querían que yo fuera su rey, tráiganlos y ejecútenlos aquí mismo en mi presencia”». 🗨
28Después de contar esa historia, Jesús siguió rumbo a Jerusalén, caminando delante de sus discípulos. 🗨
29Al llegar a las ciudades de Betfagé y Betania, en el monte de los Olivos, mandó a dos discípulos que se adelantaran. 🗨
30«Vayan a la aldea que está allí —les dijo—. Al entrar, verán un burrito atado, que nadie ha montado jamás. Desátenlo y tráiganlo aquí. 🗨
31Si alguien les pregunta: “¿Por qué desatan al burrito?”, simplemente digan: “El Señor lo necesita”». 🗨
32Así que ellos fueron y encontraron el burrito tal como lo había dicho Jesús. 🗨
33Y, efectivamente, mientras lo desataban, los dueños les preguntaron: —¿Por qué desatan ese burrito? 🗨
34Y los discípulos simplemente contestaron: —El Señor lo necesita. 🗨
35Entonces le llevaron el burrito a Jesús y pusieron sus prendas encima para que él lo montara. 🗨
36A medida que Jesús avanzaba, la multitud tendía sus prendas sobre el camino delante de él. 🗨
37Cuando llegó a donde comienza la bajada del monte de los Olivos, todos sus seguidores empezaron a gritar y a cantar mientras alababan a Dios por todos los milagros maravillosos que habían visto. 🗨
38«¡Bendiciones al Rey que viene en el nombre del Señor ! ¡Paz en el cielo y gloria en el cielo más alto!». 🗨
39Algunos de los fariseos que estaban entre la multitud decían: —¡Maestro, reprende a tus seguidores por decir cosas como esas! 🗨
40Jesús les respondió: —Si ellos se callaran, las piedras a lo largo del camino se pondrían a aclamar. 🗨
41Al acercarse a Jerusalén, Jesús vio la ciudad delante de él y comenzó a llorar, diciendo: 🗨
42«¡Cómo quisiera que hoy tú, entre todos los pueblos, entendieras el camino de la paz! Pero ahora es demasiado tarde, y la paz está oculta a tus ojos. 🗨
43No pasará mucho tiempo antes de que tus enemigos construyan murallas que te rodeen y te encierren por todos lados. 🗨
44Te aplastarán contra el suelo, y a tus hijos contigo. Tus enemigos no dejarán una sola piedra en su lugar, porque no reconociste cuando Dios te visitó». 🗨
45Luego Jesús entró en el templo y comenzó a echar a los que vendían animales para los sacrificios. 🗨
46Les dijo: «Las Escrituras declaran: “Mi templo será una casa de oración”, pero ustedes lo han convertido en una cueva de ladrones». 🗨
47Después de eso, enseñó todos los días en el templo, pero los principales sacerdotes y los maestros de la ley religiosa, junto con los otros líderes del pueblo, comenzaron a planificar cómo matarlo; 🗨
48pero no se les ocurría nada, porque el pueblo prestaba mucha atención a cada palabra que él decía. 🗨
Nueva Biblia de las Américas (NBLA)
1Cuando Jesús entró en Jericó, pasaba por la ciudad. 🗨
2Y un hombre llamado Zaqueo, que era jefe de los recaudadores de impuestos y era rico, 🗨
3trataba de ver quién era Jesús, pero no podía a causa de la multitud, ya que Zaqueo era de pequeña estatura. 🗨
4Corriendo delante, se subió a un árbol sicómoro y así lo podría ver, porque Jesús estaba a punto de pasar por allí. 🗨
5Cuando Jesús llegó al lugar, miró hacia arriba y le dijo: «Zaqueo, date prisa y desciende, porque hoy debo quedarme en tu casa». 🗨
6Entonces él se apresuró a descender y lo recibió con gozo. 🗨
7Al ver esto, todos murmuraban: «Ha ido a hospedarse con un hombre pecador». 🗨
8Pero Zaqueo, puesto en pie, dijo a Jesús: «Señor, la mitad de mis bienes daré a los pobres, y si en algo he defraudado a alguien, se lo restituiré cuadruplicado». 🗨
9«Hoy ha venido la salvación a esta casa», le dijo Jesús, «ya que él también es hijo de Abraham; 🗨
10porque el Hijo del Hombre ha venido a buscar y a salvar lo que se había perdido». 🗨
11Estando ellos oyendo estas cosas, Jesús continuó diciendo una parábola, porque Él estaba cerca de Jerusalén y ellos pensaban que el reino de Dios iba a aparecer de un momento a otro. 🗨
12Por eso dijo: «Cierto hombre de familia noble fue a un país lejano a recibir un reino para sí y después volver. 🗨
13Llamando a diez de sus siervos, les repartió diez minas y les dijo: “Negocien con esto hasta que yo regrese”. 🗨
14Pero sus ciudadanos lo odiaban, y enviaron una delegación tras él, diciendo: “No queremos que este reine sobre nosotros”. 🗨
15»Y al regresar él, después de haber recibido el reino, mandó llamar a su presencia a aquellos siervos a los cuales había dado el dinero, para saber lo que habían ganado negociando. 🗨
16Se presentó el primero, diciendo: “Señor, su moneda se ha multiplicado diez veces”. 🗨
17Y él le dijo: “Bien hecho, buen siervo, puesto que has sido fiel en lo muy poco, ten autoridad sobre diez ciudades”. 🗨
18Entonces vino el segundo, diciendo: “Su moneda, señor, se ha multiplicado cinco veces”. 🗨
19Dijo también a este: “Y tú vas a estar sobre cinco ciudades”. 🗨
20»Y vino otro, diciendo: “Señor, aquí está su moneda, que he tenido guardada en un pañuelo; 🗨
21pues a usted le tenía miedo, porque es un hombre exigente, que recoge lo que no depositó y siega lo que no sembró”. 🗨
22Él le contestó*: “Siervo inútil, por tus propias palabras te voy a juzgar. ¿Sabías que yo soy un hombre exigente, que recojo lo que no deposité y siego lo que no sembré? 🗨
23Entonces, ¿por qué no pusiste mi dinero en el banco, y al volver yo, lo hubiera recibido con los intereses?”. 🗨
24Y dijo a los que estaban presentes: “Quítenle la moneda y dénsela al que tiene las diez monedas”. 🗨
25Ellos le dijeron: “Señor, él ya tiene diez monedas”. 🗨
26Les digo, que a cualquiera que tiene, más le será dado, pero al que no tiene, aun lo que tiene se le quitará. 🗨
27Pero a estos mis enemigos, que no querían que reinara sobre ellos, tráiganlos acá y mátenlos delante de mí». 🗨
28Habiendo dicho esto, Jesús iba delante, subiendo hacia Jerusalén. 🗨
29Cuando se acercó a Betfagé y a Betania, cerca del monte que se llama de los Olivos, envió a dos de los discípulos, 🗨
30diciéndoles: «Vayan a la aldea que está enfrente, en la cual, al entrar, encontrarán un pollino atado sobre el cual nunca se ha montado nadie; desátenlo y tráiganlo. 🗨
31Y si alguien les pregunta: “¿Por qué lo desatan?”, de esta manera hablarán: “Porque el Señor lo necesita” ». 🗨
32Entonces los enviados fueron y lo encontraron como Él les había dicho. 🗨
33Mientras desataban el pollino, sus dueños les dijeron: «¿Por qué desatan el pollino?». 🗨
34Les respondieron: «Porque el Señor lo necesita». 🗨
35Lo trajeron a Jesús, y echando sus mantos sobre el pollino, pusieron a Jesús sobre él. 🗨
36Y mientras Él iba avanzando, tendían sus mantos por el camino. 🗨
37Cuando ya se acercaba, junto a la bajada del monte de los Olivos, toda la multitud de los discípulos, regocijándose, comenzó a alabar a Dios a gran voz por todas las maravillas que habían visto, 🗨
38diciendo: «¡Bendito el Rey que viene en el nombre del Señor! ¡Paz en el cielo y gloria en las alturas!». 🗨
39Entonces algunos de los fariseos de entre la multitud le dijeron: «Maestro, reprende a Tus discípulos». 🗨
40Pero Él respondió: «Les digo que si estos se callan, las piedras clamarán». 🗨
41Cuando Jesús se acercó, al ver la ciudad, lloró sobre ella, 🗨
42diciendo: «¡Si tú también hubieras sabido en este día lo que conduce a la paz! Pero ahora está oculto a tus ojos. 🗨
43Porque sobre ti vendrán días, cuando tus enemigos echarán terraplén delante de ti, te sitiarán y te acosarán por todas partes. 🗨
44Te derribarán a tierra, y a tus hijos dentro de ti, y no dejarán en ti piedra sobre piedra, porque no conociste el tiempo de tu visitación». 🗨
45Entrando Jesús en el templo, comenzó a echar fuera a los que vendían, 🗨
46diciéndoles: «Escrito está: “Mi casa será casa de oración pero ustedes la han hecho cueva de ladrones” ». 🗨
47Jesús enseñaba diariamente en el templo. Pero los principales sacerdotes, los escribas y los más prominentes del pueblo procuraban matar a Jesús; 🗨
48y no encontraban la manera de hacerlo, porque todo el pueblo estaba pendiente de Él, escuchando lo que decía. 🗨