📲

Instala BRPV en tu iPhone

Toca el botón de compartir ⬆️ en Safari, y luego "Agregar a pantalla de inicio".

BRPV
📖 Ir a la Biblia 📅 Planes 🙏 Muro de oración
← Volver al lector normal

Juan 5 — comparando versiones

Reina Valera 1960 (RV60)

1Después de estas cosas había una fiesta de los judíos, y subió Jesús a Jerusalén.

2Y hay en Jerusalén, cerca de la puerta de las ovejas, un estanque, llamado en hebreo Betesda, el cual tiene cinco pórticos.

3En éstos yacía una multitud de enfermos, ciegos, cojos y paralíticos, que esperaban el movimiento del agua.

4Porque un ángel descendía de tiempo en tiempo al estanque, y agitaba el agua; y el que primero descendía al estanque después del movimiento del agua, quedaba sano de cualquier enfermedad que tuviese.

5Y había allí un hombre que hacía treinta y ocho años que estaba enfermo.

6Cuando Jesús lo vio acostado, y supo que llevaba ya mucho tiempo así, le dijo: ¿Quieres ser sano?

7Señor, le respondió el enfermo, no tengo quien me meta en el estanque cuando se agita el agua; y entre tanto que yo voy, otro desciende antes que yo.

8Jesús le dijo: Levántate, toma tu lecho, y anda.

9Y al instante aquel hombre fue sanado, y tomó su lecho, y anduvo. Y era día de reposo aquel día.

10Entonces los judíos dijeron a aquel que había sido sanado: Es día de reposo; no te es lícito llevar tu lecho.

11El les respondió: El que me sanó, él mismo me dijo: Toma tu lecho y anda.

12Entonces le preguntaron: ¿Quién es el que te dijo: Toma tu lecho y anda?

13Y el que había sido sanado no sabía quién fuese, porque Jesús se había apartado de la gente que estaba en aquel lugar.

14Después le halló Jesús en el templo, y le dijo: Mira, has sido sanado; no peques más, para que no te venga alguna cosa peor.

15El hombre se fue, y dio aviso a los judíos, que Jesús era el que le había sanado.

16Y por esta causa los judíos perseguían a Jesús, y procuraban matarle, porque hacía estas cosas en el día de reposo.

17Y Jesús les respondió: Mi Padre hasta ahora trabaja, y yo trabajo.

18Por esto los judíos aun más procuraban matarle, porque no sólo quebrantaba el día de reposo, sino que también decía que Dios era su propio Padre, haciéndose igual a Dios.

19Respondió entonces Jesús, y les dijo: De cierto, de cierto os digo: No puede el Hijo hacer nada por sí mismo, sino lo que ve hacer al Padre; porque todo lo que el Padre hace, también lo hace el Hijo igualmente.

20Porque el Padre ama al Hijo, y le muestra todas las cosas que él hace; y mayores obras que estas le mostrará, de modo que vosotros os maravilléis.

21Porque como el Padre levanta a los muertos, y les da vida, así también el Hijo a los que quiere da vida.

22Porque el Padre a nadie juzga, sino que todo el juicio dio al Hijo,

23para que todos honren al Hijo como honran al Padre. El que no honra al Hijo, no honra al Padre que le envió.

24De cierto, de cierto os digo: El que oye mi palabra, y cree al que me envió, tiene vida eterna; y no vendrá a condenación, mas ha pasado de muerte a vida.

25De cierto, de cierto os digo: Viene la hora, y ahora es, cuando los muertos oirán la voz del Hijo de Dios; y los que la oyeren vivirán.

26Porque como el Padre tiene vida en sí mismo, así también ha dado al Hijo el tener vida en sí mismo;

27y también le dio autoridad de hacer juicio, por cuanto es el Hijo del Hombre.

28No os maravilléis de esto; porque vendrá hora cuando todos los que están en los sepulcros oirán su voz;

29y los que hicieron lo bueno, saldrán a resurrección de vida; mas los que hicieron lo malo, a resurrección de condenación.

30No puedo yo hacer nada por mí mismo; según oigo, así juzgo; y mi juicio es justo, porque no busco mi voluntad, sino la voluntad del que me envió, la del Padre.

31Si yo doy testimonio acerca de mí mismo, mi testimonio no es verdadero.

32Otro es el que da testimonio acerca de mí, y sé que el testimonio que da de mí es verdadero.

33Vosotros enviasteis mensajeros a Juan, y él dio testimonio de la verdad.

34Pero yo no recibo testimonio de hombre alguno; mas digo esto, para que vosotros seáis salvos.

35El era antorcha que ardía y alumbraba; y vosotros quisisteis regocijaros por un tiempo en su luz.

36Mas yo tengo mayor testimonio que el de Juan; porque las obras que el Padre me dio para que cumpliese, las mismas obras que yo hago, dan testimonio de mí, que el Padre me ha enviado.

37También el Padre que me envió ha dado testimonio de mí. Nunca habéis oído su voz, ni habéis visto su aspecto,

38ni tenéis su palabra morando en vosotros; porque a quien él envió, vosotros no creéis.

39Escudriñad las Escrituras; porque a vosotros os parece que en ellas tenéis la vida eterna; y ellas son las que dan testimonio de mí;

40y no queréis venir a mí para que tengáis vida.

41Gloria de los hombres no recibo.

42Mas yo os conozco, que no tenéis amor de Dios en vosotros.

43Yo he venido en nombre de mi Padre, y no me recibís; si otro viniere en su propio nombre, a ése recibiréis.

44¿Cómo podéis vosotros creer, pues recibís gloria los unos de los otros, y no buscáis la gloria que viene del Dios único?

45No penséis que yo voy a acusaros delante del Padre; hay quien os acusa, Moisés, en quien tenéis vuestra esperanza.

46Porque si creyeseis a Moisés, me creeríais a mí, porque de mí escribió él.

47Pero si no creéis a sus escritos, ¿cómo creeréis a mis palabras?

Nueva Version Internacional (NVI)

1Algún tiempo después, Jesús subió a Jerusalén, pues se celebraba una fiesta de los judíos.

2Había allí, junto a la puerta de las Ovejas, un estanque rodeado de cinco entradas, cuyo nombre en hebreo es Betzatá.

3En esas entradas se hallaban tendidos muchos enfermos, ciegos, cojos y paralíticos.

5Entre ellos se encontraba un hombre que llevaba enfermo treinta y ocho años.

6Cuando Jesús lo vio tirado en el suelo y se enteró de que ya tenía mucho tiempo de estar así, le preguntó:―¿Quieres quedar sano?

7―Señor —respondió—, no tengo a nadie que me meta en el estanque mientras se agita el agua y, cuando trato de hacerlo, otro se mete antes.

8―Levántate, recoge tu camilla y anda —le dijo Jesús.

9Al instante aquel hombre quedó sano, así que tomó su camilla y echó a andar. Pero ese día era sábado.

10Por eso los judíos le dijeron al que había sido sanado:―Hoy es sábado; no te está permitido cargar tu camilla.

11―El que me sanó me dijo: “Recoge tu camilla y anda” —les respondió.

12―¿Quién es ese hombre que te dijo: “Recógela y anda”? —le preguntaron.

13El que había sido sanado no tenía idea de quién era, porque Jesús se había escabullido entre la mucha gente que había en el lugar.

14Después de esto Jesús lo encontró en el templo y le dijo:―Mira, ya has quedado sano. No vuelvas a pecar, no sea que te ocurra algo peor.

15El hombre se fue e informó a los judíos que Jesús era quien lo había sanado.

16Precisamente por esto los judíos perseguían a Jesús, pues hacía tales cosas en sábado.

17Pero Jesús les respondía:―Mi Padre aún hoy está trabajando y yo también trabajo.

18Así que los judíos redoblaban sus esfuerzos para matarlo, pues no solo quebrantaba el sábado, sino que incluso decía que Dios era su propio Padre, con lo que él mismo se hacía igual a Dios.

19Entonces Jesús afirmó:―Les aseguro que el Hijo no puede hacer nada por su propia cuenta, sino solamente lo que ve que su Padre hace, porque cualquier cosa que hace el Padre, la hace también el Hijo.

20Pues el Padre ama al Hijo y le muestra todo lo que hace. Sí, y cosas aún más grandes que estas le mostrará y los dejará a ustedes asombrados.

21Porque así como el Padre resucita a los muertos y les da vida, así también el Hijo da vida a quienes a él le place.

22Además, el Padre no juzga a nadie, sino que todo juicio lo ha delegado en el Hijo,

23para que todos honren al Hijo como lo honran a él. El que se niega a honrar al Hijo no honra al Padre que lo envió.

24»Les aseguro que el que oye mi palabra y cree al que me envió tiene vida eterna y no será juzgado, sino que ha pasado de la muerte a la vida.

25Les aseguro que ya viene la hora, y ha llegado ya, en que los muertos oirán la voz del Hijo de Dios, y los que la oigan vivirán.

26Porque así como el Padre tiene vida en sí mismo, así también ha concedido al Hijo el tener vida en sí mismo,

27y le ha dado autoridad para juzgar, puesto que es el Hijo del hombre.

28»No se asombren de esto, porque viene la hora en que todos los que están en los sepulcros oirán su voz

29y saldrán de allí. Los que han hecho el bien resucitarán para tener vida, pero los que han practicado el mal resucitarán para ser juzgados.

30Yo no puedo hacer nada por mi propia cuenta; juzgo solo según lo que oigo, y mi juicio es justo, pues no busco hacer mi propia voluntad, sino cumplir la voluntad del que me envió.

31»Si yo testifico en mi favor, ese testimonio no es válido.

32Otro es el que testifica en mi favor y me consta que es válido el testimonio que él da de mí.

33»Ustedes enviaron a preguntarle a Juan y él dio un testimonio válido.

34Y no es que yo acepte el testimonio de un hombre; más bien lo menciono para que ustedes sean salvos.

35Juan era una lámpara encendida y brillante, y ustedes quisieron disfrutar de su luz por algún tiempo.

36»El testimonio con que yo cuento tiene más peso que el de Juan. Porque las obras que el Padre me ha encomendado que lleve a cabo, y que estoy haciendo, son las que testifican que el Padre me ha enviado.

37Y el Padre mismo que me envió ha testificado en mi favor. Ustedes nunca han oído su voz ni visto su figura,

38ni vive su palabra en ustedes, porque no creen en aquel a quien él envió.

39Ustedes estudian con diligencia las Escrituras porque piensan que en ellas hallan la vida eterna. ¡Y son ellas las que dan testimonio en mi favor!

40Sin embargo, ustedes no quieren venir a mí para tener esa vida.

41»No acepto que la gente me dé gloria.

42A ustedes los conozco y sé que no aman realmente a Dios.

43Yo he venido en nombre de mi Padre y ustedes no me aceptan; pero, si otro viniera en su propio nombre, a ese sí lo aceptarían.

44¿Cómo va a ser posible que ustedes crean, si reciben gloria unos de otros, pero no buscan la gloria que viene del Dios único?

45»Pero no piensen que yo voy a acusarlos delante del Padre. Quien los va a acusar es Moisés, en quien tienen puesta su esperanza.

46Si le creyeran a Moisés, me creerían a mí, porque de mí escribió él.

47Pero, si no creen lo que él escribió, ¿cómo van a creer mis palabras?

La Biblia de las Americas (LBLA)

1Después de esto, se celebraba una fiesta de los judíos, y Jesús subió a Jerusalén.

2Y hay en Jerusalén, junto a la puerta de las ovejas, un estanque que en hebreo se llama Betesda y que tiene cinco pórticos.

3En estos yacía una multitud de enfermos, ciegos, cojos y paralíticos que esperaban el movimiento del agua;

4porque un ángel del Señor descendía de vez en cuando al estanque y agitaba el agua; y el primero que descendía al estanque después del movimiento del agua, quedaba curado de cualquier enfermedad que tuviera.

5Y estaba allí un hombre que hacía treinta y ocho años que estaba enfermo.

6Cuando Jesús lo vio acostado allí y supo que ya llevaba mucho tiempo en aquella condición, le dijo*: ¿Quieres ser sano?

7El enfermo le respondió: Señor, no tengo a nadie que me meta en el estanque cuando el agua es agitada; y mientras yo llego, otro baja antes que yo.

8Jesús le dijo*: Levántate, toma tu camilla y anda.

9Y al instante el hombre quedó sano, y tomó su camilla y echó a andar.Y aquel día era día de reposo.

10Por eso los judíos decían al que fue sanado: Es día de reposo, y no te es permitido cargar tu camilla.

11Pero él les respondió: El mismo que me sanó, me dijo: «Toma tu camilla y anda».

12Le preguntaron: ¿Quién es el hombre que te dijo: «Toma tu camilla y anda»?

13Pero el que había sido sanado no sabía quién era, porque Jesús, sigilosamente, se había apartado de la multitud que estaba en aquel lugar.

14Después de esto Jesús lo halló* en el templo y le dijo: Mira, has sido sanado; no peques más, para que no te suceda algo peor.

15El hombre se fue, y dijo a los judíos que Jesús era el que lo había sanado.

16A causa de esto los judíos perseguían a Jesús, porque hacía estas cosas en el día de reposo.

17Pero Él les respondió: Hasta ahora mi Padre trabaja, y yo también trabajo.

18Entonces, por esta causa, los judíos aún más procuraban matarle, porque no solo violaba el día de reposo, sino que también llamaba a Dios su propio Padre, haciéndose igual a Dios.

19Por eso Jesús, respondiendo, les decía: En verdad, en verdad os digo que el Hijo no puede hacer nada por su cuenta, sino lo que ve hacer al Padre; porque todo lo que hace el Padre, eso también hace el Hijo de igual manera.

20Pues el Padre ama al Hijo, y le muestra todo lo que Él mismo hace; y obras mayores que estas le mostrará, para que os admiréis.

21Porque así como el Padre levanta a los muertos y les da vida, asimismo el Hijo también da vida a los que Él quiere.

22Porque ni aun el Padre juzga a nadie, sino que todo juicio se lo ha confiado al Hijo,

23para que todos honren al Hijo así como honran al Padre. El que no honra al Hijo, no honra al Padre que le envió.

24En verdad, en verdad os digo: el que oye mi palabra y cree al que me envió, tiene vida eterna y no viene a condenación, sino que ha pasado de muerte a vida.

25En verdad, en verdad os digo que viene la hora, y ahora es, cuando los muertos oirán la voz del Hijo de Dios, y los que oigan vivirán.

26Porque así como el Padre tiene vida en sí mismo, así también le dio al Hijo el tener vida en sí mismo;

27y le dio autoridad para ejecutar juicio, porque es el Hijo del Hombre.

28No os admiréis de esto, porque viene la hora en que todos los que están en los sepulcros oirán su voz,

29y saldrán: los que hicieron lo bueno, a resurrección de vida, y los que practicaron lo malo, a resurrección de juicio.

30Yo no puedo hacer nada por iniciativa mía; como oigo, juzgo, y mi juicio es justo porque no busco mi voluntad, sino la voluntad del que me envió.

31Si yo solo doy testimonio de mí mismo, mi testimonio no es verdadero.

32Otro es el que da testimonio de mí, y yo sé que el testimonio que da de mí es verdadero.

33Vosotros habéis enviado a preguntar a Juan, y él ha dado testimonio de la verdad.

34Pero el testimonio que yo recibo no es de hombre; mas digo esto para que vosotros seáis salvos.

35Él era la lámpara que ardía y alumbraba, y vosotros quisisteis regocijaros por un tiempo en su luz.

36Pero el testimonio que yo tengo es mayor que el de Juan; porque las obras que el Padre me ha dado para llevar a cabo, las mismas obras que yo hago, dan testimonio de mí, de que el Padre me ha enviado.

37Y el Padre que me envió, ese ha dado testimonio de mí. Pero no habéis oído jamás su voz ni habéis visto su apariencia.

38Y su palabra no la tenéis morando en vosotros, porque no creéis en aquel que Él envió.

39Examináis las Escrituras porque vosotros pensáis que en ellas tenéis vida eterna; y ellas son las que dan testimonio de mí;

40y no queréis venir a mí para que tengáis vida.

41No recibo gloria de los hombres;

42pero os conozco, que no tenéis el amor de Dios en vosotros.

43Yo he venido en nombre de mi Padre y no me recibís; si otro viene en su propio nombre, a ese recibiréis.

44¿Cómo podéis creer, cuando recibís gloria los unos de los otros, y no buscáis la gloria que viene del Dios único?

45No penséis que yo os acusaré delante del Padre; el que os acusa es Moisés, en quien vosotros habéis puesto vuestra esperanza.

46Porque si creyerais a Moisés, me creeríais a mí, porque de mí escribió él.

47Pero si no creéis sus escritos, ¿cómo creeréis mis palabras?

Nueva Traduccion Viviente (NTV)

1Después Jesús regresó a Jerusalén para la celebración de uno de los días sagrados de los judíos.

2Dentro de la ciudad, cerca de la puerta de las Ovejas, se encontraba el estanque de Betesda, que tenía cinco pórticos cubiertos.

3Una multitud de enfermos —ciegos, cojos, paralíticos— estaban tendidos en los pórticos.

5Uno de ellos era un hombre que hacía treinta y ocho años que estaba enfermo.

6Cuando Jesús lo vio y supo que hacía tanto que padecía la enfermedad, le preguntó: —¿Te gustaría recuperar la salud?

7—Es que no puedo, señor —contestó el enfermo—, porque no tengo a nadie que me meta en el estanque cuando se agita el agua. Siempre alguien llega antes que yo.

8Jesús le dijo: —¡Ponte de pie, toma tu camilla y anda!

9¡Al instante, el hombre quedó sano! Enrolló la camilla, ¡y comenzó a caminar! Pero ese milagro sucedió el día de descanso,

10así que los líderes judíos protestaron. Le dijeron al hombre que había sido sanado: —¡No puedes trabajar el día de descanso! ¡La ley no te permite cargar esa camilla!

11Pero él respondió: —El hombre que me sanó me dijo: “Toma tu camilla y anda”.

12—¿Quién te dijo semejante cosa? —le exigieron.

13El hombre no lo sabía, porque Jesús había desaparecido entre la multitud;

14pero después, Jesús lo encontró en el templo y le dijo: «Ya estás sano; así que deja de pecar o podría sucederte algo mucho peor».

15Entonces el hombre fue a ver a los líderes judíos y les dijo que era Jesús quien lo había sanado.

16Entonces los líderes judíos comenzaron a acosar a Jesús por haber violado las reglas del día de descanso.

17Pero Jesús respondió: «Mi Padre siempre trabaja, y yo también».

18Entonces los líderes judíos se esforzaron aún más por encontrar una forma de matarlo. Pues no solo violaba el día de descanso sino que, además, decía que Dios era su Padre, con lo cual se hacía igual a Dios.

19Entonces Jesús explicó: «Les digo la verdad, el Hijo no puede hacer nada por su propia cuenta; solo hace lo que ve que el Padre hace. Todo lo que hace el Padre, también lo hace el Hijo,

20pues el Padre ama al Hijo y le muestra todo lo que hace. De hecho, el Padre le mostrará cómo hacer cosas más trascendentes que el sanar a ese hombre. Entonces ustedes quedarán realmente asombrados.

21Pues, así como el Padre da vida a los que resucita de los muertos, también el Hijo da vida a quien él quiere.

22Además, el Padre no juzga a nadie, sino que le ha dado al Hijo autoridad absoluta para juzgar,

23a fin de que todos honren al Hijo así como honran al Padre. El que no honra al Hijo ciertamente tampoco honra al Padre que lo envió.

24»Les digo la verdad, todos los que escuchan mi mensaje y creen en Dios, quien me envió, tienen vida eterna. Nunca serán condenados por sus pecados, pues ya han pasado de la muerte a la vida.

25»Y les aseguro que se acerca el tiempo —de hecho, ya ha llegado— cuando los muertos oirán mi voz, la voz del Hijo de Dios, y los que escuchen, vivirán.

26El Padre tiene vida en sí mismo y le ha entregado a su Hijo ese mismo poder de dar vida.

27Y le ha dado autoridad para juzgar a todos, porque es el Hijo del Hombre.

28¡No se sorprendan tanto! Ciertamente, ya se acerca el tiempo en que todos los que están en las tumbas oirán la voz del Hijo de Dios

29y resucitarán. Los que hicieron el bien resucitarán para gozar de la vida eterna, y los que continuaron en su maldad resucitarán para sufrir el juicio.

30Yo no puedo hacer nada por mi propia cuenta; juzgo según Dios me indica. Por lo tanto, mi juicio es justo, porque llevo a cabo la voluntad del que me envió y no la mía.

31»Si yo diera testimonio en mi propio favor, mi testimonio no sería válido;

32pero hay otro que también da testimonio de mí, y les aseguro que todo lo que dice acerca de mí es verdad.

33De hecho, ustedes enviaron a sus hombres para que escucharan a Juan el Bautista, y el testimonio que él dio acerca de mí fue cierto.

34Por supuesto, no necesito testigos humanos, pero digo estas cosas para que ustedes sean salvos.

35Juan era como una lámpara que ardía y brillaba, y ustedes se entusiasmaron con su mensaje durante un tiempo;

36pero yo tengo un testigo aún más importante que Juan: mis enseñanzas y mis milagros. El Padre me dio estas obras para que yo las realizara, y ellas prueban que él me envió.

37El Padre mismo, quien me envió, ha dado testimonio de mí. Ustedes nunca han oído su voz ni lo han visto cara a cara,

38y no tienen su mensaje en el corazón, porque no creen en mí, que soy a quien el Padre les ha enviado.

39»Ustedes estudian las Escrituras a fondo porque piensan que ellas les dan vida eterna. ¡Pero las Escrituras me señalan a mí!

40Sin embargo, ustedes se niegan a venir a mí para recibir esa vida.

41»La aprobación de ustedes no significa nada para mí,

42porque sé que no tienen el amor de Dios adentro.

43Yo he venido en nombre de mi Padre, y ustedes me han rechazado. Sin embargo, si otros vienen en su propio nombre, ustedes los reciben con gusto.

44¡Con razón les cuesta creer! Pues a ustedes les encanta honrarse unos a otros, pero no les importa la honra que proviene del único que es Dios.

45»Sin embargo, no soy yo quien los acusará ante el Padre. ¡Moisés los acusará! Sí, Moisés, en quien ustedes han puesto su esperanza.

46Si en verdad le creyeran a Moisés, me creerían a mí, porque él escribió acerca de mí;

47pero como no creen en lo que él escribió, ¿cómo creerán lo que yo digo?».

Nueva Biblia de las Américas (NBLA)

1Después de esto, se celebraba una fiesta de los judíos, y Jesús subió a Jerusalén.

2Hay en Jerusalén, junto a la puerta de las Ovejas, un estanque que en hebreo se llama Betesda que tiene cinco pórticos.

3En estos estaba en el suelo una multitud de enfermos, ciegos, cojos y paralíticos que esperaban el movimiento del agua;

4porque un ángel del Señor descendía de vez en cuando al estanque y agitaba el agua; y el primero que descendía al estanque después del movimiento del agua, quedaba curado de cualquier enfermedad que tuviera.

5Estaba allí un hombre que hacía treinta y ocho años que estaba enfermo.

6Cuando Jesús lo vio acostado allí y supo que ya llevaba mucho tiempo en aquella condición, le dijo*: «¿Quieres ser sano?».

7El enfermo le respondió: «Señor, no tengo a nadie que me meta en el estanque cuando el agua es agitada; y mientras yo llego, otro baja antes que yo».

8Jesús le dijo*: «Levántate, toma tu camilla y anda».

9Al instante el hombre quedó sano, y tomó su camilla y comenzó a andar. Pero aquel día era día de reposo.

10Por eso los judíos decían al que había sido sanado: «Es día de reposo, y no te es permitido cargar tu camilla».

11Pero él les respondió: «El mismo que me sanó, me dijo: “Toma tu camilla y anda” ».

12Le preguntaron: «¿Quién es el hombre que te dijo: “Toma tu camilla y anda”?».

13Pero el que había sido sanado no sabía quién era, porque Jesús, sin que se dieran cuenta, se había apartado de la multitud que estaba en aquel lugar.

14Después de esto Jesús lo halló* en el templo y le dijo: «Mira, has sido sanado; no peques más, para que no te suceda algo peor».

15El hombre se fue, y dijo a los judíos que Jesús era el que lo había sanado.

16A causa de esto los judíos perseguían a Jesús, porque hacía estas cosas en el día de reposo.

17Pero Jesús les respondió: «Hasta ahora Mi Padre trabaja, y Yo también trabajo».

18Entonces, por esta causa, los judíos aún más procuraban matar a Jesús, porque no solo violaba el día de reposo, sino que también llamaba a Dios Su propio Padre, haciéndose igual a Dios.

19Por eso Jesús les decía: «En verdad les digo que el Hijo no puede hacer nada por Su cuenta, sino lo que ve hacer al Padre; porque todo lo que hace el Padre, eso también hace el Hijo de igual manera.

20Pues el Padre ama al Hijo, y le muestra todo lo que Él mismo hace; y obras mayores que estas le mostrará, para que ustedes se queden asombrados.

21Porque así como el Padre levanta a los muertos y les da vida, asimismo el Hijo también da vida a los que Él quiere.

22Porque ni aun el Padre juzga a nadie, sino que todo juicio se lo ha confiado al Hijo,

23para que todos honren al Hijo así como honran al Padre. El que no honra al Hijo, no honra al Padre que lo envió.

24»En verdad les digo: el que oye Mi palabra y cree al que me envió, tiene vida eterna y no viene a condenación, sino que ha pasado de muerte a vida.

25En verdad les digo que viene la hora, y ahora es, cuando los muertos oirán la voz del Hijo de Dios, y los que oigan vivirán.

26Porque como el Padre tiene vida en Él mismo, así también le dio al Hijo el tener vida en Él mismo;

27y le dio autoridad para ejecutar juicio, porque Él es el Hijo del Hombre.

28»No se queden asombrados de esto, porque viene la hora en que todos los que están en los sepulcros oirán Su voz,

29y saldrán: los que hicieron lo bueno, a resurrección de vida, y los que practicaron lo malo, a resurrección de juicio.

30»Yo no puedo hacer nada por iniciativa Mía; como oigo, juzgo, y Mi juicio es justo porque no busco Mi voluntad, sino la voluntad del que me envió.

31»Si Yo solo doy testimonio de Mí mismo, Mi testimonio no es verdadero.

32Otro es el que da testimonio de Mí, y Yo sé que el testimonio que da de Mí es verdadero.

33»Ustedes han enviado a preguntar a Juan, y él ha dado testimonio de la verdad.

34Pero el testimonio que Yo recibo no es de hombre; pero digo esto para que ustedes sean salvos.

35Él era la lámpara que ardía y alumbraba, y ustedes estaban dispuestos a regocijarse por un tiempo en su luz.

36»Pero el testimonio que Yo tengo es mayor que el de Juan; porque las obras que el Padre me ha dado para llevar a cabo, las mismas obras que Yo hago, dan testimonio de Mí, de que el Padre me ha enviado.

37El Padre que me envió, Él ha dado testimonio de Mí. Pero ustedes no han oído jamás Su voz ni han visto Su apariencia.

38Y Su palabra no la tienen morando en ustedes, porque no creen en Aquel que Él envió.

39Ustedes examinan las Escrituras porque piensan tener en ellas la vida eterna. ¡Y son ellas las que dan testimonio de Mí!

40Pero ustedes no quieren venir a Mí para que tengan esa vida.

41»Yo no recibo gloria de los hombres;

42pero a ustedes ya los conozco, que no tienen el amor de Dios.

43Yo he venido en nombre de Mi Padre y ustedes no me reciben; si otro viene en su propio nombre, a ese recibirán.

44¿Cómo pueden creer, cuando reciben gloria los unos de los otros, y no buscan la gloria que viene del Dios único?

45»No piensen que Yo los acusaré delante del Padre; el que los acusa es Moisés, en quien ustedes han puesto su esperanza.

46Porque si creyeran a Moisés, me creerían a Mí, porque de Mí escribió él.

47Pero si no creen sus escritos, ¿cómo creerán Mis palabras?».

🔴
🔴