Lucas 18 — comparando versiones
Reina Valera 1960 (RV60)
1También les refirió Jesús una parábola sobre la necesidad de orar siempre, y no desmayar, 🗨
2diciendo: Había en una ciudad un juez, que ni temía a Dios, ni respetaba a hombre. 🗨
3Había también en aquella ciudad una viuda, la cual venía a él, diciendo: Hazme justicia de mi adversario. 🗨
4Y él no quiso por algún tiempo; pero después de esto dijo dentro de sí: Aunque ni temo a Dios, ni tengo respeto a hombre, 🗨
5sin embargo, porque esta viuda me es molesta, le haré justicia, no sea que viniendo de continuo, me agote la paciencia. 🗨
6Y dijo el Señor: Oíd lo que dijo el juez injusto. 🗨
7¿Y acaso Dios no hará justicia a sus escogidos, que claman a él día y noche? ¿Se tardará en responderles? 🗨
8Os digo que pronto les hará justicia. Pero cuando venga el Hijo del Hombre, ¿hallará fe en la tierra? 🗨
9A unos que confiaban en sí mismos como justos, y menospreciaban a los otros, dijo también esta parábola: 🗨
10Dos hombres subieron al templo a orar: uno era fariseo, y el otro publicano. 🗨
11El fariseo, puesto en pie, oraba consigo mismo de esta manera: Dios, te doy gracias porque no soy como los otros hombres, ladrones, injustos, adúlteros, ni aun como este publicano; 🗨
12ayuno dos veces a la semana, doy diezmos de todo lo que gano. 🗨
13Mas el publicano, estando lejos, no quería ni aun alzar los ojos al cielo, sino que se golpeaba el pecho, diciendo: Dios, sé propicio a mí, pecador. 🗨
14Os digo que éste descendió a su casa justificado antes que el otro; porque cualquiera que se enaltece, será humillado; y el que se humilla será enaltecido. 🗨
15Traían a él los niños para que los tocase; lo cual viendo los discípulos, les reprendieron. 🗨
16Mas Jesús, llamándolos, dijo: Dejad a los niños venir a mí, y no se lo impidáis; porque de los tales es el reino de Dios. 🗨
17De cierto os digo, que el que no recibe el reino de Dios como un niño, no entrará en él. 🗨
18Un hombre principal le preguntó, diciendo: Maestro bueno, ¿qué haré para heredar la vida eterna? 🗨
19Jesús le dijo: ¿Por qué me llamas bueno? Ninguno hay bueno, sino sólo Dios. 🗨
20Los mandamientos sabes: No adulterarás; no matarás; no hurtarás; no dirás falso testimonio; honra a tu padre y a tu madre. 🗨
21El dijo: Todo esto lo he guardado desde mi juventud. 🗨
22Jesús, oyendo esto, le dijo: Aún te falta una cosa: vende todo lo que tienes, y dalo a los pobres, y tendrás tesoro en el cielo; y ven, sígueme. 🗨
23Entonces él, oyendo esto, se puso muy triste, porque era muy rico. 🗨
24Al ver Jesús que se había entristecido mucho, dijo: ¡Cuán difícilmente entrarán en el reino de Dios los que tienen riquezas! 🗨
25Porque es más fácil pasar un camello por el ojo de una aguja, que entrar un rico en el reino de Dios. 🗨
26Y los que oyeron esto dijeron: ¿Quién, pues, podrá ser salvo? 🗨
27El les dijo: Lo que es imposible para los hombres, es posible para Dios. 🗨
28Entonces Pedro dijo: He aquí, nosotros hemos dejado nuestras posesiones y te hemos seguido. 🗨
29Y él les dijo: De cierto os digo, que no hay nadie que haya dejado casa, o padres, o hermanos, o mujer, o hijos, por el reino de Dios, 🗨
30que no haya de recibir mucho más en este tiempo, y en el siglo venidero la vida eterna. 🗨
31Tomando Jesús a los doce, les dijo: He aquí subimos a Jerusalén, y se cumplirán todas las cosas escritas por los profetas acerca del Hijo del Hombre. 🗨
32Pues será entregado a los gentiles, y será escarnecido, y afrentado, y escupido. 🗨
33Y después que le hayan azotado, le matarán; mas al tercer día resucitará. 🗨
34Pero ellos nada comprendieron de estas cosas, y esta palabra les era encubierta, y no entendían lo que se les decía. 🗨
35Aconteció que acercándose Jesús a Jericó, un ciego estaba sentado junto al camino mendigando; 🗨
36y al oír a la multitud que pasaba, preguntó qué era aquello. 🗨
37Y le dijeron que pasaba Jesús nazareno. 🗨
38Entonces dio voces, diciendo: ¡Jesús, Hijo de David, ten misericordia de mí! 🗨
39Y los que iban delante le reprendían para que callase; pero él clamaba mucho más: ¡Hijo de David, ten misericordia de mí! 🗨
40Jesús entonces, deteniéndose, mandó traerle a su presencia; y cuando llegó, le preguntó, 🗨
41diciendo: ¿Qué quieres que te haga? Y él dijo: Señor, que reciba la vista. 🗨
42Jesús le dijo: Recíbela, tu fe te ha salvado. 🗨
43Y luego vio, y le seguía, glorificando a Dios; y todo el pueblo, cuando vio aquello, dio alabanza a Dios. 🗨
Nueva Version Internacional (NVI)
1Jesús les contó a sus discípulos una parábola para mostrarles que debían orar siempre, sin desanimarse. 🗨
2Les dijo: «Había en cierto pueblo un juez que no tenía temor de Dios ni consideración de nadie. 🗨
3En el mismo pueblo había una viuda que insistía en pedirle: “Hágame usted justicia contra mi adversario”. 🗨
4Durante algún tiempo él se negó, pero por fin concluyó: “Aunque no temo a Dios ni tengo consideración de nadie, 🗨
5como esta viuda no deja de molestarme, voy a tener que hacerle justicia, no sea que con sus visitas me haga la vida imposible”». 🗨
6Continuó el Señor: «Tengan en cuenta lo que dijo el juez injusto. 🗨
7¿Acaso Dios no hará justicia a sus escogidos, que claman a él día y noche? ¿Se tardará mucho en responderles? 🗨
8Les digo que sí les hará justicia y sin demora. No obstante, cuando venga el Hijo del hombre, ¿encontrará fe en la tierra?». 🗨
9A algunos que, confiando en sí mismos, se creían justos y que despreciaban a los demás, Jesús les contó esta parábola: 🗨
10«Dos hombres subieron al templo a orar; uno era fariseo y el otro, recaudador de impuestos. 🗨
11El fariseo, puesto en pie y a solas, oraba: “Oh Dios, te doy gracias porque no soy como otros hombres —ladrones, malhechores, adúlteros— ni como ese recaudador de impuestos. 🗨
12Ayuno dos veces a la semana y doy la décima parte de todo lo que recibo”. 🗨
13En cambio, el recaudador de impuestos, que se había quedado a cierta distancia, ni siquiera se atrevía a alzar la vista al cielo, sino que se golpeaba el pecho y decía: “¡Oh Dios, ten compasión de mí, que soy pecador!”. 🗨
14»Les digo que este y no aquel volvió a su casa justificado ante Dios. Pues todo el que a sí mismo se enaltece será humillado y el que se humilla será enaltecido». 🗨
15También le llevaban niños pequeños a Jesús para que los tocara. Al ver esto, los discípulos reprendían a quienes los llevaban. 🗨
16Pero Jesús llamó a los niños y dijo: «Dejen que los niños vengan a mí; no se lo impidan, porque el reino de Dios es de quienes son como ellos. 🗨
17Les aseguro que el que no reciba el reino de Dios como un niño de ninguna manera entrará en él». 🗨
18Cierto dirigente le preguntó a Jesús:―Maestro bueno, ¿qué debo hacer para heredar la vida eterna? 🗨
19―¿Por qué me llamas bueno? —respondió Jesús—. Nadie es bueno sino solo Dios. 🗨
20Ya sabes los mandamientos: “No cometas adulterio, no mates, no robes, no presentes falso testimonio, honra a tu padre y a tu madre”. 🗨
21―Todo eso lo he cumplido desde que era joven —dijo el hombre. 🗨
22Al oír esto, Jesús añadió:―Todavía te falta una cosa: vende todo lo que tienes y repártelo entre los pobres, y tendrás tesoro en el cielo. Luego ven y sígueme. 🗨
23Cuando el hombre oyó esto, se entristeció mucho, pues era muy rico. 🗨
24Al verlo tan afligido, Jesús comentó:―¡Qué difícil es para los ricos entrar en el reino de Dios! 🗨
25En realidad, le resulta más fácil a un camello pasar por el ojo de una aguja que a un rico entrar en el reino de Dios. 🗨
26Los que lo oyeron preguntaron:―Entonces, ¿quién podrá salvarse? 🗨
27―Lo que es imposible para los hombres es posible para Dios —aclaró Jesús. 🗨
28―Mira —le dijo Pedro—, nosotros hemos dejado todo lo que teníamos para seguirte. 🗨
29―Les aseguro —respondió Jesús— que todo el que por causa del reino de Dios haya dejado casa, esposa, hermanos, padres o hijos 🗨
30recibirá mucho más en este tiempo; y en la edad venidera, la vida eterna. 🗨
31Entonces Jesús tomó aparte a los doce y les dijo: «Ahora vamos subiendo a Jerusalén, donde se cumplirá todo lo que escribieron los profetas acerca del Hijo del hombre. 🗨
32En efecto, será entregado a los gentiles. Se burlarán de él, lo insultarán, le escupirán; 🗨
33y, después de azotarlo, lo matarán. Pero al tercer día resucitará». 🗨
34Los discípulos no entendieron nada de esto. Les era incomprensible, pues no captaban el sentido de lo que les hablaba. 🗨
35Sucedió que, al acercarse Jesús a Jericó, estaba un ciego sentado junto al camino pidiendo limosna. 🗨
36Cuando oyó a la multitud que pasaba, preguntó qué acontecía. 🗨
37―Jesús de Nazaret está pasando por aquí —le respondieron. 🗨
38―¡Jesús, Hijo de David, ten compasión de mí! —gritó el ciego. 🗨
39Los que iban delante lo reprendían para que se callara, pero él se puso a gritar aún más fuerte:―¡Hijo de David, ten compasión de mí! 🗨
40Jesús se detuvo y mandó que se lo trajeran. Cuando el ciego se acercó, le preguntó Jesús: 🗨
41―¿Qué quieres que haga por ti?Y él dijo:―Señor, quiero ver. 🗨
42―¡Recibe la vista! —le dijo Jesús—, tu fe te ha sanado. 🗨
43Al instante recobró la vista. Entonces, glorificando a Dios, comenzó a seguir a Jesús, y todos los que lo vieron daban alabanza a Dios. 🗨
La Biblia de las Americas (LBLA)
1Y les refería Jesús una parábola para enseñarles que ellos debían orar en todo tiempo, y no desfallecer, 🗨
2diciendo: Había en cierta ciudad un juez que ni temía a Dios ni respetaba a hombre alguno. 🗨
3Y había en aquella ciudad una viuda, la cual venía a él constantemente, diciendo: «Hazme justicia de mi adversario». 🗨
4Por algún tiempo él no quiso, pero después dijo para sí: «Aunque ni temo a Dios, ni respeto a hombre alguno, 🗨
5sin embargo, porque esta viuda me molesta, le haré justicia; no sea que por venir continuamente me agote la paciencia». 🗨
6Y el Señor dijo: Escuchad lo que dijo* el juez injusto. 🗨
7¿Y no hará Dios justicia a sus escogidos, que claman a Él día y noche? ¿Se tardará mucho en responderles? 🗨
8Os digo que pronto les hará justicia. No obstante, cuando el Hijo del Hombre venga, ¿hallará fe en la tierra? 🗨
9Refirió también esta parábola a unos que confiaban en sí mismos como justos, y despreciaban a los demás: 🗨
10Dos hombres subieron al templo a orar; uno era fariseo y el otro recaudador de impuestos. 🗨
11El fariseo puesto en pie, oraba para sí de esta manera: «Dios, te doy gracias porque no soy como los demás hombres: estafadores, injustos, adúlteros; ni aun como este recaudador de impuestos. 🗨
12Yo ayuno dos veces por semana; doy el diezmo de todo lo que gano». 🗨
13Pero el recaudador de impuestos, de pie y a cierta distancia, no quería ni siquiera alzar los ojos al cielo, sino que se golpeaba el pecho, diciendo: «Dios, ten piedad de mí, pecador». 🗨
14Os digo que este descendió a su casa justificado pero aquel no; porque todo el que se ensalza será humillado, pero el que se humilla será ensalzado. 🗨
15Y le traían aun a los niños muy pequeños para que los tocara, pero al ver esto los discípulos, los reprendían. 🗨
16Mas Jesús, llamándolos a su lado, dijo: Dejad que los niños vengan a mí, y no se lo impidáis, porque de los que son como estos es el reino de Dios. 🗨
17En verdad os digo: el que no recibe el reino de Dios como un niño, no entrará en él. 🗨
18Y cierto hombre prominente le preguntó, diciendo: Maestro bueno, ¿qué haré para heredar la vida eterna? 🗨
19Jesús le respondió: ¿Por qué me llamas bueno? Nadie es bueno, sino solo uno, Dios. 🗨
20Tú sabes los mandamientos: «No cometas adulterio, No mates, No hurtes, No des falso testimonio, Honra a tu padre y a tu madre». 🗨
21Y él dijo: Todo esto lo he guardado desde mi juventud. 🗨
22Cuando Jesús oyó esto, le dijo: Te falta todavía una cosa; vende todo lo que tienes y reparte entre los pobres, y tendrás tesoro en los cielos; y ven, sígueme. 🗨
23Pero al oír esto, se puso muy triste, pues era sumamente rico. 🗨
24Mirándolo Jesús, dijo: ¡Qué difícil es que entren en el reino de Dios los que tienen riquezas! 🗨
25Porque es más fácil que un camello pase por el ojo de una aguja, que el que un rico entre en el reino de Dios. 🗨
26Los que oyeron esto, dijeron: ¿Y quién podrá salvarse? 🗨
27Y Él respondió: Lo imposible para los hombres, es posible para Dios. 🗨
28Y Pedro dijo: He aquí, nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguido. 🗨
29Entonces Él les dijo: En verdad os digo: no hay nadie que haya dejado casa, o mujer, o hermanos, o padres o hijos por la causa del reino de Dios, 🗨
30que no reciba muchas veces más en este tiempo, y en el siglo venidero, la vida eterna. 🗨
31Tomando aparte a los doce, Jesús les dijo: Mirad, subimos a Jerusalén, y se cumplirán todas las cosas que están escritas por medio de los profetas acerca del Hijo del Hombre. 🗨
32Pues será entregado a los gentiles, y será objeto de burla, afrentado y escupido; 🗨
33y después de azotarle, le matarán, y al tercer día resucitará. 🗨
34Pero ellos no comprendieron nada de esto; este dicho les estaba encubierto, y no entendían lo que se les decía. 🗨
35Y aconteció que al acercarse a Jericó, un ciego estaba sentado junto al camino mendigando. 🗨
36Al oír que pasaba una multitud, preguntaba qué era aquello. 🗨
37Y le informaron que pasaba Jesús de Nazaret. 🗨
38Entonces gritó, diciendo: ¡Jesús, Hijo de David, ten misericordia de mí! 🗨
39Y los que iban delante lo reprendían para que se callara; pero él gritaba mucho más: ¡Hijo de David, ten misericordia de mí! 🗨
40Jesús se detuvo y ordenó que se lo trajeran; y cuando estuvo cerca, le preguntó: 🗨
41¿Qué deseas que haga por ti? Y él dijo: Señor, que recobre la vista. 🗨
42Jesús entonces le dijo: Recibe la vista, tu fe te ha sanado. 🗨
43Y al instante recobró la vista, y le seguía glorificando a Dios; cuando toda la gente vio aquello,dieron gloria a Dios. 🗨
Nueva Traduccion Viviente (NTV)
1Cierto día, Jesús les contó una historia a sus discípulos para mostrarles que siempre debían orar y nunca darse por vencidos. 🗨
2«Había un juez en cierta ciudad —dijo—, que no tenía temor de Dios ni se preocupaba por la gente. 🗨
3Una viuda de esa ciudad acudía a él repetidas veces para decirle: “Hágame justicia en este conflicto con mi enemigo”. 🗨
4Durante un tiempo, el juez no le hizo caso, hasta que finalmente se dijo a sí mismo: “No temo a Dios ni me importa la gente, 🗨
5pero esta mujer me está volviendo loco. Me ocuparé de que reciba justicia, ¡porque me está agotando con sus constantes peticiones!”». 🗨
6Entonces el Señor dijo: «Aprendan una lección de este juez injusto. 🗨
7Si hasta él dio un veredicto justo al final, ¿acaso no creen que Dios hará justicia a su pueblo escogido que clama a él día y noche? ¿Seguirá aplazando su respuesta? 🗨
8Les digo, ¡él pronto les hará justicia! Pero cuando el Hijo del Hombre regrese, ¿a cuántas personas con fe encontrará en la tierra?». 🗨
9Luego Jesús contó la siguiente historia a algunos que tenían mucha confianza en su propia rectitud y despreciaban a los demás: 🗨
10«Dos hombres fueron al templo a orar. Uno era fariseo, y el otro era un despreciado cobrador de impuestos. 🗨
11El fariseo, de pie, apartado de los demás, hizo la siguiente oración: “Te agradezco, Dios, que no soy como otros: tramposos, pecadores, adúlteros. ¡Para nada soy como ese cobrador de impuestos! 🗨
12Ayuno dos veces a la semana y te doy el diezmo de mis ingresos”. 🗨
13»En cambio, el cobrador de impuestos se quedó a la distancia y ni siquiera se atrevía a levantar la mirada al cielo mientras oraba, sino que golpeó su pecho en señal de dolor mientras decía: “Oh Dios, ten compasión de mí, porque soy un pecador”. 🗨
14Les digo que fue este pecador —y no el fariseo— quien regresó a su casa justificado delante de Dios. Pues los que se exaltan a sí mismos serán humillados, y los que se humillan serán exaltados». 🗨
15Cierto día, algunos padres llevaron a sus hijitos a Jesús para que él los tocara y los bendijera; pero cuando los discípulos vieron esto, regañaron a los padres por molestarlo. 🗨
16Entonces Jesús llamó a los niños y dijo a los discípulos: «Dejen que los niños vengan a mí. ¡No los detengan! Pues el reino de Dios pertenece a los que son como estos niños. 🗨
17Les digo la verdad, el que no reciba el reino de Dios como un niño nunca entrará en él». 🗨
18Cierta vez, un líder religioso le hizo a Jesús la siguiente pregunta: —Maestro bueno, ¿qué debería hacer para heredar la vida eterna? 🗨
19—¿Por qué me llamas bueno? —le preguntó Jesús—. Solo Dios es verdaderamente bueno; 🗨
20pero para contestar a tu pregunta, tú conoces los mandamientos: “No cometas adulterio; no cometas asesinato; no robes; no des falso testimonio; honra a tu padre y a tu madre”. 🗨
21El hombre respondió: —He obedecido todos esos mandamientos desde que era joven. 🗨
22Cuando Jesús oyó su respuesta, le dijo: —Hay una cosa que todavía no has hecho. Vende todas tus posesiones y entrega el dinero a los pobres, y tendrás tesoro en el cielo. Después ven y sígueme. 🗨
23Cuando el hombre oyó esto, se puso triste porque era muy rico. 🗨
24Jesús lo vio y dijo: «¡Qué difícil es para los ricos entrar en el reino de Dios! 🗨
25De hecho, ¡es más fácil que un camello pase por el ojo de una aguja que un rico entre en el reino de Dios!». 🗨
26Los que lo oyeron, dijeron: «Entonces, ¿quién podrá ser salvo?». 🗨
27Él contestó: «Lo que es imposible para los seres humanos es posible para Dios». 🗨
28Pedro dijo: —Nosotros hemos dejado nuestros hogares para seguirte. 🗨
29—Así es —respondió Jesús—, y les aseguro que todo el que haya dejado casa o esposa o hermanos o padres o hijos por causa del reino de Dios 🗨
30recibirá mucho más en esta vida y tendrá la vida eterna en el mundo que vendrá. 🗨
31Jesús llevó a los doce discípulos aparte y dijo: «Escuchen, subimos a Jerusalén, donde todas las predicciones de los profetas acerca del Hijo del Hombre se harán realidad. 🗨
32Será entregado a los romanos, y se burlarán de él, lo tratarán de manera vergonzosa y lo escupirán. 🗨
33Lo azotarán con un látigo y lo matarán, pero al tercer día resucitará». 🗨
34Sin embargo, ellos no entendieron nada de esto. La importancia de sus palabras estaba oculta de ellos, y no captaron lo que decía. 🗨
35Al acercarse Jesús a Jericó, un mendigo ciego estaba sentado junto al camino. 🗨
36Cuando oyó el ruido de la multitud que pasaba, preguntó qué sucedía. 🗨
37Le dijeron que Jesús de Nazaret pasaba por allí. 🗨
38Entonces comenzó a gritar: «¡Jesús, Hijo de David, ten compasión de mí!». 🗨
39«¡Cállate!», le gritaba la gente que estaba más adelante. Sin embargo, él gritó aún más fuerte: «¡Hijo de David, ten compasión de mí!». 🗨
40Cuando Jesús lo oyó, se detuvo y ordenó que le trajeran al hombre. Al acercarse el ciego, Jesús le preguntó: 🗨
41—¿Qué quieres que haga por ti? —Señor —le dijo—, ¡quiero ver! 🗨
42Jesús le dijo: —Bien, recibe la vista. Tu fe te ha sanado. 🗨
43Al instante el hombre pudo ver y siguió a Jesús mientras alababa a Dios. Y todos los que lo vieron también alabaron a Dios. 🗨
Nueva Biblia de las Américas (NBLA)
1Jesús les contó una parábola para enseñarles que ellos debían orar en todo tiempo, y no desfallecer: 🗨
2«Había en cierta ciudad un juez que ni temía a Dios ni respetaba a hombre alguno. 🗨
3También había en aquella ciudad una viuda, la cual venía a él constantemente, diciendo: “Hágame usted justicia de mi adversario”. 🗨
4Por algún tiempo el juez no quiso, pero después dijo para sí: “Aunque ni temo a Dios, ni respeto a hombre alguno, 🗨
5sin embargo, porque esta viuda me molesta, le haré justicia; no sea que por venir continuamente me agote la paciencia” ». 🗨
6El Señor dijo: «Escuchen lo que dijo* el juez injusto. 🗨
7¿Y no hará Dios justicia a Sus escogidos, que claman a Él día y noche? ¿Se tardará mucho en responderles? 🗨
8Les digo que pronto les hará justicia. No obstante, cuando el Hijo del Hombre venga, ¿hallará fe en la tierra?». 🗨
9Dijo también Jesús esta parábola a unos que confiaban en sí mismos como justos, y despreciaban a los demás: 🗨
10«Dos hombres subieron al templo a orar; uno era fariseo y el otro recaudador de impuestos. 🗨
11El fariseo puesto en pie, oraba para sí de esta manera: “Dios, te doy gracias porque no soy como los demás hombres: estafadores, injustos, adúlteros; ni aun como este recaudador de impuestos. 🗨
12Yo ayuno dos veces por semana; doy el diezmo de todo lo que gano”. 🗨
13Pero el recaudador de impuestos, de pie y a cierta distancia, no quería ni siquiera alzar los ojos al cielo, sino que se golpeaba el pecho, diciendo: “Dios, ten piedad de mí, pecador”. 🗨
14»Les digo que este descendió a su casa justificado pero aquel no; porque todo el que se engrandece será humillado, pero el que se humilla será engrandecido». 🗨
15Y traían a Jesús aun a los niños muy pequeños para que los tocara. Al ver esto los discípulos, los reprendían. 🗨
16Pero Jesús, llamándolos a su lado, dijo: «Dejen que los niños vengan a Mí, y no se lo impidan, porque de los que son como estos es el reino de Dios. 🗨
17En verdad les digo, que el que no recibe el reino de Dios como un niño, no entrará en él». 🗨
18Cierto hombre prominente le preguntó a Jesús: «Maestro bueno, ¿qué haré para heredar la vida eterna?». 🗨
19Jesús le respondió: «¿Por qué me llamas bueno? Nadie es bueno, sino solo uno, Dios. 🗨
20Tú sabes los mandamientos: “No cometas adulterio, no mates, no hurtes, no des falso testimonio, honra a tu padre y a tu madre” ». 🗨
21«Todo esto lo he guardado desde mi juventud», dijo el hombre. 🗨
22Cuando Jesús oyó esto, le dijo: «Te falta todavía una cosa; vende todo lo que tienes y reparte entre los pobres, y tendrás tesoro en los cielos; y ven, sígueme». 🗨
23Pero al oír esto, se puso muy triste, pues era sumamente rico. 🗨
24Mirándolo Jesús, dijo: «¡Qué difícil es que entren en el reino de Dios los que tienen riquezas! 🗨
25Porque es más fácil que un camello pase por el ojo de una aguja, que el que un rico entre en el reino de Dios». 🗨
26Los que oyeron esto, dijeron: «¿Y quién podrá salvarse?». 🗨
27«Lo imposible para los hombres es posible para Dios», respondió Jesús. 🗨
28Y Pedro dijo: «Nosotros hemos dejado todo y te hemos seguido». 🗨
29Entonces Él les contestó: «En verdad les digo, que no hay nadie que haya dejado casa, o mujer, o hermanos, o padres o hijos por la causa del reino de Dios, 🗨
30que no reciba muchas veces más en este tiempo, y en el siglo venidero, la vida eterna». 🗨
31Tomando aparte a los doce discípulos, Jesús les dijo: «Miren, subimos a Jerusalén, y se cumplirán todas las cosas que están escritas por medio de los profetas acerca del Hijo del Hombre. 🗨
32Pues será entregado a los gentiles, y será objeto de burla, afrentado y escupido; 🗨
33y lo azotarán, y después lo matarán, y al tercer día resucitará». 🗨
34Pero ellos no comprendieron nada de esto. Este dicho les estaba encubierto, y no entendían lo que se les decía. 🗨
35Aconteció que al acercarse Jesús a Jericó, un ciego estaba sentado junto al camino mendigando. 🗨
36Al oír que pasaba una multitud, preguntaba qué era aquello. 🗨
37Y le informaron que pasaba Jesús de Nazaret. 🗨
38Entonces gritó: «¡Jesús, Hijo de David, ten misericordia de mí!». 🗨
39Y los que iban delante lo reprendían para que se callara, pero él gritaba mucho más: «¡Hijo de David, ten misericordia de mí!». 🗨
40Jesús se detuvo y ordenó que lo trajeran; y cuando estuvo cerca, le preguntó: 🗨
41«¿Qué deseas que haga por ti?». «Señor, que recobre la vista», contestó el ciego. 🗨
42Jesús entonces le dijo: «Recibe la vista, tu fe te ha sanado». 🗨
43Al instante recobró la vista y lo seguía glorificando a Dios. Cuando toda la gente vio aquello, dieron gloria a Dios. 🗨