📲

Instala BRPV en tu iPhone

Toca el botón de compartir ⬆️ en Safari, y luego "Agregar a pantalla de inicio".

BRPV
📖 Ir a la Biblia 📅 Planes 🙏 Muro de oración
← Volver al lector normal

Juan 12 — comparando versiones

Reina Valera 1960 (RV60)

1Seis días antes de la pascua, vino Jesús a Betania, donde estaba Lázaro, el que había estado muerto, y a quien había resucitado de los muertos.

2Y le hicieron allí una cena; Marta servía, y Lázaro era uno de los que estaban sentados a la mesa con él.

3Entonces María tomó una libra de perfume de nardo puro, de mucho precio, y ungió los pies de Jesús, y los enjugó con sus cabellos; y la casa se llenó del olor del perfume.

4Y dijo uno de sus discípulos, Judas Iscariote hijo de Simón, el que le había de entregar:

5¿Por qué no fue este perfume vendido por trescientos denarios, y dado a los pobres?

6Pero dijo esto, no porque se cuidara de los pobres, sino porque era ladrón, y teniendo la bolsa, sustraía de lo que se echaba en ella.

7Entonces Jesús dijo: Déjala; para el día de mi sepultura ha guardado esto.

8Porque a los pobres siempre los tendréis con vosotros, mas a mí no siempre me tendréis.

9Gran multitud de los judíos supieron entonces que él estaba allí, y vinieron, no solamente por causa de Jesús, sino también para ver a Lázaro, a quien había resucitado de los muertos.

10Pero los principales sacerdotes acordaron dar muerte también a Lázaro,

11porque a causa de él muchos de los judíos se apartaban y creían en Jesús.

12El siguiente día, grandes multitudes que habían venido a la fiesta, al oír que Jesús venía a Jerusalén,

13tomaron ramas de palmera y salieron a recibirle, y clamaban: ¡Hosanna!¡Bendito el que viene en el nombre del Señor, el Rey de Israel!

14Y halló Jesús un asnillo, y montó sobre él, como está escrito:

15No temas, hija de Sion; He aquí tu Rey viene, Montado sobre un pollino de asna.

16Estas cosas no las entendieron sus discípulos al principio; pero cuando Jesús fue glorificado, entonces se acordaron de que estas cosas estaban escritas acerca de él, y de que se las habían hecho.

17Y daba testimonio la gente que estaba con él cuando llamó a Lázaro del sepulcro, y le resucitó de los muertos.

18Por lo cual también había venido la gente a recibirle, porque había oído que él había hecho esta señal.

19Pero los fariseos dijeron entre sí: Ya veis que no conseguís nada. Mirad, el mundo se va tras él.

20Había ciertos griegos entre los que habían subido a adorar en la fiesta.

21Estos, pues, se acercaron a Felipe, que era de Betsaida de Galilea, y le rogaron, diciendo: Señor, quisiéramos ver a Jesús.

22Felipe fue y se lo dijo a Andrés; entonces Andrés y Felipe se lo dijeron a Jesús.

23Jesús les respondió diciendo: Ha llegado la hora para que el Hijo del Hombre sea glorificado.

24De cierto, de cierto os digo, que si el grano de trigo no cae en la tierra y muere, queda solo; pero si muere, lleva mucho fruto.

25El que ama su vida, la perderá; y el que aborrece su vida en este mundo, para vida eterna la guardará.

26Si alguno me sirve, sígame; y donde yo estuviere, allí también estará mi servidor. Si alguno me sirviere, mi Padre le honrará.

27Ahora está turbada mi alma; ¿y qué diré? ¿Padre, sálvame de esta hora? Mas para esto he llegado a esta hora.

28Padre, glorifica tu nombre. Entonces vino una voz del cielo: Lo he glorificado, y lo glorificaré otra vez.

29Y la multitud que estaba allí, y había oído la voz, decía que había sido un trueno. Otros decían: Un ángel le ha hablado.

30Respondió Jesús y dijo: No ha venido esta voz por causa mía, sino por causa de vosotros.

31Ahora es el juicio de este mundo; ahora el príncipe de este mundo será echado fuera.

32Y yo, si fuere levantado de la tierra, a todos atraeré a mí mismo.

33Y decía esto dando a entender de qué muerte iba a morir.

34Le respondió la gente: Nosotros hemos oído de la ley, que el Cristo permanece para siempre. ¿Cómo, pues, dices tú que es necesario que el Hijo del Hombre sea levantado? ¿Quién es este Hijo del Hombre?

35Entonces Jesús les dijo: Aún por un poco está la luz entre vosotros; andad entre tanto que tenéis luz, para que no os sorprendan las tinieblas; porque el que anda en tinieblas, no sabe a dónde va.

36Entre tanto que tenéis la luz, creed en la luz, para que seáis hijos de luz.

37Pero a pesar de que había hecho tantas señales delante de ellos, no creían en él;

38para que se cumpliese la palabra del profeta Isaías, que dijo: Señor, ¿quién ha creído a nuestro anuncio? ¿Y a quién se ha revelado el brazo del Señor?

39Por esto no podían creer, porque también dijo Isaías:

40Cegó los ojos de ellos, y endureció su corazón; Para que no vean con los ojos, y entiendan con el corazón, Y se conviertan y yo los sane.

41Isaías dijo esto cuando vio su gloria, y habló acerca de él.

42Con todo eso, aun de los gobernantes, muchos creyeron en él; pero a causa de los fariseos no lo confesaban, para no ser expulsados de la sinagoga.

43Porque amaban más la gloria de los hombres que la gloria de Dios.

44Jesús clamó y dijo: El que cree en mí, no cree en mí, sino en el que me envió;

45y el que me ve, ve al que me envió.

46Yo, la luz, he venido al mundo, para que todo aquel que cree en mí no permanezca en tinieblas.

47Al que oye mis palabras, y no las guarda, yo no le juzgo; porque no he venido a juzgar al mundo, sino a salvar al mundo.

48El que me rechaza, y no recibe mis palabras, tiene quien le juzgue; la palabra que he hablado, ella le juzgará en el día postrero.

49Porque yo no he hablado por mi propia cuenta; el Padre que me envió, él me dio mandamiento de lo que he de decir, y de lo que he de hablar.

50Y sé que su mandamiento es vida eterna. Así pues, lo que yo hablo, lo hablo como el Padre me lo ha dicho.

Nueva Version Internacional (NVI)

1Seis días antes de la Pascua llegó Jesús a Betania, donde vivía Lázaro, a quien Jesús había resucitado.

2Allí se dio una cena en honor de Jesús. Marta servía y Lázaro era uno de los que estaban a la mesa con él.

3María tomó entonces como medio litro de nardo puro, que era un perfume muy caro, y lo derramó sobre los pies de Jesús, secándoselos luego con sus cabellos. Y la casa se llenó de la fragancia del perfume.

4Judas Iscariote, que era uno de sus discípulos y que más tarde lo traicionaría, objetó:

5―¿Por qué no se vendió este perfume? Pudo haberse vendido por el salario de más de un año de trabajo y dado a los pobres.

6Dijo esto no porque se interesara por los pobres, sino porque era un ladrón y, como tenía a su cargo la bolsa del dinero, acostumbraba a robarse lo que echaban en ella.

7―Déjala en paz —respondió Jesús—. Ella ha estado guardando este perfume para el día de mi sepultura.

8A los pobres siempre los tendrán con ustedes, pero a mí no siempre me tendrán.

9Mientras tanto, muchos de los judíos se enteraron de que Jesús estaba allí y fueron a ver no solo a Jesús, sino también a Lázaro, a quien Jesús había resucitado.

10Entonces los jefes de los sacerdotes decidieron matar también a Lázaro,

11pues por su causa muchos se apartaban de los judíos y creían en Jesús.

12Al día siguiente, muchos de los que habían ido a la fiesta se enteraron de que Jesús se dirigía a Jerusalén.

13Tomaron ramas de palma y salieron a recibirlo mientras gritaban a voz en cuello:―¡Hosanna!―¡Bendito el que viene en el nombre del Señor!―¡Bendito el Rey de Israel!

14Jesús encontró un burrito y se montó en él, como dice la Escritura:

15«No temas, oh hija de Sion;mira, que aquí viene tu rey,montado sobre un burrito».

16Al principio, sus discípulos no entendieron lo que sucedía. Solo después de que Jesús fue glorificado se dieron cuenta de que se había cumplido en él lo que de él ya estaba escrito.

17La gente que había estado con Jesús cuando él llamó a Lázaro del sepulcro y lo resucitó de entre los muertos seguía difundiendo la noticia.

18Muchos de los que se habían enterado de la señal milagrosa realizada por Jesús salían a su encuentro.

19Por eso los fariseos comentaban entre sí: «Como pueden ver, así no hemos logrado nada. ¡Miren cómo lo sigue todo el mundo!».

20Entre los que habían subido a adorar en la fiesta había algunos griegos.

21Estos se acercaron a Felipe, que era de Betsaida de Galilea, y le pidieron:―Señor, queremos ver a Jesús.

22Felipe fue a decírselo a Andrés y ambos fueron a decírselo a Jesús.

23―Ha llegado la hora de que el Hijo del hombre sea glorificado —afirmó Jesús—.

24Les aseguro que, si la semilla de trigo no cae en tierra y muere, se queda solo. Pero, si muere, produce mucho fruto.

25El que ama su vida la pierde; en cambio, el que aborrece su vida en este mundo la conserva para la vida eterna.

26Quien quiera servirme debe seguirme; y donde yo esté, allí también estará mi siervo. A quien me sirva, mi Padre lo honrará.

27»Ahora mi alma está angustiada, ¿y acaso voy a decir: “Padre, sálvame de esta hora difícil”? ¡Si precisamente para afrontarla he venido!

28¡Padre, glorifica tu nombre!Se oyó entonces, desde el cielo, una voz que decía: «Ya lo he glorificado y volveré a glorificarlo».

29La multitud que estaba allí y que oyó la voz decía que había sido un trueno; otros decían que un ángel le había hablado.

30―Esa voz no vino por mí, sino por ustedes —dijo Jesús—.

31El juicio de este mundo ha llegado ya y el príncipe de este mundo va a ser expulsado.

32Pero yo, cuando sea levantado de la tierra, atraeré a todos a mí mismo.

33Con esto daba Jesús a entender de qué manera iba a morir.

34―De la Ley hemos sabido —le respondió la gente— que el Cristo permanecerá para siempre; ¿cómo, pues, dices que el Hijo del hombre tiene que ser levantado? ¿Quién es ese Hijo del hombre?

35―Ustedes van a tener la luz solo un poco más de tiempo —les dijo Jesús—. Caminen mientras tengan la luz, antes de que los envuelva la oscuridad. El que camina en la oscuridad no sabe a dónde va.

36Mientras tengan la luz, crean en ella para que sean hijos de la luz.Cuando terminó de hablar, Jesús se fue y se escondió de ellos.

37A pesar de haber hecho Jesús todas estas señales en presencia de ellos, todavía no creían en él.

38Así se cumplió lo dicho por el profeta Isaías:«Señor, ¿quién ha creído a nuestro mensajey a quién se le ha revelado el brazo del Señor?».

39Por eso no podían creer, pues también había dicho Isaías:

40«Les ha cegado los ojosy endurecido el corazón,para que no vean con los ojosni entiendan con el corazónni se arrepientan; y yo los sane».

41Esto lo dijo Isaías porque vio la gloria de Jesús y habló de él.

42Sin embargo, muchos de ellos, incluso muchos de los jefes, creyeron en él, pero no lo confesaban porque temían que los fariseos los expulsaran de la sinagoga.

43Preferían recibir honores de los hombres más que de parte de Dios.

44«El que cree en mí —clamó Jesús con voz fuerte—, cree no solo en mí, sino en el que me envió.

45Y el que me ve a mí ve al que me envió.

46Yo soy la luz que ha venido al mundo para que todo el que crea en mí no viva en oscuridad.

47»Si alguno escucha mis palabras, pero no las obedece, no seré yo quien lo juzgue; pues no vine a condenar al mundo, sino a salvarlo.

48El que me rechaza y no acepta mis palabras tiene quien lo juzgue. La palabra que yo he proclamado lo condenará en el día final.

49Yo no he hablado por mi propia cuenta; el Padre que me envió me ordenó qué decir y cómo decirlo.

50Y sé muy bien que su mandato es vida eterna. Así que todo lo que digo es lo que el Padre me ha ordenado decir».

La Biblia de las Americas (LBLA)

1Entonces Jesús, seis días antes de la Pascua, vino a Betania donde estaba Lázaro, al que Jesús había resucitado de entre los muertos.

2Y le hicieron una cena allí, y Marta servía; pero Lázaro era uno de los que estaban a la mesa con Él.

3Entonces María, tomando una libra de perfume de nardo puro que costaba mucho, ungió los pies de Jesús, y se los secó con los cabellos, y la casa se llenó con la fragancia del perfume.

4Y Judas Iscariote, uno de sus discípulos, el que le iba a entregar, dijo*:

5¿Por qué no se vendió este perfume por trescientos denarios y se dio a los pobres?

6Pero dijo esto, no porque se preocupara por los pobres, sino porque era un ladrón, y como tenía la bolsa del dinero, sustraía de lo que se echaba en ella.

7Entonces Jesús dijo: Déjala, para que lo guarde para el día de mi sepultura.

8Porque a los pobres siempre los tendréis con vosotros; pero a mí no siempre me tendréis.

9Entonces la gran multitud de judíos se enteró de que Jesús estaba allí; y vinieron no solo por causa de Jesús, sino también por ver a Lázaro, a quien había resucitado de entre los muertos.

10Pero los principales sacerdotes resolvieron matar también a Lázaro;

11porque por causa de él muchos de los judíos se apartaban y creían en Jesús.

12Al día siguiente, cuando la gran multitud que había venido a la fiesta, oyó que Jesús venía a Jerusalén,

13tomaron hojas de las palmas y salieron a recibirle, y gritaban: ¡Hosanna! Bendito el que viene en el nombre del Señor, el Rey de Israel.

14Jesús, hallando un asnillo, se montó en él; como está escrito:

15No temas, hija de Sión; he aquí, tu Rey viene, montado en un pollino de asna.

16Sus discípulos no entendieron esto al principio, pero después, cuando Jesús fue glorificado, entonces se acordaron de que esto se había escrito de Él, y de que le habían hecho estas cosas.

17Y así, la multitud que estaba con Él cuando llamó a Lázaro del sepulcro y lo resucitó de entre los muertos, daba testimonio de Él.

18Por eso la multitud fue también a recibirle, porque habían oído que Él había hecho esta señal.

19Entonces los fariseos se decían unos a otros: ¿Veis que no conseguís nada? Mirad, todo el mundo se ha ido tras Él.

20Y había unos griegos entre los que subían a adorar en la fiesta;

21estos, pues, fueron a Felipe, que era de Betsaida de Galilea, y le rogaban, diciendo: Señor, queremos ver a Jesús.

22Felipe fue* y se lo dijo* a Andrés; Andrés y Felipe fueron* y se lo dijeron* a Jesús.

23Jesús les respondió*, diciendo: Ha llegado la hora para que el Hijo del Hombre sea glorificado.

24En verdad, en verdad os digo que si el grano de trigo no cae en tierra y muere, se queda solo; pero si muere, produce mucho fruto.

25El que ama su vida la pierde; y el que aborrece su vida en este mundo, la conservará para vida eterna.

26Si alguno me sirve, que me siga; y donde yo estoy, allí también estará mi servidor; si alguno me sirve, el Padre lo honrará.

27Ahora mi alma se ha angustiado; y ¿qué diré: «Padre, sálvame de esta hora»? Pero para esto he llegado a esta hora.

28Padre, glorifica tu nombre. Entonces vino una voz del cielo: Y le he glorificado, y de nuevo le glorificaré.

29Por eso la multitud que estaba allí y la oyó, decía que había sido un trueno; otros decían: Un ángel le ha hablado.

30Respondió Jesús y dijo: Esta voz no ha venido por causa mía, sino por causa de vosotros.

31Ya está aquí el juicio de este mundo; ahora el príncipe de este mundo será echado fuera.

32Y yo, si soy levantado de la tierra, atraeré a todos a mí mismo.

33Pero Él decía esto para indicar de qué clase de muerte iba a morir.

34Entonces la multitud le respondió: Hemos oído en la ley que el Cristo permanecerá para siempre; ¿y cómo dices tú: «El Hijo del Hombre tiene que ser levantado»? ¿Quién es este Hijo del Hombre?

35Jesús entonces les dijo: Todavía, por un poco de tiempo, la luz estará entre vosotros. Caminad mientras tenéis la luz, para que no os sorprendan las tinieblas; el que anda en la oscuridad no sabe adónde va.

36Mientras tenéis la luz, creed en la luz, para que seais hijos de la luz.Estas cosas habló Jesús, y se fue y se ocultó de ellos.

37Pero aunque había hecho tantas señales delante de ellos, no creían en Él,

38para que se cumpliera la palabra del profeta Isaías, que dijo: Señor, ¿quién ha creído a nuestro anuncio? ¿Y a quién se ha revelado el brazo del Señor?

39Por eso no podían creer, porque Isaías dijo también:

40El ha cegado sus ojos y endurecido su corazón, para que no vean con los ojos y entiendan con el corazón, y se conviertan y yo los sane.

41Esto dijo Isaías porque vio su gloria, y habló de Él.

42Sin embargo, muchos, aun de los gobernantes, creyeron en Él, pero por causa de los fariseos no lo confesaban, para no ser expulsados de la sinagoga.

43Porque amaban más el reconocimiento de los hombres que el reconocimiento de Dios.

44Jesús exclamó y dijo: El que cree en mí, no cree en mí, sino en aquel que me ha enviado.

45Y el que me ve, ve al que me ha enviado.

46Yo, la luz, he venido al mundo, para que todo el que cree en mí no permanezca en tinieblas.

47Si alguno oye mis palabras y no las guarda, yo no lo juzgo; porque no vine a juzgar al mundo, sino a salvar al mundo.

48El que me rechaza y no recibe mis palabras, tiene quien lo juzgue; la palabra que he hablado, esa lo juzgará en el día final.

49Porque yo no he hablado por mi propia cuenta, sino que el Padre mismo que me ha enviado me ha dado mandamiento sobre lo que he de decir y lo que he de hablar.

50Y sé que su mandamiento es vida eterna; por eso lo que hablo, lo hablo tal como el Padre me lo ha dicho.

Nueva Traduccion Viviente (NTV)

1Seis días antes de que comenzara la celebración de la Pascua, Jesús llegó a Betania, a la casa de Lázaro, el hombre a quien él había resucitado.

2Prepararon una cena en honor de Jesús. Marta servía, y Lázaro estaba entre los que comían con él.

3Entonces María tomó un frasco con casi medio litro de un costoso perfume preparado con esencia de nardo, le ungió los pies a Jesús y los secó con sus propios cabellos. La casa se llenó de la fragancia del perfume.

4Sin embargo, Judas Iscariote, el discípulo que pronto lo traicionaría, dijo:

5«Ese perfume valía el salario de un año. Hubiera sido mejor venderlo para dar el dinero a los pobres».

6No es que a Judas le importaran los pobres; en verdad, era un ladrón y, como estaba a cargo del dinero de los discípulos, a menudo robaba una parte para él.

7Jesús respondió: «Déjala en paz. Esto lo hizo en preparación para mi entierro.

8Siempre habrá pobres entre ustedes, pero a mí no siempre me tendrán».

9Cuando toda la gente se enteró de que Jesús había llegado, corrieron en masa para verlo a él y también a Lázaro, el hombre al que Jesús había resucitado de los muertos.

10Entonces los principales sacerdotes decidieron matar a Lázaro también,

11ya que a causa de él mucha gente los había abandonado a ellos y ahora creían en Jesús.

12Al día siguiente, la noticia de que Jesús iba camino a Jerusalén corrió por toda la ciudad. Una gran multitud de visitantes que habían venido para la Pascua

13tomaron ramas de palmera y salieron al camino para recibirlo. Gritaban: «¡Alabado sea Dios! ¡Bendiciones al que viene en el nombre del Señor ! ¡Viva el Rey de Israel!».

14Jesús encontró un burrito y se montó en él; así se cumplió la profecía que dice:

15«No temas, pueblo de Jerusalén. Mira, tu Rey ya viene montado en la cría de una burra».

16Sus discípulos no entendieron en ese momento que se trataba del cumplimiento de la profecía. Solo después de que Jesús entró en su gloria, se acordaron de lo sucedido y se dieron cuenta de que esas cosas se habían escrito acerca de él.

17Muchos de la multitud habían estado presentes cuando Jesús llamó a Lázaro de la tumba y lo resucitó de los muertos, y se lo habían contado a otros.

18Por eso tantos salieron a recibir a Jesús, porque habían oído de esa señal milagrosa.

19Entonces los fariseos se dijeron unos a otros: «Ya no hay nada que podamos hacer. ¡Miren, todo el mundo se va tras él!».

20Algunos griegos que habían ido a Jerusalén para celebrar la Pascua

21le hicieron una visita a Felipe, que era de Betsaida de Galilea. Le dijeron: «Señor, queremos conocer a Jesús».

22Felipe se lo comentó a Andrés, y juntos fueron a preguntarle a Jesús.

23Jesús respondió: «Ya ha llegado el momento para que el Hijo del Hombre entre en su gloria.

24Les digo la verdad, el grano de trigo, a menos que sea sembrado en la tierra y muera, queda solo. Sin embargo, su muerte producirá muchos granos nuevos, una abundante cosecha de nuevas vidas.

25Los que aman su vida en este mundo la perderán. Los que no le dan importancia a su vida en este mundo la conservarán por toda la eternidad.

26Todo el que quiera servirme debe seguirme, porque mis siervos tienen que estar donde yo estoy. El Padre honrará a todo el que me sirva.

27»Ahora mi alma está muy entristecida. ¿Acaso debería orar: “Padre, sálvame de esta hora”? ¡Pero esa es precisamente la razón por la que vine!

28Padre, glorifica tu nombre». Entonces habló una voz del cielo: «Ya he glorificado mi nombre y lo haré otra vez».

29Al oír la voz, algunos de la multitud pensaron que era un trueno, mientras que otros decían que un ángel le había hablado.

30Entonces Jesús les dijo: «La voz fue para beneficio de ustedes, no mío.

31Ha llegado el tiempo de juzgar a este mundo, cuando Satanás —quien gobierna este mundo— será expulsado.

32Y, cuando yo sea levantado de la tierra, atraeré a todos hacia mí».

33Con eso quería dar a entender de qué forma iba a morir.

34La multitud respondió: —Según entendimos de las Escrituras, el Mesías vivirá para siempre. ¿Cómo puedes decir, entonces, que el Hijo del Hombre va a morir? Además, ¿quién es este Hijo del Hombre?

35Jesús contestó: —Mi luz brillará para ustedes solo un poco más de tiempo. Caminen en la luz mientras puedan, para que la oscuridad no los tome por sorpresa, porque los que andan en la oscuridad no pueden ver adónde van.

36Pongan su confianza en la luz mientras aún haya tiempo; entonces se convertirán en hijos de la luz. Después de decir esas cosas, Jesús salió y desapareció de la vista de ellos.

37A pesar de todas las señales milagrosas que Jesús había hecho, la mayoría de la gente aún no creía en él.

38Eso era precisamente lo que el profeta Isaías había predicho: « Señor , ¿quién ha creído nuestro mensaje? ¿A quién ha revelado el Señor su brazo poderoso?».

39Pero la gente no podía creer, porque como también dijo Isaías:

40«El Señor les ha cegado los ojos y les ha endurecido el corazón, para que sus ojos no puedan ver y su corazón no pueda entender y ellos no puedan volver a mí para que yo los sane».

41Isaías se refería a Jesús cuando dijo esas palabras, porque vio el futuro y habló de la gloria del Mesías.

42Sin embargo, hubo muchos que sí creyeron en él —entre ellos algunos líderes judíos—, pero no lo admitían por temor a que los fariseos los expulsaran de la sinagoga,

43porque amaban más la aprobación humana que la aprobación de Dios.

44Jesús le gritó a la multitud: «Si confían en mí, no confían solo en mí, sino también en Dios, quien me envió.

45Pues, cuando me ven a mí, están viendo al que me envió.

46Yo he venido como una luz para brillar en este mundo de oscuridad, a fin de que todos los que pongan su confianza en mí no queden más en la oscuridad.

47No voy a juzgar a los que me oyen pero no me obedecen, porque he venido para salvar al mundo y no para juzgarlo.

48Pero todos los que me rechazan a mí y rechazan mi mensaje serán juzgados el día del juicio por la verdad que yo he hablado.

49Yo no hablo con autoridad propia; el Padre, quien me envió, me ha ordenado qué decir y cómo decirlo.

50Y sé que sus mandatos llevan a la vida eterna; por eso digo todo lo que el Padre me indica que diga».

Nueva Biblia de las Américas (NBLA)

1Entonces Jesús, seis días antes de la Pascua, vino a Betania donde estaba Lázaro, al que Jesús había resucitado de entre los muertos.

2Y le hicieron una cena allí, y Marta servía; pero Lázaro era uno de los que estaban a la mesa con Él.

3Entonces María, tomando unos 300 gramos de perfume de nardo puro que costaba mucho, ungió los pies de Jesús, y se los secó con los cabellos, y la casa se llenó con la fragancia del perfume.

4Y Judas Iscariote, uno de Sus discípulos, el que lo iba a entregar, dijo*:

5«¿Por qué no se vendió este perfume por 300 denarios y se dio a los pobres?».

6Pero dijo esto, no porque se preocupara por los pobres, sino porque era un ladrón, y como tenía la bolsa del dinero, sustraía de lo que se echaba en ella.

7Entonces Jesús dijo: «Déjala, para que lo guarde para el día de Mi sepultura.

8Porque a los pobres siempre los tendrán con ustedes; pero a Mí no siempre me tendrán».

9Entonces la gran multitud de judíos se enteró de que Jesús estaba allí; y vinieron no solo por causa de Jesús, sino también por ver a Lázaro, a quien había resucitado de entre los muertos.

10Pero los principales sacerdotes resolvieron matar también a Lázaro;

11porque por causa de él muchos de los judíos se apartaban y creían en Jesús.

12Al día siguiente, cuando la gran multitud que había venido a la fiesta, oyó que Jesús venía a Jerusalén,

13tomaron hojas de las palmas y salieron a recibir a Jesús, y gritaban: «¡Hosanna! Bendito el que viene en el nombre del Señor, el Rey de Israel».

14Jesús, hallando un asnillo, se montó en él; como está escrito:

15«No temas, hija de Sión; mira, tu Rey viene, montado en un pollino de asna».

16Sus discípulos no entendieron esto al principio, pero después, cuando Jesús fue glorificado, entonces se acordaron de que esto se había escrito de Él, y de que le habían hecho estas cosas.

17Y así, la multitud que estaba con Jesús cuando llamó a Lázaro del sepulcro y lo resucitó de entre los muertos, daba testimonio de Él.

18Por eso la multitud fue también a recibir a Jesús, porque habían oído que Él había hecho esta señal.

19Entonces los fariseos se decían unos a otros: «¿Ven que ustedes no consiguen nada? Miren, todo el mundo se ha ido tras Él».

20Había unos griegos entre los que subían a adorar en la fiesta;

21estos fueron a Felipe, que era de Betsaida de Galilea, y le rogaban: «Señor, queremos ver a Jesús».

22Felipe fue* y se lo dijo* a Andrés; Andrés y Felipe fueron* y se lo dijeron* a Jesús.

23Jesús les respondió*: «Ha llegado la hora para que el Hijo del Hombre sea glorificado.

24En verdad les digo que si el grano de trigo no cae en tierra y muere, se queda solo; pero si muere, produce mucho fruto.

25El que ama su vida la pierde; y el que aborrece su vida en este mundo, la conservará para vida eterna.

26Si alguien me sirve, que me siga; y donde Yo estoy, allí también estará Mi servidor; si alguien me sirve, el Padre lo honrará.

27»Ahora Mi alma se ha angustiado; y ¿qué diré: “Padre, sálvame de esta hora”? Pero para esto he llegado a esta hora.

28Padre, glorifica Tu nombre». Entonces vino una voz del cielo: «Y lo he glorificado, y de nuevo lo glorificaré».

29Por eso la multitud que estaba allí y oyó la voz, decía que había sido un trueno; otros decían: «Un ángel le ha hablado».

30Jesús les dijo: «Esta voz no ha venido por causa Mía, sino por causa de ustedes.

31Ya está aquí el juicio de este mundo; ahora el príncipe de este mundo será echado fuera.

32Pero Yo, si soy levantado de la tierra, atraeré a todos a Mí mismo».

33Pero Él decía esto para indicar la clase de muerte que iba a morir.

34Entonces la multitud le respondió: «Hemos oído en la ley que el Cristo permanecerá para siempre; ¿y cómo dices Tú: “El Hijo del Hombre tiene que ser levantado”? ¿Quién es este Hijo del Hombre?».

35Jesús entonces les dijo: «Todavía, por un poco de tiempo, la Luz estará entre ustedes. Caminen mientras tengan la Luz, para que no los sorprendan las tinieblas; el que anda en la oscuridad no sabe adónde va.

36Mientras tienen la Luz, crean en la Luz, para que sean hijos de la Luz». Estas cosas habló Jesús, y se fue y se ocultó de ellos.

37Pero aunque había hecho tantas señales delante de ellos, no creían en Él,

38para que se cumpliera la palabra del profeta Isaías, que dijo: «Señor, ¿quién ha creído a nuestro anuncio? ¿Y a quién se ha revelado el brazo del Señor?».

39Por eso no podían creer, porque Isaías dijo también:

40«Él ha cegado sus ojos y endurecido su corazón, para que no vean con los ojos y entiendan con el corazón, y se conviertan y Yo los sane».

41Esto dijo Isaías porque vio Su gloria, y habló de Él.

42Sin embargo, muchos, aun de los gobernantes, creyeron en Él, pero por causa de los fariseos no lo confesaban, para no ser expulsados de la sinagoga.

43Porque amaban más el reconocimiento de los hombres que el reconocimiento de Dios.

44Entonces Jesús exclamó: «El que cree en Mí, no cree en Mí, sino en Aquel que me ha enviado.

45Y el que me ve, ve a Aquel que me ha enviado.

46Yo, la Luz, he venido al mundo, para que todo el que cree en Mí no permanezca en tinieblas.

47Si alguno oye Mis palabras y no las guarda, Yo no lo juzgo; porque no vine a juzgar al mundo, sino a salvar al mundo.

48El que me rechaza y no recibe Mis palabras, tiene quien lo juzgue; la palabra que he hablado, esa lo juzgará en el día final.

49»Porque Yo no he hablado por Mi propia cuenta, sino que el Padre mismo que me ha enviado me ha dado mandamiento sobre lo que he de decir y lo que he de hablar.

50Y sé que Su mandamiento es vida eterna; por eso lo que Yo hablo, lo hablo tal como el Padre me lo ha dicho».

🔴
🔴