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Lucas 19

Jesús y Zaqueo

1Habiendo entrado Jesús en Jericó, iba pasando por la ciudad.🗨 2Y sucedió que un varón llamado Zaqueo, que era jefe de los publicanos, y rico,🗨 3procuraba ver quién era Jesús; pero no podía a causa de la multitud, pues era pequeño de estatura.🗨 4Y corriendo delante, subió a un árbol sicómoro para verle; porque había de pasar por allí.🗨 5Cuando Jesús llegó a aquel lugar, mirando hacia arriba, le vio, y le dijo: Zaqueo, date prisa, desciende, porque hoy es necesario que pose yo en tu casa.🗨 6Entonces él descendió aprisa, y le recibió gozoso.🗨 7Al ver esto, todos murmuraban, diciendo que había entrado a posar con un hombre pecador.🗨 8Entonces Zaqueo, puesto en pie, dijo al Señor: He aquí, Señor, la mitad de mis bienes doy a los pobres; y si en algo he defraudado a alguno, se lo devuelvo cuadruplicado.🗨 9Jesús le dijo: Hoy ha venido la salvación a esta casa; por cuanto él también es hijo de Abraham.🗨 10Porque el Hijo del Hombre vino a buscar y a salvar lo que se había perdido.🗨

Parábola de los diez siervos

11Oyendo ellos estas cosas, prosiguió Jesús y dijo una parábola, por cuanto estaba cerca de Jerusalén, y ellos pensaban que el reino de Dios se manifestaría inmediatamente.🗨 12Dijo, pues: Un hombre noble se fue a un país lejano, para recibir un reino y volver.🗨 13Y llamando a diez siervos suyos, les dio diez minas, y les dijo: Negociad entre tanto que vengo.🗨 14Pero sus conciudadanos le aborrecían, y enviaron tras él una embajada, diciendo: No queremos que éste reine sobre nosotros.🗨 15Aconteció que vuelto él, después de recibir el reino, mandó llamar ante él a aquellos siervos a los cuales había dado el dinero, para saber lo que había negociado cada uno.🗨 16Vino el primero, diciendo: Señor, tu mina ha ganado diez minas.🗨 17El le dijo: Está bien, buen siervo; por cuanto en lo poco has sido fiel, tendrás autoridad sobre diez ciudades.🗨 18Vino otro, diciendo: Señor, tu mina ha producido cinco minas.🗨 19Y también a éste dijo: Tú también sé sobre cinco ciudades.🗨 20Vino otro, diciendo: Señor, aquí está tu mina, la cual he tenido guardada en un pañuelo;🗨 21porque tuve miedo de ti, por cuanto eres hombre severo, que tomas lo que no pusiste, y siegas lo que no sembraste.🗨 22Entonces él le dijo: Mal siervo, por tu propia boca te juzgo. Sabías que yo era hombre severo, que tomo lo que no puse, y que siego lo que no sembré;🗨 23¿por qué, pues, no pusiste mi dinero en el banco, para que al volver yo, lo hubiera recibido con los intereses?🗨 24Y dijo a los que estaban presentes: Quitadle la mina, y dadla al que tiene las diez minas.🗨 25Ellos le dijeron: Señor, tiene diez minas.🗨 26Pues yo os digo que a todo el que tiene, se le dará; mas al que no tiene, aun lo que tiene se le quitará.🗨 27Y también a aquellos mis enemigos que no querían que yo reinase sobre ellos, traedlos acá, y decapitadlos delante de mí.🗨

Entrada triunfal de Jesús

28Dicho esto, iba delante subiendo a Jerusalén.🗨 29Y aconteció que llegando cerca de Betfagé y de Betania, al monte que se llama de los Olivos, envió dos de sus discípulos,🗨 30diciendo: Id a la aldea de enfrente, y al entrar en ella hallaréis un pollino atado, en el cual ningún hombre ha montado jamás; desatadlo, y traedlo.🗨 31Y si alguien os preguntare: ¿Por qué lo desatáis? le responderéis así: Porque el Señor lo necesita.🗨 32Fueron los que habían sido enviados, y hallaron como les dijo.🗨 33Y cuando desataban el pollino, sus dueños les dijeron: ¿Por qué desatáis el pollino?🗨 34Ellos dijeron: Porque el Señor lo necesita.🗨 35Y lo trajeron a Jesús; y habiendo echado sus mantos sobre el pollino, subieron a Jesús encima.🗨 36Y a su paso tendían sus mantos por el camino.🗨 37Cuando llegaban ya cerca de la bajada del monte de los Olivos, toda la multitud de los discípulos, gozándose, comenzó a alabar a Dios a grandes voces por todas las maravillas que habían visto,🗨 38diciendo: ¡Bendito el rey que viene en el nombre del Señor; paz en el cielo, y gloria en las alturas!🗨 39Entonces algunos de los fariseos de entre la multitud le dijeron: Maestro, reprende a tus discípulos.🗨 40El, respondiendo, les dijo: Os digo que si éstos callaran, las piedras clamarían.🗨

Jesús llora por Jerusalén

41Y cuando llegó cerca de la ciudad, al verla, lloró sobre ella,🗨 42diciendo: ¡Oh, si también tú conocieses, a lo menos en este tu día, lo que es para tu paz! Mas ahora está encubierto de tus ojos.🗨 43Porque vendrán días sobre ti, cuando tus enemigos te rodearán con vallado, y te sitiarán, y por todas partes te estrecharán,🗨 44y te derribarán a tierra, y a tus hijos dentro de ti, y no dejarán en ti piedra sobre piedra, por cuanto no conociste el tiempo de tu visitación.🗨

Jesús despeja el templo

45Y entrando en el templo, comenzó a echar fuera a todos los que vendían y compraban en él,🗨 46diciéndoles: Escrito está: Mi casa es casa de oración; mas vosotros la habéis hecho cueva de ladrones.🗨 47Y enseñaba cada día en el templo; pero los principales sacerdotes, los escribas y los principales del pueblo procuraban matarle.🗨 48Y no hallaban nada que pudieran hacerle, porque todo el pueblo estaba suspenso oyéndole.🗨

Texto bíblico: Reina-Valera 1960 © Sociedades Bíblicas en América Latina, 1960. Renovado © Sociedades Bíblicas Unidas, 1988. Utilizado con permiso. Ver todos los créditos

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Lucas 19: RV60

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Lucas 19:1

Comentario general

19.1 Josué necesitó siete vueltas para entrar en Jericó y Jesús lo hizo después de mostrar la gloria de Dios en Galilea. Aparentemente no entró para quedarse en ella, sino para pasar únicamente por ella, como quien va de paso; lo que no fue así, pues solicitó a Zaqueo entrar a su casa. De modo que el Señor no entró a conquistar la ciudad, sino el corazón de un hombre repudiado por todos. Más allá de bendecir lugares, Dios bendice personas.

— Roberto Tinoco

Lucas 19:2

Comentario general

19.2 Zaqueo, el hombre que Jesús vino a buscar en Jericó; era jefe de los publicanos; no sólo un publicano, sino su jefe. Era rico, ya que su trabajo le había permitido despojar a la ciudad y a la vez, recibir una parte de lo que los demás publicanos despojaran. Un publicano era un cobrador de impuestos a favor del imperio romano, por lo que era tenido como traidor de Israel y, por ende, de Dios. En la lista de los pecadores se hallaban como los peores pecadores y como Zaqueo era su jefe, era el peor pecador de los pecadores de Jericó. A ese hombre vino el Salvador a salvar, ¿no es maravillosa su misericordia? Nadie necesitaba más al Salvador que el más perdido de los perdidos.

— Roberto Tinoco

Lucas 19:3

Comentario general

19.3 Zaqueo procuraba ver quién era Jesús. Para ese momento, la fama del Salvador se había extendido mas allá de las fronteras de Israel y todos querían conocerlo. Pero Zaqueo no podía debido a que era de poca estatura y la multitud que había salido a ver a Jesús se lo impedía. Lógicamente, tenía más oposición del pueblo por ser el jefe de los publicanos. Hay corazones de baja estatura, cuyos complejos y traumas les impiden ver a Jesús; personas que necesitan hacer un esfuerzo adicional de fe, como subirse a un sicómoro, para verlo.

— Roberto Tinoco

Lucas 19:4

Comentario general

19.4 Jesús había dicho en Lucas 17:6 que si teníamos fe, podríamos ordenarle al árbol sicómoro que se plantase en el mar y nos obedecería. Las únicas ocasiones que se menciona dicho árbol en la Biblia es en los capítulos 17 y 19 de este mismo evangelio de Lucas. Lo que significa que Jesús ejerció la fe de la que habló cuando le ordenó a Zaqueo baja de allí, porque hoy es necesario que pose yo en tu casa; y luego, ya en casa, lo plantó en el mar (mundo), le dio el perdón que necesitaba y que los religiosos no estaban dispuestos a darle; es decir, le dio nuevas raíces en el reino: ¡las raíces del perdón! Los árboles no se plantan en el mar ni los hombres caminan sobre el agua; y tampoco los publicanos reparten sus bienes con los pobres ni regresan lo robado; este es el poder de la fe. Una semilla llega a ser un árbol. La fe de Jesús produjo la salvación de Zaqueo. Jesús fue obediente al Padre al venir a buscar y a salvar lo que se había perdido; por esa obediencia, su fe creció para desarraigar vidas del pecado y plantarlas entre el mundo con un nuevo futuro. ¿Puede un creyente ordenar su vida de acuerdo a los estándares del reino de Dios? ¡Claro que sí! Comenzando con obedecer las pequeñas cosas.

— Roberto Tinoco

Lucas 19:5

Comentario general

19.5 Jesús ejerció la fe de la que habló cuando le ordenó a Zaqueo baja de allí, porque hoy es necesario que pose yo en tu casa; y luego, ya en casa, lo plantó en el mar (mundo), le dio el perdón que necesitaba y que los religiosos no estaban dispuestos a darle; es decir, le dio nuevas raíces en el reino: ¡las raíces del perdón! Jesús lo miró hacia arriba, milagro de la encarnación que el Dios infinito se humillara a tal punto haciéndose carne y viendo al orgullo humano en su altivez. La orden del Salvador era apremiante: “date prisa”, la puerta de salvación es misericordiosa, pero no durará abierta mucho tiempo. A Zaqueo le quedaba poco tiempo, ya que el Salvador no lo esperaría más. Si has de responder a la salvación deberás hacerlo con rapidez. Quien se libra del incendio eterno lo hace con urgencia. “Desciende”, no puede salvarse el arrogante, debe descender. No puede librarse de sus pecados quien no se humilla arrepintiéndose. “Es necesario” que el Salvador entre en tu hogar. No es una opción ni existe posibilidad de eludir la orden. La salvación es necesaria en tu casa, tu familia está en peligro inminente y sólo la Presencia de Cristo en el hogar puede ayudarles.

— Roberto Tinoco

Lucas 19:6

Comentario general

19.6 Si has de descender, que sea con alegría. Ninguno que se humille ante Cristo será infeliz; y jamás el que aceptó al Salvador lo hará para su mal o tristeza. La vida más feliz tiene a Dios en ella.

— Roberto Tinoco

Lucas 19:7

Comentario general

19.7 Los pecadores olvidan que son pecadores cuando ven a Dios bendecir a quien a ellos les parece una peor persona. Todos murmuraban del Salvador por entrar a la casa de un hombre que necesitaba ser salvado; ¿no es esto absurdo? ¿Murmuran si el Médico entra a casa del enfermo? ¡Qué fácil es que “los santos” olvidemos que nos han traído de entre los pecadores! Esto sucede por compararnos con los hombres y no con Dios. ¿Cómo te sientes cuando Dios bendice a quien te cae mal? (De entrada ya estás mal por tener en tu corazón menosprecio hacia tu prójimo). ¡Deberías alegrarte de que el peor de los pecadores sea visitado por Dios! …a menos que no estés del lado de Dios por no entender Su corazón.

— Roberto Tinoco

Lucas 19:8

Comentario general

19.8 La iniciativa de buscar a Zaqueo fue del Señor, pero la primera reacción de ante la salvación fue de Zaqueo. Nadie le pidió que entregara los bienes, a diferencia del joven principal del capítulo anterior, el cual no quizo hacerlo ni por solicitud de Jesús y se fue triste porque tenía muchas posesiones. Zaqueo mostró su arrepentimiento en su intención de restauración. Se nota que conocía la ley de Moisés, pues habló de regresar cuadruplicado lo que había defraudado, como la ley lo exigía (¿Recuerdas cuando David hizo tal sentencia? 2 Samuel 12:6; éxodo 22:1). Zaqueo se puso en pie, no permanece postrado quien ha sido salvado. Llamó Señor a Jesús, a diferencia de otros que le llamaban Rabí; indispensable someterse a su señorío para ser salvo (Romanos 10:9-10). Su corazón se enterneció deseando darle la mitad de sus bienes a los pobres; no tenía más el corazón de piedra, había entrado en pacto con Dios (Ezequiel 11:19-20). Y procedió a restaurar lo defraudado conforme a la ley. Quien dice convertirse sin restaurar el daño hecho, no se ha convertido verdaderamente. La ley puede ser una excelente vara de medir la salvación. Zaqueo fue el siervo inútil que satisfizo al Maestro. Jesús no le dio las gracias a Zaqueo. Muchos esperan que Dios esté en deuda con ellos por lo que hacen; pero la fe que cambia vidas sólo crece en aquellos que buscan satisfacer al Señor. La vida se ordena (cambia) cuando crecemos en la fe que da y obedece; en vez de la “fe para recibir”. Piense en los que recibieron milagros en tiempo de Jesús, ¿de qué les sirvieron? Fueron útiles sólo para quienes fueron más allá.

— Roberto Tinoco

Lucas 19:9

Comentario general

19.9 Ante la evidencia de obras de Zaqueo, el Señor Jesús declara que ha sido salvado; y con la salvación de Zaqueo, la salvación llegó a su casa, ya que por medio de él y su liderazgo, su familia también podía ser salva. Si el Salvador llega, la condenación sale. Pero lo más sorprendente, al menos ante los ojos contemporáneos de Zaqueo, es que el Señor declare la razón por la cual fue a la casa de Zaqueo y lo salvó: “por cuanto él también es hijo de Abraham”. ¿No es esto maravilloso? Ante los demás, Zaqueo era el peor de los pecadores, el publicano que vendió al pueblo de Dios; el codicioso que le dio la espalda a la ley de Moisés; el que no podía entrar al templo ni era bienvenido en las sinagogas. El escalafón más despreciable de los despreciables, ese, también es hijo de Abraham. También está en la promesa de la Simiente (Cristo); también él y su familia son benditas por la fe en Cristo Jesús. ¡Cuán diferente a los religiosos a quienes Jesús sentenció no ser hijos de Abraham, sino del diablo por no creer en Él! (Juan 8:39-44). Jesús pudo perdonar a Zaqueo porque vio en él a un hijo de Abraham; así como la oportunidad de satisfacer el corazón del Padre. Otros no podían perdonarlo porque veían en él sólo a un publicano que les había robado. ¿Qué ves en tu cónyuge? ¿Qué ves en tu hijo? ¿Cómo ves tu trabajo? ¿Qué piensas de tu jefe o de tu empleado? ¿Cómo miras a tus pastores o en su caso a tus ovejas? Si eres como una semilla de mostaza. ¿Hasta dónde crecerás? Algunos dejaron de crecer hace años.

— Roberto Tinoco

Lucas 19:10

Comentario general

19.10 Este solo versículo define el propósito de la encarnación en forma resumida y brillante. Dios se hizo Hombre, por eso siempre se llamó a sí mismo el Hijo del Hombre; no negó su deidad, sino que see despojó de sus atributos divinos durante su tiempo en la carne. Él es el postrer Adán, la cabeza de la nueva creación, ya no la humanidad cuya cabeza es Adán, sino la iglesia, cuya cabeza es Cristo. Él vino a buscar primeramente, siendo que el hombre no lo buscó a Él. Como dice el apóstol Juan: le amamos a Él porque Él nos amó a nosotros primero (1 Juan 4:19). Nos encontró y nos salvó, comenzando con los israelitas. Todo el que se ha perdido puede ser hallado y puede ser salvado. La oportunidad está abierta a todo aquel que crea, Dios ha dado el primero y todos los pasos necesarios; resta a cada uno que responda con fe.

— Roberto Tinoco

Lucas 19:11

Comentario general

19.11 No todos los que seguían a Jesús entendían a Jesús. Parecía injusto que un hombre como Zaqueo, dedicado al mal por mucho tiempo, recibiera la visita en su casa de Jesús por invitación propia de Jesús y que además, lo declarara salvo e hijo de Abraham. Otros que aparentemente habían vivido de manera piadosa no habían tenido estos honores, ¿acaso había elitismo o algún mal interés en Jesús? ¡Por supuesto que no! Por ello, Jesús va a darles una parábola por medio de la cual entiendan que todos, sin excepción, los Zaqueos y los “piadosos”, necesitan igualmente ser salvados por estar igualmente perdidos. Y, junto con esto, comprender la comisión que implica seguirle a Él, comisión que los judíos ignoraron. La multitud que seguía al Señor, incluyendo a los discípulos, tenían una idea equivocada acerca de cuándo se manifestaría el reino de Dios. Primero, suponían que el reino de Dios significaba que ellos gobernarían el mundo; y segundo, pensaban que estaba a punto de suceder en sus días. Estaban equivocados en ambas cosas, por lo que el señor les va a explicar con una parábola que antes de la manifestación de su reino en el mundo, escatológicamente conocido como “el milenio”, primero habrá de comisionarles el evangelio mundial, irse y regresar posteriormente a buscar resultados de dicha comisión. Tiempo que estamos viviendo entre ambas venidas del Señor. Tratándose de las cosas proféticas o por venir, los creyentes se han equivocado una y otra vez. Conviene vivir en la inminencia y no en la interpretación adivina de cuándo será esto.

— Roberto Tinoco

Lucas 19:12

Comentario general

19.12 El Hombre noble es Cristo Jesús: vino, pero se fue nuevamente. El reino que recibió fue la autoridad sobre todas las cosas, el reino de Dios (Filipenses 2:5-11; Hebreos 10:12-13). “Y Jesús se acercó y les habló diciendo: Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra. Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén” (Mateo 28:18-20). Y después volverá nuevamente trayendo consigo dicha autoridad para establecerla en toda la tierra sin excepción: “Cuando el Hijo del Hombre venga en su gloria, y todos los santos ángeles con él, entonces se sentará en su trono de gloria, y serán reunidas delante de él todas las naciones; y apartará los unos de los otros, como aparta el pastor las ovejas de los cabritos” (Mateo 25:31-32).

— Roberto Tinoco

Lucas 19:13

Comentario general

19.13 La parábola de las minas, semejante a la parábola de los talentos, expresa el mismo sentido de responsabilidad. Jesús comisiona a los suyos entre su primera y segunda venida a trabajar por su reino según los dones y capacidades recibidos, exigiendo de todos dar resultados, principalmente ganando almas para Él por medio del evangelio. Una mina era el equivalente a cien denarios, esto es, cien días de salario de un trabajador. Repartió diez minas en diez siervos, a cada uno le entregó una pequeña fortuna de tres años de trabajo para que negociaran con ellas entre tanto regresaba. Todo cristiano está en deuda con Jesús, Él es el Señor y debemos presentarle resultados o fruto a su venida.

— Roberto Tinoco

Lucas 19:14

Comentario general

19.14 Los conciudadanos que aborrecieron al noble representan a los judíos que se opusieron a Jesús; los cuales también se oponen a que Él sea el Mesías y Rey de los judíos (y del mundo entero). La embajada es la autoridad religiosa del momento, los representantes de Israel conocido comúnmente como el sanedrín. Existen otros que sin ser judíos (aunque muchos judíos han creído) también se oponen al Señor, son incrédulos que rechazando su señorío quedan fuera de su salvación, pero no de su autoridad. ¿Reconoces a Jesús por Señor? Entonces debes vivir obedeciendo su Palabra.

— Roberto Tinoco

Lucas 19:15

Comentario general

19.15 Jesús volverá, tan cierto como que ya vino una vez. Pasaron cuatro mil años para su primera venida y llevamos dos mil desde su promesa de retorno, pero es un hecho, Jesús volverá. Dios entregó su reino a su Hijo Jesucristo, por lo cual Jesús es Señor y Rey sobre todas las cosas: “Por lo cual Dios también le exaltó hasta lo sumo, y le dio un nombre que es sobre todo nombre, para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos, y en la tierra, y debajo de la tierra, y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre” (Filipenses 2:9-11). Y en su retorno, además de juzgar a todas las naciones de la tierra, llamará a los creyentes, la iglesia viva en carne en ese momento, para que le rindan cuentas de sus obras (los que murieron antes fueron juzgados ya en el Tribunal de Cristo (Romanos 14:10-12; 2 Corintios 5:10). La negociación se refiere principalmente a establecer su reinoi ganando almas bajo su autoridad.

— Roberto Tinoco

Lucas 19:16

Comentario general

19.16 La presentación del primer inversionista está basada no solo en la productividad, sino en la humildad, pues dice “tu mina ha ganado” y no “yo he ganado”. Además, es extraordinariamente productivo, multiplicó uno en diez. Fue un siervo fiel y prudente. La vida cristiana no es vegetativa, sino productiva, un discípulo se hace diez, por lo menos. Todo lo que Dios ha puesto en tus manos debe ser regresado con altos dividendos. Dios no aceptará lo mismo que te ha dado, pues sería el fracaso de tu vida.

— Roberto Tinoco

Lucas 19:17

Comentario general

19.17 En la venida del Señor, cuando juzgue a las naciones, algunos siervos fieles recibirán autoridad sobre ciudades, gobernando físicamente durante el reino de Cristo en la tierra conocido popularmente como “el milenio”. ¿Qué necesitas para recibir semejante recompensa? Primero, ser productivo, muy productivo con almas favoreciendo el reino de Dios. Segundo, ser buen siervo, uno que sirve a Cristo tanto con excelencia como buen corazón. Tercero, ser fiel a Cristo en esta vida, a eso se le llama poco, pues aunque la vida sea inconmensurable, es poco comparada con la vida eterna.

— Roberto Tinoco

Lucas 19:18

Comentario general

19.18-19 Se presentó otro siervo con la misma humildad, pero con la mitad de la productividad del primero. Él también recibió por recompensa el equivalente a lo que había producido, sin embargo, a este no llamó ni buen siervo ni fiel. Toda recompensa, lo mismo que los castigos, tienen niveles. No te limites ni seas escaso; gana almas, ama y realiza buenas obras sin descanso; de hecho, así descansarás.

— Roberto Tinoco

Lucas 19:19

Comentario general

19.18-19 Se presentó otro siervo con la misma humildad, pero con la mitad de la productividad del primero. Él también recibió por recompensa el equivalente a lo que había producido, sin embargo, a este no llamó ni buen siervo ni fiel. Toda recompensa, lo mismo que los castigos, tienen niveles. No te limites ni seas escaso; gana almas, ama y realiza buenas obras sin descanso; de hecho, así descansarás.

— Roberto Tinoco

Lucas 19:20

Comentario general

19.20-22 El tercer siervo no debería ser llamado siervo, fue un mal siervo por cuanto no sirvió. Simplemente guardó y luego entregó lo mismo que había recibido. Lo guardó en un pañuelo, como una abuela que guarda el pan. Tomó la mina como nada. Este es el fracaso de algunos: dan por sentado lo recibido por Dios, empezando por la vida, como si se tratase de nada viviendo perdidamente. Hicieron de sus años una envoltura de pañuelo sin propósito; recuerdo enjuto de lo que pudieron ser. ¿Y por qué razón este siervo fue un mal siervo volviéndose infructuoso? Porque pensaba mal del Señor. Para él, Jesús es un Hombre severo e injusto que toma lo que no dio o carece de derecho para tomarlo. Una especie de tirano que se apodera de lo que otros hicieron, que cosecha lo que no sembró. Dicho siervo es un malvado, él es injusto y acusa a Dios de injusticia. ¡Hace bien en temer! Lo digo con ironía. ¡Hace bien en temer porque no tendrá herencia, sino juicio y castigo en lugar de recompensa! El Señor le dará lo que esperó recibir y será tratado por Él como creyó que era Él. ¡Hay de los que piensan mal de Dios que el mal recibirán de parte de Dios! Toda persona será juzgada por sus palabras, las cuales son la manifestación externa de la fe interna de quien las pronuncia.

— Roberto Tinoco

Lucas 19:21

Comentario general

19.20-22 El tercer siervo no debería ser llamado siervo, fue un mal siervo por cuanto no sirvió. Simplemente guardó y luego entregó lo mismo que había recibido. Lo guardó en un pañuelo, como una abuela que guarda el pan. Tomó la mina como nada. Este es el fracaso de algunos: dan por sentado lo recibido por Dios, empezando por la vida, como si se tratase de nada viviendo perdidamente. Hicieron de sus años una envoltura de pañuelo sin propósito; recuerdo enjuto de lo que pudieron ser. ¿Y por qué razón este siervo fue un mal siervo volviéndose infructuoso? Porque pensaba mal del Señor. Para él, Jesús es un Hombre severo e injusto que toma lo que no dio o carece de derecho para tomarlo. Una especie de tirano que se apodera de lo que otros hicieron, que cosecha lo que no sembró. Dicho siervo es un malvado, él es injusto y acusa a Dios de injusticia. ¡Hace bien en temer! Lo digo con ironía. ¡Hace bien en temer porque no tendrá herencia, sino juicio y castigo en lugar de recompensa! El Señor le dará lo que esperó recibir y será tratado por Él como creyó que era Él. ¡Hay de los que piensan mal de Dios que el mal recibirán de parte de Dios! Toda persona será juzgada por sus palabras, las cuales son la manifestación externa de la fe interna de quien las pronuncia.

— Roberto Tinoco

Lucas 19:22

Comentario general

19.20-22 El tercer siervo no debería ser llamado siervo, fue un mal siervo por cuanto no sirvió. Simplemente guardó y luego entregó lo mismo que había recibido. Lo guardó en un pañuelo, como una abuela que guarda el pan. Tomó la mina como nada. Este es el fracaso de algunos: dan por sentado lo recibido por Dios, empezando por la vida, como si se tratase de nada viviendo perdidamente. Hicieron de sus años una envoltura de pañuelo sin propósito; recuerdo enjuto de lo que pudieron ser. ¿Y por qué razón este siervo fue un mal siervo volviéndose infructuoso? Porque pensaba mal del Señor. Para él, Jesús es un Hombre severo e injusto que toma lo que no dio o carece de derecho para tomarlo. Una especie de tirano que se apodera de lo que otros hicieron, que cosecha lo que no sembró. Dicho siervo es un malvado, él es injusto y acusa a Dios de injusticia. ¡Hace bien en temer! Lo digo con ironía. ¡Hace bien en temer porque no tendrá herencia, sino juicio y castigo en lugar de recompensa! El Señor le dará lo que esperó recibir y será tratado por Él como creyó que era Él. ¡Hay de los que piensan mal de Dios que el mal recibirán de parte de Dios! Toda persona será juzgada por sus palabras, las cuales son la manifestación externa de la fe interna de quien las pronuncia.

— Roberto Tinoco

Lucas 19:23

Comentario general

19.23 El interés bancario habría sido la menor de las ganancias, pero al menos hubiera sido alguna ganancia. Lo mejor es una vida invertida en la iglesia donde puede darse mucho fruto para el Señor, ya que volverá, es un hecho, y pedirá cuentas. En la segunda venida del Señor Jesucristo, las naciones serán reunidas delante de Él para rendirle cuentas de sus obras. Nos dio una vida y debemos darle muchas.

— Roberto Tinoco

Lucas 19:24

Comentario general

19.24 No producir con poco traerá como consecuencia perder ese poco. Sea habilidad, ministerio, talento, don o la vida misma. Y la recompensa destinada a dicho siervo será dada al que haya mostrado más productividad. Dios no maneja la mal llamada justicia social ni reparte por partes iguales, sino conforme al mérito realizado. El señor premia la diligencia, el servicio y el esfuerzo, así como los resultados; jamás tratará al justo como al injusto ni al creyente como al incrédulo. Los presentes encargados de quitar la mina serán los ángeles (Mateo 13:39).

— Roberto Tinoco

Lucas 19:25

Comentario general

19.25-26 El hombre común es injusto y confunde la igualdad con la justicia. Piensa que lo correcto es repartir a todos lo mismo, pero Dios no piensa así. De hecho, en su creación, tenemos distintas habilidades, talentos y capacidades, así como diferentes oportunidades. Esto no hace injusto a Dios, sino sabio; ya que sólo Él sabe perfectamente cómo engranan todas sus criaturas en su plan perfecto. Y después de la repartición del diseño, se encuentra la repartición de la recompensa, la cual puede hacer la brecha entre los que más tieneny los que menos tienen más amplia. Es la recompensa a las obras y no la promoción de la indolencia.

— Roberto Tinoco

Lucas 19:26

Comentario general

19.25-26 El hombre común es injusto y confunde la igualdad con la justicia. Piensa que lo correcto es repartir a todos lo mismo, pero Dios no piensa así. De hecho, en su creación, tenemos distintas habilidades, talentos y capacidades, así como diferentes oportunidades. Esto no hace injusto a Dios, sino sabio; ya que sólo Él sabe perfectamente cómo engranan todas sus criaturas en su plan perfecto. Y después de la repartición del diseño, se encuentra la repartición de la recompensa, la cual puede hacer la brecha entre los que más tieneny los que menos tienen más amplia. Es la recompensa a las obras y no la promoción de la indolencia.

— Roberto Tinoco

Lucas 19:27

Comentario general

19.27 Y por si fuera poco lo expresado en los versículos anteriores premiando la productividad y el servicio fiel por encima de la indolencia e incredulidad de un mal siervo, el Señor sentencia con la muerte a los que se oponen a su reino. Cuando Jesús regrese a la tierra juzgará a las naciones y no todos podrán seguir vivos en carne en su reino milenial. Los opositores morirán. Ser escucha cruel, pero dará inicio al reino más próspero y lleno de bendiciones de todos los tiempos. La vida será ampliada a casi mil años, la enfermedad erradicada, lo mismo que la violencia y una gran cantidad de pecados. El mundo entero gozará de todo los beneficios que siempre procuró. Esto sólo será posible con un gobierno con vara de hierro.

— Roberto Tinoco

Lucas 19:28

Comentario general

19.28 Anunciando el reino que habría de establecer a su regreso, subió a Jerusalén. Debía pasar por la cruz antes del trono. También nosotros solemos pasar por experiencias de muerte antes de recibir los beneficios del reino de los cielos. Y no debemos pasar por tales experiencias cabizbajos, sino subiendo hacia Jerusalén, elevándonos espiritualmente hacia la ciudad de Dios. Firmes, seguros, decididos.

— Roberto Tinoco

Lucas 19:29

Comentario general

19.29 Llegando cerca de “la Casa de los Higos verdes” y de “la Casa de Frutos” (Betfagé y Betania respectivamente, aunque otros interpretan Betania como Casa de Aflicción), al monte de los olivos, el sitio en donde Jesús oró por última vez antes de su arresto, crucifixión y muerte. En otras palabras, estos lugares representan el camino hacia el fruto para Dios, el cual consiste en la entrega, la consagración de la vida a Dios. Desde allí Jesús envió a dos de sus discípulos a preparar la celebración de la Pascua y también, de la última Cena en donde establecería el Nuevo Pacto. Nuevamente vemos la consagración y entrega del Señor al Padre Celestial. El camino hacia el trono, pasa primero por la cruz. Dos discípulos, figura de testimonio.

— Roberto Tinoco

Lucas 19:30

Comentario general

19.30 Es muy posible que la aldea de la cual tomaron el pollino haya sido Betfagé, ya que el Señor había pasado esa noche en Betania (Marcos 14:11, 19), que estaba frente a Betfagé; asunto que no comenta Lucas, pero tenemos luz en los otros evangelios (se complementan entre sí). El pollino atado era un burrito que no había sido montado jamás; fiel ilustración de una vida inocente que puede dedicarse por completo a Dios. Si deseas la Presencia de Dios, nada ni nadie más debe controlar tu voluntad. Con todo, por inocente que sea, debe ser desatado (de la vieja naturaleza heredada de sus padres) y traído a Jesús, convertido.

— Roberto Tinoco

Lucas 19:31

Comentario general

19.31 La pregunta era lógica, pues el animalito pertenecía a alguien; pero la respuesta tenía autoridad, señorío: “porque el Señor lo necesita”. Jesús es el Señor y puede tomar lo que desee. Amablemente dice que lo necesita, pero todo le pertenece. Lo mismo sucede con nuestras vidas, Jesús es el Señor y debemos obedecer a lo que ordene y cuando así lo quiera. Todo lo que te ata intentará oponerse, pero no puede hacerlo, ya que toda potestad en el cielo, la tierra y debajo de la tierra le fue dada al Hijo de Dios. Jesús pide por cortesía, pero todo le pertenece por derecho.

— Roberto Tinoco

Lucas 19:32

Comentario general

19.32 Cuando obedeces al Señor siempre hallarás el cumplimiento de lo que Él ha dicho. Dios es fiel y su Palabra siempre realiza aquello para lo cual se envió. Los dos discípulos enviados por el pollino a la aldea de enfrente, encontraron con detalle exacto lo dicho por el Señor. Jamás la Palabra de Cristo será adivinación ni casualidad, por ella fueron creadas los cielos y la tierra y también, por ella susbsisten todas las cosas (Colosenses 1:16-17).

— Roberto Tinoco

Lucas 19:33

Comentario general

19.33 Los humanos nos sentimos dueños de las cosas que administramos en este mundo, con esto no niego la propiedad privada, pues en términos humanas somos propietarios de algunas o de muchas cosas; pero respecto al reino de los cielos, todas las cosas, incluyendo los seres vivos, pertenecemos al Creador, a Dios. No tiene nada de malo preguntar a dos extraños por qué desatan el pollino, pues tal cosa podría interpretarse como un robo, pero la diferencia de tal asunto con cualquier otro, es que el Señor era quien tomaba el pollino o había enviado por él. Jesús si tiene ese derecho. Jesús puede desatar todo lo que esté atado; Él es el Dueño y también, el Salvador. ¿Quieres verdadera libertad? Sólo en Jesús y sólo sirviendo a Jesús, pues para eso desata.

— Roberto Tinoco

Lucas 19:34

Comentario general

19.34 Esta es la única razón por la que debemos disponer no solo nuestros bienes, sino la vida misma a Jesús: porque Él es el Señor. Lo que me parece sumamente cortés, educado y de extrema finura es que el Todopoderoso diga que necesita algo nuestro o a nosotros, ¿no es maravilloso? Él puede hacerlo todo, pero decidió hacer alguna cosa por medio nuestro. ¡Magnánimo!

— Roberto Tinoco

Lucas 19:35

Comentario general

19.35 Un pollino a quien nadie había montado, en una pequeña aldea, cuya historia sería desconocido e insignificante, se transformó en la figura del servicio que llevo consigo la Presencia de Dios. Esto puede sucederle a cualquier persona si es traído a Jesús. Sin embargo, requiere algunas cosas y la primera de ellas es tener cobertura apostólica: los discípulos echaron sus mantos sobre el pollino. Entonces Jesús estará encima, Él es la cabeza, el Señor y el ministerio apostólico genuino se dedica a subir a Jesús, exaltarlo.

— Roberto Tinoco

Lucas 19:36

Comentario general

19.36 Además de poner sus mantos sobre el pollino, los discípulos también tendían sus mantos por el camino. Todo ministerio debe usar su autoridad o cobertura para dar honra al camino del Señor hallanándolo para Él, como lo hiciese Juan el Bautista. “Todo valle sea alzado, y bájese todo monte y collado; y lo torcido se enderece, y lo áspero se allane. Y manifestase la gloria de Yahwéh, y toda carne juntamente la verá; que la boca de Yahwéh habló” (Isaías 40:4-5). Si quieres la manifestación de la Presencia de Dios, prepara el camino, esto es, las almas de los demás para Él.

— Roberto Tinoco

Lucas 19:37

Comentario general

19.37 La ironía de la fama cerca de la muerte: conforme llegaban cerca de la bajada del monte de los olivos, cerca del Getsemaní donde lloraría grandes gotas de sangre y cerca del monte de la calavera donde habría de ser crucificado, la multitud de los discípulos creció en alabanzas al Señor Jesús. La gloria y la muerte están a un paso una de la otra, ten mucho cuidado de no gloriarte sobremanera en la fama ni entristecerte en demasía en la cruz, ambas cosas pasarán. La gloria de Jesús trajo gozo a la multitud de discípulos. Que el Señor sea engrandecido siempre alegrará a quienes le amamos, por eso nos gusta congregarnos a alabar a Dios. La multitud alababa a Dios por las maravillas que habían visto realizadas por Jesús. Nada motiva más a alabar a Dios que ver sus obras. Lo alabamos por lo que hace y lo adoramos por lo que Él es.

— Roberto Tinoco

Lucas 19:38

Comentario general

19.38 La alabanza de la multitud consistía en bendecir al Mesías, el Rey enviado de Dios. La manifestación de Cristo es la expresión de la paz del cielo y de la gloria en las alturas; es el triunfo del cielo que puede ser visto por la tierra y que, de hecho, se obtuvo en la tierra. Es un misterio que el pecado no empezó en la tierra, sino en el cielo; pero la redención de todas las cosas, incluyendo del cielo, se obtuviera en la tierra y no en el cielo. Fue necesaria la cruz en la tierra para lograr la gloria en las alturas. Todos debemos aprender el camino: necesitas la manifestación de Cristo en tu vivir terrenal para alcanzar la gloria celestial. No hablo de salvación, eso es por gracia; sino de recompensa.

— Roberto Tinoco

Lucas 19:39

Comentario general

19.39 Algunos de los fariseos, no todos intentaron detener las alabanzas de los discípulos. Unos se oponían y lo expresaron; otros se oponían, pero eran cobardes para decirlo; pero también había los que estaban impresionados a punto de cambiar de bando, por decirlo así. Unos no creían; otros dudaban y también había los que comenzaban a creer. Le llamaron Maestro, pero querían detener su gloria. Ten cuidado con los elogios, que podrían estar escondiendo una trampa. Se acaricia al caballo antes de montarlo. Pidieron, por no decir ordenaron, al Maestro que reprendiera a sus discípulos por su alabanza. El religioso sin vida suele escandalizarse precisamente durante las alabanzas y no es porque defienda la sana doctrina como suele decir, ni la gloria de Dios; sino porque anhela la alabanza para sí mismo y tiene envidia.

— Roberto Tinoco

Lucas 19:40

Comentario general

19.40 La alabanza de esos discípulos un día guardó silencio. Fue la generación de los mártires y casi todos judíos. Pero entonces las piedras vivas clamaron: discípulos de todo el mundo alaban a Dios y predicamos las virtudes de Jesucristo. No podemos callar; el Verbo no puede estar en silencio. Todos los que tenemos a Cristo en nuestro interior verdaderamente somos impulsados a expresar sus maravillas; es como un fuego ardiente metido en los huesos incapaz de sufrirse, debe expresarse.

— Roberto Tinoco

Lucas 19:41

Comentario general

19.41 Uno de los versículos más emotivos de la Biblia. Jesús tenía más fama de festejar que de llorar; pero no pudo ocultar su dolor por su pueblo al estar frente a la amada Jerusalén que tantas veces bendijo. Lloraba porque no creerían. Estaban a unos días de rechazarle y a unos años de ser destruidos. Todo, por envidia, codicia e incredulidad de sus religiosas autoridades. Llegó cerca de la ciudad y lloró al percibir el aroma putrefacto de la incredulidad; lloró al sentir el clima de la condenación. Podían evitarlo, pero no quisieron hacerlo. Se les dio todo, absolutamente todo y coronado además de maravillas y milagros, pero eligieron crucificarle. Les esperaba el juicio; y cuando uno esperaría que el Señor se burlara por la venganza al rechazo, lloraba siendo el Salvador del que se perderían. El amor se duele más por lo que padece quien no le ama que por el rechazo mismo.

— Roberto Tinoco

Lucas 19:42

Comentario general

19.42 Los judíos no conocieron lo que era para su paz, esto es, al Mesías. Tenían tinieblas en los ojos a causa de sus malos motivos e incredulidad. Toda persona que carece de paz tiene algo semejante, no puede ver al Mesías. Unos, porque el dolor o el cansancio les ha cegado los ojos; otros, por malas intenciones perdieron la vista espiritual. Hay quienes solo ven lo malo que sucede, no tienen ojos para el bien que Dios desea para ellos. Por eso es que los limpios de corazón pueden ver a Dios. Si perdiste la paz, has dejado de ver a Dios yy si esto es así, limpia tu corazón comenzando por pedirle perdón y recibiendo el señorío del Cristo.

— Roberto Tinoco

Lucas 19:43

Comentario general

19.43-44 El Señor Jesús, llorando por Jerusalén, la capital de su pueblo, describe lo que habrían de padecer en el año setenta de la era cristiana: la destrucción de Jerusalén por parte de los ejércitos romanos. Que ironía: lo rechazaron por no salvarlos de Roma (entre otras cosas) y serían destruidos por roma a causa de haberle rechazado. Un millón de personas, dicen algunos, morirían en el asedio de Tito, general romano, hijo de Vespaciano. Todo esto por no conocer el tiempo de su visitación; por no haber reconocido cuando Dios anduvo entre ellos con pies de carne. No quedó piedra sobre piedra, más allá de lo material, Jesús se refería a que el sacerdocio y autoridades judías serían disueltas.

— Roberto Tinoco

Lucas 19:44

Comentario general

19.43-44 El Señor Jesús, llorando por Jerusalén, la capital de su pueblo, describe lo que habrían de padecer en el año setenta de la era cristiana: la destrucción de Jerusalén por parte de los ejércitos romanos. Que ironía: lo rechazaron por no salvarlos de Roma (entre otras cosas) y serían destruidos por roma a causa de haberle rechazado. Un millón de personas, dicen algunos, morirían en el asedio de Tito, general romano, hijo de Vespaciano. Todo esto por no conocer el tiempo de su visitación; por no haber reconocido cuando Dios anduvo entre ellos con pies de carne. No quedó piedra sobre piedra, más allá de lo material, Jesús se refería a que el sacerdocio y autoridades judías serían disueltas.

— Roberto Tinoco

Lucas 19:45

Comentario general

19.45 La entrada triunfal de Jesús a la ciudad, fue seguida de la entrada de juicio en el templo. Si la fama no es seguida de santidad, no será para bien; pero el Señor Jesús no sólo llegó aplaudido por las multitudes, también fue a limpiar al templo de los vendedores y demás corrupción. Dios nunca permitirá cohabitar en su casa con las tinieblas, si Él está en ti, serás purificado. No eres cueva de ladrones.

— Roberto Tinoco

Lucas 19:46

Comentario general

19.46 La Casa de Dios es para comunión con Dios; sea esta el tabernáculo de Moisés, el templo de Salomón o tu propio cuerpo. Existes para intimar con Dios, vivir para Él, recibirle y expresarle. Si usas tu cuerpo fuera de la voluntad divina, estás robándole, como una cueva de ladrones en lugar de Casa de Dios. ¿Qué has hecho de la Casa de Dios? Insiste en hablar con Dios, dedícate a Él.

— Roberto Tinoco

Lucas 19:47

Comentario general

19.47 La prioridad del ministerio mesiánico fue la enseñanza de la Palabra de Dios. Realizó esto cada día y cuando estuvo en Jerusalén, lo hizo en el templo, el centro de la vida tanto religiosa como civil, económica y política de la nación. Precisamente por eso es que los sacerdotes, los escribas y los principales trataban de matarlo. Su enseñanza ponía en entredicho la hipocresía de los religiosos sacerdotes; así como exhibía la ignorancia de los escribas y la falta de autoridad de los principales del pueblo. Las tinieblas piensan en matar porque no pueden brillar; son los hijos de Dios quienes en la aparente competencia decidirán alumbrar aún más.

— Roberto Tinoco

Lucas 19:48

Comentario general

19.48 A pesar de su deseo de desaparecer a Jesús, no podían hacer nada contra Él. Sacerdotes, escribas y principales del pueblo le tenían envidia por las multitudes, esas mismas multitudes a las que temían, pues dependían de ellas e hipócritamente trataban de agradar para sacar provecho. El pueblo escuchaba de buena gana al Maestro; la mejor defensa ante los planes de las tinieblas es el fruto de vida. No te defiendas, ¡fructifica!

— Roberto Tinoco

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